¡Hola! Sé que me tarde un poco más que en las ocasiones anteriores, perdí un familiar así que tuve que dejar de escribir… se me fueron las ideas, tuve otras cosas que necesitaban prioridad y pues no me maten TT_TT… bien, espero y este capítulo les guste, sin más que decir…
A si… Agradezco a todos aquellos que me dejaron comentarios, a los que y a los que pusieron en alerta etc…etc… en fin…
Bleach su entorno y personajes son propiedad de Tite Kubo, yo solo me he dado el lujo de inventar esta historia y uno que otro personaje.
Se acuclillo en el lugar y pudo observar que en la tierra estaba escrito "Gracias", y debajo "H. T." pasó sus delgados dedos sobre la tierra y murmuró un casi inaudible -De nada-.
Detrás de unos densos arbustos, unos impactantes ojos fríos miraban atentos aquella figura desconocida que había "conocido" en su intento de limpiar su herida. Observó cómo se acuclilló en el lugar donde había escrito algunas notas de agradecimiento, no pudo ver sus acciones ya que la luz del sol ya no era directa. No duro mucho tiempo para que la figura desconocida se levantara de su posición y saliera corriendo a toda prisa, la siguió con la mirada hasta que se fue, y al fin pudo soltar el aire que al parecer estaba retenido, porque lo hacía ni él tenía dicho conocimiento. Estaba a punto de volver en dirección hacia las montañas cuando se percató de otro bulto en esa misma área, debatió mentalmente consigo mismo y tomo valor para volver al lugar. Sus ojos se abrieron de una repentina sorpresa al ver sobre las mismas notas una caja, no tan pequeña ni muy grande, envuelta en otro pedazo de tela limpio. Por unos momentos se quedó estático pensando en levantarla o no hacerlo, pero era muy tentador. Se acercó un poco más, y precavidamente se agachó para juntar el paquete, desenvolvió lentamente la tela y para sorpresa suya volvió a sorprenderse, pues dentro de la caja había un poco de fruta de un delicioso color rojo intenso que le hizo agua la boca en un instante al igual que el sonido de su estómago resonó por la falta de alimento, se sonrojó un poco pero lo bueno de todo es que no había nadie cerca. Echó un vistazo más de cerca y encontró envuelto en más tela 3 rebanadas de pan junto a otros dos pequeños recipientes, uno con lo que parecía mermelada de fresa y otro con un poco de mantequilla, le dio el último vistazo y al parecer no había olvidado la bebida, un frasco pequeño de leche. -"Valla"-, fue lo único que pudo pensar el joven. Volvió a tapar todo como estaba antes, pensó en dejar el paquete donde mismo, pero seguramente eso era para él, así que decidió no ser grosero y colocó el paquete junto a la bolsa que colgaba a un costado de su hermoso caballo blanco. Esta vez decidió dejar un "Gracia por la comida" pero no en la tierra, si no utilizando algunas ramas que unió con algo de arcilla. Subió a su caballo con una enorme y gran dificultad pero con una sonrisa que ni el mismo imaginaba que podría tener debido al incidente que había sufrido, pero qué más da, ya había pasado a la historia. A paso lento encima de su caballo tomo camino hacia las montañas.
La pelinegra salió corriendo después de haber dejado algo de comida sobre el lugar donde había dejado al joven herido -"Que tonta"-, la chica esbozó una sonrisa vacía mientras volvía por el camino clandestino percatándose de no ser vista por nadie, ni siquiera lo conocía y ya sentía un vacío en su interior. Pero, con la leve esperanza de que el joven aun estuviera cerca y la comida que había dejado no se desperdiciara en vano.
Entro al establo, se mudó en sus elegantes ropas, cuidando de no verse en lo más mínimo sucia, de lo contrario tendría un interrogatorio de la decencia de una señorita y quien sabe cuántas habladurías más, no quería lidiar con eso. Fue directo a su habitación donde se encontraba su hermana dando vueltas la cual se le arrojó en cuanto cruzo el umbral de su habitación.
-Karin-Chan-, medio lloriqueó su gemela castaña. –Donde has estado Karin-Chan, papá y mamá estuvieron preguntando por ti después de la comida.
-Tranquila Yu… que fue lo que les dijiste-, la pelinegra tomó de los hombros a su hermana y la aparto levemente de su abrazo.
-Yo…yo les dije que no tenía idea, que tienes muchos sitios donde ir, pero les aseguré que te podrías encontrar en la gran biblioteca, o en el jardín trasero-
-Bien Yuzu, no te preocupes, prometí que regresaría rápido y así lo hice, creo que esta vez les diré a papá y a mamá que estuve en el jardín- la pelinegra simplemente se encogió de hombros zafándose de todos los problemas que podría ocasionar, bueno, tenía mucho escapándose y nunca la había pillado ni en lo más mínimo.
Minutos después de que la pelinegra se topara con sus padres y recibiera uno de otros tantos sermones acerca de sus faltas y su responsabilidad con la sociedad, ahora se encontraba junto a su hermana en un baño relajante. La cual veía de forma acusadora y soñadora a su hermana.
-Nee karin-Chan… es hora de que cumplas tu parte del trato-
-De que trato hablas Yu…-, si como no, ahora la pelinegra fingía demencia, a lo cual se ganó un tierno ceño fruncido y unas mejillas redondas muy graciosas por parte de su melliza.
-Sabes perfectamente de lo que estoy hablando hermana, así que habla de una buena vez-, ahora la castaña estaba invadiendo el espacio personal de su hermana, pero no le quedo de otra más que responder.
Pasaron unos breves minutos en los que la chica de ojos ónix dio su versión de los hechos a su hermana, claro evitando ciertas cosas como la ubicación de la salida clandestina y sus perversos pensamientos. A lo largo de su historia pudo ver como su melliza esbozaba diferentes gestos, el más raro fue cuando sus ojos se convirtieron en corazoncitos, que ni ella misma imaginaba a que se debía pues cuando le pregunto a su hermana ella con simpleza contestó que no le tomara atención.
-Sabes… me alegro de haber tomado a la fuerza ese estúpido y aburrido curso de costura.
-Ya vez, no son tan malas las clases después de todo-, con esto último dicho las chicas terminaron su baño para posteriormente ir a cenar con su familia, la cena transcurrió como siempre, tranquila. Y ahora las gemelas se encontraban en su espaciosa habitación cayendo en el profundo sueño revitalizador, pero una de ellas lo único en lo que su mente podía pensar era en esos hermosos ojos de exuberante y enigmático color.
OTRO CAPÍTULO... POR FAVOR HÁGANME SABER SUS DUDAS Y SUGERENCIAS... SIN MAS ME DESPIDO DE USTEDES BYE-BYE! ;)
