Por fin el capi 3 ;w; chistosamente en la tercera vez que intento subirlo, no me resultó hasta ahora…Como sea estoy feliz de que estes aqui para ver la continuación *La apapacha y no la suelta*

Disclaimer: Hetalia le pertenece a HimaPapa y él se pertenece a sí mismo. La lectora se pertenece a sí misma, a su país, a los mochis, a su padre y…¿Ya dije que a sí misma?

Advertencia: …..¿Sueños?

Ok, sin más preámbulos continúen bajando y disfruten.

Chapter 3 : "Primer día de convivencia"

Te encontrabas en una hermosa playa anaranjada por el atardecer y acompañada del místico romper de las olas en unas rocas lejanas observando emocionada a tu actor favorito arrodillarse frente a ti mientras sostenía una de tus manos y sacaba una pequeña caja de su chaqueta –Hace mucho que deseaba preguntarte esto…–La abrió dejando ver un hermoso y majestuoso diamante que te cegó por unos segundos – Querida (Nombre) ¿Quieres casart… –De la nada un fuerte pitido lo interrumpió.

Abriste los ojos de golpe encontrándote en tú cama ¿Por qué los mejores sueños siempre son tan cortos? hiciste un puchero bajando nuevamente los parpados y apenas estirando el brazo para apagar el despertador –Que lastima solo fue un sueño…Jajá de seguro esos balones con caja también jaja…

– ¡¿Balones con cara?! ¿No que éramos postres japoneses o algo así? –Reabriste los ojos observando a mochi Alfred a tú lado arrugando el ceño bastante confundido.

– ¡¿Acaso no te había dejado en la habitación de huéspedes con los demás?!

Antes de responder el británico salió de entre las sabanas bostezando –No grites tan fuerte niña –Quedaste en blanco viendo como los otros tres salían de las frazadas – ¡¿Po-po-porque están ustedes aquí?!

–Como anoche echaste de tú alcoba varias veces a Alfred espero a que te quedaras dormida para venir, pero tenía tanto miedo que obligó a Arthur a acompañarlo, y si Arthur va yo también y bueno, Chin… Digo Wang no quería quedarse solo con Rus…Digo Itán.

–Es Iván, da.

Los miraste resignada, a esas alturas ¿Qué podías hacer? –En fin… ¿Quieren desayunar?

I have hunger! –El americano respondió lleno de euforia, tú solo sonreíste, te levantaste poniéndote las pantuflas de gato haciendo asustarse nuevamente al americano y les preparaste algo simple: Unas tostadas con mantequilla cortadas en trozos pequeños, un poco de cereales, los bebestibles variaron un poco: Para Wang y Arthur té, Alfred café y Francis e Iván leche tibia, te tomo unos minutos pero no te importó, estiraste en el piso un mantel y les serviste no sin antes ponerles bombillas (pajitas) para que pudieran beber, en tanto comían te preparabas para salir como todas las mañanas con la diferencia que remplazaste tú desayuno para dejarles lo necesario a los huéspedes, ¡Pero qué buena anfitriona eras!

– ¿Qué es eso? –Interrogo Iván.

–Esto será su baño.

El inglés expulso el liquido en su boca mientras el francés tosía por atorarse con un trozo de pan – ¡Es una caja de arena para gato aru!

–Ya sé lo que es pero no tengo otra cosa para que hagan sus…Cosas. A menos que alcancen el retrete deberán ocupar esto.

– ¡Dijiste que no tenías mascotas! –Vocifero el de lentes.

– ¡No la tengo!...Se me hace tarde, recuerden lo que les dije y no hagan un desastre –Te pusiste el bolso caminando a la puerta.

– ¿A donde vas? –Pregunto Francis.

–A la escuela –Respondiste sin detenerte, Alfred te mordió una calceta intentando detenerte – ¿Qué haces? S-suéltame

– ¡Por favor llévame contigo, no quiero quedarme en la casa donde hay un gato!

–Eso ya te lo explique anoche, ahora déjame debo irme –Lo apretaste para que se zafara produciéndole cosquillas, abriste dejándolo en el piso despidiéndote antes de que pudiese salir, guardaste las llaves en el bolsillo y para suerte tuya al salir de la casa chocaste con una anciana –Lo siento mucho.

– ¡Ten más cuidado mocosa! –Refunfuño tú amable vecina (nótese el sarcasmo).

–De verdad lo siento –Recalcaste yéndote a toda prisa mientras la mujer entraba a su casa reclamando lo tranquilo que era el sector antes de que llegaras. Tus pequeños huéspedes observaron la escena a través del cristal notando algo que brillaba en la acera –Oigan ¿Esas no son las llaves de (Nombre)? –Comento Francis alertando al resto.

– ¡Debemos ir a buscarlas aru!

–Por si no te diste cuenta necesitamos esas llaves para salir –Reparó Arthur.

– ¿Y si las toma alguien y entra a la casa? Le petit cutie (La pequeña lindura) nos echaría a la calle.

– ¡Hay que buscar una forma de salir! Francia e Inglaterra revisarán las habitaciones, China y Rusia los baños y yo me encargo de la cocina –Comento el héroe autoritario.

– ¡(tú nombre) Ya te dijo que no hay hamburguesas en la casa idiota!

–Bueno, lo mejor en este momento es revisar el lugar, quizás encontremos unas copias o algo.

Y de esta forma los mochis emprendieron una minuciosa búsqueda en tú amado hogar mientras tanto corrías a toda prisa, no solo ibas a trazada sino que tenías el leve presentimiento de haber olvidado algo importante, ingresaste al salón agradeciendo que el profesor aun no apareciera.

– Estas no son horas de llegar señorita –Casiopea comento con afán de molestarte, cosa que le resulto – ¡Ayer te llame y no me respondiste! –Recriminaste.

– ¡Ya te dije que estaría ocupada, hasta te llamé para decírtelo!

– ¿También estabas estudiando? –Intervino tú querido amigo.

– ¡Himaruya! ayer te necesitaba… –Detuviste tú reclamo al observar un colorido paquete que te extendió algo avergonzado –Se que me porte mal…No actué debidamente, pero para recompensarte te compre esto.

Abriste el obsequio con sumo cuidado para no romper el papel quedando embobada con su contenido, era una libreta con las banderas de varios países en la portada incluyendo el tuyo, cada página tenía un diseño de diferentes monumentos del mundo.

–Mu-Muchas gracias Hima…Es precioso.

–Es para cuando estés sola y no podamos estar contigo tengas como desahogarte.

Contuviste las ganas de abrazarlo sabias que para un japonés el contacto físico era un tema delicado.

–A todo esto Hima, ¿Que me compraste a mí?

–A ti Casiopea…Nada.

– ¡¿Por qué?! ¡Si yo también soy tú amiga!

–Solo me alcanzo para la libreta…– Respondió desviando la mirada.

– ¡Que mentiroso eres!

–Buenos días alumnos, saquen lápiz y goma haremos la prueba de inmediato.

– ¡¿Prueba?! –Interrogó el curso a unisonó menos tú estudioso amigo. Al parecer el día estaría cargado de sorpresas.

°°°wVw°°°

–Ya revisamos los baños y no hay nada aru.

–Tampoco en las habitaciones… ¿Por cierto donde está América? –Ingresaron a la cocina encontrando a su compañero haciendo esfuerzos inútiles por saltar hasta una canasta de frutas sobre el mesón.

–Esto… ¿No deberíamos decirle que son de cera? ¿Da?

–No, déjalo, al menos está haciendo ejercicio– El británico comento con malicia.

Tras escrutar con la mirada repararon que no había llaves.

– ¿Y si le explicamos lo que paso? No tendría por qué enojarse con nosotros ¿Verdad? –Inquirió el francés.

– ¡No podemos hacer eso! (Tú nombre) nos acogió en su casa, nos dio una cama, nos alimento, hasta nos preparó un baño improvisado sabiendo que sería ella quien debería limpiar eso después…

– ¡De-Deja de decir eso idiota!

–…Pero de igual forma no le importo y sin conocernos realmente permitió que nos quedáramos aquí, lo mínimo que podemos hacer es encargarnos de la seguridad de su hogar, el hogar que ella nos ha brindado –Refutó el estadounidense lleno de pasión.

– ¡Wow!… Si hablaras así en todas las reuniones te apoyaría más seguido aru.

– ¡Has conmovido al hermano mayor!

–Estoy de acuerdo con América, Da.

–Bien, supongo que hay que seguir buscando alguna llave… –Inglaterra suspiro resignado.

– ¿Llave? ¿Cuál llave? –El de lentes arrugo el entrecejo.

– ¡La llave que nos dijiste que buscáramos por la casa mientras te ibas a robar comida a la cocina!

–Ah… Hahahaha ¿Eso dije? Yo más bien pensaba en algo así como una ventana abierta por donde salir…

Lo miraron con los ojos abiertos a más no poder y sin reproches volvieron por donde comenzaron la búsqueda, tras unos momentos el par de vecinos europeos volvía sin éxito, no obstante la llamada del asiático reunió a todos en uno de los baños –Miren esa pequeña abertura en la ventana aru, Rusia la encontró.

–Bien hecho Itán.

–Es Iván, Da.

–Bien y ahora… ¿Cómo subimos hasta allá?

°°wVw°°

– ¿Qué te pasa (Tu nombre)? Te ves algo decaída –Abriste los ojos de golpe seguido de un largo bostezo, frotaste tus parpados recordando lo que había ocurrido la tarde anterior:

~Analepsis~

–Por cierto ¿Cual es el beau (Hermoso) nombre de nuestra hôtesse (Anfitriona)?

No entendiste muy bien pero supusiste a que se refería –Me llamo (Tú nombre) – Un fuerte rugido de tus tripas gritaban por alimento, avergonzada te abrazaste el estomago –También tengo hambre jejeje… –Recogiste los pocillos ahora vacios y te serviste la comida congelada mientras los mochis se entretenían mirando la tv, tras lavar lo sucio entraste al la sala para ser recibida por una enorme sonrisa de Alfred dirigida a tú persona –Van a dar una de las mejores películas de mi casa en un rato, no la he visto, no pude ir al estreno por la cantidad de trabajo que tenía en ese momento.

– ¿Si no la has visto como sabes que es una de las mejores de tú casa?

–Porque está hecha en mi casa, por eso –Respondió algo ufano.

Suspiraste por ser incapaz de decirle que no a una bola blanca con cara parlanchina –Esta bien, pero después de eso, a dormir.

En tanto celebraba su "Victoria" arreglabas la habitación de huéspedes y a eso de una hora ya estaban todos instalados frente a la pantalla. Te la pasaste la mayoría del tiempo aburrida, no era una trama creíble y por sobre todo malos efectos especiales, un fiasco entre los fiascos; al menos te sirvió para observar más detenidamente a los curiosos seres a tu lado, aun te perturbaban un poco, no estabas realmente segura de que fuese una buena idea dejarlos quedarse pero ya era tarde para pensar en eso ¿No? –Bueno, vamos a dormir…– Apagaste el televisor mientras los mochis iban a su habitación, todos menos… –Um, ¿Qué pasa Alfred? Estas, temblando.

– ¿Vi-viste a ese gato negro de la película?

– ¿El que se comió la cena de acción de gracias?

–No sabía que los gatos fueran capaces de comerse algo tan grande.

–Eso no es así…

–Ósea que ¿Podría comerme a mí de un bocado?

–Es solo una película, yo tengo una gata y jamás se ha comido nada de ese tamaño…

– ¡¿Ti-tienes un gatoo?!

–Si…Bueno no…Es que solo viene a veces, no lo veo siempre… Y hace unos meses se estuvo quedando conmigo así que le compre algunas cosas como un baño y juguetes. Pero descuida, hace mucho que no vuelve…

Al notarlo más perturbado no tuviste más opción que tomarlo en brazos para llevarlo a su cama sospechosamente vacía, curiosa seguiste las voces hasta tú alcoba encontrándolos sobre tu amado colchón – ¡Vallan a dormir a su pieza!

– ¡Pero es una solo cama para los cinco! –Refutaron.

–Y aún así les sobrará espacio, ahora ¡Salgan de aquí! –Te obedecieron de mala gana.

Cerraste la puerta, te cambiaste y te enredaste entre las acogedoras sabanas, cerraste los ojos mientras contemplabas el techo incomodándote una extraña calidez en tu mejilla, miraste al costado para encontrarte al mochi con gafas acurrucado a tu lado – ¡Que rayos estás asiendo tú aquí! –Rauda prendiste la lámpara en la cómoda y removiste las frazadas notando la aflicción estampada en su rostro –Y-Yo… ¡Tengo miedo!

– ¡Pero si la película era cómica no de terror!

– ¡Todo cambia cuando tienes este porte!

– Espera ¿C-cómo entraste si está cerrado? –Desvió la vista algo ¿Sonrojado?… ¿Esas cosas de verdad podían sonrojarse? –T-Te juro que no vi nada, me di la vuelta.

Estabas lo suficiente furibunda como para tirarlos por la ventana pero contuviste tus impulsos para abrir de un portazo y echarlo de un grito a dormir con el resto. Al rato la culpa no te dejaba pegar ojo así que fuiste a ver cómo estaban, eran realmente adorables todos acurrucados entre las sabanas, curvaste los labios satisfecha mientras te acomodabas en tu alcoba.

–O-oye (Tú nombre) ¿Me dejas dormir aquí? –Aquella voz trémula que te despertó te enterneció pero, no podías permitir que ellos estuvieran tan cerca de ti, al menos no hasta saber su verdadero origen –Ya te dije que no Alfred, vuelve a la cama.

–M-me da miedo el gato…

–Son las dos de la mañana –Se fue haciendo un mohín en tanto intentabas conciliar el sueño. Finalmente esta escena se repitió cada una hora más o menos.

/

– ¡(Tú nombre) Despierta! –Casiopea te regreso al mundo real chasqueando los dedos.

–Anoche no pude dormir bien.

–Si quieres te doy un Anko. Pero solo uno –Te ofreció Hima.

–No, gracias –No podías dejar de pensar en cómo estaban o que estarían haciendo, incluso si estarían muriendo de hambre, habías olvidado el almuerzo por completo Espero que la tarde pase rápido

°°wVw°°

– ¡Como no pensaste en eso antes América!

– ¡¿Y por qué no lo pensaste tú viejo barbón?!

– ¡Ya cállense y ayuden en algo! –Intervino el británico.

– ¡No te metas pirata de pacotilla! –Respondió el francés.

– ¡¿Cómo me llamaste Frog!?

–Porque a estos tipos les gusta tanto pelear aru…– Inquirió Wang sin comprender ese excesivo impulso de confrontación.

–China, súbete encima mío –Interrumpió Iván mirando hacia la ventana.

– ¡¿Por qué Rusia me pide algo así tan de repente aru?! –Se ruborizo exaltado.

–Es la única forma de llegar hasta arriba.

–Ah… Ya veo aru– El asiático obedeció a su vecino llamando la atención de los demás que se fueron sumando a la idea.

–Nos faltan dos o tres más para alcanzar la abertura –Informo el héroe.

–Ya estamos todos, tendrás que saltar –Aviso Arthur.

– ¡Muy bien! – Salto con todas sus fuerzas sin logran atravesar la ventana y desestabilizando al grupo haciéndolo caer

–No fue una buena idea…– Se quejo Francis.

– ¡Si lo fue casi logro entrar! Vamos a intentarlo una vez más – Ordenó el americano.

°°wVw°°

– ¡Por fin terminaron las clases! –Casiopea se estiro animada mientras entraban a un supermercado cercano – ¿Hamburguesas? No te he visto comprarlas antes – Comento la chica.

–Es que ayer vi un comercial en la tv y se me antojaron…Dime Casio ¿Cuál de estos Earl Grey Crees que sea mejor? –Enarco una ceja apuntando una de las opciones.

– ¿Y para que ese arroz tan raro? –Pregunto extrañada.

–Pues porque dice que es de China.

– ¿Y eso lo hace diferente de otros arroz?

–Am...Supongo.

–Estas rara…–Comento mirándote comedida.

– ¿Y-yo? ¡Claro que no! –Miraste los estantes nerviosa observando el vino Mi padre tiene varios en casa…Pero creo que no tiene de esos… Tomaste una botella con un liquido incoloro y se lo mostraste a tu amiga sonriente y sacando busto – ¿Crees que me pregunten la edad si intento comprar esto?

– ¡¿Para qué quieres Vodka?! ¡Claro que te preguntarán, te conocen desde hace mucho aquí en la tienda! –Resoplaste dejando la botella en su lugar –Oye Casio ¿Te puedo hacer una pregunta casual?

–Dime…

– ¿Qué es lo que comen los rusos?

– ¡¿Cómo voy a saberlo?!

Resignada compraste un chocolate que viajo en una de las bolsas más pesadas de todas.

– ¿Segura que no te ayudo con eso (Tú nombre)?

–No gracias, tampoco es necesario que me acompañes hasta mi casa.

–Si no quieres que valla podrías decírmelo.

– ¡No es eso! Es solo que…– Uniste tus labios antes de terminar la frase.

–Sé que me estas ocultando algo. De todas formas no te obligare a decírmelo, esperaré a que tú lo hagas por tú cuenta –Explico circunspecta a lo que sonreíste agradecida.

Se despidió como siempre y caminaste el corto trecho a tu hogar, dejaste las bolsas en el suelo y buscaste las llaves sin encontrarlas, cuando ya comenzabas a desesperarte un maullido te detuvo – ¡Hola pequeña! Hace mucho que no te veía ya me estaba preocupando –Acariciaste al felino que se paseaba juguetón entre tus piernas, lo tomaste en brazos notando que en su boca cargaba las llaves ¡Las malditas y condenadas llaves que casi te infartan! Suspiraste aliviada –Que buena gatita eres, de no ser por ti hoy duermo en la calle, jeje –Abriste dejando las bolsas a un costado admirando el silencioso panorama, caminaste extrañada hasta llegar al baño en donde estaban los mochis desparramados por el piso.

– ¡U…Una vez más! –Comento el héroe cansado de tanto intentar.

–Hola ¿Qué hacen?

– ¡(Tú nombre)Pe-pero como…¡Las llaves!

– ¿Paso algo con ellas? –Interrogaste ignorante.

–N-no…– Respondieron a coro, con cierta desconfianza pusiste los brazos en jarras logrando que te contarán la historia.

–Jeje, valla, así que eso paso jeje…

– ¡No te rías! No es gracioso…–Reclamo el británico.

–Bueno, bueno…Lo siento, supongo que están cansados y hambrientos, les prepararé algo –Serviste Hamburguesas en un pequeño pan de frica que compraste con un poco de lechuga, tomate y mayonesa, un té Earl Grey Con el agua hervida como sugerían en la caja, Un poco de arroz con verduras y salsa de soja, cuando fuiste por el vino notaste que al fondo del bar había una botella de vodka lo que te tranquilizo bastante, cuando les serviste fue como ver a cinco niños con sus caramelos favoritos, resultaba fascinante como lograban ser tan expresivos, ese fue tu modo de agradecerles todas las caídas y golpes que sufrieron intentando recuperar las llaves que por descuido tuyo cayeron en la calle, tu linda gata se fue sin más, parecía que llego solo para ayudar.

El sonido del teléfono te saco de tus pensamientos – ¿Diga?

–Hola pequeña ¿Cómo has estado?– Esa voz te hiso sonreír inconscientemente.

– Bien ¿Y tú papá?

–Bien, esta mañana llegue a Virginia y ahora estoy en el trabajo, en un rato más comenzará una conferencia…Pero no te llamaba por eso, quería disculparme contigo hija. Se suponía que ayer cuando llegarás de la escuela te estaría esperando en casa para que fuéramos a comer a alguna parte, eso que me pediste hace un tiempo de pasar un momento de padre e hija, lo siento mucho…

–Descuida, se que tú trabajo es así, debes pasar viajando y lo entiendo…Para otra será.

–Gracias por entenderme, estaba muy afligido por dejarte de esa manera y…Espérame un momento nena…–Voces en ingles de tú padre y otro sujeto que se escuchaba bastante alterado –¿Hija?

– ¿Si?

–Me necesitan urgentemente, te llamo después ¿De acuerdo?

–De acuerdo… –Dijiste desganada.

–Cuídate mucho, cualquier cosa llama a tu madre, te llevo un recuerdo al volver, Adiós. –El repiqueteó de la línea avisaba que la comunicación con tu padre había finalizado…Continuará.

N/A: Ya sé que todos los capís continúan ¿vale? :3 pero no se imaginan lo que se viene, realmente estoy ansiosa por subirlo pronto ya que a partir de aquí es cuando comienza lo realmente bueno!...Aunque creo que ya había dicho eso pero, ahora sí xD También quiero darle gracias a todos los que comentan, no solo me animan un montón a continuar, sino que me dan las nociones de lo que realmente les agrada para ir adaptando la historia a sus gustos, recuerden que es una historia para ustedes y la idea es que la disfruten 3

Por cierto, Los Anko son unas bolitas de pasta dulce de Judías rojas con relleno al igual que los mochis, de hecho a algunos de estos últimos los rellenan con los primeros. Eso es todo por hoy espero que les haya gustado los quelo muchito y nos vemos la prox semana con el comienzo de la acción Bacios 3