Chapter 2.

(Into the blue)

La música de mis auriculares estaba a bastante alta, casi hasta el punto de destrozarme el canal auditivo, pero poco me importaba aquello, es más lo agradecía, un dolor que me permitiese obviar, aunque fuese por un mísero segundo la mierda que estaba pasando.

Miré por un momento la boca de metro que tenía en frente de mí y suspiré, entonces llevé mi vista hacia la derecha, a las dos grandes torres que se alzaban a varios metros de distancia de mí y más allá de estas a Montjüic; donde se halla el complejo de la Expo del veintinueve. Más concretamente el lugar donde se hallaba el Palau de Congressos de Barcelona.

El lugar al que tendría que estar preparándome para ir.

Dándole una última mirada a aquel lugar antes de volver a mirar a la boca de metro y suspirar esta vez a causa de la resignación. Sin más, a paso desganado, comencé mi trayecto hacia los andenes.

Y os preguntareis ¿Mark qué demonios haces yendo a un sitio cuya ubicación aún no nos has revelado cuando deberías estar preparándote para tu gran y alucinante momento delante de la comunidad científica?

Pues eso mis queridos lectores es algo que os contaré con gusto, pero que os lo iré revelando a cuenta gotas sólo con el objetivo de mantener un hype que se desinfla por sí solo.

Para ello tendremos que remontarnos a mediados de la semana pasada, una semana cuanto menos movidita en la que el estrés, ansiedad y emoción iban de la mano, días antes de conocer el nuevo batacazo que me tenía preparada la vida.

Flashback.

Mire la hora en la esquina superior derecha de mi portátil, el reloj marcaba las doce en punto de la noche, los ojos se me cerraban cada vez más y más por lo que me di suaves palmadas en la cara a ver si conseguía espabilarme, aunque fuese algo. Para poco después acabar tirando de toda la piel hacia abajo mientras me quejaba en señal de frustración por no poder lograrlo.

Entonces me deje caer golpeando mi frente contra la mesa.

"¡Auch!" – Me queje desganado, todavía con la cabeza gacha. Había calculado mal la fuerza.

La semana estaba siendo terrible momentos, había tenido que hacer horas extras cubriendo las clases que le tocaban a Sara, la muy burra se había intoxicado comiendo aguacates. Y mira que se lo dije, si un señor por muy amable que sea te vende fruta de dudosa calidad desde su camioneta tú no lo aceptas… pero ella que no, que aquello era una oferta que no podía dejar pasar dado el precio de los aguacates en el mercado y la inflación que estaban teniendo.

Al final había sido tan cabezota que se los compró… al día siguiente fue ingresada de urgencia para un lavado de estómago, y yo tenía que ir detrás arreglando su desastre. Pero que se la va a hacer es mi amiga y la quiero.

Pero volviendo al meollo de la cuestión, entre las horas que me correspondían a parte de las extras, mi propio trabajo de la tesis que no podía dejar de lado y el hecho que la muy hija de puta de la Montserrat; A.K.A, la reina de las hadas me había usado como su esclavo para corregir los exámenes de una de sus asignaturas. En mi vida había visto tantos papeles juntos y menos aún todas las burradas que habían plasmadas en estos.

Ahora entiendo porque la doña esta tan amargada, no debe ser fácil gastar tu energía vital en educar a retrasados mentales como aquellos.

Pero recopilando, todo se me había acumulado y apenas había tenido tiempo para trabajar en la maldita exposición que tenía que hacer la semana que viene, por ello verme aquí a las tantas de las noches currando como si no hubiese un mañana.

Por lo menos había conseguido sacar tiempo de donde no lo tenía para hacer un vaciado de información con el que estuviese conforme, por lo que ya una vez con esta preparada el siguiente objetivo era diseñar la presentación.

Y eso era en lo que me hallaba en estos momentos, para la hora que me había sido concedida había calculado un total de veinticinco diapositivas, quince de información y diez de apoyo audiovisual. Por lo que ahora me hallaba pasando información de un lado a otro, resumiéndola, pegando imágenes y videos, haciendo que los textos quedasen perfectamente colocados y espaciados al milímetro; que la letra no fuese ni muy grande ni muy pequeña, hacer las diapositivas simples, llamativas, pero no recargadas; siempre con el objetivo de que fuesen entendibles y elegantes.

Que se le va a hacer, soy una persona muy perfeccionista para determinados asuntos y este es uno de ellos, pero después de todo en mi campo es necesario; ya que en un estanque a rebosar de peces donde todos tienen algo que contar si no tienes una marca, una seña de identidad por más pequeña que sea; nadie te escuchará.

Y ya puedes tener un trabajo de la hostia, haber descubierto vida en otro planeta, un universo paralelo o la mismísima cura para el cáncer; que si no destacas nadie te prestara la más mínima atención.

"Necesito un café" – Dije mientras me entallaba los ojos, la presentación tenía que estar hoy sí o sí, necesitaba el finde semana para preparar el speech y ensayarlo.

Me levanté y salí de la sala, el pasillo estaba completamente desierto y a pesar de haber estado muchas veces currando hasta tarde jamás había conseguido acostumbrarme a la soledad que albergaba este lugar. Caminé despacio, escuchando como mis pisadas resonaban, el único sonido que me acompañaba en el corto paseo nocturno hasta la máquina de café.

Metí un euro, tecleé mis preferencias y mientras la máquina hacia su magia yo me recargué en la pared al lado de esta, cerrando los ojos, necesitaba desconectar, aunque fuese un par de minutos; sólo un momento.

Cuando la máquina dejo de hacer ruidos supe que mi bebida ya estaba lista, abrí los ojos con pesadez a la vez que expiraba con fastidio, tomé el café, su calor se agradecía, la facultad no era que fuese precisamente cálida. Y muy a mi pesar me puse en marcha al departamento, a un paso bastante lento, mientras removía mi bebida con parsimonia.

Una vez de regreso, senté mi culo en la silla y me deje caer hacia atrás mientras me llevaba una mano a mi desordenado cabello para suspirar, entonces me acomodé y volví a mirar la pantalla – "Venga de nuevo a la acción" – Acto seguido le di un sorbo al café – "Esta mierda está asquerosa" – Dije mientras ponía cara de asco y mi cuerpo entero se erizaba. Al menos aquello había conseguido espabilarme un poco.

De pronto una notificación de Facetime apareció en un extremo de la pantalla, produciendo un estridente sonido y en el identificador aparecía el nombre de Sara con una imagen de perfil de su sonriente cara apachurrada a un brik de vino del Mercadona. Que se le va a hacer, somos pobres, pero con clase.

Rápidamente contesté la videollamada preocupado, al instante me apareció su cara a un lado de la pantalla – "¿Sara ocurre algo?"

"Mark ¡tengo hambre!" – Me contestó a toda voz.

Aquello tenía que ser una broma.

"Voy a colgar"

"¡Qué! ¡No, no, no! Mark no me puedes dejar desamparada"

"¿Qué no? Mira como lo hago" – Dije mientras llevaba el puntero a la cruz.

"Ferguson como te atrevas a pulsar ese bo…"

Finalmente acabé pulsando.

Me acomodé en mi asiento, di un nuevo sorbo a aquel petróleo, puse cara de asco, y me predispuse a seguir adelante; pero de nuevo volví a aparecer otra notificación, puse los ojos en blanco, no me quedaba otra que contestarle, sino iba a seguir jodiendo.

Pinche y de nuevo su cara apareció.

"Eres un hijo de la grandísima puta Ferguson"

"Si me diesen dinero cada vez que alguien dice eso ahora mismo sería rico, bueno dime ¿qué quieres? Que estoy ocupado"

"Como ¿que qué quiero? Pues comida obviamente"

"Y qué quieres que haga yo, todavía no hemos evolucionado como especie como para poder teletransportarnos y llevarte sustento" – Le contesté mientras me apoyaba indiferente sobre la mesa.

"Habremos evolucionado como especie el día que dejemos de necesitar cagar, cuando llegué ese día sí que habremos avanzado"

Se hizo el silencio por un momento.

"A veces tu razonamiento es abrumador" – Le dije serio, rompiendo el silencio.

"Lo sé, suele pasar, pero al caso Mark, que los malditos médicos no me han dado nada de comer en más de veinticuatro horas, estoy que me subo por las paredes"

"¿Y qué esperabas? No haberte comido todo aquel paquete de aguacates de dudosa procedencia, es un milagro que sólo haya sido una intoxicación y no algo peor"

"Tener amigos para esto" – Se quejó y entonces esta movió la cámara haciendo que me fijase en su alrededor.

"Un momento ¿te has fugado de tu habitación?"

"Uhm… puede" – Me dijo haciéndose la tonta.

"¡Sara!" – La regañé.

"¡Lo siento! Pero estaba desesperada, el Wifi a penas funciona en este hospital, no tengo megas para el Netflix y me estaba muriendo de inanición; tenía que hacer algo. Buscarme comida" – Dramatizo.

"¿Y cómo te fue?" – Le pregunté curioso prestándole ahora más atención. Esto me iba a interesar.

"Obviamente mal" – Me contestó.

"Venga ya, no puede ser para tanto"

"Mark que llevó una hora dando vueltas como un pollo descabezado" – Como respuesta di un silbido de sorpresa – "Sí mi niño, lo que estas oyendo, una hora… que o sea fue más fácil burlar al personal sanitario que encontrar la puta cafetería"

"Sara que lo único que tienes que hacer es seguir las indicaciones"

"¡¿Y qué coño crees qué he hecho!?"

"No grites que te van a pillar"

"Ah tranquilo" – Dijo sin preocupación alguna – "Esto de la crisis la verdad que está jodido, el hospital debe estar trabajando bajo mínimos porque en el tiempo que llevo no me he cruzado con nadie; es más estuve haciendo muecas a una cámara de seguridad como diez minutos a ver si pasaba algo, pero nada. Creo que están para aparentar"

"Qué mal no"

"Sí mi niño" – Dijo – "Pero al caso, Mark estoy hasta lo que viene a ser los ovarios, este puto sitio es horrible, siento que en cualquier momento se va a producir un brote infeccioso, voy de un lado para otro con el trasero al aire, lo tengo congelado, y arrastrando esta mierda que me tiene harta" – Entonces me enseño el atril para el suero – "No me arranco las vías porque dios es grande"

"Señor de la cañita, Sara es increíble que yo vaya a decir esto, pero estas exagerando las cosas, melodramática"

"Mark cómo no voy a estar así si siguiendo las malditas flechas he acabado antes en la morgue que en la puñetera cafetería" – No pude evitar poner cara de disgusto, un escalofrió me recorrió todo el cuerpo. Haciendo que me removiera en mi asiento. – "Dios no sé en qué estaba pensando yo cuando sé que mi sentido de la orientación brilla por su ausencia"

"Venga no desesperes, que seguro encuentras el camino"

"Eso espero… a todo esto, ¿qué demonios haces todavía en la Facultat?"

"Currando hija mía, porqué sino iba a estar aquí, esa exposición me está trayendo por el camino de la amargura"

"¡Hostias tienes razón! Jo Mark no te he agradecido el que me cubrieses, eres un sol de persona la verdad que sí"

"Para eso estamos" – Le dije mientras me dejaba caer en mi asiento exhausto.

"Si es que al final dentro de todas esas capaz de sarcasmo y odio se encuentra un amor de personita" – No pude evitar reír ante su comentario.

"Oye ¿por qué no descansas?, que de verdad necesitas relajarte un poco… ¡ya sé!, por qué no abres una pestaña privada en el Safari y vas a una de esas páginas… tú ya sabes… tienes el despacho para ti solo; nadie te va a molestar"

"Sara no me voy a hacer una paja en el despacho, no tengo esos fetiches, además he llegado a un momento de mi vida en el que dolorosamente masturbarme ya no me causa ningún placer"

"Oh dios mío, que mal estamos" – Yo asentí en respuesta.

"Así que lo que voy a hacer ahora es seguir trabajando en este PowerPoint"

"Vale, te dejo entonces"

"¡No espera! Quédate, puedo trabajar y hablar contigo a la vez, además tenerte aquí me ayudara a no volverme loco"

"¡Ay sí! que guay, nos haremos compañía mutuamente, y pensar que en un principio me colgaste" – Dijo mientras echaba a andar y yo me ponía a lo mío.

Y así esta iba haciéndome de voz de fondo mientras yo trabajaba en mi proyecto, reconozco que estar escuchándola había conseguido activarme nuevamente.

"¡Oh Mark! El ala de pediatría" – Me dijo emocionada entonces este cambio de perspectiva para enseñarme a través del cristal a todos aquellos pequeños recién nacidos – "Que cositas tan hermosas… que pena que tenga el sentido de la maternidad en el dedo meñique del pie" – Yo me reí mientras desvía mí atención por un momento hacia la llamada – "¡Oh señor! Pero qué le pasa a ese niño, dios está horrible… ¿tendrá cáncer?"

"¡Sara!" – Le llamé la atención, cómo podía ser tan bruta.

"¿Qué? Es que está amarillo"

"Oh señor de la cañita" – Dije mientras pasaba de ella para seguir con lo mío.

{…}

"Por fin" – Dije con una inmensa alegría mientras me dejaba caer en la silla, para así llevarme mis brazos detrás de la cabeza y mirar de nuevo mi trabajo con satisfacción. «¡biennn!» pude escuchar como decía Sara de fondo.

"Que guay Mark, una cosa menos"

"Sí" – Le contesté mientras lo guardaba en la nube y hacía una copia de seguridad que guardaba en otra nube. Que se le va a hacer, soy así – "Y sorprendentemente antes de la una, por lo que todavía estoy a tiempo de pillar el ferrocarril de vuelta

"Ya lo único que te falta es el speech ¿no?"

"Sí, preparármelo y en todo caso mandarle la presentación a Satanás para que me dé el visto bueno, pero conociendo a la doña, seguramente que estará demasiado ocupada; que no puede permitirse perder tiempo en esto y que yo ya soy mayorcito" – Le dije mientras guardaba mis cosas – "Pero pasando de ello"

"¡Ay Mark qué emoción que sea martes! Estaré ahí en primera fila apoyándote, pienso llevar una pancarta y todo… me pregunto si aún tendré purpurina"

Mer reí ante su comentaría – "Tranquilita estás más bonita… Bueno Sara me tengo que ir ya" – Entonces tome el portátil y me lo acerqué

"De acuerdo Mark entonces nos vemos el lunes, buenas noches, espero que descanses bien, felices sueños"

"Igualmente Sara"

"¡Anda! Pero si he vuelto a mi planta, que vueltas da la vida" – Dijo antes de que yo colgara y cerrase el portátil.

Después de aquello me puse el chaquetón y salí del lugar.

Caminaba a paso tranquilo por el solitario campus, a estas horas de la noche tenía que llegar a la garita del segurita para que me abriera. Una vez que salí fui directo a la boca del metro y para mi suerte pude pillar el ferrocarril a tiempo y no tener que quedarme alrededor de media hora en el andén esperando otro más.

Al cabo de un rato me encontraba saliendo ya del subterráneo de camino a mi casa, sin embargo, mis planos cambiaron mientras me encontraba esperando a que el semáforo cambiara a rojo y me dejase pasar. Mire la hora en el móvil, no eran más de la una y media de la mañana, entre el trabajo, el café y hablar con Sara había acabado espabilándome, por lo que ya no tenía sueño; además llevaba tanto tiempo encerrado que lo menos que me apetecía era volver a mi piso, aunque solo fuese para dormir.

Por lo que finalmente acabé tomando el camino contrario y crucé la Plaza España en dirección a Montjüic, el lugar estaba completamente solo, lo cual era reconfortante. Comencé a subir tranquilamente, sin música alguna, disfrutando de la tranquilidad de la noche y de los sonidos que pertenecían a esta. Hasta que pasado un rato me encontraba ya delante del Museu Nacional d'Art de Catalunya, al cual decidí sacarle unas cuantas fotografías ya que era una noche de luna llena y me gustaba el contraste entre el gran edificio y esta.

Entonces proseguí mi camino, rodeando los alrededores del Museu para llegar a la zona de la arena olímpica, caminaba tranquilamente, intentando no pensar en nada más que no tuviese que ver con el paseo.

Comencé a subir una pequeña cuesta y la verdad tenía que reconocer que aquel camino, iluminado por farolas cada varios metros y con las grandes fachadas del Palau y el Estadi escasamente iluminadas no daba mucha confianza.

Sin embargo, yo disfrutaba de aquello, de la soledad, para alguien normal pasear a tan altas horas de la noche por un sitio que prácticamente estaba abandonado no era reconfortante; en cambio para mí sí lo era. Después de aquel día, cuando todo se vino abajo, incluido yo, la oscuridad se convirtió en mi único camino de salida.

Cuando toqué fondo pude seguir hundido en la miseria y el dolor, y muy fácilmente podría haberle puesto solución a todo aquello, algo rápido y fácil que me permitiera desvanecerme antes de que todo aquello que tenía en mi interior terminase por consumirme. Sin embargo, no lo hice. En cambio, empecé a huir de la luz del día, donde solamente me encontraba con personas que intentaban aparentar, con sus miradas de lastima, palabras y odiosos deseos de ayuda que sólo conseguían recordarme una y otra vez todo lo ocurrido, y por tanto hundirme más y más.

Para refugiarme así bajo el abrigo de la noche, donde todas aquellas fachadas se esfumaban y ya sólo quedaba yo y mi dolor. Daba largos paseos a través de las oscuras y solitarias calles de la ciudad en la que me crie, pensando, recolocando poco a poco, ladrillo a ladrillo, el caos en el que se había convertido mi mente, mis pensamientos; mis emociones. Básicamente yo.

Y para cuando por fin sentí que había puesto en orden las piezas, que estas de nuevo volvían a encajar, y las tormentas que sacudían todo mi ser habían amainado lo suficiente, me permití regresar a la luz.

Para enfrentar de una vez las cosas. La dura realidad.

Me había sumergido tanto en mis pensamientos que para cuando me di cuenta volvía a estar enfrente del museo, en un banco observando toda la ciudad de noche, la paz y tranquilidad que se respiraban era embriagadoras. Apoye mis manos en la fría piedra para así mirar hacia arriba.

Sonreí al ver la luna e inconscientemente un par de lágrimas bajaron por mis mejillas. Todavía seguía roto… muy roto quizás.

Fin del flashback.

Llegué a la estación de Plaza Cataluña y a pesar de que afuera hiciese un frio que pelaba en el subterráneo aquello parecía pleno agosto, era tal el barullo de personas compuesto por vendedores y ciudadanos que iba de aquí a allá, que sólo conseguían ponerme de peor humor; por lo que subí más el volumen de la música, consiguiendo insonorizarme así del exterior.

Caminé ha paso veloz por el túnel que comunicaba con la sección de ferrocarriles que tenía que tomar, y una vez que llegué al andén tome la S2 con destino a Sabadell, era tal el empute que llevaba encima que pasé completamente de la actitud proactiva de buen ciudadano que intentaba tener a veces.

Cuando las puertas se abrieron entre yo primero, sin impórtame si alguien iba a salir o había una persona antes de mí que pretendía subirse. Me sudaba la polla. Yo primero. Una vez dentro tomé sitio al lado de la ventana y para colmo en uno de aquellos para personas preferentes.

Como diría Sara, el Karma me la iba a devolver de lo lindo. Pero pasando de aquellos cuentos de energías místicas y palabrerías. Pura pseudociencia. Magia para imbéciles.

Sin mucho más que hacer me puse a ojear mis redes sociales mientras esperaba a que el ferrocarril se pusiera en marcha, en una de esas acabé entrando a un chat, «¿Yo esto no lo había borrado?» mientras ojeaba aquella extensa conversación, una de muchas, pero quizás la peor de todas, con el quien en su día fue mi pareja.

Fue el día que oficialmente terminamos, estúpido de mí comencé a releer los mensajes, buscando autoflagelarme y por consiguiente una nueva forma de sufrir, miraba como había sido la evolución de los mensajes. Como él había empezado muy políticamente correcto, y a medida que iba recibiendo mis indiferentes respuestas las suyas se volvían más viscerales y más certeras en lo que a hacer daño se trataban.

Entonces llegamos al detonador, «Deberías dejar de llenar ese vació que tienes en tu interior con otras personas, sólo las utilizas hasta que ya no puedes alimentarte más de ellas; aprende a superar tus mierdas Mark. Las personas se mueren, acéptalo» aquel mensaje fue como una explosión dentro de mí, recuerdo como una cólera intensa me llenó en cuestión de segundos seguido de un profundo dolor. Tanto que sentía como más y más me costaba respirar.

Recuerdo que después de leer aquello me eché a llorar como si no hubiese un mañana, aquello había dado en la diana. El guardián en el que había convertido mi consciencia acabó cediendo ante las emociones, dejando la puerta abierta a todo lo que había estado reteniendo.

Lloré por múltiples razones, pero básicamente por dolor, recuerdos dolorosos del pasado, dolor por la verdad de aquellas palabras; dolor por recibir aquello de alguien al que había amado.

Porque sí, a pesar de lo que le dije Sara, me había enamorado locamente de aquel chico, después de mucho tiempo luchando por no volver a derrumbarme, de soledad, encontrarlo fue como un soplo de aire fresco; una luz al final del túnel. Y como el ser de las sombras que era rápidamente me vi atraído por ella y comencé a consumirla, sólo con el objetivo de poder liberarme o en última instancia poder olvidar.

Aunque fuese por un mísero momento.

Pero una vez que el llanto se esfumo y las lágrimas se secaron, fue cuando de nuevo la rabia volvió, si él quería ver de verdad mi lado oscuro lo había conseguido, los recuerdos siguientes eran inconclusos. Sólo recuerdo cosas inexactas y vagas, llamarlo y decirle cosas, cosas muy fuertes y que iban directas a hacer daño.

La diferencia entre él y yo era que yo sólo me había abierto en parte a él, mientras que este se abrió en canal ante mí, me lo conto todo y yo use todo aquello sin desperdiciar nada. Hasta hundirlo completamente, destrozarlo, reducirlo al algo insignificante.

Es por ello por lo que guarde aquella conversación, para recordarme que el amor sólo trae estas cosas, que por ello era mejor estar solo. Para mí bien, así como el suyo.

¿Soy una persona mala?... Quizás.

Con aquella pregunta en mi cabeza levanté la cabeza del móvil y me dediqué a mirar por la ventana como en la oscuridad del subterráneo, el hormigón iba siendo poco a poco sustituido por la luz del campo, las pequeñas casas y la tranquilidad.

Hasta que finalmente la voz de los altavoces anunció mi parada, Vallvidrera inferior. Me baje del tren y comencé a subir las escaleras hasta el andén del funicular que me llevaría a Vallvidrera superior. Me paso mi vida montado en transporte público.

Y os preguntareis Mark, ¿por qué un chico de tu edad no tiene vehículo propio? Y la respuesta es fácil, porque me dan pánico los coches, no me gustan, me aterran, pienso que en cualquier momento me voy a estampar. Lo cual tampoco va muy lejos de la realidad, pero esa historia para otro momento. Básicamente me tuve que sacar el carné obligado por Sara, porque según ella un hombre fuerte e independiente como yo no podía no tener carné, que era algo super importante y bla-bla-bla…

Importante mi huevo izquierdo, he llegado a donde estoy sin él.

Además, que vivo en Barcelona, no voy a derrochar por gusto ¿vosotros sabéis lo que cuesta tener un coche?

Una vez que el funicular llegó me subí en este y en la primera fila, mientras veía por el gran ventanal el ascenso comencé a recordar los siguientes sucesos que transcurrieron la semana pasada y los cuales eran los responsables de que me háyase aquí y no en el congreso.

Flashback.

Me encontraba en mi piso de veinte por veinte, en el pequeño salón ensayando mi speech, iba de un lado a otro, como una especie de hámster en su rueda mientras recitaba todo lo que tenía que decir, mirando de vez en cuando la pantalla del ordenador para saber si lo que decía se correspondía con lo que había escrito y estaba siguiendo un orden.

De momento el feedback iba siendo positivo, lo que era el discurso estaba listo, ahora sólo me faltaba ajustarlo a la presentación. Abrí el PowerPoint y comencé a proyectarlo, me puse en aun lado del ordenador, mirando al frente donde había colocado todas las sillas que tenía. Así me ponía más en situación.

Y comencé de verdad con el meollo de la cuestión, al principio me puse nervioso y comencé a atorrarme intentado decir lo que quería decir, complementado con la presentación y ajustándome al tiempo que tenía.

"Vamos a ver Mark" – Me dije. Recordad que hablo solo, es terapéutico – "Tú mejor que nadie conoces de lo que estás hablando, al fin y al cabo, es el trabajo que llevas haciendo estos dos años ¿no?" – Deje aquella pregunta retórica en el aire por un momento – "A tomar por culo"

Y en un acto de fe tomé mi discurso y lo rompí a la mitad, seguido a esto tomé un papel y comencé a hacer un esquema con de todo lo que tenía que decir, apuntando cosas importantes y pequeñas curiosidades. Una vez hecho aquello reinicié la presentación, puse el cronometro, dejé la mente en blanco y entré en acción.

Prácticamente en aquello consistió todo mi finde de semana, repitiendo, mejorándolo, recortando algunas cosillas; hasta que finalmente logré conseguir el resultado que me proponía.

"Ya está" – Dije mientras miraba de nuevo a mi público imaginario, miré el temporizador e incluso lo había hecho mejor de lo que pensaba, incluso tenía tiempo para posibles preguntas. Mis héroes preguntándome, era emocionante y a la vez excitante.

Cerré todo y fui a hacerme algo de cenar, había estado tan metido en faena que había olvidado la última vez que comí algo y esta vez por algo bueno, después de ingerir algo fui a ducharme y una vez que salí recibí un correo de Satanás. Había tenido tiempo incluso de mandarle la exposición y que me hubiese respondido, a pesar de conocer la posible respuesta, aquello me ponía de los nervios.

Abrí el mensaje con mis pulsaciones a cien, conociendo al personaje o me iba a mandar a la mierda como pensaba o ante todo pronóstico me había corregido el trabajo y había conseguido mil y un fallos.

El correo era bastante escueto por lo que mis ojos vagaron rápidamente sobre este, sin embargo, una vez leído necesite un poco de tiempo para procesarlo viéndome en la obligación de releerlo de nuevo. Le había gustado. A Montserrat le había gustado por una vez a la primera algo que hacía.

No me lo creía. Por una vez las cosas estaban marchando sobre ruedas.

"Es sosa hasta para felicitar" – Dije una vez más leyendo su respuesta. Sin embargo, dada la repentina emoción obvie una última parte que resultaba ciertamente sospechosa, en la cual me citaba al día siguiente en su despacho para hablar de un tema importante.

Pero como lo dije, dado mi buen humor acabé restándole importancia a aquello.

Cuando en realidad no lo era.

Fin flashback.

Salí de la estación de Vallvidrera superior hacia una parada de bus, el aire que se respiraba a medida que comenzabas a subir más y más Tibidabo se volvía más puro, lo cual se sentía bien. De vez en cuando tendría que venir a pasear por aquí, me recuerda al pueblito al que íbamos a visitar a mis abuelos de pequeño.

Además, Sara me había dicho que era bueno salir y desconectar de la ciudad, pero claro su hobbie era correr desnuda por los bosques; así que aquello era para cogerlo con pinzas. Aun así, yo sabía lo bueno que era, me había criado cerca de los bosques.

Me apoyé en la señal de la parada y miré la hora, eran ya las seis y media, el congreso ya estaba empezando, volví a suspirar, la verdad que era incapaz de sacarle algo positivo a aquella situación, Sara me había dicho que lo hiciera; que si aquello estaba ocurriendo era por algo por lo que el universo lo había planeado.

Ciertamente si aquello era así, el universo me estaba hinchando mucho los cojones, además que iba tener que sentar a hablar seriamente con mi amiga, porque todo aquello del espiritualismo se le estaba yendo de las manos.

Inconscientemente me toqué el cuarzo rosa que me había dado y aun no se lo había devuelto – "¿Qué tal le estará yendo a Sara?" – Dije mientras volvía a mirar la hora, mí presentación no empezaba hasta las ocho; ella me había dicho que lo iba a grabar y documentar todo.

Volví a reírme al pensar de lo que iba a ocurrir hoy en el Palau a las ocho en punto. Tal vez sí iba a acabar sacando algo positivo de todo aquello, o quizás no, a lo mejor mañana por la mañana me encontraría una carta en la que me invitasen a abandonar puesta sobre mi mesa. Pero bueno no nos adelantemos a los acontecimientos.

Finalmente, el bus acabó llegando.

"Al Observatorio Fabra por favor" – Le indiqué al conductor antes de ticar.

Me acabé sentando de nuevo en la ventana, que se le va a hacer es algo que no puedo controlar y me viene desde pequeño, suerte que siempre fuimos mí hermana y yo, y nunca tuvimos que luchar por los puestos de las ventanas.

El vehículo arrancó dando así comienzo a un bonito paseo por la ladera de la montaña, perdiéndose entre los árboles para luego salir de estos y dejar a la vista la deslumbrante panorámica de la ciudad en la que vivía, desde aquí no parecía todo lo grande que de verdad era. Cuando atravesábamos las arboledas, las imágenes de los árboles y la luz que se colaba a través de estos; me evoco tiempo a atrás, a mi Escocia querida, a lo viajes que hacíamos en familia aquel lugar que desde pequeño siempre despertó una profunda admiración en mí y fue el sitio en el que apenas con seis años una noche estrelladas decidí que quería dedicarme a lo que soy hoy en día.

Sin embargo, también vinieron otros recuerdos, más resientes, la imagen de aquel embarcadero en medio de la tranquila y silenciosa laguna, perturbado por unos desolados llantos de dolor, de tristeza, de soledad. Comencé a sumergirme más y más en aquellos recuerdos, mientras que mi cuerpo internamente se retorcía ante aquellas tristes imágenes que se asemejaban a una dolorosa herida que no tiene sutura alguna.

Me había sumergido tanto en aquello que ya no era consciente de que pasaba a mi alrededor, lo único que veía era la figura de aquel niño sufriendo sin poder ponerle. Podía escuchar como llamaban a alguien.

De pronto sentí como me tocaban el hombro y rápidamente volví en sí, con la respiración algo agitada y asustado, entonces vi a la señora mayor que tenía a mi lado y esta al ver mi cara de incomprensión señalo hacia delante. Al seguirla, pude ver al conductor.

"¡Hey! Muchacho que ya hemos llegado, Observatorio Fabra"

"¿Qué?" – Entonces miré a mi izquierda y vi la imagen del observatorio.

Rápidamente me levanté, esperé a que la señora se hiciese a un lado, le di las gracias al conductor por su paciencia y me bajé del vehículo, el cual arranco para salir disparado dejando detrás de mí una estela de polvo. Tosí mientras sacudía con mi mano para apartar todo lo que pudiese la humareda.

Cuando esta se disipó pude ver enfrente de mí el edificio de un tamaño intermedio, caminé a través del camino serpenteante de tierra, entre árboles que decoraban la loma de la montaña en la que se hallaba asentado el observatorio, hasta que tuve delante de mí la verga de hierro fundido.

"Aquí vamos" – Dije e inevitablemente acabé recordando los hechos siguientes que finalmente hicieron que acabara aquí.

Flashback.

Era lunes, alrededor del mediodía, estaba yendo al despacho de la doña antes de impartir una práctica para tratar aquel asunto para el que me convocaba.

Toqué la puerta y de nuevo comenzábamos con aquel protocolo que teníamos, espere a que esta me diese permiso, entre en silencio, moví la silla con cuidado de no rallar el suelo de madera falsa; tomé asiento y aguarde callado hasta que esta terminó con sus cosas y entonces se giró hacia mí.

Y listo, ya tenía para mí la completa atención de aquellos ojos saltones de chihuahua.

"Vi su correo, para ¿qué quería verme?"

"Ah Ferguson qué bueno que hallas llegado puntual" – ¿Aquello era una indirecta? – "Mis felicitaciones por tu trabajo, era justo lo que te pedía"

"Gracias" – Le dije. Sin embargo, había algo que no cuadraba.

"Pero" – Uf, aquí vamos – "Ha habido un cambio drástico"

"¿Cambio drástico? ¿A qué se refiere?"

"Sin previo aviso el mundo de la física se ha conmocionado cuando la NASA nos ha informado de que el antiguo cometa Hale-Bopp, volverá a pasar por la Tierra"

"¿El de mil novecientos noventa y siete? ¿No era que estaba por la órbita de Urano?"

"Exactamente, había desaparecido hace algún tiempo misteriosamente, pero de pronto ha vuelto a aparecer, lo ha descubierto a varios kilómetros de la órbita de nuestro planeta, de ahí que vuelva a pasar cerca. En su trayectoria, su paso más cercano por nuestro planeta coincidirá con nuestra zona en especial, por ello Barcelona ha sido elegida para el registro de todos los datos posibles acerca del cometa y su curiosa trayectoria"

"Todo eso científicamente hablando mola mucho, pero lo que no termino de ver es qué pinto yo en todo esto"

"A la velocidad a la que se mueve el cometa su paso será mañana por la noche, sobre las ocho o nueve y como sabrás mañana se celebrara un importante congreso" – Yo asentí – "Desgraciadamente toda la comunidad científica se encontrará allí y no tenemos personal que se encargue del registro"

«Oh no» pensé.

"Sin embargo la directiva de la universidad ha pensado rápidamente y hemos decidido que tú, nuestro doctorando más cualificado sea el que recopilé la información, no tienes por qué estar nervioso, será un trabajo casi rutinario, el cometa tampoco se verá a simple vista. Simplemente iras al Observatorio Fabra y recogerás todos los datos"

"Pero ¿Y mi exposición?"

"No tienes que preocuparte por ella, dado este giro imprevisto de los acontecimientos tampoco la echaremos para atrás, como tu tutora yo me encargaré de llevarla a cabo"

Pude escuchar como algo se rompía a lo lejos en pequeños trozos… mi ilusión. Aquel curro bestial que había hecho a lo largo de toda la semana anterior se iba a reducir a que otra persona se iba a llevar el mérito de mí trabajo. Tuve que pellizcarme, aquello no podía estar pasando ¿Cierto?

Por el contrario, la fuerte punzada de dolor que tuve me recordó que aquello era muy cierto, respiré hondamente, tenía que calmarme, al menos hasta que saliera de aquí; lo menos que necesitaba ahora era un cargo por homicidio.

"Como comprenderás esto una oportunidad irrepetible" – Todo son oportunidades irrepetibles para esta grandísima hija de puta – "Si encontramos algo tu nombre pasara a la historia"

Por desgracia se me escapo cierta risa sarcástica que hizo que esta guardase silencio por un momento, pero rápidamente siguió con el parloteo.

«Si encontramos… tu nombre pasara a la historia… aquello era para mearte de la risa y no echar gota. Vamos a ser claros, están mandando al becario mal pagado de turno a hacer el trabajo que nadie quiere y en el probable caso de que aparezca algo relevante. Toda esta panda de buitres se lanzará sobre ello, esto va a ser peor que los juegos del hambre. Y adivinad a quién se van a pasar por el forro»

Me levanté haciendo que las patas de la silla rechinaran contra el suelo, cortándola en el acto – "Montserrat tengo un horario y por tanto que ir a dar unas clases, si me disculpa"

"Cierto, te mandaré un correo hoy por la noche con todas las indicaciones que necesitaras para desempeñar adecuadamente tu tarea" – Entonces se dio la vuelta para seguir con lo suyo.

Salí del despacho en silencio, caminé hasta fuera de ahí y una vez que estuve sólo en el ascensor estampé mi puño contra la pared de acero, una, dos, tres, cuatro y así una y otra vez, gritando lleno de furia. El timbre sonó y las puertas se abrieron y yo salí lejos de ahí, sin prestar atención a mi alrededor o mi adolorida y temblante mano.

Caminé a paso veloz hasta llegar con todos aquellos hijos de puta, entre en aula sin prestarle atención alguna, subí el atril y me posicioné en frente de ellos; entonces me di cuenta de que se habían callado en el acto y sus miradas estaban fijas más que en mi en mí mano. Llevé mi vista hacia esta y entonces me di cuenta de que estaba peor de lo que pensaba, los nudillos en carne viva, sangre escurriéndose por toda esta y me costaba flexionar los dedos.

Pero me importaba una mierda.

Carraspeé haciendo que todos ellos centrasen su vista en mí, mientras más rápido acabásemos mejor.

{…}

Mira que como profesor no seré el mejor de mundo, puedo ser un verdadero cabrón, pero hasta yo me había dado cuenta hoy que me había pasado tres pueblos, el tema más importante de la asignatura que me había tocado impartir me lo había follado en apenas cuarenta y cinco minutos. Cuando era algo que era recomendable dar más espaciado. Yo lo había condensado todo, di explicaciones vagas e inentendibles, sin darle importancia a lo que salía de mi boca; a los que levantaban su mano para preguntarme con mala cara les daba contestas que poco servían para solucionar sus dudas o simplemente me dedicaba a ignorarles. Para rematarlo todo, una vez que acabé les dije fría y seriamente «Buena suerte a todos en el examen»

Sí, me había pasado, lo reconozco, pero tampoco sentía lastima por ellos ni vergüenza por mí parte, simplemente me daba igual lo que pasase.

Todo me importaba una grandísima mierda.

Mientras recogía mis cosas pude ver como entre todas las caras de incomprensión y terror que salían del aula, vi como un alumno se aproximaba hasta mí a paso lento y apachorrado. Quién era, fácil, el típico alumno universitario y pasota que saca notas espectaculares con la ley del mínimo esfuerzo, con un ego que se lo pisa, que constantemente está llamando la atención haciendo preguntas cuya respuesta se asemeja a la de dos más dos es igual a cuatro; que constantemente le está lamiendo el culo a los profesores y tiene una actitud participativa sólo para aparentar.

Vamos todos hemos sido alumnos, seguro que recordamos a alguien así.

Este se subió a la tarima y con un paso digno de un rapero del Bronx llego hasta mí. Era más alto que yo.

"¡Hey Mark!" – Dijo este como si fuéramos colegas de toda la vida. Me mordí la mejilla y le di una mirada de odio profundo que lo echó para atrás, pero rápidamente volvió con su fachada de colega.

Este empezó a comerme la oreja a pesar de que no le estaba prestando atención, pero aquello no le importo ya que siguió hablando mientras yo recogía mis cosas, comentaba sobre el tema y de lo guay que lo había explicado y bla-bla-bla…

Por favor que se le veía el plumero a leguas de distancia.

Terminé de guardar mis cosas y entonces me levanté para mirarlo con indiferencia – "Mira he conocido personas que me han comido el culo mejor de lo que lo has hecho tú, que me han hecho gemir y gritar hasta perder la voz… por qué no dejas de ser tan patético y te largas antes de que me cabrees más y te acabé bajando la nota" – Se había quedado blanco – "Y antes de que digas nada sí puedo hacerlo, aquí todos hacemos lo que nos da la gana; así que ale vete a hundir tu boca en el ojete de algún otro"

Salí de ahí sin prestar más atención y mientras caminaba por el pasillo recibí una llamada de Sara.

"¡Mark qué es eso de que Satanás va a exponer tu trabajo!"

"Podemos vernos en el césped" – Me limité a decirle y entonces colgué.

Salí del edificio y caminé hasta pisar el césped, una vez que estuve lo suficientemente alejado de las personas me acosté y me tapé los ojos con el brazo, no por ganas de llorar, para nada. La verdad que ya no me quedaban más lágrimas que soltar. Había llegado a un estado mental en el que ya no valía la pena llorar, por muchas ganas que tuviese de ello no lo iba a permitir, como dije no valía la pena.

Ya hace mucho tiempo que llorar no me servía para vaciar aquel cúmulo de emociones que me carcomían por dentro, estaba harto, había llegado a un punto en el que ya nada servía nadar a contracorriente; lo mejor era dejarse arrastrar por la corriente, así como intentar luchar por mantenerse a flote. Prefería disfrutar de la lenta inmersión.

Sentí como alguien llegaba a mi lado y al apartar mi brazo vi a mi amiga, esta tomó asiento a mi lado y ambos guardamos silencio.

"¿Sabes lo del cometa?" – Le pregunté y esta asintió.

"Toda la comunidad está comentándolo"

"Pues adivina quién es el que va a recoger los datos" – Le dije – "Mientras todos estarán en quizás uno de los congresos más importantes del continente yo estaré en medio de la nada, muriéndome del asco, con la cabeza pegada a la pantalla; mientras veo como una máquina registra el movimiento de un cacho de piedra en movimiento que ni siquiera se va a ver. Sólo porque nadie quiere hacerlo y van a mandar al becario de turno" – Hice una pausa – "Pero lo peor no es eso, sino el hecho de que me exijan, a hacer un trabajo, me hayan tenido toda una semana de aquí para allá currándomelo como un burro y todo para qué… para nada, para que ellos se lo pasen por el forro y encima se apropien de mí trabajo como si fuera suyo" – Me desfogué a medida que sentía como la mala leche me iba invadiendo.

"Es una putada" – Comentó Sara.

"Estoy harto Sara" – Le dije mientras me incorporaba para sentarme – "Es frustrante cuando todo se basa en una constante barrera tras barrera que te impide poder seguir adelante, que las cosas fluyan. Porque no es sólo esto, desde que tengo uso de razón las cosas siempre han sido así; lo que cuando eres niño no lo notas como de adulto. Sino prueba a ser el hijo asiático adoptivo de una pareja de condes escoses, pasas a ser un mono de feria de cara al público" – Solté. – "He tenido una vida buena, no lo voy a negar, he sido bastante privilegiado; pero no quiero que lo que se recuerde de mí sea eso, el hijo asiático adoptivo de determinada pareja importante"

"¿Y qué es lo que quieres?"

"Dejar mi propia huella en el mundo, que se me recuerde por mis propios logros, tengo sueños e inquietudes, sin embargo, por más que lucho por conseguirlos o darles respuestas me acabó encontrando con más y más trabas por el camino. Y mira que he luchado para ello Sara, he luchado como si no hubiera habido un mañana; intentando mantener la esperanza, la ilusión; pero yo soy humano ¿sabes?... no una especie de súper héroe, desgraciadamente no estoy hecho a prueba de balas. Me he llevado ya tantos batacazos que el más suave de los soplidos sería capaz de echarme abajo"

En todo aquel momento había estado siempre dirigiendo mi vista al suelo, porque lo que estaba contando a pesar de todo había despertado cierto sentimiento en mí, y sabía que a pesar de mis palabras si miraba a Sara a los ojos me acabaría derrumbando.

El silencio se hizo presenté, no me atrevía a levantar la cabeza, simplemente por ser un cobarde que todavía era incapaz de superar el hecho de que las personas lo mirasen con lastima. Algunas heridas siempre permanecen abiertas.

Sentí como Sara se movía hasta pasar un brazo por encima de mis hombros – "Mark Ferguson, eres la persona más cabezota y perseverante que jamás he conocido, sí, es cierto que no conozco a tú yo del pasado y sólo me puedo hacer una vaga idea de las cosas que has tenido que afrontar. Pero ¿sabes una cosa? Yo conozco al Mark de ahora, aquel que por cuanta piedra que se encuentre por el camino siempre sigue adelante a pesar de todos los traspiés que tenga, ya que este constantemente se levanta y sigue adelante. Ya que la palabra rendirse no existe en su vocabulario. Aquel que a pesar de sus comentarios cínicos y las caras de asco que te puede poner, siempre está dispuesto a echarle una mano a sus amigos a pesar de que pueda salir perjudicado" – Hizo una pausa para respirar por primera vez – "¿Por qué sabes otra cosa? Mark Ferguson es la persona más absolutamente cojonuda que alguna vez he conocido y a la que tengo el gusto y privilegio de poder llamar amigo"

Aquellas palabras llegaron a lo más hondo y podrido de mí, consiguiendo reconfortarme lentamente.

Levante mi vista para entonces mirarla a ella – "¡Sara!" – Grite mientras abría lo más posible mis brazos para poder abrazarla.

"¡Mark!" – Dijo ella a toda voz imitando mi acción.

Y entonces no abrazamos como la pareja de divas sobreactuadas que nos encantaba representar para así entre risas hacer la croqueta por el césped mientras promulgábamos a los cuatro vientos nuestro incondicional e inquebrantable amor.

Pasado un rato nos separamos.

"Bueno y dime ¿qué vamos a hacer para devolvérsela a Satanás?"

"¿Por qué supones que tengo un plan?"

"Oh vamos conozco tu enrevesada y venenosa mente, además que tus momentos de baja autoestima suelen ser los que más te inspiran"

Yo no le respondí, simplemente le di una mirada y sonrisa cómplice que desprendía cierto cinismo.

El resto del día ella y yo nos encargamos de reeditar toda la presentación, minúsculos detallitos, sin pretender hacerlo recargado, sino que fuese claro, preciso y conciso, directo a lo que pretendía lograr. Que era hacer pasar a la doña una de las mayores vergüenzas de su vida. Casi podía parecer infantil la jugarreta, en mi vida había escrito tantas veces la expresión polla, puta pasada, una mierda, la hostia, etc. Creo que sabéis por donde quiero ir. Así como nunca haber empleado un lenguaje tan poco técnico y cuidado.

Cuando recibí el mensaje de Satanás con las indicaciones de la tarea de mañana yo le reenvié el archivo argumentándole que había mejorado ciertas cosas, que ella ya las vería mañana; así como deseándole la más profunda suerte.

Al nunca recibir nada por parte de esta de vuelta, supe que no había vierto el archivo y que el plan iba viento en popa

Fin del flashback.

Crucé la verja para continuar por aquel idílico camino del bosque mientras el aire movía las ramas de los árboles y los pájaros cantaban, hasta que finalmente tuve el edificio delante de mí. El observatorio era un edificio de tres módulos, uno, el más grande de base heptagonal; otro de tamaño medio en forma de cruz y finalmente uno intermedio, largo y de forma rectangular que conectaba los dos anteriores.

Caminé mientras veía como la puerta principal se abría y de ella salía el guardia de seguridad del complejo.

"Tú tienes que ser Mark ¿Verdad?" – Yo asentí en respuesta – "La universidad llamó ayer para avisarme de que vendrías a registrar el paso del cometa ¡Carai que emocionante!"

«No le pongas mala cara» pensé – "Sí" – Contesté simplemente, restándole importancia.

"Muy bien pues ale, tienes todo el observatorio todo para ti, por lo visto todo el personal debe estar en ese congreso que se celebra hoy" – Me mordí la mejilla – "Que ganas de sentarse a escuchar a otros hablar cuándo podrían estar aquí haciendo historia"

"Sí, ellos se lo pierden" – Dije con una falsa sonrisa.

Después de aquella breve charla el amable señor me dio una palmadita a la espalda y se fue a su garita, dejándome a mí cancha libre para hacer lo que quisiese dado que me había dado una gran argolla llena de tintineantes llaves. O la universidad tenía mucha confianza en mí o realmente es que les daba igual lo que hiciese, o sea, dejar en estas manitas un equipo de miles de millones. Sí que tenía que estar mal la cosa.

Sin perder más tiempo entré en el edificio, silbé mientras giraba sobre mí mismo al ver la gran y decorada sala principal, llenas de pinturas del universo – "Calidad" – Dije mientras seguía mi trayecto, recorrí todo el primer módulo hasta llegar al corredor principal que llevaba hasta el otro módulo del observatorio.

Ya en el edificio con forma de cruz caminé por uno de los tantos pasillos hasta llegar a un ascensor el cual tomé.

Miré la hora de mí móvil, eran a penas las siete, así que todavía tenía tiempo para tranquilamente encender el aparato y calibrarlo todo, por lo que sin más guardé el dispositivo y para matar el tiempo me comencé a balancear al son de la música del ascensor.

Una vez que en la parte alta del edificio, salí a lo que era una especie de terraza que conectaba por medio de una pasarela con el otro extremo del edificio, más concretamente con la gran cúpula que se hallaba sobre el tejado de este. Anduve sobre la larga pasarela, disfrutando de parte de la panorámica de la ciudad, hasta que finalmente estuve delante de una gruesa puerta de metal.

Era como una hormiguita delante de aquella gran cúpula.

Introduje la llave que me dijo que era para la puerta, la giré y unos pesados engranajes que emitieron una serie de ruidos me comunicaron que esta estaba abierta; tiré de esta y sorprendentemente para lo voluminosa que era no pesaba tanto.

Accedí al interior del domo y lo primero que dije fue – "Huele a humedad" – Mientras ponía cara de desagrado, ni si quiera me inmuté por el pedazo de telescopio, o los modernísimos instrumentos de medición que tenía delante de mí. No, para mí lo más llamativo era la humedad.

Si al final la cuestión era quejarse por algo.

Dejé mis cosas a un lado de la consola de mandos para acercarme al gran telescopio, mis pasos resonaban por el lugar.

"Menudo pepino de telescopio" – Dije mientras me posicionaba al lado de este colocando mis manos en mi cadera – "Bueno… no tan grande como los que he llegado a ver" – ¿Eso ha sonado sexual?

A través de cúpula podía ver como los tonos anaranjados del cielo ya empezaban a oscurecerse, por lo que regrese a la consola de mandos, me posicione frente a este y la encendí; pasado unos segundos comencé a teclear en esta toda la burocracia pertinente, hasta que finalmente tuve acceso al sistema.

Y sin más deje paso a la magia, tecleé y acto seguido la cúpula comenzó a abrirse, dejando a la vista el cielo, encendí las luces del interior de la sala, seguido activé el telescopio. Una serie de ensordecedores ruidos parecidos a los de estar en una centrifugadora o cámara de aire, comenzaron a resonar por todos lados.

Finalmente, en una de las pantallas de los laterales pude ver la imagen de la cámara del telescopio, seguido a esto introduje una serie de coordenadas que dieron paso a unos graves ruidos metálicos, la cúpula había comenzado a girar hacia la dirección que había fijado.

Una vez que la estructura se posiciono donde yo quería, llegó el turno del telescopio, este comenzó a calibrase ante mis ojos, podía ver en la pantalla de al lado como la imagen iba de un lado a otro, hasta que finalmente se detuvo. Una gran pantalla entre tonos negros y grises decorada con varios puntos blancos estáticos de diferentes tamaños.

"Vale y ¿ahora qué?"

Miré la pantalla del móvil, apenas eran las siete y media, suspiré, iba a ser una noche muy larga. Sin más tomé mi mochila y saqué mi merienda, para así salir, rodear la cúpula y sentarme en la cara norte de este, con mis pies por fuera de la barandilla, colgando del tejado. Para abrir mi comida y comenzar a degustarla con una bonita vista del anochecer de la ciudad.


"Sí Sara aquí estoy, muriéndome del asco" – Dije mientras me reclinaba en la silla y colocaba mis pies sobre la consola – "¿Han retrasado la presentación? ¿por qué?... Vale, entiendo, problemas del directo eso han dicho… no si hubiese sido por la presentación la doña no habría dudado en llamar en el acto, el plan sigue en marcha" – Sonreí complacido – "Además no se topará con los regalitos hasta la mitad de la ponencia que es cuando aparecerán los datos más relevantes" – De pronto escuché como Sara decía algo sorprendida seguida de unas potentes voces y música. ¿qué demonios?

Aquello parecía un maldito espectáculo digno de las más grandes estrellas.

Por lo que Sara comenzó a relatarme, mi exposición había comenzado, pero no de la forma que yo esperaba, unas grandes pantallas con potentes visuales del cosmos, acompañados de una banda sonara digna de Juego de Tronos, así como una voz en off que recitaba una especie de mensaje súper profundo. Cuando todo aquello acabó entre una nube de humo blanco apareció Satanás.

Pero qué coño acababa pasar. Esta señora quién se piensa que es… ¿Beyoncé?

Por mucho que me hubiese gustado ver que canción iba a interpretar a continuación la reina abeja del hacendado, tuve que colgar para ponerme manos a la obra, una señal en la consola me aviso de que el cometa ya había aparecido en pantalla.

"Aquí estás pequeño hijo de la gran puta" – Dije mientras me acercaba más a la pantalla para ver a aquel cacho de piedra espacial que era representado como otro punto blanco, pero con movimientos erráticos y espasmódicos.

Aquello no tenía más ciencia todo se basaba en cuidar que constantemente los aparatos, véase telescopio, radares y compañía; estuviesen siempre apuntando a la roca espacial para así registrar correctamente todo lo que esta hacía.

Era un trabajo la verdad que bastante sencillo y monótono, por lo que mientras las máquinas hacían su trabajo, yo me volví a poner cómodo, tomé mi móvil y abrí el Netflix para terminar de ver el capítulo que había dejado a medias. Eso si de vez en cuando prestando un poco de atención a la tarea con la que iba a hacer "historia"

No sé cuánto tiempo habría pasado, lo cierto era que me había sumido tanto en mi serie que había descuidado completamente mi tarea, y claro de pronto comencé a escuchar una alarme a lo lejos, por lo que pase del capítulo. Esta se hizo mucho más presente, por lo que me quité lentamente los auriculares, entonces cerré mis ojos, podía sentir un sudor frio recorriéndome la espalda y, entonces, miré directamente a la consola.

Aquello parecía Navidad de todas las luces que se habían encendido.

«Mierda» fue lo único que pensé.

Rápidamente me senté correctamente, con toda mi atención centrada en la consola, intentando averiguar qué había pasado, sin embargo, no lo entendía hasta que miré a la pantalla y grité presa del pánico. El cometa había desaparecido, esfumado, implosionado; caput– "¡Mierda, mierda, mierda! ¡MIERDA!" – Dije mientras me ponía como un loco a buscar dónde estaba la dichosa roca.

Metía coordenadas moviéndolo todo de aquí para allá sin poder dar con el cometa, a cada segundo que pasaba los huevos se me iban poniendo más y más arriba; ya que si no lo encontraba y seguía con el registro al día siguiente iba a acabar colgando de los huevos de la fachada de la Facultat – "¡Joder Mark! Qué sólo tenías un trabajo"

Las alarmas no cesaban, el cometa seguía sin dar señales de vida y yo me estaba desesperando más y más – "¡¿Y ahora qué pasa?!" – Grite al borde del colapso entonces me percate de una azulada luz, casi angelical que se estaba colando por la abertura del domo al interior. – "¿Virgin Marie?"

De pronto todo comenzó a temblar bruscamente, asustado salí de la cúpula para ver qué pasaba y entonces vi que aquella misteriosa luz provenía de atrás del Tibidabo, grandes rayos se proyectaban en cielo como una especie de aurora boreal; mientras todo temblaba fuertemente. Entonces desde aquella iluminación surgió un gran proyectil incandescente que cruzaba el cielo a gran velocidad, envuelto en aquella brillante luz azulada; dejando a su paso una larga estela que cortaba el cielo.

El cometa.

Mi mandíbula se desencajo y mis ojos jamás se habían abierto tanto, observaba en completo shock aquella maravilla pasando por encima de mi cabeza.

Rápidamente esta cruzó perdiéndose tras la cúpula del telescopio, pero aun así corrí como nunca lo había hecho, rodeando a gran velocidad la estructura para quedar justo al frente de esta y observar agitado como aquella majestuosidad cruzaba la ciudad. Sin embargo, algo no cuadraba, su curvatura cada vez se iba cerrando más, este iba decayendo. Emitió una honda que disperso rápidamente las nubes de alrededor, había superado la velocidad del sonido.

"Hostia puta" – Fue lo único que dije, estupefacto, segundos antes de ver como este impactaba contra el mar a varios kilómetros de distancia, el choque no se escuchó, simplemente fue un poderosos resplandor de luz que lo cegó todo por un momento.

Cuando esta rápidamente se disipó acto seguido apareció el sonido del impacto, un poderoso y doloroso estruendo que me obligo a taparme los oídos, entonces vi como una onda de energía azulada, producto del choque, se expandía a gran velocidad; sacudiendo violentamente toda la ciudad; apagando todo a su paso. Me agarré fuertemente a la barandilla cuando vi que ya la tenía encima, encorvé un poco el cuerpo esperando lo peor. Pero esta desapareció.

Por unos momentos.

La honda impacto violentamente contra la falda de la montaña, sacudiéndolo todo ferozmente mientras lanzaba su energía por los aires, la cual se expandió sin control alguno por todas partes, arrastrando todo a su paso. Era tal el poder que mi agarré no sirvió de nada y acabé siendo lanzado lejos de ahí. Para mi suerte chocando con la pared de la cúpula.

Todo me daba vueltas, a causa del impacto me costaba respirar, así como que un fuerte dolor se había instaurado por toda mi espalda y de mi cabeza. Para cuando, más o menos, fui consciente intenté levantarme, caí al suelo de cuatro patas y como pude me acerqué hasta la barandilla; para agarrarme a esta y así tener un punto de apoyo para reincorporarme.

Una vez de pie tuve que sujetarme más fuerte dado que un fuerte dolor de cabeza amenazó con hacerme caer de nuevo, me llevé una mano a la parte posterior de mi cabeza dado que por encima de la nuca tenía una fuente punzada. Al tocar con mis dedos emití un leve quejido, tenía sangre, por suerte no mucha.

Inspiré profundamente, poco a poco me iba estabilizando, al llevar mi vista hacia el frente, pude ver como la ciudad estaba completamente a oscuras, con algunos puntos en llamas dado la fuerte sacudida que había recibido; pero nada se comparaba como a varios kilómetros de distancia el mar ardía en llamas mientras una inmensa columna de vapor se elevaba por los cielos.

Sin embargo, la cosa no acababa ahí, de tras de mí los aparatos electrónicos no paraban de hacer estridentes ruidos, por lo que asustado corrí a ver qué pasaba, pero nada más llegar al marco de la puerta vi como toda la electrónica se había vuelto loca, descargas de electricidad emanaban de estas; parecían estar a punto de convulsionar. De pronto la base del telescopio estallo emitiendo una honda que lanzó de nuevo mi cuerpo varios metros de la posición, haciendo que pasase de largo la barandilla de la pasarela y cayese en el techo.

Comencé a descender por el perpendicular techo de tejas mientras agitaba mis manos intentando sujetarme a algo, pero era incapaz de ello, para mi suerte conseguí agarrarme al borde del tejado antes de que mi cuerpo cayese al vació. No pude evitar gritar cuando miré hacia abajo y vi la caída había.

"Dios sé nuestra relación no es la mejor… ¡Pero no quiero morir! ¡Ayuda!" – Grite lo más alto que pude con la esperanza que el segurita me oyese.

Pude ver como este se asomaba a la ventana sorprendido y entonces me vio colgando del techo, pero antes de que pudiese hacer algo el techo en llamas de la cúpula cayó sobre la garita aplastándola completamente en una bola de fuego. Grité de pánico y horror cuando presencié aquello.

"¡Oh my lesbian Jesus! Que se lo han cargado"

De pronto otras partes del Observatorio estallaron en llamas, aquellas en las que se encontraban otros aparatos tecnológicos importantes, grite nuevamente mientras ocultaba mi cabeza ante los cachos de escombros que volaban por los aires.

"Nadie te va a ayudar Mark, estás solo en esto" – Dije, tenía que actuar cuanto antes, mis brazos ya no aguantarían más.

Comencé a hacer fuerzas para así poco a poco subir mi magullado cuerpo sin hacer movimientos bruscos, cuando ya estuve arriba miré la pasarela, no serían más de un par de metros; por lo que tenía que ser rápido. Así que cogiendo impulso me lancé y eché a correr hacia arriba lo más rápido que podía mientras las tejas se desprendían a mí paso.

Finalmente me lancé y conseguí agarrarme a la barandilla antes de que resbalase y volviese a caer, como pude conseguí pasar a la pasarela. Grandes columnas de humo se elevaban por los cielos, las llamas consumían todo a mi alrededor, iluminándolo todo con su macabro resplandor. De fondo escuchaba cientos de sirenas, la cosa no pintaba bien en la ciudad, por lo que la ayuda iba a tardar en llegar.

Corrí por la pasarela hacia el otro extremo del edificio y abrí la puerta de emergencia que había a uno de los extremos de la del ascensor, al hacerlo una enorme cantidad de humo negro, así como, un intenso calor salió de esta. Comencé a toser mientras me echaba para atrás y manoteaba intentando alejar el humo de mi cara. El fuego se estaba expandiendo más rápido de lo que pensaba.

Sin perder más tiempo tapé la mitad de mi rostro con mi camisa y me lancé hacia lo más profundo y oscuro de aquel infierno, apenas veía nada, intenté agarrarme al pasamanos, pero rápidamente alejé mi mano mientras emitía un quejido. Aquello ardía como mil demonios. Por lo que sin más remedio tuve que bajar a ciegas, pegando de vez en cuando mis manos al caliente hormigón para guiarme, mis pulmones ardían a causa del humo que inevitablemente había respirado; lentamente me estaba asfixiando.

Aquel recorrido parecía no tener fin alguno, mientras más bajaba, más aquello se llenaba de humo, el calor comenzaba a ser inaguantable, me estaba cociendo vivo. Inevitablemente acabé tropezando por lo que caí por los metros de escaleras que me quedaban por recorrer.

Cuando llegué al final, todo me daba vueltas, la escases de oxígeno comenzaba a mermarme más y más; mi cuerpo dolía pero, aun así, conseguí vislumbrar entre todo aquel caos la puerta de salida; y sin rendirme me levanté y corrí hasta esta.

Empujé la puerta y caí al suelo mientras tosía sin parar, mis pulmones intentaban expulsar todo aquel toxico en busca de aire limpio. Cuando más o menos había recuperado las fuerzas me volví a poner en pie y eché a correr lejos de ahí.

Al llegar al corredor principal me encontré con el lugar ardiendo en altas columnas de fuego que se extendían por las paredes de la zona, el techo era devorado por un crepitante fue que hacía que cachos de este cayeran por todas partes, entonces escuché como algo se fino comenzaba a resquebrajarse, los cristales de los grandes ventanales de la sala estaban llegando a sus límites; cuando aquello pasase todo el sitio se convertiría en una inmensa bola de fuego.

Como pude eche a correr por el largo pasillo esquivando los trozos que caían del suelo, sin embargo, me quede paralizado en medio del lugar cuando estos se agrietaron todavía más. Y en un parpadeo todos los ventanales se vieron reducidos a pequeñas piezas de vidrio. Al instante la cantidad de oxígeno que entró fue tan descomunal que las llamas se volvieron colosales envolviendo todo el espacio en una inmensa y destructiva llamarada.

Grité cuando vi que el fuego venía hacia mí a toda velocidad, cerré los ojos y me cubrí, resignándome, esperando lo peor… sin embargo esta nunca llegó, jamás sentí el ardiente poder del este o dolor alguno. Intrigado fui abriendo mis ojos lentamente, entonces pude ver el fuego a escasos metros de mí, estático, incapaz de tocarme. La razón, un campo de energía verde claro.

Abrí de par en par mis ojos al ver aquello, entonces miré a mi alrededor para ver como el fuego se arremolinaba a mi alrededor incapaz de atravesar aquella misteriosa energía que se elevaba más poderosa y ardiente que el mismísimo fuego. Impidiendo que este me alcanzara, protegiéndome.

Entonces fue cuando noté que tenía algo en mis manos, grande, pesado, frio, curioso llevé mi vista hacia esta para toparme con una especie de antigua y gran espada, cuya forma era particular. Tenía unas extrañas inscripciones de las que emanaba la misma energía que había a mi alrededor.

Me quedé por un momento mirándola, con los ojos muy abiertos y cara de póker, incapaz de entender que estaba pasando, de pronto escuché una profundo y gutural voz que surgió del interior del arma. Que me llamaba.

"¡Pero qué cojones!" – Grite a toda voz, al borde del pánico mientras miraba como un desquiciado aquella mierda. Alejándola lo más posible de mí.

Entonces escuché arriba de mí como el techo terminaba de colapsar desmoronándose completamente sobre mí.

Asustado empuñe aquella espada y la levante sin tener muy claro que hacer, entonces aquella energía que había a mi alrededor cobró vida, se desato y violentamente comenzó a arremolinarse a mi alrededor, acumulándose en la punta de la espada y para así, rápidamente, disparar un rayo de poder que desintegró completamente todos aquellos escombros.

Lo que estaba pasando no se podía describir con palabras, aquella energía, jamás había sentido algo así, algo que hiciese temblar hasta los átomos que me conformaban.

Sin embargo, no todo iba a ser bueno, debido a los sucesos anteriores mi cuerpo estaba debilitado y podía sentir que el portar aquella espada y liberar su poder demandaba más de lo que podía ofrecer; por lo que finalmente las fuerzas que me quedaban terminaron de ser consumidas. Sentía como el arma se desvanecía de mis manos a la vez que lo hacía yo, ambos consumidos en aquel poderoso resplandor.

"¿Puedes sentir su poder…?"

Escuché como dijo una voz segundos antes de que todo se desvanecería.