Disclaimer: Esta historia no me pertenece, los personajes son de S. Meyer y la autora es GeekChic12, yo sólo traduzco.
Gracias a mi maravillosa Isa por la corrección del capítulo.
Capítulo 4: Marinera
Caminar juntos por el pasillo se siente de pareja, a pesar de que no estamos ni cerca de esa etapa.
Todavía.
Parece desalentador esperar algo más que conversaciones unilaterales y limitado contacto visual, pero desde la primera vez que lo vi me sentí atraída por él, no puedo evitarlo.
Noto que Edward casi siempre tiene su mirada dirigida hacia abajo para ver a dónde va, pero sin hacer contacto visual inadvertido con alguien. Me pone triste, y justo ahora todo lo que quiero es tomar su mano.
Quiero tomar su mano todo el tiempo.
Los dedos de mi mano izquierda, la que está más cerca de su derecha, se doblan cuando siento el calor de su mano en cercanía. Siento que durante el verano desarrollamos unos buenos cimientos para una amistad, pero no sé cómo reaccionará si estiro la mano y entrelazo nuestros dedos. Puede que sea demasiado para el primer día de escuela, así que me resisto.
No es fácil.
El señor Spalding asigna compañeros de laboratorio, y Edward se agita y remueve nervioso junto a Mike Newton, uno de los atletas imbéciles de nuestra escuela. Veo que Mike le entrecierra los ojos a Edward y lo evalúa, puedo ver el momento exacto en que decide que es presa fácil.
Mis manos se hacen puños cuando Mike le tira al suelo la pluma a Edward. Edward se agacha para recogerlo tranquilamente como si esto pasara cientos de veces al día.
Carajo, más les vale que no.
Quiero golpear a Mike. Quiero abrazar a Edward y nunca soltarlo. Quiero hacer tantas cosas justo ahora, pero me quedo en mi lugar. Cuando la clase termine le preguntaré al señor Spalding si puedo cambiar de parejas. Siempre y cuando a Edward le parezca bien, seguramente estará de acuerdo.
Mike hace sus mierdas durante toda la clase, y para el término de ésta estoy encabronada.
Me dirijo directo a su mesa.
—¿Cuál carajo es tu problema? —le gruño incluso antes de que se levante de su lugar.
Me sonríe.
—Oh, hola Bella. Te ves bien. —A esto le sigue un guiño que él piensa es sexy.
—¿No me escuchaste, carajo? —Mis palabras son casi ahogadas por el sonido de bancos siendo arrastrados sobre el linóleo y la plática de los estudiantes, pero no es posible que no haya escuchado lo que dije—. ¿Tienes la cabeza tan metida en el culo de Tyler que está afectando tu sentido del oído?
Es entonces cuando me doy cuenta de que los ojos de Edward están pegados en mí, y los tiene abiertos como platos. Nunca antes me había escuchado hablar así. Nunca le había mostrado este lado de mí a él, pero estoy tan enojada ahora que no puedo contenerlo. Y, bueno, ésta soy yo. Tarde o temprano se iba a enterar de que maldigo como marinero. Uno borracho, peludo y tatuado.
—¿Cuál es tu problema, Swan? ¿Encariñada con el niño nuevo?
—Si debes saberlo, sí. Lo estoy. —Levanto la barbilla en señal de reto. Supuse que no esperaba una respuesta, y demuestra que tengo razón cuando no me contesta de inmediato.
—Uh… —alza las manos rendido—. Está bien. No quiero meterme en problemas con Emmett. Podemos cambiar de parejas o algo. Si quieres.
Resoplo y sacudo la cabeza. Qué cobarde. Le tiene tanto miedo a mi hermano que haría cualquier cosa con tal de evitar confrontarse con él. No es que lo culpe. Después de todo, mi gemelo es tres veces mi tamaño. Pobre mamá.
—Quiero —le asentí presumidamente—. Hablaré con Spalding. Vete ya, Mikey.
Cuando miro a Edward, él está viendo la mesa negra, pero me ve por la comisura de sus ojos cada pocos segundos. Me siento junto a él suspirando luego de que Mike huye como la cucaracha que es.
—Lamento eso. Sé que probablemente no te gusta ese tipo de lenguaje considerando que en el almuerzo estabas rezando.
—Son sólo palabras —dice casi sonriendo.
—Cierto. Entonces… ¿todavía quieres convivir conmigo? —pregunto, dándole un ligero golpe a su hombro y casi haciéndolo caer de su asiento. Me río y resoplo—. Perdón.
—Está bien. Y sí.
—Qué bien. Hablaré con Spalding sobre cambiar de parejas si te parece. —Sacudo la cabeza—. Jodido Mike. Ugh.
—Sí —susurra Edward—. Él… apesta.
No puedo evitar reírme. Es tan malditamente lindo.
—Definitivamente apesta —concuerdo asintiendo—. Vamos. Es mejor que nos vayamos o llegaremos tarde a nuestra siguiente clase. Hablaré con Spalding mañana después del almuerzo.
Spalding es un viejo áspero y afortunadamente no le importa un carajo con quién nos ponemos de pareja.
Los ojos de Edward se encuentran con los míos cuando me siento en el banco junto a él y sus labios casi-demasiado-bonitos-para-ser-de-chico se estiran en una sonrisa.
Le sonrío de vuelta pasando los dientes por mi labio inferior y me preparo para la clase.
Debí haber pensado más en esto.
Está justo a mí lado. Quiero decir, duh, sabía que estaría junto a mí, pero… no puedo no ser consciente de él y sus largos dedos envueltos en su pluma y su olor a chico limpio y la forma en que su lengua sale de su boca cuando se concentra mucho, y…
Voy a reprobar química.
Les adelante el capítulo porque mañana estaré todo el día en la uni.
Espero que les haya gustado, ¡gracias por sus comentarios!
La siguiente actualización será el miércoles :)
