Limosnero con Garrote
Capitulo Tres
Ramon se encontraba sentado en el Parque España, que estaba paralelo a la Avenida Veracruz. A veces se salía de su ruta y se sentaba solo en ese parque porque tenía gratos recuerdos de la Chilindrina cuando la llevaba a jugar a mediados de los 70. No sabía si se sentía mal con un resfriado o una fiebre, pero ya tenía tiempo con una tos que parecía de otro mundo.
"Chanfle, no sé porque esto me trae recuerdos de una vida que ya no tengo" Se dijo así mismo mientras miraba a la gente pasear.
"Papito, papito lindo" escucho una voz a lo lejos de una niña de unos seis años, le entro un remordimiento de conciencia cuando oyó a la pequeña porque le hacía recordar a su propia hija. Sentía una sensación de melancolía ya que esos momentos no los podría recuperar, pero al menos esas pocas memorias estarían con él sin importar la distancia.
Los otros recuerdos que le traían del Parque España eran que cuando la Chilindrina era una recién nacida y él estaba desempleado, iba a robar a los transeúntes en las horas de la noche, esa era su área, ese era su terreno. A veces le incomodaban esos recuerdos porque interferían con su juicio cuando empezó a trabajar con la Policía Metropolitana.
A veces sentía pena por los rateros que pasaban por su despacho, pero no podía demostrarles debilidad de ningún tipo, pero sabía en el fondo que esas personas lo hacían por necesidad, aunque estuviesen violando la ley. El día estaba bastante fresco, pero no sabía cómo hablarle al Profesor Jirafales acerca de la muerte de Zenón sin aparentar que él podría ser otro sospechoso, ya que la escuela que el profesor administraba en el vecindario la propiedad era del Señor Barriga y él tuvo la decisión en clausúrala ya que no producía dinero.
Estaba tratando de pensar en que se equivocó y siempre caía en la misma sensación que fue su orgullo en lo que lo dejó en la posición que se encontraba, sin familia y sin nadie a quien contarle sus problemas. En si con el pasar de los años Ramon se había vuelto un sujeto muy solitario, relegado a los trabajos del departamento de la policía que eran más papeleo que cualquier otra cosa.
Por otro lado, estaba tratando de reconciliar la imagen del Señor Barriga que tenía con la imagen que Doña Clotilde y Florinda le proporcionaron. Trataba de pensar en esos momentos que iba hacer para atrapar al que mató a Zenón, pero en su cabeza sabía que podría nunca resolverse
Sabía que la única manera de encontrarlo era en ir a la Nacional Autónoma que no estaba tan lejos pero el problema era en ver si aún seguía ahí. Pensó que Florinda no salía mucho ya la Universidad no quedaba tan lejos, pero por otro lado contempló la posibilidad que Inocencio solo fuera un seudónimo y localizarlo podría ser un problema.
Estaba tratando de organizar en su cabeza la imagen del Profesor; era un romántico sin remedio, alrededor de 40 años, no se sabía si tenía familia, tenía un apetito sexual bastante amplio ya que pasaba metido en la casa de Florinda y mandaba a Kiko hacer cualquier mandado o que se quedara en el patio jugando solo; parecía tener una licenciatura en educación primaria pero solo eran conjeturas que estaba sacando en su cabeza.
Llegó un punto en que pensó que era hora de partir, tenía que ir a pedir permisos para entrar a la universidad y preguntar en los archivos sobre información de los empleados, quería salir de la duda quien era el Profesor Jirafales.
