Disclaimer: Hey Arnold no me pertenece, sino a Craig Bartlett y Nickelodeon.

Chapter IV

FLASHBACK

Ese día, había comenzado raro.

Primero hizo un nuevo amigo que realmente no le daban ganas de golpearlo como a todos los demás, había llevado un vestido a la escuela y traía la chamarra del mismo chico nuevo.

Después de bajar del autobús y de haber sufrido una de las miradas más acidas de Arnold, Se despidió de Alex con la excusa de que llegaría tarde a su primera clase, cosa que era cierta pero primero tenía que averiguar qué había pasado con el dichoso vestido. Alex no le dijo nada de la chamarra, sólo se encogió de hombros, sonrió y asintió, perdiéndose en el mar de alumnos que entraba apresuradamente a sus clases.

Cuando llego al baño, vio que estaba vacío así que aprovecho para quitarse la chamarra. Y en ese instante agradeció haberse encontrado a Alex, se había rasgado toda la parte de atrás del vestido, desde el inicio hasta la espalda baja, dejando al descubierto más piel de la necesaria.

Se volvió a poner la chamarra y salió directamente a su casillero. Los pasillos ahora estaban solos, lo que facilito que llegara más rápido. Buscó algún suéter que le podría funcionar pero no encontró nada, todo lo que tenía dejaba algo a la vista mientras que la chamarra de Alex le quedaba lo suficientemente enorme para cubrir todo. Así qué tendría que quedársela por el resto del día o arriesgarse a quedar a la vista de todos. Saco los libros de su clase y se fue con la chamarra sobre sus hombros.

Cuando llego a clase el profesor ya había iniciado con el tema de ese día.

-Señorita Pataki, llega tarde -reclamo el profesor con un dejo de mal humor. Helga solo rodó los ojos "como si necesitara que me lo recordara" pensó mientras pedía permiso para entrar.

-¿Qué? ¿Llegaste tarde por besuquearte con el chico nuevo? -dijo Arnold molesto como siempre que se trataba de ella. La clase entera, que estaba en silencio, se echó a reír y solo bastó de una mirada y levantar el puño para que se callaran al momento.

-¿Puedo pasar o no?-preguntó malhumorada a su profesor de Matemáticas. El aludido asintió y siguió escribiendo en la pizarra. ¿Porque todavía trae la chamarra de ese tipo? Se preguntaba cierto cabeza de balón con el seño fruncido y de repente de muy mal humor.

Helga hizo su camino hacia su pupitre pasando a propósito por el lugar de Arnold y proporcionándole el zape de su vida.

Arnold volteo en seguida pero Helga ya se había sentado en su lugar proporcionándole una sonrisa sarcástica.

La clase transcurrió sin más problemas, salvo por una que otra mirada asesina de Arnold y otra por parte de ella todo estuvo tranquilo. Hasta qué tuvieron que cambiar de clase y Arnold volvía a fastidiarla. Helga prefería ignorarlo pero algunas cosas que decía era tan hirientes que terminaba por perder la paciencia.

Cuando llego la hora del almuerzo, Helga ya estaba de bastante mal humor, lo peor del caso era que estaban juntos en todas las clases. Antes era un regalo poder verlo cada día pero ahora era una tortura.

Se sentó en su mesa de siempre junto con Phoebe.

-Hola Helga -dijo Phoebe sonriente, después de comer un poco de su puré de patata.

-Que hay Phoebs- saludo la rubia dejando su bandeja sobre la mesa.

No la había visto en todo el día, no coincidían en ninguna clase y Gerald se había ofrecido a llevarla a la escuela así que estaba feliz de verla. Lo que notó extraño fue la enorme chamarra que traía puesta Helga, y se preguntó de dónde la había sacado.

-¿Como te fue con Mantecado? -Phoebe seguía viendo la chamarra un poco extrañada. Helga siguió su mirada y le empezó a explicar todo lo que había sucedido en el autobús y en clase mientras Phoebe solo asentía.

-Arnold está actuando muy extraño-mencionó Phoebe pensativa.

-Sí, de seguro la señorita perfección por fin completó el lavado de cerebro del cabeza de balón -Phoebe no se veía completamente convencida pero asintió.

Ambas comían y de vez en cuando reían. Al parecer, Gerald quería llevarla a un lugar especial por su aniversario pero no le quería decir porque era sorpresa. Estaban tratando de averiguar que era cuando un chico saludo a Helga en otra mesa, ella sonrió y devolvió el saludo con la mano.

-¿Quién es?-pregunto Phoebe cuando el chico se levantó y fue hacia ellas.

-Alex -respondió Helga.

-¿El chico que te prestó la chamarra? -Helga asintió

.

-¿Interrumpo? -dijo Alex sonriendo y con su bandeja en las manos.

-No, siéntate -Helga sonrió y él se sentó viendo a Phoebe algo incómodo -ah Alex ella es Phoebe, Phoebe él es Alex.

-Mucho gusto -saludó Alex con la mano.

-Igualmente -dijo Phoebe con una sonrisa y un apretón suave de manos.

-¿Quieres tu chamarra de vuelta? -preguntó algo nerviosa de que dijera que sí. Pero se relajó al instante cuando este negó con la cabeza.

-Tú la necesitas más que yo -sonrió y probó un poco de su pudin de chocolate.

-Gracias -Helga suspiro de alivio. -Veo que hiciste nuevos amigos -dijo sonriente señalando un par de mesas cerca de la ventana. Había un grupo mixto de personas, aunque la balanza tendía a inclinarse más hacia las chicas. Helga pensó que era debido a Alex porque susurraban y miraban hacia su dirección acompañado de pequeñas risitas.

Alex se encogió de hombros.

-Sí, eso creo -respondió tranquilo y con una leve sonrisa en sus labios. Helga lo miro por un momento, era atractivo eso no podía negarse y más cuando sonríe pensó con una sonrisa traviesa.

Pero la sonrisa no le duró mucho al ver que Arnold se acercaba. Como Phoebe era novia de Gerald, el cabeza de balón venía en el paquete a la hora del almuerzo.

-Ligando tan temprano Helga? -preguntó Arnold con su sello característico de fastidio plasmado en su cara.

-Perdiendo el cerebro tan temprano Arnoldo? -Helga fingió pensar por un momento -Lo siento, se me olvidó que nunca tuviste uno.

Arnold frunció el seño, molesto aunque no sabía si por el comentario o por el hecho de que el tipo del autobús estaba sentado muy cerca de Helga. ¿Porque tenían que estar tan juntos? ¿Qué hay del espacio personal? Se preguntaba el cabezón.

-Y a todo esto, ¿Por qué no te sientas con aquella basura pelirroja?-preguntó Helga con los brazos cruzados.

-¿Qué? ¿Acaso estas celosa de mi Novia? -replicó Arnold con una sonrisa malvada en su rostro.

-Ya quisieras Arnoldo, sólo no quiero sentarme con un idiota como tú -respondió Helga molesta.

-Entonces ¿Qué haces sentada con uno? -dijo Arnold señalando a Alex que parecía comer tranquilamente.

-¿Qué? ¿Acaso estas celoso? -preguntó Helga sonriendo con suficiencia.

-No me hagas reír -Arnold bufó y se sentó -¿Quién tendría celos del pobre chico que este contigo? Después de todo eres una cualquiera que liga con idiotas después de terminar con su novio.

Alex levanto la vista, pero no hacia Arnold, sino hacia Helga. Tenía los puños apretados y parecía que iba a explotar en cualquier momento. Él no sabía lo que había pasado entre ellos pero Helga no parecía de ese tipo de chica.

-¿Quieres ir afuera? -pregunto Alex preocupado poniendo una de sus manos sobre un puño de Helga y relajándolo poco a poco. Ella al instante volteó a verlo y asintió. Alex tomó la mano de Helga y la guió hacia la salida bajo la mirada atónita de Arnold. Phoebe y Gerald solo comían en silencio.

-Espera -dijo Gerald riendo -¿Qué te paso en la cabeza? –preguntó viendo un pequeño montículo sobresaliendo de la cabeza de Arnold.

-Nada -dijo malhumorado mientras Gerald reía.

Ya fuera Helga respiró profundo y comenzó a tranquilizarse. Alex se recargó en la pared sin cuestionar, sólo esperando a que se tranquilizara. Ya cuando vio que estaba más calmada preguntó -¿Mejor?

Helga asintió y se recargó junto a él.

Por un instante se quedaron mirando el cielo; como las nubes cambiaban de forma sin siquiera proponérselo solo se dejaban llevar.

-Eres diferente -dijo de repente Alex. Helga volteó a verlo pero él no la miraba, seguía con su mirada fija en el cielo.

-¿En qué? ¿En ser una cualquiera? -bufó regresando la vista al cielo.

-No -replicó Alex -Tu corazón es diferente al de cualquier otra persona que haya visto.

Helga lo veía confusa ¿De qué hablaba? Alex solo sonrió y le señalo la puerta con la cabeza.

-Claro -Helga sonrió y ambos entraron. Unos segundos después sonó el timbre.

-Tengo que irme -Helga tenía la costumbre de tomar sus libros antes del almuerzo así que sólo le quedaba ir a clase.

-Te acompaño -dijo Alex tomando la mochila de Helga sobre su hombro.

-¿Pero qué haces? -preguntó Helga divertida y tratando de recuperar su mochila.

-Te acompaño a tu siguiente clase -sonrió y siguió caminando. Con Helga junto a él.

Cuando llegaron a la puerta, él le entrego la mochila y se marchó. Como era temprano aún el salón no estaba abarrotado de alumnos. Sólo un par que no reconoció y al parecer ellos tampoco a ella.

Arnold no dijo nada durante la clase, sólo una que otra mirada ácida pero nada más. Y Helga lo agradecía.

Al cambio de clase Helga fue por sus libros a su casillero, donde ya estaba la famosísima pareja sin cerebro que habitaba en los pasillos de la escuela.

-Pero miren quien está aquí, la pequeña cualquiera -dijo Lila con una sonrisa malvada. Le gustaba ver sufrir a Helga y este era el mejor momento para hacerlo. Estaban extremadamente juntos, Lila estaba pegada a un casillero y Arnold a ella. A Helga esta escena le daba algo de náuseas.

-Yo creía que ya estaba una aquí -dijo Helga mirando de mala manera a Lila -pero me equivoqué, no era una sino dos -añadió viéndolos a ambos.

-Me quieres, y lo sabes -dijo Arnold separándose un poco de Lila, pero no lo suficiente para dejarla libre.

-Lo hice, te quise alguna vez -replicó Helga con la cara inexpresiva -Pero eso se acabó.

Arnold pareció pensarlo un poco- Eso lo veremos.

Y ahí, en frente de Helga, Arnold juntó sus labios con los de Lila. La besaba de manera desesperada y ella le respondía con el mismo entusiasmo, sabiendo que la dañaría. Es tan fácil manipularlos, pensó Lila con una sonrisa sobre los labios de Arnold, este plan me está saliendo mejor de lo que creía. Helga solo se quedo ahí, con la boca ligeramente abierta y con lágrimas en los ojos.

Ambos se separaron, Lila hizo una desagradable boca de pato y dijo -¿La nena quiere llorar? -hizo una mueca de desprecio –Tu sola te lo buscaste boba.

Helga solo cerró su casillero de un portazo y salió corriendo.

Arnold, al ver lo que había hecho, trato de seguirla, decirle que lo sentía y que lo que en realidad necesitaba era una explicación de porque había hecho lo que hizo. Pero sólo se quedo ahí, viéndola desaparecer entre decenas de alumnos y con los labios de Lila en su mejilla.

En algún momento Alex había visto a Helga correr por el pasillo y había logrado alcanzarla, cerca de un edificio que parecía abandonado desde hacía años.

FIN DEL FLASHBACK

Gracias por leer y por los Reviews :) les deseo un feliz año nuevo a todos.

Hasta pronto! ;)