Disclaimer: Ni esto ni el otro, ni bla bla bla me pertenece. Solo la situación.
Capitulo 4: Muévelo
"Hermione…"
"'Mione…"
"¡Hermione, despierta!"
Sin abrir los ojos aún se vio impulsada por algo que acababa de saltarle en el pecho con fuerza trayéndola hacía adelante, despegó un parpado con pesadez y giro la cabeza hacia sus queridas compañeras de habitación mientras lanzaba mil y un maldiciones silenciosas con paradero incierto.
"Hermione-la estaba llamando sin el pomposo apodo con el que la había bautizado-Discúlpame ¿Ok? Pero no me parece nada justo de tu parte que cuando Vati y yo…
De acuerdo…se perdió en medio de tanto palabreo ya que, a decir verdad, su cerebro seguía medio nublado entre tanto sueño y pocas horas de descanso. Si bien estaba con los ojos abiertos, ceño medio fruncido y parpadeando constantemente tratando de enfocar al par de locas que tenía en frente no lograba canalizar todas las ideas, solo podía pensar con fluidez sobre porque el agua es húmeda y el porque de los pimientos picantes…son picantes…y aunque trataba- la parte más pequeñita de ella- volver a la realidad, no podía...le estaba costando, quería pero sabía que si lo hacía sus nervios estallarían y probablemente Ron se arrepentiría de estar enojado con ella por algo que obviamente había sido su culpa, " ¿Ron¡¿Qué Hiciste?!".
Ahora que lo recordaba, se pensaría dos veces eso de bajar temprano, seguro ellos estarían aún abajo. Con Harry no había problema pero… ¡vamos!, después de ver al chico en ese estado y relacionar todo con lo sucedido ese día no había podido dejar de preguntarlo conociendo el carácter irascible del pelirrojo. "…lo único bueno de este día es que por lo menos pude verlo romperse la nariz al caer al suelo de cara…" Aún recordaba la cara de satisfacción del Weasley mientras le contaba a Harry, posiblemente por vigésimo cuarta vez en el día dado el interés que mostró, sobre la caída de su compañero de castigo y también recordaba haberse marchado después de gritarle a Ronald Weasley que era un idiota. Se había repetido- y lo seguía haciendo- que lo había hecho porque no le agradaba que se burlaran del mal ajeno, sea quien sea el que lo haya sufrido.
"Que te den, Malfoy…"
-…y por eso, tendrás que contarnos todo lo sucedido con el chico que pasaste todo el miércoles porque nosotras no nos hemos tragado el cuento de Hagrid y Madame Pomfrey…
Abrió los ojos con énfasis despejando toda nube de su cerebro anteriormente dormido, dejo de parpadear y bajo la cabeza unos milímetros para acentuar su postura pensativa, luego alzó el rostro con una expresión de incredulidad a la que las castañas cejas alzadas, acentuaban.
Ella no lo había deseado, se lo había ordenado, de alguna manera u otra había ordenado al chico que se fuera de narices contra el suelo frente a Ron, que le fracturasen una ceja rubia y que le dejasen magullado. Ella le había ordenado que le diesen como posiblemente nunca en su vida hubiesen hecho y no solo físicamente si no también hiriéndole el orgullo. Tendría que perdonarla o más bien, no tendría porque no pensaba contárselo… ¿Para qué? Lo había hecho inocentemente, no había sido su intención dejarlo en ese estado… ¿verdad?...
Tendría que analizarlo con detenimiento.
-¿Nos oíste?-insistió Paravati Patil mientras la miraba con los brazos cruzados al lado de Lavender Brown.
-Sí y chicas, les repito que no hay…-no se pregunten si las había escuchado porque era obvio que no lo había hecho, simplemente había supuesto de que le habían hablado, venían fastidiándola con eso desde el pasado jueves.
-¡No te vas hasta que nos cuentes todo como Merlín manda¡Ahhh!...y si metes a Hagrid…
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Bajó las gradas que la llevaban hasta su sala común. Había echado unas cuantas miradas desde la puerta antes de bajar, no quería empezar la mañana del sábado mal aunque se estuviera obligando a omitir el porque de la importancia de ese día.
-Hola, Hermione-dio un salto al escuchar la voz de su amigo antes de verlo, acababa de aparecer tras el retrato de la dama gorda.
-Hola, Harry-murmuró y se inclinó un poco hacia un lado para ver si alguien venía detrás.
-Ron se ha ido a castigo para las mazmorras…ya sabes, le toca darle asesorías a un chico de primero en Slytherin-respondió al ver los movimientos de su amiga- ¿Sabes que ya terminó el desayuno, verdad?-sonrió como siempre lo hacía.
-Si, lo sé, es solo que me tome mi tiempo…-decidió ignorar lo ocurrido en su habitación. Dejar de lado al pobre e ignorante Zacharias Smith y omitir todo lo referente a Slytherin.
-¿Hermione, te pasa algo?-preguntó el chico de las gafas luego de acomodárselas con el dedo central de la mano derecha.
-¿Qué podría pasarme, Harry?-respondió, mientras intentaba todo lo humanamente posible darle una sonrisa a su amigo.
- No lo sé, pero, últimamente casi ni nos hablas por andar leyendo libros para pociones y sin contar que pareces huir de todo el mundo cuando te dirigen la palabra…
-Ya sabes que estoy un poco nerviosa con lo de los éxtasis
-Pensé que ibas a hacer un horario para evitar precisamente eso
-¡Y lo he hecho!...es solo que…estoy nerviosa, eso es todo, si los incomode lo siento, no era mi intención-no toleraba que la criticasen encontrándose en esa situación, pero ninguno de sus amigos tenían la culpa y lo último que quería era dejar de hablarles por la culpa de alguien a quien en esos momentos ignoraba.
-No es que nos incomodes, Hermione, nunca lo harías-el chico se fue acercando hasta quedar cerca como para darle unas palmaditas en la espalda a la castaña-Solo nos extraña, eso es todo…pero, cambiando de tema… ¿Vendrás hoy con nosotros a Hogsmeade?
Había olvidado ese pequeño gran detalle. Ginny había venido hablando de esa dichosa salida desde el lunes y ella tendría que faltar aunque prefiriese mil veces ir a Las Tres Escobas por una cerveza de mantequilla que tanto necesitaba en esos momentos.
-Bueno, eso…pues…-miró hacia el resto de la sala común, pasando sus ojos de un mueble a otro, no sabía que decir para tapar el hueco que cierto rubio platinado había generado- yo…tengo que…explicarle algunas cosas a…-sus ojos se posaron con celeridad sobre el chico que acaba de entrar a la sala común con aire despreocupado-… ¡a Colin!-soltó y el chico la miro con las cejas elevadas hasta el punto en el que nacían sus cabellos.
-¿A Colin?-repitió Harry mientras dejaba caer nuevamente sus gafas hasta cierta parte del puente nasal al posar sus ojos sobre chico rubio que aún traía su cámara al cuello y que los veía con cara de admiración y sorpresa.
-Si-Hermione casi flotó hasta el rubio chico y se colocó a su lado- ¿Verdad, Colin?-le dio un discreto codazo al notar que el chico comenzaba a negar con la cabeza y sonrió lo menos fingido que pudo al ver a Colin haciendo un sí con su punzante dolor en las costillas.
-Bueno…-Harry arqueó una ceja-Entonces, nos vemos para la cena…
Hermione se alejó hacia la salida de la sala común llevando casia rastras a Colin Creevey que aún miraba desconcertadamente feliz a la castaña, pasó por el lado de Ginny que les miró atónita y tras atravesar el hueco del retrato cerró los ojos con fuerza mientras ahogaba en saliva las posibles palabras mal sonantes que podría soltar al escuchar a la pelirroja Weasley-valga la redundacia- gritar.
-¡Anda, Hermione! Que no sabía que te gustaran los menores-sonrió mientras le hacia un adiós con la mano.
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Luego de lograr su escape triunfal a costa de una parte de su dinero y una fotografía autografiada, decidió ir a recluirse a la poco concurrida- en esos tiempos- Sala de los Menesteres.
Suponía que encontraría algo de la paz recientemente perdida allí, perdida entre libros que la alejasen de la realidad y porque no una que otra cosa que extrañara de su mundo. Lanzó un leve suspiro. No tenía ganas de pensar en la tarde, ni el medio día, ni en nada que fuera más allá de su futuro paradero. Tenía las ganas abrasadoras de pasarse allí encerrada toda la tarde, pero sabía que eso sería actuar tan cobardemente como él.
Debía admitir que los dos días anteriores los había pasado de maravilla, nadie le había ordenado nada-nadie generalmente solía hacerlo- nadie había preguntado por pociones desconocidas, nadie la había llenado de insultos y mucho menos lanzado miradas despectivas. Había sido ignorada como todo lo referente a su actual estado. Y si bien un diminuto punto de sentimiento, que ella ahogaba en horas de palabreos mentales, se formaba cada cuando cierto rubio del cual ahora no recordaba el nombre pasaba por enfrente, costado o detrás de ella y la tomaba como una de los cientos de armaduras que habían en el castillo.
Como si no existiera. Como si fuera una pared, muro, cuadro, piedra o pedazo de materia inexistente.
Bien, eso en su momento podía haber resultado esplendido pero ahora resultaba innecesario, ambos estaban metido en el mismo "barco" y él no se dignaba ni siquiera a pedirle cuando menos permiso si no más bien a pasar de ella caminando lo más lejos posible. Como si le repeliese. Como si le asqueara. Y eso la había enojado profundamente la noche del viernes que había utilizado a su almohada como pera de box.
Pasó una y otra y otra vez por el mismo corredor y una puerta se materializó frente a ella. Bufó en un intento de desentenderse de todo por lo menos un par de horas.
Ingresó al salón y se encontró con todo lo que había pensando. Una pequeña sonrisa se asomó por su rostro sin siquiera advertir una oscura y elegante presencia cercana.
Caminó hasta uno de los puffs que se encontraban en el salón, se acomodó en él y alargó la mano hasta una pequeña refrigeradora que había a unos metros, la abrió y cogió una coca-cola que le causó otra sonrisa ante el frió tacto. La baja temperatura ya comenzaba a notarse y ella no tomaría de una taza de chocolate caliente hasta que la misma realmente lo ameritase. Volteó el rostro hacia el otro lado y vio una pequeña radio en el suelo y varios de los cd's en los que ella había pensado antes de entrar a la sala. Sonrió una vez más y cogió el de Matchbox 20, abrió la caja dejando la bebida que destaparía con una floritura de varita a un lado, cogió el cd platinado y lo elevó dejándolo a centímetros de su rostro, escuchó un crujido y sintió un escalofrío recorrer su columna vertebral. Decidió ignorar el nerviosismo con el que su corazón latía y fijo su mirada de nuevo en el cd…pero ya no solo reflejaba su rostro, si no una figura decapitada, una figura con fragmentos de piel pálida asomándose por entre la bufanda verde botella.
Volteó y lo vio allí, de pie, dándole la espalda a la puerta de madera. Mirándola con una rubio-platinada ceja arqueada y los labios ligeramente fruncidos.
-¿Se puede saber que haces aquí?-preguntó en un tono que divagaba entre el hastío y la molestia. Ocultando todo.
-¿Qué haces TÚ aquí?
-Nada, nada, Granger, YO pregunte primero y TÚ vas a responder, ahora… ¡Hazlo!
-Decidí darme un relajo-"Idiota" omitió dándole la espalda de nuevo- ¿y tú?
-Quería pensar un poco en como poder aguantarte antes de ir a la biblioteca-sus labios tomaron la forma de una curva peligrosa.
Ignoró la respuesta y continuó su tarea de colocar el CD dentro de la radio. Hizo el movimiento de varita que logró hacer que la chapita roja saliese volando por los aires antes de estamparse contra el techo y caer al suelo con un clap. Dio un sonoro y prolongado sorbo logrando que el rubio se impacientara y enojara más de lo que ya estaba aunque ahora que lo pensaba no había estado de especial mal humor ese día, solo con verla ignorarlo como había hecho los días pasados lograba sulfurarlo hasta el punto de querer destriparla lenta y dolorosamente.
Llegó hasta ella en dos zancadas y media y fue entonces que la música comenzó a retumbar en sus oídos, la castaña parecía disfrutar cada palabra porque acompañaba cada sorbo de la extraña bebida con un movimiento de labios que seguramente sería la letra de la canción.
-¡Granger¿Quieres apagar esta porquería?-no obtuvo respuesta, aún así lanzase miradas cargadas de odio solo lograba verla agitar la melena mientras susurraba la canción.
-¡Oye, sangresucia¿Quie---mierda-pensó y sin darle más vueltas al asunto le metió una patada a la pobre e inocente radio que terminó volcándose en el suelo varios metros más allá entre chirridos y sonidos que Draco reconoció como lamentos. Sonrió.
¡¿Qu-QUÉ?!
Primero la torturaba y hacía sufrir, luego le ordenaba para después ignorarle y ahora arruinarle el corto momento de paz que había logrado al aislarse de todos y todo.
-¡OYE TÚ GRANDÍSIMO IDIOTA… ¿QUÉ CREES QUE HACES?!-se elevó en menos de un segundo quedando de pie frente a él con los ojos hechos un par de rendijas almendradas cargadas de ira.
-No me insultes, Granger…fue tu culpa por no prestarme atención…-levantó el rostro orgullosamente con una mueca de satisfacción que solo logró avivar la llama con la que pronto se quemaría.
-¿Quéeeee? Me estas queriendo decir que arruinaste la radio solo porque no te respondí con insultos… ¡Por Merlín! Me contradigo si alguna vez pensé que tenías cerebro porque es un hecho que careces de toda masa gris...
-¿Quieres callarte, impura? Tus chillidos están logrando acabar con mis tímpanos
-Hoy día voy a acabar con algo más que tus tímpanos…-murmuró mientras apretaba los puños con tanta fuerza que en cualquier momento gotas de sangre caerían al suelo.
-¿Así?-se acercó a ella con voz sugerente, apenas estaban separados por centímetros- Eso quiero verlo…
La gota que colmó el vaso. ¿Estaba tratando de intimidarla?
-¡Salta en un pie, da vueltas, baila, gira sobre ti mismo, mueve las caderas, has círculos con los brazos, da brincos, mueve los hombros y muévelo!-ni bien Hermione terminó de decir todo a una velocidad incomparable, las mandíbulas de Malfoy se tensaron de sobre manera y la miró con odio, con el más sincero odio que jamás sentiría por nadie, era única y especialmente para ella.
No pudo evitar comenzar a reír ante cada movimiento que el chico hacía, como saltaba graciosamente en un pie mientras daba vueltas y como al girar sobre si mismo hacía espirales con las manos y como movía las caderas al ritmo de los chillidos de la radio. Era impagable. Simplemente impagable. Nadie podría creerle si se atrevía- cosa que no haría- a contar lo que estaba presenciando. Era simplemente mejor que ver a Voldemort con los vestidos de su bisabuela Maureeen-que en paz descanse, la pobre usaba fajas y vestidos color vómito-Moría al verle así. Por su rostro corrían dos acuosos cristales que en algún momentos podría haber sido-o serían- de tristeza pero que en ese instante eran de hilaridad. Draco Malfoy era simplemente el mejor en lo que hacía, tendría que dedicarse a eso porque no había conocido a nadie que moviera los hombros al menear las caderas y el trasero como lo hacía él.
Cogió su coca-cola y entre risas y lágrimas salió del cuarto, dispuesta a tomarse una buena siesta, de tanta risa le habían entrado unas buenas ganas de dormir y al no tener tarea que hacer, pensó que tal vez y solo tal vez…esa poción la haría divertirse un tiempo.
Cerró la puertas tras de sí y dio una última risotada al verle por el rabillo del ojo. Toda sonrosada, toda alegre, toda ella.
Hola! Acabo de terminar el capítulo a pesar de los gritos que me mandan para irme a dormir-cuestiones de horario- y eso que me he mandado una taza de café que poco ha servido y que no suelo consumir a estas horas xD, en fin...el café frío esta buenísimo- acepto todo tipo de muebles y verduras, menos brocolis, ewww- cambiando de tema, creo que coincidirán conmigo en pensar que el capítulo no esta del todo bien, no ha terminado de gustarme en algunas cosas, salvo cierta parte...-cof, cof- pero aún así espero sus comentarios, críticas, lo que sea. Bienvenida Lucy C. Evans y gracias de nuevo a las que leen esto, a todas.
Y sí Edna Black, probablemente yo y algunas más tampoco podamos contenernos. Espero que responda bien tu pedido Jackie-RiverPlate y Vaklat, gracias . Deben haber notado que ciertas cosas han cambiado, no he incluído la muerte de Dumbledore ni tampoco la entrada de Horace Slughorn, se está llevando un periodo de semi-paz, porseaca...
