Sailor Uranus y sailor Neptune

Luego de descubrir la "misteriosa" identidad de aquellas scouts, empezó lo que no me gusta, una mini pelea. Serena, Rei, Mina, Darien y todos los demás, estaban muy afectados por descubrir la verdad. Todos estaban muy sorprendidos pero la más sorprendida sin lugar a dudas era ella, Serena.

— ¿Qué? ¿Cómo es eso de que tampoco necesitamos saber nada más? No puedes tan solo decirnos eso y pretender irte como si nada, ¿o si, sailor Uranus?

— Te repito, sailor moon, —sonrió levemente Haruka—no necesitan saber nada más que eso, te lo aseguro.

— Pues no estoy muy segura y por ejemplo…

Miró detenidamente a Michiru que también sonreía, solo que más pacíficamente que Haruka.

— ¿Qué eso que sostienes en las manos, sailor Neptune?

— El espejo que sostiene en las manos, ¡es un talismán!

— ¡¿Un talismán?!

Gritaron todos al unísono cuando Rini dijo eso. Luego Tuxedo Mask preguntó igual de nervioso a los demás sin dejar de mirar a Rini; o sailor Chibi moon, igual las dos son la misma pendejita que nos cae tan mal, ¿no niñas? (risa)…

—Rini por Kami—sama, ¿qué es lo que acabas de decir? ¿Cómo puedes estar tan segura de que ese espejo es un talismán?

— Porque es ella, —respondió sin dejar de ver a Michiru y repasar en su mente aquel día, el día en el que la había conocido—ella es una de las chicas que me llevó a la casa ese día en su helicóptero. No puedo creer que ella y sailor Neptune sean la misma persona, ¡es increíble!

Y para agregarle más drama a esa toma, Rei empezó a unir cabos.

— ¡¿Su espejo es un talismán?! Eso quiere decir entonces que los sueños relacionados con los talismanes, tienen que ver con ustedes. Pero todavía hay algo que no entiendo ¿qué significan esos sueños?

— ¿Sueños?—Hizo cara de asombro Haruka— ¿Entonces ustedes también han tenido visiones y presagios de todo lo malo que está pasando? ¿También han tenido esos mensajes que anuncian un gran peligro, la destrucción?

— ¡Pero no solo nos hagas preguntas! ¡Dinos que es lo que va a pasar!

— No se lo tomen a mal pero no nos interesa unirnos a ustedes. No nos interesa y no cuenten con nosotras para nada.

Rei se veía desesperada por saber algo más. Haruka mantenía su actitud altiva e imponente pero Serena, Serena estaba muy confundida. Ella se veía como si se hubiera caído de un abismo y en cualquier momento se fuera chocar con el duro suelo que estaría esperándola para acabar con su vida. Se veía muy perdida pero más que nada, confundida.

— Pero es que no entiendo, ¿no son ustedes sailor scouts como nosotras? ¿Por qué no estarían de nuestra parte?

— No te confundas. Somos sailor scouts pero no estamos en el mismo equipo.

— Pero es que sailor moon tiene razón. —Salió Rei y se hizo frente a Haruka. Mientras que Serena seguía viéndose mal, ya hasta había empezado a llorar— ¡Ustedes también luchan contras las death busters! ¡¿Cuáles son sus intenciones?! ¡¿Por qué carajos no hablan claramente?!

— Ya no queda nada más de que hablar…

Miró a Michiru con una sonrisa y luego le pidió…

— Encárgate sailor Neptune, es hora de irnos.

— Sí, como digas.

Michiru toma su singular y muy raro violín y luego empieza a tocarlo. Y a medida que lo va tocando… las muchachas, Rini y el mismo Darien; que no podía dejar de ver a sailor Neptune y de compararla con alguien a quien ya conocía, se tapaban los oídos con más fuerza porque aquel sonido parecía que les iba a reventar la cabeza. Nadie podía creer como un instrumento tan fino y tan bello como ese podía producir un sonido tan espantoso.

"si, tiene que ser ella ¡Michiru Kaio!"

— ¡Esas scouts son las que van a acabar con nosotras, estoy casi segura de eso!

— ¡Me duele!—Se quejó Mina junto a Rei que se tapaba lo oídos como todas las demás— ¡Carajo mi cabeza, que alguien la calle o me voy a morir!

Y cuando ella y Haruka estaban a punto de irse, Tuxedo Mask dijo…

— ¡Esperen! ¡¿Acaso es eso lo que realmente quieren?! ¡¿Matarnos?! ¡Contesten!

— ¡Tierra….! ¡Tiembla!

Haruka las atacó y los dejó tirados en el piso como unos pobres pedos, ¡no le importaba un culo! Solo le tomó la mano a su compañera y salió corriendo de ahí antes de que pudieran despertar y empezar a preguntarles maricadas que (según la historia) no podía revelar por más que quisiera; sí que se complican a veces estos japoneses, ¿no? como sea…El hecho es que como pudieron se levantaron, se quitaron sus lindos trajecitos y Darien fue el encargado de cargar el cuerpo de su amada novia hasta la casa. Menos mal que Serena es flaca porque si no, hubiera acabado con nuestro querido Darien. Le tocó caminar como veinte cuadras, ¡estaban muy lejos de la casa!

Ya en la casa y cuando despertó…

— Serena, Serena por favor, reacciona.

— ¿Qué? ¿Quién me habla? ¿Dónde estoy?

Serena estaba (vestida con ropa de calle) acostada sobre la cama de su habitación y se veía muy mal, estaba muy pálida. Despertó y se sentía muy perdida, no entendía nada ni mucho menos sabia como había llegado hasta ahí; menos cuando recordó que ellas y Tuxedo Mask habían sido atacados por, ¿Quién lo diría y que ironía? Por una de sus colegas. Eso era algo que Serena no entendía y era más que eso, le dolía.

— Luna….

— Muchachas, —habló Artemis a la cabeza de su pequeña familia (Luna y Diana) — no sé si deba decirles esto pero lo hablamos con Luna y creo que es lo mejor, es mejor que lo sepan por nosotros y no por nadie más.

— ¿Qué pasa Artemis? ¿Qué es eso tan grave que estas tan serio?

— Mina, es lo siguiente. Según nuestras investigaciones, esas sailor scouts que nos dicen que las atacaron no deberían estar aquí.

— Sí, entiendo a qué te refieres Artemis. —Habló Rini y se veía igual de asustada a Serena, cada vez se veía peor. —Ellas deben ser como Plut. Son sailor scouts de otro sistema solar y dependen de otra jurisdicción, en otras palabras, de mi mamá.

— Oye no espera, ¿qué? ¡¿Hay otras sailor scouts como sailor Plut?! ¿Y tú porque no nos dijiste antes? Habla Rini. Cualquier cosa que sepas puede ayudarnos mucho ahora.

— Está bien pero tranquilízate, ya voy. —Se sentó frente a ellas en la cama de Serena y les empezó a contar—Una vez escuché a mi mamá hablando de eso con mi papá. Le dijo que había oído hablar de sailor scouts legendarias y que esas eran unas muy fuertes y misteriosas. Dijo que habían luchado por defender el milenio de plata.

— ¿Entonces eso qué quiere decir? ¿Que realmente existen?

— Pues eso parece Serena pero aquí lo grave no es eso, —la miró con mucha seriedad y algo pensativa—lo grave es que si han salido, de donde sea que vengan, es porque algo muy malo está pasando o está a punto de suceder. Eso sí es grave.

— ¿Hablas de las death busters o de algo más Luna?

— Pero Amy, es que independientemente de eso, sigo sin entender ¿Por qué nos atacaron? Ellas son como nosotras, no son nuestras enemigas, ¿o sí? No, no, eso no puede ser. Yo si prefiero creer que están de nuestro lado.

— ¿Si Serena? ¿Cómo puedes asegurar con eso?—Preguntó Mina y se veía muy seria—Ese ataque que nos hicieron no se puede catalogar como algo amistoso. O dime, ¿tú como lo llamarías?

— Pues Mina, yo no pienso ni una cosa ni la otra pero podría tratarse de un aviso.

Habló Lita que estaba tras ella.

— De cualquier forma, igual nos da chicas. Ellas mismas no han dicho que no están con nosotras. Lo que quiere decir que si no están con nosotras, están en nuestra contra. Si volvemos a encontrárnoslas tendremos que luchar. No nos han dejado otra opción.

"No estamos del mismo lado"

Pensó Serena con nostalgia.

— Oye Serena, quita esa cara. Mejor ven, vámonos y las invito a comer algo. Hoy podrían quedarse en mi casa para ya sabes, creo que deberíamos investigar un poco más sobre todo esto que está pasando.

— Si amor, gracias. —Le dio la mano y se levantó de la cama aun con el ceño fruncido—Tienes razón. Hoy nos quedaremos en el apartamento de Darien, Rini, ¿no te da gusto?

— ¡Sí! pero que cocine Darien. —Le sacó la lengua pero no lo hizo de forma exageradamente odiosa, fue más bien amigable—Es mejor que cocine él porque tú eres un desastre en la cocina Serena.

— ¡Oye!

.

.

Ya en la calle y mientras caminaban hacia el apartamento de Darien y Serena se había detenido en una tienda a comprar algunos postres, Rini miró con algo de preocupación a Darien y le habló. Y el cómo quiere tanto a esa mocosa, se detuvo y le prestó toda su atención. Esa es otra de buenas.

— Darien…

— ¿Si, Rini? Dime, ¿qué pasa?

— La verdad cuando las conocí, cuando me recogieron en su helicóptero aquella vez y me llevaron hasta la casa, fueron muy amables conmigo; pienso lo mismo que Serena, creo que no quieren luchar contra nosotros.

— Pequeña Rini, eso no podemos ni asegurarlo ni negarlo por el momento. —Le sonrió y ay si mis queridas niñas, ¡ese hombre es divino!—Mejor no pensemos más en eso y vamos por Serena, ¿quieres? De lo contrario va a terminar comprando todos los postres de esa pastelería.

— Sí, tienes razón. Vamos.

Serena, Rini y Darien, habían llegado al apartamento. Después de comer, compartir risas (y uno que otro disimulado insulto entre Rini y Serena) y pasando un agradable momento lejos de las preocupaciones por las nuevas sailor scouts, las death busters y toda esa mierda, pasamos a una escena que era muy importante. Pasamos a la parte en donde Darien esta acostado con las dos mujeres más importantes de su vida y decide hacer algo para obtener más información.

— Discúlpame Rini porque es de mala educación entrar en los recuerdos de los demás pero necesito saberlo. ¿Cuál es el objetivo de esas misteriosas sailor scouts? Hay que averiguarlo.

Darien tomó la mano Serena; que estaba apoyada sobre la cabeza de Rini, y se conectó con sus recuerdos. Antes de cerrar los ojos y transportarse hacia lo que sea que ella fuera a mostrarle, sonrió con diversión al verlas así, tan juntas. Serena estaba abrazando a Rini por la espalda y estaba tan profundamente dormida como ella, como Rini, que le causó gracia. Sintiéndose un poco apenado por irrumpir en sus sueños, no tuvo más opción que quitar la mano que Rini tenía sobre la rubia cabeza de su futura esposa y entrar. Cerró los ojos y lo que vio lo dejó impresionado.

Darien tenía los ojos cerrados y veía (supuestamente) algunas imágenes que en vez de aclararle las cosas lo estaban confundiendo más. Luego los abrió y como no le había soltado la mano, siguió viendo y se preguntó con algo de angustia y preocupación…

— ¿Un mar? ¿Qué? ¿Qué fue lo que pasó ahí?

Darien veía y veía una ciudad en ruinas (lo que al parecer era Tokio de cristal) pero no solo eso, luego vio a una persona encapuchada en una cima y parecía que sostenía una luz.

— ¿Quién anda ahí? ¿Acaso eres tú el tal Dios de la destrucción?

En ese momento en el que Darien ya había empezado a sudar porque lo que veía solo le causaba eso, una gran angustia y preocupación, soltó su mano porque Serena despertó. Lo hizo pero ella estaba como él, se veía muy asustada.

— ¿Qué te pasa Serena? ¿Qué tienes?

— Un sueño, tuve un sueño muy extraño. Soñé que estaba en lo que parecía las ruinas de una ciudad y luego, vi a un tipo y me pareció que era…

—…el Dios de la destrucción, ¿no?

— Sí, eso mismo. —Respondió asustada y se llevó las manos a la boca—Creo que hemos soñado lo mismo Darien, ¿qué vamos hacer mi amor?

Después de que Serena y Darien tienen el mismo sueño, pasamos a la parte de Rei. En el templo, frente al fuego sagrado y en donde medita, concluye que el espejo de Michiru es uno de los tres talismanes que las death busters estaban buscando y que (al parecer) estaban en el origen de la destrucción. Llega a esa conclusión pero eso le genera otra pregunta, ¿Dónde estaban los otros dos? no se sabía y por eso en cuanto terminó de meditar llamó a Serena.

— Espera, espera Rei, ¿tú también? No pero esto si está peor de lo que creía entonces. Si, si, ahora no puedo pero en la tarde, después de las clases nos reunimos todos en la tienda de Andrew. Si ya sabes que él con tal de que Lita se lo dé nos da lo que sea.

Se soltó a reír con mucho gusto aprovechando que Rini y Darien estaban distraídos.

— Ok, nos vemos entonces y tranquilízate. Con angustiarnos de esta manera no ganamos nada. Ah pues ya ves, mi relación con Darien me ha ayudado mucho a estar más tranquila, sus métodos de relajación son fantásticos. Ok, ok, ya no diré nada más, que solapada eres; y bien que te gusta porque ese pobre Asanuma esta como muy flaco y no creo que sea por falta de comida, ¡ok, ya entendí! No te molestare más. Hasta la tarde gruñona, nos vemos.

.

.

Siendo ya la tarde y estando muy oscura, Serena estaba sentada sobre una solitaria banca de parque. Levantando la mirada como si de una inocente colegiala se tratara, preguntó con dulzura…

— ¿Qué estará haciendo mi querido Darien? El cielo se ve algo gris. Parece que más tarde va a llover.

Alguien tras ella le tapa los ojos con ambas manos y el corazón de Serena se llena de emoción. Ella sonríe y apoyando las manos sobre las de "él", dice su nombre como si de una melodía se tratara. Lo dice de una forma muy cariñosa pero más que nada y cualquier otra cosa, enamorada.

— ¿Darien? ¿Eres tú mi amor? Porque tú me dijiste que hoy no…

— Lamento decepcionarte, cabeza de bombón pero no soy tu novio. —Le destapó los ojos y se hizo frente a ella— Deberías tener cuidado porque de no haber sido yo, hubiera podido ser alguien más. Alguien que tal vez te quisiera devorar…

Haruka le dio la espalda y había empezado a caminar para alejarse pero la forma como Serena la llamó, se lo impidió.

— Espera sailor Uranus, no te vayas. Tenemos que hablar.

— ¿Sailor Uranus?—Se giró y esbozó una sonrisa muy picara— ¿De qué hablas cabeza de bombón? ¿Con quién me estas confundiendo?

— ¡Deja de fingir y dime la verdad!

Le gritó ya con algunas lágrimas en los ojos y apretando un puño de, no se sabía si de ira o de impotencia.

— Eres una sailor scout como yo o cualquiera de las otras, lo sé. Deja de negarlo y mejor contéstame algo, ¡¿Por qué?! ¡¿Por qué nos atacaste si no somos enemigas?! ¡¿Por qué sigues negándote a contarnos más de ustedes?! ¡¿Qué es lo que les pasa?! ¿Por qué no confían en nosotras, en mí?

— ¿Sabes? Me hubiera gustado que nos hubiéramos conocido más, así como estoy ahora. —Le sonrió de nuevo pero esta vez más pacíficamente, con algo de nostalgia y tristeza—Hubiéramos podido ser grandes amigos, Serena…

—Haruka…

Haruka se acerca más hasta donde esta Serena y la toma por ambas mejillas. Se le acerca mucho y casi a centímetros de sus labios, escucha que le hace una pregunta y se pone nerviosa por la penetrante mirada que Serena le da mientras habla.

—…dime Haruka, ¿qué eres realmente? ¿Eres una mujer o eres un hombre?

— Sea mujer o sea hombre, —se le acerca más y la hace retroceder dos pasos, luego sonríe— ¿acaso importa?

La escena se veía muy sexy porque Haruka (que a ratos se me olvida que de verdad es mujer) se ve como un muy atractivo chico universitario. Vestida de jean oscuro, polo blanco con un pequeño logo de Lacostee en el pecho, zapatos deportivos y chaqueta de cuero negra, tenía muy nerviosa a Serena con su cercanía. Con lo cerca que estaba de su rostro y de besarla.

Pero…

— ¡Aléjate de Serena!

— Ah… pero mira no más quien acaba de llegar por ti, cabeza de bombón. —Se retira y le da una sonrisa— Si es nada más y nada menos que tu príncipe azul. Menos mal que llegó, así me puedo ir tranquilo. Cuídate, linda cabeza de bombón. Nos veremos después…

Haruka se va y luego, Darien llega con ella y la abraza con fuerza. Es que de verdad que es el colmo con ese hombre, ¡que celoso! Puede estar todo lo bueno que quiera pero con esos celos, se afea. Él es muy lindo para ser tan celoso pero bueno, eso si no viene siendo problema mío porque yo por fin lo olvide, ¡por fin! Gracias al sádico amor que le tengo a mi bello rubio, deje de sufrir por él y por la relación que tiene y ha tenido durante muchos años con Serena. Me gusta verlo feliz pero al mismo tiempo me produce algo de ternura ver lo mucho que la ama y lo celoso que es. Es algo tierno cuando no raya lo enfermizo.

— ¿Te hizo algo? ¿Te salió con alguna grosería?

— No, no, no es, es solo que…—decía recostada sobre su pecho y llorando— ¿por qué estoy llorando? Estoy muy triste Darien. Me siento muy mal mi amor.

— Ya, ya, tranquila mi princesa y pues llora. Llora todo lo que quieras y después de eso nos vamos, ¿quieres? Sabes que siempre puedes contar conmigo, siempre Serena.

—Darien…—se levantó en las puntas de sus pies para alcanzarlo pero antes de darse cuenta, él ya la está besando.

Darien la toma por las mejillas y mientras le quita las lágrimas lenta y delicadamente, no deja de besarla. La besa con suavidad, con amor y luego con algo de pasión. Gracias a la metiche de Rini no lo habían podido hacer y eso lo tenía muy ansioso, algo nervioso.

— Darien, Darien mi amor, te amo….

— Pero yo te amo más a ti princesa, —la toma con más fuerza por las caderas y la mira con profundidad y con deseo a los ojos—yo te amo mucho más y te necesito. ¿Nos vamos? Vamos a mi casa y aprovechemos que Rini está con las muchachas. Vamos y hacemos lo que no pudimos hacer anoche.

— Pero claro que sí.

Respondido automáticamente de mejor humor.

— ¿Que estamos esperando? Vámonos y si quieres para que lleguemos más rápido, transfórmate en Tuxedo Mask y nos vamos como te gusta, saltando de tejado en tejado mientras me llevas en brazos.

Darien, que ama con locura y con desesperación a su novia, hizo exactamente lo que le pidió. Se transformó a la velocidad de la luz en Tuxedo Mask y luego, después de levantarla en brazos y darle un beso, empezó a saltar de tejado en tejado con ella en sus varoniles y fuertes brazos para llegar rápidamente a su apartamento. Con una gran sonrisa porque iba a poder hacérselo el resto de la tarde, fue dejando un camino de rosas por todas partes. La forma como iban quedando los pétalos en la calle, como si de un camino de migajas se tratara y por el cual los metiches de sus amigos podrían encontrarlos, no se comparaba con el penetrante y delicioso olor del perfume de Tuxedo Mask. El olor que transpiraba el fuerte pecho del por siempre irresistible Darien, era embriagante, asfixiante….

Darien iba feliz de tejado en tejado para llegar a su apartamento y hacerle una y mil maldades a su bella rubia pero ella, Serena, estaba feliz entre sus brazos. Ese camino se le hizo muy corto porque había sido casi que mágico. El solo hecho de estar con él ya lo era. Lo amaba con la misma locura y desesperación que él lo hacía. Lo amaba con todo su corazón.

— Hemos llegado, princesa.

— Darien…—dijo y sonrió cuando él la bajo con delicadeza en aquel balcón—Por fin podemos estar solos mi amor. No sabes cuánto lo he estado esperando.

— Serena…

Serena entrelazó las manos al oloroso y fuerte cuello de su novio y luego, si mis amores, sé que les dan muchos celos pero, ¿qué hacemos? Ella es la mujer y tiene todo el derecho de besarlo y de comérselo como ella quiera, ¡qué envidia! Jajaja, no pero ya en serio…. Serena lo besa y él corresponde a su beso con la misma pasión, lujuria y deseo con la que ella se lo da. La toma por las piernas y levantándolas y enredándolas en su cintura, abre con dificultad la puerta del balcón para entrar a donde necesitaba y se moría por estar. A su habitación, a su cama…

Siendo una fortuna que el cielo se haya compadecido de ellos y hubiera empezado a llover, Darien se quita la ropa con rapidez y luego pasa hacer lo que le encantaba hacer cuando estaba a solas con ella y más en una cama, a desnudarla. Le quita las zapatillas de tacón corto y luego, después de subir uno de sus pies hasta su boca, le da un beso que más que apasionado y desenfrenado es perverso, como lo estaba su mirada que ya estaba oscura por el deseo…. Le besa el blanco pie con algo de perversión y luego, le quita la falda a cuadros rojos con blanco que estaba usando y que se le veía tan bien, que era su perdición. Le quita la blusa blanca de franela, el sostén de encaje blanco y por último, deja para lo último el objeto de su deseo y de su locura.

Sus pequeñas bragas color rosa.

— Darien….

— Quítatelas. —Pidió igual de ansioso mientras se sentaba frente a ella usando solo unos irresistibles boxers blancos marca Calvin Clain— Quítatelas pero no lo hagas rápido, hazlo lentamente. Me gusta, me encanta ver cómo te las quitas…

Serena lleva sus blancas y frágiles manos hasta la parte superior de sus pequeñas bragas y después de elevar las piernas y levantar un poco el trasero, empieza a quitárselas. Desliza lentamente las manos por sus blancos muslos de porcelana y pronto queda completamente desnuda. Desnuda, con las piernas juntas y dándole una espectacular vista de su depilado sexo a su ansioso novio, luego siente algo que no esperaba y que no sabía porque tenía los ojos cerrados.

Lo siente a él… Más específicamente a su lengua jugueteando debajo de ella… Sensación que la hace gritar de placer…

— ¡Ah, Darien! Ah Darien mi amor, Darien…

— Eres deliciosa, exquisita…. —se detuvo, le abrió un poco las piernas para poder mirarla por el medio de ellas y le sonrió con perversión— Me encanta tu sabor mi princesa, mucho más cuando te…

— ¡Ah, ah Darien, ah!

Arqueó la espalda cuando Darien empezó a pasar dos dedos delicadamente por el medio de su ya húmedo y expectante sexo.

— Ah Darien, ah mi amor no, no mi amor, ven acá.

— Pues si eso es lo que quieres, eso hare, mi querida Serena. — Se quitó los boxers blancos y, ¡awwww, madre mía! Guau, está muy bien dotado mis niñas. Es inmenso…— Mi amada y deliciosa sailor moon.

— Darien…

Darien se hace sobre ella y en cuestión de segundos, lo toma en una mano y la penetra suave y delicadamente. Serena deja escapar un gran gemido de excitación y luego, lleva ambas manos hasta las deliciosas y muy firmes nalgas de nuestro caballero que cada vez la embiste con más fuerza. Serena le besa el cuello, el pecho, los hombros y luego descansa en sus labios. Esos labios que le habían hecho sentir la maravilla en más de una ocasión, son en verdad suaves y deliciosos, muy provocativos. Lo besa con desmesurada pasión entrelazando su lengua con la suya y sin dejar de mover sus caderas con ahínco bajo él, lleva las manos hasta sus coloradas mejillas y lo mira. Sus miradas quedan fijas uno en el otro y le dice lo que siempre le dice cuando la está poseyendo. Cuando le está demostrando con su cuerpo cuanta la ama, cuanto la venera.

— Te amo Darien, te amo mi amor…

— Pero yo te amo más a ti.

— ¡Ah, ah Darien mas, más amor!

— Sí, mucho más... Quiero mucho más de ti...

Darien deja caer su sudado, tonificado y delicioso cuerpo sobre ella y luego, sin dejar de embestirla ni por un momento, entierra su cara en el hueco que se forma entre el cuello y la cara de su novia. Respira del intoxicante olor a fresas de su rubio cabello y le habla al oído. Le muerde un poco el lóbulo de la oreja y recorriendo sus costillas con las palmas de sus enormes manos que son tan diestras y tan fuertes, llega a sus senos que están siendo aplastados por el mismo peso de su cuerpo, por su fuerte y esculpido pecho... Llega a la calidez de sus senos que tanto le gusta sentir mientras se lo está haciendo y decide que también quiere probar del dulce sabor de sus senos. Y por eso, le da una lenta lamida a su oído después de soltar un suspiro, un suspiro con un dulce te amo que hizo que ella pegara un grito. Después de suspirar en él y de hacerla erizar de emoción, de placer, se levantaba un poco, agacha el cuerpo para quedar a su altura y deteniendo sus embestidas para recuperar un poco de aliento, le acaricia con pereza un erizado pezón para luego succionar el otro que estaba igual o más sensible que el izquierdo.

Pronto no lo resiste más y empieza a chupárselo como si de un delicioso y raro chocolate se tratara, con todo gusto. Con todo su amor...

— ¡Ah Darien, ah Darien si, si amor!

— Eres tan sensible, tan bella, tan mía…—dice después de succionar su pezón y acariciar el interior de sus temblorosos muslos— ¿Porque eres mía verdad? Tan solo dilo Serena. Di que eres mía y que solo serás mía.

— Por toda la eternidad mi amor.

Subió una mano hasta su mejilla y la acarició. Darien solo cerró los ojos y ladeó el rostro para corresponder a su amoroso gesto de ternura. A su bello gesto.

Darien sigue excitado pero el tierno gesto de su novia, lo desconcentró un poco de la calentura que antes recorría su cuerpo. Se desconcentró pero la traviesa y suave boca de Serena, le recordó qué era lo que estaban haciendo y lo que (en parte) lo había tenido casi toda la noche despierto.

Serena se hizo de rodillas en la cama y después de tomarlo en una de sus pequeñas y delicadas manos de princesa, empezó a lamerlo en la punta y a gemir para eso, para excitarlo más de lo que ya estaba.

— Ah Serena, Serena….

Sonriente porque sintió las grandes y fuertes manos de su novio sobre su rubia cabellera (que ya estaba desordenada de tanto retorcerse en esa cama mientras él la tocaba y se lo hacía) siguió haciendo lo que sabía que a él a le gustaba, lo que le encantaba. Lo lamió brevemente y luego hizo lo que provocaba que el serio, algo antipático y difícil Darien Chiba, perdiera la cabeza y se enfocara solo en ella, dejó salir un gran quejido de excitación y placer. Cosa que a ella le fascinaba que hiciera.

Luego de escasos tres minutos de succionárselo y gemir de gusto en el proceso, fue él quien no lo soporto más y la detuvo. La detuvo y con una algo sádica y perversa sonrisa, le pidió que se acostara en la cama porque quería volver a estar dentro de ella, quería embestirla de nuevo y que se lo diera. Serena ni corta ni perezosa obedeció y cuando lo sintió de nuevo tan adentro, tan grande y tan caliente, solo pudo hacer una cosa, gritar de emoción mientras la lluvia no dejaba de caer con fuerza y opacaba de alguna forma sus incontrolables gritos de placer.

— ¡Ah Darien sí mi amor, eres increíble! ¡Ah sí Darien, Darien…!

Enterrándole las uñas en la espalda y halándole el negro cabello (por el cual ya corría el sudor) con desmedida fuerza, no pudo contenerse más y se entregó. Se dejó ir luego de veinte minutos de tan deliciosa faena y lo sintió, lo sintió en cada parte de su frágil ser. Gritando, gimiendo como una loca enferma que deliraba por él, finalmente se soltó en una descontrolada risa cuando esa mágica y única sensación se acabó. Cuando dejó de sentirla solo en su sexo y empezó a recorrer todo su tembloroso cuerpo. Dejó caer las manos con pesadez sobre el colchón y luego abrió y los ojos y lo miró.

Por lo que entendió ahí no había muerto el asunto. El miembro de su amado (que aun la llenaba y de qué manera) aún estaba erecto y muy dispuesto.

— ¿Te quieres venir otra vez, mi bella y escandalosa princesa?

— Sí Darien, sí mi amor…. lo que quieras mi vida.

Pero mientras ellos aprovechaban aquella fuerte tormenta y empezaban de nuevo, otros en la tienda estaban en aprietos. Si Andrew seguía regalándoles helados a todas esas mujeres solo para poder acostarse con Lita como a él le gustaba, se iba a arruinar. Eso era un hecho.