Todos los personajes pertenecen a JK Rowling (menos Trent Leyton) que es producto de mi imaginación. Cierto Momo también.

Capítulo dedicado a todas aquellas personas que no sabiendo muy bien que buscaban, terminando encontrando lo correcto.

Disfruten de la lectura y sigan luchando por todo aquello que piensan, y que nadie les coarte su libertad que es lo único que nadie podrá comprar.

Amor Verdadero

Capitulo Cuatro

"Y yo a ti"

En aquel instante prefirió irse al infierno que soltarse de los brazos de Hermione y apenas si le importó que su mente susurrara un "Apenas siete horas e incumpliste tu promesa", aquello no tuvo relevancia al sentir los brazos de su mejor amiga abrazar su torso. Por un instante sintió celos de aquel peluche que pudo verle dormir ya que él apenas si pudo hacerlo.

-¿Dormiste bien? – preguntó el moreno sentándose en el sillón como la noche anterior. Ella asintió – que bien, el peluche cumplió con su misión – rió levemente – aunque aún es muy temprano

-Sí, lo sé – dijo ella – siempre me sucede el primer día, ¿Quieres dar una vuelta mientras esperamos a Ron? – Preguntó extendiéndole la mano. Harry dudó, dirigiendo una rápida mirada hacia la escalera y en respuesta simplemente tomo la mano de su amiga para salir de la sala común. Muy consciente de lo que le esperaba si no llegaban antes que Ron despertará.

Recorrieron algunos pasillos procurando no alejarse demasiado de la sala común, les resultaba demasiado agradable aquel silencio que compartían, no sintiéndose obligados a decir algo, cruzándose por el camino con algunos madrugadores que no repararon en su presencia y de esa forma continuaron hasta regresar nuevamente a la sala común donde, y para el alivio del moreno, Ron aún no hacía acto de presencia. De nuevo tomaron asiento en el sofá observando como poco a poco la torre comenzaba a activarse.

-Hola – saludaron. Ambos jóvenes detuvieron su conversación para observar al recién llegado, y encontrándose a Trent quien tenía la túnica a medio colocar - ¿Cómo están?

-Bien – respondió Hermione – recién despertando – le miró.

-Algo así – susurró este encogiéndose de hombros – camine un poco antes de dormir pero aun así no fue suficiente. Espero no quedarme dormido en alguna clase.

-No lo creo – menciono Harry pensativo – después de todo, hay clases de transformaciones y pociones, y en la tarde defensa – recordando su horario. Luego observó a Hermione y añadió – Nunca le preguntamos a Remus si iba a dar clases.

-Quizás si – meditó ella – Dudó mucho que le hayan dado el puesto al profesor Snape.

-No lo menciones – bufó el moreno molesto. Aún recordaba el "indulto" por parte de la Orden: Actuación de fuerza mayor en servicio. – No entiendo porque la profesora lo aceptó nuevamente, una cosa es aquel perdón y otra incorporarlo como profesor. – Masculló moviendo la cabeza negativamente, miró a Trent que permanecía en silencio – Severus Snape – nombró llamando la atención del muchacho – supongo que debes conocer su expediente – asintió – lo conocerás en pociones. – informó con una leve sonrisa que imitó Trent

-¿Por qué lo aceptó la directora? – Se atrevió a preguntar Trent –es decir, habían motivos suficiente para encarcelarlo ¿O no?

-Muchos motivos – contó Harry pensativo – Sin embargo, lo perdonaron y sigue como miembro ahora protegido por la Orden. Y sobre la incorporación al colegio, pues, no sé lo motivos y aunque los supiera tampoco lo entendería.

-Comprendo – susurró. A lo lejos escuchó a alguien bajar las escaleras de los chicos, echó una mirada rápida hacia sus compañeros y no vio nada extraño por lo que guardo silencio.

-Hola – habló Ron en medio de un bostezo - ¿Por qué despertaron tan temprano? – observó a sus compañeros de habitación

-No podía dormir más – argumentó Trent

-Yo igual – apoyó Harry – además no es tan temprano – observando el reloj de pared.

-En fin – susurró el pelirrojo – vamos a desayunar – ánimo con una sonrisa.

No hubo que decirlo dos veces ya que a los pocos minutos ya se encontraban caminando hacia el gran comedor para desayunar, Ron y Hermione caminaban un par de pasos más alejados de Harry y Trent, par de pasos que por supuesto al pelirrojo no le gustaba, él prefería caminar muchos pasos atrás de sus amigos. Harry por su parte, desafió nuevamente su suerte y se mantuvo lo más cerca posible de su amiga, sabía que estaba mal que debía darle espacio a su mejor amigo para declararse pero no podía, estaba enamorado de su mejor amiga e iba intentar conquistarla.

-Exploraste el castillo – menciono Harry a su compañero que seguía su paso

-Bastante – sonrió este ya ingresando hacia el comedor y continuar hasta llegar a la mesa. Allí Hermione sentó junto a Ron y frente a Harry y Trent – creo que apenas si alcance a recorrer la tercera parte del castillo.

-Te entiendo – sonrió el moreno tomando un vaso de leche y tostadas – Habrá tiempo para eso

-Harry – regaño Hermione haciendo una pausa en su conversación con el pelirrojo que le miró molesto. Sin embargo, Harry sonrió a modo de disculpa hacia su amiga

-Lo siento, no fue mi intención – dijo este – Sabes que no puedo evitarlo. – volvió a decir. Masticó su tostada y volvió a su conversación con Trent – Por cierto Trent ¿Juegas Quidditch? – Preguntó

-Sí, ¿Qué posición? – Preguntó este tomando un sorbo de jugo

-Cazador – dijo – Necesitamos un refuerzo este año, sería interesante que hicieras las pruebas ¿Qué dices Ron? – le observó interrumpiendo nuevamente la conversación de sus amigos. Aunque en realidad el monologo del pelirrojo ya que cada cierto Hermione desviaba su mirada hacia Harry – Debemos hacer las pruebas está semana

-Lo que tú digas - murmuro Ron dando por perdido establecer una conversación coherente con su amiga más se dedicó a desayunar en silencio

Continuaron así, con su extraño desayuno hasta que llegó el momento de ir a su primera clase del día; transformaciones. Durante todo el camino Harry se debatía entre ser irracional y sentarse junto a su amiga o ser racional y sentarse junto a Trent, finalmente y en el umbral de la puerta optó por lo simple y democrático; adelantó a sus amigos y se sentó en un puesto vacío, sería neutral. Observó que Trent se rezagaba y quedaba en la puerta revisando unos pergaminos al tiempo que Hermione y Ron entraban al salón, con cierta frustración observó que por delante suyo había otro puesto desocupado por lo que simplemente bajo la cabeza y saco su libro con algo de brusquedad.

-¿Qué te hizo el pobre libro? – Preguntaron a su lado, levantó la vista y vio a Hermione a su lado comenzando a sacar sus cosas – Ni siquiera ha llegado la profesora Mcgonagall.

-Se me resbalo de las manos – soltó este lo primero que se le ocurrió un tanto sorprendido - ¿Y Ron? – se giró intentando buscarle por el salón pero no le encontró

-Seamus lo saco del salón – contó Hermione dejando su libro sobre la mesa. Al poco tiempo Trent se sentó frente a ellos seguido de Ron que simplemente tomo asiento mientras la profesora Mcgonagall ingresaba al salón

Algo le decía al moreno que debía sentirse culpable pero al sentir la presencia de su amiga a su lado, le hacía disipar cualquier intento de auto inculparse o arrepentimiento, movió la cabeza mientras fingía leer su libro, ya no tenía excusas, y por segunda vez se dijo que estaba perdidamente enamorado de Hermione Granger.

Así continuo su primera clase donde apenas si pudo mantener su concentración, solo la estrictamente necesaria para evitar alguna mirada de preocupación de su amiga. Y quien realmente no pudo disimular estar distraído fue el pelirrojo que recibió más de algún llamado de atención por parte de la profesora.

-Una clase y ya nos bajaron puntos – riño Hermione a su amigo ya camino hacia su próxima clase, pociones. – ya bastante tenemos con el profesor Snape

-Lo siento, Hermione no fue mi intención – se disculpó este unos pasos más adelante. Iba solo caminando frente a sus amigos que le seguían – no volverá a suceder, por lo menos en clase de la profesora Mcgonagall. Lo juró.

-Bien – susurró ella a pocos metros de llegar al aula donde algunos Slytherin ya se encontraban entre ellos Draco Malfoy que permanecía alejado de sus compañeros mientras permanecía recostado de lado sobre una pared.

El joven Trent pudo notar la tensión del trío, observó a Harry acercarse levemente hacia su amiga y Ron tomar lugar al otro lado, conocía la situación de Hermione y estaba consciente que ahora más que nunca la relación Gryffindor-Slytherin se encontraba en zona roja, cualquier provocación podía avecinar una batalla. Y aquel presentimiento le reforzó al girar y ver que más alumnos de Gryffindor se acercaban en bloque hacia el aula.

-No es necesario – susurró Hermione a sus amigos.

-Solo es precaución – murmuro el moreno dándole espacio a su amiga para que ingresará primero al salón – no te dejaré sola – susurró cerca de su oído sin que Ron le viera. Estaba demasiado preocupado por el rubio que apenas si se había movido de su lugar

-No sabes cuánto deseo arrancarle la cabeza – masculló Ronald sentándose al lado de Trent tras sus amigos. Gesto inconsciente que el moreno agradeció internamente – aunque me conformo con botarle de su escoba en el próximo juego de Quidditch.

-Ron – miró hacia atrás Hermione molesta – no es necesario… él no tiene la culpa.

-Fue su padre – repuso el pelirrojo en apenas un susurro mientras todos ingresaban al salón. Severus Snape se acercaba – Es igual.

-Ron… - no alcanzó a decir nada, el profesor Snape terminaba de cerrar la puerta con un fuerte estruendo que hizo enmudecer el salón.

Harry tuvo que hacer verdaderos esfuerzos para no lanzarle a por el profesor, le era imposible acostumbrarse a la idea que estuviera allí y no en alguna celda de Azkaban donde en realidad se merecía estar. Sintió su cuerpo temblar pero Hermione coloco su mano sobre la suya apretándola con cariño, le miró y se encontró con su sonrisa, transmitiéndole calma y serenidad, asintió y respiro un par de veces antes de calmarse por completo.

La clase dio inicio en un incómodo silencio que nadie se atrevía a romper,, incluso los alumnos de Slytherin mantenían sus cabezas agachas anotando cada palabra de su profesor. Aunque para sorpresa del moreno, Draco se mantenía de brazos cruzados, solo con un libro sobre su escritorio que se mantenía cerrado y sin intenciones de cambiar aquel hecho. Harry entrecerró los ojos percatándose de algunos gestos de dolor cada vez que intentaba acomodarse en su asiento pero sin lograrlo con éxito.

Intento prestar atención a la clase pero le fue imposible, y nuevamente su atención se fijó en sus compañeros, vio a Trent con el ceño fruncido y aquello no debió preocuparle a no ser porque mantenía su mano empuñada fuertemente sobre su rodilla, se veía tenso y molesto. Se intrigó, Severus Snape no era santo de devoción para nadie pero por lo general no causaba aquella reacción la primera vez que lo ves.

-Señor… - habló el profesor al joven Trent que pareció tensarse aún más.

-Trent Leyton – se presentó

-¿Cuál es el mejor ingrediente para mejorar heridas expuestas? – preguntó. El moreno observó que Draco se tensaba en su asiento y miraba un punto fijo de la pizarra – Hojas de roble u Hojas de pantano.

-Ninguna – contesto sorprendiendo tanto a Severus como al resto de la clase – las hojas de roble actúan como sal en el cuerpo y solo causaría más dolor e incomodidad, y las hojas de pantano son pocas seguras podrían infectar la herida sino se sabe hacer un procedimiento correcto para limpiarlas. – Hizo una pausa y continuo – lo mejor son ungüentos hechos a base aloe vera y combinado con algún hechizo cicatrizante.

-Bien – masculló el profesor visiblemente sorprendido – Quince puntos para Gryffindor – concedió sorprendiendo a la clase.

Algunos susurros se extendieron por el salón pero que al instante fue opacada por el frío tono de voz del profesor que continuo como si nada su clase, Harry se volvió hacia su amiga y está le devolvió la mirada asintiendo levemente, igual se había dado cuenta de la tensión existente en Trent. El moreno se aventuró y escribió en un pergamino la frase "¿Dé que nos perdimos?" lo enrolló y se lo paso a su amiga, al rato ella se devolvía con "No lo sé, tal vez se conocen", este torció el gesto indeciso no siendo probable la conjetura de Hermione, "Es imposible, Snape siempre ha hecho clases aquí". Vio a su amiga meditar y luego escribir "No necesariamente debió hacerle clases".

-Tiene razón – habló en apenas en un susurro fingiendo copiar de la pizarra. – "Y si daño a alguien de su familia, no sería la primera vez que lo hace"

-Avancen sus pociones – habló Severus

-¿Tú crees? – Preguntó Hermione al pergamino de su amigo, este asintió mientras sacaba los ingredientes

-Quizás – dijo este encogiéndose de hombros, ayudándole – en cualquier caso tengo curiosidad – sonrió y su amiga negó en silencio. Iniciaron labores siguiendo cada paso del pizarrón mientras hablaban en susurros, ahora de Draco Malfoy – No quiero ser paranoico ni darle razón a Ron pero quizás tenga algo de razón con respecto a que Ginny esté actuando extraño con Malfoy, debes admitirlo – añadió mirándole – algo sucede

-Siguió insistiendo que no hay nada de qué preocuparse – mezclando los ingredientes en el caldero – Si estuviera en alguna clase de peligro, ten por seguro que sabrá acudir a nosotros o algún profesor.

-No pongo duda en ello, Hermione – rebatió este cortando algunos tallos sin mirar a su amiga – pero la conoces, sabes que cualquier dificultad intentará resolverla por si misma antes de pedir ayuda, es una Weasleys. – concluyó.

Hermione le observo de reojo curiosa por aquel repentino cambio en su amigo, hasta hace un par de horas afirmaba que Ginny no estaba involucrada con el rubio pero ahora se preocupaba de aquella sospecha y que pudiese ser peligrosa para la menor de la familia Weasleys. Sin éxito ignoró aquel pinchazo en el estómago, apretó con fuerza la herramienta para mezclar y siguió batiendo lentamente.

-¿Cómo van? – pregunto Trent en apenas un susurro añadiendo ingredientes a su caldero

-Bien – respondió ella – sabes mucho de pociones y hechizos – comentó. Tanto Ron como Harry les miraron de reojo sin desatender lo que estaban haciendo para no levantar sospechas

-Debo agradecérselo a mi madre – dijo este con una sonrisa que contagió a la castaña – desde pequeño tuve que aprender diversos hechizos, ella decía que eran pasatiempos aunque yo prefería jugar y correr por la casa, era agradable – rió comenzando a mezclar los ingredientes mientras el pelirrojo iba por frasquito para la muestra – por cierto, no entendí el tema del ensayo de transformaciones, ¿Te importaría explicarme después de esta clase?

-Claro – accedió contenta mientras comenzaba a recoger sus cosas, el frasquito era entregado por Harry y Ron aún vertía su poción – no es complicado, solo hay que comprender algunas cosas

-Ya veo – sonrió este ayudando a su compañero. Harry volvía y se colgaba la mochila al hombro – enseguida vuelvo. – anunció, camino hacia el profesor y le entregó su frasco al tiempo que una sonrisa torcida salía de sus labios. Severus asintió sin verle y guardo el frasco junto a los otros. – Que tenga buen día, profesor.

El ojiverde observó la escena sorprendido, no logrando comprender aquella autoconfianza por parte de Trent hacia el profesor de pociones, otro alumno hubiese temblado frente suyo e incluso no se hubiese atrevido ni siquiera a hablarle. Miró a su amiga que estaba distraída hablando cerca de la puerta con Ron. Agarró con fuerza la correa de su mochila, por mucho que quisiera estar junto a su amiga en algún momento Ron hallaría el lugar oportuno para confesarle sus sentimientos, sin embargo, sabía que aquel momento no era la sala de pociones.

-¿Al comedor? – Preguntó mientras se acercaba seguido de Trent – por la tarde tenemos defensa e historia, debemos comer algo.

-Bien, vamos – anunció Ron comenzando a caminar seguido de sus amigos. El trayecto fue silencioso y un tanto incomodo, cada uno sumergido en sus pensamientos. Ron, intentaba por todos los medios quedarse algún segundo solo junto a la castaña con el fin de confesarle lo que sentía por ella pero durante toda la mañana no había tenido éxito, a eso habría que sumar el hecho que aún le preocupaba su hermana y aquella carta que recibió por parte del rubio. – Maldito hurón. – susurró apretando los puños con fuerza. Harry le observó – Estoy seguro que se trae algo con mi hermana. Harry, sé que ya no te interesa pero ¿Podrías averiguar que sucede con ella? A mí no me confesará nada, por favor.

-Lo intentaré pero no puedo prometerte nada – dijo observando como su amiga lanzaba un bufido de exasperación, sonrió

-Locos – susurró ella ofuscada. Al poco tiempo ingresaron al gran comedor donde Ginny estaba sentada, se dirigieron hacia ella y se sentado a su lado, por supuesto está solo le dedico una sonrisa a Hermione y Harry.

-Hola – saludo Trent frente a la pelirroja – Soy alumno nuevo. Me llamo Trent Leyton – extendiendo su brazo sobre la mesa. Ginny sonrió y la aceptó.

-Ginny Weasleys – volvió a sonreír ignorando deliberadamente el brillo de los ojos de su hermano. Cuándo Ron Weasleys pensaba estupideces, lo hacía en grande – es bueno tenerte en Gryffindor.

-Gracias – sonrió Trent. Su sentido lógico le decía que no debía desviar la mirada sino quería ser hombre muerto, sin embargo probaría tentar su suerte, desvió la mirada encontrándose con una mirada furiosa, volvió a sonreír con aquella sonrisa torcida – me alegro estar aquí

-Qué bueno – le miró ella. Miró a sus amigos y habló pero sin excluir a Trent – chicos, sé quién es el profesor de defensa contra las artes oscuras, se lo pregunté a Hagrid está mañana – hizo una pausa y continuo ante la expectación de sus amigos y algunos curiosos que habían parado de conversar y comer – Snape.

-¡Diablos! – Masculló Ron molesto – no es justo… podría matarnos si quisiera.

-Ron – regaño Hermione pese a considerar aquella posibilidad por un segundo. A su lado Harry empuñaba su mano con fuerza – Oye calma – y al igual que en clases tomó su mano entre la suya y la acarició con cuidado.

Harry le observó y sonrió. Dirigió su mirada hacia la mesa de profesores donde Severus se encontraba, se encontraba dos puestos alejado de la profesora Mcgonagall que mantenía su mirada baja, él también bajo la mirado apenado, aquel era el primer día de clases sin Albus Dumbledore, sintió enojo nuevamente pero pudo tranquilizarse gracias a su amiga. No le molestaba sentir aquella caricia sobre su mano pero el continuo rechinar de dientes de Ron le hizo comprender que mejor era conservar su integridad física por unos días más.

Terminaron de almorzar con cierta normalidad y luego se dirigieron al salón de defensa, ingresaron encontrándose con algunos alumnos de Gryffindor que parecían tan o más preocupado que ellos. Al poco tiempo, ingresaron algunos Slytherin incluido Draco y por último Severus quien simplemente hizo desaparecer los pupitres al tiempo que comenzaba a hablar.

-Parejas – masculló. Trent calculo rápidamente y se paseó indeciso cuando Ron se acercó a él, Harry y Hermione se habían puestos juntos dejándole de lado. Suspiro, alguien se había ganado un boleto a la enfermería. – señor Malfoy ayúdenme – pidió al rubio que visiblemente rígido se acercó hacia Snape para parecía tan o más tenso que el Slytherin – este hechizo les ayudará en caso que su oponente les ataque de frente y tengan pocos segundos de reacción. Varita lista – observando a Draco – acércate

Simplemente el joven Leyton desvió la mirada en cuanto el rubio se acercó hacia su profesor, a los pocos segundos un duro golpe se escuchó seguidos de sonidos de conmoción contenida, apretó los puños en furia, sabiendo que debió haber hecho algo. A su lado paso Hermione seguida de Harry y Ron, Trent les siguió por inercia con la mirada baja, y solo cuando estuvo frente al rubio pudo darse cuenta de la gravedad de la situación y su irá aumento.

Draco Malfoy yacía bajo algunos escombros de pared que cayeron sobre él en cuanto su cuerpo impacto con fuerza, estaba inconsciente con varios rasguños y un hilo de sangre que salía sin descanso de la cabeza del rubio. La primera persona en reaccionar fue Hermione, que intento detener la hemorragia sin mucho éxito, algunos Slytherin aseveraron que lo mejor era llevarlo a la enfermería, convocaron una camilla y le sacaron del lugar levitando.

-Vuelvan a su práctica, enseguida vuelvo – musitó el hombre saliendo del salón dando un fuerte portazo

-Es un animal – susurró Harry apoyándose en la pared – ni siquiera Malfoy se merece ello.

-Asesino – habló Ron ahora – aunque hay que admitir que Snape nos hizo un favor

-¡Ron!- exclamaron todos. El pelirrojo sonrió de lado a modo de disculpas – Al parecer ni siquiera sus alumnos le apoyan – habló Parvati llegando a ellos junto a sus demás compañeros – por suerte no fue uno de nosotros – meditó y Harry no pudo evitar mirar de reojo a su amiga, estaba seguro que si algo le hubiese sucedido, en estos momento Severus Snape sería hombre muerto.

-Trent ¿Te encuentras bien? - le miró la castaña preocupada. El chico se encontraba ojeroso y una capaz de sudor cubriendo su frente, él asintió con una leve sonrisa, sin embargo Hermione le toco la frente y las mejillas – Estás ardiendo en fiebre – dijo.

-No te preocupes – sonrió entrecerrando los ojos – estoy bien, no me duele. Quizás solo este algo cansado, no he dormido bien.

-Deberías ir a la enfermería – propuso ella. Trent sonrió y asintió

-Solo lo haré por tú insistencia – susurró. Tomó sus cosas y camino hacia la puerta, demoró lo suficiente en abrirla para escuchar "Te acompaño" de Hermione – Gracias

El silencio se hizo presente en cuantos ambos desaparecieron del lugar, sin embargo solo bastó cinco segundos para que los chillidos de las chicas se escucharan por el lugar, Ron bufó molesto y Harry se sintió incómodo, sintiendo nuevamente el monstruo de los celos crecer en su interior, pensando que aquella preocupación por parte de Hermione solo le pertenecía a él y no a otro.

-Qué lindos se ven – exclamó Lavander emocionada, Ron rodó los ojos molesto – es perfecto.

-Son una linda pareja – concedió Parvati. Seamus negó y Harry le apoyo - ¿Qué? Sabemos cuándo dos personas tienen futuro y ellos lo tienen.

-¿Lo tienen? – preguntó Ron que ya echaba humo

-Por supuesto – afirmó Parvati colocando sus manos en su cintura, gesto que por supuesto hizo tragar saliva al pelirrojo – No te diste cuenta de la atención que le presto Hermione cuando le vio enfermo. Estaba realmente preocupada.

-Además quiso acompañarle a la enfermería – siguió Lavander apoyando a su amiga – y él es muy amable y guapo, y su sonrisa es bellísima.

-¿Preocupación? – dijo el pelirrojo entrecerrando los ojos con burla – que yo sepa, Hermione siempre se preocupaba por las demás personas y si fue por ello… Harry es quien recibe mayor atención nuestra amiga ¿Cierto? – Ron le miró y este simplemente asintió con la garganta reseca. Y es que presenciar aquella escena le había dejado un amargo sabor en la boca – Además, apenas si se conocen dos días.

-En realidad, una semana – aclaró y tuvo que morderse la lengua, aquello fue oxígeno puro para el fuego de las chicas quienes emitieron y chillido que dejaron a los hombres sordos

-¿Dónde? – preguntaron varias. Ron a su lado mascullo un "idiota"

-Bueno, después de la muerte de los señores Granger – comenzó – Hermione y yo vivimos en casa de mis padres y Minerva…

-¡Vivieron juntos! – ahora no solo eran las chicas, todos los Gryffindor gritaron y llamaron la atención de Slytherin que prefirió salir de ese lugar. Hace bastante la clase había concluido – Pensamos que fueron donde Ron – el aludido gruño y susurro "Afronta las consecuencias", Harry tragó saliva no muy seguro del significado de sus palabras

-Solo una semana – susurró avergonzado – en fin, Minerva llegó un día y venía en compañía de Trent, quien hace un par semanas ya se estaba quedando aquí en el castillo – informó pero su explicación paso un segundo plano, ahora él era el centro de la conversación.

-¿Qué hicieron esa semana? – preguntaron. Harry sintió la mirada inquisitiva de su mejor amigo, después de todo no había tenido oportunidad de aclarar aquel punto. "Un segundo"-pensó-"No tengo nada que aclarar", se dijo e ignoró la mirada de Ron. Se encogió de hombros, tomo su mochila y se la colgó al hombro – no hay nada que decir, solo le hice compañía a Hermione que necesitaba a alguien de confianza en aquellos momentos. Nada más – se explicó. Iba a dar el tema por cerrado pero una pregunta le hizo congelarse allí mismo

-¿Por qué Hermione duerme con un oso de peluche? – Preguntó Lavander. Un sudor frío recorrió la espalda del moreno mientras se giraba para enfrentar a sus compañeros que esperaban una respuesta expectante, sobre todo su amigo quien estaba seguro estaría fulminándole con la mirada

-E-Es mío – soltó e interrumpió a Lavander que ya comenzaba a formular una pregunta – Se lo regale y ya está. – añadió girándose para luego salir del salón seguido muy de cerca de su amigo. Inconscientemente se dirigieron hacia la enfermería y antes de ingresar el moreno fue jalado bruscamente hacia atrás y obligado a apoyarse en la pared en un seco golpe - ¿Qué sucede?

-Esa pregunta debería realizarla yo – masculló este molesto – Ahora mismo me vas a decir que sucedió durante esa semana y que demonios te traes con Hermione

-¿Eres idiota? – exclamó el moreno soltándose bruscamente de su amigo. Odiaba cuando su amigo se colocaba en plan posesivo con su amiga – Hermione necesitaba descansar y recuperarse de todo lo vivido aquella noche, y durante esa semana, lo pudo hacer – respiro y ya no pudo contenerse, hablar ahora o callar para siempre – aquel osito le transmitía tranquilidad y de vez en cuando dormía junto a él, y algunas noches tuve que quedarme junto a ella porque temía soñar con la muerte de sus padres. – Mantuvo compostura al ver el tono rojizo de su rostro – Escucha, es mi mejor amiga y la voy cuidar por muy celoso que estés.

Y sin dar oportunidad de réplica, volvió a caminar y terminar de llegar a la enfermería donde ingreso seguido de Ron. Allí se encontraba Trent sentado sobre una cama y Hermione frene a este, hecho un vistazo a las demás camas identificando a Malfoy en una de ellas, estaba dormido y con un vendaje en la cabeza.

-¿Todo bien? – Preguntó Harry en cuanto estuvo al lado de Hermione. Trent asintió.

-Solo necesito dormir – hablo el joven más recuperado – la enfermera fue por una poción para pudiese descansar por la noche.

-Ya veo – susurró este, desvió la mirada hacia el rubio y no pudo evitar preguntar

-Perdió mucha sangre y está débil – informó Hermione – la profesora Mcgonagall estuvo aquí y se llevó a Severus para hablar.

-Bien, señor Leyton – pronunció la enfermera ya devuelta – aquí tiene, bébalo quince minutos antes de dormir y por la mañana estará recuperado.

-Gracias enfermera – dijo este incorporándose de su lugar – hasta luego.

Salieron de la enfermería rumbo a su siguiente clase Historia de la magia, Trent se disculpó de ir, argumentando que necesitaba descansar un poco más, nadie dijo nada y se despidieron en las escaleras que conducían a la sala común de Gryffindor. El muchacho sabía los pasillos ocultos y tomó el que sabía le conduciría hacia la oficina de la directora, camino sin ningún tipo de prisa hasta llegar y aparecerse por el pasillo principal sin ser detectado por algún otro alumno. Al llegar, decidió hacerlo por el método antiguo y colocar su oído en la puerta a la espera de algún ruido que le indicará que Severus Snape seguía allí, no escuchó nada por lo que simplemente toco la puerta e ingreso.

Sonrió esperando aquella escena, Minerva se mantenía apoyada en el escritorio con los brazos cruzados mirándole fijo, no se intimido ni nada por el estilo, acortó distancia y cuando estuvo a un par de metros, respiro y habló.

-Lo siento – se disculpó – Su mirada en la enfermería me dice que estaba enfadada, y la verdad es que no pude evitarlo, y mucho menos sentir lo que siento cada vez que lo veo. Lo que más deseo en estos momentos es…

-Enfrentarlo – interrumpió ella sin ningún tipo de reproche en su voz. Trent, le miró y asintió en silencio – Sé cómo te sientes y sé también la frustración que debes estar sintiendo, debes estar pensando que estás aquí prisionero de está tortura. Si quieres volver…

-NO – habló adelantándose – debo estar aquí, este es mi lugar, no me importa las consecuencias. Te prometo que intentaré controlarme y no volver a hacerlo… aunque debe estar orgullosa de mí – comentó con cierta autosuficiencia que hizo sonreír a la profesora – logré entrar ¿No me detecto? – le miró curioso y ella negó – Genial.

-Sé cuidadoso – pidió la profesora – ya ves lo que ocurrió con el señor Malfoy

-Aquel ataque fue premeditado – acuso Trent con rabia – Porque no…

-Imposible – negó ella rodeando su escritorio y sentarse tras de el – es muy pronto y no podemos justificar la fuente, sería peligroso.

-Lo sé – susurró sintió marearse y se apoyó en una silla cercana, Minerva se levantó y le ayudó a sentarse – aún estoy débil… debería volver a mi habitación

-Te llevaré – se ofreció pero este se negó – no dejaré que vayas por los pasillos dando tumbos, te llevaré

Ambos tomaron un pasillo alternativo que les llevaría directamente hacia la sala común, a paso lento por la debilidad de Trent lograron llegar a la torre que a esa hora se encontraba vacía. Con cuidado subieron las escaleras hasta llegar a la habitación de los chicos. Trent se tumbó sobre su cama mientras destapaba la frasquito y se tomaba la poción, un gesto apareció en su rostro, amargo.

-Descansa – murmuro Minerva – nos vemos por la mañana.

-Hasta mañana – susurró el muchacho y antes de que su profesora se marchará, habló – Te amo.

-Y yo a ti – sonrió Minerva con la puerta entre abierta – y yo a ti, hijo.

Se acomodó mejor en la cama en cuanto se quedó solo, observó el techo de la habitación pensando lo que había sido su primer día de clases en Hogwarts. Pensando que se había excedido en algunas cosas y debía ir remediando con el transcurso de los días, a pesar de prometerlo sabía que recaería de nuevo sin poder evitarlo. Se había fijado la meta de hacer justicia.

Si, justicia por su padre Albus Dumbledore que pereció a manos de Severus Snape, no sabía a ciencia cierta que rumbos tomaría su decisión pero estaba seguro que aquella "blanca paloma", no había abandonado la actividad, hoy lo comprobó con aquel ataque hacia el rubio, si tenía suerte podía pedir algún de tipo de ayuda, a pesar que su plan original era actuar por su cuenta. Su padre no iba a morir en vano, él ahora estaba allí para vigilar a aquel asesino, no le daría chance de hacer lo mismo con su madre; Minerva Mcgonagall.

Sus ojos lentamente comenzaron a cerrarse, la poción comenzaba a hacer efecto. Con cuidado, movió su mano derecha e hizo aparecer una fotografía, la misma que escondió en su billetera, magia sin varita y que hace poco logro controlar por completo. Contempló la fotografía nuevamente, sus padres le devolvían la mirada felices y abrazados, aún le parecía increíble que por tantos años pudieron mantener las apariencias o tal vez no, quizás su relación fue un secreto a voces que nadie, por respecto se atrevió a colocarle títulos ni nada. Devolvió la fotografía a su lugar y se acomodó, el sueño comenzaba a hacer mella en él y al poco tiempo ya se encontraba profundamente dormido.

Devuelta a la enfermería una cabellera pelirroja se asomó y su dueña ingreso al percatarse que la enfermera no se encontraba allí, raudamente se acercó el rubio que aún permanecía dormido sobre la cama. Le aterró verle en aquel estado, la noticia que Severus Snape había mandado a Draco Malfoy a la enfermería le hizo imaginarse cientos de imágenes de su estado, cada una peor que la anterior y a pesar de que aquella imagen le angustiaba agradecía que solo tuviese un vendaje en el cabeza, ello significa que la hemorragia estaba controlada, se dejó caer sobre una silla cercana mientras le tomaba la mano con cariño. Nadie le sacaba de la cabeza que aquel accidente no fue tal y solo había sido una forma más de presión.

-Draco – susurró al tiempo que él abría los ojos lentamente. Se giró y la vio - ¿Cómo te sientes?

-Me duele la espalda – murmuro en una mueca de dolor – además me siento mareado

-Te golpeaste la cabeza y la espalda contra la pared – informó ella – ¿Necesitas algo? – negó.

-No deberías estar aquí – le miró – podría venir Severus e incluso mi padre. No fue un simple accidente, además tu hermano estará comprobando en qué lugar estás.

-Él está en clases y yo tengo libre – le tranquilizo ella – además dudo que se atreva a preguntar algo, hoy en el almuerzo apenas si le dirigí la palabra. –sonrió y observó un gesto de desagrado tan particular en él, estaba molesto por algo que específicamente no le atañe a ella – ¿Qué sucede?

-Nada – dijo desviando la mirada pero la pelirroja le obligó a mirarle girando su rostro con sutileza – gracias por estar aquí – susurró intentando desviar su atención y lo consiguió al momento de ver una sonrisa asomar de sus labios – Pensé que despertaría y vería el rostro de Snape o Lucius. Es agradable.

-De nada – dijo Ginny – aunque no puedo quedarme mucho tiempo, la enfermera me verá cuando regrese.

-Lo sé – suspiro – no te preocupes, ya verte me tranquiliza.

-Si no te veo en la cena, asumiré que sigues aquí – comentó la pelirroja – e intentaré verte a media noche. ¿De acuerdo? – sonrió y Draco asintió en silencio. Se acercó a él y le beso la frente para después irse de allí silenciosamente.

Le vio salir de la enfermería con una sonrisa en sus labios y no pudiendo evitar reír suavemente, hasta poco más de un año no podía imaginarse tener una amistad y mucho menos con aquella pelirroja que le desesperaba, ahora le desesperación se convirtió en una necesidad y la amistad irremediablemente en amor, se sentía frustrado ante aquel sentimiento en un principio, Ginny estaba enamorada de Harry y solo era cuestión de tiempo para que volviesen. Pero ahora aquella posibilidad no existía, ella se lo dijo y él con cierta esperanza a pesar de poseer un destino marcado por su sangre, insistiría. Aunque eso poco le importaba y está tarde se dio cuenta que la sangre le hirvió cuando aquel muchacho nuevo le sonrió de aquella manera tan pretenciosa. Por primera vez pudo experimentar aquel sentimiento de celos que ni siquiera sintió por Potter.

-Señor Malfoy – le habló la enfermera con una poción en su mano – qué bien que recupero la conciencia, la señorita Granger y los demás lo trajeron a tiempo. La herida era demasiado expuesta.

-Entiendo – murmuro este haciendo nota mental que ahora le debía dos favores a la castaña - ¿Cuándo podré salir de aquí? – inquirió recibiendo la poción de manos de la enfermera

-Por seguridad, pasara la noche aquí – informó – ya mañana veremos ¿Aún siente mareos o dolor de cabeza? – él asintió aunque no menciono la espalda. – Bien, beba e intente dormir.

-Gracias.

Un extraño sabor metálico pobló su garganta en cuanto se bebió un sorbo la poción, un escalofrío atravesó su cuerpo pero que al instante desapareció, se acomodó y cerró los ojos esperando con impaciencia que la media noche llegase.

Harry, Ron y Hermione salían de una no tan interesante clase de Historia de la magia y ahora se dirigían a su sala común a esperar la hora de la cena. Estaban a punto de ingresar cuando Ron tomó a su amiga por el brazo y le hizo detener su marcha.

-Necesito hablar contigo – pidió este mirándola. Harry simplemente asintió e ingreso a la sala común. – es algo importante.

-Adelante, dime – concedió curiosa. Tenía una ligera idea de los motivos por los cuales ese día, intentaba tan insistentemente de hablar a solas con ella. Espero

-Es complicado – comenzó rascándose con nerviosismo la nuca – Hermione, te quiero demasiado y no como una simple amiga, yo… estoy enamorado de ti – confesó sonrojándose a más no poder – y quisiera saber que sientes tú.

-Ron… - murmuró ella, si bien ya lo esperaba no sabía escoger las palabras correctas para no herir a su amigo – No puedo mentirte, y no deseo hacerte daño… eres mi amigo y por ello mismo que mis sentimientos por ti son solo de amistad, te quiero pero solo como amigo.

Con cierta impaciencia el moreno golpeaba rítmicamente el suelo con el pie mientras mantenía su mirada fija en el retrato de la señora gorda, siempre imaginando que sus amigos entrasen sonriendo y tomados de la mano, sin lugar a dudas aquello le destrozaría, no sabía si quería presenciar aquella muestra cariño. Revolvió su cabello desordenándolo aún más, no lograba entender la demora ¿Acaso sus amigos se habían olvidado de él y ahora estarían en un paseo romántico? Bufó ante aquel escenario.

Escuchó unos pasos bajar las escaleras de las chicas pero apenas si pudo hacerle caso, su mirada estaba fija en la puerta. Se acercaron hasta él y se sentaron a su lado, allí recién se percató que no era una alumna cualquiera.

-Ginny – murmuro observándole – pensé que estabas en clases.

-Las termine hace unas horas – dijo ella tranquilamente – Por cierto, escuche que tuvieron problemas en defensa ¿Están todos bien? – Preguntó con cierta preocupación que el moreno en su desconcentración no pudo dar cuenta de que era mentira.

-Bien – susurró mirando el suelo aunque su atención estaba concentrada en la entrada - Quién fue conejillo de indias fue Malfoy, Snape lo dejó noqueado por un hechizo, no tuvo ninguna posibilidad de defenderse ni nada. – Relató – le llevaron a la enfermería y el desgraciado de Snape desapareció, quizás esté hablando con Minerva o algo por estilo.

-Ya veo – habló a falsa desgana que en verdad no sentía. Escuchó el retrato de la señora gorda abrirse y por el ingresar Ron seguido de Hermione. Ambos evidentemente tristes – ¿Qué sucedió? – Pregunto observando a Hermione pero fue su hermano quien contesto.

-No te incumbe, Ginny – resopló Ronald enfadándose para luego subir a hasta su habitación a grandes zancadas, la pelirroja molesta con la contestación de su hermano, salió de la sala común dejando a Harry y Hermione solos.

-No es tu culpa – vocifero Harry recibiendo una mirada sorprendida de su compañera – me lo comentó…

-Ya no importa – le tranquilizó ella – es solo que, no deseaba herir sus sentimientos, siempre me ha sacado de quicio pero no se merece esto. Aunque no podía mentirle, eso le causaría más daño aún. – susurró apenada.

-Te entiendo – sonrió este incorporándose para quedar frente suya y abrazarla con cariño – lo mismo sentía cuando deseaba terminar mi relación con Ginny, sin embargo, ella se adelantó y quedamos como amigos. Ustedes han sido amigos por casi siete años, lo superarán. Eres fuerte, lo has demostrado muchas veces.

-¿Y él? – Le interrogó con la voz ahogada ya que mantenía su rostro escondido en el pecho de su amigo – No sé cuánto tiempo le tome superar eso, Harry.

-Sabes que en este tipo de cosas, no hay plazos – recordó – y que lo único que debes hacer es darle tiempo. Además, no creo que este molesto contigo, tal vez confuso y frustrado pero lo superará.

-Gracias – murmuro Hermione deshaciendo el abrazo – No tengo hambre, creo que iré a dormir.

-De acuerdo – asintió – no ha sido fácil. Descansa – susurró despidiéndose de ella con un beso en la frente – dale saludos a Momo.

-Lo haré, no te preocupes – rió ella. Harry recordó la conversación con sus compañeros en el aula de defensa pero decidió hablar mañana, ya suficiente tenía por hoy. – Hasta mañana.

-Hasta mañana – dijo y se quedó observándola hasta que desapareció por las escaleras. Suspiro, y observó el reloj de pared, aún le quedaba una hora para la cena, por lo que aprovechó en hacerle una visita a la profesora Mcgonagall, debía saber de la situación de Snape.

Salió de la sala común con rumbo hacia la oficina de la directora, debía saber cuánto antes la situación actual de Severus Snape, y el moreno rogaba porque le hubieran despedido o algo por estilo. No queriendo encontrarse con algún curioso o Flich, camino por pasillos alternativos que le llevarían en un menor tiempo hacia la oficina, no necesitaba del mapa del merodeador los años en aquel castillo le había surtido de suficiente experiencia en utilizar aquellos pasillos.

-Adelante – hablaron desde el otro lado de la puerta. Harry ingreso y cerró la puerta tras de si – Intuyó del porqué estás aquí, Harry – miró dejando a un lado su papeleo – siéntate

-Gracias – murmuro este sentándose frente al escritorio de su profesora – Debe suponer que estoy aquí por el profesor Snape, y la verdad es que no se equivoca. Necesito saber, qué medidas va a tomar en su contra, lo que hizo está tarde supera cualquier limite, profesora.

-Lo sé, Harry – asintió ella en un gesto de cansancio que el moreno apenas si noto – he hablado con Severus y él prometió que este incidente no volvería a ocurrir

-Es decir, seguirá dando clases - le miró Harry sorprendido, Minerva asintió – no puede hacer eso, es decir, profesora… si Snape, profesor Snape dejó en aquel estado a Malfoy, no quiero ni imaginarme lo que hará con uno de nosotros, Ron o Hermione – desvió la mirada angustiado al imaginarse a su amiga en una cama de la enfermería – podría ser cien veces peor.

-Entiendo tu preocupación – le miró ella con una leve sonrisa en su rostro – entiendo que resulte incompresible mi decisión de incorporar nuevamente al profesor, pero debes creerme que todo esto tiene un motivo. Y sé que odias esto pero por el momento lo mejor que es que no sepas nada.

-El profesor Dumbledore le dejo ordenes especificas – bromeó Harry mirando un punto fijo de la oficina – Aun así, no entiendo que relevancia puede tener el profesor en todo esto ¿Por qué es tan importante? ¿O es por la muerte de los señores Granger? – se atrevió a preguntar

-Su muerte fue…

-Un error, lo sé, Remus me lo dijo – sonrió tristemente - sin embargo, error o no. Los mortifagos, buscaban algo aquella noche ¿Qué es?

-No puedo decírtelo – negó la profesora – es peligroso, y sé el peligro que corro al tener a Severus aquí, pero es la única manera de tener información. Harry – nombró y el moreno percibió cierto tono cansino de su profesora – No sabes cuán difícil es para mí, que él esté aquí, sabiendo que es quien le arrebato la vida al profesor Dumbledore.

-Profesora – nombró pero no tuvo palabras para continuar. Nunca se había puesto a pensar por lo que Minerva Mcgonagall estaría pasando, técnicamente el difunto Dumbledore era un amigo para ella, y su muerte, le había dejado con una inmensa responsabilidad sobre sus hombros. Una de ellas, poder ganar esa guerra que mantenía al mundo mágico en constante tensión e inseguridad. - ¿Qué hacemos?

-Esperar Harry, esperar – sonrió la profesora – y ante cualquier conflicto con Severus dar aviso. Ahora ve a cenar.

-De acuerdo – murmuro este incorporándose de su lugar – Nos vemos.

-Adiós.

Lentamente abandono la oficina de la directora ahora rumbo hacia el gran comedor, confiando en que aquel misterio se resolviera pronto aunque algo en su interior le decía que tanto la muerte de los señores Granger, Severus Snape, entre otras cosas, estaban fuertemente relacionadas, sin embargo existía un denominador común que insistía esconderse. Lo único que Harry tenía claro en todo aquel embrollo, era que no dejaría sola a Hermione por más de cinco minutos, no cuando un loco psicópata estaba dando vueltas por allí. Ya suficiente tenía con Lord Voldemort.

Fin Capitulo Cuatro.

Muchas gracias a todas las personas que se han tomado la molestia de dejar algún comentario, de verdad se lo agradezco de todo corazón. Espero que este capítulo haya sido de su agrado para ustedes.

Me agrada saber que el personaje de Trent Leyton, les haya gustado mucho, siempre que intento ingresar personajes a mis historias lo hago con una intención clara y con un pasado, por supuesto su pasado está quedando cada vez más claro, aunque hay una sorpresita que desvelará en los próximos capítulos ¿A qué no adivinan que es?. Por otro lado espero zanjar lo antes posible la relación entre Harry y Hermione de lo contrario no podré seguir avanzando.

En fin, estoy esperando con ansías sus comentarios y sugerencias. E intentaré actualizar antes de fin de mes, estoy en días claves tanto académicamente como extracurricularmente (dando la lucha a una "profesora", que tiene serios problemas de grandeza) Con que ética pretende inculcar respeto si humilla a sus propios compañeros y le hace la vida imposible a sus alumnos.

Bueno, deséenme suerte, porque tal vez uno de estos días se me acabe la paciencia y… prefiero no pensar en ello.

Cuídense mucho y recuerden (para quienes trabajan con personas), que al fin y al cabo todos terminaremos en el mismo ataúd algún día.