Sousuke muy concentrado inspeccionaba su refrigerador.

-Veamos… tengo makisushi… ten para que no mueras de hambre mientras preparo otra cosa -le pasa un plato a Rin. Bien, tengo jamón, huevos, zanahoria, brócoli, carne de cerdo… mmm podría preparar tonkatsu ¿Te parece bien?

-¡Sí!

-Ok, manos a la obra.

Rin estaba sentado junto a la mesa de la cocina, observando a Sousuke caminar de un lado a otro buscando ingredientes para el almuerzo. Eran raras las sensaciones que tenía en ese momento, hace solo unos minutos había aceptado ser el novio del que hasta ahora era su mejor amigo, eso lo hacía sentir nervioso, pero feliz, tenía muchas dudas sobre lo que podía pasar en el futuro, aunque todas las preocupaciones que sentía se borraban con el cosquilleo que aparecía en su estómago cada vez que el castaño pasaba por su lado.

tsk parezco quinceañera enamorada… mejor comeré.

Se sentía algo estúpido, estúpido pero insoportablemente feliz. No distaba mucho de la situación de Yamazaki, quien desde hace varios minutos tenía una invariable sonrisa en su rostro y cada cierto tiempo miraba al pelirrojo, quien en este instante devoraba el makisushi que acababa de entregarle.

-¿Está bueno?

-Delishiosho.

-Jaja que bien, lo hice yo.

-T…-traga te quedó muy bueno

-Por supuesto, soy un buen cocinero.

-Ahá -sigue comiendo.

-Este platillo también te gustará, el tonkatsu me queda muy bien, bueno… no es muy complicado de preparar… ¿Y tú has aprendido a cocinar alguna cosa?

-Mueve la cabeza diciendo que no.

-Entonces me ayudarás a preparar esto.

-Mueve la cabeza diciendo que sí.

-Ok.

Silencio

-¿Quieres jugo de naranja?

-Mmmtraga- sí, pero no te preocupes yo puedo servirme ¿quieres tú también?

-Por favor.

Rin se levantó y se acercó al refrigerador mientras comía el último trozo de sushi, tomó dos vasos y los llenó con el jugo, le pasó uno a Sousuke quien dejó por el momento las zanahorias que cortaba. Se miraron en silencio mientras bebían, una extraña sensación invadió el estómago de Rin, y no era hambre.

Dejando el vaso sobre la mesa -Es raro… estar así, estar en tu casa ahora se siente diferente…

-¿Por qué?

-mmm no lo sé, no sé cómo explicarlo.

-¿Estás incómodo?

-No, no es eso… me siento… mira hacia otro lado tsk… sonrojado nada, estoy bien.

Sonriendo -Que lindo.

Más sonrojado -Cállate.

-jajaja oye tengo otra cosa que puede gustarte.

Sousuke dejó su vaso y se acercó al refrigerador, sacó un pote con un postre de yogurt y fruta, lo abrió y tomó una cuchara. Sacó un poco.

-Abre la boca.

Mirada enojada -No soy un niño, puedo comer solo.

-No seas tan aburrido, sólo di aa~

-...

-Vamos.

-Aa~

Le dio una cucharada.

-Ahora una para mi A~mmmm –traga- ¿rico?

-Sí

-También lo hice yo.

-Eres como un ama de casa.

-¿Eso es malo?

-No… es conveniente.

-¿Conveniente?

-Sí, bueno... yo no sé hacer nada de esas cosas.

Sonriendo -¿Oye tratas decir que quieres que sea tu ama de casa?

Nervioso -N-no, claro que no.

-mmm que lástima.

Sonrojado -Más bien serías mi 'amo' de casa.

-Ohh eso, suena mucho mejor... ¿otra?

-Sí

Le da otra cucharada.

-Prepararía muchas cosas deliciosas para ti, diversos tipos de carne, recetas de otros países...

Sonriendo -mmm suena bien.

Sousuke se acercó y le robó un pequeño beso.

Sorprendido -¡Oye!

-Me encantaría ser tu amo de casa.

Sonriendo -Eso... sería divertido.

-Sí, y tu serías mi lindo esposo... ¿no te parece genial?

Risa nerviosa -ah jaja s-sí.

-Oye...

-¿Sí?

Tocó su rostro con suavidad, luego acarició su rojizo cabello.

-¿Te pongo nervioso?

Risa nerviosa -jajaja claro que no…

-Yo pienso que sí.

Tomó por la cintura a su tiburón y lo besó, un beso lento, lamiendo levemente sus labios, como disfrutando cada roce de su boca, como pidiendo permiso para continuar. Rin estaba evidentemente sorprendido, sin embargo, no opuso resistencia, no podía luchar contra el deseo que despertaba en él, aquél castaño de ojos claros. Lentamente fue subiendo sus manos, por el abdomen, luego el pecho, avanzando poco a poco por sobre la camisa y aun así sintiendo el calor de su piel, siguió hasta rodear el cuello del más alto, empujándolo hacia sí mismo, intentado profundizar el beso, lo que fue intensamente correspondido.

Sousuke atrajo más a Rin y lo acorraló contra el mesón, iniciando un beso apasionado, ingresando a su boca, tirando de sus labios, jugando con sus lenguas, respirando, a cada segundo, más agitadamente, mientras sentían ambos, un torbellino de emociones y sensaciones. Con su mano derecha el de ojos turquesa movió algunas cosas, dejando espacio, para luego con su brazo izquierdo tomar al pelirrojo y sentarlo sobre el mesón, quedando de esta forma a la misma altura, dejando a Yamazaki en medio de las piernas de Rin, y con las manos libres para recorrer el cuerpo de su novio, quien se estremecía con cada movimiento, con cada suspiro. Estar en ese contacto íntimo por primera vez se sentía tan bien, el calor de sus bocas, los leves suspiros, la humedad de sus labios, la temperatura de sus cuerpos que comenzaba a subir, todo era tan estimulante. Metió las manos bajo su ropa , y acarició la piel ardiente, su esculpido abdomen se movía al ritmo de su agitada respiración, recorrió luego su espalda, tocándolo con más firmeza, abrazándolo posesivamente, acercando aún más sus cuerpos, sus caderas… un escalofrío recorrió sus cuerpos al notar como sus miembros, ya despiertos chocaban a través de la ropa. Sofocados, separaron levemente sus labios y respiraron, recuperando el aliento, mirándose. Sousuke se veía agitado, algo sonrojado y deseoso de más, Rin por su parte también se veía agitado, sus ojos y boca estaban entreabiertos y el rubor cubría sus mejillas, lucía realmente erótico.

-Tentador… lo dijo en voz alta, sin darse cuenta.

-¿De… mira hacia otro lado de verdad piensas eso?... es decir, soy… un hombre.

Se da cuenta que lo dijo -Lo eres, Rin. Acariciando su espalda No existe ninguna mujer, ni hombre, no hay ninguna persona que me parezca más atractiva y tentadora que tú. Tu eres perfecto... y sólo mío.

Volvió a besarlo, pero sólo por unos instantes, ya que Rin se separó y lo miró a los ojos, el rubor cubría su blanca piel.

-Lo que comí… es suficiente. Po…demos cocinar más tarde.

Sonriendo -Entiendo dando pequeños besos en su cuello entonces, ven conmigo a mi habitación.

-…Sí.

Sousuke se apartó para que Rin se pusiera de pie, luego tomó su mano, ambos se miraron un poco nerviosos, era la primera vez que se tomaban las manos como novios, ahora se sentía totalmente diferente. El más alto lo condujo hasta su cuarto, cerró la puerta, tomó al pelirrojo por el rostro y este lo tomo por la cintura, se besaron nuevamente, con desesperación, avanzaron hasta la cama, sin separarse y se recostaron. Yamazaki le quitó la polera, mientras lo besaba, en los labios, en el cuello, mientras recorría su cuerpo con las manos, se apartó unos instantes para quitarse la camisa, Rin se percató de ello y se levantó para ayudarlo a desabotonarla. Al quitársela vio que el castaño llevaba puesta una hombrera ortopédica. No pudo evitar sentir tristeza al verlo y recordar que ya no volverían a nadar juntos… su corazón se sintió dolorido. Con ternura, acarició el hombro derecho del castaño, por sobre la tela, se acercó y dio suaves besos, por todo el lugar. Sousuke tenía una mezcla extraña de sensaciones. Sentía tristeza por lo de su lesión, también estaba excitado ya que tenía a Rin en su cama, como amante, y, finalmente se sentía increíblemente feliz, al sentir el amor que el pelirrojo depositaba en cada toque. Tomo con delicadeza el rostro del chico tiburón y se miraron a los ojos durante unos instantes, expresando todas esas emociones con tan solo sus miradas. Luego volvieron a besarse, se acostaron, Sousuke se puso sobre Rin, recorriendo su cuello, bajando hasta llegar a su pecho. Comenzó a jugar con los pezones del pelirrojo, tocando, lengüeteando y mordiendo. A cada instante la desesperación de Rin aumentaba, nunca había sido tocado de esa forma, y las cosquillas, escalofríos y todas aquellas sensaciones que estaba experimentando lo estaban volviendo loco.

-ah~ Sou~s…ke~

-Rin.

El castaño bajó su mano hasta la entrepierna de Matsuoka.

-ah~

-Estás tan duro.

-No~ digas esas co- ahhh~

Rin tomo la mano de su novio, respirando agitado y mirándolo a los ojos.

-Si tú… quieres que lo hagamos, por favor, deja que me dé una ducha.

Sousuke suspiró.

-Pero tu pelo está húmedo ¿acabas de bañarte no?

-Sousuke por favor.

-Está bien. Respondió luego de dar otro sonoro suspiro de resignación.

Rin se levantó y caminó hasta el cuarto de baño, mientras caminaba Sousuke le indicó el lugar donde estaban guardadas la toallas limpias. Él iba totalmente avergonzado, era cierto que acababa de tomar una ducha, pero no se había preparado para esto, necesitaba que su trasero estuviera tan limpio como le fuera posible, porque, estaba claro que sería él quien iría abajo en la relación.

.

Luego de varios minutos de espera, Matsuoka entró al cuarto de su novio con la ropa en las manos y una toalla envolviendo su cintura. Sousuke estaba sentado sobre su cama, mirándolo con impaciencia.

-Ven.

Rin, aún muy nervioso y sonrojado, dejó su ropa sobre una silla y caminó hacia su novio. Él lo tomó por la cintura, tocando su piel mientras sus manos temblaban levemente, era tan increíble tenerlo así. Se fue echando hacia atrás, Rin iba cayendo lentamente sobre él. El pelirrojo se ubicó a horcajas sobre su chico, él lo besaba apasionadamente en los labios, en el cuello, sus manos recorrían su cuerpo cálido, luego se giró, dejándolo su merced, quedando arriba esta vez.

Se miraron a los ojos por algunos segundos, luego el más alto se acercó y comenzó a lamer el blanco cuello de Rin, fue bajando con sus manos, tocando el miembro de su chico por sobre la toalla, logrando que se estremeciera de placer. Al ver esto comenzó a quitarle la prenda, muy despacio, disfrutando de cada expresión avergonzada de Rin, observando cada movimiento, cada mirada, cada suspiro, hasta desnudarlo. Vio con cierta satisfacción que su chico estaba realmente duro. Dio una suave caricia por sus muslos y lo miró a los ojos.

-Rin… separa las piernas.

Sorprendido -Sousuke…

-Hazlo, por favor.

Rin, ruborizado y excitado, hizo lo que le pidió. De alguna manera mostrase así frente a Yamazaki lo ponía muy caliente. Sousuke contempló extasiado al hermoso hombre que tenía al frente, tan expuesto y vulnerable, sólo para él.

-Rin, eres… perfecto.

Se acercó y pasó su lengua por el interior del muslo derecho del pelirrojo, quien sintió una descarga eléctrica por todo su cuerpo al sentir el calor de su boca en ese lugar, intentó contenerse y sólo emitía leves quejidos.

-No es necesario que te contengas, no hay nadie. ¿Dime, se siente bien?

-mngh S~i…

Sousuke continuó lamiendo sus muslos, acariciando con las manos el miembro y abdomen de Matsuoka. Era increíble para él, poder tocar ese cuerpo, sin restricciones, sin miedos, poder disfrutar de ese chico que lo vuelve loco. Acercó el rostro hasta su entrepierna y comenzó a lamer su intimidad, primero sus testículos, luego su pene. Ante esto Rin no pudo contener la voz y dio un fuerte gemido de placer.

-Aaa~h… mngh~ ohh Sou…

Rin respiraba sumamente agitado, no podía retener sus roncos gemidos, su cuerpo se arqueaba cada vez su novio engullía su hombría, y no podía controlarse, sólo atinaba a estrujar las sábanas con sus manos. El castaño estaba realmente complacido, el tiburón estaba respondiendo muy bien a sus caricias, lo llevaría al cielo, y sólo estaba comenzando. Mientras lamía la entrepierna de su chico, se quitó los pantalones, y luego subió por su cuerpo, besando todo a su paso, hasta llegar a su boca, lo atrapó ardientemente, tirando de sus labios, jugando con sus lenguas, mordiéndose. Si quedaba alguna marca, poco les importaba, solo querían entregarse al éxtasis. Yamazaki golpeaba levemente la intimidad de Rin con su miembro erecto a través de la tela, ya que aún llevaba su ropa interior puesta, esto sólo hacía que gimiera más fuerte y que Sousuke se excitara más, comenzando a emitir roncos suspiros de placer. Deshizo el beso y estiró su mano hasta el velador, de ahí sacó una botella con un líquido transparente, al ver esto Rin se sorprendió.

-¿Y… eso?

-Es lubricante… Rin mirándolo a los ojos llevo mucho tiempo deseándote… he estudiado como hacerlo, no dejaré que pases ningún dolor, nuestra primera vez… será perfecta.

Rin estaba algo avergonzado ante las palabras de Sousuke, y sentía temor por lo que iban a hacer, sin embargo estaba dispuesto a continuar, solo podía imaginar hacer algo como esto con él, además... se notaba que estaba genuinamente preocupado porque este momento fuera perfecto para ambos, eso lo enterneció… él realmente debe amarme. Tocó el rostro de Sousuke y lo miró con ternura.

-Sí.

El castaño sonrió y volvió a besarlo, su boca, su cuello, bajando despacio por su pecho, mordiendo y tirando de sus pezones, mientras sentía al chico bajo él estremecerse con cada toque. Bajó hasta llegar a su intimidad, volvió a lamer y chupar su miembro por algunos minutos, mientras comenzaba a tocar la pequeña entrada de su pelirrojo, al cabo de un tiempo posó su boca en ese lugar y comenzó a lamer. Rin abrió grandemente sus ojos, él jamás imaginó que Sousuke también besaría ese lugar.

-¡So~ske no!

El castaño no hizo caso de la protesta de Rin y continuó lamiendo y pasando sus dedos por aquel lugar tan deseado, mientras el pelirrojo gemía y se retorcía de satisfacción. Tomó la botella de lubricante y puso gran cantidad en sus dedos y en la entrada de su novio. Estuvo unos momentos acariciando ese sitio y lentamente metió su dedo medio. Rin arqueó su cuerpo frente a esa invasión y dio leves quejidos.

-¿Te duele?

-N-no… se siente… extraño, pero n-no.

-Bien.

Continuó moviendo su dedo al interior de Rin, esperando a que el chico se acostumbrara a la sensación, luego metió un segundo dedo y continuó moviéndolo, realizando movimientos para ampliarlo. Se mantuvo así por algunos minutos y puso un tercero añadiendo más de ese viscoso líquido transparente. Luego de algunos minutos ensanchando ese lugar, Rin estaba verdaderamente desesperado, eran tan deliciosas las sensaciones que estaba sintiendo, Sousuke metiendo sus dedos y al mismo tiempo masturbándolo era demasiado, en cualquier momento se vendría. Miró a Sousuke, él tenía las mejillas rojas y gotas de sudor avanzaban por su cara, se notaba que ya no podía aguantar más por dar el siguiente paso.

-So~usuke…

El castaño lo miró.

-Ya… ya mételo.

La voz tan ansiosa de Rin, su rostro sonrojado y las palabras que acababa de decir terminaron por hacer que Sousuke perdiera la calma que intentaba mantener.

-Rin, date vuelta.

El pelirrojo hizo lo que le pidió y se ubicó hacia el otro lado, apoyando rodillas y codos sobre la cama. Yamazaki se acercó y besó su cuello, el lóbulo de su oreja, su espalda, acarició su trasero moviéndolo circularmente, abriéndolo para él. Se quitó los boxers y puso lubricante en su erguido pene, luego lo acercó al ano de Rin y empujó tratando de controlarse, aunque era difícil, la sensación era increíble, tan caliente, resbaloso y apretado, el interior de ese chico era la gloria… su respiración se hizo más agitada y daba leves y roncos gemidos.

-oh…Rin… mmh

-ah a~h So… mmngh

-¿Es-tas bie-n?

-…s-sí ahh

Cuando estuvo completamente dentro esperó por algunos instantes a que su tiburón se acostumbrara, luego, empezó a moverse muy despacio. Matsuoka sentía que perdería la razón, se sentía tan bien estar con Sousuke, cada beso, cada caricia, incluso ahora al tenerlo en su interior, todo se sentía tan jodidamente bien, todo había sido tan terriblemente suave, tan dulce... nunca imaginó que él pudiera tratarlo así, con tanta delicadeza...

-Rin...

Susurro -Sou...

El castaño tenía a Rin por las caderas, embistiéndolo lenta y firmemente, intentando controlarse e ir aumentando lentamente la velocidad, pero era tan difícil, había esperado tanto por este momento... se acercó y comenzó a dar pequeños besos en la espalda de Rin, a tocar su cabello, abrazándolo por la espalda, lo tomó a la altura del pecho y lo ayudó a levantarse, quedando ambos arrodillados y unidos sobre la cama, tomo su rostro y lo besó con desesperación…

-ah~ yo... te amo tanto, tanto Rin...

-Sousuke...

Lo empujó nuevamente sobre la cama y comenzó a embestirlo con rapidez, tomando por sorpresa al pelirrojo quien respiraba y gemía sonoramente intentando sujetarse, ya que estaba siendo empujado tan fuertemente que sus brazos dolían.

-Ah ah So~ske no, no~ tan fuerte.

-Per-doname, Rin yo~

El castaño estaba perdiendo la compostura, era tan grande su deseo por ese chico… continuó por algunos minutos hasta que su consciencia le indicó que debía intentar algo para no hacerle daño en el proceso, sacó su miembro del interior del pelirrojo, sorprendiéndolo, y se acostó sobre la cama.

-Ven, colócate sobre mí.

A pesar de sentir algo de vergüenza por lo que estaba haciendo, a pesar de sentirse un poco molesto consigo mismo por ser el uke en una relación gay, hizo lo que Sousuke le pidió, por el simple hecho de que, a pesar de sus emociones contradictorias, estar con ese chico se sentía tan bien que no podía negarse al placer de dejarse llevar y fundirse con él. Con el cuerpo temblando por la fuerza que acababa de soportar se ubicó sobre el castaño y dejó que volviera a hundirse en su interior. Quiso bajar para abrazarlo pero él se lo impidió, como había estado de espalda, no pudo ver su rostro mientras lo hacían, pero ahora en esta posición quería disfrutar de todas las expresiones de su pelirrojo. Lo tomó por la cadera y comenzó a moverse despacio, Rin volvió a gemir.

-Tan… grande.

El más alto sonrió.

-Eres tan delicioso Rin.

-Eres tan... tonto.

-Lo sé.

Volvió a embestirlo.

-mngh...

Una vez más.

-ah~

Y otra.

-A~~h, ah~

Cada vez más rápido, más fuerte, lo embistió incontables veces, observando su rostro sonrojado, sus labios entreabiertos, su expresión de placer... hasta tocar un punto en su interior que hizo que ambos disfrutasen de la mejor sensación de sus vidas.

-ahí, Sousuke, ah...í

-¿Así?

Lo penetró con fuerza.

-Sí~

Rin cerró sus ojos ante la oleada de placer que invadió todo su cuerpo, al contrario de Sousuke quien lo miraba completamente embobado.

-Rin, por dios no pongas esa cara.

-ah...mngh... ¿Cuál?...ah... ¿esta?

El pelirrojo lo miró a los ojos y mostró la expresión más lujuriosa que pudo lograr, haciendo que el castaño sintiera cosquillear su cuerpo entero.

-ohh Rin ya no puedo más...

Lo tomó por la cintura y lo atrajo hacia sí, besándolo y embistiéndolo con fuerza, con desesperación. Rozó tantas veces la próstata de Rin, que éste, se vino en medio de gemidos y palabras incomprensibles, al tiempo que Sousuke al sentir su miembro apretado por el orgasmo que el pelirrojo experimentaba, no pudo más y se corrió en su interior, sintiendo un espasmo eléctrico recorrer todo su ser.

Se quedaron abrazados, por algunos minutos mientras recuperaban el aliento, luego Rin se levantó con dificultad y se acostó junto a su amante. Sousuke le acomodó la almohada y lo abrazó.

-Oye... disculpa por... mmm por acabar en ti, no pud-

-Idiota... Sonrojado eso... no me molesta.

El castaño sonrió.

-Tengo sueño Sousuke.

Yamazaki tomó una frazada y cubrió a ambos, acomodándose junto a él. Lo miró y acarició su rostro, parecía tranquilo y feliz, su respiración se hacía cada vez más suave.

.

.

.

-No.

-Pero Haru-chan.

-No.

-Pe-

-Dije que no, Nagisa.

El rubio miró a Makoto quien era empujado por sus hermanitos nuevamente a la montaña rusa.

Con carita triste -Esta bien.

Caminó hasta los Tachibana y tomó la mano de Ren.

-No te preocupes Mako-chan, descansa un poco yo voy con ellos.

Sorprendido -¿De verdad?

-Sí, Haru-chan está estresado y no quiere moverse del asiento... me imagino que también estás cansado así que ve junto a él.

Feliz -¡Gracias! niños, compórtense y hagan caso a todo lo que les diga Nagisa.

Ambos -¡Si onii-chan!

Los tres corrieron hasta la fila para subir al juego, mientras Makoto caminaba hacia donde estaba su novio. Exhausto se sentó junto a él.

Suspiro -Por fin algo de paz...

...

-¿Estás molesto Haru?

-No... solo estoy cansado.

-¿Quieres comer algo?

-No.

-Va~mos, desayunaste muy apurado ¡y son más de las dos de la tarde!

El pelinegro lo pensó unos instantes

-... mmm y... ¿tendrán caballa?

Risa nerviosa -No sé Haru... tal vez.

-Veamos.

Caminaron hasta un puesto de comida y para suerte del pelinegro, había caballa asada. Compraron un par de porciones y caminaron hasta una mesa.

-Gracias por venir conmigo Haru, no sé qué habría hecho sin ti.

Nanase comía en silencio

-De verdad estás molesto... lo siento, no debí insistir en que vinieras.

-No es eso Makoto... es sólo que...

-Los ambientes ruidosos no te gustan.

Él movió la cabeza afirmativamente.

-mmm ¿y si vamos juntos a la noria? en las cabinas se escucha menos ruido, allí nadie grita y... bueno es más bonito subir de noche, pero al menos podremos estar solos.

-...bien...

Sonriendo -Pues vamos.

Caminaron por el parque, mientras comían, Haruka iba como siempre, con su habitual aspecto neutro, mirando inexpresivo a la gente que pasaba por su lado... eso a veces incomodaba a Makoto, a veces sentía que ese chico estaba junto a él sólo por su insistencia y no porque verdaderamente lo ama... a veces deseaba que fuese más expresivo aunque... no es cómo si no me demostrara afecto, él lo siempre lo hace... es sólo que... siempre quiero más... Caminaron en silencio hasta la fila para subir a la noria.

- A veces... siento envidia... el peligro habló interrumpiendo los pensamientos de su novio.

-Envidia ¿de qué Haru?

Mirando al rededor -Hay parejas por todas partes, se abrazan, se besan… quisiera… no terminó la frase y lo miró a los ojos.

-Haru... –Respondió con asombro.

Susurrando -Quisiera caminar contigo de la mano.

El ojiverde lo miró sonriendo, con esa sonrisa cálida que solo es capaz de expresar por aquél chico, acercó su mano y la entrelazó con la suya.

-Ma...koto -lo miró sorprendido.

-Podemos ir de la mano si así queremos Haru, no importa lo que piensen los demás.

Haruka sonrió, y un leve sonrojo apareció en las mejillas de ambos. Muchos miraron sorprendidos cómo aquellos jóvenes subieron de la mano a una de las cabinas, cómo se miraban, con esa mirada tierna y cómplice que solo tienen aquellas personas que se aman. Hubo quienes se molestaron, hubo quienes se enternecieron, pero nadie dijo nada... finalmente todo siguió con normalidad.

En la cabina, Haruka posó su cabeza en el hombro de su novio, éste acarició su cabello.

-Me gusta estar contigo.

-Haru... perdóname.

-¿Por?

-Hace... algunos momentos pensaba que eres... un poco frío... pero estaba equivocado... tu sí demuestras que me quieres.

-...No... no estás equivocado, no soy bueno expresando sentimientos...

Sonriendo -Eres tan dulce.

El pelinegro levantó la vista y miró a su pareja, interrogante.

-¿Lo soy?

-Lo eres.

Makoto se acercó despacio y lo besó, dulcemente, como le gustaba tratar a su pequeño delfín, quien respondió rodeándolo con sus brazos, y haciendo el beso más duradero. No les importó si alguien los veía, su amor no es un delito ni está mal, por lo que continuaron disfrutando del paseo, abrazados, observando el alrededor, mirándose, como cualquier pareja de enamorados.

Nagisa y los pequeños Ran y Ren los observaban desde abajo, ya habían salido de la montaña rusa y los estaban buscando, hasta que vieron a un grupo de chicas comentando y mirando hacia la noria y los encontraron.

-Niños, ya nos hemos divertido lo suficiente ¿no creen?

-¡Sí!

-¡Mucho!

-Creo que, cuando Haru-chan y Mako-chan bajen, es mejor que regresemos a nuestros hogares.

-¿Pe-pero por qué Nagisa-kun?

-Nos han soportado lo suficiente, subimos a todos los juegos que quisimos ¿cierto? los llevamos de un lado a otro por todo el parque, es hora de que volvamos a casa y los dejemos compartir su tiempo juntos.

Ellos lo miraron con sus caritas tristes.

-Vamos, no se preocupen sonriendo también puedo ir a casa con ustedes y jugamos allá ¿qué dicen?

-¡Sí!

-Sí... está bien, nuestro onii-chan es muy bueno, merece que lo dejemos tranquilo... a veces.

-Muy bien Ren-chan. Oh miren, ya bajaron.

Los tres fueron hasta la pareja y les avisaron que querían volver a casa, por lo que luego de pasar a un local de comida, volvieron a su hogar. Nagisa pasó la tarde en casa de Makoto, jugando con sus hermanos, y también con él y Haruka, quienes estaban en la habitación, jugando videojuegos, compartiendo su tiempo como amigos y amantes.

.

.

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Un delicioso aroma lo despertó. El pelirrojo abrió lentamente los ojos y se percató de que Sousuke ingresaba a la habitación con una bandeja en sus manos.

-Sou... ¿qué hora es?

-Las nueve.

-¡Es muy tarde!

-Tranquilo, mi prima llamó a tu casa y dijo que te quedarías con su familia.

Suspiro -Que alivio...ella es una chica muy amable.

-Lo es. Mira, la cena está hecha.

Los ojos de Rin se iluminaron al ver el delicioso platillo frente a sus ojos.

-Abrígate y luego comemos.

-Sí.

El pelirrojo se levantó con algo de dificultad y se vistió.

-Rin, ¿estás bien?

Sonrojado -Por supuesto ¿acaso he dicho algo?

Sonriendo -que bien... ven, comeremos en la cama ¿quieres ver una película?

-¡Sí!

Ambos se acomodaron en el lecho y buscaron algo que ver en la televisión, mientras comían la deliciosa cena que el castaño preparó, mientras se daban miradas fugaces y comenzaban a comportarse como una pareja, cosa que hacía que ambos sonrieran sin motivo aparente, que hacía que sus corazones latieran al mismo compás.

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Continuará