Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, le pertenecen a su respectivo autor.

Advertencias: Lenguaje fuerte, y posible rompimiento de corazones.

-Esta historia está hecha con fines de entretenimiento, no para ofender a nadie.

Aclaraciones: Alejandro-México.

-Hola a todos.-Dialogo de personajes.

-¿Por qué no empezamos ya?- Recitaciones o menciones de lugares, personas, o cosas que realmente existen y/o existieron y serán aclaradas al final del fic. Así como para remarcar un dialogo.

N/A:

Bien, esto no era lo que tenia planeado para celebrar este 16 de Septiembre (La verdad opino que deberíamos celebrar el 27 de Septiembre) Pero, se me juntaron varias cosas y esto fue lo que resulto...¡Lo se! Se supone que este fic debería ser de risitas y travesuras (?) ¡Pero es que el puto mes de septiembre tiene un chingo de celebraciones! Agh, y para acabarlo digamos que la mayoría de las fechas que tiene no son tan "buenas". ¡Lanzadme tomates por estar desmotivandolos! Pero~ Este viernes el capitulo recompensara toda la agonía que les plantare con estos capítulos~ Si, de una ves les aviso...Hay mas capítulos con Dolor, mucho dolorsh del bueno mis amores. ¡Pero no se preocupen! ¡Nekotalia vendrá a salvarlos! ¿Cuando? Solo esperen la siguiente actualización y verán. Por cierto, gracias por sus hermosos reviews, como me hacen el día~. Sin mas, disfruten su lectura~! (O lloren, rían, lo que sea que quieran hacer)


No olvides dejar tu hermoso review~!


*.~ ¿Es que ya no eres capaz de sonreír? ~.*

¿Admitirlo? Era arriesgado, así como difícil de admitir.

¿Qué pensarían los demás de el? ¿Qué pensarían de la nación de la alegría? ¿No es por eso que México destacaba mucho? …Por su siempre característica alegría y felicidad que tanto definían a las tierras tan coloridas que eran su hermoso México.

Pero, ¿No debería estar feliz? ¿Feliz por su gente, por su libertar, por él? ¿No debería alegrarse por lo que tanto peleo, por lo cual tan desesperadamente anhelo con toda su alma? Si era así, ¿Por qué no estaba feliz? Por qué en vez de eso sentía tanto…

Miedo.

Definitivamente era miedo lo que sentía, no podía negarlo por más tiempo.

Acerco más sus piernas hacia su pecho, abrazándolas con fuerza; Como si fuera un pequeño niño llorando todas sus penas, escondiéndose de su propia sombra, valiéndole poco arrugar el muy fino smoking que traía puesto en ese momento. Las lágrimas empezaron a brotar de sus ojos esmeraldas siguiendo su camino hasta recorrer toda su mejilla y finalmente caer en la fina tela de su muy costoso traje de gala. ¿Por qué él no podía ser feliz? ¿Es que acaso no era eso lo que tanto soñó? ¿Por qué le era tan difícil poder sonreír con el alma?

Sonrió con amargura, recordando sus antiguos tiempos como colonia española. Sus opciones en aquellos tiempos eran pelear o morir. Y estaba claro que su gente no cedería ante la injusticia del reino. Y después de una larga pelea, ganaron. Ellos habían ganado su libertad, aun después de tantas muertes, ganaron…

Eso es lo que quiere creer…Pero realmente, ¿Ganaron? ¿Qué ganaron? ¿Dolor, traición y agonía? ¡Ja!

¿Qué si dolía recordar?

Si, aun podía recordar el dolor que sintió cuando vio a Hidalgo y Morelos siendo ejecutados delante de toda su gente, destruyendo cualquier rastro de fe que quedara en ellos. Y si, aun siente el calor sofocante que sufrieron varios de sus ciudadanos al ser quemados por traicionar a España. ¿Y cómo no olvidar las batallas en la intervención estadounidense?

¿Y sabes que es peor?

Que él estuvo allí, en sus últimos minutos de vida. De todos aquellos héroes caídos, de todas aquellas mujeres viudas, de todos aquellos niños huérfanos. Todos aquellos caídos, lo hicieron por él. Dolía recordar, claro que sí.

Pero lo que más le dolió no fue nada de eso, tampoco las pérdidas que tuvo en guerras. Fue la mirada de Antonio y sus palabras. Aquellas palabras frías palabras que quedaron grabadas en oro ardiente en su mente, aquellas palabras que lo despertaron a su nueva realidad. A su nueva pesadilla. Aun lo recuerda muy bien, ese día en el que España iba a firmar los papeles para reconocerlo como una nueva nación.

"Bienvenido a el nuevo mundo, donde las personas que más quieres te apuñalan por la espalda"

Le encantaría decir que estaba equivocado, enserio le encantaría. Pero Antonio, como su ex tutor era muy sabio, y sabía lo que se aproximaba para su ex colonia.

La persona que más quería, en la que más confiaba, a la que le conto todos sus sueños y adoraciones… Lo apuñalo de la manera más cruel que se haya visto en todo el mundo. Todos lo sabían, él lo sabía…

13 Colonias, o actualmente Estados Unidos.

Aquella persona a la cual tanto amo… ¿Acaso todo su mundo está basado en horribles mentiras disfrazadas de buenos actos?

¡De haber sabido que la vida de una nación era así de horrible, hubiera puesto su cuello en la misma hoguera en la que ahorcaron a varia de su gente! ¡Él hubiera muerto en la misma ejecución en la que la hicieron varios héroes patrios!

Pero,…Ya no había vuelta atrás. Ya no más.

Y si la hubiera, ¿De qué hubiera servido el sacrificio que hicieron muchos de sus soldados si al final terminaría suicidándose?

¿Tonto, no? Así como cobarde.

La bandera se tiñó de rojo por un largo tiempo, si, pero con ella el verde se hiso el presente, el verde era la esperanza para que el blanco volviera con la promesa rota de una prospera paz y adornando ella sus siempre fiel águila lista para defender su patria.

Sus colores, su Bandera, su himno, su gente, sus estados…Eran su más preciado orgullo. Ellos eran su felicidad, ellos eran su vida…Debía ser fuerte por todos aquellos que dieron la cara por un México independiente, debía de resistir por todos aquellos que murieron en su honor, debía sonreír por todos aquellos que no pudieron hacerlo cuando estaban en pleno batallón, debía cuidar su nación por todos aquellos fallidos que cuidaron de el…Él debía ser fuerte…Él debía…

Mas sin embargo había veces en las cuales no podía con todo el peso, el enserio quería ser suficiente para su gente, ellos lo meditaban, pero era tan…

Débil, vulnerable…Era una desgracia para su gente. Y sin embargo ellos seguían alegres, abrazando a su patria con mucho amor… ¿Por qué él no podía alegrarse?

Tocaron la puerta de su despacho, pero este no hiso caso omiso. La verdad, no tenía ganas de seguir con su farsa.

-¿Señor Alejandro? Sus invitados lo están esperando ansiosos, el presidente lo está esperando para empezar con la fiesta.-Le dijo una voz femenina al otro lado de la puerta.

El latino solo atino a temblar en su lugar, no quería…Pero debía hacerlo.

Con la manga de su saco negro se limpió sus lágrimas, borrando cualquier rostro que revelara que había estado llorando. Se paró de su lugar y se dirigió hacia la puerta. Acomodo por última vez su traje, para verse más presentable ante su gran telón de la falsedad.

Llego hasta el sitio donde su actual jefe lo esperaba, se sabía la rutina de memoria. Se acomodó a lado de Peña Nieto, esperando la gloriosa entrada que hacen cada año a su honor. Su jefe pareció notar su nerviosismo, y le ofreció una galante sonrisa a lo cual él también le respondió.

Porque una sonrisa puede borrar todo… ¿No es cierto?

El sonoro himno mexicano se hiso presente al momento que la nación mexicana y su presidente descendían de las grandes escaleras de la casa de los pinos.

Todos los presentes voltearon a ver a la gran nación latina, que cumplía doscientos cuatro años desde que inició su independencia. Se veía tan deslumbrante, tan radiante, tan fresco, tan guapo… ¿Pero que esperar? Él era el centro de atención en esos momentos, él era la estrella que adornaba el árbol.

Todos lo miraban, unos con felicidad, otros con lujuria, y otros con diversión. Evito todas las miradas que pudo, ignorando por completo esa sensación que se lo estaba comiendo por dentro…Esa sensación de miedo, terror, pánico.

De caer.

Una vez que el himno acabo, todos se levantaron de su lugar y recibieron con aplausos y sonrisas a la nación. Este, aguanto las ganas de quebrarse y ponerse a llorar nuevamente. Su presidente se despidió de él, dejándolo con las demás naciones.

Un par de guardias lo escoltaron hacia la gran mesa donde se llevaría el gran banquete a su honor.

Prométemelo…

Los primeros en recibirlo con los brazos abiertos fueron sus hermanos latinos: Chile, Argentina, Brasil…Todo fue bien esta allí. De hecho, llego a reírse con ellos.

Prométeme que acabaras con lo que eh empezado…

Después de eso España le dio un gran abrazo, el mexicano se aferró con toda su fuerza a ese abrazo. Sintiéndose como la pequeña colonia que una vez fue. Su ex tutor también correspondió con mucho amor a su abrazo…él no quería separarse una vez más de su pequeño, pero debía hacerlo después de todo ya era toda una nación independiente. Como toque final le planto un dulce beso en la frente. El mexicano al dejar los brazos de español se sintió vacío, solo y triste. Podía jurar que en ese momento estaba temblando.

Prométemelo, y luego caeré…

Varias felicitaciones y abrazos se hicieron presentes…Al parecer todos lo habían felicitado excepto…

-¡Happy birthay Mexico!-Gritaron ambos rubios mientras abrazaban al mexicano.

Y luego caeré…

El mexicano correspondió al abrazo, sus sollozos se hicieron presentes.

Rayos...

Lágrimas, y más lágrimas brotaron de sus ojos. El cayo, no resistido más. Se dejó caer, esta vez ya no fue capaz de sonreír. Se abrazó a sí mismo, tembloroso tanto así como para protegerse de aquellos extraños que fingían conocerlo. ¿Pero cómo podrían conocer a alguien que ni siquiera sabe quién es?

¿Por qué no podía ser tan fuerte como nación?

No quiso mirar, no quiso escuchar, no quiso saber nada. Él había caído, el rey había caído. El juego había terminado. Sus lamentos eran el único ruido que se escuchaba en toda la habitación.

Había fracasado como nación.

Todos lo miraron sorprendidos, así como asustados…Desconocían las razones por las cuales el mexicano lloraba tan desgarradoramente…Era algo tan nuevo ver a México llorar. Nadie en toda su vida lo había visto en ese estado…

Mas lo que ellos no sabían, es que fuera de los reflectores él se pasaba todo el tiempo llorando.

¿Es que ya no eres capaz de sonreír?

...