Primero de todo, decir que no pensaba colgar esto tan pronto, pero al final me decidí a ponerlo ya XD
Esta noche me ha salio un poquito larga... sobretodo la segunda parte jejeje... así que decidí colgarla en dos partes, para que no se haga tan pesada la lectura, y para que sufráis de desesperación XDDDD
Agradecimientos especiales a: kaoru240, JaNy, Koraru-san, moongirlanime, AC Akasuna y Lilith Uzumaki, lucychaparra, gotica, milly3000med, MargoChanning, Kuchiki -Rukia, Kurosaki Rukia-chan, MaryJu-chan, DragonFly-one, Eva Vidal, lissy yin, MalKavian y Kurosaki Umiruka
4ª Noche - Primera Parte
Miró de nuevo aquella extraña comida a la que hacía poco se había acostumbrado. Era una masa plana y circular con queso, tomate y varios condimentos más. Se llamaba pizza, pero a ella tan solo le importaba que estaba buena. Cogió un nuevo trozó mientras escuchaba a sus amigos hablar sobre un concierto de un cantante popular. Todos parecían muy animados... Si se exceptuaba a Kurosaki Ichigo, por supuesto. Aquellas marcas oscuras alrededor de los ojos habían desaparecido, y no podía quejarse de falta de sueño. Ésta vez su cabreo se debía a que aquella mañana había estado una media hora intentado abrir la puerta de su cuarto, antes de darse cuenta de que alguien la había cerrado con llave. Ese Alguien se había asomado por la puerta del armario, con ojos somnolientos.
-¿Quieres dejar de hacer tanto ruido? Hay gente que quiere dormir.
Un millar de venganzas posible rondaron su mente en cuestión de segundos, pero el blanco de su ira suspiró apesadumbrada, mientras salía del armario, cogía la llave del cajón y abría la puerta. Seguramente se habría rendido en lo relacionado a tener más horas de sueño.
-o-o-o-o-o-o-
Durante el día, Kuchiki Rukia había ido al hospital.
Pese a que Isshin, el padre de Ichigo, fuese médico y administrase una clínica privada, no creía que fuese lo más... "conveniente" buscar la ayuda en alguien como ése hombre, pues era un tanto peculiar, tanto en su forma de ser como en la de actuar. Por eso había decidido que lo mejor sería acudir al hospital general de Karakura. Pero después de hablar con la recepcionista, una mujer que sobrepasaba los cincuenta y tenía una cara de amargura que espantaría incluso a cierto shinigami sustituto, abandonó por completo. Al principio ella le explicó lo que le pasaba, mientras la mujer la miraba con unos ojos que parecían estar maldiciendo a todo el mundo. La recepcionista, de nombre Kitohiki Inari, según ponía en la pequeña placa de plástico de su camisa, le pasó unas cinco hojas de documentos para rellenar, y luego le dijo que tenía que ir al hospital general de Suzuran, la ciudad vecina, pedir un volante, volver al hospital de Karakura y dejar que un psicólogo la examinara, y luego apuntarse a la lista de espera para acudir al tratamiento.
Instantes después se largó de allí, cabreada con el inútil sistema humano y su política. Después de eso volvió a pensarse lo de acudir a Isshin, pero de camino a "su" casa se encontró con Orihime y esa amiga suya, Tatsuki, que la invitaron a quedar a una especie de fiesta que seguramente se alargaría hasta altas horas de la noche. ¡Bien! Esa era una buen excusa para no dormir y no acabar en el cuarto de Ichigo... En su cama, para más información.
-Esto... Rukia-san -Orihime ya la llamaba por su nombre, después de todo se habían hecho muy buenas amigas-, también pudrías invitar a Kurosaki-kun... También van a venir los demás chicos... Y, bueno, estaría bien... Que él también viniese...
La muchacha parecía un poco nerviosa, pero Rukia no se daba cuenta de ello; aún estaba de malos humos a causa de la incompetencia de algunos humanos que trabajaban en cierto hospital de cierta ciudad.
-Claro, se lo diré, pero no sé si querrá ir, últimamente está de más mala leche que de costumbre.
Por supuesto, se le olvidó añadir que el mal humor de Kurosaki se debía a las pocas horas de sueño y a alguna que otra intromisión a su cuarto. Nada importante.
Y ahora estaba allí, sentada sobre una silla de plástico en la terraza de el bar donde estaban cenando. Dio un último mordisco al trozo de pizza y sonrió, satisfecha. Había bebido unos dos litros de coca-cola, así que se había asegurado de tener en el cuerpo cafeína suficiente para una semana.
-¿Cómo puedes comer tanto con ese cuerpo tan canijo que tienes?
Ignoró la pregunta, haciendo ver que no le había escuchado. Si fuese cualquier otra persona respondería, pero a él, no.
-¡Te estoy hablando, enana!
-¡Y yo te estoy ignorando, pervertido!
Varios pares de ojos se fijaron en Kurosaki, que al final había decidido ir también con todos los demás a donde quiera que fuesen. Y se estaba arrepintiendo. Porque la palabra "pervertido" había sonado demasiado alta, y TODOS lo habían escuchado.
-No creía que llegarías tan bajo, Kurosaki. -ese había sido Ishida.
-Ya sabía yo que no tardarías en caer. -y ese Mizuiro.
-Hmp. -corroboración por parte de Chad, aunque no se sabía muy bien si al Quincy o al otro.
El pobre Keigo también parecía querer decir algo, pero un puño lleno de ira contenida alcanzó su rostro antes de poder articular sonido alguno.
Podía responder, podía decir que todo era por culpa del estúpido trastorno del sueño de Rukia pero, sin saber muy bien por qué, no lo hizo. Así que no tuvo más remedio que aguantar las miradas de reproche de sus compañeros.
Pero una cosa sí que tenía clara: se iba a vengar. Oh, sí, se vengaría, y entonces Kuchiki Rukia tendría que sufrir las consecuencias. Y el sonambulismo de la muchacha le daba la oportunidad perfecta.
Sonrió para sus adentros, pero no dejó que se dejara ver en su rostro; la palabra "pervertido" aún sonaba en la mente de todos, y no convenía dejar que pensasen mal de él, por lo menos no más mal de lo que ya pensaban.
Sumido en sus "oscuros y diabólicos" pensamientos de venganza, no se dio cuenta de que todos se estaban levantando y dejando la mesa. De no ser por el grito estridente de una alegre Inoue Orihime, se habría quedado allí solo, abandonado por sus "amigos".
-¡Kurosaki-kun, que ya nos vamos!
Inmediatamente se levantó y siguió a la muchacha, que le estaba esperando a la salida del restaurante. Los demás ya habían cruzado más de la mitad de la calle, y les había parecido una broma muy graciosa dejarle atrás.
-Gracias, Inoue. Menos mal que tú no eres como esos de allí delante que SE HACEN LLAMAR AMIGOS. -dijo estas últimas palabras en voz más alta, para que los demás lo oyesen, intentando que se sintiesen un poco de pena, remordimientos... Pero nada, todos seguían hacia delante sin importarles lo más mínimo a las dos personas que habían dejado atrás. Ichigo pudo ver como Rukia se giraba un momento, un poco contrariada, pero Tatsuki la cogió del brazo y la arrastró tras de sí, aumentando la velocidad y, de paso, la distancia. -Algo traman... -creyó haberlo dicho en voz baja, pero Orihime pareció oírlo, porque de repente se puso rígida.
-¿Tra-tramando algo? ¡Pero qué dices, Kurosaki-kun! ¡Si están igual que siempre!
La chica se empezó a reír, pero era una risa nerviosa que distaba mucho de ser alegre.
Ichigo no sintió curiosidad alguna por la extraña actitud de Tatsuki & Cía., así que no siguió con el tema. Pero no tenía ni idea de adónde se dirigían, así que lo preguntó.
-¿Y se puede saber dónde vamos ahora? -su tono era un poco brusco y malhumorado, el que acostumbraba a usar con Rukia. Pero en esos momentos a su lado no estaba Rukia, sino alguien muy distinta.
-Mmm... -Inoue dudó. Por el tono de voz usado por Kurosaki, no parecía muy contento, y eso la amedrentó. -Vamos... Vamos a un local en el que tocará un grupo de música que conoce Mizuiro-san... Kurosaki-kun, ¿está enfadado? -se atrevió a preguntar.
-¿Eh?
-Es que... Como has hablado así... Parecías un poco enfadado. Si es por lo que han hecho los chicos...
-¡No, no! ¡No es nada de eso! Estoy acostumbrado a hablar así con Rukia, y como estaba pensando en... -se mordió la lengua. ¡¿Qué había pasado ahí?! ¡Iba a decir que estaba pensando en ella, en Kuchiki Rukia! No sabía muy bien porqué, pero se sonrojó hasta la raíz del cabello, y agradeció que ya fuesen más de la diez de la noche y la oscuridad reinase por Karakura. -... En...
Ichigo intentó pensar rápido, soltar cualquier tontería que aliviase el momento, pero su mente se había bloqueado, y aparte de decir 'en' varias veces, no salía nada más.
Los dos seguían caminando, uno al lado del otro, pero nadie decía nada. Aquella frase había quedado inconclusa, y los dos sabían, para bien o para mal, cuál era la última palabra que no se había llegado a pronunciar. Entonces Inoue se paró, e Ichigo hizo lo mismo, desconcertado, un par de pasos más adelante.
-Inoue, ¿te ocurre algo?
Kurosaki no podía sospechar, ni por asomo, lo que pasaba por la mente de su amiga. Como tampoco podía sospechar que era Tatsuki quien había logrado que ellos dos quedasen a solas, para que su mejor amiga pudiese sincerarse con el muchacho. Pero a pesar de que no tenía ni la más remota idea de todo eso, a Ichigo le dieron ganas de salir pitando de allí. Algo le decía que no le gustaría lo que iba a pasar, por lo que intento escapar de cualquier modo.
-Vamos, que los demás ya se han adelantado mucho...
Pero la muchacha no se movió. Parecía que temblaba un poco, pero Ichigo decidió ignorar ese punto.
-Hey, vamos...
-Yo... No quería que esto acabase así...
-¿De qué estás hablando, Inoue? Tenemos que ir a ver al grupo ese...
-Era en ella en quien estabas pensando, ¿verdad? En Kuchiki-san.
No sabía muy bien por qué, pero se quedó sin palabras. No sabía qué decir, y lo peor de todo era que ya intuía lo que quería decirle ella.
-Kurosaki-kun, yo... -le miró a los ojos, intentando transmitirle lo que sentía. Intentando que sintiera los acelerados latidos de su corazón, que percibiera el sentimiento tan cálido que la inundaba cada vez que pensaba en él, pero, sobretodo, rezaba por encontrar una respuesta en aquellos ojos de color avellana, algo que le diese el valor de continuar. Pero él apartó la mirada, incómodo, y se dedicó a mirar al suelo, con semblante inexpresivo.
Y ese simple gesto, desbarató todas las esperanzas que albergaba en su corazón, una a una, haciéndolas añicos.
-Te quiero...
Le había temblado la voz, sus ojos se habían comenzado a humedecer, pero lo había dicho. Y supo que, en cuanto dijo aquellas palabras, el sueño había acabado. Porque él no la correspondía. Aunque no le hubiese dicho nada, lo sabía. Sabía que el corazón de Kurosaki Ichigo ya tenía dueña, aunque posiblemente ninguno de los dos implicados lo supiesen. Ya no podría mirarle en clase, sin que él se diese cuenta, y preguntarse si él la querría o no, si podrían llegar a ser algo. Ya no podría estar junto a él de la misma forma, aludiendo a su amistad, porque ella se había atrevido a dar un paso más, pero Kurosaki no la había seguido. Para él le esperaba otro camino, uno que la alejaba de ella.
-Inoue... -seguía sin mirarla, con los ojos fijos en cualquier otro sitio menos en ella. Porque sabía que le estaba haciendo daño, aún sin quererlo. -Lo siento...
Y la muchacha no pudo aguantarlo más. Lloró. Por sus mejillas surcaron gruesas lágrimas, una tras otra. Inoue se encogió sobre sí misma, rota de dolor.
Ichigo contempló la escena, sobrecogido, pero sin saber qué hacer. Quiso acercarse a ella, intentar consolarla; nunca le había gustado ver llorar a nadie, y menos a alguien cercano. Pero antes de alcanzarla, detuvo su mano. Posiblemente aquello le hiciese aún más daño. Se retiró, lentamente, deseando más que nunca haberse quedado en su casa, con el loco de su padre, o no haberse despistado y poder estar con todos los demás en el concierto de aquel grupo desconocido.
-¿Por qué? -preguntó ella, de pronto. Su voz estaba impregnada de dolor, al igual que sus ojos. -¿Por qué no soy lo suficiente buena? ¿Qué me hace falta para que me puedas querer?
-Inoue, por favor, tranquilízate. - Ichigo se llevó una mano a la cabeza, quizá intentando encontrar alguna idea de lo que hacer en aquella situación. No era bueno con las palabras, ni con el trato con los demás. Se estaba mucho más cómodo desde una posición más alejada. Pero en ese momento no tenía escapatoria. Había hecho mucho daño a una amiga suya, a pesar de no quererlo, y tenía que hacer algo para que ese dolor no fuese tan insoportable para ella. -No es por ti... -se concentró, buscando las palabras adecuadas, algo que pocas veces se había parado a hacer. - Tú no tienes nada malo, pero...
-Pero tú ya quieres a Rukia-san. -dijo en un tono acusador.
Y aquellas palabras cayeron con la fuerza de un torbellino sobre Ichigo, dejándolo completamente indefenso. Quiso negarlo, rechazar aquella simple frase con todas sus fuerzas, pero no pudo. Porque se dio cuenta de que eran ciertas. Pero Inoue no le dejó asimilar aquella nueva información que ella misma le había proporcionado. Estaba herida, se sentía perdida después de haber sido rechazada. Y le quería. Le quería tanto que no podía aceptarlo tan fácilmente. Le daba igual que no estuviese actuando como siempre, le daba igual que su comportamiento le repugnase incluso a ella misma; simplemente no podía aceptarlo y dejarle marchar.
-¿Y qué tiene ella que no tenga yo? -su voz no denotaba desprecio o envidia, sino dolor, un dolor demasiado grande para su corazón, y que exigía ser liberado. -¡Yo tengo mejor cuerpo que ella! ¡Soy más guapa!
-Inoue, para, por favor. -A Ichigo no le gustaba nada aquella situación, y tampoco las amargas palabras de Inoue. Todo eso podía ser verdad, pero no por ello tenía el más mínimo derecho a decirlo. Y se estaba enfadando.
-¡Mis notas son lo suficientemente buenas como para entrar en una de las mejores universidades de Tokio! ¡Y también tengo poderes que ella no tiene!
-¡¡Inoue!! -gritó, ya harto de oír todo aquello.
La muchacha le miró, como si hubiese vuelto a la realidad, y se llevó las manos a la boca, en un intento de ocultar todo lo que había dicho. Pero ya era demasiado tarde.
-No me puedo hacer a la idea de lo que estás sintiendo ahora mismo y, te juro, que si pudiese hacer algo por ti, lo haría. -ella le miró, con un débil rayo de esperanza iluminando sus ojos. -Pero eso no te da derecho a hablar de Rukia de la manera en la que lo estás haciendo.
Los dos se mantuvieron en silencio, sin saber que más decir, hasta que la muchacha decidió acabar con el mutis.
-Lo siento.
-No es a mí a quien te tienes que disculpar. -respondió Ichigo, en un tono más suave, pero que aún denotaba el enfado anterior.
-... Lo sé.
Ya no tuvieron nada más que decirse, así que se encaminaron hacia una de las calles secundarias, por la que sus amigos habían desaparecido hacía ya bastante rato. La noche era joven, y tenían que intentar olvidarse de los momentos de tensión vividos.
¡Jojojo! ¿Qué os ha parecido Inoue? Seguro que estaréis deseando estrangularla por decir todas esas cosas de Rukia... ¡Pero la he hecho llorar, y encima ha sido rechazada! Y puede que también hayáis visto a su personaje un poco forzado... pero estaba desesperada, ella que quería decirle lo que sentía, y él pensando en otra XD Y como no, esa otra era Rukia :3
Os pondré un adelanto de la segunda parte de esta noche, que seguro que disfrutaréis mucho más... jejeje -risa pervertida-
-o-o-o-o-o-
-¡Ah!
La shinigami se miró el traje y vio una mancha sobre el escote. Pasó una mano sobre la tela mojada, sin darse cuenta de lo que estaba provocando en el muchacho que tenía delante, porque Ichigo estaba asistiendo a cada movimiento de la shinigami, haciendo un esfuerzo sobrehumano para controlar a sus hormonas y a todo su cuerpo. Vio como la mancha se extendía sobre la tela, que era de un material tan fino que pronto pasó a no ser más que una gasa prácticamente trasparente, dejando ver la piel que había debajo. Porque sólo había piel. Debajo de la tela no había ninguna otra prenda. Y para colmo Rukia se restregaba la mano sobre la mancha, que cubría parte de uno de sus pechos.
Ale, ya empieza lo que estábais esperando desde que empezó el fic :3, que os empachéis XDD
