Hola lectores; les recuerdo que sé que los personajes no son mios, sino de su creador (Pendlenton Ward) y sus colaboradores. Y apenas vi mi primer review; gracias a purpledragon6.

Dejando esto en claro, espero sea de su agrado.


Fue el tan esperado día de graduación, y la escuela había organizado una cena de gala en el auditorio del museo de historia natural, vi a mis compañeros, algunos ya tenían planes de casarse y otros estaban a punto de unirse a importantes museos; y aunque fui el mejor de la clase, sabía en lo más profundo de mí ser que por quien estaba ahí, ahora no le vería hasta dentro de mucho tiempo:

-¡Hey Simon!- varias compañeras se acercaron a mi esa noche –Sabemos lo de Simonette, es una lástima, se les veía tan bien juntos-

-Si, parecían como salidos de una novela- ellas me abrazaban y me daban palabras de aliento:

-Gracias, en verdad agradezco su apoyo-

-Pero animo, veras que te conoces una nueva amiguita- ellas eran amables. La velada terminó y conduje al departamento donde empaqué mis cosas; di un último recorrido y aunque su figura me aparecía en cada rincón, cada recuerdo cruzaba por mi mente, me rehusaba a seguir llorando por ella.

Entregué las llaves del departamento a la casera, guarde mis cosas en la cajuela y di una última caminata por los alrededores de la universidad, el centro comercial y el parque. Después regresé a casa, y al termino de dos semanas volví a salir pues me habían contratado en el museo de historia natural, en Nueva York. ¿Iniciaría una vida ahí?

La ciudad era inmensa, era como le habían calificado siempre en las películas "la gran jungla de concreto" me sorprendían los rascacielos, la diversidad cultural en las personas, pero al entrar al museo, me sentía maravillado:

-Señor Petrikov, he escuchado que fue uno de los mejores en la Universidad del Este, impresionantes aportes y una tesis perfecta en el folklore en países escandinavos- el director del museo me daba una charla en su oficina, tenia muchos de mis documentos y algunos reportes académicos; me daba un recorrido por las salas y finalmente me mostró mi oficina –estará encargado en el departamento de nuevas exposiciones- y cerramos el trato con un estrechar de manos.

Ya habían transcurrido dos meses y cuando aparentemente creía que mi vida era de lo mas normal; un día mientras salía de trabajar, al momento de bajar las escaleras, súbitamente choque con alguien; y mientras estaba en el suelo para ponerme mis lentes; tomé unos que estaban cerca de mí, mas no eran los míos, sino los lentes de la chica frente a mi que había hecho exactamente lo mismo que yo, nos sonrojamos e intercambiamos los lentes y justo en ese momento me quede sin aliento ¡Era la chica del vestido verde!

-¡Eres tú!- hablamos al mismo tiempo – ¿pero como es que?- nos señalábamos y después reímos, le ayudé a levantarse

-Perdona no veía por donde iba- ella se acomodaba el cabello

-No te preocupes- recogimos los libros del piso y los acomodábamos en una caja –Por cierto, jamás me haz dicho tu nombre- y en ese momento tocamos nuevamente nuestras manos, ahí nuevamente volví a mirar sus ojos celeste

-Ah… mi nombre es Betty Johnson- ella sonrió algo sonrojada – ¿Y tu eres?-

-Me llamo Simon Petrikov y por el momento trabajo en el museo- sonreí

-¡Oh vaya! ¡Debes ser todo un ilustrado!- cerró la caja

-Algo así- ella intentaba cargar su pesada caja–con cuidado- pero iba a volvérsele a caer -déjame ayudarte- tomé su caja

-Gracias- ella sonrió –De hecho no queda muy lejos- sacó un papel con una dirección, era la misma calle donde vivía yo

-Vamos, sube a mi auto, se donde es-

-¡Wow, que genial!- ella subió y conduje a su apartamento. Tenia cientos y cientos de cajas apiladas en la entrada, ni si quiera había comenzado a desempacar –Perdona no se donde quedaron las ollas y bueno am…- tenía un encanto que me recordaba mucho a Simonette, pero se sentía diferente, así que tuve una idea

-Vamos, te invitare a cenar-

-¿Es en serio?- ella me miró muy feliz

-Si, además; seria agradable cenar con alguien- y nos dirigimos a una cafetería a dos cuadras del departamento, ella estaba realmente hambrienta, comió el doble que yo – ¡Vaya que tienes buen apetito!-

-Jeje- tenia una risa muy simpática- es que la mudanza me tomó desde la mañana, ni si quiera había desayunado- me miró y tomo la servilleta –Tienes algo aquí – limpió mi mejilla y yo me sonrojé -¡listo!-

-Gracias- sonreí. Ella es bastante risueña e inteligente; me contó que había sido transferida hacia el hospital de cardiología como interna, sus aventuras en la Universidad del Sur eran muy divertidas, ahí tenia muchas amigas –Bueno y esa noche en el centro nocturno- quería quitarme esa duda desde el día que la vi por primera vez –Ese chico ¿Quién era?-

-¿Cuál chico?-

-Esa noche, estabas sentada en la barra y mi amigo se estaba acercando a ti, cuando un chico enorme se interpuso y comenzaron a pelear ¿lo recuerdas?- ella comenzó a reír

-Es mi hermano- se tranquilizó, abrió su cartera y me mostró una foto –esa noche me escapé de casa para ir ahí yo sola por un reto realmente tonto- miré la foto –Una vecina me había retado a ir sola, y Bob se enteró, así que fue por mi- ese relató me había recordado a esa noche con… -¿Estas bien? Estas muy rojo- ella tocó mi frente

-¿Ah?- la mire

-No es fiebre- ella me observaba

-Je- reí- no es que recordé algo, es todo-

-Oh ya veo- sonrió- y ¿encontraste a tu prima esa vez?-

-Sí- intenté sonreír –la encontré-

-¿Y? ¿A ti como te trató la vida después de eso?- la miré y aunque quería hablar, había llegado la mesera

-Ya es hora de cerrar- dejó la cuenta sobre la mesa

-Yo creo tendrá que ser en otra ocasión- ella miró el reloj que estaba detrás de ella –Dios mio ¿Ya es tan tarde?- la manecilla marcaba la media noche

-Te llevaré a tu apartamento- dejé el dinero sobre la mesa, salimos del lugar y caminamos hacia los edificios, se despidió y justo cuando subí a mi apartamento y para mi suerte era que su ventana daba a la mía.

Durante un tiempo, nos saludábamos en la mañana e incluso llegué a llevarle a su trabajo en el auto y después al mio; a veces pasaba por ella cuando salía tarde; pero nunca faltaban nuestras charlas cada noche. Y lentamente comenzaba a sentirme bien a su lado.

Se acercaba nuevamente esa época en que la ciudad comenzaba a tener ese aspecto invernal, ella parecía realmente nostálgica en estas fechas:

-¿Qué pasa?- me asomé a la ventana, la noche previa al día de acción de gracias, ella tenia una mirada realmente triste -¿Estas bien Betty?-

-No, extraño a Bob- suspiró –se acerca navidad y no estaremos juntos este año-

-Bueno ¿Qué hay de tus padres?- entonces ella se dio la vuelta

-La verdad, Bob es la única persona que tengo ahora en el mundo, nuestros padres murieron hace 12 años en un accidente automovilístico en año nuevo-

-Dios no debí decir eso- me sentía mal –Perdóname- ella se dio la vuelta y tenia esa sonrisa tan hermosa

-No Simon, ahora ellos están bien y aunque Bob no esté, yo debo ser muy fuerte- entonces fue en ese momento que se me ocurrió festejar con ella la navidad y aunque el museo no me había dejado ir a la casa de mi madre, ella decidió venir a pasar la navidad, solo nosotros tres.

Betty lucía tan feliz de pasar navidad y año nuevo con nosotros, que me enternecía y comenzaba a gustarme más la mujer que estaba a lado de mi ventana que la que habitaba en mis recuerdos pasados. Después de esas festividades nos habíamos vuelto un poco mas unidos, ella tendía a tener siempre la iniciativa y aunque yo no se lo pidiese, ya salíamos juntos al cine, a divertirnos e incluso a bailar en algunas ocasiones. El tiempo pasó muy rápido y justo estábamos por cumplir ya dos años desde que nos rencontramos; y sin darme cuenta, ella realmente curó mi corazón después de lo que me había ocurrido con Simonette.

Estábamos a una semana del día de los enamorados y aunque me sentía nervioso, planeaba pedirle a ella que fuésemos algo más que amigos; ero en esta ciudad, los rencuentros para mi no habían acabado y es extraño por que lo que pasaría después me agradaría y me daría un giro inoportuno a mi vida; me dirigía a la joyería para comprar unos pendientes para Betty, algo realmente especial, pero una camioneta me esperaba en la esquina y de ahí salió un hombre en traje que venía hacia mí:

-¿Simon?- su voz me era familiar -¿Simon de verdad eres tu?- y no podía creerlo

-¿Hunson?- era mi hermano, mi amigo – ¡Wow! ¿Qué te ha pasado amigo?- aceleré el paso

-¡Te he estado buscando mi hermano!- me dio unas palmadas en la espalda –Me tomo tiempo localizarte- estrechamos la mano y luego nos dimos un abrazo fraternal

-Oh vamos, yo no te he visto desde la navidad de hace casi seis años- él se reía y comenzamos a platicar como en los viejos tiempos, reíamos y bromeábamos como antes –estas loco Hunson ¿como es que robaste un carro en China?-

-Tenía que llegar al aeropuerto y tranquilo, no me atraparon- a pesar de que hemos crecido y que trabajábamos, él aun se mantenía con su espíritu de aventura extrema, cuando nos dimos cuenta ya estábamos en un bar; fue cuando Betty me llamó:

-¿Simon? ¿Dónde estas?-

-Betty, estoy cerca del hospital ¿ya estas afuera?-

-Si- entonces me levanté y sonreí

-Voy para allá- colgué – Hunson quiero que conozcas a alguien muy especial- pero él puso una cara algo triste

-¿Nueva novia?- él se levantó y se acomodo la corbata

-Aún no, pero pretendo cambiar eso el catorce- entonces el me tomó del hombro

-Debemos hablar- su tono se tornó serio –De hecho te buscaba por que…-