Hola, aquí traigo la actualización de Fuckin' Perfect. Lo siento si les estoy haciendo sufrir pero realmente no lo siento(?) okno jajajaja. Gracias por leer y seguir esta historia! -reverencia-
Deslizó sus dedos por los músculos del pecho de Ukai, analítico, delicado y temeroso, sin culpa del pecado que estaba cometiendo y limitándose a disfrutar de esa piel tigreña. Ukai le observaba con una media sonrisa mientras Takeda notaba que era observado. Se sorprende, se apena e incorpora su mano separándola de los pectorales.
Apenas pudo tener un respiro y el rubio lo estaba besando nuevamente, recostándolo sobre la cama y sintiendo como sus maestras manos empezaban a bajar acariciándole las caderas, calentándole cada segundo, sintiendo la lucha que tenía para desprenderle del pantalón. Al final en su torpeza notó el cinturón, el molesto botón y el irritante zipper que le impedían seguir en lo suyo. Los desprendió con fiereza, lanzó el cinturón de cuero lejos y premeditamente le desabotonó el pantalón y bajó el cierre.
Descendió lento, sus labios se separaron y Takeda alzó las caderas que hicieron contacto con las del otro sintiendo como las manos de Ukai desprendían el pantalón posándose en sus sentaderas apretándolas, arrancándole un gemido, un suspiro, un cálido viento de sus labios.
Erótico, simple pero seductor pego su frente a la de Takeda mientras el pantalón se perdía en alguna parte de la habitación y acariciándole los muslos clavó su varonil mirada en la del otro que le hacía sentirse inferior, débil, delicado ante sus caricias, ante su penetrante mirar. En una noche de Noviembre todo puede pasar.
Fuckin' Perfect : Saque 4 – Horrido degradado
No hubo muchas cosas que destruyeran la paciencia de Takeda, posiblemente era la primera. La espera, estar ahí sentado en medio del baño con el aparatejo blanco en mano esperando que pasaran tres minutos, viendo el brillante vitropiso y el par de toallas colgadas en su respectivo lugar. No es algo que pudiera estar pasando, al menos no a él, ese tipo de cosas le suceden a los personajes de los libros, de las películas, de las series pero no podría estarle sucediendo, no ahora.
Tiempo atrás habían tomado en conjunto la decisión de tener una familia, un par de hijos corriendo de aquí a allá entre risas y locuras. Esa idea hacia muy felices a Hiroshi y Takeda.
—Imagina que tengan tus ojos… y tu risa —decía Hiroshi recostado a su lado en aquellos días de juventud con la ilusión en sus ojos — y tu color de cabellos, ellos serían perfectos.
—O ellas —reía divertido aferrándose al cuerpo de su amado.
—O ellas…lo que fuera, quiero tener hijos contigo…—miraba sus ojos y en ellos miraba todo lo que podía buscar pero las personas no eran conformes, exigían más de lo que la vida les ofrecía.
Y pasó el tiempo y los niños no llegaban, y construir una habitación más fue en vano pues el destino no quería que ellos fuesen más que una familia de dos integrantes. Decidieron ir al médico, cuestionarle por que no era posible. Les hicieron exámenes a ambos para determinar el por qué no podían gestar, que sucedía con sus cuerpos.
—Lamento no poder haber ido contigo ¿Qué te ha dicho el doctor? —preguntó Takeda nervioso llegando ese día del trabajo. Todo el día se preguntaba si había esperanza, cuál sería la respuesta, si pronto podrían tener aunque sea a una criaturita con ellos. Hiroshi negó con la cabeza, invitó a sentarse y le explicó lo ocurrido.
Takeda era estéril.
A pesar de ser un doncel estaba imposibilitado para procrear y podría someterse a un tratamiento pero era algo elevado en coste, ellos no podían sobrellevarlo con sus empleos, no aun al menos y para caer en su desgracia al poco tiempo Hiroshi quedó desempleado. Las penas comenzaban para Takeda, sus ilusiones se iban junto con las de Hiroshi y después todo prosiguió en una batalla campal encima de sus destruidos sueños dentro de ese hogar en el que ambos deseaban tanto formar una familia.
Y ahora estaba ahí, años después. Pasados los tres minutos abrió la prueba y verificó el resultado. Sus manos temblaron, sus ojos enrojecieron y solo pudo caer contra la pared del piso del baño derrotado, triste. Nunca admitirá que una parte de él se sintió feliz, una parte muy oculta en su interior pero la mayoría tembló, temió y sufrió.
Takeda ahora estaba embarazado.
Por los tiempos, la intimidad y todo lo ocurrido sabía que Hiroshi no era el responsable, sabía que eso no era un milagro de los cielos y que el responsable [además de él mismo] era Ukai. Metió la prueba dentro de la caja y otorgó el beneficio de la duda decidiendo ir a un laboratorio para asegurarse aunque, mientras iba a tirar la prueba hacia el bote de basura en la calle, sus piernas temblaron, sus ojos fueron hacia esa zona y una lagrima rodó por su mejilla.
Justo ahora algo crecía en su interior, si lo que dijo esa prueba era real ahora habría alguien en el mundo que le haría feliz incondicionalmente.
Rió un poco, lanzó el paquete profundamente entre los escombros para jamás ser encontrado y volvió a su casa cerrando la puerta detrás de él. Fue al sillón, se sentó ahí sin prender si quiera la televisión, viendo a la nada y muy por encima de su miedo de todo lo que habría que enfrentar si aquello era verdadero estaba la fuerza que tal vez necesitaba para superarlo todo. Su fortaleza podía residir ahí, o tal vez su debilidad.
Y el fin de semana pasó sin poder hacer más, fingiendo cuando veía a Hiroshi cruzar el umbral cansado, verlo tirarse al sillón y dormir nuevamente ahí mientras él daba media vuelta, se tiraba a su cama solitario y pensaba en que ese lunes iría a realizarse un mejor estudio que le confirme si los milagros existían.
Con una enorme bolsa en mano entró al gimnasio, sus clases habían terminado y era hora del entrenamiento. Expulsó el aire, no sabía si estar feliz, triste, cansado, preocupado así que optó por tener todas esas emociones que tras ver a Ukai se volvieron una plasta de felicidad contenida y cierto suspenso melodramático que le hizo reprenderse mentalmente.
—Ukai-kun….—dijo llamando la atención del entrenador que parpadeó acercándose.
—Sensei ¿Se siente mejor?—Takeda asintió y entregó la bolsa que tenía en su mano.
—Su suéter y bufanda. Agradezco el préstamo pero me sentía responsable en devolverlo. Lo he lavado y todo—no podían ni debían admitir que se sentían felices de hablar con naturalidad.
—Gracias pero no te preocupes, si las necesitas de nuevo te las volveré a dar —demasiada amabilidad de parte de Ukai relajaba el corazón de Takeda quien sonrió dulcemente arrancándole por un instante la conciencia al rubio que olvidó el hecho de que estaban en el gimnasio.
Tan pronto notó que había durado observándolo más de lo socialmente aceptable reaccionó y giró para ver a sus alumnos además de reprender a los de primero que emitían leves burlas ante la cliché escena de manga shoujo.
Takeda tomó asiento en la banca, apretó los labios y miró aquel punto en donde podía haber o no algo, viendo a Ukai ahí, esforzándose tanto y siendo tan él deseo por un instante haber tenido otra vida para ofrecérsela a él pero solo tenía una y ya era dedicada a Hiroshi y la fábrica de sueños que juntos estaban construyendo.
Ese pensamiento le confundió, le dolió y se molestó consigo mismo por ser éticamente incorrecto tener ideas de ese tipo con alguien que no era su pareja aunque básicamente ya había tenido relaciones con ese chico que además de todo era un poco menor. Por momentos se sintió frustrado camino al consultorio para solicitar los exámenes y aun en el frio de Diciembre sentía algo de calor.
Tras salir del consultorio donde el doctor le despidió notó que las luces de Navidad adornaban las calles, era cierto, pronto sería ese día en que las familias se reunían, se daban regalos y cenaban algo juntos. Al menos así era en la cultura occidental que era adoptado por algunos otros orientales. Él, más específicamente, él y Hiroshi pasaban ese día tumbados en la sala viendo como otros países la pasaban y se preguntó cómo sería esa navidad. ¿Acaso le traería alguna sorpresa?
Tan solo bastaron un par de días para saber que así era. Se trataba del día 15 de Diciembre, esos días habia ido al gimnasio con los chicos viviendo su repetitiva vida con una ilusión carcomiéndole a cada paso y soportando en secreto lo ocurrido. Ya era hora de vacacionar pero los chicos aceptaron seguir entrenando un poco durante las mañanas y fortalecerse. Ahí, en medio del parque después de las prácticas Takeda abrió el sobre, lo leyó con cautela y el mundo se detuvo con cada una de las letras.
Estaba esperando un bebé. Estaba embarazado. Se cubrió el rostro con sus manos y aun cuando no fuera de su pareja, cuando fuese un hijo fuera de un matrimonio con un compañero de trabajo un acto tan ruin e inmoral por el cual sería criticado fue feliz, y lloró de felicidad. No tenía ni idea por cómo empezar pero sabía que dentro de él había una vida que no era culpable de sus "errores" y locuras. Sabía que en su interior crecía algo y estaba decidido a crear un hermoso mundo para ese alguien lejos de todo el dolor.
—Sensei ¿Está bien?—alzó al vista y miró al peligris que estaba bien abrigado cerca de él.
—Si, parece que es costumbre que me veas llorar —empezó a reír limpiándose las lágrimas y guardando el papel rápidamente en su maletín.
—Esta vez sospecho que son buenas noticias —dijo Suga animado. Takeda le miró y sonrió asintiendo.
—Estupendas —la nieve empezó a caer sorprendiéndolos haciéndoles ver el cielo. Cualquiera en su lugar hubiese mentido, negado, huido o tal vez suspender el mismo embarazo pero Takeda no era así, era incapaz de hacer algo de esa magnitud. —La navidad llegó antes para mí.
—Pues Feliz Navidad, Takeda-sensei —le ofreció andar para caminar por la noche en aquel humilde pueblo y este se levantó de la banca a su lado.
—Feliz navidad, hijo — Suga abrió los ojos con un rubor en sus mejillas creyendo que su profesor había olvidado aquel vergonzoso momento en que pidió que le considerase como un hijo. Rió a su lado y caminaron mientras las luces navideñas iluminaban su andar.
Un día más de dormir en soledad sabiendo que pronto tendría que enfrentar eso con Hiroshi y de despertar sabiendo que tendría que ver a Ukai pensando en cómo decirle, pero se sentía temeroso cuando estaba frente a él, de repente se sentía débil o a veces sentía mareos. Otro día y uno más sintiéndose cada momento más cobarde, más miserable y toda esa felicidad inicial se hizo menos hasta ese punto culminante.
—¿Quiere tomar un café conmigo o algo asi? —preguntó Ukai terminada la práctica. Era día 20 de Diciembre, su corazón se detuvo un momento y al siguiente latió con fuerza. El carmesí adornó sus mejillas al igual que una sonrisa sus labios y supo que ya estaba muy hundido y que de tanto pensarle, de tanto pensar que frente a él estaba el padre de su hijo se sentía como torpe, como esa clase de sentimientos incontrolables y destructibles que solo te hacen bien. Una sensación cálida.
—Claro, Ukai-kun —por un instante se olvidó de Hiroshi y de la vida que junto tenían y pensó en ser egoísta, en pensar en pasar un momento a lado de Ukai mientras apretaba el mismo su camisa justo donde reposaba el bebé de ambos. No se notaba pero pronto se notaría, no podría huir de ello.
Un café a unos días de navidad mientras los niños, los padres y las madres andaban por la ciudad. Los pequeños diciendo que querían de regalo, otros tantos sin celebrar pero todo a pesar del frio se sentía agradable al igual que el dulce sabor de aquella bebida.
—Debo preguntarte si está bien, sensei. Lo notó algo distraído desde que enfermó y los chicos también parecen preocuparse.—Takeda alzó la vista y enseguida se apenó.
—Claro, lamento preocuparlos. Es solo que tengo algunos asuntos personales que resolver — desvió la mirada. Ukai se clavó más en la visión de Takeda frente a él mirando por la ventana.
—Se que los resolverá…u..usted es asombroso —Takeda devolvió la vista y rió cubriéndose los labios dulcemente.
—Eso debo de hacer no solo por mí —dijo un poco más serio —pero soy algo cobarde ¿Sabes?
—Lo seguirá siendo mientras así lo crea —al igual que el otro puso una expresión seria —luche contra lo que deba de luchar y cuando necesite un café para descansar o algún bollo puede contar conmigo.
—…Gracias Ukai-kun.
Era muy bueno hablar con él así pero se preguntó por cuanto tiempo las cosas serían así. Decidió, esa noche, decirle la verdad a Hiroshi y prepararse para decirle a Ukai lo ocurrido, que no se preocupara por nada, que solo cumplía con lo correcto informándole y que él se haría responsable.
No debía aferrarse a la buena compañía ni palabras motivantes de Ukai que podían irse tras saber lo ocurrido, podría reaccionar mal, siempre cabía la posibilidad y esa idea le había detenido para decírselo en ese momento y arruinar el instante.
Lo que no sabía Takeda es que dentro de la mente de Ukai invitarle un café, charlar y animarle no era solo porque sus alumnos o él estuviesen preocupados sino que también era el inicio de una guerra que no quería perder pues a pesar de todo no pudo olvidar a Takeda, a sus gestos y sus expresiones.
Imaginó que de tener una relación buena no habría terminado en sus brazos y tal vez sería cruel aprovecharse de ello pero mientras hubiera una pequeña luz y Takeda no le alejara o rechazara tomaría toda oportunidad para hacerlo feliz aun cuando no lo aceptase como pareja quería verlo reir y darle la felicidad que tal vez no recibía en su relación, en su vida diaria.
Y en ese momento Ukai no sabía que había generado en él más felicidad de la esperada con una hermosa vida que se gestaba en su interior.
Ahí en ese café un día de Diciembre las decisiones de ambos eran firmes pero ¿Qué tan firmes serian después de la tormenta que se avecinaba?
Hubo un poco de confusión con respecto a quien es esteril por que en el capitulo anterior pareciera que hablaba de Hiroshi pero en realidad era Takeda. Les dejaré esta nota aclaratoria.
Es una especie de spoiler. Se supone que tanto Takeda como Hiroshi fueron al doctor para averiguar que pasaba con ellos. Solo Hiroshi pudo recoger los resultados y le dijo a Takeda que según el doctor a pesar de que Takeda es doncel no era capaz de procrear y embarazarse, pero según esto Hiroshi no es la causa de ello si no Takeda. Por eso en el capitulo anterior puse algo como "Hasta donde Hiroshi y Takeda sabian él era esteril" refiriendose a Takeda.
¿Cual es el juego detrás de todo esto? ¿Como Takeda quedó embarazado si se supone que no podía? Oh, parece que Hiroshi le estuvo mintiendo y culpandole de algo por lo cual no tenía culpa. Lo veremos a detalle el próximo sábado.
-Yisus
