Dislclaimer: Los personajes y el mundo de Harry Potter pertenecen a J.K. Rowling. La historia es mía.


4. ÁNGEL

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Hermione miró como caían lentamente los pequeños copos de nieve desde la ventana de su habitación. Uno de los privilegios de ser hija de un Marqués era vivir en una hermosa mansión más parecida a un castillo que a una mansión, lo que conllevaba a tener una educación muy superior a la de los demás ciudadanos de la Gran Bretaña. Sin contar, claro está, lo competitivos y exigentes que eran sus padres.

Hermione aún recordaba con un poco de tristeza lo mal que se había sentido la primera vez que había decepcionado a su padre, al Marqués Granger no le había importado que su hija tenía solamente cinco años ni tampoco que había competido en contra de su primo tercero, cinco años mayor que ella. La mirada de decepción en los ojos de su padre la había devastado de tal manera que Hermione se había propuesto a no volver a causarla.

-Desearía poder salir de aquí, Crookshanks, alejarme lo más posible de esta prisión y ser libre –susurró mirando a su gato color jengibre. Su único amigo-. Me gustaría ser normal.

Siempre había sido la mejor en todo; esgrima, natación, polo, tenis, incluso en su case de música. En los siguientes diez años orgulleció a su padre con tanto ímpetu que la desgastó tanto física como emocionalmente. A sus quince años era una adolescente vacía, deprimida y sin amigos, una presa fácil, una víctima fácil. Nunca imaginó que después de ese deseo se convertiría en la víctima perfecta para un depredador como Ronald Weasley.

Hermione acababa de cumplir 16 años cuando conoció a Ronald en una cafetería en el centro de Londres. Solía escaparse del colegio para ir al centro de Londres y sentirse como una adolescente normal, por lo que una tarde lluviosa se tropezó con Ron cuando iba saliendo de Flourish And Blotts, su librería favorita. El pelirrojo, quien no aparentaba los casi veinte años mayor que en realidad era que ella, fue muy amable con Hermione e incluso se ofreció a comprarle el libro que la joven acababa de comprar y se arruinó con el agua cuando chocaron. Ron le invitó un té y terminaron enfrascados en una agradable conversación sobre literatura clásica.

Hermione nunca supo cómo era que el pelirrojo era tan culto o porqué con la inteligencia que poseía, no se dedicaba a un negocio legal. Sin embargo, en un principio Ron fue tan encantador con ella que la chica no tardó en enamorarse de él. Aun así, Ron tardó un año más en convencerla de que se fugara de su casa y se fuera con él, bajo la promesa de una vida mejor lejos de las presiones de la realeza. Ya que Ron sabía todo sobre ella, gracias a la misma Hermione que confió ciegamente en el hombre que demostraba besar el suelo que pisaba; la castaña nunca se había abierto con nadie como lo hizo con el pelirrojo, nunca le había contado a nadie sus sueños, tristezas, deseos e ilusiones como lo hizo con Ron. Y no estaba segura de volver a confiar.

Ahora recordaba con añoranza esa tarde mirando caer la nieve a lado de Crookshanks, esa tarde en la que aún era una inocente adolescente lejos de toda la perversidad del Rouge Baiser y de sus clientes. Lejos de los golpes de Ron. Lejos de Draco Malfoy y el peligro que representaba para ella su nombre, su posición social y su simple presencia. Si había alguien que podía destruirla era él.

Sintió un enorme vacío al pensar en su pasado como marquesa de Portsmouth, al recordar su vida en la enorme casa a la orilla del mar y su tortuosa infancia al ser la única hija del Marqués. La única felicidad que había conocido fue a lado de su gato Crookshanks, al ver la infantil carita de felicidad de Ginny cuando le regalo su primera muñeca que no fuera de trapo o al ver la emoción de Luna cuando le regaló un libro sobre hadas y duendes. Las chicas la habían hecho feliz de una forma que nunca pensó que podría ser y se habían convertido en sus mejores amigas.

Hermione miró el rostro apacible de Luna y Ginny mientras dormían, las tres chicas compartían habitación y, aunque tenían una cama para cada una, Ginny y Luna siempre dormían juntas y abrazadas. El suave rostro aun infantil de Luna parecía brillar en la oscuridad y contrastaba de una forma casi angelical con el intenso cabello rojo de Ginny. Hermione solía mirarlas mientras dormían, sus rostros apacibles y angelicales le daban la fuerza necesaria para seguir en ese horrible lugar y soportar todas las bajezas recibidas no solo por los clientes, sino también por Ron.

-Se ven tan hermosas cuando duermen –Hermione se exaltó al escuchar la ronca voz de Dean, el bartender, en el umbral. Como pudo volteó hacia él y asintió-. Siempre me he preguntado por qué es que te relaja tanto verlas dormir, ahora lo entiendo.

-Es como si en sus sueños estuvieran lejos de aquí –respondió Hermione con un hilo de voz. Dean se acercó a ella y miró su rostro.

-Tú deberías estar lejos de aquí, Mione.

-Todas.

-¿Qué desató su furia? –preguntó Dean, un muchacho alto, delgado y moreno, sacando de su bolsillo un par de analgésicos y tendiéndole un vaso con agua.

-Se acercó un muchacho en el café y comenzó a hablar con nosotras.

-Vaya… -dijo el chico tomando su rostro y pasando las yemas de sus dedos por su ojo hinchado-. Te hizo algo más, ¿verdad Mione? –la castaña miró hacia el suelo y asintió. Dean soltó una maldición por lo bajito y se arrodilló frente a ella-. Necesitas ir a un doctor.

-Estoy bien, Dean.

-Y un demonio. Hermione, ¿por qué…? –la pregunta quedó en el aire. Hermione sabía el final de esa oración. No era la primera vez que Dean le preguntaba lo mismo, no era la primera vez que Ron la violaba y Dean estallaba en enojo e impotencia.

En el Baiser trabajaban muchas personas, la mayoría de ellas estaban ahí por la fuerza; algunas chicas trabajaban por gusto, ellas no estaban obligadas a vivir en el Baiser, una enorme casa victoriana de cuatro pisos en la que solamente la planta baja era utilizada como burdel, las chicas que estaban ahí por la fuerza por Ron, como ella, Ginny y Luna, no podían salir sin vigilancia o permiso previo. Dean trabajaba en el Baiser como bartender, era de la edad de Hermione y en un principio la paga lo había atraído, después de conocer a varias chicas y enterarse de la realidad del burdel había pasado de ser solamente el bartender a ser un amigo y confidente de las chicas.

Dean solía ser quien las curaba y les daba analgésicos a las chicas cuando Ron las lastimaba. No se interponía entre el pelirrojo y las chicas cuando las golpeaba porque eso sería el fin de Dean en el Baiser y él deseaba seguir ayudando a las chicas lo más que pudiera. Hermione suspiró y tomó la mano de Dean, alejándola de su cara.

-No puedo, Dean.

-¿Pero por qué no, Hermione? ¿A qué le tienes miedo?

-A quién… -fue todo lo que respondió la castaña antes de sobresaltarse al escuchar un golpe en el pasillo. Dean cerró la puerta abruptamente y apagó las luces.

Se miraron por un momento mientras escuchaban los golpes y pasos en el pasillo. Dean miró por una pequeña rendija en silencio. De repente Dean le hizo una señal a Hermione y la chica se tapó hasta las narices con su roída manta mientras que Dean se escondió debajo de la cama. La puerta se abrió y la enorme figura de Ron apareció en el umbral seguida de una figura más pequeña. Hermione rezaba para que ni Luna ni Ginny se despertaran.

-Vamos, Won-Won, déjalas dormir –escuchó Hermione hablar a Sweet Pea.

-Solo me aseguro que estén las tres aquí.

-Claro que están aquí, Won-Won. ¿Dónde más estarían? Vamos, amor, quiero que me hagas el amor ahora, déjalas dormir.

-Está bien, Lav, vamos.

La puerta se cerró y los pasos de ambos se escucharon cada vez más lejanos. Dean y Hermione se quedaron en silencio por unos minutos más temiendo que Ron volviera a la habitación. Cuando estuvieron seguros de que ya no regresarían, Dean salió de debajo de la cama y se sentó a un lado de Hermione.

-Te traeré una pastilla del día siguiente, Mione, y unos analgésicos, veremos mañana como sigue tu ojo para saber que traerte, ¿ok?

-Gracias Dean.

-Cuidate Hermione –le dijo Dean besándola en la frente y saliendo de la habitación.

Dean había estudiado cinco semestres en medicina antes de que sus padres se divorciaran y gastaran todo su dinero en el divorcio. Razón por la cual había entrado a trabajar al Baiser, sin embargo nunca había concluido sus estudios. Gracias a sus conocimientos en medicina y a que varios de sus amigos eran médicos, Dean sabía que llevarle a las chicas cuando enfermaban o Ron las golpeaba. Sin embargo a veces sus conocimientos no eran suficientes y las chicas terminaban abandonadas en algún hospital lejano a Londres y sin dinero para volver.

Hermione suspiró de nuevo decidida a dormir, ya estaba comenzando a amanecer y el día siguiente sería un largo día, pensó la castaña cerrando los ojos y deseando no soñar de nuevo con los enigmáticos ojos grises de cierto rubio millonario.

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Draco miró a su abogado y sonrió, Severus Snape le regresó la sonrisa y brindó con el rubio. Snape nunca imaginó que su cliente le propondría un caso tan jugoso contra varios funcionarios del parlamento y ministerio británico. Trata de blancas, prostitución, secuestro y violación eran unas de las cosas involucradas en este caso. Las razones del rubio aun no le quedaban claras, sin embargo no titubeó. Ese era probablemente el mejor caso de la década.

-Necesito que hables con Kingsley para que organice una redada en el lugar.

-Las pruebas que el señor Nott proporcionó son más que suficientes para comenzar con el caso.

Draco sonrió y dio por terminada la reunión. Snape se despidió de ambos chicos y salió del despacho del rubio. Draco se sirvió otro whisky de fuego y miró a Theo, quien estaba tan indignado como él por lo que habían descubierto en esa última semana que habían estado visitando el Baiser diariamente. En todos esos días no se había aparecido la Leona y Draco dudaba mucho de la patética historia del pelirrojo.

Los rostros de ambas chicas se le habían grabado en la memoria y Draco aún se devanaba los sesos tratando de recordar de dónde se le hacía tan familiar el rostro de su Leona. Zabini entró abruptamente al despacho de Draco y puso un sobre de papel en el escritorio del rubio. Theo lo tomó y lo abrió examinando su contenido mientras que el moreno se servía una copa de whisky. Draco lo miró con una ceja levantada esperando que Zabini comenzara a hablar.

-¿Y bien?

-Ronald Billius Weasley es el penúltimo hijo de cinco hijos del matrimonio entre Arthur y Molly Weasley. Todo apunta a que la vaquera es su hermana menor, Ginevra Molly Weasley.

-¿Su hermana? ¿Prostituye a su propia hermana? –preguntó Draco asqueado y completamente enfurecido. El moreno asintió y se sentó en el sillón de la oficina del rubio, Theo los miró.

-La familia Weasley me es familiar –dijo el castaño pasándole el expediente al rubio-, ¿no es así, Draco? –el aludido tomó una foto familiar que aparecía en un recorte de periódico de hacia quince años. El rubio lo miró ceñudo.

-El señor Weasley trabajaba en el ministerio, recuerdo haberlo visto alguna vez cuando era niño y mi padre me llevaba a las fiestas del ministerio.

-Sí, yo también lo recuerdo. Era un hombre muy amable –reconoció Theo. Blaise asintió.

-La familia se fue de vacaciones a Egipto un verano pero tuvieron un percance en la carretera y murieron los señores y los hermanos mayores, la pequeña Ginevra tenía solo cinco años y no viajó con la familia por cuestiones de salud.

-¿Y la comadreja? –preguntó el rubio, Blaise le dio un sorbo a su whisky y continuó.

-No viajó con ellos, según las investigaciones, la comadreja se había ido de casa a los veinte y la familia tenía sin saber de él tres años.

-¿Y no tenían más familia como para dejar a la niña?

-Se habla de unos primos en Noruega, pero no dice mucho sobre ellos.

-¡Bill Weasley! –gritó de repente Theo exaltando al rubio, a quien tomó totalmente desprevenido.

-¿Qué diablos te pasa Nott? –preguntó Blaise molesto, el castaño lo ignoró.

-Hace dos años que fui a Noruega, conocí a un tipo llamado Bill Weasley, es un crack en derecho, también es pelirrojo.

-¿Tienes forma de contactarlo? –preguntó Draco con una sonrisa, si el tal Bill Weasley resultaba ser familia de la comadreja y la vaquera seria de mucha ayuda.

-Claro, le llamaré a mi secretaria para que me concerte una cita con él lo más pronto posible.

-Genial, y ahora, ¿ya puedo terminar mi historia? –preguntó Blaise molesto, Draco rodó los ojos ante el comportamiento infantil de su amigo y lo incitó a continuar-. Bien. Entonces, los documentos de la patria protestad de la vaquera están llenos de irregularidades, a la comadreja nunca se le sometió a las investigaciones que suelen hacerse en esos casos para asignar un guardián a un menor de edad, es como si simplemente le dijeran que era de él.

-¿Cuántos años tenía la comadreja?

-Veinticinco.

-Bien, entonces, tú continua investigando sobre cómo fue que la niña terminó con la comadreja, Blaise y tu Theo sobre cómo es que la rubia…

-La chica se llama Luna Lovegood –lo interrumpió Theodore mostrándole una carpeta con documentos. Draco la tomó y comenzó a mirar los documentos-. Es hija del editor de la revista "El Quisquilloso" y tiene reporte de desaparecida desde hace un año en Bristol.

-¿Desaparecida? -Preguntó Zabini con el ceño fruncido.

-Tiene solamente dieciséis años, Blaise –el moreno se atragantó con su Whisky al escuchar la información de su amigo. ¿Dieciséis años?

-¡Mi hermanita tiene esa edad! –exclamó el moreno asqueado. Draco miró al castaño.

-Dime que no te acostaste con ella, Theo.

-Por supuesto que no, Draco. Vi como Dolohov la miraba cuando se paseaba por el burdel y supuse que pagaría por ella, todo mundo sabe que Dolohov es un pederasta salvaje. Sólo quería hablar con ella.

-¿Y lo conseguiste?

-No dijo mucho, me agradeció que no la hiciera hacer cosas desagradables y fue muy hermética respecto a su vida privada.

-¿Entonces qué diablos hicieron toda la noche? –Preguntó Blaise extrañado, Draco rodo los ojos.

-Platicamos sobre Hadas y duendes, me contó que una de sus amigas le regaló un libro sobre ese tema en su cumpleaños pasado y que lo memorizó completo ya que era lo único que tenía para leer, que le gustaba leer y ayudarle a su padre con la revista, entonces calló y comenzó a llorar. Extraña a su padre y desea volverlo a ver.

Los tres amigos se quedaron callados. Blaise no se pudo imaginar a su pequeña hermana Georgina bailando en un lugar como el Baiser, si bien por la edad que tenía ya comenzaba a dale guerra a su padre sobre chicos y demás cosas de adolescentes, para él seguía siendo su hermanita, aquella bebé regordeta que tuvo entre sus brazos cuando llegó del hospital junto a su padre y su nueva esposa. Blaise tenía veinte años cuando Georgina nació, sin embargo ese nunca fue un obstáculo para disfrutar de la complicidad que tenían.

Theo por otro lado, no pudo evitar consolar a la rubia y prometerle que la ayudaría a ver a su padre de nuevo. La rubia tenía algo en su persona que llenaba de ternura a Theo, era tan pequeña y frágil, como un ángel caído del cielo. Algo le decía que la Leona que tenía obsesionado a Draco era esa amiga que la había hecho tan feliz con el regalo. Cuando volvieron al día siguiente, Theo le había llevado varios libros que compró en Flourish and Blotts sobre Hadas y demás criaturas fantásticas. El joven rostro de la rubia se había iluminado de tal forma que Theo sintió algo romperse dentro de él.

Sin embargo, Draco simplemente se había quedado sentado en su mesa mientras que sus amigos se iban con las chicas esperando que la Leona apareciera. No tuvo suerte. La rubia grotesca, llamada Sweet Pea, que la comadreja le había ofrecido la otra noche había tomado el lugar de su Leona en el escenario. La mayoría de las chicas parecían autómatas cuando bailaban, dando la sensación de que lo hacían por costumbre, sin embargo esa rubia lo disfrutaba de una forma grotesca.

Esa noche se cumplían dos semanas desde que se topó a las chicas en la cafetería. Los chicos regresarían al Rouge Baiser esa noche, Theo trataría de ayudar a Luna, Blaise a Ginevra y él trataría de averiguar quién era en realidad Leona Blood.

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La hinchazón de su cara era mínima, el antifaz lo cubría sin problema, sin embargo, su costilla aún no sanaba del todo. Dean le había puesto una venda en el torso de manera que su costilla sanara lo más pronto posible, pero no lo había hecho y ahora Hermione estaba dopada hasta las uñas para poder salir a bailar. Ron había sido claro respecto al tiempo que le había hecho perder miles de libras con su estupidez, como él la llamaba, de haberlo provocado por lo que esa noche y las siguientes tendría que trabajar al doble para recuperar el dinero perdido.

A penas iba a ser media noche y Hermione ya había estado con cuatro clientes esa tarde noche. La castaña se sentía cansada, le ardía la entrepierna y no sentía las puntas de sus dedos de tanta morfina que Ron le había administrado. Hermione sintió como Luna la conducía hacia el escenario y la dejaba detrás del telón.

-Un fuerte aplauso para la bellísima ¡Sweet Pea! Y ahora, recibamos con un fuerte aplauso a la favorita del público, a la única, a la inigualable, la hermosa… ¡LEONA BLOOD!

Los gritos de la gente se mezclaron con el sonido de la música. Hermione comenzó a ser consciente de la música y de su entorno, comenzó a ver los rostros de los clientes y a notar como eran realmente. La mayoría eran hombres entre los 40 y los 60 años, ricos y grotescos, bebían como vikingos y las miraban como un pedazo de carne. Hermione vio a un costado a Dolohov mirando y tocando a Luna, mientras que Ginny se encontraba en las piernas de un hombre moreno y demasiado joven. Y entonces los notó.

You are my angel

Al final de la pasarela se encontraban tres hombres de no más de cuarenta años. A los tres los reconocía a la perfección. Los ojos grises del rubio se clavaron en ella conforme iba caminando hacia él.

Come from way above

To bring me love

Hermione quedó completamente hipnotizada por la mirada del rubio, quien la seguía con cada paso que daba. La miraba con adoración mientras ella se movía sensualmente al compás de la música. El rubio tenía sus manos juntas frente a su cara mientras que su cuerpo se encontraba sereno. Sin embargo, sus ojos eran plata liquida.

Her eyes

She's on the dark side

Draco la miró anonadado. Esa noche la castaña parecía una amazona andante. Movía sus caderas al sensual compás de la canción, paseaba sus manos por su cuerpo haciéndolo desear que fuesen sus manos las cuales recorrían cada centímetro de su cuerpo

Neutralize
Every man in sight

Hermione se perdió en los ojos grises del rubio. De repente la demás gente desapareció y solo eran ella y él, eran los únicos en la habitación, en el país. Solo Ella y el Rubio.

To love you, love you, love you...

Draco tragó saliva. La intención del baile de la Leona cambió totalmente. Lo sentía en la piel, se lo decía su mirada. Sus movimientos eran totalmente para él, el baile se había convertido para él en un segundo.

You are my angel

Come from way above

Hermione comenzó a recorrer su cuerpo con sus manos deseando, imaginando que eran las manos del rubio. Que eran sus dedos los que la tocaban en cada parte de su ser y disfrutaban de su piel. Que era el rubio quien cantaba, quien le susurraba al oído…

To love you, love you, love you...

Hermione se perdió en la plata liquida de los ojos del rubio. La respiración entrecortada de ambos era evidente, para ellos mismos solamente, ya que con el tumulto de gente que había en el Baiser, su agitación era equivocadamente confundida con el abundante calor húmedo del Baiser. Draco le sonrió de lado y Hermione se sintió desfallecer. De pronto la música paró y todo mundo estallo en una enorme horda de aplausos en el que el Baiser jamás había sido testigo. La castaña no pudo evitar ponerse colorada, sin embargo la sonrisa enigmática del rubio la tenía completamente hipnotizada.

-¡Woow! –Dijo el pelirrojo por el micrófono jadeando, era evidente que el baile de la castaña lo había afectado-. Una vez más, la única e inigualable Leona ha demostrado porque es la reina indiscutible del Rouge Baiser, un aplauso caballeros para nuestra querida ¡LEONA BLOOD!

La multitud estalló en aplausos una vez más mientras que el pelirrojo arrastraba a la castaña de vuelta al camerino del Baiser. Hermione aún seguía aturdida por la llameante mirada del rubio y no notó la cantidad de billetes que había en el piso del Baiser. Draco frunció el ceño y llamó al concierge.

Ron empujó a Hermione hacia un camerino privado y cerró echó el pestillo. Hermione lo miró aturdida y despertó de su ensoñamiento con el rubio hasta que sintió la dura pared en su espalda y la erección del pelirrojo sobre su vientre. La castaña miró al pelirrojo en silencio mientras que él comenzaba a besarle el cuello. Hermione se quedó quieta mientras que el pelirrojo tomaba un pedazo de carne de su cuello y lo besaba.

-Si no fuera porque ya alguien pagó mucho dinero por ti, esta noche no te dejaría salir de mi habitación, Herms –Ron pellizco uno de sus pezones desnudos con tanta fuerza que Hermione tuvo que morderse la lengua para no soltar un grito-. Hoy lo hiciste muy bien, mi amor.

Hermione lo miro en completo silencio, Ron olía a whisky y sudor, probablemente también estaba drogado, no sabía pero se lo imaginaba, no sería la primera vez. Ron se restregó contra ella unas cuantas veces más y después la aventó hacia la puerta. Hermione salió rápidamente del camerino y corrió a su habitación, se sentía sucia por el simple toque de Ron. Se duchó por quinta vez en el día y se puso solamente un albornoz de seda sobre el cuerpo. Seamus le indicó en que habitación privada se encontraba su siguiente cliente y se dirigió hacia allí.

Hermione abrió la puerta lentamente, el lugar estaba casi a oscuras salvo por una tenue vela que brillaba en una de las mesitas de noche. Cuando estuvo completamente dentro de la habitación, se giró para cerrar la puerta y unos delgados dedos la tomaron delicadamente por la cintura. Hermione pudo notar que el hombre olía a menta y tabaco, también sintió su respiración en la nuca. Echó el pestillo e intentó girarse pero el hombre se lo impidió. Le depositó un delicado beso en el cuello y la castaña soltó un suspiro.

El hombre la guió hacia la cama y cuando sus rodillas tocaron el borde del colchón la giró. Hermione se quedó helada al ver que su misterioso cliente era Draco Malfoy.

-No haremos nada que no quieras esta noche –el rubio la empujó suavemente hasta que ella se sentó en la cama y él se sentó a un lado de ella-. En realidad me gustaría solamente hablar contigo, Hermione.


¡Hola chicas y chicos!

Muchas gracias por sus reviews, de verdad que me hacen tan feliz y me animan a actualizar más rápido. ¿Qué les pareció el capi de hoy? ¿Se esperaban los motivos de Theo para pelear por Luna y hasta pagar tanto dinero? ¿O la identidad de los padres de Hermione? ¿O la historia de la muerte de los Weasley?

¡Déjenme sus respuestas en un lindísimo review! :D

Besos, Kat.

Minako Marie: ¡Hola hermosa! Espero que este capi haya sido de tu agrado y que ames más a Theo porque, ¡yo lo adoro! Jejejeje, aún no sé qué hacer con Ginny, si dejarla con Zabini o con Harry, ¡espero tus reviews con ansias! ¡Besos!

Looney Malfoy09: ¡Listo! Aquí está el nuevo capi, ¿qué tal? Besos, bonita :]

NaomiRadcliffe: Esta vez no me tardé tanto, ¿o sí? Gracias por leer y por dejar review :D ¡Besos!

Dousy Black: ¡Gracias por leer, bonita!

Sally . Elizabeth . HR: ¿Qué te pareció el descubrimiento de los padres de Hermione? Gracias por tu review, bonita, un besote! :] Y espero tus comentarios, me encantan tus reviews!

SALESIA: Hola bonita, ¡sí! Has sido tan asertiva en tu review de nuevo. Ahora ya sabes quienes son los padres de Hermione y el motivo por el cual no deja el Baiser. Aunque Ron no es nada tonto y sabe que es riesgoso tanto para él como para la castaña que sus padres se enteren dónde ha estado trabajando todo este tiempo. Gracias por tu review, bonita. Un beso enooorme!

Lahistoriacontinua: Me he imaginado a un Ron bastante malvado, cruel y sin escrupulos. Por lo que en lo que sigue del fic terminarás odiándolo, jejeje, gracias por dejar tu review, besos! :]

Vero: Hola, bonita, gracias por leer y por tomarte tu tiempo dejando un review, besos!