Inglaterra, en la cama, tiene un infarto soltando el mando porque estaba a punto de darle de nuevo. Se pone SUPER Colorado tapándose hasta la nariz. Francia se destensa un poco notando de inmediato que no puede ser el cuarto de Austria.
—Angleterre... —susurra taaaan quedito, que quizás Liecthenstein le escuche. Inglaterra sigue tapado hasta la nariz, histéricolocoperdido.
—Fra... France...
—Dieu... —susurra cerrando la puerta tras él con muuuucho cuidado, acercándose a la cama de Inglaterra, que se separa un poquito desde dentro de ella, aun sonrojado como la cruz de su bandera, mirando a Francia con ojos como platos.
Estaba en la cama histérico, sonrojado, cubriéndose y apartándose de Francia después de que le pillara in fraganti absoluto. Francia se acerca a la cama, sentándose en ella.
—Je... —susurra. El inglés se tensa, sonrojándose y cubriéndose más—. ¿Qué haces? —susurra Francia sin entender por qué no está abrazándole y besándole o... Al menos abriendo las cobijas. Se quita la camisa igualmente.
Inglaterra entra en taquicardia abriendo mucho los ojos cuando ve que empieza a denudarse, sin poder evitar llevarse las manos al asunto que tiene bastante cerca de dar la hora en punto.
—i... I...
—Angleterre... —traga saliva y le mira desconsoladito—. Estabas... Jugando con el estúpido controlito y yo... —susurra... —. Y tú y...
Sangra un poquito por la nariz y se sobre los mocos y la sangre, mirándole sin saber si rendirse de nuevo al abrazo que necesitaba antes o a lo de ahora. Se sonroja muchísimo más con esa acusación, cerrado los ojos con fuerza.
—I...
Francia se quita el pantalón.
—No quiero irme a mi cuarto... ¡No es justo! —niño pequeño.
—Bloody hell! —protesta agarrándose con fuerza e intentando no mirarle. Francia levanta las cobijas de la cama y se mete, e inmediatamente el inglesito entra en pánico cuando nota que las levanta—. No! No! Stop! What aré you doing!?
—Shhhh! —le calla— ¿Que... coño crees que hago? —susurra un poco desconsolado.
—France! —protesta histérico... mirando sus pantalones del pijama y calzoncillos que están en el suelo en el lado de la cama por el que se ha metido Francia.
—¡Estabas jugando con el controlito! —replica y se le acerca. Inglaterra se sonroja más.
—¡Es mentira! —responde muy, muy, muy nervioso con una mentira patéticamente obvia. Ojos franceses en blanco.
—¡No es mentira! Angleterre... S'il vous plait... No me hagas —se acerca más a él—, dormir solo hoy... —le pasa una mano por encima—. Yo... —descubre que está desnudo... Y se calla. Inglaterra se sonroja mucho más al notar la caricia, dándose la vuelta.
—Porlareinaporlareinaporlareina.
—Mon dieu... —sorprendidillo.
—Shut the hell up! ¡No es lo que piensas! —responde histérico. Francia sonríe un poquito sin poder evitarlo, acercándose a él del todo. Inglaterra tiembla sin saber qué hacer, hecho bolita de espalda a Francia, sin soltarse el asunto y sin pantalones. El galo cambia el tono de voz a uno mucho más seguro—. Si no es lo que creo, ¿qué es? —cubre la mano de Inglaterra con la suya, tranquilizándose. Inglaterra respira agitadamente.
—I... I... Estaba...
—Shhh... —vuelve a callarle, besándole el hombro—. Angleterre?
Éste aprieta los ojos.
—Tú eres más pervertido, ¡ni siquiera te quitaste eso!
—Al menos me hacía saber que estabas pensando en mí —le susurra al oído, quitándole la mano de sus regiones vitales, empezando a quitarlas.
—¡Yo no estaba...! —se da la vuelta para mirarle, histérico, mintiendo, por supuesto. Francia le sonríe.
—Je t'aime —le susurra. Inglaterra le mira... Y se acuerda de lo que le ha dicho Suiza... Y le tiembla el labio empañándosele un poco los ojos y se le echa encima en un impulso para besarle con esos besos reparadores.
Y Francia le corresponde con toda la pasión y el cariño que tiene de manera totalmente ansiosa, por cierto. Inglaterra le pasa la mano por encima, atrayéndole hacia si cuanto puede, abrazándole y sintiéndose mucho mejor. Y qué decir de Francia que creo que está llorando un poco en el beso... Tranquilizándose mucho, mucho cuando le abraza.
Al cabo de un poco el inglés se separa del beso, pero no del abrazo, tocando la frente a Francia con la suya.
—Everything it's right now... You are with me, you are in home —susurra.
Francia se muerde el labio, cerrando los ojos y sonriendo un poquito, con un sollocillo... le pasa una mano por el pelo de la nuca cerrando los ojos.
—Estamos juntos... Todo va a estar bien —susurra para sí mismo... Y para Inglaterra.
Él le aprieta un poco más el abrazo, sonriendo un poquito también y pensando que Suiza es un imbécil. Francia sonríe, sintiéndose bastante, bastante mejor de repente, relajándose.
—Vas a tener que hacer un esfuerzo —susurra después de un ratito de abrazo. E Inglaterra, que estaba empezando a quedarse dormido…
—¿Mmm?
Francia le acaricia el pelo, besándole los ojos y los labios suavemente, bajando una mano hasta las regiones vitales del inglés.
—Sólo... shh —le pone un dedo en los labios e Inglaterra se despierta de golpe de su adormecimiento, abriendo los ojos y sonrojándose—. Vas a tener que ser muy silencioso, ¿bien? —le sonríe un poquito.
—Wha... Wha... Mmm... Ah... Eh... —balbucea con el corazón desbocado.
—Shh... —gira hasta ponérsele encima—. Están aquí junto, cher, así que... hemos de hacer esto en silencio total —le susurra al oído. Inglaterra traga saliva, temblando un poco—. Pero es mejor que hacerlo solo, ¿no crees? —agrega lamiéndole (odioeseverbopordios) la oreja.
—I... I... —vacila HISTERICO—. ¡No quiero! —miente.
—Si quieres... estabas tú solo aquí, pensando en mí —succiona atrás de su oído.
—¡Aaaah! —gime un poco apretando los ojos y reaccionando otra vez—. No... No es cierto... —miente otra vez.
— ¿Entonces en quien pensabas mientras tenías ese controlito en la mano? —le besa el cuello y la manzana de Adán.
—I... No tenía... I... I mean... Se me cayó al suelo —se inventa de manera nada creíble, intentando ordenar sus pensamientos y no pudiendo hacerlo.
—Quizás podrías ocupar esa boca en otras actividades, mon petit lapin... algunas más útiles...
—What? —abre los ojos mirándole mientras piensa en algunas guarradas que le hacen sonrojarse terriblemente. Francia se ríe un poco, bajito, sabiendo que ha logrado que piense en algo así. Inglaterra frunce el ceño al oírle reírse y en un movimiento rápido le levanta dándole la vuelta para quedar él encima, sujetándole las manos por encima de la cabeza para inmovilizarle. (Inglaterra siempre reacciona así, me hace gracia. Es que cuando no sabe qué hacer, es violento)
—Vas por buen camino... —Francia le sonríe, humedeciéndose los labios y cerrándole un ojo. Inglaterra sonríe un poquito.
—Shut up, you bloody wanker —suelta sujetándole ambas manos con una suya mientras con la otra recupera el controlito. Francia sonríe más, levantando una ceja y parpadeando lentamente. El inglés vuelve a sostenerle inmovilizado con las dos manos—. Ya veremos quién es el que grita —le reta apretando el botoncito mientras le impide moverse y le besa en el cuello.
—Mmmm... —Protesta cerrando los ojos y haciendo la cabeza hacia atrás, y quizás... podríamos dejarlos solos. Quizás.
xoOXOox
Suiza toca la puerta del cuarto de Austria un rato después, ya que ha ido a acostar a Liecthenstein y demás. Austria acaba de lavarse los dientes, secándose la boca con la toalla y saca la cabeza del baño... Piensa en decir adelante y piensa que si es Francia buscando el cuarto de Inglaterra o viceversa y grita, se irán... Se dirige a la puerta directamente abriendo. Suiza se sonroja
—Hallo...
Abre un poco los ojos al verle y sonríe.
—Hallo —saluda dejándole entrar y Suiza entra con la cabeza algo gacha, caminando con seguridad como siempre, pensando en eso del asunto de "nuestro cuarto".
—Acabo de dejar a Lili en su cuarto y eso... —explica de pie a la mitad de la sala del cuarto. Austria cierra la puerta.
—Bien
Suiza le mira.
—¿Qué ha pasado con France?
—Les he dejado en dos cuartos separados. No dudo ni por un momento que si mañana te despiertas lo bastante temprano les encontraremos en el mismo.
El helvético levanta las cejas sorprendido.
—No es lo que me ha dicho England.
—¿Que te ha dicho England? —pregunta Austria metiéndose en la cama. Suiza le mira de reojo, tomando su pijama de su maleta.
—Me ha dicho un montón de cosas, que no necesariamente me hacen sentido... para empezar, que no es él, ni Römer el amante… —se mete al baño, poniéndose el pijama rápidamente. Austria pone los ojos en blanco.
—No oigo lo que dices en el baño —responde—. ¿No es qué?
Saca la cabeza rubia con la boca llena de espuma y el cepillo en la mano.
—Römer ni él... awahwarasha... un minufho...
El austriaco le mira y se vuelve, quitándose las gafas y colocándolas con cuidado sobre su mesita de noche, alineándolas con... El universo en general. Suiza sale un par de minutos más tarde, empijamado, y aseado. Sonrojándose un poco va a su lado de la cama, sentándose de espaldas a Austria, sobre las cobijas... como esperando que le inviten.
—¿Y? —pregunta Austria mirándole. Él le mira de reojo sonrojándose, suspira y se mete en las cobijas.
—No es Römer, eso lo inventó England para molestar a France.
Austria levanta una ceja.
—Spanien no parecía opinar lo mismo y... ¿Bien? ¿Ha confesado?
—¿Confesado qué? —le mira—. No ha confesado nada, Österreich... escucha —le mira. El moreno hace un gesto para que hable—. Están peleando... es lo único que están haciendo. Uno primero, el otro después.
Austria le mira incrédulo.
—Aja...
—England... está hasta los cojones de France, ¡y no le culpo!
—El asunto aquí es que Frankreich no parece estar de acuerdo con eso.
—Y tan hasta los cojones está, que inventó lo de Römer, para que pelearan... él y Spanien... —pone una mano frente a él para pedirle tiempo—. Espera... es que sí tiene lógica. Ahora llego a ese punto.
—Aja —sigue escuchándole.
—France, France tiene un plan. Quiere boicotear la relación de England con America... Y tiene lógica, ¿sabes? El cabrón. England está bien con el chico y France... está intentando que todos estemos convencidos de que eso... PASA entre ellos —Austria sigue mirándole fijamente, pensando—. Ni siquiera está interesado en England... y ni siquiera le está haciendo pensar que está interesado en él, ¿sabes? Está saliendo con más personas... —agrega—. Tiene una cita con Belgium mañana.
Austria levanta una ceja.
—Es decir, ¿Frankreich quiere que los demás pensemos que están juntos, pero no está tratando de seducirle?
—Está tratando de seducirle como SIEMPRE está tratando de seducir a todo el mundo, Österreich...
—Exacto, a eso me refiero... ¿Está tratando que creamos eso, pero su comportamiento hacia England no ha cambiado? ¿Ellos están peleando? Antes estaban peleando y... Creo que si yo fuera England simplemente le retiraría la palabra.
—Yo le mataría o algo... pero es que no están fácil, Österreich. No es tan fácil cuando France te habla y te... seduce —explica y se sonroja. Austria le mira de reojo, apretando los dientes imperceptiblemente.
—Pero él sabe que no le está seduciendo.
—Aun así... es France —se sonroja más y el austriaco frunce el ceño.
—Tengo que pensar en esto con calma.
Suiza le mira un poco desconsoladito, incomodillo, levantando un dedo y poniéndoselo en el ceño fruncido. El moreno hace los ojos en blanco tendiéndose en la cama. Suiza quita la mano de inmediato.
—Was?
—Nada.
Suiza se le acerca más, tragando saliva.
—¿Ves? Esto es justo lo que hace— le mira a los ojos. Austria le mira.
—Was? —Ojos en blanco, ceño fruncido—. En realidad no sé si estoy tan interesado en ellos, empiezo a estar harto yo también.
Sentado aún, el helvético pasa una mano por encima de él para ponerla al otro lado de su cabeza. Le pasa un dedo por una ceja... sin creer que lo esté haciendo. Austria parpadea, mirándole.
—Creo que esto parece una mala novela... —susurra dibujándole el contorno de la nariz con el dedo y nosotras decimos "hombre, gracias muchacho"—. Se pelean, se inventan cosas... England está harto —insiste. Austria cierra los ojos.
—Es realmente hartante, entiendo que Deustchland esté de los nervios.
—Por eso es que yo no salía de casa, liebe —responde algo en broma, algo en sarcasmo... sin pensar y luego se da cuenta de lo que ha dicho y se detiene, sonrojándose. Austria sonríe un poco sin abrir los ojos—. Es decir... ja... son hartantes.
—No recuerdo que tú tengas nada que ver en esto como para que te mantuvieran encerrado —abre los ojos. Suiza quita la mano de la cara de Austria y se hace un poco para atrás.
—Was?
—El motivo para no salir de casa —repite mirándole.
—Todos estaban dementes... —traga saliva—. Están dementes. ¡Tú acabas de decirlo! — se defiende.
—¿Cómo sabes que lo estaban si no salías?
—¿De cuándo estás hablando? Y no es que no saliera, siempre he tenido que salir, un poco...
Sonríe el moreno.
—No importa —Austria pone nervioso a Suiza con absoluta facilidad. Suiza le mira, ha dicho cosas que Suiza cree que debería entender. Austria sigue sonriéndole.
—¿Por qué sonríes? —vacila—. Estás... ¿bromeando conmigo o algo?
—O algo —se encoge de hombros. El helvético levanta una ceja sin estar seguro de entender.
—¿Eso es que sí?
—No he dicho "ja" —responde y Suiza parpadea, perdido. Austria sonríe más. Suiza frunce el ceño, sin entender.
—¿Qué haces entonces?
—¿Que hago de qué?
—Has dicho que no estás bromeando pero estás haciendo "algo".
—A mí me parece que sólo estoy aquí tumbado en... Nuestra cama, en... Nuestro cuarto —responde "inocentemente" y el suizo abre la boca y se sonroja. Austria se ríe un poco.
—Yo... eso fue... no... —se hace más para atrás, quitándole la mano del otro lado de la cabeza.
—¿Aja? —insiste girándose hacia él.
—Yo no... Fue... una manera de hablar... —murmura. El moreno le pone el pelo tras la oreja —Yoo... —bufa—. Lo... No era mi intención y... —carraspea.
—Suena bien —le mira a los ojos y el otro se sonroja y le sostiene la mirada.
—Lo... ¿hace?
—Bastante, tiene un buen timbre "nuestro cuarto" —repite suavemente escuchando como si fuera una melodía. Suiza traga saliva, intentando averiguar si se está burlando de él.
—Un buen… ¿timbre?
Austria le mira a la cara y se ríe un poquito
—¿Qué opinas de lo de devolver el Bosendorfen a Berlin? —cambia de tema—. He pensado que ya una vez mancillado, no tendrá gracia volverlo a hacer.
Y entonces el helvético frunce el ceño en automático tomando las cobijas y tapándose hasta el cuello, girando para darle la espalda.
—Es tu piano, puedes hacer lo que quieras con él.
—Detesto... Detesto el de pared que hay ahí ahora... —sigue— y no quisiera llevar el Yamaha a Berlin, es demasiado valioso y no me fio ni un pelo de Preussen.
El rubio le mira de reojo, sin creérselo un instante, frunciendo el ceño aun.
—Ya te dije que es tu piano, sólo hace falta pedirlo, mañana puedo devolvértelo si tienes tanta prisa.
—Es mi piano, pero está en tu casa, tendrían que entrar uno y sacar el otro... —explica y Suiza se queda callado un poco y le mira de reojo otra vez.
—No tienes que darme un piano de consolación.
Levanta las cejas.
—No es un piano de consolación, es mi Yamaha. Y no te lo estoy dando —añade. Suiza gruñe, acurrucándose... y gruñe más cuando le dice lo segundo—. Si pudiera me llevaría el Steinway... Pero es demasiado delicado y demasiado valioso.
—Y está Preussen además... —murmura sin saber si debería o no de estar de malas.
—Nein, estoy hablando de llevármelo a Bern —le mira. Suiza se gira, descolocado.
—Was? —pregunta bastante dulcemente.
—Si pudiera me llevaría el Steinway a Bern —repite—. Pero no me atrevo a moverlo de su sitio —confiesa.
—¿El Steinway? ¿Lo pondrías en mi casa? —incrédulo. Austria se encoge de hombros.
—Últimamente paso más tiempo ahí que aquí —explica y el pequeño Suiza sonríe sin poderlo evitar.
—Pero no quiero arriesgarme a moverlo —añade un poco conmovido al notar por su sonrisa que le haría ilusión.
—Pensé que querías llevarte el piano —explica levantando una mano y acariciándole el pelo.
—Mmm ja, en eso consiste, el Bösendorfen a Berlin y el Yamaha a Bern —explica sin entender.
—Nein, nein... pensé que querías llevarte el piano bueno de mi casa y... —sonríe un poquito más—. Podríamos comprar uno nuevo...
—Pero si el Yamaha es mucho más bueno que el Bösendorfen —levanta las cejas.
—Eso es algo que sólo tú sabes— explica.
—Pero si tú los has oído los dos —como si todo el mundo tuviera tu oído para saberlos diferenciar, freak. Suiza lo mira con una cara que describe exactamente lo que eso—. Bueno, supongo que podría ser una confusión relativamente plausible, sólo tenías que preguntar —responde. Suiza frunce el ceño.
—No iba a preguntarte eso, ¡como si me importara que te llevaras el piano! —ay, Suiza...
—Oh, claro —sonríe—, porque enojarte porque me llevaba el piano no es como si te importara que lo hiciera.
El helvético gruñe, sonrojándose.
— ¿Qué tiene tu estúpido Steinway que sea tan genial? —pregunta, mofletes hinchados. Austria levanta las cejas y parpadea, muy sorprendido, lo cual es muy raro en él. ¿Que hace que sea?—. Ya sé que suena fantásticamente... quiero saber, ¿TU Stainway que tiene de diferente de los demás?
—Que es mío —Austria el humilde. El rubio parpadea.
—¿Nada más? —levantando una ceja
—Y que yo lo elegí, prácticamente cuerda a cuerda —responde. Entonces Suiza abre la boca para decir algo y luego la cierra.
—Entonces supongo que tendrás que conformarte con tu Yamaha...
—No puedo cambiar el Steinway de lugar, el clima le afectaría también.
—Yo hablaba de OTRO Steinway —se tapa hasta las orejas de nuevo, acurrucándose de espaldas a Austria.
—Otro... ¿Otro Steinway? Tienes idea de lo que costó elegir... ¿Tienes idea de lo caros que son?
—Lo imagino... —susurra cerrando los ojos, tenso—. Sólo estaba... bueno, era una idea ya que no puedes moverlo —explica con el ceño fruncido.
—Quizás podría ir a un Luthier a ver que podría costar.
—Quizás podrías portarte bien —bosteza y el austriaco levanta una ceja.
—¿Qué entra en la categoría "portarme bien"? —Austria hace cosas raras. Esas cosas raras con Suiza, que suelta un bufidito que creo que equivale a una risilla.
—Caminar rápido y no llorar — muuuuy sutilmente se acerca a él.
—Ni que tuviera cinco años... Algo más habrá o lo habrías mencionado —sigue y le pone un dedo en la nuca, resiguiendo la columna vertebral por encima de la camiseta del pijama y el suizo tiene un escalofrío, sonrojándose.
—Hablo de... portarte bien y no hacerme pasar demasiadas vergüenzas —susurra con la boca pequeña.
—Por supuesto, lo de llorar no es algo que pase muy a menudo ahora... Lo de andar más deprisa pierdes el tiempo intentándolo y lo de la vergüenza...
Gruñe el suizo.
—Eres insufrible... —protesta haciendo los ojos en blanco aunque nadie le ve.
—El problema con la vergüenza es que hay cosas que te dan vergüenza que te gustan... De hecho, te dan vergüenza POR QUE te gustan, así que no sé si eso estaría o no dentro de portarme bien —sigue y el helvético aprieta los ojos empezando a arrepentirse de pedir algo—. Por supuesto, me refiero a cosas como hacer esto —se le acerca más y le besa en la nuca y en el cuello bajo la oreja y por supuesto que Suiza aprieta los ojos, paralizado y muerto de la vergüenza, empezando a radiar calor debido al sonrojo—. Necesito saber si esto está permitido o no— sigue inocentemente, poniéndole una mano en la cadera y acariciándole un poco, mientras le resigue el cuello con la nariz.
—Maaahlshalawa —responde Suiza teniendo otro escalofrío—. Ja... —susurra y luego aprieta los ojos—. Nein, nein...
—No estoy seguro de que esa sea una respuesta satisfactoria... Quizás prefieras que lo repita para decidirlo —y lo repite, quizás aun recreándose un poco más.
—Mmmm... —aprieta los ojos, sonrojándose más—. Vale, vale... ja. Eso... se vale si tanto insistes —suelta con la boca pequeña de nuevo.
—Excelente... Sigamos... —sonríe y le mete la mano dentro del pijama, acariciándole la ingle y la cadera—. ¿Qué me dices de esto? ¿Mm?
—Mein gott in himmel... —protesta en un susurro, apretando los ojos y temblando, porque Austria está demasiado cerca y él esta, como siempre, reaccionando vergonzosamente rápido—. Está bien, eso también... —pone una mano encima de la de Austria, por encima del pijama.
—Imagino que ambas cosas juntas también están permitidas entonces —sigue, repitiéndolas.
—Ja... no tienes que hacerme una demostración, ya tienes permiso —temblando aun, histéricolocoperdido.
—Está bien, está bien... —sonríe—. Probemos algo diferente —sube la mano por su abdomen y el pecho, mientras le besa en los hombros. El suizo aprieta los ojos.
—Österreich! —medio protesta, medio gimotea—. ¿Qué intentas?
—Sólo saber qué es lo que está permitido —se escusa sin detenerse, pero el helvético le detiene otra vez la mano, rojo como un jitomate.
—Es... tas... esto... yo.
—Oh... Y hay otro asunto muy importante, vuélvete bitte—pide.
—O... ¿Otro asunto? —vacila.
—Vuélvete hacia mí, bitte —insiste. Y Suiza se lleva una mano hasta sus regiones vitales y se gira a él, tragando saliva.
—Was?
Le besa en los labios y Suiza se deja, claro que se deja y no sólo se deja sino que le corresponde
—¿Esto está permitido? —pregunta cuando se separa un poco demasiado pronto. Suiza le busca los labios como siempre, en cuanto se separa, antes de notar lo que le está haciendo. Austria se lo concede, porque venga... No es como que sea tan importante la respuesta. El helvético se separa cuando está satisfecho, sonrojadito, y le toma unos segundos el deslicuarse el cerebro.
Y cuando ve que parpadea recuperando la consciencia un poco, Austria vuelve a besarle... Y creo que podemos dejarles a su rollo.
xoOXOox
Unas tres horas más tarde, Inglaterra se revuelve sobre Francia, cayéndose de encima suyo y de la cama y Francia se sienta en la cama, con el pelo revuelto y semi dormido (nos hace mucha gracia que Inglaterra se caiga de la cama... es mono).
Inglaterra parpadea y se sienta frotándose en la cadera (donde se ha golpeado) sin entender aun que acaba de pasar... Y lo que ha pasado es que están en una cama individual.
—Angleterre?
Éste levanta la cabeza mirándole.
—¡Me has tirado de la cama! —protesta no muy en serio. Francia bosteza mirándole medio dormido.
—Non! Te has caído solo... ven acá —extiende las dos manos hacia él, con media sonrisa. El inglés se pasa una mano por la cabeza, rascándose y se le pega el bostezo—. Quelle heure est-il? — pregunta algo zombie, girando hasta acostarse en la orilla de la cama, viendo a Inglaterra.
Inglaterra se levanta y se le echa encima con clara intención de aplastarle, yendo a por su reloj en la otra mesilla.
—Aggg... —protesta un poco sin quitarse, acostando la cabeza en la almohada.
—Son las cuatro menos cuarto —responde el inglés poniendo cara de Clint Eastwood para ver la hora sin apartarse ni un poco, pero sonriendo un poco por la protesta.
—Mmm... Esta hora es inhumana... —sonríe—. Estás calientito.
—Más lo estaré si me dejas meterme bajo la manta —responde dejando el reloj y reclamando territorio dentro de la cama. Francia sonríe abriendo los brazos y haciendo que se acomode dentro de la cama y de su abrazo, acurrucándose en él.
—Debería irme a mi cuarto...
Inglaterra se acurruca también y se pone un poco triste.
—Sí deberías, fat arse, no tengo espacio por tu culpa —le da un beso muy rápido en los labios y cierra los ojos haciéndose el dormido. El galo sonríe, pensando que en cinco minutos más se irá... seguro... Bosteza, abrazándolo y dándole un beso en la cabeza.
—No me quiero ir...
Inglaterra abre un ojo sin decir nada, esperando a que Francia se quede dormido. Éste se acurruca un poquito más, evidentemente, quedándose dormido exactamente unos veinte segundos más tarde… El inglés sonríe maligno, viéndole dormirse (porque Inglaterra estaba más despejado, ya que se ha caído de la cama... y además ayer durmieron hasta el medio día) bosteza y sube las manos a la cara Francia... tomando un mechón de su cabello y haciéndole un poco de cosquillas en la nariz.
Y Francia hace lo que todos hacemos en ese caso... es decir, arruga la nariz y resopla por ella, moviéndose un poco, quedándose dormido otra vez con la boca abierta ahora. Inglaterra se ríe bajito y le hace cosquillas en los labios ahora.
Francia brinca un poco más, humedeciéndose los labios y abrazándole con más fuerza... Zzzzz. El británico sigue medio descojonado y se sonroja un poquito con el abrazo.
—Mmmm... Angleterre —susurra Francia sonriendo un poquitín. Inglaterra mira alrededor un poco avergonzado y sonríe maligno.
—What? —susurra suavemente en su oído. Francia se ríe un poquito.
—Sonrojado.
Frunce el ceño (y se sonroja más).
—What? —pregunta un poco menos suave.
—Me gustas —susurra sonriendo un poco más—. Mmmm... lodo, no.
Deja de fruncir el ceño y sonríe tiernamente de esa forma que SOLO hace cuando sabe que NADIE EN EL MUNDO le está viendo. (Sonrisa de las mañanas con América antes de que despierte...)
—Todos saben... —agrega de la nada y el británico le mira.
—¿Qué saben?
—No te vayas —susurra. Inglaterra tuerce el morro y suspira.
—No me voy, estoy aquí— le acaricia la mejilla. Francia sonríe.
—Escondí tus piedras.
—You're a bloody frog traicionera y malvada y no me gustas —responde en tono infantil.
—Sí te gusto —responde en automático y el inglés se sonroja más.
—¡No es verdad! —y se pregunta porque está discutiendo con él hasta cuando está dormido, así que con una mano le tapa la nariz y con la otra la boca. Y Francia se queda unos segundos sin respirar hasta que se queda sin aire y se despierta de un salto e Inglaterra se descojona.
Francia toma aire, sin entender lo que pasa por un segundo hasta que le ve riendo y le suelta un puñetacillo en el hombro.
—¿Qué haces?
—Jugar contigo dormido, dices cosas —sigue riéndose. El francés mastica un poco, abrazándole de la cintura y acercándolo a él.
—¿Qué cosas?
—¡Ah! tus más oscuros secretos —le toca la nariz.
—¿Otra vez con eso? —le lame el dedo con el que le tocó la nariz. Inglaterra lo aparta y frunce el ceño
—No es mi culpa si te pasas hablando de lo mismo —se encoge de hombros, cínico. El galo sonríe.
—¿Eso quiere decir que el plan de destrucción no va a funcionar? —cambiando de posición de manera que Inglaterra sea el que le abraza ahora.
—No has dicho nada de ningún plan de destrucción —responde inocente el muy idiota, dejándose mover sin darse cuenta. Francia se ríe un poquito, despertándose cada vez más, pero negándose a hacerlo.
—Tú también hablas dormido...
—Yo no sabía que tú lo hacías... —explica. El galo niega con la cabeza.
—No lo hago —beso en el cuello.
—¿Eh? —vacila.
—Al menos no que yo sepa —sonríe—. Seguro tú me estabas hablando... —se separa y le mira—. ¿Qué te dije?
El inglés se sonroja un poco apartando la mirada.
—Algo de que no te tirara lodo... y confesaste robarme unas piedras —le mira. Francia sonríe.
—Ahora que lo dices... Ahora mismo uno de los míos está sustrayendo la Rosetta de tu casa —bromea.
—Yes, of course, para exponerla en el Louvre... ¿Crees que no sabe todo el mundo que es mía? —responde.
—Ahora sabrán que es mía —baja una mano hasta su culo.
—Lo que sabrán es que me la has rob... —se calla al notar la mano, sonrojándose otra vez. El galo le da una palmadita mirándolo a los ojos y al inglés se le ocurre algo... y se sonroja mucho más, sin mirarle.
—Un euro por lo que estás pensando...
Los ojos verdes le miran.
—Eh... no
—¿Era una guarrada?
Se sonroja más.
—No...
Francia se ríe un poquito.
—Algo se te ha antojado, dime qué es...
Frunce el ceño y le pega en el hombro no muy fuerte.
—Yo... es que... —traga saliva. Francia le mira, sin reír esta vez.
—Oui? — sonriendo un poco.
—We... well... —vacila y le mira un segundo, sonrojándose más y apartando la vista rápidamente—. Estaba... estaba pensando que...
—¿Aja? —pregunta pasándole una mano por el pelo.
—Lo... lo que hizo Prussia a Canada...
—¿Besarle? —frunce el ceño—. ¿Encerrarme en tu cuarto?
—Encerrarle con Liechtenstein... eso estuvo mal —explica frunciendo el ceño. Francia levanta una ceja.
—No es eso lo que pensabas.
—Yes... sí lo es... porque... —aparta la vista—. Creo que... deberíamos devolvérsela —explica.
—De... ¿volvérsela? —parpadea—. Quieres encerrarle con... ¿quién?
Niega con la cabeza.
—Eso no le molestaría.
—¿Entonces? —le besa la barbilla, como entretenimiento.
—Creo que... tendrías que hacer algo más Awesome qué él —explica levantando la cara, dejándole.
—Algo más... ¿awesome que él? —le mordisquea un poco, sonriendo con la sombra de barba que se le ve a esta hora y que pica un poquitín.
—Well... superarle en algo que se sienta orgulloso —explica.
Francia se detiene de mordisquearle nada, entendiendo exactamente de qué habla. Levanta la cara y le mira a los ojos con una mirada LLENA de sentido. Inglaterra se sonroja de muerte.
Parpadea un par de veces, pensando en Austria, en lo que hablaron en la tarde y en que de igual manera Austria va a complicarle la vida terriblemente y...
—Si Autriche se enterara... me MATA.
—Prussia no parece muy... muerto —comenta aun sin mirarle.
Francia se lo plantea unos instantes más, parpadeando, ponderando las implicaciones... y luego piensa que quizás es JUSTO lo que necesita... Sonríe maligno.
—Olvídalo, seguramente Switzerland dejaría de hablarme a mí —suelta al notar que duda tanto, dándose la vuelta.
—Nooooooo! Non! —se sienta en la cama tomándolo de la mano y jalándolo—. Venga... es una oportunidad ÚNICA... y es contigo además —susurra levantándose de la cama. Inglaterra se sonroja más, pero no se da la vuelta—. ¡Vamos, vamos! —le jala hincándose en la cama—. Venga... Angleterre... s'il vous plait!
—But... —se da la vuelta y se deja tirar.
— Quoi? —emocionado.
—Ehm... empezando a sentir los nervios por el hecho de... bueno, por el hecho.
—Una vez... rápido. En el blanco. Venga, ¡¿cuantas veces no has pensado en ello?! —le brillan los ojos. El británico se sonroja porque... toda Europa ha pensado en ello.
—Si te tardas, pueden atraparnos a la mitad... ¡apresúrate! ¡Vengaaaaa! —le empieza a empujar de la cama.
Inglaterra se levanta y se deja guiar MUY sonrojado y nervioso. Francia se ríe un poquito, emocionado, poniéndose los pantalones y la camisa abierta, entregándole al inglés sus calzoncillos y camisa del pijama. Él se los pone en silencio, pensando que esto es una locura y además se le ha ocurrido a él y...
—Conste que esto es por Canada, para que Prussia se dé por enterado, no que yo quiera... ni nada así.
Francia sonríe maligno.
—¡Ya lo sé, vengaaaaa! —toma el pomo de la puerta del cuarto con Inglaterra—. ¡Pon una almohada adentro de las cobijas!
—¡Ah! — Inglaterra cae en la cuenta, más tranquilo ahora que Francia ha dicho que ya lo sabe, toma su pila de ropa metiéndola bajo la manta.
Francia se acerca a él y en cuanto termina de meter la pila de ropa y se endereza, le besa en los labios. Inglaterra se sorprende, como siempre que le pilla de este modo.
—Mmmphf! —y luego cierra los ojos y se relaja.
Antes de que se relaje bien, el galo le toma de la mano y le jala hacia la puerta. Inglaterra le sigue, medio eufórico, medio excitado, medio nervioso, medio pensando que esto es una absoluta, absoluta, absoluta locura... y completamente encantado de ello cuando Francia no mira.
Francia saca la cabeza y suspira, mirando hacia el cuarto de Austria y de Suiza y luego mirando al suelo... pensando que debe quedarles como una hora antes de que Suiza se levante a ejercitarse. Jala a Inglaterra por el pasillo, corriendo como si tuviera cinco años, de puntitas, llega a las escaleras y las baja mirando hacia atrás y sonriendo muy, muy emocionado. Inglaterra le sigue imitándole y contagiado de todos los mismos sentimientos.
—Me debes un euro por esto —susurra.
—Oui... el euro mejor pagado de mi vida —le besuquea al pie de la escalera y claaaro, no es que se le puedan decir esas cosas a Inglaterra sin que pase lo obvio... "blush". Le arrastra hasta la sala cerrando la puerta, si es que hay una y empezando a desvestirle con eficiencia. (Tampoco es como que tenga tanto que desvestirle, por dios).
Inglaterra se queda medio paralizadillo al estilo... animalito frente al foco y mira el piano, que le parece mucho más grande y blanco de lo que es en realidad. Y Francia se termina de desvestir él en lo que Inglaterra está impresionándose con el piano, jalándolo hacia él, riendo un poquito de la emoción e impresión, pensando que quizás esta es una PÉSIMA idea... que le parece SUPER excitante.
Inglaterra siente el tirón y deja de mirar el piano para volverse a Francia, como si le sorprendiera que estuviera ahí, sonrojándose más.
—I...
Le sonríe.
—Súbete... con cuidado —susurra en su oído.
El inglesito traga saliva y pone un pie sobre la banquita, subiéndose a ella y sentándose sobre la tapa... Austria se revuelve en la cama.
—Súbete bien... ¡venga! Que tenemos poco tiempo... —susurra pasándose una mano por el pelo.
Inglaterra se echa para atrás y le tiende la mano a Francia para que suba también. Éste sube, y en cuanto se desliza sobre el piano y sobre Inglaterra sonríe triunfal. El inglés le mira y parpadea un poco, bastante SONROJAAADO.
—Por la reina... esto es una locura.
—Absolutamente, esta es quizás la mayor locura que hemos hecho... —admite un poco sonrojado y un poco preocupado por todo, por una vez—. Relájate... —pide a Inglaterra... y a él mismo en realidad. Inglaterra aprieta los ojos.
—Y aun así... creo que ha habido peores —sonríe un poco cínico. Francia se ríe un poco, intentando acomodarse, pensando que el piano es duro... pero... JODER... es el ¡PIANO!
—¿Te parece bien que cuando bajemos de aquí me digas exactamente cuáles han sido las veces peores?
—Me parece bien discutirlo en cualquier otro momento —concede sin pensar en nada ahora mismo, porque hay como demasiadas cosas que pensar y prefiere dejarse llevar. El francés le besa el cuello.
—Ayúdame y ya, ¿bien? —se mueve un poco y... ejem, Inglaterra aprieta los ojos y les vamos a dejar solos.
Una lágrima solitaria resbala del ojo de Austria por su mejilla mientras se mantiene profundamente dormido.
Una hora después… Inglaterra deja caer la cabeza sorbe la madera lacada del piano, buscando algo frío, aun jadeando. Francia sonríe mucho, respirando también con dificultad, hundiendo su mano en el pelo de Inglaterra y recargando su frente en el piano...
—Lo... —risita—, hicimos... Has... —risita ahogada y beso en el hombro—. Estado fantastique...
—Mygodmygodmygodmygod... —susurra. Francia se ríe más, levantando la cara y mirándole.
—Ha sido tu idea —sonríe.
—Shut up! —protesta sonrojándose más. Francia le besa en los labios.
—Una idea fantastique...
—Lo será cuando estemos cada uno en su cuarto sanos y salvos —le recuerda, aunque ya sin el subidón de adrenalina que debe haberlo hecho mucho más salvaje todo.
El galo le vuelve a besar los labios menos rápido esta vez, esmerándose un poco en tener un buen beso final, pasándole una mano por el pelo sin dejar de sonreír idiotamente e Inglaterra se lo devuelve, enajenado. El francés se separa acariciándole la mejilla.
—Ahora vamos a arreglar el desastre...
—What? —sin entender.
—Limpiar el piano —riéndose, sin moverse. El británico se incorpora un poco.
—Mygodmygodmygodmygod.
Francia se sienta en el piano observándolo con ojos entrecerrados, notando con alegría que no se ha roto ni nada y pasándose una mano por el pelo.
—Esto es increíble... —le mira de reojo.
—Sólo imagínalo aquí sentado tocando y... mygod! —Inglaterra se lleva las manos a las regiones vitales y se cubre con ellas, dando un salto bajando del piano. Francia se ríe, bajando tras él.
—Dame tu ropa interior —ordena extendiendo una mano. El de ojos verdes le mira con sus calzoncillos a medio poner.
—What?
—Es lo único que no podría rayar el piano —razona pensando que todo lo demás tiene botones y cierres.
Vacila un momento y finalmente se los tiende, aun cubriéndose con la otra mano, sonrojado... y luego busca su camisa del pijama.
Francia limpia todo de la manera más obsesiva que puede, pensando que si fuera su cocina después de ser usada por Inglaterra... Mira la cubierta en ángulo.
—Mmmm ¿cómo lo ves?
Inglaterra esta en medio de un ataque de nervios/risa/pánico.
—Lo veo como que no voy a poder estar en presencia de Austria tocando el piano nunca más... —confiesa amargamente—. Con esta luz es difícil ver nada más, pero espero que no lo someta a ultravioleta.
El galo sonríe, pensando que seguramente sería capaz. De la nada, le mete un dedo en la boca a Inglaterra, por no hacerlo más guarro. Y éste cierra los dientes mordiéndole un poco por instinto, sorprendido.
—Argh! —saca el dedo y se pone en cuclillas, escribiendo con saliva, debajo de las teclas "France & Angleterre" y un corazoncillo. Inglaterra le mira con los ojos como platos, sonrojándose más al ver el corazón.
— France! —protesta. Francia se ríe malévolo.
— ¿Crees que lo note sin Uv?
—Voy a negarlo todo... Bollocks! devuélveme mis calzoncillos —suplica/ordena.
El galo se ríe poniéndoselos en las manos y dándole un beso en los labios. Inglaterra se suelta el borde de la camiseta relajándose en el beso, cuando la luz de la cocina se enciende y se oye el grifo a través de la puerta cerrada y Francia se separa de Inglaterra poniéndole una mano en los labios.
El inglés vuelve a sujetar con fuerza el borde de la camiseta para cubrirse, abre los ojos como platos y el corazón parece que va a salírsele del pecho... empieza a ponerse los calzoncillos corriendo, aunque Francia siga desnudo.
Francia revisa la habitación a ver si hay algún lugar en el que puedan esconderse, se agacha por sus pantalones y su camisa. Inglaterra se acerca a la ventana para ver si pueden irse por ahí, cuando la puerta de la sala se abre y en un revuelo el británico acaba detrás de las cortinas... Liechtenstein levanta las cejas mirando a Francia.
A Austria se le ha roto el corazón en sueños... aunque a nadue le importe. ¡No se te olvide agradecerle a Holly su beteo y edición!
