Hola mis adorados lectores, sí, lo sé, no tengo perdón por que hace ya bastante tiempo que actualicé Blame it to Tumblr y generalmente el día siguiente actualizo It takes a Village y esta vez no fue así, lo siento mucho, pero mi trabajo y la vida se llevan mi tiempo. Tengan por seguro que aunque tarde meses siempre voy a actualizar este fic, es mi pequeño bebé.
Muchas gracias por todos los comentarios, follows y favorites en el capítulo anterior, me alegra mucho que les divierta esta historia tanto como a mí me divierte escribirla. Algunos de ustedes ya sabrán de qué se trata el capítulo después de la pista que les dejé así que no estarán tan sorprendidos. ¡Que lo disfruten!
Sakura tomó una de las fresas del tazón que estaba en seguida de la cama y lo pasó provocativamente por sus labios, le dirigió una mirada llena de lujuria al peliplata que se encontraba bajo ella
- ¿Quiere un poco Hokage-sama? – Preguntó mientras ponía una mano sobre su abdomen como apoyo y se restregaba provocativamente – Tal vez debería ponerle un poco de chocolate - sumergió la pequeña fruta en un tazón lleno de chocolate líquido y cuando éste empezó a deslizarse sobre sus dedos se los llevó a la boca y empezó a lamerlos lentamente cerrando los ojos y soltando un gemido de placer, Kakashi soltó un gruñido.
- Sabes que me encanta el chocolate preciosa – colocó sus grandes manos sobre las caderas de su antigua alumna mientras la instaba a que siguiera moviéndose para generar esa excitante fricción, Sakura volvió a pasar la fresa por sus labios esta vez manchándolos de chocolate y poniendo una expresión juguetona se irguió un poco y separó la apretada blusa de sus pechos, Kakashi la miró alzando una ceja.
Con lentos movimientos llevó la fresa cubierta hacia sus pechos y aún sin dejar de mirarlo la dejó caer dentro de su blusa – Oooppss – dijo con falsa sorpresa mientras hacia un atractivo puchero, el peliplata se relamió los labios – Que tonta soy, ¿Puede ayudarme a encontrarlo Hokage-sama? – preguntó con voz seductora, Kakashi le dio sonrisa ladina.
-Será un placer – Y en un rápido movimiento revirtió sus posiciones dejándola debajo de él, Sakura lazó una risa cantarina mientras el peliplata sumergía el rostro entre sus pechos buscando la escurridiza fresa.
Kakashi se levantó de golpe de la cama mientras respiraba pesadamente, parpadeó un poco tratando de ubicarse y dándose cuenta que se encontraba en su habitación en la mansión del Hokage soltó un gruñido exasperado, refregando sus manos sobre su cara volvió a dejarse caer con resignación sobre la cama. Esta situación se estaba volviendo ridícula.
Desde esa tarde que vio a su adorada ex alumna en esa tienda de lencería no podía dejar de tener ese tipo de sueños subidos de tono que no hacían más que aumentar su frustración y deseo por ella. Esa semana trabajar junto a ella se volvió una verdadera tortura y una difícil prueba para su autocontrol, había recurrido a tener que sumergirse en su trabajo para evitar hacer cosas de las que después pudiera arrepentirse. Y eso era lo que lo había llevado a esta situación.
La idea de trabajar para evitar la tentación que representaba su hermosa asistente hizo que el normalmente lento y tedioso proceso de revisar y firmar papeles se hiciera de manera rápida y efectiva. Nunca en la historia de la aldea la torre del Hokage había trabajado de esa manera y para el viernes en la tarde todos los asuntos importantes de Konoha ya habían sido tratados, todas las misiones habían sido asignadas, los presupuestos revisados y papeles importantes firmados y guardados.
Ante esa situación (que todos atribuían a una alineación de los planetas que nunca se volvería a repetir) los trabajadores de la torre ni cortos ni perezosos pidieron libre el día siguiente a lo cual el Hokage prontamente aceptó, necesitaba pasar un tiempo alejado de la hermosa pelirrosa para poder despejarse y enfocar su mente.
Con lo que no contaba era con que Sakura lo obligaría a ir a esa estúpida cena de equipo, donde inocentemente alertaría de la situación al resto del equipo comentado lo agradable que era tener un día libre cuando el clima aún era caluroso. De ahí todo se fue en picada cuando Naruto propuso hacer un día de campo, los ojos de la pelirrosa brillaron con emoción mientras comentaba en la fantástica idea, Yamato apoyando lo agradable que sería mientras Sai recitaba de memoria un libro de interacción social donde decía que las actividades al aire libre fomentaban la formación de vínculos. Sasuke soló soltó un gruñido, pero no se opuso totalmente.
En ese momento Kakashi supo que sería una terrible idea, necesitaba alejarse de la pelirrosa y en un día de campo difícilmente podría lograr eso, pero con unos cuantos ruegos de Naruto, pucheros por parte de la pelirrosa y una promesa de bañar a todos sus ninkens se dejó convencer.
Esa tarde comió cuatro tazones de ramen y antes de que alguien se diera cuenta se alejó del establecimiento, escuchando a lo lejos las quejas del rubio sobre como siempre lo dejaba con la cuenta. Ah, que dulce era la venganza.
Un lengüetazo lleno de saliva apestosa lo sacó de sus cavilaciones; miró con fastidio a su derecha para encontrar a todos sus ninkens mirándolo expectantes.
- Tienes que levantarte ya – habló Pakkun con pereza desde la cabeza de Buru – Si no lo haces pronto rosadita vendrá a sacarte de la cama y no creo que quieras que te encuentre en este estado – señaló con la cabeza a su entre pierna y Kakashi bajó la mirada, no se había dado cuenta que tenía una gran carpa de circo en sus boxers, probablemente producto del sueño subido de tono del que había despertado hace unos momentos. Soltó un suspiro desganado, ¿Cómo era posible sentirse tan cansado después de toda una noche de sueño?
Pakkun bajó de la cabeza del gran bulldog de un brinco y se subió a la cama colocando sus patas delanteras sobre el pecho de Kakashi
- No sé por qué sigues sufriendo por esta situación chico, nada que una buena montada no arregle.
- Es un poco más complicado que eso en los humanos Pakkun, generalmente a las mujeres no les gusta que las monten sin más, primero necesitan ser seducidas.
- ¿Seducidas? – Habló Akino con su usual voz seria – una buena olfateada de cola y es asunto arreglado jefe.
- No estoy tan seguro de que a las hembras humanas les guste que les olfateen el trasero, no las normales al menos, así que ese tipo de seducción esta fuera de planes. A ellas les gustan los regalos y las palabras bonitas
- Tenemos unos cuantos huesos guardados que le encantarán entonces – añadió Shiba con entusiasmo – en cuanto a las palabras bonitas puede decirle lo fértil que es y que tiene unas excelentes caderas para dar a luz. – Kakashi golpeo su frente con vergüenza mientras los miraba reprobatoriamente.
- Primero que nada no voy a montarla – dijo mirándolos a todos severamente – tampoco olfatearé sus partes íntimas – no hasta que la tenga en mi cama por lo menos agregó mentalmente – no voy regalarle huesos ni mencionar nada acerca de su fertilidad, en realidad no pienso hacer nada al respecto con ella ni con nadie, y me alegraría mucho que dejarán el tema por la paz y no lo volvieran a mencionar – terminó cansadamente
-Rosadita nos agrada chico – ahora el turno de Pakkun de mirarlo seriamente mientras apretaba las patas contra su pecho sacándole el aire – es la única capaz de ponerte en tu lugar y aguantar esas manías tan desesperantes que tienes. Ya te has negado la felicidad por mucho tiempo y que Kami nos ayude pero tú y la rosadita serían perfectos juntos.
-Pakkun…
- Piénsalo un poco, sé que tienes miedo a perder a alguien de nuevo, pero aún eres joven y es hora de que empieces a pasar mas tiempo con los vivos que con los muertos – Kakashi cerró los ojos dolorosamente, sabía a lo que se refería – No te cierres a esto aún, date una oportunidad. Y ahora, levántate y encárgate de eso, puedo oler que viene camino a buscarte, nosotros la entretendremos mientras te preparas – Dicho eso bajó de la cama y se dirigió al resto de los ninken – Vamos chicos, rosadita prometió bañarnos a todos y quiero ver si trajo todo lo necesario para darnos un baño como nos gusta.
Los perros salieron emocionados por la puerta al encuentro de Sakura dejando al peliplata pensando cuál era la manera más fácil y rápida de morir y si extrañaría a su Icha Icha en el otro lado.
-.-.-.-
Tenía que admitir que esto no era tan malo después de todo, la tarde era calurosa pero la sombra del árbol bajo el que se había recostado lo refrescaba lo suficiente para no sufrir. Cambiando la página de su preciado libro ignoró la chillona voz de Naruto peleando con Sasuke y a ambos tratando de golpear a Sai después de uno de sus típicos comentarios inapropiados sobre la falta de sus aparatos reproductores, al fondo podía escuchar la voz de Sakura dándole indicaciones a Yamato mientras que el último amablemente creaba una mesa de picnic para comer los alimentos que con tanta consideración la pelirrosa había preparado.
Sintió la tensión deslizarse poco a poco de sus hombros, después de todo Sakura en un lindo vestido blanco de verano era hermosa, el vestido era corto y dejaba al descubierto parte de sus torneadas piernas, se ajustaba perfectamente a su figura con un poco de vuelo en la falda y los delgados tirantes daban paso a un discreto escote tipo corazón que le sentaba muy bien; su cabeza estaba protegida por un sombrero de grandes alas que le brindaban sombra a todo su rostro y sus pecosos hombros. Sí, definitivamente hermosa, pero no provocadora, por lo que supuso que no corría ningún peligro con que su imaginación volara por oscuros caminos de nuevo.
(Con lo que no contaba es que su imaginación volara por otro camino completamente en donde se imaginaba a la pelirrosa en un picnic muy similar rodeada por niños con cabellos plateados, todos riendo y jugando, ese camino era muy peligroso también por qué solo significaba cosas que nunca podría tener)
Trato de concentrarse en la lectura de nuevo, estaba llegando a la parte en donde el capitán del barco pirata trataba de convencer a Kimiko-chan de quedarse en su barco utilizando formas persuasión muy interesantes (muy parecidas a sus métodos de tortura si se ponía a pensar sobre ello) cuando una sombra oscureció su vista del libro, levantando la mirada se encontró frente a frente con los brillantes ojos jade de su asistente quien a su vez le miraba con sospechosa picardía.
-¿Sí? – preguntó con un poco de renuencia.
-Oh, nada, sólo estoy pensando que pronto tendrás que cambiarte y que solamente hay dos opciones: Uno, decides que te ves ridículo con la máscara puesta, tendrás que quitártela y por fin podremos verte el rostro, o dos, te la dejarás puesta y en ese caso sí te verás realmente ridículo y tendrás la marca de bronceado más extraña del mundo – dijo risueña – ambas opciones son ideales para mí.
- ¿Para qué tendría que cambiarme de ropa? – preguntó confundido, Sakura frunció el ceño.
- ¿Cómo que para qué? ¡Pues para entrar al lago!– El peliplata dio un rápido vistazo a su alrededor dándose cuenta de que el resto ya estaba en sus bañadores y Naruto se lanzaba rápidamente al lago haciendo una bola de cañón, devolvió su mirada a la ojijade quien ahora lo miraba sin expresión – Déjame adivinar, no trajiste tu bañador, ¿por qué no me sorprende?
- En mi defensa, nadie me dijo que teníamos que traer bañador, esto era un picnic.
- ¡En el lago! ¿Por qué haríamos un día de campo en el lago si no para nadar en él? ¿Qué estabas pensando?
Para ser sinceros, en esa mañana Kakashi no podía pensar en otra cosa que no fuera el tan placentero sueño que tuvo, así que la culpa de no pensar en traer un bañador era de la persona frente a él y no suya. Además, nadar en lagos era una actividad muy desgastante y la sombra de ese árbol era perfecta.
- Mah, mah, Sakura-chan, no te preocupes tanto por tu olvidadizo y viejo sensei, ve y diviértete, estoy seguro de que yo encontraré algo que hacer bajo la sombra de este árbol.
- Viejo mi trasero, sólo estás siendo flojo.
- ¡Qué acusación tan indignante Sakura-chan! ¿Ese es el respeto que le otorgas al dirigente de tu villa? Yo que me desvivo preocupado por el bienestar de mi pueblo y tú que mphffph - Sakura le puso una mano sobre su boca silenciándolo eficientemente.
- Ya entendí, no es necesario que me des más sermones, estoy perfectamente consciente de que… – Kakashi dejó de prestarle atención al darse cuenta de lo cerca que se encontraban, el ponerle la mano sobre la boca había provocado que se inclinará un poco hacía él acortando el espacio que había entre los dos, lo suficientemente cerca como para oler su adictivo perfume, el peliplata actuó solo por instinto cuándo movió un poco su rostro quedando su boca sobre la delicada muñeca de Sakura y sintiendo su pulso lo succionó sensualmente cortando abruptamente su parloteo.
Fue hasta que la pelirrosa soltó un pequeño gemido sorprendido que se dio cuenta de sus acciones. Sakura lo miraba con sus ojos totalmente abiertos en sorpresa, mejillas sonrojadas y la boca ligeramente abierta dándole cierto toque irresistible, y no sabía si era su imaginación, pero parecía que se acercaba cada vez más a él. Carraspeo un poco para concentrarse; eso pareció despabilar lo suficiente a la ojijade por que un instante después se paró rápidamente y diciendo unas cuantas excusas salió corriendo de ahí.
Kakashi soltó un gruñido molesto por su falta de autocontrol y se frotó la frente cansadamente mientras pensaba en que parecía un adolescente y no un hombre de 34 años sobreviviente de dos guerras y dirigente de un pueblo. Decidió volver a concentrarse en la lectura, era lo único que le quedaba.
Apenas estaba empezando a envolverse en la trama de su preciado libro cuando un pensamiento lo golpeó de lleno.
Estaban en un lago.
A un lago se iba a nadar.
Para nadar se necesitaban bañadores.
La forma más popular para bañadores en mujeres eran los bikinis.
Kakashi alzó la mirada rápidamente y se atragantó con su propia saliva ante la vista frente a él. Fiel a su promesa, Sakura estaba bañando a todos sus ninkens. Pero lo estaba haciendo enfundada en un bikini que hizo al peliplata querer encerrar a la pelirrosa en su habitación y no dejarla salir hasta una semana después.
La pieza inferior del bikini era de un simple negro que descansaba alarmantemente bajo dejando una buena proporción de su plano abdomen al descubierto. La parte superior era negra también, pero parecía un solo pedazo largo de tela que cubría uno de sus senos diagonalmente, daba vuelta por su delicado cuello para cubrir el otro seno y finalmente amarrarse en su espalda, levantando sus pechos y haciéndolos parecer más grandes de lo normal.
Se le cortó la respiración y sintió que el bulto en sus pantalones comenzaba a crecer. Sabía que debía dejar de mirarla pero se encontraba hipnotizado mirándola bañar a sus perros mientras estos se sacudían y la llenaban de agua y jabón haciendo que su cuerpo pareciera brillante y resbaladizo. La vio soltar una carcajada llena de vida cuando Uhei empezó a perseguirla juguetonamente y el mundo pareció ir en cámara lenta.
Sakura empezó a correr y sus pechos empezaron a rebotar con cada paso de que daba, giraba de un lado para otro riendo y sus perros la seguían con la intención de llenarla de agua. Tragó en seco cuando se dio cuenta de que unos pequeños pezones se erguían contra la tela. De repente deseo tener su sharingan de nuevo para poder tener grabado ese instante por siempre.
Los perros cambiaron de dirección y de repente la hermosa pelirrosa corría hacia donde se encontraba él volteando constantemente hacía atrás para asegurarse de estar a buena distancia de sus ninkens. Kakashi la miró tropezar con la raíz de un árbol y en una fina demostración de su entrenamiento ninja estaba en un instante junta a ella sosteniéndola contra su pecho para evitar su caída.
El peliplata sintió las pequeñas manos de Sakura aferrarse a su cuello con los ojos fuertemente cerrados. Fue consciente de la presión de sus senos contra su pecho y lo perfectamente bien que se amoldaba su pequeña figura a la suya, sin darse cuenta puso las manos sobre sus caderas y la acercó más a él. El bulto entre sus pantalones creció dolorosamente.
La pelirrosa abrió lentamente sus ojos y Kakashi supo que estaría en grandes problemas si no se alejaba de ella en ese momento, así que formando unos rápidos sellos con sus manos desapareció entre una nube de humo.
Los ninkens son lo mejor y voy a usarlos en mis fics por siempre y para siempre.
¡Casi 10 hojas de Word! Creo que este es el capítulo más largo de todos mis fics de toda la historia. Pero es especialmente largo para que me perdonen por la larga ausencia.
¡Comenten! Díganme sus pensamientos, sus sueños e inspiraciones, ¡Quiero que me lo cuenten todo! Los amo mucho, muchísimas gracias por leer.
