Skin-deepLove
Capitulo cuatro: Fiebre
"-Y me decidí a abandonar esos sentimientos tan dolorosos, tan cargados de años que hemos compartido, ya que me es tan difícil verte y no poder abrazarte, sonreírte y no poder besarte. Me ha dado miedo y me he envenado sola perdiendo un juego que jamás decidimos empezar."
La guitarrista abrió lentamente sus ojos, sintiendo como una extraña presión se cargaba sobre su cabeza, se levanto lentamente en su cama y se descubrió casi descubierta, alzo su mano y la posiciono sobre su cabeza sintiendo como su propio calor era menos reconfortante en este momento. Se tiro nuevamente en su cama protegiéndose de la caída con la almohada que le reconfortaba su adolorida cabeza, respiro hondamente antes de comenzar a toser. – ¿Cuándo fue que me resfríe? No puede ser que lo haya vuelto a hacer, quedan tan solo cinco días para la presentación antes del cierre de semestre. No recuerdo nada. – Lentamente se abrió la puerta de la habitación, dando paso a una muy preocupada Ui, quien al descubrir a su hermana despierta se acerco lentamente y con una sonrisa en sus labios.
-Hermana, que bueno, has despertado ya, Mio te ha venido a visitar todos estos días, pero dudo que recuerdes algo, siempre olvidas muchas cosas cuando estas con fiebre.
-Ui… ¿Cómo es que me enferme? – Pregunto inesperadamente la castaña quien no dejaba de mirar al techo. Ui se le quedo mirando extrañada de aquella pregunta mientras levantaba algún que otro cuaderno y ropas que había desperdigado por la habitación su querida hermana.
-La pregunta más correcta sería ¿Por qué te enfermaste? Ya que te quedaste toda una noche durmiendo con la ventana abierta, después de que te dije que la cerraras varias veces, pero puedo mantenerme en calma porque a decir verdad te bajo la fiebre un poco a como estabas hace dos días atrás.
-¿Dos días?… Ui, ¿desde cuándo estoy enferma? – Su mente comenzó a volar instantáneamente al recordar aquella noche en la cual Ui, le había ordenado cerrar su ventana.
-Al menos unos cuatro días, me has tenido preocupada y también al club de música – Confesó la pequeña castaña que se libraba de algunas ropas que terminaba de doblar y guardar en el mueble de la guitarrista. – Claro está que no me han permitido faltar a clases mis amigas e incluso el club, se han turnado para visitarte y cuidarte en cuanto yo deba ir a encargarme de algunas cosas. A decir verdad me sentiría más segura al dejarte con las cuatro, pero está bien, creo que se perfectamente que ellas saben cómo cuidar bien de ti. – Se aclaro la garganta con una sonrisa llena de satisfacción al pensar en una de las integrantes, que por más que estuviera con el corazón en un hilo, le quería.
-… Perdón – Bajo la mirada lentamente la guitarrista apenada. – Si no estuviera enferma, no tendrías que preocuparte tanto, tampoco mis amigas y… no tendrían que haber hecho esto. – Inesperadamente sintió como las lágrimas reprimidas hace unos momentos comenzaban a dispersarse sobre sus mejillas, sus manos apretaron delicadamente las sabanas que la cubrían, mientras mordía su labio inferior aguantando el deseo de dejarse llevar por toda la pena. En ese momento una mano suave y blanca se poso sobre su mejilla, provocando que la castaña levantara su mirada obligada por la suave fuerza que impuso aquel cuerpo. Sintiendo como su corazón daba un vuelco inesperado al descubrir la mirada que se posaba en sus ojos ambarinos.
-Más bien… no creo que sea un problema para nosotras… para mí, estar en este momento cuidándote. Yui-sempai debería ser más preocupada de su salud. ¿Por qué no cerró la ventana en la noche? – Le critico la joven sin descubrir la sorpresa que aún se presentaba en el rostro de la castaña, quien al instante de notar la insistente mirada de la joven sobre ella, sintió como el calor de sus mejillas aumentaba. La joven soltó un leve quejido, provocando la sorpresa nuevamente de Yui, que le volvía a observar sorprendida. – Que extraño que estés tan callada, cuando no paras de hablar nunca. O… ¿preferías que fuera Mio-sempai quien te estuviera cuidando en este momento? – Pregunto avergonzada de que los celos que comenzaba a sentir se interpusieran en su misión.
-¡No es eso! – Interrumpió la castaña al observarle una vez más – Azu-nyan… es solo que estoy bastante sorprendida y a la vez… no sabría cómo decirlo exactamente, no hemos hablado tan normalmente desde que… - Bajo la mirada tratando de evadir tal contacto visual que debían compartir.
-No me vine a encargar de ti para conversar respecto al tema, es solo que estoy muy preocupada de ti… y de la presentación – Repuso aceleradamente sintiendo como el calor ascendía a sus mejillas enrojeciéndolas aún más. – Si no te tengo en mi vista es bastante difícil tocar la guitarra.
-Azu-nyan… sabes perfectamente de… ¿Mi estado? – Rebusco la mirada de la morena de coletas que asintió a su vez. – Podemos hablar respecto al tema ¿verdad? No importa que pase, prefiero que recuerdes tú lo que diré, a tener que recordar que tan dolorosas volverán a ser tus palabras.
-¿Por qué piensas que esto lo olvidaras? ¿O lo estás negando tú? – Pregunto instantáneamente Azusa.
-… Es tal vez eso – Confesó quedándose una vez más en silencio. Dio un largo suspiro antes de volver a hablar. - ¿Recuerdas la última vez que estuve enferma? – Comento con una sonrisa sencilla, sin darse cuenta del sonrojo instantáneo que había provocado en la morena, quien asintió bajando la mirada levemente, hasta encontrar la mano estirada de la guitarrista cerca de la suya, inesperadamente su corazón comenzó a latir de manera desenfrenada. – Sería más difícil si no pudiera recordar ese día.
-… Yui. Exactamente puedes decirme lo que tratas de hacer con hablarme de esta manera… ¿verdad? – Pregunto volviendo su mirada a la joven de ojos ambarinos, que se detuvo a pensar en la forma de contestarle la pequeña guitarrista, bajo la mirada apenada mientras sonreía para su fuero interno. Azusa se quedo mirándole, esperando la respuestas que sabía jamás podría oír, suspiro y tomo la mano de su querida Yui, quien ascendió su mirada sorprendida de tal acción. – Si me acuerdo de la última vez que te enfermaste… pero ¿realmente quieres hablar del tema? – Pregunto mirándole dubitativa sintiendo como su pulso se aceleraba al sentir la mano caliente de la guitarrista entrelazada a la suya.
-Me es difícil hablar de esto con todas dentro del mismo salón, especialmente con…
-¿Mio? Yui-sempai ¿Por qué quiere aclarar el tema?... ¿Ya no quiere dejarme pendiente no es así? Por favor respóndeme. – Imploro mirando atentamente cada una de las acciones de la castaña, quien jugueteaba con la pequeña manita entrelazada bajo la suya, se quedo en silencio intentando ignorar las palabras de la morena.
El silencio se volvió en su contra como una capa de cristal que no se podía romper fácilmente, aquel secreto que ambas compartían y que a la vez solo lo negaban como una cruel evidencia de su temor a amarse mutuamente, un crimen que ambas habían cometido y que del cual eran inocentes de todos los aspectos.
Azusa se puso en pie separando su mano de la de Yui quien se quedo exactamente en la misma posición en la cual se había quedado hace unos instantes, sin reaccionar ante los movimientos llenos de gracia de la guitarrista que a su vez tomaba una bocanada de aire mientras formaba un puño con su mano derecha. Se volteo para mirar una vez más a la guitarrista, sintiendo como le robaba el aire instantáneamente que había conseguido tomar al darse cuenta de la mirada fija y cargada de sentimientos que se reflejaban en aquellos ojos ambarinos. La pequeña morena avanzo unos cuantos pasos hasta quedar una vez más sentada al lado de la guitarrista, que al instante de sentir la presión del cuerpo de Azusa sobre su cama se abalanzo contra ella rodeándola con todo su cuerpo. Acerco su rostro contra el cuello de la joven quien al instante dio un respingo mientras se le escapaba un suspiro que complació a la castaña quien al ascender con su mirada para encontrarse con la de su acompañante, descubrió aquel deseo reprimido, apretó más el cuerpo de la joven acercando sus labios a los de Azusa.
-Yui-sempai – Susurro sintiendo el suave roce de los labios de la aludida, el aliento cálido de Azusa provoco que se volviera en su contra su deseo propio, apretando de manera vehemente sus labios contra los de Yui, quien correspondió de la misma manera vehemente y eufórica, sintiendo como el sabor de los labios de Azusa se volvían un dulce dentro de su boca. – Como un suave dulce, te esparces en mi boca, lleno de tu azúcar que mezclamos para así poder comprender que juntos podíamos batir esos sentimientos. Sin ti me extravió y no sé exactamente como vivir, pero mis principios me dicen que me es imposible tocarte, tan frágil ante este sentimiento que trato de ocultar.
Separo sus labios de Azusa para tomar un poco de aire, al igual que la joven de coletas que al darse cuenta de aquella, separo los brazos de la guitarrista de su alrededor y se puso de pie al instante. Alejándose unos cuantos pasos de la cama, cuando escucho nuevamente la voz de Yui que le hizo detener su paso nervioso al preguntar por el lugar al que se dirigía.
-… Solo voy por un poco de limonada, Ui me dijo que te diera hace un rato y lo había olvidado, volveré enseguida. – Confesó sin darse vuelta a mirarle. Tocando delicadamente con la punta de sus dedos, los labios enrojecidos ante la presión ejercida hace unos momentos por quien se encontraba recostada en su cama.
Bajo lentamente las escaleras sintiendo como su corazón acelerada no podía detenerse, y aún así sentía como cada parte de su piel, cada poro emanaba un ardor imposible de creer. Solo deseaba no encontrarse en ese momento con aquella persona la cual se estaba esforzando porque le amara. Al entrar en la cocina descubrió el lugar vació de alma alguna y solo sintió que podía estar más calmada, aún no regresaba la hermana de su ser apreciado. Tomo unos dos vasos y la jarra de limonada para llevársela hasta la habitación de la guitarrista, quien al escuchar el crujir de la manija se sentó instantáneamente, para encontrarse con la mirada de aquella que esperaba. En ese momento su rostro se acaloro al sentir el rubor de las mejillas colapsar con la fiebre que había tomado posesión de la mayor parte de su cuerpo, cayendo instantáneamente sobre la cama.
-¡Hermana! – Grito asustada al encontrarle la pequeña castaña, acercándose a ella con gran velocidad. – Hermana, ¿estás bien? Estás ardiendo en fiebre, cielos. ¿Azusa-chan? – Llamo a la pequeña de coletas que entro al instante por la puerta de aquella habitación, sintiendo como la presión de la mirada de la guitarrista le miraba atemorizada. – Azusa-chan mi hermana está… mi hermana…
-Ui, podrías traerme un poco de agua y un paño ¿por favor? Yui-sempai está ardiendo en fiebre y no creo que en este momento sea mejor quedarse de pie mirándole. – La castaña asintió y se puso de pie soltando la mano que hace unos momentos había estrechado, en ese instante la morena le detuvo tomándole del antebrazo. – Antes de eso… llama a un médico y… te quiero Ui. – Confeso soltándole son volverse a mirarle, sintiendo como la vergüenza de aquella confesión se apropiaba de sus mejillas que tomaban un color rojo intenso, alzando levemente la vista para encontrarse a Yui, acostada en cama con los parpados cerrados.
-Yo también te quiero Azusa-chan.
"Eternos son los días que vivo junto a mis amigas, compartiendo cada partitura, cada sentimiento, pero es este sentimiento que cada una ha negado, lo que nos está empezando a distanciar, un temor que tengo ante nuestro distanciamiento y mi corazón confuso, no para de latir cuando soy besada por ella. Quisiera saber realmente que hacer para entenderte."
La morena de ojos grisáceos se encontraba en la tienda de música comprando cuerdas para cambiarle a su bajo, salió del lugar con una sonrisa cuando en ese momento su celular sonó, lo saco de su bolso para quedársele mirando unos cuantos segundos intrigada ante el receptor de la llamada.
Abrió su celular y contesto instantáneamente a la joven que se encontraba del otro lado.
-Azusa ¿Qué sucede? ¿Yui como está? – La joven no le respondió, provocando que se desconcertara aún más ante la llamada, escuchando por el auricular la respiración acelerada y nerviosa de la pequeña morena de coletas. - ¿Azusa? Oye, ¿Qué sucede?
-… Mio-sempai – Tomo una bocanada de aire y comenzó a hablar. – Mio-sempai, necesito que venga a la casa de Yui-sempai, ella está… está muy mal y quiero que se encuentre con ella aquí.
-Yui esta… - La bajista instantáneamente sintió como el bombear de la sangre apuraba a su corazón, llena de temor al escuchar que aquella persona importante para ella se encontraba de tal manera. – Azusa, voy ahora mismo para haya, estaba haciendo unas compras pero ya termine, dile a Yui que no se esfuerce.
-Por favor… ven rápido. – La morena de ojos marrones corto a su celular dando un largo suspiro, para abrir luego sus ojos y encontrarse con una Yui que se encontraba débil ante la fiebre que se posaba sobre ella, la joven se sentó a su lado y delicadamente repaso algunos mechones que impedían ver la frente de la guitarrista. – Perdóname, no me quedaba otra que llamarle… sino yo, no sé qué podría hacerte en este estado tan débil en el que te encuentras. – Reconoció sintiendo como sus mejillas se humedecían al instante. – Porque yo… yo te amo tanto Yui-sempai, y por el bien de nuestra amistad me debo alejar de ti. Incluso si eso me daña el corazón al verte rozar esos labios que fueron míos con los de Mio-sempai. – Tomo lentamente el paño húmedo que le había dejado en la habitación hace unos minutos la hermana menor de la castaña y lo coloco lentamente sobre la frente de la joven.
Notas de Autora:
¡Hola a todos los lectores!
¿Qué tal están? Me he demorado un poco en subir el capitulo estoy al tanto de eso, pero a decir verdad creo que dio bastante resultado. Al fin ya todo esta más calmado, y me he relajado un poco de todos esta monotonía de todos los días de ir a clases y las cosas, ya pasaron. Así que ahora en vez de seguir conversandoles me pasare al fic.
¿Qué les ha parecido el capitulo de hoy?
Pasaron Yuiazu, pues ahí les dejo un poco de esta pareja, el secreto... todavía no si se lo preguntan, a lo mejor se solucione en el próximo capitulo, pero bue, quiero saber que les parece. Estaré más que complacida.
Criticas, consejos, comentarios acerca del fanfic, gustosa los espero. Qué estén muy bien, nos leemos pronto y entre reviews que son para mí un gran alegría. Matta~ne!
Ne~chan!
