Capitulo 4; Visitas Inesperadas

Tenían un largo viaje tras ellos, en la cabeza de Alex no giraba sino una cuestión: Una operación de ese nivel requería fondos considerables y la chica de cabello negro por muy madura que pareciera -aunque Alex podía adivinar que no tenía sino un par de años más que el- no parecía rica ni mucho menos, era una sobreviviente como ellos, es más por las pocas palabras que habían cruzado en los 3 días que llevaban de conocerse, Alex entendió que ella tenía una prioridad aún mayor en la lista de captura de "Las Ordenes" que Elle y el, considerando que habían tenido que abandonar 2 lugares cuando gente peligrosa empezó a aparecer tras las esquinas…La vida de Heather no parecía haber sido buena.

En comparación con aquel trío, perseguidos alrededor de ciudades y villas, Henry Townshend había escapado de Silent Hill de un modo más completo, sus fotografías de amplios paisajes al atardecer, close ups imposibles sobre animales enormes, pacíficos paisajes de verano o invierno habían ganado un cierto renombre, Henry no había cambiado su nombre, simplemente se negaba a volver a las grandes urbes por mucho tiempo, era un excéntrico artista cualquiera, hallarlo era fácil, pero convencerlo de algo era todo menos eso.

Heather se había conseguido la ubicación del fotógrafo y había esperado a que Eileen realizara una reunión que se daba más o menos cada 4 meses, ella nunca se encontraba del todo lejos y mantenía su visita en secreto, ellos menos que nadie desearían ser molestados por la sombra del pueblo fantasma y del asesino serial Walter Sullivan.

Cuando Heather pensó en todo lo que había logrado se sintió asustada, todas esas personas sin duda deseaban mantenerse tranquilas y lejos, ahora ella venía cazándoles, era bueno que fuera ella y no la orden, pero aún asi se sintió asustada. Elle interrumpió su pensamiento.

-El Doctor Fitch habló de conocerle alguna vez cuando Walter era aún un niño y el Doctor era joven, en aquel entonces Fitch aún no era el ser raro en que se tornó en el último año, es una lástima que no haya puesto demasiada atención en sus relatos.-Menciono Elle mientras un Jeep los transportaba lejos de la Capital hacia el despoblado, donde los informes ubicaban a Henry.

Alex sintió un escalofrío recorrerle el cuerpo de solo escuchar el apellido de Fitch, aquel encuentro no había llegado nunca a Elle o a Wheeler, lo que parecía adecuado, los sucesos que acontecieron en las 2 horas que estuvo en el consultorio de Martin Fitch -o el lugar que se abrió por debajo del consultorio, o en el que este se transformo honestamente Alex tenía problemas entendiendo aquello- solían quitarle el sueño las más veces.

Su entendimiento de aquellos seres, de sus propósitos, todos habían tomado su lugar poco a poco en las noches de vigilia, Alex y Wheeler prometieron no hablar con Elle del monstruo de la cámara de ejecución en la prisión y Alex se guardo el recuerdo de los otros tres condenados para si mismo. Claro que ahora estaba listo para contarle a Heather, después de todo aquellos seres eran de suma importancia en entender lo que había pasado en 2008, pero iba a esperar, se lo diría solo cuando estuvieran solos.

Al atardecer dieron con un campamento considerable, Henry contaba con un par de asistentes y guías, todo financiado por alguna gran institución, en aquel sitio vieron una vida más que se les había escapado vivir, y sin embargo aunque ellos no lo sabían Henry no había dejado atrás su experiencia como todo aquello parecía indicar.

Cuando se presentaron pidiendo hablar con el hombre a cargo, Henry salió solo tras un breve momento de duda, los miro a los ojos fijamente apenas unos instantes, recorriendo a uno y otro. Subió una mano a la frente como para secarse el sudor, Alex pudo identificar un breve movimiento, casi imperceptible en las sombras, con lo que dos de los ayudantes alzaron armas largas y uno bloqueo la puerta al remolque donde Eileen probablemente se encontraba.

Henry no esbozó una sonrisa.

-¿Creen que no identificaría a personas que han visto lo que yo vi?-Henry hizo una ligera pausa.-Corrección: Nadie ha visto las cosas que yo vi, sin embargo estuvieron en ese lugar y miraron su dosis de entidades amorfas que intentaron matarles, de seguro creyeron, de seguro creen cada uno de ustedes que las cosas que vieron son lo peor que este mundo tiene para ofrecer.-Henry quiso dibujar una sonrisa sarcástica, aunque no era lo suyo ser expresivo.-Están equivocados.

Heather no sabía que decir y se pregunto si le apuntarían con un arma cada vez que fuera en busca de alguien, hasta ahora había ocurrido tres veces, al menos no quedaban muchos sitios por visitar.

Alex levantando los brazos camino un paso frente a Elle y tomo la palabra.

-Sí sabes quienes somos sabes que no buscamos hacerte daño.-Alex si sonrió.-Solo deseamos un poco de información.

Henry contesto brevemente.-Creo en que no deseen hacerme daño, pero eso no significa que no vayan a hacerlo indirectamente.

Alex alcanzó a ver un par de ojos asomándose en la ventana blindada del camper, deseando salir pero incapaz de pasar al guardia. Henry volteó a ver aquellos ojos y hablando con ellos sin palabras ordeno a los guardias que bajaran sus armas.

-Ustedes tres son niños de La Orden, por supuesto es su misión lidiar con ellos, pero Eileen y yo, por no mencionar a las victimas mortales de nuestra…aventura, nosotros somos los daños colaterales.-Les dijo Henry mientras se acerco un poco a ellos.

Heather decidió que no podía quedarse en la defensiva más tiempo.

-Y somos nosotros quienes nos encargaremos, pero si estuviste allí sabes que nunca esta de más tener todos los datos posibles antes de actuar.

-Te equivocas, haremos esto juntos, ustedes tres y yo, en cuanto a Eileen tendremos nuestra platica de información con ella y luego partirá a un sitio distante, se volverá irrastreable a menos que sobrevivamos nuestra misión.-De nuevo se quedo en silencio.

Alex pensó que esta era la oportunidad perfecta para que Elle hiciera lo mismo.

-¿Es posible que uno de nosotros vaya con ella? -Elle y Heather pronto entendieron el juego de Alex.

-Si no puede comunicarse con ustedes por mi esta bien.-contesto Henry y les dejo pasar al remolque.

Aquella sería una larga noche y el sueño una vez más no sería una opción, las cinco personas dentro del remolque echaron una mirada curiosa: El sueño rara vez era opción para todos ellos.

Una camioneta grande pasaba por entre la niebla a toda velocidad, el hombre ya mayor no podría contactar a nadie durante las siguientes horas, estaba retando a la ciudad, estaba retando el punto en que las cosas desaparecían y todo se iba directo al infierno, las mediciones hasta ahora por supuesto no llevaban mucho sentido.

El pueblo lo odiaba a él, y el odiaba el pueblo, pero sentía que tenía una pequeña oportunidad, una sombra protectora, quizá solo se mentía para tener el valor de hacer las cosas que hacía.

Sintió un escalofrío, una presencia muy cercana, dentro de la cabina con el, una risa apenas y notoria, una mancha amorfa a su lado y la temperatura bajando muy poco, cuatro niños en una orilla, y una chica; casi una sombra junto a una delgada silueta en otra, una mujer joven rodeada de una redondez vagamente humana, y un pequeño niño sonriendo sobre el parabrisas.

Luego nada, solo una cerrada curva ante la que tuvo que frenar para no despeñarse.

-De modo que va a jugar nuestro juego.-Dijo Travis mientras bajaba de su tráiler y enviaba una última señal con el radio, en su mano un tubo y una pistola, en su cinto un cuchillo y una escopeta en su espalda.-Temo no poder esperarte niña, ojala lleguen a tiempo…

Los sonidos de la naturaleza, tan apaciguantes como perturbadores eran el único acompañamiento que su oscura conversación tenía. Los recuerdos de uno y otro parecían acoplarse muy bien, y aunque Henry participaba poco en la conversación, sus intervenciones y las de Eileen permitieron entender su resentimiento con aquel lugar, ninguno había tenido una grata experiencia, pero Henry era –Incluso dentro de la propia investigación de Heather- el que menos esperaba o merecía un viaje a aquel sitio.

Pasados pocos años venía una mujer joven a pedirle que volviera a aquel lugar, ese que nunca debió haber visitado en principio.

-¿Qué te hace creer que tendrás éxito? ¿ Cuantos hombres armados llevaran con ustedes? ¿Realmente puede extender su influencia tanto como para volverse peligrosa para todo el mundo? ¿No hay otro modo de detenerla?-Eran preguntas que Eileen y Elle preocupadas soltaban a Heather cuando la ocasión se daba.

-Mientras hablamos, un amigo se esta encargando de filtrar a la policía y el ejercito los datos de las ramas sobrevivientes de La Orden vinculadas al trafico de "White Claudia" para cuando volvamos a poner pie en Silent Hill tendremos a La Orden más diezmada que cuando Alex los enfrentó, todo progreso que hayan hecho en estos 4 años se vera nulificado y más que ello, y sin embargo no esperamos tener poca resistencia, no iremos muchos, pero llevaremos un par de hombres más de los que ven aquí y de los que han sobrevivido a la Ciudad.-Contesto finalmente.

-Deben haber perdido la cabeza.-Interrumpió Alex a Heather, dirigiéndose a ella y Henry.-En cuanto a mi, la culpa es motivo suficiente para que regrese a ese sitio, las cosas que he hecho, los crímenes que no me he perdonado hacen su trabajo para que yo piense regresar allí, si mis manos acabaron con mi hermano, lo cierto es que ese pueblo de locos se hizo cargo de sus amigos, de la hermana de Elle y por ellos volvería a descender a ese infierno…pero ustedes; Henry, tu ya has vivido la pesadilla por error una vez, Heather, tu vida entera se reduce a ese sitio, no puedo comprender porque querrían acercarse un poco más, su vida hasta ahora parece ir bien lejos del Pueblo de la Niebla.

Hubo un extraño silencio, si Heather tenía sus razones, si sentía que se lo debía a su padre y a Cybil; no lo dijo. Los ojos de todos se depositaron en Henry.

-Me ha jodido una vez, tienes razón, y permitiré que me fastidie de nuevo sí ello ayuda a que no haga daño a nadie más de nuevo.

A Alex lo golpeó fuerte.-Culpa de sobrevivientes.-murmuró pero nadie pudo escucharlo.

Travis había entrado hace dos horas, avanzó confirmando con cierto agrado que los mapas que les había otorgado el último sujeto ayudaban a avanzar en esta zona habitacional contraria al Silent Hill que ellos habían conocido y que según los reportes había sido alcanzado ya en buena parte por el agua. Esa era una preocupación inminente y utilizaría el tiempo que tenía ahora para comprobar que de sus propios mapas, así como los de Harry y Heather aún servía.

Travis estaba utilizando la entrada por la que Heather había acordado llegar de modo que apuntó toda la información posible para dejarla en lugares escondidos en los que sabía que Heather podría buscar.

Este era un juego de Ariadna inverso, pero igualmente peligroso, y los minotauros no esperarían en el centro, Travis ya había divisado uno de los seres a lo lejos, se apresuro a tomar cubierta en un pórtico hasta que pudo arrastrarse dentro de la casa en la que se encontraba aún, en cuanto a la criatura; lo que Travis había alcanzado a ver emulaba dos cuerpos conjuntos por la espalda y los brazos, con un enorme hueco donde su rostro debería estar y otros tantos en los membranosos brazos.

Un cuadro cayó sorpresivamente al piso haciendo que Travis volteara rápidamente. No había nada, solo el polvo que había provocado el incidente. El hombre ya mayor se levanto de su posición y tomó el cuadro.

En el, una mujer miraba perdida al espectador y tras ella un lago formaba el horizonte junto con unos montecillos no muy altos, la mujer llevaba un vestido azul muy deslavado, Travis inquirió que el vestido era de un brillante azul oscuro en otra época.

Él debía entender mejor que nadie que paso con Silent Hill, con sus habitantes que huyeron, con los que no huyeron, con lo que sus visitantes veían y lo que realmente ocurría, pero honestamente era muy confuso, él ya estaba viejo y su vida había sido harto compleja desde que visito el pueblo hace ya demasiados años.

Esta era su última aventura y aunque le hacía sentir una cierta felicidad el poder completar una obra tan inmensa en su vida, no le escapaba del todo el miedo, la idea recurrente de que no volvería a ver a Heather o a los otros reclutas, que había entrado muy pronto al pueblo, cuando el reclutamiento no estaba aún terminado y que tomaría cuanto menos 6 días antes de que alguien más llegara.

Con aquellos pensamientos subió a una recamara que amurallo tanto como creyó conveniente-dejo un modo rápido de salir corriendo por sí fuera necesario y se preparo para dormir.

No muy lejos abajo escucho una pieza metálica enorme arrastrarse, dos piezas enormes, gemidos y gritos.

Dormir sería complicado y absurdamente peligroso.

Los sonidos continuaron y el cuanto menos cerro los ojos. Hasta que un sonido aún distante, pero más fuerte le interrumpió.