Primero de todo, lo siento por dejar el anterior capi con un lío gigante, además de emitirlo tan tarde, pero es cuando tengo oportunidad ;)


Hoy se verá un poco del pasado de Bella para que lo comprendáis, pero no se resolverá todo hasta dentro de mucho ;)

Los personajes son de Stephanie Meyer.

Mentiras.

Bella PV, cinco años.

Mamá y papá volvían a pelearse y no me gustaba, sus gritos me despertaban todas las mañanas y no me dejaban dormir por las noches y me hacían sentirme, pequeña, pues acaso yo no soy motivo suficiente para que dejaran de discutir?

Pero aquella mañana, la pelea fue más fuerte y papá se marchó con un ligero portazo a las tres de la mañana, me fui a la cama de mamá y ella estaba llorando, me miraba e intentaba que me acercara a ella para abrazarme, pero me alejé.

Mamá se fue a trabajar a las seis de la mañana, un sábado, mientras nuestra vecina me cuidaba, ella tenía cierta edad y se sorprendió en el hecho de que tuviera que cuidarme, pues los fines de semanas siempre me cuidaba papá, pero no se negó en hacerlo, ni pedía una paga por ello, decía que el simple hecho de ver a una niña crecer poco a poco, ya era una paga.

Me sentí un poco planta.

La vecina se durmió enseguida, así que cogí un plátano para desayunar, porque ella no podía proporcionarme nada, por lo que había visto, cuando fui a tirar a la basura la piel del plátano, me encontré allí la foto de recién casados de papá y mamá, ropa en mil pedazos, además de su anillo de bodas y mi corazón se oprimió, pues creo, que hasta ese momento no me había percatado de la gravedad de la situación.

De ahí, todo fue a peor y después, me acurruqué en el sillón junto a la vecina y me puse a dormir, a sabiendas, que tenía un gran dolor en la muñeca, pero no me importo en aquel instante.

Me desperté sobresaltada por los gritos de mi madre y con la vecina tapándome desde la muñeca hasta la mano con un esparadrapo.

Pero..¿Qué ha ocurrido? Han entrado a robar..-Balbuceaba- pero solo la cocina..-Tiriteó- Y Bells está herida..-Me miró.-¿Abriste la puerta a algún vagamundo, Bells?-

Negué con la cabeza, mientras me disponía a levantarme, con los ojos errantes de un lugar a otro.

¿Qué había ocurrido en la cocina? ¿Porqué mamá está tan nerviosa?

Está todo destrozado, sería mientras dormíais o algo, Bella se habrá cortado con unos cristales o algo, está todo el cubo de la basura por el suelo, la foto ropa, todo lo del congelador está tirado por la cocina y hay hasta electrodomésticos rotos, había un gran bate de béisbol colgado encima del cubo de la basura, en honor a mi padre, que fue muy buen jugador y ahora hasta eso está roto..-Sollozó y me sentí indefensa, pues creo que yo sabía la respuesta a todas las preguntas.

Mamá.- La miré – Creo que he sido yo.

Me desperté sobresaltada, estaba en mi cama, mi respiración era agitada y necesitaba urgentemente un vaso de agua, comencé a toser con fuerza, incapaz de recordar más, incapaz del simple hecho de recordar lo que me había ocurrido hacía tantos años, porque eso ya ha pasado, ya lo superé. ¿Verdad?

Miré, dubitativa, la hora en el reloj y me sorprendí de que ya fueran las siete de la mañana, dentro de cinco minutos el despertador sonaría, dentro de cinco minutos, deseo no volver a recordar este sueño, aunque sé, que siempre permanecerá en mi mente.

Era la clase de lengua española, yo me sentaba junto a Ángela Webber, ella atendía demasiado a clase y nunca te daba conversación, pero sus calificaciones eran extremadamente buenas y siempre te podía explicar lo que no comprendieras, a pesar, de que había personas que se alejaban de ella, a mi me parecía una chica fascinante, pero sus faldas largas y holgadas, su cabello recogido de una forma tan caótica, sus jerseys de cuello alto y sus zapatos negros hacía que ir con ella resultara incómodo, pues todas las miradas caían sobre ti.

Miré a la profesora Celia, que explicaba con sumo entrentenimiento una lección que tan solo atendían Ángela y Eric y a veces yo, pues no había nada mejor que hacer cuando tu compañera hace caso omiso de ti, o tal vez sí, pensé en un instante y miré de reojo a mi derecha, pues después de Ángela Webber, estaba Edward Cullen, de rostro pálido, como siempre, haciendo garabatos en su una hoja, intenté mirar por encima del rostro de Ángela, pero por mucho que lo intentara, no podía, así que me acomodé en mi silla y seguí con mi intriga.

De repente, el profesor O'connor interrumpió la clase, él y Célia se miraron y se sonrieron mutuamente, llegaba el rumor de que Stacy Mariane les había visto liándose en la sala de profesoras hacía un par de meses y creo, que si quiera intentaban negarlo.

El profesor O'connor nos miró a todos, con la respiración agitada y los cabellos revueltos, tosió para llamar nuestra atención y así impartir orden en la clase.

Siento mucho haber interrumpido la clase así, pero es que deseaba comentaros el trabajo que se hace todos los años en Biologia.- Se giró y comenzó a apuntar una página web en la pizarra.- Tenéis que hacer un trabajo que contará el 30% de la nota final, todo os lo explica con sumo detalle en esta página web.-Nos miró y se aclaró la garganta.- Bueno, el trabajo será en grupos de dos, con vuestro compañero de pupitre.- Y sonrió a Célia.

Sabía que no se había olvidado de decirlo ayer, solo quería interrumpir la clase para verla una vez más, resultaban repulsivos, resultaban..

Un momento.

Con vuestro compañero de pupitre.

Envié una mirada fugaz a Edward, pero, parecía, que él no se había percatado de lo ocurrido, ni de mi existencia, otra vez, aquello iba a ser sumamente incómodo, lo sabía.

Cuando me percaté, ya había terminado la clase, intenté recoger mis cosas con rapidez, para que Edward no se escapara, como lo hacía siempre, puse mis libros en la mochila y sonreí a Ángela, quién me devolvió la sonrisa y después comencé a caminar con paso ligero por los pasillos, buscándole, pero sus piernas eran, indudablemente, más largas que las mías, le divisé al lado de las taquillas, mientras dejaba sus cosas y me acerqué con el corazón palpitante.

Él dejaba sus cosas con despreocupación, miró su horario, colgado en la parte inferior de la puerta de su taquilla y buscó sus libros de Álgebra con rostro inexpresivo.

Me aclaré la garganta y él, por primera vez, alzó sus ojos para verme, hoy sus ojos no estaban tan sumamente rojos como días anteriores, ni sus pupilas tan dilatadas, ni su piel tan pálida, incluso se dignó ha hablarme y así escuché por primera vez su voz.

-¿ Nos conocemos?-Siseó.

-Soy Isabella Swan.-Siseé.

-La hija del jefe Swan..-Murmuró pensativo.

-Sí, verás, dije, mientras sacaba de mi bolsillo el papel donde había apuntado la página web que O'connor había escrito en la pizarra.- Soy tu compañera de laboratorio, recuerdas?-

Él alzó una ceja.

-Sí, lo recuerdo..-Dijo, dubitativo.- Ah, sí, el trabajo, sé a lo que te refieres.-Siseó.-Pero no creo que me dejen cambiarme por ir con tu noviecito al que odias.- De repente, me percaté de que él sabía demasiadas cosas sobre mí, intentó hacer un ademán en alejarse, pero agarré su brazo con rudeza, él me volvió a mirar, con su mirada esmeralda y yo me quedé sin aliento.

-Debemos comenzar ha hacer el trabajo, cuanto antes, si no, después nos enviarán más deberes y..-Susurré, pero no me dejó terminar, alzó una ceja y sonrió.

-Sí, eso, podríamos quedar mañana a eso de las seis, no?- Me sonrió y me quedé boquiabierta, mi corazón empezó a latir ritmicamente por eso sonrisa y me empecé a preguntar si él tenía trastornos de personalidad.

-Mañana es el aniversario de Tanya.- Siseé.

-Tampoco pensaba ir.- Dijo con solsayo.- A las seis y media en mi casa, de acuerdo?- Me sonrió.- ¿Sabes dónde es, no?-

-Carlise ha sido mi médico durante hace años, contándole que soy extremadamente patosa, sí, sé donde es.- Le sonreí mientras divisaba como se iba por delante mío y me quedaba boquiabierta, de nuevo, pues jamás había divisado a un chico como él y aquello, me hacía retorcerme del terror.

Llegó la hora del almuerzo y Alice me miró, aunque no con recelo, me sonrió y me guiñó un ojo, otorgándome la posibilidad de sentarme con Mike, pero aquel día no me apetecía en absoluto, pero Mike fue más rápido, me hizo señas con las manos y me senté en el lugar que él me había reservado.

Cuando me percaté del tema de conversación tragué en seco, estaban conversando sobre la fiesta de Tanya a la cual no podía asistir, Mike me miró, sonriente.

-Tú que vas a llegar, Bells?- Me preguntó, mientras ponía su brazo sobre mis hombros y me atraía más a él, sentí repulsión.

-No..no puedo ir.- Dije indecisa y a la vez aterrorizada, pues las miradas de todos sus compañeros se posaron en mí y no pude hacer otra cosa que inventarme una escusa minimamente convincente.- Una de mis abuelas de Phoebix está gravemente enferma, posiblemente pase todo el fin de semana en Phoebix..-Siseé y me odié por decir aquello, pues ahora tenía que pedirle un favor a Charlie y no salir de casa en todo el fin de semana suspire para mis adentros y sonreí con tristeza.

Mike me miró y me abrazó con más fuerza, parecía que todo había sido.. creíble.

18 de septiembre, cumpleaños de Tanya, en frente de casa de los Cullen.

Hoy Edward no ha aparecido en el instituto, estoy preocupada, le he traído todos sus deberes, independientemente si los hará o no, pero no quería sentir remordimientos, tuve que poner la escusa de que mi padre se lo daría a Carlisle esta tarde, al pasar por una ronda que tenía cerca del hospital donde él trabajaba, escusa pésima e irreal, pero, creíble.

Toqué a la puerta de los Cullen, la casa, más bien parecía una mansión, era una casa blanca, con un enorme jardín lleno de flores silvestres y una gran fuente donde el agua salía a borbotones, por una de las ventanas azules divisé el rostro de Edward mirar tras de ellas y me quedé con el corazón encogido y tragué en seco, mientras la puerta de la mansión se abría y yo pasaba hacia adentro.

Hacia la casa de la única persona que sabía mi secreto, de la persona que me podía destruír, de la única persona en la cual había tenido una gran obsesión cada vez que miraba sus ojos, de la persona que me hacía enloquecer.

Tal vez debería culparle a él de que mis ataques vuelvan a emerger, pero sería muy egoísta, pues creo que jamás desaparecieron, creo que jamás se curarán y tengo miedo, pues sé, que él también tiene un secreto, sé que lo voy a descubrir, lo sé, pues soy demasiado testaruda, el problema, es si podré aguantar con los dos secretos, como él lo hace.

Flashback

La doctora me había pedido que saliera fuera de la consulta, pero no pude evitar contener el deseo de sostener mi oreja en el marco de la puerta para escuchar su conversación.

-Es mejor que ella se vaya a un lugar más tranquilo, Renée, deja que se vaya a Forks con Charlie.-

-Pero..-

-Puede ser peligrosa, Renée, puede serlo, ya lo has visto, sus ataques esquizofrénicos son muy potentes, podría incluso agredirse, debe estar en un ambiente más tranquilo, puede hacerse daño, puede hacerte daño-





No sé mucho sobre ataques de esquizofrenia, ni sobre esas cosas, pero simplemente lo haré un poco imaginativo, todas esas cosas, así que no os las toméis demasiado enserio, vale?


Feliz navidad y próspero año nuevo a todos los integrantes de fanfiction y lectores ^^