CAPÍTULO 4. CONFRONTACIÓN
La cena en el restaurante del hotel fue sublime. A pesar de que tenían habitaciones de diversos precios, era evidente que no cualquiera podía costearse la estadía en esas maravillosas aguas termales. Por ello, los dueños no escatimaron en el menú y en el espectáculo de la cena. Todos pasaron un rato ameno.
Shino y Kiba se encontraban varias mesas lejos de la de Hinata y Kakashi, pero el joven Inuzuka no podía apartar la mirada de su hermosa amiga. Sin lugar a dudas, ella resaltaba en ese sitio, como una rosa en medio del desierto.
-Será mejor que cambies esa expresión… -murmuró Shino-. Casi salivas al verla.
-Por favor, mírala y dime que no parece una Diosa vestida tan elegante…
-Dime tú que no echarás a perder la misión por no poder controlarte.
-Shino, tú mejor que nadie debería comprender... Si a alguien no le he ocultado lo que siento es a ti…
-Lo sé, y como tu amigo y camarada te pido que mantengas la mente lo más despejada. No estamos en el baile anual de Konoha. Estamos en medio de una misión que se ha complicado por las condiciones.
-Hasta donde sé, sigo siendo un shinobi y tengo clara la misión. Pero…
-Hinata no es para ti, Kiba –sentenció el Aburame, sin que se distinguiera alguna emoción particular en su voz.
-Eso lo sé muy bien...
-Entonces espabílate. Kakashi sensei ha mandado la señal. Hinata saldrá del salón en cualquier momento…
-Me enfurece saber que ella actúa como carnada…
-Kiba…
-Lo sé, lo sé… concentración.
Y como el plan lo delineaba, Hinata se puso de pie, Kakashi la imitó. Él también lucía soberbio con ese kimono haciendo perfecto balance con su esposa. A ojos del mundo intercambiaron unas breves palabras, y luego de que ella negara, él le besó la frente, ella se ruborizó, sonrió y abandonó el salón con pasos cortos y elegantes.
Kakashi actuó como buen esposo enamorado y siguió con la mirada cada paso de "su mujer". Para Shino y Kiba estaba más que claro que eso no era una charada. Las mujeres en las mesas vecinas soltaban suspiros. Parecía que ellas ni siquiera envidiaban a Hinata, al contrario, se veían inmensamente felices al ver a dos personas tan hermosas juntas.
Como lo esperaban, el objetivo salió discretamente luego de la chica Hyuuga. Kiba apretó los puños. Lo único que lo tranquilizaba era saber que el Juuken de Hinata no tenía comparación, pero ese espadachín era el poseedor de la temible Nuibari… Debía tranquilizarse, después de todo Kakashi la protegería mientras él y Shino se encargaban del otro par. Además, la ventaja era que si acababan pronto con el enemigo, podrían ayudarla a encargarse del rubio.
Hinata había ido al sanitario, pese a que no tenía ni el mínimo deseo de hacer uso de las instalaciones. Revisó con el Byakugan y como lo predijo Kakashi, ese ninja rubio la había seguido, pero se mantenía a distancia, seguramente esperaba tomarla desprevenida en cuanto saliera.
Se miró en el espejo y quedó muy complacida con su reflejo. Las damas que la peinaron y maquillaron realmente habían hecho un estupendo trabajo. Aprovechó para acomodar el elegante kimono intentando que fuese lo menos estorboso posible. Sabía que de ser necesario debería cortarlo para tener mejor rango de movimiento, lo cual le parecía lamentable. Era un magnifico kimono kurotomesode de seda con un fondo negro y diversos tonos de gris, un bello río con peces detallados con hilo dorado. El obi hacía perfecto contraste al ser gris. Los tabi eran de un blanco inmaculado.
Era la primera vez que usaba un kimono hecho para una joven casada. Indudablemente era costoso. Probablemente pertenecía a la colección privada de los propietarios. Se sentía halagada de que se lo hubieran prestado para el evento, tomando en cuenta que las demás mujeres usaban Homonjis, los cuales evidentemente no eran tan elegantes como el que ella portaba. De verdad no quería dañar esa preciosa prenda, y haría todo lo posible por devolverla a sus dueños en perfectas condiciones.
Contó un minuto y habiéndose asegurado de que sus shuriken y kunai estaban bien sujetas en sus muslos, salió del baño de damas y caminó por el pasillo. Estaba atenta a un ataque, pero parecía que el shinobi no haría ningún movimiento.
Debía seguir actuando como si no se percatase de nada y todo fuera tranquilidad en el mundo. Pretendió mostrar interés por unas flores que eran mecidas por el viento. La noche mostraba una luna llena impresionante que iluminaba todo. Además, había varias antorchas colocadas por el jardín. La vista en verdad era de ensueño. Bajó de la tarima y caminó hacia el jardín, se inclinó para ver unas hermosas Tsubakis. No pasaron ni diez segundos cuando sintió una presencia a su espalda.
-Preciosa, recuerdo haberte advertido que no era seguro caminar sola por ahí.
Ella mostró una actuación magistral al respingar por la repentina aparición del sujeto y lo miró con los ojos bien abiertos. Parecía que él en verdad la consideraba una dama indefensa, porque sonreía con satisfacción.
-Señor, me ha asustado. Yo sólo… estas flores son muy bellas, ¿no le parece?
-No tanto como tú…
Hinata se contuvo de rodar los ojos. ¡Qué hombre tan fastidioso! Era guapo, sí, pero también un criminal sin escrúpulos buscado por las cinco naciones... Debía seguir actuando, por lo que con una sutil sonrisa y un asentimiento previo, dijo:
-L-le agradezco su amable cumplido… si me disculpa…
Poniéndose de pie, con suaves movimientos, Hinata avanzó hasta situarse frente a él, quiso pasar a su lado, pero él le bloqueó el paso, impidiéndole así seguir su camino. La chica sentía unos imperiosos deseos de molerlo a golpes ahí mismo, pero no debía llamar la atención. Fingió sentir miedo y se abrazó a sí misma. Esa, después de todo, no era completamente una actuación. Realizó ese acto como reflejo durante toda su infancia y adolescencia, aunque ahora no sentía un ápice de miedo.
-P-por favor, déjeme pasar… Mi esposo me espera.
-Pues se quedará esperando, muñequita. Porque nosotros nos vamos a divertir.
Hinata retrocedió. La verdad era que no quería que ese sujeto la tocara, pero la misión estaba ante todo…
-S-si… si se acerca más gritaré.
-No creo que te escuchen… Todos disfrutan de la fiesta… Pero no quiero que nos interrumpan… Tú y yo necesitamos un lugar más… íntimo.
Hinata dio la media vuelta y echó a correr como lo haría una chica ordinaria. El espadachín la alcanzó rápidamente y la echó sobre su hombro, cual costal de papas. El sujeto brincó la barda y corrió por el bosque. Hinata lo golpeó con los puños repetidamente, cuidándose de no activar su juuken, pero cuando sintió cómo ese tipo tocaba su trasero de forma lasciva y obscena no pudo contenerse más y activó su dojutsu, golpeando el brazo derecho de ese sujeto, tocando puntos donde su chakra se vio bloqueado. Eso entorpecería el uso de la espada.
-¡Maldición! –Replicó el hombre- ¡No eres tan débil como pareces! Pero así me gusta más… Al final lo vas a disfrutar preciosa. Nada me excita más que poseer a una fina dama…
Y para corroborar sus acciones el sujeto la dejó caer sobre el piso y colocó los brazos de la chica sobre su cabeza. Sin esperar un segundo más se le echó encima. Hinata cerró los ojos ante la furia que sentía. Estaba lista para patearlo. Sin embargo, cuando el hombre acercó su rostro al de ella, éste salió despedido por los aires. La joven Hyuuga abrió los ojos con sorpresa… Eso no lo había hecho ella…
-Te dije que te alejaras de mi esposa.
-¡Vaya! ¿Qué tenemos aquí? ¡El bravucón esposo viene al rescate!
-Kira, no saldrás vivo de esto –replicó Kakashi con un tono áspero. No esperó más, ya no sólo quería capturar a esos criminales. A ese bastardo en particular debía mostrarle que él no lanzaba amenazas en vano. Se había metido con algo suyo y se las cobraría-. Kuchiyose no jutsu.
Hinata observó que uno de los perros de invocación de Kakashi regurgitaba algo de su interior. Quedó francamente sorprendida al ver al sensei sujetar la espada del Ejecutor.
-Vaya, así que tú tienes la desaparecida Kubikiri houcho. Supongo que eres shinobi de la aldea oculta entre la Niebla.
-Te equivocas. Somos de Konoha –replicó Hinata deshaciendo su henge no jutsu.
-Vaya. Qué honor. Una Hyuuga en persona. Será todo un placer apropiarme de tu Byakugan cuando tú y yo terminemos nuestro asunto pendiente.
Kakashi estaba furioso. Ese sujeto era un maldito criminal en toda la extensión de la palabra. Pero él jamás permitiría que le tocara un solo cabello a Hinata. Se colocó su máscara y deshizo el jutsu de transformación. No le tomó más de dos segundos comenzar la batalla.
Kira portaba entre sus ropas la espada. La esgrimió con su brazo izquierdo aunque su predominancia estaba en el derecho. El primer Raikiri de Kakashi apareció y él se protegió como pudo. Reconoció al Copy Ninja y de inmediato supo que tenía desventaja.
Aunque Kakashi no hiciera uso de él, sabía que enfrentaba a dos de los poderes oculares más poderosos: Byakugan y Sharingan. y por si fuera poco, el usuario del Sharingan esgrimía la Ejecutor con maestría. Seguramente él la había ocultado por consenso de los Kages y había entrenado con ella. Era prácticamente imposible ganar, pero escaparía a la primera oportunidad. Sólo deseaba poder hacerlo con la Hyuuga entre sus brazos…
Al cabo de cinco minutos de intenso combate, en los que Kira pudo escapar de los ataques usando el jutsu de sustitución en repetidas ocasiones, éste se encontraba fatigado y visiblemente lastimado. Hinata mostraba un par de rasguños en la mano y rostro por descuidarse, la poderosa espada Nuibari era temible pese al trabajo que hizo bloqueando sus puntos de chakra.
-Ya me cansé de jugar contigo… -Repuso Kakashi retirando su protector de su ojo izquierdo, dejando visible una pupila rojiza con tres aspas negras. Hinata lo miró sorprendida. ¡Usaría el kamui!
-Hinata, retírate. Ya sabes lo que sucederá.
La joven no dijo nada, sólo siguió las órdenes de su sensei y se colocó sobre una rama, a espaldas de Kakashi. Para el shinobi de la niebla la escapatoria era imposible y lo supo en el instante mismo en el que un remolino apareció absorbiendo lo que había alrededor. Clavó la Nuibari al piso y se sujetó de ella, pero pronto se dio cuenta de que su fin había llegado.
El Kamui le arrancó su brazo izquierdo. Luego comenzó a sentir que el cuello le dolía demasiado… ¡Estaba a punto de ser decapitado! Sintiendo horror, Kira se soltó de la espada y pidió misericordia. En menos de dos segundos fue absorbido en su totalidad en medio de sus penosos gritos. Kakashi cerró el ojo con dificultad y cayó al piso sujetándoselo. Hinata no tardó ni un segundo y lo sostuvo antes de que la cabeza del Copy Ninja tocase el piso.
-¡Kakashi!
-¿Misión cumplida? –interrogó él con ambos ojos cerrados y sumamente agitado.
-En lo que respecta a Kira, sí –Hinata activó su Byakugan y vio que sus amigos corrían hacia ellos, Akamaru los acompañaba-. Shino y Kiba también terminaron. Vienen en camino.
-¿Te encuentras bien?
-Por supuesto, gracias a usted. Y aunque no me quejo del resultado, creo que no era necesario que utilizara el Magekyou Sharingan. Usted mejor que nadie sabe que es una técnica muy peligrosa.
-Capturar a Kira ya no era opción... Toma por favor la Nuibari y guárdala. Se la entregaremos los dos a la Hokage cuando regresemos a la aldea.
Hinata deseó saber por qué su sensei pensaba eso sobre la captura de Kira, pero decidió obedecerlo y se colocó la espada en la parte trasera de su obi. Por fortuna ésta era ligera y pequeña. Cuando regresó con Kakashi, se arrodilló y con cuidado colocó la cabeza de él sobre sus piernas. Concentró el chakra en sus manos y las colocó a la altura del pecho del peliplata. Él no dijo nada, pero aunque estaba agotado, el calor que emanaba Hinata le parecía reconfortante. Así inició la curación.
En menos de dos minutos Shino y Kiba llegaron hasta el sitio. Éste último bajó de Akamaru y corrió hacia ellos.
-¿Qué sucedió? ¿Están bien?
-Yo sí, pero Kakashi sensei utilizó el Kamui. Necesitará atención médica. Lo estabilicé hasta donde me fue posible.
-Entonces partiremos a Konoha de inmediato –replicó Shino.
-¿Y los otros dos? –Interrogó Hinata al notar que no habían traído consigo a los delincuentes.
-Mis insectos se están haciendo cargo –respondió con simpleza el Aburame.
Hinata sabía perfectamente a qué se refería su amigo. Los insectos de Shino, luego de debilitar a sus rivales, los capturaban y fabricaban una resistente tela, dejándolos encerrados en crisálidas, así el traslado era mucho más sencillo.
Luego de colocar a Kakashi sobre Akamaru, el cuarteto partió a toda prisa de regreso a Konoha. El camino era muy corto y con la velocidad que llevaban, tardarían menos de una hora en llegar.
Al cruzar la puerta norte, fueron detenidos para realizar la inspección de rutina. Hecho lo anterior, el grupo se dividió: Hinata, con Akamaru como camilla, y Kakashi partieron al hospital mientras que Shino y Kiba entregarían a los acompañantes de Kira.
La noche ya estaba bien avanzada, pero era sábado, así que aún había movimiento en la aldea. Mientras ella corría con Akamaru hacia el hospital, Hinata notó que atraía varias miradas. Ella supuso que era por traer a un Kakashi inconsciente.
Al llegar al centro médico, todos se sorprendieron por ver a Hinata vestida como para ceremonia. Pero pronto repararon en el Copy Ninja y no dudaron un segundo más en atenderlo. Ella reportó lo sucedido a Shizune, quien estaba de encargada en ese turno, cubriendo a una compañera. La kunoichi lucía muy linda con sus ocho meses de embarazo.
Se le asignó una habitación a Kakashi, y luego de aplicarle tranquilizantes para que descansara, lo dejaron dormido.
-La atención médica que le diste a Kakashi lo salvo de estar internado un buen tiempo… Pero dejemos eso de lado… ¡Hermanita, te ves preciosa!
La aludida se ruborizó y con timidez contestó.
-Gracias… es prestado, y con la condición de Kakashi sensei olvidé devolverlo…
-Pues te favorece mucho. Hace un contraste perfecto con tu piel, pero ¿por qué te prestaron un kimono para una mujer casada? Además, traes una sortija de bodas en tu mano izquierda… No me digas que…
-¡No, no! Claro que no… -respondió totalmente avergonzada, con las mejillas arreboladas-. Tuve que hacerme pasar por una dama casada por la misión…
-¿Y quién fue tu afortunado esposo? Déjame adivinar… ¡Kiba!
La peliazul sonrió. Eso sí que era gracioso… Jamás podría imaginarse de esposa de Kiba.
-No, sería muy raro, ¿no crees? Él es como mi hermano…
Shizune mostró una tímida sonrisa. Sólo la dulce Hinata no quería darse cuenta de que desde hace mucho tiempo, el joven Inuzuka había dejado de verla como hermana.
-¿Entonces?
-Pues… con K-kakashi sensei.
Shizune se sorprendió, pero aún así sonrió. De pronto recordó a la pequeña Hinata, la cual ella comenzó a entrenar en medicina, llamándola "hermana menor", de acuerdo a las tradiciones. Era tan tímida, insegura y perdidamente enamorada de un despistado Naruto. Tartamudeaba cada que escuchaba a alguien hablar de él. Se ponía toda roja cuando lo veía, aunque fuese a la distancia… Se desmayaba si él se acercaba a más de un metro de su persona… ¿Por qué esa Hinata venía a su memoria al oírla tartamudear al pronunciar el nombre de Kakashi?
-La misión fue exitosa –afirmó la pelinegra.
-Sí. Y también recuperamos la Nuibari. La llevaremos con la Hokage en cuanto Kakashi sensei esté recuperado.
-No creo que tarde mucho en estar al cien. La atención que le diste fue rápida y oportuna. Si quieres ve a casa, date un baño y regresa mañana por la mañana. Los analgésicos que le aplicamos lo dejarán noqueado toda la noche. Y créeme que él necesita recuperar chakra. Si todo va bien lo daré de alta cuando vengas por él. Así podrás acompañarlo a casa y discutirán lo de la espada legendaria.
-¿Por qué sucede eso, hermana? En la guerra, Obito, Sasuke y Madara emplearon mucho su dojutsu y no se fatigaron como Kakashi.
-Supongo que se trata de la genética. De alguna manera, la evolución ha permitido que los usuarios naturales de un dojutsu adquieran cada vez más habilidades. Danzou y Kakashi, quienes no nacieron con el material genético adecuado, han ocupado su fuerza vital para estabilizar el Sharingan, así que cuando emplean técnicas sumamente poderosas, su chakra se ve drásticamente afectado.
-Por eso Sasuke ganó aquella batalla contra Danzou. A pesar de que Danzou lo superaba en experiencia y habilidad, simplemente sólo un Uchiha puede dominar lo que por derecho le pertenece.
-Lo mismo ocurre con tu Byakugan. Pueden robarlo e incluso usarlo, pero nunca podrán ocuparlo con la misma habilidad que tú.
-Entiendo. Bien, pues me retiro. Gracias por todo hermana Shizune –haciendo una reverencia, a la cual respondió de la misma forma la asistente de la Hokage, Hinata salió del Hospital.
En la calle la esperaba Akamaru, quien no pudo ingresar a las instalaciones por higiene. Hinata lo abrazó y le agradeció por la ayuda. Luego, con el perro se encaminó hacia la casa de Kiba para dejarlo en su casa. Akamaru era un perro ninja y sabía perfectamente llegar a la residencia de los Inuzuka, pero cuando se trataba de Hinata, el can blanco siempre la esperaba.
La joven Hyuuga no tenía ni la menor idea de los comentarios que comenzaron a circular sobre su persona al verla vestida de esa forma, con el perro de Kiba y dirigiéndose hacia el distrito Inuzuka…
Continuará…
¡HOLA!
Sé que prometí que empezaría el entrenamiento, pero ya no me salieron más ideas para continuar el capítulo, así que para no verlo forzado decidí dejarlo hasta ahí.
Les agradezco esos fantásticos reviews que me han hecho llegar. Sus criticas y sugerencias son siempre bien recibidas y por supuesto que las tomo en cuenta para la continuación de la historia.
Nos vemos en el próximo capítulo, el cual será subido pronto!
Gracias a todas!
Pily-chan.
