Nuevo capítulo, más largo. De verdad que sí.

Bla comentario personal (que la otra vez puse corchetes y no me los cogió).

Perdidamente enamorada

- Te escucho, Kagura. ¿Qué me propones?

-Debes conseguir mi corazón.

-¿No lo tienes tú?

-No, sacerdotisa, si no no te lo estaría pidiendo. Lo guarda Naraku en algún lugar que solo él conoce. Debes traérmelo. Eres la única que puedes.

-¿Solo yo?

-Naraku se está enamorando de ti.

Kagome no se podía creer esa revelación. Ella que pensaba que era estúpido sentir algo por ese demonio, que nunca sería correspondida y lo pasaría peor que con Inuyasha.. Aún así, logró sobreponerse y decir:

- Yo no saco nada de todo esto.

-Te equivocas. Consigues dos cosas: primero, que no te mate aquí mismo, y segundo, que te entregue los fragmentos de la esfera de Naraku. Se los robaré cuando esté confiado y piense que todavía tiene poder sobre mí.

-¿Cómo sé que cumplirás tu palabra?

"Estúpida humana, hay que explicárselo todo". Bueno, Kagura, es que la chica está nerviosa.

-La cumpliré porque cuando Naraku sepa que le he traicionado, vendrá a buscarme, y no me sería fácil escapar de él si posee más de media esfera.

Kagome asintió convencida. Kagura se la llevó de regreso al palacio de Naraku. Después de esperar a que el demonio llegara (recordemos que había ido a buscar a Kagome), Kagura le explico cómo la había encontrado.

- ¿Ese lobo llamado Kôga fue capaz de pasarse diez horas en el agua para eliminar su olor cuando se enteró que Kagome había desaparecido?¿Solo para rescatarla? Que estupideces hace la gente por amor.(No hables muy alto que tú...). En fin. Kanna, llévala a su habitación.

Kagome fue guiada hasta una habitación tenuemente iluminada por unos candelabros. Era muy austera y solo había una cama en su centro bastante sencilla. "Bueno, si con esto consigo los fragmentos de la esfera de Naraku, merece la pena pasar por ello". Miró hacia una pared de la habitación y vio un pequeño armario que le había pasado desapercibido. En su interior encontró unos kimonos azules con medias lunas amarillas estampadas. En los bajos tenían brocados de oro que combinaban con los del cuello. Eran preciosos. Naraku se había tomado muchas molestias. Realmente Kagura debía de tener razón. Un ruido a sus espaldas la sobresaltó. Kanna entró en la habitación:

- Naraku te espera dentro de una hora para cenar.

Kagome, que aún estaba ordenando sus sentimientos, no quería encontrarse con él tan pronto.

-Hoy estoy cansada. Mañana podrá verme.

-Esto no es una invitación. Yo en tu lugar iría (Que ricura de personaje – a mí me gusta, es evidente-).

Kagome se resignó. "Es por el bien de la misión, es por el bien de la misión", se repetía mientras bajaba las escaleras y entraba en un gran comedor. Tampoco estaba muy decorado (bueno, Naraku no tiene pinta de decorador profesional, así que no se le puede pedir demasiado).

-Buenas noches. Sinénte y come un poco. Tenemos que hablar.

Kagome le obedeció. En la mesa había un tenedor y un cuchillo de plata para cortar el pollo situado en una fuente del mismo material.

-No estás aquí recibiendo tantas atenciones por caridad divina, como podrás imaginar.

-Nunca he pensado nada parecido. " Es tan guapo".

-Necesito que me ayudes a encontrar los fragmentos de la esfera. Ahora eres la única que puede verlos. "Me necesita"

-No tengo otra opción¿verdad? "Ojalá no, todo este tiempo con él".

-No. "¡Bien!".

Kagome movió la cabeza y se reprendió a sí misma. "Deja de pensar esas cosas". El ruido de una silla la sacó de sus pensamientos. Naraku abandonaba la habitación.

-¿Adónde vas?

-No tengo nada que hacer aquí y no voy a estar contemplándote.

"Borde". Kagome terminó la cena en la soledad de la sala. Cuando regresaba para dormir, pudo ver un resquicio de luz que salía de la habitación de Naraku. La puerta estaba entreabierta. Observó un tarro. Dentro de él latía un corazón. "Mi objetivo". Un chirrido la puso en alerta, pero reaccionó demasiado tarde. El demonio la fulminaba con la mirada.

-¿Qué estabas observando?

-Na... nada. Solo me llamó la atención la luz.

No era una excusa muy convincente. Naraku avanzó hacia ella.

-¿Y ya has satisfecho tu curiosidad?- La estaba acorralando.

-Sí- Kagome retrocedió y su espalda chocó contra la pared.

-¿Y ya te ibas?- Dijo Naraku, que ahora solo se fijaba en los labios de la chica. Quería probarlos.

Lentamente salvó la distancia que los separaba y sus labios se juntaron. Naraku pidió permiso para entrar en su boca, que le fue concedido al instante. Poco a poco el beso se fue tornando más apasionado. Las manos de Kagome recorrían la espalda del demonio mientras este le quitaba el primer botón de la blusa.

PUM!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

-¡ Naraku, sal de ahí!-dijo Inuyasha. (Ya vino ha interrumpir, será todo lo perfecto que quiera, pero a veces dan ganas de mandarle de una patada al infierno con la muerta asquerosa-Kikyô-/ que me perdonen las Kikyô fans).

"Voy a acabar con ese medio demonio y ya no interferirá en mi búsqueda de los fragmentos". Aunque iba al encuentro de Inuyasha con esa idea, sabía perfectamente que estaba cegado por los celos, aunque todavía no lo admitía abiertamente. Como de costumbre, esquivó todos los movimientos de Inuyasha y no tuvo problema en derrotarle, aunque la intromisión del monje y la exterminadora le impidieron matarle. "Dichoso medio demonio. Ya era mía y me la arrebataste".

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Kagome había observado la pelea desde la ventana de su habitación. Curiosamente, estaba más preocupada por Inuyasha que por Naraku. Se sorprendió a sí misma pensando en lo que había sucedido minutos antes en el pasillo. "Como pude dejarme llevar de esa manera¿Y si Naraku solo quiere utilizarme para pasar un buen rato?".

Kagome se echó en la cama y lloró toda la noche. Naraku lo sabía, y también sabía que se había precipitado. No volvería a pasarle. Quería a Kagome y no volvería a ser tan brusco. Demasiado tarde, porque ella, dolida, huyó del castillo durante la noche totalmente convencida de que Naraku la estaba utilizando y Kagura se había equivocado.

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Lejos de allí, en el pozo, dos personas hablaban.

-Me acaban de comunicar que Kagome a huido del palacio de Naraku.

-¿Atrasa eso nuestro plan, Kikyô?

- Al contrario, el amor de ambos se hará mas fuerte cuando él vaya a buscarla y Kagome se de cuenta de que la quiere de verdad.

-Yo a este plan le veo lagunas.

-Pronto no serán más que gotas en la inmensidad.

-¿Qué piensas hacer con la esfera cuando la consigas?

-Convertir a Inuyasha en humano y conseguir un cuerpo vivo, librarme de este esqueleto de barro frío, entonces estaremos juntos por toda la eternidad.

-¿Qué opina de eso Inuyasha?

- Me da igual, será así tanto si quiere como si no.

-Que sueños más egoístas.

- No más que los tuyos...Midoriko.

Sigilosamente, Kikyô dio la vuelta y abandonó el lugar.

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Volvía a su época, y esta vez se había hecho la firme promesa de no regresar. Inuyasha se podía ir con Kikyô y si Narku conseguía completar la esfera y gobernar todo Japón, pues mejor para él. Ya no la importaba nada. Él mundo podía destruirse y a ella le daría igual. Descendió por el pozo y regresó al tiempo presente. Subió por las escaleras y entró en su casa sin decir nada, encerrándose en su habitación. Los días siguientes no fue al colegio y se excuso argumentando que estaba enferma (¿alguna vez lo ha estado de verdad?). Al quinto día, alguien acudió a visitarla.

-¿Koga?¿Cómo has pasado?

-Con los fragmentos de la esfera de mis piernas.

-¿Venías ha decirme lago?-dijo Kagome en un tono que dejaba claro que no quería recibir visitas.

-Ha ocurrido algo terrible en el Sengoku y creí que deberías saberlo.

-¿Qué?

-Bueno, terrible más para ti que para mí, pero mi amor (se arrodilla y la coge las manos), eres mi mujer y no puedo ocultarte nada.

Kagome iba a replicar, pero se contuvo. Deseaba saber lo que había pasado. Un temor atenazaba su corazón. ¿Y si habían conseguido vencer a Naraku y ahora estaba muerto?

-Inuyasha a tenido un enfrentamiento con Naraku y está gravemente herido. No saben si sobrevivirá a esta noche.

Aunque no se alegraba por Inuyasha, sintió un profundo alivio. "Pero qué me pasa. ¿No se supone que me tenía que olvidar de él?. Se suponía, pero la realidad era que ya era tarde, estaba perdidamente enamorada de él.

Kôga acompañó a Kagome y juntos volvieron al Sengoku. Atravesaron la aldea de la anciana Kaede y entraron en la choza donde se encontraba Inuyasha. No estaba solo. Para su sorpresa (y no disgusto, ya no le importaba tanto el medio demonio, y lo que estaba sucediendo era un síntoma inequívoco), estaba acompañado por Kikyô. Inuyasha yacía en el suelo inconsciente y la sacerdotisa aprovechó para echarles de allí, ya que así favorecía también sus propios planes.

Kagome se dirigió a las afueras de la aldea y pasó allí la noche.

A decenas de kilómetros, Naraku se enteraba de lo sucedido mediante uno de sus insectos venenosos. Inmediatamente se puso en camino. Esa era su gran oportunidad de recuperar a Kagome, y Naraku no había conseguido tantas cosas dejando escapar oportunidades.

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Fin del caítulo. Esta vez me ha quedado algo más largo.

Por si alguien no se acuerda, Midoriko es una sacerdotisa que había vivió hace muchos siglos y fue la creadora de la esfera de los cuatro espíritus.

Una corrección: cuando me refiero a Naraku como demonio, ya sé que en realidad no lo es porque tiene la parte humana de Onigumo. Solo lo hago para poder diferenciarlo de Inuyasha, que también es un medio demonio. Lo aclaro por si alguien se había fijado.

Gracias a Minogaki Ten Ten , Gabita (gracias, he tenido suerte en los exámenes –bueno, matemáticas... pero apruebo- e intento hacer los capítulos más largos, siempre me quedo corta), Brenda jet aime (no te digo que no se vaya a morir nadie, pero por el momento...) y dmrapr-cma-Anti-Muerta (Casi todos odiamos a la muerta asquerosa, aunque para gustos se hicieron colores).