Exención de responsabilidad: Harry Potter es de J.K. Rowling.

Que tal chicos. Lamento la ausencia, no les voy a mentir y les diré la verdad. Tuve buen trabajo en estos días. No pude hacer demasiado, este cap se tardo varios días en estar listo.

Gracias a Drokov1080 por su review que siendo sincero me motivo para hacer este cap lo mas antes posible. No saben que bien se siente que le digan eso.

"Conversaciones normales"

"Pensamientos y recuerdos"

"Magia y todo lo que sea pronunciación de hechizos/otros idiomas"

SONIDOS FUERTES O "GRITOS"

Disfruten, dejen sus comentarios chau.

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Capitulo 4 -El tren, El carruaje y Bellatrix.

Lily Evans miraba por la ventana de su compartimento, estaba sola por el momento, acababa de llegar al tren que la llevaría a su próximo año escolar. Pensaba en las cosas que habían pasado en casa estos últimos días además de las constantes peleas con su hermana mayor y su asqueroso novio.

Lily había notado que sus padres parecían mucho mas tranquilos este año con respecto a ella irse por 10 meses a una escuela mágica en la cual no están permitidos y que además tenían sospechas de que no era un cuento de hadas. Tenían razón. El mundo mágico era horrible para personas como ella. Incluso para aquellos que no soportan el sufrimiento de otros.

Con el tiempo te acostumbras a lidiar con esas cosas, pero aun así es muy difícil tratar de seguir siendo tan brillante en un mundo tan oscuro.

Había tenido tanta ilusión saber todo sobre la magia, y, al principio todo era miel y rosas conociendo las increíbles muestras de magia y lo que podría hacer ella con ella. Pero en el momento en que su primer año comenzó, luego las interacciones con sus compañeros y mas tarde con los magos en mágica bretaña le quitaron aquella alegría sobre su nuevo mundo y por momentos deseo no ser una bruja.

El primer año fue muy horrible. Sus compañeros que habían vivido en el mundo mágico la trataban muy mal. Era el principal blanco de todos ellos por demostrar ser mucho mejor que ellos y por su tipo de sangre, esa estupidez de la sangre. Odiaba el estigma. Había excepciones a los cuales no les importaba eso pero tampoco querían ser un blanco por defender a los nacidos muggle.

Había un grupo de chicas muy crueles con respecto ella, como si ella les estuviera robando el aire. Había chicos que incluso habían intentado daño físico y no me refiero a golpes, no, era algo mucho peor. Pero gracias a su temperamento les fue frustrado.

Y por supuesto los matones que se hacían llamar los merodeadores. Desde el primer año el tal Potter era una pesadilla. Nunca la maltrato pero era tan arrogante que incluso la hacia creer que el la quería como un simple juguete y solo la presencia de Remus junto a el evito que ese pensamiento se mantuviera en su cabeza por mucho tiempo.

Ya no recordaba cuando fue la ultima vez que estuvo realmente feliz en el mundo mágico. Tenia tres amigas y las únicas con las cuales tenía interacción ya que los demás la trataban muy pésimo, ya sea por su inteligencia, su personalidad, su apariencia, su poder y su sangre. Por esa razón no se había roto aun, por tener a esas tres grandes amigas.

Aun era intimidada, pero gracias a sus amigas el golpe no dolía tanto como antes. Todos dirían que lo mejor es no volver al mundo mágico. Sin embargo la magia necesita ser controlada para no lastimar a nadie. Si salia de la escuela ahora su magia estaría esperando para que su temperamento golpee y se arme un gran problema. Sabia que podía cambiarse de escuela, pero había este gran problema que siempre existirá en todas las escuelas mágicas. El mismo problema que había en Hogwarts. La pureza sangre.

Era mejor quedarse con sus amigas y luchar su camino como todos los nacidos muggle antes que ella.

Lily miro las familias despidiéndose notando la gran diferencia de las familias no mágicas con las familias mágicas. Las familias mágicas eran bastantes frías con respecto al contacto físico, había visto la emoción de las familias no mágicas en sus despedidas y podía ver la alegría de aquellas que no apreciaban a un mago en la familia. Las mágicas eran muy distantes, había excepciones como los Potter que parecían cálidos, sin embargo se miraban muy educados para ser los padres de Potter. Ella sintió una punzada de dolor al recordar que las familias como las de ella sufrían este día, dejar ir a un hijo no es tan fácil.

Recordando sus pensamientos iniciales ella pudo identificar que ellos parecían menos preocupados. Había visto a su madre leyendo libros viejos. Había notado a su padre haciendo negocios mucho mas seguido y parecía que su padre pronto dejaría de ser un obrero y se convertiría en un gran negociante o empresario si sabia invertir. Pero nadie le había dicho nada, amenos que quieran que sea una sorpresa. Lastima que tenían a una hija tan lista. Que también se puede equivocar y quizás su padre solo es un mediador para alguien mas. Eso no podría ser posible ya que su padre no es un negociante como para que alguien quiera que lo haga por el.

Había tantas preguntas con respecto a ellos. Había visto a su madre poniéndose en forma. Ella odia el ejercicio. Ella era hermosa, para que quería verse mas bien de lo que ya era, era inconcebible.

Incluso su padre estaba comiendo mas sano para mantener su figura magra y no perder el cuerpo que había ganado trabajando de obrero. Asi que ya habían pasado días sin que se comiera una hamburguesa. Seguro hay una explicación lógica como para que quieran ser una súper pareja.

Dejando de lado los secretos familiares Lily miro como todos los estudiantes entraban al tren y sus familias se iban notando brevemente a sus amigas dando un ultimo adiós a sus padres y correr dentro del tren.

Lily suspiro cuando el tren empezó a moverse, preparándose para lo que seria un viaje a otro mundo. La puerta de su compartimento se abrió llamando la atención de la joven pelirroja.

"¡Oh!, Lils por fin te encuentro, no sabes lo que tuve que pasar metiendo mi hermosa cabeza dentro de esos compartimentos llenos de pura sangre." la chica que hablo estaba la misma altura que Lily, cabello negro y largo con un rostro hermoso y ojos de color azul. Era una linda chica llamada Alice Prite.

"Eres una sangre pura, Alice." dijo Lily alegrándose de ver a una de sus mejores amigas.

"Tan aguafiestas como siempre Lily." sentándose frente a ella después de guardar su baúl.

"Según recuerdo, yo soy la mas divertida."

"Eso es por que tienes mas libertad tu lo sabes. Por eso odio ser pura sangre." cruzando sus manos haciendo pucheros.

Lily sonrío a su amiga. Ella como todas las mujeres pura sangre tenían una etiqueta que seguir, por lo tanto la muestra de emociones que no sean necesarias no estaba permitido.

Lily se quedo con las palabras en la lengua cuando dos chicas, una de pelo rubio y la otra de cabello castaño ambas de ojos marrón pero con cierta diferencia entraron al compartimento como si las persiguiera Bellatrix. Ellas eran Marlene McKinnon y Emmeline Vance.

"¿Y a ustedes que les pasa?" soltó Lily.

"Parece que han corrido desde su casa hasta aquí." declaro la ojiazul.

"Tu que crees, vimos a Malfoy cambiándose, y fue..." las dos se estremecieron de horror al recordarlo. "Fue horrible, es delgado y pálido, ahora se lo que cada sangre pura que se respete se mira y es bastante horrible. Enserio chicas si les gusta un sangre pura, por mas bonita que pueda ser su cara y su ropa le quede muy bien, lo que hay debajo sera horrible." termino de hablar Emmeline.

Lily hizo una mueca de asco, por mas guapo que un chico podría ser. Le daba pavor si era un purista de sangre, eran lo peor.

Alice solo río de sus caras, las chicas como ellas nunca serian consideradas unas damas si las miraran en este momento.

"Muy bien chicas, dejando el horrible espectáculo atrás, quiero saber que hicieron en estas vacaciones, excepto tu Lily, ya se que hiciste." señalo Emmeline sentándose pesadamente junto a Alice.

"Lo de siempre para mi, salir del país e ir a París y cuidar de mis hermanos pequeños que son unos alborotadores. ¿Y tu?" hablo Marlene sentándose junto a Lily.

"Pues yo y Lily la pasamos en mi casa, ella me enseño todo lo que se tiene que saber sobre el mundo no mágico." dijo, para después emocionarse y casi saltar en su asiento mientras contaba todas las cosas que aprendió a usar y la ropa increíble que había visto y que por ser un sangre pura no puede usar.

"Y tu Alice. ¿Que has hecho además de cuidar plantas?" dijo volviéndose a Alice que la miro con cara en blanco.

"Pues hice lo de siempre, viajar y estudiar plantas, para tu información, Em. No todos tenemos padres tan comprensivos." se quejo la chica perdiendo su cara en blanco.

"Ya chicas, dejen eso. Mejor díganme que a pasado como a estado el mundo mágico." Lily interrumpió las quejas de Alice.

"Hay, Lily sabes que es lo de siempre, pureza de sangre y ese movimiento que esta causando terror en la comunidad mágica. Al menos a los que no nos gusta el estigma pura sangre."

Lily pudo notar la ligereza con que lo dijo Marlene.. Demasiada ligereza para ser algo leve. Lily sabia que el mundo mágico estaba al borde de la guerra o puede que ya este en guerra. Sabia que esto era peligroso para alguien como ella y sus amigas lo saben, tratando de que ella no sienta temor por las verdades de su mundo.

Lily suspiro. "saben que no me están protegiendo cuando no me dicen la..."

la puerta se abrió dejándose ver a cuatro chicos y los que estaban justo enfrente eran los mayores dolores de cabeza de las cuatro chicas. James Potter y Sirius Black, flanqueados por Remus Lupin y Peter Pettigrew. Ellos dos pensaban en ellas como las chicas hechas para ellos. Eran unos imbéciles.

"Hola chicas, un gusto. Están preciosas como siempre." dijo Potter con una sonrisa ganadora.

"Las hemos estado buscando. Para hacer brillar nuestro día." prosiguió Black sonriendo igual a Potter.

Por supuesto. Remus no dijo nada, pero el estaba allí sin hacer nada. Eso siempre le molesto de Remus. Peter ni se diga. A las cuatro les parecía un poco repugnante y aun no lo conocían bien. Sin embargo su sonrisa lasciva era muy desagradable.

"Vete Potter. No necesitamos que arruines nuestro día." dijo mordaz Lily.

"¡Ah!, pero si me voy sera aun peor. Ya sabes que te encanta mi presencia." dijo acercándose a Lily. No pudo acercarse mas cuando 4 varitas apuntaban exactamente a su zona media y no hablo de su abdomen.

"Por favor Alice, amor. Sabes que aprecias nuestra devoción." comento Sirius ignorando la mirada de traición de James. James sabia que hacer enojar a las chicas cuando te apuntaban no era una buena idea.

Alice gruño a Sirius haciendo brillar la punta de su varita sin dejar de apuntar. "¿Devoción?, si no recuerdo, antes de subir al tren te vi rodeado de chicas contigo tratando de estar demasiado pegado a ellas. No son mas que unos imbéciles, jamas. Jamas serán bienvenidos aquí."

"Que cruel." susurro Peter atemorizado.

"A mi me parece justo." comento Lupin sin preocuparse.

"Muy bien chicos, vámonos. Ya veo que las chicas necesitan prepararse para nosotros." declaro Potter alejándose y sonriendo con arrogancia. Empujando a sus amigos salio del compartimento cerrando la puerta con Black guiñando un ojo a Alice antes de salir quien gruño de desagrado.

"Son unos pesados." dijo Alice inmediatamente cuando salieron.

"¿Cuando nos van a dejar en paz?" pregunto Marlene.

Emmeline bufo, nada elegante. "Cuando sacrifiquemos a uno de ellos. Me inclino a Peter, me repugna y eso es que habla menos que los demás. Incluso Remus."

"Mejor que sea Potter así nunca me tendría que preocupar de su constante jactancia." replico Lily.

Desde primer año los merodeadores como se hacen llamar en secreto, habían tomado como objetivo hacerles la vida imposible. Al principio con bromas y ahora como pretendientes. Era desesperante, sin mencionar que las degradaban mas como mujeres actuando así. Los cuatro representaban las peores cosas que a una mujer no quiere que la miren. Indiferencia(Lupin), lujuria(Pettigrew), diversión(Black) y trofeo(Potter).

Cambiando de tema las cuatro chicas comenzaron a hablar de las cosas que les gustaría hacer este año. Por fin podrían salir a Hogsmeade. Disfrutando que hoy, ningún pura sangre se acerco a su compartimiento. Además de los merodeadores.

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Un chico de 16 años estaba en un compartimento con el como único ocupante. Había llegado temprano, había cerrado el compartimento y sorprendentemente nadie reviso el compartimento. De alguna forma lo decepciono, pero al cabo de un tiempo lo agradeció. Se reuniría con el director inmediatamente cuando llegue para hablar sobre los arreglos de aprendizaje. Su año sera de acuerdo a su edad. Sexto.

En fin, no quería conocer a otros por el momento. Tenia suficiente con reunirse con Dumbledore. Sera un reto ya que el Dumbledore que conocía era un completo imbécil. Esperaba que el de este tiempo sea mas real que el viejo falso de su tiempo.

Aun no podía dejar de culpar a su viejo director de las cosas que salieron mal. Pero una sola frase lo perseguía. "La verdad. Es una cosa terrible y hermosa, y por lo tanto debe ser tratada con gran cuidado."

Esa frase que dio como resultado la muerte de todo lo que conocía. La verdad tenia que ser tratada con cuidado, pero la verdad era mejor que una mentira. Era mejor recibirla que nunca conocerla.

Era momento de cambiarse. Canalizando su magia e intención. Un destello de luz y su uniforme estaba ajustado en su cuerpo.

Tal como se había acordado, iría por el nombre Isley y su apellido Evance. Negaría toda relación con la misteriosa casa Evance. En Hogwarts seria un chico simple. Esperando el momento justo para revelarlo.

Había mucho que hacer este año. Su primer obstáculo sera Dumbledore. El solo sabe que un chico llamado Evance llegara a Hogwarts, nada especial, pero con la sospecha de ser de la casa antigua que recién se a estado escuchando. Esa reacción es por la que había estado trabajando el ultimo año.

Lance estaba a cargo de los estados Evance y prácticamente establecer la casa en su mas alto para ser presentada cuando sea el mejor momento.

Por ahora Harry disfrutara un año escolar en Hogwarts.

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Albus Dumbledore. No era un viejo senil como todos pensaban. El siempre a sido así, sus objetivos solo han cambiado un poco desde su juventud. Siempre a querido reconocimiento, sin embargo no a costa de otros. Sabia muchas cosa y apreciaba ese conocimiento guardándolo para si mismo. Había cosas mas grandes que las personas no conocían y el era el único capaz de lidiar con eso.

Hace menos de un mes una carta llego a sus aposentos. Había sido una impresión ver el apellido. Sin embargo nada parecía indicar un gran revuelo y tal vez eran simples coincidencias. No había pedidos de tratamiento especial ni advertencias, solo un simple pedido de matricula en esta escuela. Sin embargo la sospecha estaba allí.

Hadrian Isley Evance, quería inscribirse en Hogwarts por que se supone era la mejor. Había estado en constantes viajes y hasta ahora se quedaría en Inglaterra. Nada mas. Eso era todo.

Lo inusual era que seria la primera vez en sus años como director que alguien nuevo vendría a medio programa para seguir estudiando. Por lo leído en la carta sera un sexto año, por lo que se entiende viene de una familia de negocios pero tal vez sean muggle ya que no hay sello de casa. Nada que justifique su precaución. Pero el apellido Evance era un apellido que a estado circulando, de repente varias leyendas y mitos empezaron a circular por la población mágica y quizás por la muggle. Para que eso ocurra tendría que ser una casa nueva. O la casa era tan antigua que no se recordaba hasta que sucedió algo para que levantara los mitos de nuevo. Alguien con un apellido de tanta controversia es un punto sospechoso. Aunque nada justificable.

El sexto año de Hogwarts es muy peligroso sin embargo. Si era un nacido muggle tendría muchos problemas. Ahí se encontraban los mas problemáticos de la institución.

Solo quedaba esperar el resultado de esta incorporación.

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El tren se detuvo en la estación y una multitud de estudiantes se desbordo del tren. Había empujones, patadas y peleas durante la travesía. Las cuatro chicas se apresuraron hacia los carruajes oyendo de forma apagada los gritos de Rubeus Hagrid llamando a los primeros años.

En la multitud cuatro chicos hacían lo mismo dirigiéndose a los carruajes abriéndose paso para tratar de ser los primeros en llegar. Tuvieron que esquivar a un grupo de Slytherin de sexto año en su camino. Sirius los ignoro mientras los demás trataban de hacer los mismo y no hacer contacto. El grupo estaba conformado con Evan Rosier, los hermanos Lestrange junto con Lucius Malfoy. y... Bellatrix Black.

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Bellatrix Black, hija de Cygnus y Druella Black, era orgullosa y rebelde. Una ávida seguidora de las creencias pura sangre, era respetada y regia cuando no estaba desafiando el régimen. Este año demostraría de que estaba hecha, haría orgullosa a su casa, nada sera mejor que Bellatrix Black, y lo único que humedecía el animo era el inminente contrato de matrimonio. Ella sabia que ese día llegaría, nada importante. Solo le molestaba que era antes de hacerse un nombre por si misma, su casa se estaba apresurando demasiado, Rodolphus Lestrange era un buen partido, era pura sangre de buena familia y leal a la causa. El problema es que no quería preocuparse por Rodolphus durante unos años y ahora a solo el final de sus estudios tenia que preocuparse de el. Eso no le gustaba. Ella era independiente.

Casi chocaba con un grupo de terceros. Mirándolos bien era el grupo de su primito, el descarriado. Juntarse con un Potter. La desgracia.

De toda su familia solo dos eran la decepción. Andromeda y Sirius los dos simpatizantes de sangre sucia. La vergüenza. A diferencia de Sirius al menos Andromeda se mostraba obediente y esperaba que recapacitara o seria expulsada. Ella se lo busca.

Bellatrix observo a Sirius ignorarla como siempre lo a hecho en el ultimo año con sus amigos intentar hacer lo mismo, pero su reputación la precede. Ella era conocida como una ávida seguidora de sangre pura y una bruja muy poderosa con quizá, nadie quien pueda ganarle además de los veteranos de guerra e instructores.

Todos le temen aunque la odien aun no se atreven a hacerlo ver. Excepto. Lily Evans.

La chica sangre sucia pelirroja era bastante desafiante. Uno pensaría que ella era una estúpida al hacerse enemiga de ella. Pero no. en realidad su temperamento y su desafío la a mantenido a salvo de los Slytherin y los simpatizantes sangre pura que odian a los nacidos muggle. Si ella no tuviera una columna vertebral de seguro ya abría sido violada, golpeada y desaparecida. Ella desde que llego a Hogwarts a sido la mejor, demostrando constantemente que una sangre sucia puede ser mucho mejor que un sangre pura y la sangre no importa. Prácticamente era la versión sangre sucia de Bellatrix de sangre pura. Cada característica de una era replicada por la otra. Lo único que las diferenciaba era sus creencias y la tendencia de Bellatrix por insultar a los demás hablándoles como si fueran bebes.

De cierto modo, Bellatrix le tenia cierto temor y admiración. Saber que desde que llegaste a este mundo eras el principal blanco de sus habitantes y aun así seguir viniendo era digno de mención. Temor, por lo que ella sabia que se convertiría. Alguien que rivaliza con ella misma era aterrador para su causa. Sin embargo Bellatrix dejaría que el destino juegue y ver si ella logra sobrevivir o morir como la sangre sucia que es.

Ignorando las peleas de los hermanos Lestrange camino calmadamente hasta el carruaje mas cercano. Estaba lleno. Suspirando y no querer retrasarse obligando a los ocupantes fuera del carruaje camino hacia el siguiente.

Lucius fue el primero en llegar, entrando junto a los hermanos y Evan, estaba a punto de entrar pero su molestia al ver a los hermanos empezarse a gritar de nuevo con Lucius tratando de que se callen y Evan tirando mas leña al fuego. Con un gruñido cerro la puerta del carruaje con fuerza no queriendo lidiar con ellos.

Los cuatro chicos dentro solo la miraron cuando cerro la puerta y quedarse a fuera confundidos, hasta que Lucius suspiro, sabia que bella se molesto con sus constantes peleas y lo pagarían cuando estén solos.

Bellatrix estaba furiosa, caminando rápidamente hasta el ultimo carruaje. Venia soportando sus peleas desde que entraron al tren y ya no podía soportarlo. En un día normal ella les gritaría, los amenazaría con torturarlos o se saltaría eso y los hechizaría, pero hoy era el primer día en Hogwarts, su primer día de independencia fuera de la mansión Black y no quería gastárselo con los imbéciles.

Cuando llego al ultimo carruaje pudo ver que era uno mas pequeño, como si era temporal. Estaba ocupado por una persona, era un estudiante por el uniforme que llevaba, pero su rostro era desconocido, por que estaba usando la capucha de la bata. Parecía estar durmiendo pero era imposible ya que se supone que acababa de subirse al carruaje.

Dejando de lado eso se subió al carruaje y cerro la puerta llamando la atención del otro ocupante. Levanto su cabeza y... la miro... bajo su capo. Ojos verdes. Parecían, dos esmeraldas con fuego amarillo que se esparcía por el interior de sus ojos.

Bellatrix estaba un poco hipnotizada al ver semejantes ojos. Eran hermosos pero a la vez... podías sentir temor por ellos. Parecidos a los suyos. Un violeta hermoso, pero muy temidos por los demás.

Era un chico por su construcción. Parecía muy diferente a como se vería un estudiante de grados menores así que era tal vez un séptimo o sexto. Pero era imposible no saber quien es dueño de esos ojos. Eran únicos.

Bellatrix se enderezo en su asiento al ver algo aun mas impresionante. Sus malditos ojos estaban rasgados. Levemente, pero ella era muy perceptiva. Su pupila estaba rasgada como un felino. Eso si era una impresión que nadie olvidaría.

"¿Te gustan mis ojos?"

Bellatrix salto ante la voz extrañamente simpática del extraño. Cambiando su actitud curiosa por una postura regia pura sangre y agresiva.

"No hay nada que me interese de un fenómeno como tu."

"¿Quien dijo interés?, a nadie le importa tus intereses, no aquí. No a mi." replico el chico de forma divertida.

"¿No sabes quien soy?, soy de la casa Black y deberías respetarme." ella gruño sin dejar de ser elegante. Nunca espero una respuesta tan... tan... tan cortante. El pagaría. Nunca le a gustado usar su apellido para algo tan poco importante, pero tenia sus usos.

El chico bufo. "No me interesa de que casa seas. Puedo saber tu apellido, pero no se tu nombre, sigo sin saber quien eres."

Bellatrix estaba a punto de perder su auto control. Recordando que ella era una sangre pura, tenia que controlarse mucho mejor ante este tipo. Nadie que la conocía o había hablado de su casa la desafiaría tan descaradamente. No sabia como lidiar exactamente con esto. Era un nuevo campo de juego, el no la estaba desafiando como un miembro de otra casa, sin respaldo. Eso significaba que era indefenso. Pero estaba muy confiado y tranquilo como para ser cosa fácil. Entonces el punto era que no podía usar nada de pura sangre para lidiar con el por que a el no le interesa. El podría tener problemas cuando lleguen a Hogwarts, pero no le parece importar.

"Sabes, soy considerada la bruja mas poderosa de Hogwarts y con mucho poder en la escuela."

"¡Que impresionante!" el chico se enderezo, fingiendo emoción. "A tan temprana edad. Eso es digno de elogio. Sin embargo..." dijo quitándose el capo revelando su rostro. Era atractivo, rostro angular y aristocrático. Cabello negro sombra y una franja plateada en su lado derecho. Parecía de su edad. "Sigo sin interesarme." termino con indiferencia.

"¡Aaaaah..." Gruño la pelinegra. "¡pagaras escoria!, ¡si no te interesa nada de eso significa que no eres un pura sangre , haré tu vida un infierno en Hogwarts. No sabes lo que te espera, mis palabras tienen mucho peso "asquerosa sangre sucia". Sabrás quien es Bellatrix Black!." termino jadeando y su rostro hermoso torcido en rabia. Había perdido su control y luego de unos segundos se dio cuenta de su error cuando una risa, una risa divertida comenzó a salir de los labios del extraño, haciéndose cada vez mas fuerte... pero no lo suficiente para ser una carcajada.

Esto confundió a la chica y la enfureció aun mas, pero esta vez no quería cometer el mismo error.

"¿Que es tan gracioso en mis palabras imbécil.?" gruño.

Apoyándose en el respaldar del asiento el chico se calmo después de su pequeña risa, respirando para regular su respiración para poder hablar. "No lo entiendes. Has comenzado una diatriba sin conocerme. Que pasaría si soy un sangre pura y tu solo me insultaste de ese modo. Eres una pésima chica mala. Estas siendo solo un matón. Y, a pesar de todo lo que has dicho, espero que disfrutes haciendo mi vida un infierno, solo no muestres demasiado interés. Pueden pensar que es por despecho." contesto sonriendo con burla. Su rostro sereno y sin muestra de nervios.

El rostro de Bellatrix se contorsiono cada vez mas. Enrojeciendo ya sea de ira, vergüenza o frustración no se sabia pero lo que si sabia es que si nunca llegaban a Hogwarts ella le arrancaría la cabeza con todo y columna vertebral.

Bellatrix se calmo un poco cuando recordó algo en su respuesta.

"Dijiste que podrías ser un sangre pura. ¿Eres uno?." pregunto con brusquedad aun enojada.

"Vaya, que sutileza y tacto el de usted señorita Black." Bellatrix gruño apretando los dientes. "Pero no. no soy mas que un humilde mestizo que va por primera vez a una escuela mágica de este mundo. Nada especial. Nacido de un Squib y una hermosa hija de muggle." explico suspirando con felicidad. Chasqueando la lengua señalo. "El todo es que tengo muchas palabras que espero que no escuches de mis labios. Así que si haces mi vida un infierno como tu dices, espero que sean tus capaces manos las que lo hagan. A menos que no puedas." la miro con su cabello cayendo sobre sus ojos y de cierta forma dándole un aire desafiante.

Bellatrix estaba realmente frustrada y colérica con este tipo. A pesar de no ser un sangre pura la trataba así. Esto merecía una maldición. Sin embargo si el chico era nuevo lo estarían esperando. Los problemas comenzarían antes del año y eso no era necesario, no quería estar siendo vigilada este año. Había cosas que hacer.

"Haré tu vida muy difícil mestizo." dijo sentándose en la esquina opuesta del carruaje ignorándolo. Solo escuchando una risa alegre ante su amenaza.

"Lo se, señorita Black, la cuestión sera quien de los dos se rompe primero. Espero que en casa te enseñen a recibir un buen golpe. Por que en mi caso, se recibir lo que me lancen." dijo en voz baja en respuesta. Haciendo a Bellatrix extrañarse cuando un escalofrío subió por su espalda. "Por cierto mi nombre es Isley Evance, señorita Black. Sera un placer conocerte. Jajaja." Bellatrix gruño de molestia perdiendo los estribos al escuchar de nuevo su risa. Dándose la vuelta con brusquedad.

Sacando su varita disparo un rompe huesos a sus piernas para que sufra.

Isley al ver sus intenciones en auto reflejo abrió la puerta del carruaje y se lanzo fuera del carruaje en movimiento, rodando por el suelo y quedar tendido en la hierba, y a pesar de la situación siguió riendo a carcajadas, aun sin moverse de donde estaba. Mientras el carruaje se alejaba rápidamente.

Bellatrix en su furia lanzo una serie de maldiciones a Isley con la intensión de hacerlo sufrir. Como Isley salio con rapidez los hechizos impactaron en el asiento destruyendo por completo parte del carruaje.

Tratando de calmar su ira y darse cuenta que no había restos del mestizo se apresuro a ver por la puerta abierta, mirando al chico acostado en la hierba a una gran distancia del carruaje. Pondero lanzarse del carruaje y torturarlo, pero era un caso perdido ya estaba demasiado lejos. Era mejor esperarlo en Hogwarts y demostrarle que ella no era una broma. Sentándose en su asiento repasando su interacción y a pesar de sus creencias tuvo que admitir que fue demasiado cómico.

Pero aun así, si el moría le daría un gran placer.

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Harry se levanto y miro el ultimo carruaje donde Bellatrix Black se había ido. Había estado al borde en todo momento y a pesar de que era, o mas bien fue, uno de sus mas grandes enemigos y causado mucho dolor, esta chica no era ella aun. Si ella se convertiría en su enemigo que mejor momento que saberlo desde ya. Así nunca se confiaría de ella. Hubo momentos en su propia actuación burlona, en que una abrumadora oleada de odio atravesaba su ser y le gritaba que la matara ahí. Lo logro suprimir y al final disfruto hacerla perder los estribos.

Sacudiéndose el uniforme ausentemente,camino tranquilamente hacia Hogwarts, esperaba llegar antes que los primeros años aun, quizá era una esperanza perdida.

"¡Aaaaaah!, la vida es buena." comento mirando al cielo caminando sin prisa y una sonrisa divertida.

Este año seria muy interesante.

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fin del juego

Game Over.