Hola lectores! Finalmente les tengo el capítulo que esperaban. Jajaja. Me tardé en publicarlo, lo admito, porque quería un buen capítulo, así que me tomé mi tiempo, y creo, que vale la pena. Personalmente me gustó. Espero lo mismo de ustedes. ¡Dejen reviews, por favor! Solo así no moriré de ansiedad por saber como les pareció, jaja. ¡Disfruten!

Aviso: La serie Glee y sus personajes no me pertenecen. Son propiedad de FOX, Ryan Murphy, Brad Falchuck, e Ian Brennan. Yo solo los uso para entretenerme escribiendo :)


Mercedes nos reunió a todas en su boutique.

Estaba fumando un cigarrillo y no paraba de dar vueltas por todo el lugar.

-¿Puedes parar?- le pidió Quinn- Me estás poniendo nerviosa.

-Estoy… conmocionada- dijo Mercedes.

-¿Qué pasó ahora?- pregunté.

Mercedes se dejó caer en la silla de su escritorio y bajó la vista.

-Terminé con Rob.

Todas nos quedamos boquiabiertas.

-Le dije algo que no se suponía que le tenía que decir, pero era cierto- continuó- Nunca había sido tan honesta en mi vida.

-¿Le contaste lo de tu vecino?- le preguntó Tina.

Mercedes negó con la cabeza.

-Le dije que lo quería, que no lo iba a negar, pero me quería más a mí misma.

-Oh

-¿Y…ahora?

-¡Soy libre!- exclamó, y después volvió a bajar la vista- Aunque me siento mal.

Quinn suspiró y se sentó junto a ella.

-Creo que sé que puede despejar tu mente.- dijo- Mañana quiero que se lleve a cabo mi plan. ¿Siguen dentro?

-¡Mañana es miércoles!- le recordé.

Quinn se encogió de hombros.

-Los chicos se van el viernes, ¿Por qué no?

-Espera…-comenzó Tina- Puckerman podrá ser un descarado, pero, ¿por qué tenemos que hacer sufrir a Artie y a Finn si ellos no planearon el viaje?

-Pero están muy de acuerdo con él.-repuso Quinn- Artie incluso compró su boleto de avión antes que Noah.

Tina bajó la vista.

-De acuerdo- aceptó- Hagámoslo.

Las tres me miraron con una enorme sonrisa.

Inmediatamente salí en defensa de mi esposo.

-Chicas… Finn no es así- les dije- Él es bueno.

-Por favor- se burló Mercedes- Si él también está más que listo para desgastarse en Las Vegas, ¿o lo vas a negar?

Suspiré, le arrebaté el cigarrillo a Mercedes, dejándola perpleja, lo pisé, y traté de sonreír.

-Más vale darnos prisa- dije.


Noah estaba más que complacido con la idea de una "despedida" de nuestra parte antes de que él y los chicos partieran hacia su gran aventura.

Finn aceptó usar la cafetería para darle lugar a dicha celebración, y por más que me rogaba, nunca le mencioné cual era la sorpresa que las chicas y yo les teníamos preparada.

El viernes por la tarde, me desaparecí, y llegué al departamento de Mercedes, en donde todas nos estaríamos arreglando para esa noche. No podíamos correr el riesgo de que Finn, Artie o Noah nos vieran en nuestros vestuarios.

Durante el miércoles en la noche, y toda la mañana del jueves, Mercedes y Maxime nos confeccionaron nuestra ropa, y para solo haber trabajado quince horas en ella, habían hecho un excelente trabajo.

La primera en estar lista fue Quinn, que llevaba puesto el uniforme de las Cheerios que usaba en la preparatoria. Se hizo una coleta, y se puso sus tenis deportivos.

Tina llevaba un atuendo muy gótico. Una blusa purpura con una chaqueta negra, una falda de cuero, botas con cordones, un prendedor de calavera, y sombra oscura en los ojos.

Mercedes se puso un pantalón fucsia, una blusa amarilla, un chaleco plateado y una boina blanca. Estando acostumbrada a verla diario al último grito de la moda, me parecío muy sofisticada cuando volvió a su antiguo look.

Por último, yo me puse un suéter azul con un gato bordado, una falda de cuadros gris, unas calcetas blancas y unas balerinas fucsia.

Además, recogí mi fleco con un prendedor.

Mis amigas y yo nos retocamos un poco más el maquillaje, y después nos miramos al mismo tiempo en el enorme espejo de Mercedes.

Las chicas de la preparatoria McKinley High estaban de regreso.


Salimos del departamento y tomamos un taxi en la Quinta Avenida.

Camino a Hudson´s, Maxime telefoneó a Mercedes.

-Así que ya llegaron…- nos avisó Mercedes, mientras Maxime parecía no dejar de hablar por el otro lado de la línea.

Mercedes soltó una carcajada.

-Espero que Larry los esté atendiendo bien-dijo- También espero que Finn no esté a cargo de nada. ¡Ordénales un whisky y que lo carguen a mi cuenta!

Tina, Quinn y yo miramos a mi amiga sorprendidas. Ella realmente no tenía ningún problema. No estaba casada. Su marido no la iba a dejar para irse a Las Vegas el fin de semana, e irónicamente, ella era la más entusiasmada con nuestra "despedida" para ellos.

Apenas llegamos, Maxime se encargó de distraer a los chicos y les invitó unos cuantos tragos. Las chicas y yo entramos al lugar con cautela y nos escondimos detrás de la barra, gracias a la ayuda de Gary.

Tina le pidió a Larry un shot de tequila, y cuando se lo terminó, Mercedes ordenó otro.

-¡Apresúrense!- exclamó a Quinn- ¡Me gustaría que subieran al escenario aún sobrias!

-Eso va a estar muy difícil- comentó Tina.

Le di un codazo, Mercedes soltó una carcajada, y Quinn puso los ojos en blanco.

Finalmente, yo misma decidí que ya era momento de comenzar, y me paré para darle señas a Maxime.

Él se percató a lo lejos de mi presencia, y asintió.

Fue hasta la barra para tomar el micrófono, e inmediatamente me bajé cuando los chicos miraron a esa dirección.

Maxime llegó al pequeño escenario, y tosió para que le prestaran atención.

-Buenas noches, señores-comenzó- Bienvenidos a su fiesta. Como saben, está organizada por sus esposas, Quinn Puckerman, Tina Abrams, y Rachel Hudson, y además su gran amiga, Mercedes Jones, con el propósito de despedirlos. Sabemos que se van a Las Vegas todo el fin de semana, a donde por cierto no me invitaron, con el motivo del cumpleaños del señor Puckerman.

Pude escuchar como los chicos soltaron una risotada.

-¡Así es!- gritó Noah- ¡Vamos a ser libres! ¡Nos vamos a portar mal!

Volteé a ver a Quinn, y mi amiga alzó una ceja.

-Ya verás, Puckerman…-murmuró.

-De acuerdo, Noah Puckerman, siéntate- le ordenó Maxime- Como lo mencioné, las chicas les quisieron hacer una despedida, y les tienen una sorpresa…Con ustedes…. ¡De la preparatoria William Mckinley, en Lima,Ohio, las chicas del glee club, New Directions!

Yo, I'll tell you what I want, what I really really want,
So tell me what you want, what you really really want,
I'll tell you what I want, what I really really want,
So tell me what you want, what you really really want,
I wanna, I wanna, I wanna, I wanna, I wanna really
really really wanna zigazig ha.

Apenas llegamos al escenario, los chicos se quedaron con la boca abierta. No solo estábamos vestidas como adolescentes de nuevo, sino que estábamos cantando una canción de las Spice Girls. No había manera de que no estuvieran impactados.

Maxime nos dio nuestros micrófonos y comenzamos a bailar en el escenario.

If you want my future forget my past,
If you wanna get with me better make it fast,
Now don't go wasting my precious time,
Get your act together we could be just fine

I'll tell you what I want, what I really really want,
So tell me what you want, what you really really want,
I wanna, I wanna, I wanna, I wanna, I wanna really
really really wanna zigazig ha.

Entonces nos pusimos en una línea, y comenzamos a hacer nuestra coreografía con los pasos que el mismo Maxime nos había enseñado.

If you wanna be my lover, you gotta get with my friends,
Make it last forever friendship never ends,
If you wanna be my lover, you have got to give,
Taking is too easy, but that's the way it is.

Las chicas y yo entrelazamos nuestros brazos y nos dirigimos hasta la mesa de los chicos. Ellos aún seguían pasmados.

Quinn dio una vuelta alrededor de el asiento de Puckerman, y éste le miró el trasero cuando ella sacudió su falda.

Tina apareció por detrás de Artie y le cantó al oído, dándole escalofríos.

Me senté en el regazo de Finn, y le acaricié el cabello, tentándolo. Él estaba a punto de acercarse para besarme, pero lo alejé, y las chicas y yo volvimos al escenario cantando.

What do you think about that now you know how I feel,
Say you can handle my love are you for real,
I won't be hasty, I'll give you a try
If you really bug me then I'll say goodbye.

Yo I'll tell you what I want, what I really really want,
So tell me what you want, what you really really want,
I wanna, I wanna, I wanna, I wanna, I wanna really
really really wanna zigazig ha.

If you wanna be my lover, you gotta get with my friends,
Make it last forever friendship never ends,
If you wanna be my lover, you have got to give,
Taking is too easy, but that's the way it is.

So here's a story from A to Z, you wanna get with me
you gotta listen carefully,
We got Rach in the place who likes it in your face,
we got Tina like MC who likes it on an
Easy Quinn doesn't come for free, she's a real lady,
and as for me..ah you'll see,
Slam your body down and wind it all around
Slam your body down and wind it all around.

If you wanna be my lover, you gotta get with my friends,
Make it last forever friendship never ends,
If you wanna be my lover, you have got to give,
Taking is too easy, but that's the way it is.

If you wanna be my lover, you gotta, you gotta, you
gotta,
you gotta, you gotta, slam, slam, slam, slam
Slam your body down and wind it all around.
Slam your body down and wind it all around.
Slam your body down and wind it all around.
Slam your body down zigazig ah

Caminamos de una forma sexy hasta la mesa de los chicos de nuevo, y les dimos la espalda. Esperamos un segundo, y después nos dimos la vuelta para terminar la canción.

If you wanna be my lover.

Larry encedió las luces de nuevo, y contemplamos a los chicos. Enseguida soltamos una carcajada. No lo quería admitir tan abiertamente, pero la verdad, parecían idiotas. Aún así, Finn se veía lindo.

Maxime gritó y aplaudió fuertemente, pero como los chicos aún seguían en shock, tuvo que darles una cachetada de uno por uno.

-¡Oh!

Finn fue el primero en despertar del asombro.

Poco a poco fue componiendo una sonrisa, y al estar completamente recuperado, se acercó a mí, me cargó, y me besó apasionadamente.

Cuando me dejó de nuevo en el suelo, los chicos hicieron lo mismo con Tina y Quinn, para disgusto de Mercedes.

Maxime la ayudó a prender un cigarrillo , y los dos se fueron a la barra con Larry.


A pesar de que ya habíamos terminado con nuestro espectáculo, y habíamos logrado nuestro objetivo- eso estaba por verse- la fiesta no terminó ahí.

Finn se había encargado de conseguir el doble de alcohol de lo que normalmente todos consumíamos en nuestras reuniones, así que, para mitad de la noche, mis amigas ya estaban perdidas.

Finn y yo decidimos no tomar, ya que de todos los presentes, alguien debería de estar cuerdo, y era obvio que ese no era el propósito de los chicos. Y no solo eso, Finn y yo ya habíamos tenido una primera experiencia generada por el mismo tipo de festejos, y al final terminamos haciendo estupideces. No queríamos repetir aquella ocasión de nuevo en mucho tiempo. Por otro lado, tampoco queríamos hacer sufrir de más a Larry.

Finn y yo nos sentamos a disfrutar de la música, y en eso pasaron frente a nosotros Quinn y Noah.

Noah la llevaba cargada, y ella tenía sus piernas alrededor de la cintura de él. No es que mi esposo y yo tuvieramos una mente sucia, pero nuestra primera reacción fue mirar hacia otro lado.

Mercedes y Maxime estaban dando un gran espectáculo de baile en el pequeño escenario. Mercedes tomó el micrófono y simuló estar cantando aquel éxito ochentero que escuchabamos a Maxime. Estiró su brazo para señalarlo, y cuando éste se acercó, Mercedes lo movió, y terminó dándole una dura bofetada al pobre Maxime.

Finn y yo nos miramos, tratando de no reírnos, y decidimos echar un vistazo hacía la barra.

Ahí estaban Artie y Tina.

Larry los miraba preocupado, y mis amigos no hacían más que desternillarse de risa, rodeados copas y botellas.

Finn se acercó a mí y tomó mi mano.

-¿Crees que deberíamos irnos?- me preguntó.

Me mordí el labio.

-¿Te parece bien dejarlos solos?- le pregunté- Todos están ebrios.

Finn se encogió de hombros.

-Son adultos- respondió- No es nuestro deber cuidarlos. Además, aquí está Larry por si lo necesitan.

-Pero, Finn…

-Esto puede salirse de control- me interrumpió- Así que…¿ qué te parece si solo perdemos el control tú y yo?

Sonreí con suspicacia, y alcé una ceja.

-¿Estás…excitado?

Finn soltó una carcajada.

-Rachel Hudson…-comenzó- Me vas a volver loco.


-Oh, Díos mio- dijo Quinn, dándose un masaje en las sienes- ¿Saben desde cuando yo no tomaba así?

-¿Desde el siglo pasado?-preguntó Mercedes.

Quinn le mandó una mirada asesina.

-Nunca me había sentido tan mal- confesó Tina- Hoy por poco y no puedo hacerle el desayuno a Danny. Todo me daba vueltas.

-Dímelo a mí- repuso Mercedes- Acabe en la cama con la persona que menos quisiera compartirla.

-¿Con quién?- preguntamos todas con curiosidad.

Mercedes nos miró avergonzada, tragó saliva, y bajó la vista.

-¿Con quién te acostaste, Mercedes?- le pregunté.

Mi amiga respiró profundo y nos examinó con la mirada.

-Si les digo… ¿me prometen que no se van a burlar?

-¿Tú crees que tengo ganas de reirme con esta jaqueca que me cargo?- replicó Tina.

Mercedes dio un largo suspiro.

-Con Maxime.

-¿Qué?¿Quién?- preguntó Tina, desconcertada.

-Con Maxime- le repitió Quinn, algo mareada.

Me mordí la lengua para evitar estallar a carcajadas. No sabía si era más gracioso que Mercedes y Maxime habían pasado la noche juntos, o la reacción de Quinn y Tina, que estaban completamente fuera de su estado normal.

Miré a los tres rostros desorientados a mi alrededor y no lo pude evitar.

-¡Jajajajajajajajajajajajajaja!- puse mis manos sobre mi estomago- ¡Jajajajajajajajajajajajaja!

Cuando me pude controlar un poco, me di cuenta de que las lágrimas resbalaban por mis mejillas, y sentí una enorme necesidad de ir al baño.

Mis amigas me miraron como si yo ya hubiera perdido completamente la cabeza, y aún así, ignoraron mi burla.

Al verlas realmente desconectadas, decidí callarme.

-Al menos tú no estuviste a punto de ser llevada a la delegación- le dijo Quinn a Mercedes.

-¿Por qué?- pregunté, divertida.

Quinn suspiró, y me miró aún con rostro enfermizo.

-Noah y yo despertamos dentro de un taxi- dijo- Eran las siete de la mañana cuando me desperté, y él estaba encima de mí. Lo peor fue que yo no tenía mi sostén puesto, y mientras nos vestíamos de nuevo, un oficial se acercó y nos preguntó que hacíamos ahí y a esa hora.

-¿Y qué hacían?

-No supimos que responderle- admitió Quinn-Aún no sé cómo demonios terminamos la noche ahí. El taxista seguramente era un idiota.

Solté una carcajada.

-Y eso no es todo…- intervino Tina- ¿Qué acaso Finn no te contó lo que ocurrió esta mañana?

Negué con la cabeza.

-¿Qué sucedió?

Tina le dio un sorbo a su café.

-Artie y yo le dimos un gran susto a tu esposo- dijo.

-¿Cómo?- pregunté.

-Llegó como todos los días, a abrir la cafetería… lo que menos se esperó, creo yo, fue encontrarnos a Artie y a mí durmiendo placenteramente en la barra.

Miré a mi amiga por un momento, confesando aquello de una forma tan tranquila, y no pude evitar imaginarme el rostro perplejo de Finn al encontrarlos desgastados y perdidos.

Volví a soltar una carcajada, y las chicas aún seguían en las nubes.

Cuando me calmé de nuevo, decidí pararme.

-¿A dónde vas?- me preguntó Mercedes.

-Enseguida vuelvo- les avisé.

Y salí disparada al baño de damas, aún sin poder recuperarme de mi ataque de risa.


-Listo- le anuncié a Finn- Tú equipaje está completo.

Mi esposo me miró preocupado.

-¿Estás segura que estarás bien?- me preguntó.

Puso sus brazos alrededor de mi cintura, y yo hundí mi cara en su pecho.

No lo iba a negar, lo iba a extrañar muchísimo. No iba a ser lo mismo despertar sin tenerlo conmigo, pero él se merecía aquel descanso. Todos los chicos merecían divertirse un poco.

-Solo es el fin de semana- le recordé- Estaré con las chicas. Sobreviviré.

Finn me examinó con la mirada.

-¿Segura?

Asentí.

-Eso sí, Finn…-comencé- Tampoco te excedas. Ten moderación con las apuestas y el alcohol. No quiero ser controladora, pero lo digo más que nada porque alguien tiene ser responsable, y sinceramente, dudo que los otros dos lo sean. Además, tú bien sabes lo que es excederse con ambas cosas. Lo hemos vivido, y justamente ayer por la noche los chicos pasaron por eso.

Finn soltó una carcajada al recordarlo.

-Fue un clásico- mencionó.

Alcé una ceja, y él inmediatamente compuso su postura. Tomó mi rostro entre sus manos y me hizo mirarlo fijamente a los ojos.

-Te prometo que me voy a portar bien- me dijo- Solo serán tres días, pero aún así, me duele separarme de ti.

Lo miré con tristeza.

-No me importa que sea contra las reglas- continuo- Estaremos comunicándonos siempre que sea necesario.

Asentí.

-Te amo, Rach.

-Yo también te amo.

Acercó mi rostro aún más al suyo, y juntamos nuestros labios, deseando que el tiempo no pasara tan rápido, y esa última noche juntos fuera eterna.


Cuando llegamos al aeropuerto para dejar a los chicos, yo no me podía despegar de Finn. Iba prácticamente atada a su brazo, y no lo quería soltar.

Era la primera vez que nos separábamos siendo marido y mujer. Desde hace un año, yo no había pasado ninguna noche sin estar a su lado. Y ahora, me esperaba un largo fin de semana. Seguro, lo pasaría con las chicas, sería divertido, pero yo quería a mí Finn.

Cuando llegó la hora de decir adiós, Mercedes fue la primera en despedirse de ellos, y les deseó un buen viaje. Después, Tina, Quinn y yo nos acercamos a nuestros maridos.

Tina le susurró algo a Artie, y le dio un interminable beso. Quinn y Noah se fundieron en un abrazo, y mi amiga no paraba de darle advertencias.

Finn tomó mi rostro de nuevo, y besó mi frente, mi mejilla, y por último, mis labios. Y yo no podía dejar de besarlo. Tenía que tomar ventaja de los siguientes tres días sin él.

-Es solo el fin de semana- me recordó, mientras su frente tocaba la mía- Y sabes que estoy contigo siempre.

Asentí, dejando resbalar las lágrimas por mis mejillas.

-Te amo, Rach. Cuídate…

Finn soltó mi mano, y poco a poco, se fue alejando con Noah y Artie.

Tina y Quinn llegaron a abrazarme, y ellas también se veían tristes.

Las tres mirábamos a lo mejor de nuestras vidas alejarse.

Justo antes de perderse de vista, Finn se dio la vuelta y me miró. Dijo un "te amo" moviendo solo los labios, y me mandó un beso.

Lo atrapé, y me llevé la mano al corazón.

Entonces desaparecieron.

Al poco tiempo, Mercedes regresó con una revista Vogue, y un Starbucks en las manos.

-Bueno- dijo- ¡Aquí comienza nuestro fin de semana solas en Nueva York!

Las chicas y yo la miramos con muy poco entusiasmo.

-Oh, por favor- se quejó- Se acaban de ir. ¡Esperen al menos a que suban al avión!.

Quinn, Tina y yo, ahora la contemplábamos enojadas.

Mercedes suspiró, y tomó nuestras manos.

-Escuchen…-comenzó- No quiero ser pesimista, pero por favor, pónganse a pensar, chicas. ¡Cuando esos hombres lleguen al Caesar Palace se van a olvidar de todo! ¡Ese es el punto! ¡Van a divertirse!

-Finn y yo nos quedamos en el Caesar Palace en nuestra luna de miel- comenté, con un hilo de voz.

Mercedes puso los ojos en blanco.

-Es increíble- se lamentó- No puedo creer lo exageradas que son. ¡SE VAN POR TRES MALDITOS DÍAS Y EL RESTO DEL AÑO ESTÁN AQUÍ!

-Supérenlo- nos pidió.

Quinn suspiró.

-De acuerdo… creo que no me debería de poner así cuando sé que Noah va a hacer de las suyas, pero… esta es la primera vez que Rachel se separa de Finn, y me pone… algo triste a mí también.

-Y a mí- admitió Tina.

-Pues más vale que se vayan olvidando de eso porque ellos seguramente no se van a poner a llorar por ustedes- mencionó Mercedes.

Le mandé una mirada asesina.

-¡Es la verdad!- se defendió, y después se acercó para abrazarme.

-Ahora, sécate esas lágrimas, Rachel Hudson- me dijo- Porque tú, las chicas y yo… ¡estamos a punto de pasar el mejor fin de semana de nuestras vidas en la Gran Manzana sin intervención masculina!

Poco a poco, a Quinn se le iluminaron los ojos.

-¿Nueva York?

Tina comenzó a sonreír.

-¡SIN HOMBRES!

Al poco tiempo, mis amigas y yo salimos del aeropuerto pisando con firmeza nuestros tacones de diseñador.

Poco a poco, en mi mente se registró el código A.Y.M. (Amigas Y Manhattan).

Y ya no pude pensar en nada más.

Algunas veces, una solo tiene que salir por ahí con las chicas.


¿Y? ¿Qué les pareció el capítulo? ¿Valió la pena? Si creen que fue bueno, esperen el siguiente! ¿Qué creen que pasara con las chicas solas en Nueva York? ¿Les gusta la idea de un capítulo dedicado exclusivamente a ellas? ¿Sin hombres? ¡Ahora lo tendré más pronto! Por cierto, la canción es Wannabe, de las Spice Girls, y le cambié un poco la letra, ya que en lugar de los nombres de las verdaderas Spice Girls, puse Rach, Tina y Quinn, hahaha, espero que lo hayan notado!

¿Qué piensan del capítulo? ¿Qué les gustó más? ¿Era lo que esperaban? ¡Quiero saber! Jajajajaja

( REVIEWS, REVIEWS, REVIEWS,...) Nos seguimos leyendo...