ÉSTE CAPITULO SE DESARROLLA VARIAS SEMANAS DESPUES DE LA LUNA MENGUANTE, DURANTE ELLAS PASARAN MUCHAS COSAS PARA AMBOS PUEDAN LLEGAR A ÉSTA NOCHE, ASI QUE ESPEREN SORPRESAS

Pasaba de las 10 pm y Sakura aún no llegaba a casa de Kakashi, luego de algunas semanas se había hecho habitual cenar 2 veces por semana juntos, en esta ocasión tocaba en casa del Sensei.

Habían pasado casi 2 meses después de aquel sueño tan perturbador que tubo Hatake, desde entonces había intentado evitarla por algunas semanas, sin embargo, por los horarios de Sakura en el hospital, era más fácil encontrarla en algún lugar. Había caído una especie de peste en la comunidad derivada de los mosquitos que incubaron por las tormentas que se venían produciendo en el temporal. Esto había provocado que Sakura no tuviese un horario fijo dentro del hospital en Konoha, por lo tanto en cualquier momento del día ella caminaba por las calles encontrando con Kakashi sin querer.

Hatake había terminado de preparar la cena casi una hora antes y la peli rosa aun no llegaba, él estaba impacientemente sentado en el sofá, con una cerveza en su mano derecha y una de sus revistas favoritas en la otra, pero no dejaba de pensar en Sakura, no era normal que no llegase puntual. Su pierna daba golpes en el piso con cierto ritmo de desesperación, esa noche era especial, luego de haberse dado cuenta de que a ella también le gustaba, Kakashi no pudo contener la emoción de imaginar un futuro utópico con ella, aunque lo negase, en su interior había una llama encendida de un bonito futuro con ella -¿en qué momento pasó esto?- se preguntó para sus adentros, incrédulo de sus fervientes deseos de tener una familia específicamente con ella. Jamás le había ocurrido con ninguna de las chicas con las que llego a pasar la noche, y ahora en menos de 2 meses y sin haber tocado un solo cabello de la peli rosa con intención de seducción pasaba esto.

Era su ex alumna si, era menor que él sí, pero nadie escapa al amor.

Tantos años de convivencia les había hecho mella en sus emociones provocando un sentimiento que no aceptaba al principio, esa sensación que usualmente se confunde con un cariño de hermanos o de una profunda amistad, pero en ellos no era así. Ambos sabían en el fondo que ese "cariño" que se tenían mutuamente no podía ser otro que amor, amor puro y verdadero.

Se conocían bien, Sakura sabía reconocer a la perfección cuando Kakashi estaba preocupado por algo incluso si no lo dijera o lo demostraba, sabia también cuando sentía algún dolor físico sin que éste hiciera muestra del malestar. Conocía cada uno de los "humm" que su voz hacia resonar, podía identificar si era uno de molestia, de aprobación, de indignación, de burla o de enfado, era ya muy conocida su voz incluso en el silencio. Había curado tantas heridas en su cuerpo que lo único que faltaba que conociera de él, era su rostro… y su intimidad.

Hatake no podía decir lo contrario, conocía bien a la "chiquilla", a pesar de los años que habían pasado ya y de que la Kunoichi ya fuera toda una mujer, él sabía reconocer a la perfección ese dejo de inocencia que guardaba su personalidad. Sabia cuando tenía ese nudo en la garganta por no decir algo que le venía molestando tiempo atrás sin siquiera hacer muestra de ello. Conocía bien sus gestos y los tonos de su voz cuando quería bromear sarcásticamente y cuando era un asunto de total seriedad, incluso podía identificar cuando cambiaba su "modo" de ninja y de médico, su voz se transformaba en la de una persona profesional que se preocupa por sus pacientes. Físicamente conoció su desarrollo de niña a mujer y esto le daba a él un poco de inseguridad – ¿no seré un pervertido realmente? – se llegó a preguntar más de una vez al sentirse culpable por las diferencias de edad.

Sin duda con todo esto un sentimiento no podría confundirse con otro.

Sakura llego a tener una guerra interna al recordar a Sasuke, aquel chiquillo atractivo, poderoso y de carácter fuerte que le movía tanto como un sismo mueve las aguas en el océano. Pero algo había cambiado luego de su última partida hacia más de un año. El corazón de Sakura se rompió al día siguiente de haber estado con él a solas en la enorme cama llena de rosas, pensó muy tristemente que nuevamente le había visto la cara de tonta y en el momento en que despertó con los rayos del sol y se percató de que Sasuke no estaba sintió morirse. Al encontrar la carta en que le pedía perdón y se aseguraba que la amaba ella sintió que algo dentro se separó, y no era otra cosa que su dignidad diciéndole '' ¡ya basta Sakura!''.

Esa noche no era la primera que pasaba con el azabache, pero como muchas mujeres que entregan su corazón al sentir amor verdadero se equivocó y aquel chico la dejo nuevamente sola. Su promesa de volver se hizo cada vez más dura para Sakura, tardo mucho tiempo en hacerse a la idea de que él era así y que nunca la había querido y nunca lo haría verdaderamente. Lloro durante meses en lo solitario de su casa, sentía vergüenza de lo que había ocurrido otra vez con Sasuke y estaba decidida no solo a olvidarlo, sino a sacarlo por siempre de su corazón, su mente, su vida. Y aunque él volviese algún día ella no sería la misma de la que se había burlado tantas veces. Sus palabras ya no la lastimarían, ya no le harían nada ni bueno ni malo y eso… eso ella lo sabía, se lo había prometido a sí misma un día frente al espejo – ¡Nunca nadie volverá a lastimarte Sakura, no les darás ese poder otra vez!- desde entonces, la Kunoichi era más fuerte, más segura de sí misma y nadie volvería a mirarla igual.

Por su parte Kakashi se sentía inseguro, había noches en que soñaba a Sasuke regresando y abrazando a Sakura. Esas pesadillas le rondaban de vez en vez y le dolía, no sólo por la idea de quedarse sin ella nuevamente, sino porque no soportaba ver mal a Sakura por un imbécil mocoso inmaduro que no era capaz de recibir ni dar amor.

Él conocía también a Sasuke, pero nunca pudo comprender su alma realmente, era un chico con dolor, con ira y con mucho rencor, pero en el fondo había un niño asustado, inseguro y con mucha necesidad de amor, afecto y compañía. No justificaba sus acciones, pero sentía tristeza por él, porque en su interior había algo parecido a Kakashi, la diferencia fue que él encontró a las personas correctas en el momento correcto, pero el azabache no.

Kakashi miro el reloj, 10:22pm – ¡pero qué…! – con un movimiento algo intempestivo se levantó del sofá al ver la hora, ahora si estaba preocupado. De pronto en el jardín se escuchó un sonido casi imperceptible y Hatake se puso alerta, miro inmediatamente.

S - ¡Perdón!... es tarde lo sé – Sakura entró con un bonito vestido rojo, con pocos arreglos, un escote no muy pronunciado, lo suficiente para que Kakashi se pusiera helado al mirarla. Lo largo del vestido apenas bajaba a su muslo y su cabello, alaciado le hacía ver como toda una mujer, hermosa, bella, curveada y al mismo tiempo elegante.

Su sonrisa le hacía ver aún más hermosa, ella estaba ruborizada, era la primera vez que Kakashi la veía sin el uniforme de ninja o el de médico. Pero era una noche especial así que ella sabía que tenía que verse especial.

K - ¡no, no… no te preocupes, cosa de nada Sakura – chan!... – la miró sorprendido, debajo de su máscara había unas mejillas ruborizadas, pero como siempre no hizo gran demostración de eso y se acercó a ella para ayudarle a pasar – ¿ah pasado algo?... no es común que llegues tarde – se sonrío.

S – ¡no! la verdad me costó mucho saber que usar para la ocasión, esto de ser poco femenina no es bueno en ocasiones como ésta, me dijo que era especial, creí que… tenía que venir de forma especial - mientras se sentaba a la mesa, le miro con una sonrisilla nerviosa, era una cita, oficialmente una cita con su cense.

K - ¡bueno… tu siempre te vez bien Sakura... pero hoy… realmente me sorprendiste! – Kakashi le sonrío y mientras conversaban de cosas sin sentido para romper el hielo de nerviosismo entre ambos.

Le ofrecía un vaso de agua y se dirigió a la cocina para servir las entradas – ¿necesita ayuda sensei? – Sakura hizo el esfuerzo por levantarse -¡No Sakura, hoy eres mi invitada especial, así que déjate consentir!... y por favor, no me digas así, háblame de tú ésta noche – Ambos se sonrieron con éstas palabras, Sakura volvió a su sitio.

Kakashi sirvió una sopa de verduras y encendió las velas sobre la mesa. Estaban tan nerviosos que olvidaron apagar las luces lo que hizo que las velas lucieran poco por unos minutos. Cuando Sakura se percató, se levantó y apago las luces. Ambos se sentaron y se miraron en silencio por un par de minutos sin saber que decir para comenzar a cenar. Sin más el silencio Sakura dijo – bueno ¿vamos a comer o nos miraremos hasta que el primero se ría? – ambos soltaron una carcajada y con esto la tensión se rompió, comenzaron a cenar y a platicar amenamente sobre sus actividades en el día, sin duda ésta iba a ser una noche larga.