*Inserte la banda sonora de Tiburón*
¡BWAWAWAWAWAWAWAWAWAWAWAWAWAWAWA! ¡Poderes Shotacon actívense!
¡Oni-chans, estoy de vuelta!
(Thomas: ¿y a este que le pico ahora?/ Ezequiel: estuvo viendo unos mangas shota.../Thomas: eso está bien, pero este ya está muy anciano para estarse creyendo un shota/ Yo: T_T no estoy tan viejo...)
Steit: eh, vas a presentar el capitulo ¿o no?
Si si ya voy... Después de dos meses ¡hemos regresado! ¡Ja! A que os asuste, jajaja pues no, la verdad es que este fic tan repentino me ha valido por unos reviews muy buenos. Chicos en serio, gracias por ser tan receptivos con mi nueva historia y por sus reviews. ¡GRAZZIE!
Muy bien, hagamos un pequeño repaso:
-Este fic se centra en una línea de tiempo post-guerra contra Gea y los gigantes.
-Hagamos como que "Las Triadas de Apolo" nunca hubieran salido ¿vale? Hehehe Esta es mi propia continuación Post "La Sangre del Olimpo" (Osea, aun no se sabe que paso con Leo, Apolo, Delfos... En fin) Todas las dudas que nos quedaron yo mismo les daré mi propia versión de lo que pasara n_n
-De resto, ya saben: Percy y Annabeth irán a la universidad en Nueva Roma; Frank es Pretor; Jason es Pontifex Maximus; Leo aun no se digna en dar señales de vida; no se sabe que fue de Apolo...
-Y más concretamente: En el último capítulo Críos se infiltro en Nueva Roma, entre toda la batalla estuvo a punto de acecinar a Nico. Pero el hijo de Hades fue rescatado por el misterioso muchacho que ya antes se había metido al lugar buscándole... Bueno justamente ahí nos quedamos la última vez.
¿Que pasara ahora? ¿Qué quiere ese misterioso chico con Nico? ¿Qué significaran aquellos sueños del hijo de Hades? ¿Cómo reaccionaran los demás? ¿Podrán deshacerse de Críos? ¿Qué es él...?
Capitulo 4:
"Al fin te encontré…"
Que el valle de Nueva Roma fuera invadido por un ejército de monstruos era sin duda malo, pero que uno de los titanes, Críos, antigua mano derecha de Cronos, fuera quien llegara hasta allí clamando venganza. Aquello llegaba a una nueva escala en el nivel de peligro de los Pretores. La última vez la duodécima legión apenas fue capaz de acabar con él en la batalla del monte Othrys.
-Esto es ridículo-Palabras perfectas para definir lo que todos presenciaban. Nadie jamás, ni del lado romano ni del griego, llego a imaginar que algún día verían a una sola persona plantarle cara a un titán. Y eso era justamente lo que estaba pasando. Era increíble, solo el pequeño Tíber los separaba de la batalla y aun así nadie se atrevía a dar un paso para intervenir. Al otro lado del rio Críos había logrado ponerse en pie otra vez. A pesar de toda su ira y que el suelo a sus pies comenzaba a congelarse, tenía marcas de quemaduras por todo el cuerpo y una especialmente grande en el pecho. Ese chico al que se enfrentaba era sumamente molesto.
-¡Maldito insecto!-No paraba de saltar de un lado a otro y de patearlo. Además, ese fuego no era normal. Por otra parte, había vuelto a perderlo de vista.
-¡Reina! ¡Frank!-Justo en ese momento uno de los decuriones de la primera cohorte se adelanto hasta el frente, directo a sus pretores. En sus manos llevaba el águila dorada de la legión-La he traído.
-Gracias Collyn-
-¿Por qué no usaste eso desde el principio?-Pregunto Percy bastante sobresaltado y sosteniendo su brazo izquierdo, el cual se doblaba un poco en un ángulo extraño.
-No quería arriesgar el águila, pero ahora no tenemos opción-Reina fue quien respondió guardando su espada y tomando el símbolo de la legión-Podremos darles mientras luchan.
-Espera espera…-Increiblemente, Frank se adelanto colocando su mano sobre el bastón dorado por el cual se sujetaba el estandarte-¿Piensas darle a ambos? ¡No puedes hacer eso!
-No tenemos opción-
-Salvo la vida de Nico-Hazel también se unió al improvisado debate. Tras ella, el hijo de Hades seguía demasiado impactado como para decir algo.
-No sería justo. Pero también es un invasor-Jason intentaba mantenerse lo más objetivo que podía-Ya sabemos que solo estuvo jugando con nosotros antes, si acabamos solo con Críos él podría atacar el campamento luego.
-…-Era obvio que no todos estaban de acuerdo con ese plan. Después de todo, atacar a dos enemigos por la espalda mientras luchaban no era honorable; pero cientos de vidas dependían de ellos en la ciudad, debían cumplir con su deber-Hagámoslo-Jason convirtió su espada en lanza y la cruzo junto con el águila, así solo necesitarían un disparo para ganar. La energía que ambos combinaban era suficiente para nublar el cielo con oscuras nubes de tormenta.
-"Estos tipos…"-Ambos combatientes pudieron sentir la estática en el aire. Pero Críos no se preocupaba. Cumpliría su venganza contra los romanos costara lo que costara. Pero primero acabaría con esa mosca de fuego. La próxima vez que se lanzara contra él, lo aplastaría con sus manos. Si tan solo no fuera tan insignificante. Lo perdía de vista con mucha facilidad-¡Aquí arriba!-Sujeto a la ladera la montaña el combatiente se lanzo directo a su perdición… ¿O no?
Antes de que chocara de lleno contra el puño blindado de Críos, el chico dio vuelta y uso sus piernas para aprovechar el golpe e impulsarse de nuevo contra la montaña. Una vez más volvió a dar vuelta, solo que esta vez fue diferente. Cuando sus pies tocaron la roca de nuevo, sus brazos y piernas se encendieron en llamas.
-En el nombre de Urano, ¿Qué es…?-Esta vez había algo diferente. Críos podía sentirlo-Sus manos… están-
La frase jamás llego a completarse. Lo último que vio fue el cielo mientras una columna ardiente lo atravesaba, justo en su pecho.
-Él, acaba de-
Nadie podía creerlo. Ese sujeto había aparecido detrás del titán justo donde la columna ígnea tocaba tierra. Había atravesado la armadura y el cuerpo de Críos con el impulso de las llamas. Sus manos y piernas seguían envueltos en fuego y se erguía dándole la espalda a su oponente derrotado.
-…-No se volteo para verlo caer. Ni siquiera para darle una última mirada mientras la mano gigante de Críos se disolvía en polvo dorado intentando aplastarlo. Los restos del titán se disolvían lentamente y el viento se arremolinaba alrededor del vencedor mientras bajaba la ladera con rumbo hacia la legión.
-Me quiere a mí-Mas allá, Nico finalmente había logrado recuperar el habla; aunque se sostenía de pie con la ayuda de su hermana. Su tobillo roto era prueba de que no había salido del todo ileso del golpe de antes-Solo se enfrento a Críos porque se interponía en su camino.
-Y ahora lo haremos nosotros-Atajo Jason-Tú estás herido, quédate atrás y nosotros los detendremos.
-¡Derroto a un titán él solo!-Rebatió el hijo de Hades con rabia-Ni siquiera está herido, si crees que los dejare-
-¡Basta!-Los pretores detuvieron la discusión-Nico, estás herido. Nosotros nos encargamos. ¡Segunda cohorte, formación tortuga, escolten a los heridos de regreso al campamento!
-¡Primera y tercera cohorte muro de escudos, no lo dejen pasar!-Frank también hizo su papel, poniéndose frente a ambas cohortes. En momentos así no necesitaban intercambiar palabras. El se encargaría de la defensa, y le dejaría a Reina el ataque.
-¡El resto conmigo!-Su enemigo finalmente había llegado a la rivera del rio. Y aunque ya no estaba envuelto en llamas, emanaba tanto calor que el hielo sobre el que pasaba comenzaba a agrietarse y humear-No le dejaremos pasar.
-Ey, antes fue divertido el juego del prisionero y todo eso…-Ya había cruzado y ahora solo estaban a un par de metros de distancia. Aun desde esa distancia, todos podían sentir el sudor en sus frentes y sus pulsos acelerados-Pero ahora solo quiero hablar con esa persona.
-Si crees que te dejaremos pasar-Diez chicos se adelantaron y formaron un círculo rodeándolo y apuntándole con sus armas-¡No conoces a la duodécima legión!-Antes de dar un paso siete chicos ya habían sido derribados. En solo un pestañeo.
-Fuera…-Tomo posición. Igual que antes, se preparo para tomar impulso. La tensión era casi palpable, el viento era más ligero.
-"Que es esta sensación"-Había algo extraño. Jason podía presentirlo como un cosquilleo en su nuca-¡Reina! ¡Dispara!-Pero no quería averiguarlo.
Su advertencia llego muy tarde. Antes de que la pretora reaccionara todos los legionarios comenzaron a salir disparados en el aire en línea recta. Su oponente estaba atravesando sus filas corriendo y arrojándolos como si fueran simples maniquíes que estorbaban en su camino. Cuando hubo atravesado a las cohortes principales se detuvo cara a cara con el pretor que defendía el muro de escudos. Frank no retrocedió ni un paso. Le planto cara sin ningún temor a esa fiera expresión con unos brillantes ojos azules. Pudo escuchar como respiraba profundamente:
-Tienes su olor…-Antes de que dijera algo mas, Frank intento golpearlo pero retrocedió de un salto, colocándose a solo un par de metros de distancia-No quiero hacerte daño. Solo déjame pasar.
-No te entregare a ninguno de mis compañeros-Frank ordeno a su tropa que mantuviera su posición antes de transformarse, esta vez en un gran oso grizzli. El bramido de la bestia atravesó el aire al tiempo que se lanzaba contra su oponente.
-Ves… Por eso mismo es que no quiero pelear contigo-Pero lo esquivaron fácilmente. Sin embargo no pudo dar un paso más y esta vez no pudo esquivar el zarpazo-Agghhh-Su camisa fue rasgada y comenzaba a teñirse de rojo. Había logrado echarse para atrás, pero aun así tenía unos cortes bastante grandes en su pecho.
-¡Ahora!-Miro a sus pies: manos. Eran unas manos esqueléticas salidas de la tierra las que lo sujetaban. Lo siguiente que paso fue un relámpago golpeándolo de lleno en el pecho. Provenía de la lanza del chico rubio de antes.
-Bien hecho-Percy tenía un poco de agua alrededor de su brazo herido. La fractura no era tan grave pero necesitaría algo más de tiempo para poder volver a usar su brazo bueno; era una suerte que Jason hubiera terminado todo.
-No ha acabado-Pero el hijo de Júpiter sabía que no había sido suficiente; tal vez le había dado un buen golpe y electrocutado, pero su blanco seguía en pie.
-A-ggh-hh-Por su parte el castaño podía sentir los voltios recorrer cada uno de sus músculos. Con toda esa electricidad apenas podía moverse. Pero no necesitaba mucha coordinación para lo que iba a hacer, después de todo, por algo siempre iba descalzo. Enterró un poco los dedos de sus pies en la tierra y aspiro hondamente…
-¡Arqueros!-Frank levanto su espada en señal de atención. Las puntas de varias decenas de flechas apuntaron en una única dirección, debían aprovechar ahora que su blanco no podía moverse-¡Ahora!-El zumbido de las flechas surcando el aire lleno sus oídos. En un instante todo habría acabado.
-…-Una media sonrisa que nadie noto se dibujo en el rostro de su blanco. Un instante antes de que las flechas se clavaran en su piel, estas se quebraron en pedazos que cayeron al suelo a su alrededor. Uno de los arqueros disparo una flecha de oro imperial por la espalda, esta vez sí podría-Conste que yo que no quería pelear-Pero el castaño la atrapo en el aire. Fue entonces que vieron como fue capaz de romper todas las anteriores: sus manos ya no eran humanas. Se habían convertido en algo más. Pequeñas escamas azules blindaban su piel e iban creciendo conforme se extendían hasta el codo, donde sobresalían y se asemejaban al papel de lija, además sus uñas hacían crecido hasta convertirse en afiladas garras.
¿Pero qué clase de monstruo era? Aquella era la pregunta que nadie tenía tiempo para pronunciar. Los escudos se levantaron, las espadas se afianzaron y las cuerdas de los arcos se tensaron. Habían estado atacando sin ningún efecto, ahora les llegaba el turno de defenderse, y esforzarse por sobrevivir. Uno de los legionarios de la quinta mantuvo su posición, firme e irguiendo su espada, cuando su mirada se cruzo con la del invasor.
-¡ATRÁS!-Ni siquiera un pestañeo. Fue menos que eso. Jason fue el único que pudo reaccionar a tiempo. Se interpuso en su camino intentando golpearlo con su sphata. Pero el filo de oro imperial no pudo traspasar aquellas escamas. Ahora ambos se encontraban forcejeando, intentando hacer ceder al otro. Por suerte otros soldados se apresuraron a ayudarle-"Tiene mucha fuerza"-Pensó, esforzándose por que sus manos dejaran de temblar.
-¿Por qué hiciste eso?-Pregunto con frialdad el intruso.
-No dejaremos que lastimes a nadie-Los centuriones lo flanquearon, atentos al más mínimo movimiento. El monstruo retrocedió un par de pasos:
-…-Esta vez nadie alcanzo a escuchar que era lo que decía el intruso. Su mirada quedo oculta en sombras y su boca se movía como si murmurara algo-Entonces, muere como uno…
Sus miradas se encontraron y Jason sintió como un pedazo de su abdomen era arrancado por unas filosas garras. Fue tan impactante. Seguía de pie y se reviso, seguía entero. Ese sujeto no se había movido aun. ¿Qué rayos había sido esa sensación? Acaso… Acaso su cuerpo presentía el peligro inminente, e intentaba advertirle. Decirle que huyera… No. Él era un orgulloso miembro de la quinta cohorte, un experimentado guerrero romano. No importaba que no supiera a que se enfrentaba, pensaba hacerlo con la frente en alto.
-¡Basta!-Sin embargo se vieron interrumpidos antes de hacer su siguiente movimiento. Frente a Jason se materializo una débil sombra, de la cual salió el lastimado hijo de Hades. Su expresión mostraba el dolor de su tobillo aun roto y torpemente vendado; y al mismo tiempo la determinación, el valor de defender a su compañero-Me quieres a mi ¿no?
-Nico, no lo hagas…
-¿N-Nico?...-De repente la expresión en rostro de aquel muchacho, de aquel monstruo, de lo que fuera, se desfiguro a una completamente diferente-¿Nico Di Angelo?
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Al mismo tiempo algo perturbaba los pensamientos de Zeus y Hera en el Olimpo; de Artemisa en mitad del bosque; los de Afrodita en su manicura; de Ares en su motocicleta; de Hermes haciendo una entrega; el de Poseidón pescando en la playa; los de Apolo conduciendo su deportivo rojo; de Dionisio sentado en el pórtico de la casa grande; Hefesto trabajando en su fragua; Deméter en uno de sus jardines y los de Atenea en la biblioteca central. En ese momento todos los dioses dejaron lo que hacían por un instante, mirando en diferentes direcciones pero todos hacia un mismo punto.
-Mmm…-cientos de kilómetros bajo tierra, el rey del inframundo desviaba su atención del presupuesto para los demonios de seguridad para mirar hacia arriba como si algo más invadiera su mente.
-¿Mi señor, ocurre algo?-Arriba del respaldo de su trono, la furia Alecto miraba confundida al dios.
-"¿Qué fue eso?"-Pensó para sí mismo. Por un instante sintió como si las almas se agitaran-Alecto, ve a las Islas y revisa que todo se encuentre en orden-Aquello era extraño; por lo general las furias no iban a las Islas de los Bienaventurados, sencillamente no tenían nada que hacer allí. Sin embargo, si era una orden de su señor Hades no pensaba hacer el más mínimo cuestionamiento. Aterrizo en la loza obsidiana del palacio al tiempo que sus alas la envolvían, transformándola en un abogado de aspecto serio, en un traje negro y con portafolios.
-Es raro verlo preocuparse por algo, mi lord-Frente al trono del inframundo la figura alta y alada de Thanatos se materializo de una bruma oscura.
-Explícate…-Si su mano derecha aparecía tan de repente era porque también había sentido aquello.
-Hace un momento el titán Críos fue regresado al abismo-Informo la personificación de la muerte-Pero no fue por la mano de ningún semidiós.
-¿Y eso es importante porque…?-No comprendía el punto. ¿Un titán saliendo de la nada? ¿Siendo regresado al tártaro? ¿Qué no lo hizo un mestizo? Ninguno de esos eventos era justificante para esa tensión en el aire.
-Durante la pelea, solo por curiosidad quise revisar la lista de almas y no lo encontré…
-Es obvio que si no debía morir ahora lo hará más adelante; no me molestes con pequeñeces Thanatos.
-Mi lord, revise en toda la lista… Esa alma no aparece-
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-Nico, no lo hagas…
-¿N-Nico?... ¿Nico, Di Angelo?-No hubo tiempo, ni siquiera para Jason que estaba más cerca que nadie.
Ese aroma, esa cara… no había duda. No podía creerlo; su pecho comenzó a temblar y al igual sus manos. Había pasado tanto tiempo desde que pudo percibirlo tan claramente. Después de tanto tiempo. Aun podía reconocerlo al igual que la primera vez hacia tantos años. Las lágrimas comenzaron a invadir sus ojos.
-¿Qué es lo que quieres de m-
-…-
¿Qué estaba ocurriendo? Primero ese tipo se enfrentaba solo a todos ellos. Había estado a punto de arrancarle la cabeza a Jason. Y al segundo siguiente estaba abrazando al hijo de Hades. No como si quisiera capturarlo. No como si quisiera hacerle daño. Era el tipo de abrazo que le dabas a tu mejor amigo, a tu hermano, a un hijo que no has visto en mucho, mucho, tiempo.
Todos aquellos a espaldas de Nico veían sin comprender como el extraño muchacho de cabello castaño lloraba sobre el hombro del azabache. Lagrimas deslizándose por su rostro a través de sus parpados cerrados. Su expresión, una mescla de dolor y alegría; como si no pudiera creer lo que sea que estuviera pasando. Hazel creía que tal vez Percy, quien conocía de más tiempo a su hermano, lo sabría pero su expresión eran igual que las de todos. Sencillamente era una situación demasiado extraña como para intentar comprenderla.
-P-por fin… te encontré…-Nico podía sentir las lagrimas humedecer su hombro. Aunque no comprendía el porqué; su cerebro era incapaz de imaginar o suponer alguna explicación. Aun así, por alguna razón, su pecho era invadido por un gran sentimiento de nostalgia-Valla, no has crecido mucho…
Continuara…
Esta vez no pienso presumir (Thomas: no mucho al menos... Ese final era bastante probable junto a unos cuantos mas)
¡Pero a que ninguno se esperaba esa clase de reacción! Oh Dioses como disfrute escribir esas dos últimas partes: La escena de todos los dioses y el final emotivo.
¿Que pasara ahora? ¿Qué quiere él con Nico? ¿Realmente nadie sabe quien, o qué, es en realidad? ¿Un monstruo, un dios, otro mestizo? ¿O acaso...? ¿Es algo más? Con su aparición el mundo acaba de volverse mucho más grande ¿Como afectara su llegada a Nueva Roma? ¿Cómo reaccionara Nico? ¿Y los demás? ¿Qué clase de eventos se desencadenaran a partir de ahora?
¿Dejareis un review? Mirad que los review son la base de una buena alimentación, y si no me alimento...
¡ME MUERO Y ENTONCES NO PODRE ACTUALIZAR NUNCA MAS!
Thomas: ¡DEJA DE GRITAR TAN DEREPENTE!
Ezequiel: tú también estas gritando...
