¡Hola! Aquí os traigo un nuevo capítulo. No volveré a actualizar el fic hasta principios del mes de enero. Felices fiestas. Ojala disfrutéis de este capítulo.


Capítulo: 04

"Caliente"

—Buenas noches cariño. ¿Todavía sigues enferma? —Preguntó Maura acercándose a ella para tocarle la frente con la palma de la mano.

—Estoy bien —Respondió con voz débil. Estaba tumbada en el sofá.

— ¡Oh, Jane! Estás ardiendo en fiebre.

Maura agarró la manta con la que Jane se tapaba y la desabrigó un poco.

—Tengo frio Maura —Volvió a taparse con la manta.

Maura vio el termómetro sobre la mesa de café y lo cogió, luego se sentó en la mitad del sofá pero en el borde.

— ¿Cuándo te pusiste el termómetro por última vez? —Maura le levantó el brazo y le colocó el termómetro en la axila, luego volvió a bajárselo.

— ¡Maura! —Se quejó— Tienes las manos heladas.

—Claro que no, eres tú que ardes en fiebre.

Maura comprendió que estaba bastante enferma cuando volvió a destapar a Jane y esta no se quejó.

—Dime —Continuó Maura—, ¿has tomado el medicamento para la fiebre?

—Sí, dentro de un rato tengo que volver a tomármelo.

Jane se acurrucó en el sofá cerrando los ojos.

—Cariño el termómetro aún no ha sonado y ya marca treinta y ocho grados… —Le informó acariciándole la cabeza mientras miraba los ojos cerrados de Jane.

—No voy a ir urgencias Maura —Advirtió.

—Ya lo sé, por eso te toca la "opción B"…

Jane jamás iba al médico y menos cuando se trataba de fiebres o resfriados por eso a Maura no le quedaba de otra más que recurrir a la "opción B", una ducha y no precisamente de agua caliente…

—Maura, no me apetece ducharme ahora —Dijo mientras se sentaba en el sofá y se quitaba el termómetro que marcaba: "38.'5º".

—Pero tienes que hacerlo si no quieres ir a urgencias.

Amabas fueron al cuarto de baño. La tapa del inodoro estaba bajada y fue ahí donde Jane se sentó mientras esperaba por Maura quien ya giraba la llave de los grifos de la ducha para poner el agua templada más bien un poco fría.

—Cariño, me gusta cuando te atas el cabello en una coleta.

—Jane, ¿sabes que empiezas a delirar? —Dijo con una sonrisa observándola. Hasta enferma era la mujer más bella del universo.

—Pero es verdad, me gusta como llevas el cabello ahora mismo.

—Gracias, lo tendré en cuenta para llevarlo así más veces —Metió la mano en la ducha y se la mojó, el agua ya estaba lista.

Fue hasta donde Jane y le ayudó a quitarse la ropa.

—Vete a cenar, estaré bien mientras me ducho.

—No cuela, primero veo como entras y te mojas, y luego podrás ducharte sola.

Maura agarró la blusa de Jane y delicadamente la subió hacia arriba para poder quitársela.

— ¿Quieres que hagamos el amor? —Preguntó Jane sonriendo pícaramente— Bien, ese plan me gusta más que la ducha —Pasó las manos alrededor de la cintura de Maura y acto seguido la besó por el cuello.

—Estate quieta mi amor —sonrió por sus besos que le producían cosquillas—. No estás en condiciones de hacer el amor.

Cuando consiguió quitarle la camisa, Jane quedó en ropa interior.

—Entonces tengamos solo sexo salvaje, sin besos, sin caricias… —Se desabrochó el sujetador tirándolo al suelo y acto seguido miró a Maura— ¿Te gusta lo que ves? —Jane se mordió el labio intentando provocarla.

—Me encanta lo que veo —Dijo Maura volviendo a sonreír—, pero no te vas a librar de la ducha. Vamos, entra.

Jane resopló y terminó de desnudarse. Fue hasta la ducha no sin antes quejarse y rechistar. Un par de minutos más y por fin entró en la ducha.

— ¡Bravo! Todavía recuerdo los quince minutos que tardaste en entrar a la ducha la última vez que te dio fiebre… Vas progresando.

—No fueron tantos minutos —Rechistó bajó el chorro de agua.

—Sí que fueron tantos.

Maura abrió la puerta de la ducha y volvió a mojarse una mano, giró la llave del grifo poniendo el agua un poco más fría porque Jane la había cambiado casi a caliente.

— ¡No, Maura! —Se quejó frunciendo los labios en señal de descontento.

—Lo siento cariño pero es por tu bien. Venga, tres minutos más y puedes salir —Dijo mientras se sentaba en el inodoro a esperar por ella.

— ¿Maura? —Jane tenía los ojos cerrados mientras se lavaba con jabón lo más rápido posible para terminar pronto.

— ¿Qué?

— ¿Sabes que te odio en estos momentos?

—Lo sé, pero también sé que es un odio pasajero. En cuanto termines y te seques estarás encantada de recibir mis mimos.

Un breve silencio y…:

— ¿Maura…?

— ¿Qué? —Volvió a responder.

—Te quiero. Y no, no estoy delirando.

Maura sonrió tiernamente, le encantaba lo dulce que Jane se mostraba.

—Yo también te quiero.


Al terminar de ducharse se secó y después de ponerse el pijama se metió en la cama. Maura cenó sola y luego se fue al dormitorio.

— ¿Ya cenaste? —Preguntó Jane.

—Pensé que estabas dormida.

Maura fue a la cama por el lado de Jane y se sentó a su lado.

—Sí, ya cené —Le tocó la frente—. ¿Cómo te encuentras ahora?

—Mejor, el termómetro marcaba treinta y seis grados y medio.

Maura le dio un beso para luego ir a su lado de la cama y meterse entre las sabanas. Jane se juntó a ella y puso la cabeza sobre el pecho de Maura cerrando los ojos.


—Buenos días Jane. ¿Cómo te encuentras hoy?

— ¡Hola cariño! Muy bien, te estaba esperando.

Jane encendió el termómetro y fue junto a Maura mostrándole el pequeño visor que indicaba los grados de la última temperatura que se tomó.

—Treinta y tres grados —Dijo Maura después de leerlo en el termómetro—. Eso es perfecto, no tienes nada de fiebre.

Jane estaba en albornoz el cual se desabrochó sensualmente frente a la atenta mirada de Maura. Acto seguido dejó que cayese al suelo quedando en ropa interior y se acercó a ella de frente robándole un beso.

—Anoche no tuvimos sexo, créeme que hoy no va a ser igual.

Jane agarró una de las manos de Maura tirando de ella con cuidado. Maura seguía sus pasos mientras disfrutaba de las vistas que le proporcionaba el cuerpo de Jane con escasa ropa puesta.

—No sé si es bueno que lo hagamos estando enferma —Dijo entrando al dormitorio.

—Maura, no solo es bueno…también necesario —Jane se pegó a ella de frente y le besó el cuello hasta llegar a su boca y hacer lo mismo.

—Detente… —Maura se separó de ella sin ser brusca—, no quiero que te pongas peor. Te prometo que en cuanto estés…

Jane no dejó que terminase. Pegada a Maura caminó algunos pasos para acordarla contra la pared. Le quitó la blusa que Maura tenia puesta y luego metió la mano entre ambos cuerpos para tener acceso a la feminidad, todavía con ropa, de la forense.

—Detente… —volvió a pedirle pero esta vez con más dificultad que la primera.

—No voy a detenerme porque ninguna de las dos lo queremos…

Informó Jane y Maura terminó cediendo presa del placer que comenzaba a sentir. Pasó las dos manos por la cintura de Jane y entre besos en su boca caminó hasta que ambas llegaron y cayeron sobre la cama.

— ¡Me estás matando Maura! —Exclamó Jane entre gemidos roncos.

Ambas están sin ropa y sobre la cama. Jane debajo mientras que Maura jugueteaba con su lengua en el clítoris de una excitada Jane.

—Eso quiero… —Dijo para seguidamente succionarle el clítoris y soltárselo pasados escasos segundos.

— ¡Uuuuhm, Maura! —Se mordió el labio con fuerza.

Maura sabía dónde y cómo hacerlo para conseguir que Jane llegase al placer máximo.

— ¿Necesitas una pausa? —Preguntó una divertida Maura incorporándose para quedar a la altura de Jane y poder besarla en la boca.

—Por supuesto que no —Jane se giró quedando sobre el cuerpo de Maura—. Serás tú la que me pida un pausa… —Aseguró besando su cuello.

—Eso suena excesivamente bien.

—No sabes cuánto Isles… —Añadió Jane bajando sus besos en dirección a la feminidad de su chica.


¡Hasta enero!