Prompt: Para la Bixanna Week. #04. Alternative Universe.
Personajes/parejas: Bickslow/Lisanna.
Extensión: 1516 palabras.
Notas: Lo sé, estabais pensando «Cattiva no lo logro». ¡Pues les informo que no sé como diablos lo logré, pero lo hice! De acuerdo, sí me retrase mucho, pero es que salí en la mañana porque aunque no lo crean (ni yo me lo creo), Bixanna week o no, tengo vida social.
En fin, por eso esta cosa es lo que es, no es mi culpa (?). «¿Y de quién más va a ser?» «¡Callaos!».
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Alternative universe.
Había una vez, en un lejano y hermoso reino, un enorme castillo donde vivían dos reyes junto a su bella hija. La reina era una mujer muy dulce y hermosa, cuya belleza dejaba asombrado a todo aquel que la viera. El rey era un hombre imponente aunque de buen corazón, siempre preocupado por el bienestar de su familia. La princesa era una joven amable y vivaz, que animaba a todos con su energía. Todos en el reino querían mucho a la familia real, todos menos una persona.
En el bosque del este, levemente alejado del valle, vivía una bruja. Esta bruja detestaba a la familia real por una razón particular, estaba enamorada del rey. Por esa razón deseaba sacar de su camino a la reina y a su hija, la princesa. Para esto se presento un día en el castillo con la apariencia de una dulce ciudadana, dándole al rey nos cuantos golpes en cuanto este comentó algo sobre su peinado porque el monarca del reino era, digamos, algo bruto. Bueno, nada que el amor no venza. Pues que resumiendo un poco la bruja le entregó a la princesa una manzana envenenada, logrando que esta cayera en un profundo sueño del que nadie podía sacarla. La bruja, que se había asegurado de no ser descubierta cuando entrego la manzana, le aconsejo a los reyes –aprovechando su disfraz– que buscasen ayuda en la mujer que vivía en el fondo del bosque. Los monarcas, desesperados ante el constante sueño de su hija, accedieron y emprendieron la marcha. Una vez en el hogar de la bruja, esta se presento ante ellos como una joven hechicera, y a causa de su anterior disfraz los reyes fueron incapaz de reconocerla. La bruja envió a la reina a una tierra lejana en busca de la supuesta cura para el malestar de la princesa, exigiendo que el rey se quedara en sus aposentos, pues dicho viaje no podía ser realizado por un hombre.
La hermosa reina se preparó para su viaje pidiendo la compañía del mejor guerrero del reino, partiendo junto a este a lejanas tierras en busca de aquello capaz de despertar a su hija, inconsciente de que la respuesta estaba en los mismos aposentos de la bruja donde el rey se hospedaba. Atravesó grandes desiertos y empinadas montañas, todo fuera con tal de encontrar la legendaria flor de ille meos canins, cuyos dotes curativos se supone curarían a su pequeña niña. Pero por más que recorriera, nadie sabía de la localización de dicha flor. Entristecida, pensando que la hechicera había tenido razón cuando le advirtió sobre la poca posibilidad de existo de su misión, pues las artes de la hechicería y las plantas mágicas con el tiempo habían desaparecido de la faz de la tierra, se dejó consolar en los brazos de su guerrero.
Así, con la reina lejos, la bruja y el rey vivieron juntos durante largo tiempo, formando sentimientos entre ellos. De esta manera la princesa se mantuvo custodiada en el castillo, presa de un profundo sueño, durante largos años en los que nadie sabía como despertarla. Entonces, tras tanto tiempo de espera, la respuesta al enigma llegó al reino.
Era rubia, iba junto a una cosa que se supone era un perro y ocupada ropa un tanto reveladora. Venía acompañada, a su vez, por un joven guerrero de cabellos rosados que poseía un gato que hablaba. Ciertamente, una pareja con un gusto un tanto exclusivo para las mascotas. Llegaron al reino escoltados por su majestad y su guardia, quienes regresaban triunfantes con la respuesta a la triste situación de la joven princesa.
–¡La princesa! –exclamó la joven rubia–, ¡despertara en cuando reciba un beso! –explicó a la asombrada multitud, entre la que se encontraban ambos reyes, al lado de él la bruja y al lado de ella su guarda. Y pues, dado lo que sucedió mientras estuvieron separados (si me entienden) ya entenderán como estaba el aire alrededor de esos cuatro. Un poco tenso por aquí, un poco incomodo por allá.
–¿Un beso? –cuestionó el hombre encargado de custodiar a la princesa, un joven de largos cabellos verdes que venía a ser la mano derecha del guarda de la reina.
–Así es, un beso.
–¿Un beso de verdadero amor? –preguntó a los gritos una ciudadana de largos cabellos color agua, algo emocionada con la idea.
–Pues no, difícil enamorarse de alguien que está dormido –respondió la joven rubia, algo extrañada por la pregunta.
–¿Entonces?
–Debe ser un beso capaz de despertarla de su letargo, así que tiene que ser bien apasionado y eso. –Un «¡Oh!» por parte de la multitud, y unas cuantas risas y sonrisas picaras por ahí–. Pero tampoco debe ser de un cualquiera –agregó la chica–, debe ser un joven valiente de buen corazón.
Otro asentimiento por parte de la multitud, quienes a su morbosa manera estaban bastante conformes con la solución.
–¡Este chico de aquí! –gritó la joven nuevamente, apuntando a su compañero–, ¡es el indicado!
Todo mundo centró la vista en el chico de cabellos rosas que bostezaba con indiferencia.
–¿Él? –cuestionó una aldeana pelirroja.
–Pues sí, aunque no lo parezca tiene mucha experiencia besando. –La chica rubia recibió todas las miradas, sonrojándose inmediatamente, consciente de lo que significaba–. ¡No conmigo! –exclamó.
Un gesto de decepción por parte del publico.
El pequeño gato, que hasta entonces se había mantenido en silencio por lo que nadie se había enterado aún de su curiosa cualidad, habló finalmente.
–¡Aye! –exclamó feliz–. Ella está demasiado gorda y le gustan delgadas, ¿cierto? –preguntó a su compañero, quien dejó de mirar el cielo con desinterés para mirar a su pequeño amigo gatuno.
–¡Exacto!
–¡No estoy gorda! –Para empeorarlo, ahora todas las miradas se habían centrado en su barriga.
El rey se revolvió el cabello plateado en clara confusión, antes de voltear hacia la reina.
–¿Y ellos?
–Ya te lo dije, son quienes pueden despertar a Lisanna. Aunque no lo parezca, sus métodos de verdad funcionan.
El rey asintió desconfiado, pero no volvió a decir nada pues la bruja –que para entonces ya había obtenido el apodo oficial de hechicera– colocó su delicada mano sobre la suya, algo celosa por ese breve intercambio de palabras. La reina fingió no ver nada en tanto apoyaba la cabeza sobre el hombro de su guardián. Lo dicho, una situación de los más normal, a saber que diría la pobre princesa al despertar.
–Entonces –comenzó la reina, llamando la atención de las cuatro figuras sobre el estrado que habían ubicado para que pudieran dirigirse a la multitud, perro incluido–, ¿cuándo se llevara a cabo esto?
–Mañana, supongo, debemos dormir y esas cosas mundanas.
–Entiendo, mañana será.
Y así la gente se fue dispersando y los reyes, luego de tanto tiempo, volvieron al castillo con la hechicera y el guardia acompañándolos. La joven princesa aún se mantenía en sus aposentos, profundamente dormida, cuando estos la visitaron.
–Mañana finalmente podrás despertar –le dijo la reina, tomando su mano con delicadeza,
Y te avisamos del divorcio.
–Es hora de dormir –dijo el rey, marchándose ambos del lugar, dejando a la princesa con sus dos guardias.
Así, el día y la noche pasaron, llegando el momento prometido.
El joven guerrero ingresó al castillo con seguridad, preguntándose como sería la princesa una vez estuviera despierta, porque por lo que había oído parecía ser alguien muy amable. Llegó a los aposentos de esta, siendo recibido por los dos guardias encargados de cuidarla en su sueño eterno.
–Bien, y ahora, la besaré. –Tras él, su pequeño gato le dio ánimos con un «¡Aye!».
Pero entonces, justo entonces, un poderoso terremoto comenzó, sacudiendo la tierra y el castillo con fuerza. La habitación se balanceó para todos lados, ocasionando un poderoso mareo en el joven guerrero.
–¿Y a este qué le pasa? –cuestionó uno de los guardias.
–Ah, es que se marea con el movimiento –respondió el pequeño gato.
–Vaya, y esto no parece que vaya a parar –comentó el otro guardia, la mano derecha del guardián de la reina–. ¿Y ahora qué hacemos? –le preguntó a su compañero.
–¡Y yo qué sé!
–¡Piensa en algo Bickslow!
Bien, pensar en algo. Así, en medio de ese fuerte terremoto, la opción más lógica dado el remedio que requería la princesa vino a las mentes de los allí presentes (de todos menos del que estaba ocupado conteniendo el vomito). Y dado la naturaleza de los allí presentes, entre un gato y alguien de gustos diferentes, solo una opción quedaba para el dichoso beso.
Solo una.
–¡Lisanna!
La susodicha despertó sobresaltada, sintiendo que había dormido un siglo. Vamos, que había estado dormida en su propio sueño.
–El más raro que he tenido –musitó, extrañada de lo que su propio subconsciente entramaba.
Sueño que, por cierto y antes de que Mirajane la despertara, iba a terminar, por lo visto, de una forma un tanto peculiar.
–¿Qué pasa Lisanna? –cuestionó su hermana mayor, abriendo las cortinas de su cuarto y mirándola fijamente–, estás toda roja, ¿tienes fiebre?
–No. –El sonrojo venía a ser por otros motivos, unos muy diferentes.
JAJAJA Estoy loca.
Bien, primero que nada muchas gracias por lo reviews, que no voy a contestar.
Honestamente, ya no sé que conteste y que no, opto por esa opción (?)
Nos leemos mañana si los dioses están de mi lado.
