LOS PERSONAJES NO ME PERTENECEN EXCLUSIVAMENTE A SUS CREADORES. NAGITA É IGARASHI.
Una tarde inolvidable
Anthony y Candy habían sido retados por la tía abuela, después de haberse enterado que Anthony pelío y además que se les vio vendiendo leche en el pueblo. Anthony se molestó y contestó mal a la tía. La tía abuela lo castigo mandandolo a la cabaña del bosque, quería separarlo de Candy, la tía abuela estaba convencida, que Candy es la mala influencia, para Anthony.
Candy extrañaba a Anthony, tenía algunos dias de no verle, ideó un plan para verlo. Así que salió a escondidas tomó prestada una carreta, subió una canasta con frutas, pastelillos, leche, emparedados y jugos. Quería pasar un lindo dia con él, aunque después la tía la castigara, no le importaba.
Agarró camino pero, se detuvo Pues vio que Eliza se interpuso en el camino.
- Candy, vas a ir a ver a Anthony, ¿verdad? Candy asintió. A Eliza le costaba doblegar su orgullo pero moría por ver a Anthony.
- Quiero ir contigo. Ordenó Eliza. A Candy le causó gracia ver ese dilema en ella.
- Está bien, sube... Pero, no hagas ruido, nos pueden sorprender. Eliza no lo pensó más subió a la carreta. Ahí van las dos rivales en busca de su amado. Como siempre Eliza con sus críticas absurdas.
- ¡Que suciedad! mínimo hubieras limpiado este cuchitril... dijo al ver el polvo en los asientos.
- Puedes bajarte si lo deseas. Contestó Candy riendo, sabía que no lo haría.
- Y dejar que acapares a Anthony... no, ni muerta. Dijo Eliza decidida.
- Entonces calla y relajate. Contestó Candy tajante.
Se fueron en silencio total, Eliza quería pelear con ella, pero no lo hacia por miedo a que Candy la dejase a medio camino. Llegaron a la cabaña. Se bajaron, tocaron y no había nadie en la cabaña. Pero escucharon unas risas y se dieron cuenta que estaban en la parte trasera. Ambas fueron hacia ellos. Estaban cortando leños, estaban sudorosos y sin camisa aunque no eran tan mayores, sus cuerpos juveniles se les veían atléticos y musculosos de acuerdo a su edad.
Candy y Eliza se quedaron con la boca abierta, de inmediato se sonrojaron, realmente se les veía muy atractivos. Eliza no pudo evitar ver a Tom, sus músculos más desarrollados que Anthony dado al trabajo de granjero. Los chicos se percataron de la presencia de ellas.
- Hola Candy. Saludó Anthony.
- Candy... que hacen acá. Preguntó Tom, viendo a Eliza.
- Hola Anthony, ¿Cómo estas? Preguntó Eliza.
- Bien Eliza , pero que haces aquí, la tia abuela, ¿sabe de esto?
- No, como crees... Contestó Candy de inmediato. - Escapamos.
- ¿Escaparon? Eliza asintio.
- Pero Anthony, que haces trabajando como campesino, todo sudoroso. Comentó Eliza asqueada. Anthony y Candy voltearon los ojos ya sabían de su presunción. Pero a Tom le cayó como patada de mula. Pero la ignoró.
- Que bueno que llegas Candy, ¿quieres venir con nosotros a mi rancho? estábamos por irnos. Invitó Tom.
-¿A qué van al rancho? Preguntó Candy curiosa. Eliza estaba furiosa dado a que todos la ignoraban.
- Pues debo decirte que Tom me entrenará para el próximo rodeo, Tom me enseñará a montar toros.
- ¡QUE! gritaron sorprendidas Candy y Eliza.
- Anthony la tia abuela no lo permitirá. Dijo Eliza con verdad. Tom la escuchó y le parecía fastidiosa.
- Anthony... eso es demasiado peligroso. Comentó Candy preocupada.
- No les estamos pidiendo su opinión, ¿nos acompañan o no? Preguntó Tom decidido. Anthony apoyó a su amigo.
- Está bien... yo si voy. Dijo Candy dándose por vencida.
- ¿Y tú? Eliza... Preguntó Anthony. Eliza no se pudo negar, ya estaba metida en esto, pero muy en el fondo quería ir con ellos, le interesaba saber como era su vida de Tom. Asi que los cuatro abordaron la carreta de Tom, dejando la que traía Candy, bajo la canasta con el lunch y se fueron, Eliza se medio relajó. Todo el recorrido fue tranquilo. Aunque Tom y Eliza intercambiaron miraditas.
Tom pensó... - Esta rechula, la condenada, pero es tan presumida y odiosa.
Eliza pensó... - Es demasiado atractivo, lastima que huela a vacas.
Llegaron al rancho, como era de esperarse le pareció de lo mas asqueroso. Estaba arrepentida pero todo fuera por estar con Anthony, aunque él solo tenía ojos para Candy. Tom les dio un recorrido a todos, les explico todo el funcionamiento, Anthony estaba fascinado jamás había estado en una granja.
Tom le mostró con orgullo, todas sus cabezas de rebaño, ovejas, reses y sementales, también sus caballos como tan bien su criadero de pollos. Realmente era muy productivo su rancho. Eliza estaba asqueada. - cómo podían admirar a esos estúpidos pollos. Pensó molesta, pero por estar de chocante, no se fijó y tropezó con un bote, pero al querer agarrarse de algo, agarró la manija de la puerta donde estaban los pollos, comenzaron a salirse y comenzaron a perseguir a Eliza. Esta llena de horror y terror por no decir asco. Llena de plumas corrió gritando.
- Auxilio, auxilio... Ayudenme. Aunque no quisieron reír de ella, Tom, Anthony y Candy comenzaron a reír. Aunque Tom fue tras de ella para ayudarla, después de todo son sus invitados debe tratarlos bien. Pensó. Al fin los pollos la dejaron en paz y la encontró llorando como niña berrinchuda.
- Estas bien. Preguntó Tom sincero.
- Eliza no contesto se sintió humillada y peor aún no era Anthony el que corría en su auxilio. Eso la puso demasiado triste. Ya no quiso hacer más el ridículo.
- Sí, estoy bien. Contesto desganada, se sentía en desventaja y vulnerable, ya se las pagaría Candy. La mañana pasó rápido llegó la tarde después el entrenamiento de Anthony decidieron regresar a la cabaña.
Tom los llevó de regreso. Como siempre Candy y Anthony en su mundo. Tom de vez en vez veía como veía con celos a su hermana Candy. - Esta también está enamorada del principito. Pensó divertido Tom.
Llegaron a la cabaña, Tom se estaba despidiendo, pero Candy le hizo la invitación de comer juntos aprovechando la canasta de comida olvidada. Todos morían de hambre hasta Eliza. Comieron lo ofrecido, Anthony y Candy compartiendo divertidos, Tom le ofreció una bebida a Eliza.
- Prefieres, ¿jugo de naranja o frutillas?. Preguntó Tom amable y con una linda sonrisa, verla greñuda y desaliñada le parecía hermosísima, le parecía una chica normal, aunque no quería sentirse atraído, no lo podía evitar. Eliza verle sonreír, no pudo negar que este chico es demasiado atractivo para su gusto.
- Me gusta el de frutillas. Contestó Eliza sonrojada, Tom no le quitaba la mirada de encima.
- Esa mirada, es igual a la de la huérfana, es... limpia y amable. Pensó se sintió descolocada.
- Sabes, el jugo de frutillas es mi favorito, le pasó su vaso con el líquido. Eliza tomó el vaso y bebió.
- Gracias, también es mi bebida favorita. Contestó Eliza con una sonrisa, pero no una sonrisa falsa, como acostumbraba, era una sonrisa feliz, sí... feliz se sintió halagada por Tom, esa sonrisa hermosa le produjo mariposeo en su estómago.
Ya satisfechos y a punto de la puesta del sol. Terminaron sentados a pie de las escaleras de la entrada de la cabaña admirando el ocaso. Se veían tan bien a cuadro. Anthony y Candy juntos y Tom y Eliza igual. Todos disfrutaban del espectáculo.
Continuará...
Chicas les dejo actualización, espero sea de su agrado, la historia se concentrará, sólo Eliza y Tom, Candy seguirá su mismo curso como en el anime, pero en esta ocasión sólo serán ellos. Mil gracias por apoyar este proyecto, como comentaba sólo actualizaré cada semana. Saludos a todas.
