NOTAS: hola a todos mis fieles seguidores, jojo, amm tiempo sin actualizar éste fic; hasta parecía que ya lo hubiese abandonado T.T, pero la verdad, es que yo no dejo nada a medias ténganlo por seguro ;) bueno, espero que les guste y se entretengan mucho o poco es ganancia para mi, ya que no cobro ni 50 centavos por esto; y mi única paga es poder robarles una sonrisa, una lagrima y si no les gusta una mentada de Mother ya que ¡lol!
Bueno, sin más que decir, disfrútenlo.
Las cinco chicas del HTT se dirigían a casa de la baterista, con la intención de poder encontrar algo que les ayudase a resolver el problema de la ésta; que de la noche a la mañana se convirtió en un chico. En menos de quince minutos, llegaron a casa de la ojiambar, entrando todas con caras pensativas; una que otra incrédula por el cambio que sufrió la baterista. Todas se sentaron en la sala en espera de que alguien, o la misma Ritsu dijera algo concreto o que pudiese ayudar con el problema a tratar.
-bueno, ¿amm? Antes que nada…siento haberles hecho perder un día de clases – comenzó Ritsu con una disculpa, tratando de romper aquel silencio palpable y un tanto incomodo; mientras todas le observaban de pies a cabeza – jeje pero vamos chicas, no me vean así…me siento rara… - argumentó sintiendo las miradas curiosas de sus amigas.
-no te preocupes por las clases Ricchan, eso es lo de menos – contestó Yui sonriendo con carisma y despreocupación.
-quisiera saber si es eso es en realidad cierto; ya que los exámenes se aproximan en poco tiempo – contestó la gatita frunciendo el ceño.
-bueno, eso cierto; pero por lo que estamos aquí no es exactamente por eso. Recordemos que necesitamos aclarar el porqué Ritsu ahora es…un chico – habló Mio con seriedad.
-Ricchan nunca ah sido muy femenina, así que creo que estará bien tejeje – contestó Yui rascando su mejilla, cuando sintió un golpe sobre su cabeza - ¡ouch! – se quejó sobándose.
-¡eso no ayuda en nada! – se quejó la baterista con enojo.
-gomen ne…Ricchan… - se disculpó con lagrimitas en los ojos.
-¡ah! (suspiro) no te preocupes, quizá eso pueda ser… - dijo en tono desanimado la baterista – si tan solo supiera porque… - Ritsu comenzaba a desanimarse y aun no habían hecho nada.
-¡animo Ricchan! No te pongas así, veras que encontraremos la solución todas juntas; y que regresaras a la normalidad – decía la tecladista, tomando de las manos a la Ritsu para darle ánimos y no rendirse antes de intentarlo; mirándole fijamente a los ojos con determinación.
-gra-gracias Mugi – Ritsu se sonrojó levemente al sentir la calidez de las manos de la tecladista y mirarle tan fijamente.
-¡bueno! Lo mejor será que revisemos tu habitación. Puede que ahí haya alguna pista ¿no crees? – sugería Mio con seriedad y la esperanza de encontrar alguna respuesta al problema de su amiga. Ritsu asintió rápidamente al igual que todas y así dispusieron a subir a la habitación de la baterista…la cual… era un tiradero.
-bueno…creo que no será una búsqueda muy fácil… - dijo Azusa mirando atónita el desorden.
-tejeje gomen ne, es que eh estado algo ocupada – Ritsu rascó su nuca algo apenada por su tiradero.
-seguro encestando con tus calcetines – Mio señaló un canasto que estaba en el cuarto de la baterista lleno de calcetas dentro y fuera de este.
-¡nee Mio! ¡No digas eso! – Ritsu corrió para ocultar el canasto por pena.
-lo has hecho desde que te conozco – la bajista se adentró al cuarto comenzando a buscar lo que sea que sea de ayuda por el problema de Ritsu.
-¡ah! Es des estresante… - contestó la baterista
-¿Qué es esto? – preguntó Yui con curiosidad, quien también buscaba entre las cosas de Ritsu para ver si había algo que le ayudara a regresar a la normalidad. Todas voltearon a verla.
-¿Qué Yui-senpai? – preguntó la pequeña kohai.
-esto… - sacó una bola de hojas que sacó debajo de la cama de la ojiambar todas arrugadas y hechas bola; parecían el borrador de algo. – a ver, a ver… - la guitarrista mayor comenzó a desdoblar las hojas e inmediatamente Ritsu se dio cuenta, de que esas hojas; eran pequeños borradores donde escribía sus sentimientos por Mugi, poniéndose totalmente colorada y nerviosa; se abalanzó hacia la mayor de las Hirasawa arrebatándole las hojas de la mano.
-¡n-no no, no es na-na-nada! – dijo nerviosa mirando hacia todos lados sin mover la cabeza.
Todas le miraron bastante confundidas sin entender el porqué de ese comportamiento de la baterista.
-son solo tonterías, jeje dibujos estúpidos que ha-hago en clases – explicó Ritsu comenzando a sudar.
-como sea, busquen algo que sea de ayuda, no de distracción – continuo Mio ignorando a la baterista para que siguieran buscando algo que no sabían que era.
Después de un rato de buscar, relajear, perder tiempo y entre tanto y tanto, acomodar la desordenada habitación de Ritsu; nadie logró encontrar algo concreto. Todas resignadas a que la respuesta no estaba en la habitación de la ojiambar; se rindieron ante un descanso.
-sacaré la basura… - dijo Yui cargando una gran bolsa de basura proveniente del cuarto de la baterista, al parecer encontrando algo peculiar en ésta. - ¿oh? ¿Qué es esto? – se preguntó así misma husmeando nuevamente entre la basura.
-bueno Ritsu, creo que no hubo nada que ayudara en tu cuarto; ¿recuerdas algo que hayas hecho en estos días que fuese fuera de lo normal? – preguntó Mio sentándose sobre la cama, seguida de Azusa y Mugi.
-bueno, no lo sé. Eh ido a la escuela, ensayado y luego regreso a casa. No eh comido nada exótico o fuera de lo normal – contestó Ritsu mirándoles con una débil sonrisa.
-¿Qué pudo haber pasado Ritsu-senpai?... – preguntó Azusa mientras todas volvían al estado pensativo.
Mientras tanto Yui…
-a ver, a ver, ¿are? ¡Ah! Es solo la entrada a la casa de la bruja Úrsula. Por un momento creí que era un dulce – decía Yui para sí misma inconforme por lo que encontró entre la basura - ¡¿eh?! – Yui se quedó pensativa por un par de segundos procesando lo que había encontrado y lo que había pasado desde ese día, deduciendo así, que la ida a la casa de adivina tenía algo que ver con el cambio de Ritsu quizá - ¡eso es! – gritó eufórica, sacando aquel boleto a la casa de la adivina de la basura regresando a la habitación de Ritsu a toda prisa donde estaban todas muy pensativas y concentradas.
-¡lo tengo! ¡Lo tengo! – Yui entró irrumpiendo en la concentración de todas; sacando pequeños grititos de susto a las demás a punta de sus gritos eufóricos.
-¡Yui-senpai me asustó! – se quejó la kohai con una mano sobre su pecho.
-¡Azu-nyan! ¡Azu-nyan! Lo encontré, ¡la pista! ¡la respuesta quizá! – decía Yui confundiendo cada vez más a sus compañeras y amigas de banda.
-¡¿tienes que?! – preguntó impaciente Ritsu.
-¡la pista al problema! – respondió Yui con emoción.
-¡dinos! – dijo Mugi levantándose rápidamente de la cama.
-¡la adivina! ¡La bruja de la feria! – gritó Yui mostrándoles el boleto con el que entraron a la casa de la adivina en la feria.
-¡¿Qué?! – preguntaron Azusa y Mio sin entender del todo. Ritsu se quedó pensativa durante un rato con la mirada perdida, recordando que la adivina le había dicho que sufriría un cambio en su vida, pero ésta no le había dicho exactamente de que trataba ese cambio… - ¡eso es! ¡Este era el cambio! – gritó Ritsu bastante perturbada – la anciana, ¡la adivina dijo que sufriría un cambio y otras cosas que no recuerdo! ¡Ella debe saber cómo revertir esto! – exclamó Ritsu con un alivio en su mirada y voz - ¡bien hecho Yui! ¡Dame un abrazo! – Ritsu corrió hacia Yui feliz de haber encontrado "la solución" a su problema y le dio un abrazo cargándola con facilidad.
-¡woh! ¡Tranquila Ricchan! Tejeje soy muy inteligente después de todo tejeje – contestó la guitarrista mayor.
-¿y ahora qué hacemos? – preguntó Mugi con curiosidad.
-yo creo que es obvio; debemos ir a ver a la adivina y decirle que regrese a Ritsu a la normalidad – opinó Mio levantándose de la cama seguida de Azusa.
-¿creen que esté ahorita? – preguntó dudosa la pequeña kohai.
-¡esté o no, esa anciana debe regresarme a la normalidad! – se quejó Ritsu.
-¡entonces vayamos y dejemos de hablar! – dijo Yui con determinación levantando el puño
-¡vamos! – gritó Ritsu y ambas comenzaron a correr para salir a toda prisa de la habitación. Ya estando en la entrada de la casa se detuvieron y se regresaron a ver.
-¿Dónde quedaba la feria?... – preguntó Ritsu. Ambas regresaron a la habitación desanimadas.
-¿Qué pasó? – preguntó Mio extrañada, porque ambas castañas venían cabizbajas.
-no recuerdo donde quedaba la feria tejeje – contestó Yui rascándose la cabeza. Todas hicieron una caída típica del anime y se levantaron con dificultad.
-no te preocupes Yui-chan, solo síganme – dijo Mugi; mientras todas comenzaron a salir tras de Mugi.
Las cinco chicas del HTT llegaron a la estación del tren, donde abordarían éste para ir de nueva cuenta a la feria; en busca de una solución o por lo menos, una respuesta al problema de Ritsu. Finalmente llegaron a la feria; y como era de esperarse, los juegos mecanicos estaban apagados; pues apenas eran las 10 am. Con desesperación; las chicas buscaban la casa de la anciana adivina, hasta que finalmente llegaron al final de la feria donde estaba ésta.
-¡miren, ahí está! – exclamó Azusa, señalando con su dedo índice el lugar.
-¡bien hecho Nakano! – felicitó la baterista despeinando un poco su cabeza, a lo cual la gatita se sonrojó. Todas corrieron hacia la casa de la adivina con la esperanza de resolver algo. Entraron irrumpiendo la tranquilidad del lugar; e igual que la primera vez, todo estaba obscuro y silencioso.
-ho-hola… - habló nuevamente por primera vez la baterista algo temerosa.
-creo que no está… - dijo Yui en un susurro.
-señora adivina – habló Ritsu otra vez sin obtener respuesta alguna por un par de segundos hasta que… la palanca del baño se bajó y un ruido de agua succionándose se escuchó dentro del lugar…
-¡hay Arándano! Creo que esa barbacoa me hizo mal ¡agh! – se quejaba la adivina que venía saliendo del baño sobándose la panza.
-qué asco – musitó Azusa haciendo una mueca.
-¿oh? Tenemos clientes tan temprano Arándano – dijo la adivina mirando con rareza a las cinco chicas.
-bueno, fuimos sus clientes; venimos apenas ayer e hicimos una consulta sobre nuestro futuro y todo eso; usted me dijo que sufriría un cambio y no sé que más y ahora ¡míreme! ¡Hasta ayer yo era una chica normal y feliz! – dijo Ritsu bastante desesperada.
-¡ah, eres tú! – dijo la adivina recordando a Ritsu - ¿segura que feliz? – preguntó retadoramente
-pues…si…algo así…¡pero no me venga con esas patrañas mentales que se que es psicología inversa! – contestó Ritsu exasperada.
-señora, nuestra amiga necesita regresar a la normalidad; lo que queríamos saber es que si usted tiene el revertimiento de esto; quizá podría vendérnoslo o no sé – Mio acudió a la plática y tratando de ser razonable negociaba con la mujer.
-querida, yo no hice las reglas – dijo la mujer sin regresar a verle mientras acariciaba a su gato sobre la mesa.
-¿Qué significa eso? – preguntó Azusa con curiosidad
-bueno, verán, seré sincera. No hay cura ni brebaje para contrarrestarlo – contestó con seguridad la mujer, mirando fijamente a las chicas, quienes quedaron perplejas ante tal confesión.
-¡¿Qué?! – Exclamó Ritsu - ¡¿Qué quiere decir con eso?! – refunfuñó.
- tranquila Ricchan, no te desesperes – dijo Yui en un intento de calmar a la ojiambar – bueno señora bruja_
-¡adivina! – corrigió la mujer a Yui con enojo.
-señora Adivina tejeje gomen ne, la verdad no entendemos nada de esto; si usted fuese más especifica quizá nos ayudaría de mucho – dijo Yui siendo amable.
-señora, Ricchan no puede quedarse así para siempre; usted podría ayudarle – dijo Mugi algo aflijida.
-¡ah! – la mujer suspiró resignada a las insistencias de las chicas e hizo una pausa – miren niñas; a veces lo que el corazón desea es más fuerte de lo que la mente piensa…si en su corazón se alberga algo realmente fuerte, seguramente seguirán ese sentimiento por instinto. Cuando lo deseas de verdad, muchas veces se cumple y algunas… tiendes a perderlo –la mujer explicó tratando de hacerles entender el porqué del problema.
- suena más enredado que un problema de cálculo – dijo Yui con inocencia.
-¡ah! Lo que les quiero decir, es que en el fondo del corazón de su amiga, esto era parte de sus anhelos quizá – la adivina se desesperó.
-¡Ricchan deseaba ser chico! – dijo Yui con sorpresa.
-no exactamente – contradijo Ritsu apenada.
-¡ah! – La adivina suspiró cansinamente – niña ven aquí –llamó a Ritsu; la cual se acercó temerosamente a la mujer – mira, como ya te dije, yo no tengo la cura a tu problema; simplemente te di un empujoncito que me agradecerás con el tiempo. Lo que lo revierte es nada más y nada menos que el amor que te corresponda ¿me explico? El momento en que el amor de tu vida te corresponda, el efecto surtirá regresando a tu forma natural y ¡tan, tan! Serás tu de nuevo – dijo la mujer sonriendo maniáticamente.
-¿el amor de mi vida?...suena a película de Disney – se quejó Ritsu.
-bueno, no lo sería si tu no estuvieses enamorada, ¿además de que te quejas? Eres tu quien viven enamorada de un amor que crees imposible – contradijo la mujer algo irritada. – como sea, ya te dije lo que debes hacer, lo demás es cosa tuya.
-¡pe-pe-pero ella no se fijará en mi! – replicó la baterista.
-ese no es mi problema – contestó indiferente la adivina.
-¡¿no puede hacer su magia vudú o que se yo?! ¡Eso que hacen con plantas y todo eso! – Ritsu sonaba desesperada y nerviosa.
-no existe tal cosa, es solo un invento ridículo – contradijo sin interés la mujer.
-¡por favor! ¡Prefiero que no me ame a que lo sepa y ser rechazada! – la baterista suplicaba a la mujer, la cual solo tendía a ignorarla.
- en mi opinión… no, no tengo nada que opinar. Ahora me deben $500 yenes por consulta, ya saben, deposítenlo en Arándano – el gato pasó con la misma bolsita de la vez pasada y las chicas comenzaron a depositar el dinero en ésta.
-¿ahora qué haré?... – se preguntaba Ritsu a sí misma con confusión.
-¿Qué pasó Ricchan? – preguntó curiosa Yui, acercándose a Ritsu.
-no te preocupes, les diré en el camino – Ritsu comenzó a salir; mientras las demás le seguían con la duda, de que fue lo que la adivina le había dicho a la ojiambar.
-gracias señora bruja – Yui salió de la casa de la mujer despidiéndose de ella.
-¡agh! Esa escuincla no entiende que soy ¡adivina! Y no bruja… - se quejó la mujer.
-¿y bien Ritsu? – preguntó Mio con curiosidad.
-¿Qué te dijo Ricchan? – preguntó Mugi ansiosa.
-Ritsu-senpai ¿está bien? – habló la pequeña kohai.
-bueno, verán…suena estúpido pero la mujer dijo que… - la castaña hizo una pausa para pensar cómo explicarles aquellas cursilerías a sus amigas - … bueno, que el amor de mi vida me debe corresponder para que yo pueda regresar a mi forma natural… - el tono en la voz de Ritsu era desanimado y triste.
-Ricchan… - pensaba Mugi mirando a Ritsu con preocupación.
-lo que significa que me quedaré así para siempre… - argumentó Ritsu soltando un bufido - ¡Qué tontería! – se quejó
-bueno, por el tiempo de amistad y todo lo que yo sé; Mio-chan debe ser el amor de tu vida – dijo Yui casi segura de lo que decía.
-¡¿eh?! – exclamó Mio.
-¡AH! N-no creo q-que sea ella, la verdad…es que… no estoy…enamorada… - Ritsu mentía acerca de estar enamorada por pena a ser rechazada tan rápido.
-¿oh?... ya veo… - Yui se quedó pensativa un momento más.
-¿ahora qué haremos Ritsu- senpai?...todo esto es realmente…raro… - dijo la kohai algo melancólica.
-¡yo sé! – gritó eufórica la mayor de las Hirasawa levantando el puño. Todas le miraron con la esperanza de que aportara una buena idea, ya que Yui siempre salía con sus tarugadas y extravagancias.
-¡¿Qué dime?! – preguntó ansiosa la baterista.
-¡hagamos que Ricchan tenga citas y conozca a personas! – exclamó con emoción.
-bueno…eso suena bien… - contestó Mugi como no pareciéndole la idea.
-sí, suena bien; pero… ahora es un chico… ¿debería salir con chicas?... – preguntó Mio algo desorientada.
-a menos que sea un chico gay tejeje – bromeo Yui
-¡Yui! – gritaron todas quejándose.
-¡demonios! Otra mala idea… - Ritsu estaba realmente inconsolable; sentía que nunca llegaría a ser como era antes, y lo peor… la escuela estaba en su peor momento…. Los exámenes y el festival se acercaban… -¡aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaah! – Ritsu se alborotó los cabellos de la desesperación y comenzó a patalear haciendo berrinche.
-no se preocupe Ritsu-senpai, ya encontraremos una manera de arreglar todo esto… - Azusa daba consuelo a la baterista para que no perdiera los estribos tan rápido.
-gracias Azusa… - la baterista sonrió levemente – saben… no puedo regresar a casa así, satoshi pensará que no soy yo en realidad; jamás me creería – la castaña se afligía cada vez más sin salir de un pozo y entrar a otro.
-bueno, puedes que darte en mi casa hoy Ricchan; mañana veremos qué hacer, Ui irá a casa de Jun hoy, ayer me dijo, pero regresa mañana, así que puedes pasar la noche conmigo.
-¿y si hacemos una pijamada? – preguntó Mugi con emoción y aplaudiendo levemente.
-¡sugoi! – exclamó la mayor de las Hirasawa.
-creo que Ritsu-senpai necesita de apoyo moral en estos momentos… cuente conmigo Ritsu-senpai – dijo Azusa sonriente y todas regresaron a ver a Mio.
-bueno, bueno, está bien…iré también… - la castaña soltó un suspiro cansino y sonrió frunciendo el entre ceño.
-¡gracias Mio-chuan! – Ritsu corrió hacia ella estrujándola en un abrazo… bastante fuerte que hasta la levantó.
-¡Ri-Ritsu! – se quejó la bajista con sonrojos en sus mejillas.
-qué pasará con la escuela? – preguntó Yui dejando a todas perplejas con esa pregunta. Todas guardaron silencio y se quedaron pensativas.
-…buena pregunta… - dijo Azusa.
-debemos hablar con Sawako-sensei, y explicarle detalladamente nuestro problema, ella sabrá cómo ayudarnos para que no afecte a Ritsu ni a la banda - habló Mio seriamente.
-puede ser… - dijo Mugi con una sonrisa amable.
-¡vayamos de compras! – exclamó Yui de la nada.
-¿de comprar? – preguntaron todas sin entender a la castaña al unísono.
-¡si! Digo; Ricchan, no tienes ropa que usar, y tampoco te quedaría la de tu padre, lo eh visto y… discúlpame es un poco más… ¿musculoso? Ya te lo diré, es más gordo que tu tejeje – argumentó la guitarrista mayor con sorna.
-bueno, tienes razón; ésta mañana tuve que robarle ropa que usaba en la universidad, mi madre aun la conservaba, de hecho, hasta tuve que usar su misma ropa interior ¿pueden creer eso? Jajaja – Ritsu rascó su cabeza y reía estrepitosamente mientras las demás; incluso Yui le miraba con asco - ¿Qué? Era una emergencia – se excusó.
-definitivamente vayamos de compras – dijo Mio con cara atónita.
-bueno, vayamos a mi casa por algo de dinero que tengo guardado, no es mucho, quizá solo sirva para una o dos mudas – dijo la baterista algo apenada.
- ¿ves? Por eso te digo que guardes tu dinero – reprendía Mio a la baterista como una madre a su hija.
-no te preocupes Ricchan, conozco un lugar que será de mucha ayuda – habló Mugi sonriendo amablemente – solo síganme – la rubia comenzó a caminar y las cinco chicas caminaron hasta el centro comercial, ya que quedaba muy cerca de la feria.
Finalmente llegaron a una lujosa tienda de ropa y zapatos, donde personas con esmoquin y traje atendían a los clientes.
-buenas tardes Srita. Kotobuki – un hombre bien vestido saludo a la rubia con amabilidad y otros empleados se acercaron rápidamente para atenderle.
-buenas tardes Hiru, estábamos buscando ropa para caballero; queremos algo casual, nada escandaloso ni muy formal – habló la rubia con porte y carisma.
-¿más o menos la talla Srita? – preguntó el joven.
-algo como para "él" – dijo Mugi señalando a Ritsu, quien estaba detrás de Mio escondiéndose algo apenada.
Inmediatamente se acercó un par de empleadas hacia Ritsu, sonriéndole con amabilidad y tirándole miradas de morbo disimuladamente.
-es por aquí, sígame por favor joven – dijo una de ellas caminando hacia el departamento de ropa para caballero. Ritsu comenzó a avanzar un poco temerosa.
Las empleadas comenzaron a sacar unas cuantas prendas y Ritsu comenzó a probárselas y a enseñarles a las chicas para ver si no se veía "ridículo" con las que más le gustaban, y la verdad, tenía buen gusto, todo le sentaba bien.
-¡vaya Ricchan! Tienes mejores gustos por la ropa masculina que por la femenina – dijo Yui entusiasmada.
-¡Yui! – se quejó la castaña apenada.
-la verdad todas le van muy bien – dijo el joven que había atendido a Mugi desde que llegaron.
-¿Quién es la afortunada novia? – preguntó una de las chicas que atendían a Ritsu. Todas se regresaron a ver con nerviosismo.
-¡ah, no! Es solo una amiga – contestó Yui olvidándose de que ahora Ritsu no era una chica.
-¡Yui-senpai! ¡Cállese!... es solo un amigo - intervino la kohai levemente sonrojada y todas sonrieron nerviosas.
Después de un rato de probarse unas cuantas prendas, finalmente escogió unas y se las empaquetaron para llevar.
-vuelva pronto Srita. Tsumugi – los empleados se despedían cortésmente de Mugi, quien les devolvió el saludo de la misma forma.
-Mugi, juro que te pagaré cada centavo en cuanto junte el dinero, gracias… - Ritsu se apuró a disculparse y agradecer apenada por la acción de su amiga, ya que no quería que pensara que era una interesada, y menos Mugi.
-no te preocupes Ricchan, la tienda es de mi padre, así que no te preocupes – dijo la rubia con una simpleza y las demás se quedaron anonadas ante tal confesión.
El rato pasó y las chicas mataron el tiempo en el centro comercial, comían helado, visitaban tiendas y curioseaban una que otra cosa; hasta que finalmente les dio la noche. Todas se fueron a sus casas en busca de ropa, ya que habían acordado que dormirían en casa de Yui, quedándose de ver a las 8 en casa de la guitarrista.
Después de un rato, finalmente todas se encontraban reunidas en casa de la mayor de las Hirasawa, pidieron pizza para cenar y se la pasaron platicando de cosas tribales y unas más sensatas.
-¡vaya día! – dijo Ritsu recostándose hacia atrás algo afligida. Las demás le miraban con cierta preocupación y de un momento a otro, una almohada golpeó el rostro de la baterista.
-¿oh? – Ritsu levantó la mirada, encontrándose a Yui de pie con una almohada lista para golpearla.
-¡pelea de almohada! – gritó eufórica, golpeando a las demás con la almohada.
-jaja ¡basta Yui-senpai! – reía divertida Azusa cubriéndose de los almohadazos.
-¡no escaparan de mi! – Gritó la ojiambar tomando una almohada y golpeando con fuerza a Yui que era a quien tenía más cerca -¡golpe mágico! – gritó Ritsu para golpear a Yui, quien salió volando hasta la cama y cayendo inconsciente. Las demás al percatarse de eso se quedaron con cara de ¡¿WTF?! - ¡tu turno Nakano! – gritó golpeando al mismo tiempo a la chica de coletas quien también salió volando hasta la pared y cayendo al suelo sin levantarse -¡no te duermas Mio! – una vez más exclamó dispuesta a golpear a la ojigris.
-¡no, no, no espera Rit_ - la pobre no terminó de hablar cuando recibió el fuerte almohadazo del ahora castaño, cayendo al suelo inconsciente.
-¡muéstrame lo que tienes Mugi! – finalmente solo quedaba Mugi, quien miraba atónita como Ritsu venia corriendo hacia ella con intenciones de golpearle igual que a sus amigas, quienes ya estaban inconscientes por los almohadazos de la castaña.
-¡Ricchan esper_ - la rubia tampoco terminó de hablar cuando Ritsu le golpeó jugando como a las demás y esta cayó sobre una pequeña cómoda inconsciente igual que las demás.
-¡¿Quién sigue?! ¡Vamos! ¡Vamos! - al parecer Ritsu no se percato de que su fuerza no era la misma que la de siempre, por lo que obvio no se comparaba con la de sus amigas, a quienes fulminó de un solo golpe - ¿eh? – la castaña se dio cuenta de que todas estaban inconscientes en el suelo y totalmente dormidas por los impactos que esta les propino – oh, oh… - musitó para quedarse mirando con una sonrisa nerviosa a sus amigas – lo siento tejeje … -rascó su mejilla y levantó a una por una acomodándolas en su futon para dormir a lado de ellas…
…..
NOTAS FINALES: siento que le faltó algo a este capitulo tejeje, pero es que siempre me cortan la inspiración, disculpen mis faltas de ortografía, es que escribia lo más rápido que mis articulaciones me permitían kjahkjah
Bueno, eso es todo, espero reviews y gracias a aquellos que me leen. Awww los amo :3
Bueno, chao, chao!
