Resumen: Es un hábito que tienen, aunque no hablen de él. Rabastan cuenta historias. Barty le araña la espalda. Nunca lo mencionan, como dice Barty, «que romanticismo ni qué chingaderas».
Personajes: Barty C. Jr. / Rabastan Lestrange.
Prompt: Pasión
Qué romanticismo ni qué chingaderas
But I wanna sleep next to you
and that's all I wanna do right now
and I wanna come home to you,
but home is just a room full of my safest sounds,
so come over now and talk me down
Talk me down, Troye Sivan
Rabastan siempre cuenta historias. Parece saberse las historias que los demás esconden, los chismes oscuros que a nadie le gustaría saber. Y siempre los cuenta. A veces, sin embargo, algunos días, cuenta historias sobre él.
—Mi padre siempre dijo que uno tenía que casarse por amor —cuenta mientras fuma aldo de una pipa acostado en la cama de la recamara de Travers para las visitas—. Claro, con gente que valiera la pena. Pero por amor. Solía decirlo entre dientes mientras leía el periódico y mi madre estaba arriba ignorándolo. Y luego agregaba: «porque así es más fácil soportar los malos tiempo». Pero los malos tiempos entre mis padres duraron toda la vida.
—Carajo.
—Entre los tuyos también, no creas que no lo sé.
Barty se encoge de hombros.
—Es sólo que mi padre no le hace caso a mi madre —es lo que contesta— y ella le tiene miedo. Supongo que es bastante imponente cuando quiere. —Barty mira por la ventana y ve la gente caminar por el callejón Knocturn. Hay muy poca, como si la mayoría tuviera miedo de estar al aire libre—. A mí me da igual.
No es cierto, pero seguro Rabastan lo sabe. Barty hace todo lo que hace en la vida para llevarle la contraria a su padre. «¿En esto querías verme convertido? ¿En asesino y torturador? ¿En aquello que juraste perseguir?», piensa Barty, dirigiéndose a su padre.
—El caso es que el mío siempre dijo que había que casarse por amor —Rabastan vuelve al tema original— y por eso nunca me casé. —Últimamente lo menciona demasiado. Había muerto hacía años, cuando Barty apenas estaba saliendo de Hogwarts, en medio de un ataque. Lo habían matado los aurores, pero Rabastan y Rodolphus habían escondido su muerte para no ver sus nombres comprometidos con los mortífagos, al menos en ese momento—. Mi madre lo resentía. Se casaron demasiado jóvenes.
»Ella tenía diecisiete —dice Rabastan— y sólo te contaba la historia de su matrimonio con bastante jerez encima.
Barty deja la ventana y se aproxima a la cama.
—Me encantan tus historias de familias desgraciadas —le dice, subiéndose encima de la cama y prácticamente sentándose a horcajadas sobre él. Lo besa antes de que Rabastan tenga tiempo de decir algo más.
Se les ha hecho un hábito del que no hablan más de lo necesario. Un hábito en el que Barty le rasguña la espalda a Rabastan y Rabastan le deja marcas en el cuello. Su madre cree que eran las de alguna chica que no quiere presentarles. Su padre ni siquiera las mira.
—Entonces, ¿casarte por amor, eh? —pregunta Barty, con voz burlona—. Yo no voy a casarme. No tengo tiempo para esas pendejadas. —Le quita a Rabastan la camiseta que lleva—. Qué romanticismo ni qué chingaderas.
Rabastan se ríe ante sus palabras.
—Tú eres otra cosa, Barty, otra cosa completamente diferente. —Vuelve a besarlo. Es un buen hábito, ese que tienen entre besos y gemidos. Aunque no hablen de él.
Nota de este drabble:
1) Ocurre en 1981, obviamente después de mi fic Mortífagos. These two are something.
2) Sí, mi favorito ever es Barty, ¿apenas se van dando cuenta?
Andrea Poulain
a 4 de octubre de 2018
