Chat Noir se encontraba sentado en un tejado a la espera de su Lady para su patrullaje nocturno, mientras se quedaba observando su alrededor.

—Llegaste mi Lady —Pronuncio con su típica sonrisa gatuna, al notar su presencia.

Levantándose para depositar su habitual beso en el dorso de la mano a su Lady. Sin embargo, antes de soltarla se percató de la bolsa de papel que traía en su otra mano.

— ¿Qué es lo que traes? —Le pregunto a Ladybug señalándole la bolsa de papel.

—Tus preciados Croissants —Inmediatamente al decir eso, los ojos de Chat se abrieron desmesuradamente, dilatándose por la alegría y brillando por la emoción.

Por lo tanto intento desesperadamente en tomar la bolsa como un niño pequeño.

—Espera gatito —Le pidió Ladybug, mientras que con su dedo índice apoyado en la nariz del minino lo detenía para que no le arrebate la bolsa— Sentémonos primero —Propuso sentándose lentamente, mientras el gato la imitaba de forma rápida, moviendo la cola con visible emoción.

Ante eso Ladybug se rió y se le quedo mirando por varios segundos, viendo como la cola del gatito se movía ahora demostrando impaciencia por la tardanza.

—Ten, es para ti —Repuso luego de un rato entregándola la bolsa.

La cual al tenerla en su poder fue inmediatamente despedazada para sacar el alimento.

—Te traje media docena y uno es mío —Le dijo Ladybug arrebatándole uno de la bolsa para la consternación de Chat que se le quedo mirando como si le había arrancado parte de su alma.

—No me mires así aun te queda cinco —Espeto dando un pequeño mordisco al Croissant, mientras miraba a Chat devorarse los Croissant como si no hubiera comido hace años.

Cuando el aludido termino de comer todos sus Croissants ensuciándose en el proceso el alrededor de su boca, giro su cuello a donde estaba su Lady y se le quedo mirando, más precisamente al Croissant que era llevado a la boca de su bichito y le daba otra pequeña mordida.

— ¿Por qué me estas mirando así? —Le pregunto cuando noto su penetrante mirada sobre ella.

Sin embargo hubo silencio, solo eso, mientras los ojos de Chat se dilataban como si estuviera a punto de atacar.

— ¿Chat?

Silencio otra vez y a Ladybug ya le estaba asustando la mirada del felino. Por eso se dedicó a tragar saliva y comerse todo el Croissant. No obstante antes de que pudiera hacerlo Chat salto sobre ella y se dispuso a morder el Croissant que en ese momento su bichito estaba mordiendo.

Provocando que quede acostada sobre el tejado, sonrojada viendo como el minino encima suyo, mordía el Croissant de su boca, rozando levemente sus narices y rozando brevemente sus labios, sintiendo su entrecortada respiración como los latidos rápidos de su corazón al estar en esa situación, la cual Chat parecía no estar afectado, concentrándose solamente en morder el alimento.

Cuando termino, el gatito se levantó encima de ella y empezó a relamerse con su lengua sus labios.

—Delicioso —Pronuncio.

Lo que provoco que Ladybug se sonrojara de un rojo más fuerte al recordar lo de hace unos momentos, mientras se quedaba viendo como el gatito comenzó a buscar las migas del Croissant en la bolsa de papel, algunas veces hasta metía la cabeza en la misma, donde con sus dedos intentaba sacar las más posibles, antes de llevarlas a su boca.

Y ahi en ese instante Ladybug ya conocedora lo que era capaz de hacer Chat Noir por un Croissant decidió a no traerle nunca más o al menos nunca jamás comer uno enfrente de él.