Omamori

Caminaba con las manos enterradas en los bolsillos del abrigo mientras recorría el Cuartel de la Orden. A todos nosotros se nos había otorgado un "uniforme" que consistía en un traje similar al uniforme de la academia de color negro y un abrigo como el de Mizu y Kichi.

Salté el muro y caminé por el bosque que rodeaba el cuartel, como solía hacerlo cuando estaba en la Academia.

Me adentré en el bosque sin poner mucha atención a lo que había a mi alrededor. Esa noche la luz de la luna brillaba intensa, como si el sol le estuviese regalando toda su energía.

-Pensé que jamás llegaría- dijo una voz en el interior del bosque. Me sobresalté pero avancé hasta hallar su fuente. Allí, sentadas en el suelo, se hallaban dos chicas. Una de ellas, al parecer la que había hablado, tenía el cabello rizado y le llegaba a los hombros, era del color de la plata. Su rostro sereno era pálido y vestía con ropajes de color similar a su propio cabello. La segunda, tenía la piel más bronceada y el cabello negro largo y liso hasta la mitad de su espalda que parecía refulgir de color oro, asimismo llevaba vestiduras doradas.

-Ya lo conoces, Shiruba. Siempre tan retrasado…- el comentario no me hizo gracia por parte de la pelinegra.

-No seas dura con él, Nikko.- dijo divertida Shiruba –Es solo un muchacho.

-¿Me conocen?- pregunté confundido. La pelinegra me miró con cara de "Idiota". Su compañera soltó un suspiro.

-Te vemos todos los días, Zero. Al igual que a todos los que habitan en este planeta.

-¿Ah?- murmuré sin comprender. Nikko bajó la cabeza con decepción.

-Yo soy Nikko, la luz dorada del sol. Y ella es Shiruba, el resplandor plateado de la luna.- se presentó la pelinegra con una enorme sonrisa que remarcaba más sus bien formados pómulos.

-Excelente, lo último que me faltaba, otro par de brujas locas- murmuré. Nikko me miró con los ojos entrecerrados y en su mano se prendió una llama. Shiruba me dirigió la misma mirada pero se limitó a retener a su compañera.

-En cuanto despiertes… inicia el juego- dijo Shiruba. Me quedé sorprendido.

-Esto es… ¿un sueño?- la pelinegra rió.

-Te lo dije, retrasado.- miré con los ojos entrecerrados a Nikko.

(Kiryuu Zero pertenece a Matsuri Hino y Nana pertenece a Lynn Okamoto. Atentamente: Shiruba Shado)

Inicia el juego

Zero camina hacia el salón central, han recibido una llamada de los hechiceros a reunirse allí. Aún está un poco confundido por el extraño sueño que ha tenido, tiene la vaga impresión de que ese sueño se repetirá con frecuencia.

Saburo y Shiro se le habían unido en el camino. Los dos hermanos discutían.

-Es una chica estupenda, tiene tanta agilidad y… - decía Saburo.

-No seas idiota, hermano. Es una bruja de lo peor.- lo contradijo Shiro. A juzgar por el diálogo, Zero supuso que estaban hablando de Mizu. No podía estar más de acuerdo con Shiro, Saburo era un idiota.

Se les unieron varias figuras con los abrigos de la orden. Caminaban juntos seis en total, los demás ya habrían llegado.

-¿Para qué nos querrán?- preguntó Koana. –Espero que no sea para aprender más hechicería. Estoy harta de ello. Ya se lo suficiente como para patearle el trasero a cualquiera de estos brujitos.- dijo sonriendo y apartando arrogantemente su cabello negro.

-No seas tan presumida, Koana.- le dijo Naoko –Recuerda que Kichi logró aplastarte en menos de un segundo cuando trataste de escapar.- La imagen volvió a la mente de Koana. Había estado husmeando en dónde no debía y Mizu y Kichi la habían descubierto. Ella se escurría ágilmente de las manos de Mizu y justo cuando estaba a punto de escapar llega Kichi y con un golpe de mano la deja noqueada.

-Fue un conjuro que hizo, no me extraña que me haya acabado tan fácilmente- dice Koana con la cara roja como un tomate.

-La verdad, fue un golpe limpio, sin intervención de magia.- comento Kuro, quien era el único que había visto la escena.

-¡C-C-CÁLLATE!- gritó Koana, ya más humillada que al principio.

Naoko y Kuro rieron juntos. Desde el primer día les encantaba reventarle la burbuja a Koana y a Takeshi.

Avanzaron mientras Kuro y Naoko seguían presionando a Koana, haciéndola poner histérica. Shiro y Saburo hablaban acerca de su familia y otros asuntos de política que a Zero no le interesaban en lo absoluto.

Por fin llegaron al salón central. Se formaba de una serie de sillas escalonadas en una media esfera, en torno a un espacio donde solían situarse los brujos de mayor casta.

Hallaron a los demás sentados en cierta zona muy cercana al centro. Saburo, Shiro, Naoko, Koana y Kuro se dirigieron automáticamente a sentarse con los demás. Zero permaneció cerca de la entrada y se sentó en los asientos más retirados.

Algunos le miraron con las cejas enarcadas pero nadie perdió tiempo con él.

-El amargado de Kiryuu- murmuró uno de ellos.

Ingresaron los brujos y hechiceros mayores escoltados por Mizu y Kichi. Ellas dos se quedaron atrás y se sentaron una a cada lado de Zero, para su desgracia.

-¿Por qué tan apartado, Kiryuu?- murmuró Mizu con una sonrisa de oreja a oreja, consciente de que su presencia lo fastidiaba.

-El chico es un poco antisocial- contesta Kichi con aires de inocencia –A ninguno de los del grupo parece importarles que él esté o no con ellos.

-Ni al mismo Kiryuu- completó Mizu. De acuerdo, esto ya se estaba pasando de castaño oscuro. Generalmente, a Zero le importaba un comino lo que los demás dijeran de él. Pero el que estuviesen esas dos allí, sentadas a su lado hablando de él como si no se encontrara presente empezaba a fastidiarlo.

Zero tenía las manos vueltas en garras aferradas a sus rodillas, resistiendo el impulso de salir corriendo del salón. Tsuyoi, el hechicero de mayor casta y más importante de toda la Orden se adelantó para dirigir la palabra a los congregados en la sala.

-Creo que en los tres días que han estado aquí, no se les ha informado enteramente de su misión.- dijo el anciano, que a pesar de su edad, era adrementador y su tono era cortante al punto que hacía estremecer hasta a los vampiros. –Están aquí, porque se les ha regalado la responsabilidad de prevenir una guerra.- miradas gélidas –Sois una raza muy alta. Podrían ser la raza dominante de este mundo, pero hay otra raza con el mismo potencial, para ser dominante, que ustedes. Son llamados, Diclonius. Se nos ha autorizado a dar a conocer las características de su raza.

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-Los vampiros son capaces de controlar ciertos elementos y algunos tienen poderes más avanzados, muy semejantes a los nuestros.- explicó Alyssa, quien se había encargado de investigar al bando contrario.

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-Los Diclonius tienen poderes telequinéticos, gracias a lo que se ha llamado vectores.- ilustró Tsuyoi.

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-Los vampiros también se regeneran rápidamente, pueden recuperar un miembro si llegan a perderlo. Hay ciertas armas especiales para acabar con los vampiros, pero se nos ha negado utilizarlas.- algunos de los Diclonius mostraron descontento.

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-Cada Diclonius tiene por lo menos cuatro vectores, y la distancia mínima que alcanzan son dos metros. Es bueno mantener la distancia, los vectores tienen mucha fuerza y pueden atravesar cualquier cosa.- murmullos incómodos.

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-Ahora, les mostraré a cada miembro.- Alyssa sacó una imagen, la foto pertenecía a Zero –Kiryuu Zero. Es un humano convertido en vampiro, por lo que sus facultades se limitan al ataque físico. Sin embargo, el hecho de ser un ser "salvaje" por naturaleza, le concede mucha velocidad y fuerza.

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-Ella es Nana- anunció Tsuyoi mostrando una imagen de la chica –ella es su líder. Nana posee cuatro vectores, cada uno de cinco metros. Eso quiere decir, que en un enfrentamiento conviene estar a cinco metros a la redonda, si no quieren acabar derrotados.

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-Hira Yoshiro- una imagen de un chico de cabello rojo y corto, bastante corpulento –él tiene la capacidad de controlar el fuego. Según sus superiores es un excelente luchador. Los hermanos Doi, Aiko y Kisho.- aparecieron los dos castaños –Ambos capaces de controlar el metal.

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-Scarlet, la segunda de Nana.- ahora todos vieron una chica de cabello rojo, con la mitad de su rostro cubierto por una placa de metal. –Ella fue sometida a experimentación, en ello, perdió cuatro de sus seis vectores. Ahora tiene dos, de veinte metros cada uno.- el recelo brilló en los ojos de los vampiros, la chica habría de ser muy poderosa… veinte metros, era demasiado alcance.

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-Ibu Naoko- la rubia apareció ante los ojos de los Diclonius –La chica es buena en el combate cuerpo a cuerpo, tiene la facultad de controlar el rayo, la electricidad en sí.- los Diclonius sopesaban las fuerzas de sus oponentes, la imagen cambió, revelando una chica de cabello negro –Nagai Koana, su habilidad es muy peculiar. Es capaz de controlar el aire, más exactamente, el aire tóxico.

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-Aichi- la imagen de una chica de cabello morado pálido suplantó la de Scarlet –posee seis vectores, de tres metros.- la imagen cambió, sin embargo, parecía que hubiesen colocado a la misma chica en diferente pose. –Adara, es la hermana gemela de Aichi. Adara posee cuatro vectores, de seis metros.

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-Saeki Kuro- un chico rubio se reveló ante ellos –el muchacho es capaz de controlar el cristal… todo lo que sea cristal está a su alcance para ser controlado.- Saburo y Shiro aparecieron ante los ojos de los Diclonius –Saburo y Shiro. Son hermanos, aún no se ha dado a conocer su poder, ambos lo mantienen oculto, pero se sabe que sus poderes son complementarios, ninguno puede funcionar sin el otro.- la misma idea corrió por la mente de todos, había que separar a los hermanos.

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-Alyssa.- la pelirroja apareció –ella posee ocho vectores, de dos metros. Ella, se me ha informado, es la mente del grupo, es muy perspicaz.- sus ojos lo confirmaban. –Casandra, posee diez vectores, de dos metros.- el poder era abrumador…

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-Umari Takeshi. Puede controlar la vida vegetal.- la imagen cambió –Jo Mitsuko. Controla las ondas sonoras, se cree, que puede controlar cualquier tipo de ondas.- de nuevo, la imagen cambia –Genda Hiroko. Su habilidad no es control de algún elemento… es más control de todos los elementos, en función de su cuerpo. Puede crear una réplica de sí misma.

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-Charissa. Posee doce vectores de dos metros cada uno.- cambio de imagen –Caroline, cuatro vectores, diez metros.- un murmullo incómodo recorrió la sala.

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-Bando Goro. Capaz de controlar la tierra. Abe Mine, capaz de controlar los cuerpos. Puede hacerte hacer algo contra tu voluntad, pero, es muy vulnerable en ese estado, ya que entra en trance.- este comentario no sirvió para aplacar la preocupación de los Diclonius. El que fuera vulnerable, no quería decir que se pudiese atacar con facilidad, obviamente, ella utilizaría los cuerpos que controlara para defenderse.

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-Lyssander.- otro con placa metálica –cuatro vectores, diez metros. Myless, seis vectores, quince metros. Myron, seis vectores, diez metros. Paris, 17 vectores…- los vampiros retrocedieron con recelo –cuatro metros. Stephen, 13 vectores, dos metros.

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-Finalmente, las brujas, que complementan su equipo. Mizu y Kichi.- las dos chicas aparecieron ante los Diclonius –Mizu es capaz de controlar el agua, lo que nos pone en desventaja ya que hay agua en todos lados. Y Kichi. Su poder es indefinido, se le ha visto hacer todo tipo de cosas, su arma principal, es una baraja de naipes.

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-Ike, tres vectores, 16 metros. Y para finalizar, la punta ofensiva de su arsenal. Kara.- apareció la imagen de una niña de doce años. ¿Cómo era posible que ella fuese el arma más poderosa que tuvieran? –La niña es ciega, perdió la visión en la época de la experimentación. Tiene veinte vectores, de cinco metros, y se dice… que es capaz de extenderlos.- todos soltaron un gruñido de odio y también de miedo.

-¿Esperan que compitamos contra esta…? - gruñó Zero molesto.

-¿Abominación?- completo Mizu –La respuesta es sí. Se sacrifican unos pocos para evitar la muerte de muchos.- Zero miró con recelo a Mizu –Nadie quiere una guerra. Esto es parte del sueño de paz de tu padre. Se puede convivir en paz con una raza inferior como los humanos. Entre razas superiores es imposible. Se distancian todo lo que pueden y terminan arrancándose la cabeza entre ellos.

-Ellos son quince y nosotros trece.

-¿Y qué crees que somos nosotras, adornos?- preguntó petulante Kichi.

-¿Por qué no eligieron quince vampiros?

-¿Te desagrada nuestra compañía?- preguntó Mizu melosamente –Fuimos seleccionadas como apoyo.- dijo ella seriamente.

-Las brujas nos apoyan.- replicó Zero con sarcasmo. Mizu volvió su rostro adelante con la seriedad marcada.

-Tenemos buenas razones para hacerlo.- Zero estuvo a punto de preguntarle las razones, pero se vio interrumpido por Tsuyoi.

-Demos la bienvenida al bando opuesto, los Diclonius.- anunció con su tono cortante. Las puertas se abrieron y fueron cruzadas por un grupo de quince personas. Todos ellos tenían cuernos en forma de orejas de gato en la cabeza, tenían cabelleras entre rojo y azul, pasando por todas sus tonalidades y todos iban vestidos igual. El ropaje blanco, en vestidos para las chicas y de traje para los hombres.

Al frente de la formación iban dos chicas de poca estatura. Nana y Scarlet. Detrás de ellas se formaban el resto, rodeando a Kara, la niña.

Los vampiros parecieron erizarse igual que gatos al ver a Kara. La formación se detuvo a mitad de camino, dejando el cuarto en un silencio sepulcral.

-¿Tienen miedo?- preguntó Kara con voz angelical. Por instinto, los vampiros activaron sus habilidades. –Eso pensé- dijo ella.

La chica era aterradora. Era igual que Kichi, solo que menos presumida.

-Por favor, mantengan la calma.- pidió Nana. La chiquilla fue tapada por dos de su raza, quienes se interpusieron con gesto protector, aunque, obviamente, jamás sería necesario.

-Nana- llamó Tsuyoi –Si tú y tus allegados gustan sentarse, por favor.- señaló con un gesto los asientos del lado opuesto. Todos pasaron a sentarse manteniendo la formación, y rodeando a Kara.

-El propósito, es reunir todos los Omamori. Estos talismanes han sido repartidos por toda la Tierra en todos los rincones posibles. Son diez en total y todos son invulnerables a sus poderes.- un murmullo de disgusto recorrió la sala. –Se ubicarán los dos equipos en dos zonas distintas y se les dará una forma de rastrear los talismanes. En cuanto los diez sean capturados, así sea entre los dos grupos, deberán regresar aquí, y entonces lucharán por los otros talismanes, a fin de reunirlos todos en un solo equipo. Está prohibido asesinar a un miembro del otro equipo, pero no se les impedirá capturar y retener a alguno.- Tsuyoi hizo mucho énfasis en este punto, mirando a todos con sus ojos grises. –El que asesine, se le expulsará del juego, y obtendrá castigo severo.- lanzó un par de collares a cada lado de la sala. El primero calló en manos de Nana, el segundo fue atrapado por Zero. –El collar posee un pedazo de uno de los diez talismanes. Les permitirá hallar los demás.

Nana tomó el collar y se lo colgó del cuello. Zero lo envolvió en su muñeca.

-Que comience el juego- un par de rayos de luz salieron de las palmas de Tsuyoi, desapareciendo a los dos equipos de la sala.

Distanciados por un área de quinientos mil kilómetros cuadrados, los equipos aparecen e inician la búsqueda.

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Vi el bosque que rodeaba el Cuartel. Y al mismo tiempo podía ver el espacio a donde Tsuyoi nos había mandado.

-Han iniciado el juego- dijo Shiruba a mis espaldas.

-Y se oponen dos razas realmente fuertes- completó Nikko.

Miré a los destellos del día y la noche.

-¿Quién ganará?- les pregunté. Como si este par de locas pudiese contestar esa pregunta, pensé con sarcasmo.

-Habrás de enterarte… dentro de algún tiempo.- contestó Shiruba. Lo sabía, no podían contestarme. Una mano golpeó mi nuca.

-¡Ay!- me quejé. Nikko aún mantenía su mano en alto.

-Más respeto zoquete- dijo con los ojos entrecerrados.

-Eso me saco por tratar con locas.- murmuré con desconsuelo. Nikko me amenazó con la mano de nuevo pero Shiruba la retuvo, como siempre.

-Te equivocas, Zero. Sí podemos saber quién ganará…- dijo Shiruba con los ojos en blanco.

-¿Y por qué no me lo dicen? Así acabamos con esta ridiculez.

-Arruinaría el suspense, baka- me contestó Nikko.

-Regresa a la realidad.- dijo Shiruba.

-Pero…

-Solo hazlo- ordenó Nikko.

(Espero, les haya gustado. Dejen reviews. Atentamente: Shiruba Shado)