Disclaimer: Noblesse no es mio.


Cristal Roto (Parte 4)

No había un solo candelero, botella de aceite, o pedazos de madera que se pudieran encontrar en esta casa. Había mas lamparas que suficiente, pero nada que usar como combustible. Unos cuantos gramos de avena seca era lo único rescatable, y aún eso sonaba a manera tentativa. Frankenstein lo añadió a su lista de suministros también. ¿Como había sobrevivido el amo así? Echó un vistazo al gran salón. El hombre no había dejado su ventana desde la noche anterior. Era casi lo que uno esperaría de un niño. Honestamente, ¿Debía ser el sirviente o el guardián de este hombre?

Frankenstein se aclaró la garganta a modo de introducción. " Iré a recoger leña ahora".

El hombre no lo reconoció.

"Disculpe, entonces" Frankenstein asintió y se deslizo fuera.

Necesitaría lena y madera seca inmediatamente. Entonces, podría acumular madera verde en preparación para el invierno del año próximo. ¿Año próximo? Estaba pensando ya tan lejos? Seguramente no le llevaría tanto tiempo escapar. La madera seca seria suficiente por ahora.

Frankenstein recolectó mas ramas caídas desde el suelo hasta que sus brazos se llenaron y caminó de vuelta a la casa. Una mansión tan magnifica, y no había un solo carruaje o caballo en sus tierras. Nada en lo absoluto para acarrear grandes cantidades. A este paso, le tomaría horas. ¿Debería usar sus poderes? Miró arriba hacia la ventana. El amo no se había movido de su posición. Debía esperar hasta que el se preocupe por hacer tales cosas. Aparentar ser lo mas inofensivo posible por el momento.

Y el amo. ¿Era él inofensivo? Parecía tan insignificante ahí parado a la ventana. ¿Pero era débil? Difícilmente. Debía ser poderoso si un prisionero era dejado a su cuidado tan fácilmente, y el líder del clan Kertia había dicho que el hombre era quien lo había capturado. Solo recordaba fragmentos de esa noche, pero nada de el amo. Frankenstein cerró su puño, sintiendo los músculos de su brazo tensarse, y lo soltó de nuevo. Necesitaba poner a prueba su fuerza, para recordar que era lo que había sucedido que lo llevo hasta aquí, y si ese hombre había estado presente en el momento de su captura, entonces al menos sabia parte de las piezas restantes.

Frankenstein vació su brazada de leña en una pila fuera de la puerta y levantó su mano en una onda.

El amo no lo saludo, pero sus ojos se tornaron levemente un lado.

Frankenstein sonrió. Ese era un comienzo. Una mirada era mejor que nada. "Prepararé nuestra comida".

Se sacudió el polvo de las manos y se apresuró a entrar a la casa. La chimenea necesitaría limpieza antes de que pudiera encender un fuego. Había tanto que hacer. La mansión bien podría ser compleja, pero también era decrepita. Barrió la chimenea, soltando el creosote del eje y colocando una tapa en la parte superior para evitar que los animales hicieran nido dentro. Con esta tarea terminada, depositó las hojuelas en una olla con agua hirviendo y esperó a que se transformaran en insípidas gachas de avena.

Frankenstein golpeó sus nudillos contra la puerta del gran salón. "Esta listo."

Regresó a la cocina y cogió dos porciones en dos tazones. No se parecía en nada a la comida que la habían servido en prisión. Tendría que dominar su habilidades culinarias si debía quedarse aquí por un periodo extendido de tiempo.

Depositando los tazones en la mesa, se sentó para dedicarse a su comida. ¿Debería esperar a el amo? Jugar el papel de humilde sirviente y atender a todas sus necesidades antes de comer el mismo?. No. No ceder territorio que no había sido tomado. Sería mejor comenzar en igualdad de condiciones. Comió su comida lentamente, permitiendo que se enfriara mientras planeaba el resto de su itinerario.

La comida era primero. Tendría que pepenar en el área aledaña para encontrar plantas comestibles y recolectar semillas para empezar un jardín. Lo que no pudiera ser encontrado en el bosque tendría que ser comprado en el mercado. Los ojos de Frankenstein recorrieron el comedor. Era grandioso pero estaba en ruinas. ¿Era ese un reflejo de la fortuna del amo? Alguna vez grandiosa pero ahora acabada. ¿O era el resultado de su carácter? No tenia ni el interés ni las habilidades para mantener una casa tan enorme. De cualquier forma, algo debía hacerse, y había suficientes artefactos valiosos para vender si la casa no podía solventar su mantenimiento.

Frankenstein tomo el otro tazón de la mesa y caminó al gran salón sin anunciar su presencia esta vez. Coloco el tazón en el alfeizar en frente de el hombre y espero su reacción. No hubo ninguna. "Compraré mas suministros pronto. Esto tendrá que ser suficiente hasta entonces. Usted debería comer."

El amo miró el tazón por varios minutos antes de alcanzar la cuchara. Logró tomar un bocado y dejó caer la cuchara dentro del tazón de nuevo.

"No es de su agrado?" Frankenstein frunció el ceño. Por supuesto que no lo sería. Él mismo a penas había logrado tragársela, y aun eso había sido a través de una obstinada determinación.

Giró sobre sus talones, dando marcha atrás sobre sus pasos a través de la cocina y buscó en los armarios hasta encontrar un contenedor de azúcar. Era viejo y los gránulos adheridos entre sí, formando un bloque sólido de color blanco, pero sería mejor que la insipidez de las gachas. Rompió el azúcar en trozos más pequeños y, volviendo al gran salón, lo echó en el tazón.

"Eso debe mejorar el sabor." Frankenstein espero a que el amo probara la comida de nuevo. Esta vez, su reacción pareció algo mas favorable. Debía agregar azúcar a su lista de suministros. " Volveré a mis deberes por ahora. Disfrute su comida."

Frankenstein se apresuró a las profundidades del bosque, aventurándose aun mas lejos de lo necesario. Lo suficientemente lejos para estar en completa privacidad. Se detuvo al lado de un árbol y escucho buscando cualquier indicio del sonido de alguien siguiéndolo, pero por lo que podía ver, el amo no había dejado su ventana. Nadie estaba cerca. Podía pasar un poco mas de tiempo evaluando su poder antes de recolectar plantas.

Ponerlo a prueba lentamente, cuidadosamente. Si su encarcelamiento había sido el resultado de la perdida de control de sus poderes, entonces repetir esa perdida de control sería muy posible si se esforzaba demasiado. Comienza con algo pequeño.

Sacó sus poderes a las puntas de sus dedos. Pequeñas luces purpuras emanaron de su mano. Recordaba la luz. Esta cantidad era segura. La concentró, expandiéndola, en una flama estable. El aire comenzó a enfriarse mientras una presencia espeluznante se introdujo en la atmósfera. Esto, también, lo recordaba. Era incomodo pero podía soportarlo. Frankenstein esperó, permitiendo a su cuerpo acostumbrarse al aura. Se juntó alrededor suyo, pero hasta ahora podía controlarla.

Un poco mas. Sus yemas de los dedos se oscurecieron, tornándose negras mientras la luz lo rodeó. Se extendió por su brazo, y pudo sentir su fuerza incrementarse. Sentir la magnitud del poder a su disposición. Probar la curiosidad de explorarlo. El poder lo tentaba a empujar adelante. Salto mas allá de sus codos y se arrastro arriba hacia sus hombros, imponiéndose en él a la fuerza mientras comenzaba a lastimarle. Esto era demasiado. Frankenstein cortó el flujo de poder, forzándolo a cesar. El poder aumentó en resistencia, luchando contra el. Las punzadas chisporroteaban, transformándose en quemaduras al chamuscar la piel en sus brazos y enrollarse alrededor de su cuello.

Te maldecimos.

Esa voz! Frankenstein empujó con mas fuerza, golpeando contra ella y empujándola hacia abajo. Lo que fuera. Cualquier forma necesaria para suprimirla. Esa voz era lo ultimo que recordaba. Lo que fuera que había sucedido antes, esa voz había sido el comienzo de ello. Reprimiendo el dolor, se enfocó en disminuir la luz púrpura. No, no era luz. Era oscuridad iluminada.

Endureció su voluntad, decidido a derrotar el poder, hasta someterlo, mientras menguaba poco a poco. Finalmente, se encogió de nuevo a su estado latente.

Eso estuvo demasiado cerca. Sus mangas estaban desgarradas. Frankenstein las arremango para esconder la mayoría del daño, pero eso solo reveló las quemaduras en sus brazos. Las bajó de nuevo. No podría esconder el daño de todos modos. Esta era la única prenda que poseía. Añadiría ropa a la lista de suministros. En cuanto al poder, era difícil de manejar, pero no imposible. Necesitaba mas practica. La próxima vez, lo estudiaría apropiadamente. Categorizaría sus propios limites y buscaría las señales de advertencia que señalaban que había excedido esas restricciones.

Debía regresar con el amo antes que sospechase. Frankenstein echó de su hombro un saco vació y lo llenó con frutas, nueces y vegetales hasta que rebosó. Esta cantidad duraría por unos cuantos días. Le daría un poco mas de tiempo para aprender acerca del sistema monetario antes de encontrar el mercado. Podían vivir de la tierra indefinidamente si era necesario.

Frankenstein asintió al amo una vez que la casa entro en su campo de visión. Inmediatamente, llevó la bolsa a el gran salón y alzó su botín orgullosamente. Mantendría los ojos del hombre en el saco y lejos de sus heridas. No es que siquiera se molestaría en mirar. "He regresado".

El rostro del amo se tornó hacia él levemente.

Frankenstein bajó la bolsa mientras el amo encontró su mirada. ¿Estaba el hombre interesado en los suministros? ¿Hambriento? Antes de las gachas de avena de esta mañana, ¿Cuándo había sido la última vez que había comido? "¿Hay algo que le gustaría que prepare?"

Sus ojos se desplazaron abajo hacia las rasgaduras en sus mangas.

¿Estaba preocupado? Frankenstein tiró de la tela hecha jirones. "Sólo se ha rasgado un poco. Lo remendaré pronto."

El amo extendió la mano, sus ojos iluminados con el movimiento. Trozos de material comenzaron a caer de las mangas de Frankenstein en tanto que nuevo material se enrollaba alrededor de sus brazos. Los ojos del hombre se apagaron, y se volvió a la ventana sin decir una palabra.

Frankenstein palpó la nueva tela, pasándola a través de sus dedos. Era real. ¿Cómo? Dejó su mano caer al lado.

"Gracias."