Hola a todos! Les traigo recién salido del horno el capitulo número 4 XD

Espero que les guste

Saludos!

Dalhia =D


Libros...

Había una torre de libros en mi habitación, esparcidos por todo el piso sin contar con la cantidad inmensa de hojas con escritos a medio entender en todas direcciones. En medio, estaba la responsable devorándolos uno a uno, buscando uno en particular entre el montó vez de molestarme, sabía el porqué. Podría apostar que su recámara estaba en peor estado que de costumbre pero una parte de mí quería saber más sobre esas personas y sobre todo, en qué tipo de situación nos hemos metido.

-Hanji- la llamé, ella levantó su vista fuera de sus empañados lentes y cuyos ojos chocolate se fijaron en mí con alegría.

-¡Levi! Gracias al cielo estás aquí-

-Es mi habitación, tonta-

-Como sea- ignoró mi insulto y me incitó a sentarme junto a ella, yo por supuesto lo hice luego de hacer espacio y colocar una tela antes de sentarme. -¿Esto fue lo que viste?- me preguntó al acercarse a mí mostrando el libro entre sus brazos. Observé la imagen, el dibujo mostraba un par de alas blancas en la espalda de una persona, cuyas facciones eran delicadas y su expresión (donde puse un especial atención a ese detalle) una combinación de paz y alegría a pesar de no tener pigmentos de color en ellos...

–Sí, aunque las alas eran más grandes y con mucho brillo- respondí recordando aquél suceso que nos trajo a esta situación –además, la ropa que muestra en el dibujo no tiene nada que ver con lo que vimos- observé la ropa de la imagen: un vestido largo que cubre cada parte del cuerpo, caso opuesto a la vestimenta de esa mocosa donde mostró demasiada piel que por cierto no eh vuelto a ver.

-Buen punto- respondió dirigiendo su vista al libro –Eh buscado por todas partes si alguno de los libros tiene una ilustración más exacta pero sólo encontré esto-

-¿Qué hay del tipo de ojos sangrientos?-

-No mucho- escuché su tono de decepción

-¿Aunque…?- pregunté sabiendo que tenía algo que decir

Hanji tomó otro libro del montón, abrió una página marcada de este y se reveló la ilustración. Al igual que el anterior, el dibujo no tenía color pero también si marcaba los detalles con cuidado. Ver aquella imagen, no pude evitar recordar aquél sujeto... Sin embargo, mostraba un par de alas (como la primera imagen) pero éstas no tenían plumas y eran más como una extensión de piel.

-Mierda…- dije

-¿Verdad? Podría apostar que es el mismo tipo-

-Dime que hay algo…- simplemente esto se estaba convirtiendo en un dolor de cabeza

-Más o menos…la redacción del libro es en un idioma desconocido, creí que pudiera ser el lenguaje que habló David el otro día pero no estoy segura-

-Es una posibilidad…-

Sin más me levanté del piso y salí por la puerta, Hanji me miró un tanto sorprendida pero sonrío al verme regresar con un poco de té: uno negro para mí y uno verde con un toque de miel para ella.

-Si vamos a revisar toda esta mierda, al menos debemos tener algo en el estómago-

Pasamos toda la noche leyendo y buscando entre los libros un poco más de información sobre esos tipos "Celestes" como Hanji los había bautizado (ya que supone que son opuestos al tipo de ojos rojos). Para ahorrar tiempo (también evitar que mi cuarto se ensuciara más de lo que puedo tolerar), decidimos agrupar los libros inservibles en una torre y aquellos con cierta información en otra. En el trascurso de la noche, hice varios viajes hacia la habitación de la cuatro ojos por más material informativo y a su vez regresaba a su sitio los libros que no nos ayudaban en nada…

Al final, nuestra búsqueda no dio buenos resultados. Si acaso pudimos encontrar algo entre todo el montón, era un hecho que la gran mayoría del contenido ésta escrito en un lenguaje "muerto" y las últimas versiones (por así decirlo ya que es uno de los tantos libros prohibidos por el gobierno), estaban escritos en un vocabulario poco usado en estos días.

Baje uno de los libros que leía para tallarme un poco la sien dado al cansancio. El desvelo fue agostador y para rematar hoy es día de entrenamiento…-Hanji- llamé a la castaña a mi lado quien devoraba otro libro a toda prisa

-...-

-Debemos parar-

-…-

-Hanji…-

-…dame un minuto-

-No-

-Es sólo un minuto-

-Te conozco, tu "minuto" se volverá en horas…o si te lo propones todo el día-

-No es para tanto…-

-Hoy es entrenamiento, ¿recuerdas?-

Escuché un suspiro salir de su boca -…bien…pero no se va quedar así enano- respondió

-Lo sé- dicho eso, comencé acomodar el material y colocarlo en una esquina de mi habitación –seguiremos con esto después, mientras hay que darnos prisa-

Ella sólo asintió con la cabeza y nos preparamos para el entrenamiento.

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El entrenamiento tomó toda la mañana y gran parte de la tarde. Detesto repetir lo mismo pero los detalles entre una sesión y otra marca la diferencia de sobrevivir en cada expedición. Al finalizar, regresé del entrenamiento con Hanji; cerca de la entrada de las barracas vimos a Mike junto a la mocosa de ojos morados. La chiquilla tenía una vestimenta más apropiada: un vestido largo hasta el piso color azul muy suave que daba un contraste muy notorio con un corsé negro ajustado. Su cabello estaba recogido en una coleta baja (aunque no tanto) y traía consigo un pequeño libro.

-!JASSY!- escuché el chiquillo de Hanji lastimando mi oídos mientras corría hacia ella…tch…parece niña pequeña con juguete nuevo, me molesta cuando hace eso…La chica sonrío y recibió el abrazo de esa loca…al parecer todavía no se acostumbra a la falta de espacio que puede ofrecerle pero al menos lo intenta.

-Descuida, no te la va quitar- dijo el bigotudo al acercarme a ellos

-Cállate- respondí

-Buenas tardes- dijo la chica mientras intentaba respirar

Tomé a Hanji de la blusa (de nuevo) para separarla de aquella mocosa –Un día de estos vas a matarla-

Ella sólo sonrío y me abrazó –No creo…- me dijo con una voz dulce y juguetona

-Suéltame mierda ¡Apestas!- respondí

-Ñooooo-

-¡Carajo! ¡Suéltame Hanji!-

-Ya te lo dije…ñooooo…-

-¡Pareces una niña!-

-¡No es mi culpa que seas adorable!-

-¡Todavía insistes con esa mierda!-

Seguimos insultándonos uno al otro, las risas de aquella chiquilla en compañía del gigante no se hicieron esperar…fácilmente podría alejar a la cuatro ojos de un empujón pero no podía hacerlo…

Mejor dicho

No quería hacerlo…

Luego de unos minutos tratando de quitarme a Hanji de encima, fui a ducharme. Al menos la mocosa la llamó diciéndole algo relacionado con el libro que tenía consigo; eso fue suficiente para soltarme y dirigir su atención hacia ella. Pasó una media hora antes de volverlas a encontrar en el comedor común. El lugar estaba abarrotado, la mayoría de los cadetes ponían sus miradas en dirección a la cuatro ojos y la mocosa. Unos se armaban de valor para hablarle a la chiquilla pero esta sólo los rechazaba, en tanto, Hanji le contaba sobre un tema sin importancia, minimizando el asunto…

-Hasta que apareces enano…-

-¿El gigante?-

-Fue a buscar algo de beber- sonrió

-Apúrate de una vez-

Dicho eso, Hanji se levantó y se llevó a la otra chica al cuarto. Se notaba las ganas de mostrarle la información que había encontrado. Los soldados las veían desparecer de la habitación…tch…parecen animales en celo.

Tomé mi tiempo para prepararme un té, tomar un poco de comida e irme una vez más a mi habitación preparándome mentalmente para el desastre que debe estar generándose en mi ausencia…

Cómo imaginé, mi habitación se había puesto patas arriba…los libros que había acomodado perfectamente estaban regados por todo el piso, papeles de quien sabe dónde salieron repartidos en todas direcciones, hasta podría jugar haber visto migajas de comida…tenía ganas de matar a la castaña responsable de todo ese desastre pero al verla ahí, con una sonrisa sincera que pocas veces he podido observar salir de ella junto a la chica de ojos raros… por alguna razón, eso hacía que mi molestia desapareciera…

-¡Levi! ¡Jassy puede leer los libros que encontramos!- dijo apenas entré a mi recámara, mi vista se enfocó en la mocosa, quien leía con cuidado uno de los libros con escritura extraña. Sólo me limité a sentarme en la orilla de mi cama (luego de hacer espacio entre tantas cosas, además de dejar la comida en mi escritorio). Ambos nos dedicamos a observar a la chiquilla, ver si sus expresiones nos podían decir algo más y el silencio reinó por unos minutos.

-Señorita Hanji- la chica finalmente comenzó hablar -¿Dónde encontró este libro?-

-Mmmm…- ella posó su mano bajo el mentón –En realidad no lo recuerdo- respondió

-Ya veo…-

-¿El idioma te eh es familiar?- pregunté

La chica asintió –Es una combinación de dos idiomas que conozco, tiene el vocabulario de uno pero con la estructura gramatical del otro- dijo –Es un recurso habitual para filtrar información sin que nadie lo note… Es inusual encontrar este tipo de material, incluso de donde vivo…-

Los dos permanecimos en silencio

-Señorita Hanji, aunque el libro que posee es muy interesante, no tiene la información que quizá desee conocer- respondió –Más bien, tiene conceptos muy básicos y los textos se enfocan en otro tema-

-¿Y qué hay de este?- preguntó al mostrarle el libro con la ilustración. La chica lo vio sorprendida mientras pasaba sus dedos alrededor del dibujo, acto seguido, leyó el texto de junto. Una pequeña sonrisa salió de ella, lo cual lo considere como una señal.

-Este si tiene información relevante- dijo

-¿Qué dice sobre los "Celestes"?- preguntó con esos ojos brillantes color chocolate

La mocosa sólo sonrió y comenzó a leer

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Ya era de noche cuando la chiquilla regresó a las barracas secundarias donde se hospedaba en compañía del dichoso Médico. El tipo fue a buscarla para informarle sobre algo y se retiró. En tanto, aproveché para ordenar una vez más mi habitación de la tormenta literaria que presencié hace unas horas…Al final, los únicos libros que nos "sirven" por así decirlo son 3: uno relacionado con los "Celestes", el segundo con el tipo de ojos rojos (lo cual Hanji lo nombró "Sangrientos" dado al color de ojos de ese sujeto) y el último algo sobre criaturas raras o llamados "Vigilantes"…Sabía que nos habíamos metido en algo grande pero al parecer es más desconocido que el origen de los titanes…Al terminar, vi a Hanji sentada aún en el piso. Su cara boca abajo y sostenía el libro que la chica traía consigo.

-Hanji…-dije

-Esto es…emocionante…-

-…-

-Y al mismo tiempo extraño…-

-¿No crees que es muy tarde para cambiar de opinión?-

-¿Quién dice que cambié de opinión?-

-Entonces ¿Por qué tu cuerpo dice lo contrario?-

Ella me miró con fuerza –Es sólo que…ella lo sabe, David lo sabe, todos ellos lo saben y no nos dicen nada…-

-Tienen sus motivos-

-Es por eso que nos dejan descubrirlo…parece un juego pero no lo es-

-Cuatro ojos- me senté a su lado –Ellos no los advirtieron, de alguna manera u otra lo hicieron…-

La vi asentir la cabeza –Lo sé-

-¿Y qué opinas al respecto?- pregunté algo curioso, si bien, su cabeza puede dar montones de teorías locas, gran parte de sus resultados se derivan de ello.

–Ella quiere decirlo pero algo la frena…-

-Si lo dices por el dichoso "Doctor", lo dudo- dije –Ese tipo pudiera comportarse como un imbécil entre sus palabras sin sentido pero sabe lo que hace y no desea heridos…-

–Quizás sea por el clan de donde pertenecen- dijo

-No se descarta- comenté

-Pero de acuerdo al libro que leyó Jassy, los "Celestes" son un clan muy discreto, además pocas personas han tenido una comunicación con ellos y en ocasiones suelen salvarlos de la muerte, aunque no sabría cómo…-

-Hanji, si eso fuera cierto, no tendríamos tantas bajas. Fácilmente estarían entre la fuerza del ejército y nos sacarían de esta mierda- pensé en voz alta

Ella asintió decepcionada…Carajo…no debí haber hablado a la ligera…detesto verla de esa manera, sus ojos se apagan y su cara larga no le sienta en lo más mínimo. Le queda más mostrar esa sonrisa de niña pequeña con su mirada brillando por todas partes. Entonces recordé las palabras de esa mocosa:

"simplemente no desea verla triste…"

-Zoe- dije

Levantó la vista sorprendida, suelo llamarla por su apellido cuando estoy realmente enojado, sin embargo, esta vez es una excepción. –Quiero darte esto- le coloqué el anillo que me entregó esa chiquilla en la tarde de ayer en su mano izquierda. Tal vez no sea mucho pero quizás esto la anime, al final de cuentas, sólo cumplo con el favor de aquella mocosa.

-Levi…- miró el objeto con curiosidad y asombro –Eres muy dulce pero no es el tiempo adecuado para casarnos, ¿No crees?-

-Espera, ¿Qué?- eso no lo vi venir

-Es muy pronto para mí formar una familia pero no descarto la idea…-

Mis ojos se abrían en par en par y mis orejas se calentaban -¿Qué?- por más que quisiera aclararle la situación, mis palabras no querían salir de mi boca.

Hubo un silencio muy incómodo…tanto Hanji como yo nos miramos uno al otro sin decir absolutamente nada.

-¿No me es-tás pidiendo matri-mo-nio?- me preguntó un tanto apenada

Incluso aquellas palabras parecían inimaginables para mí, incluso si es una clase de broma de su parte–La mocosa me pidió darte el anillo pero lo recordé hasta ahora- dije con el mayor esfuerzo de no trabarme en mis palabras –dijo que nos protegería si algo nos llega a pasar aunque no logro entender a qué clase de peligro sería. Además ¿Qué clase de broma es esa?-

-¡Oh!- su cara era una manzana ardiente mientras se reía de forma muy nerviosa y quizás ¿Decepcionada?..–ja, ja, ja, ja…qué cosas...- giró su cabeza hacia el lado opuesto, sus orejas tenían ese tono carmesí y yo hacía lo posible por controlar mi rostro sin mucho éxito –Ella también me dio esto- dije con tal de ignorar el tema en lo más mínimo. Hanji tomó eso en cuenta y volteo a verme para ver el arete plateado.

-¿Puedo?-

Asentí brevemente. Ella tomó el arete para verlo de cerca, el brillo plateado era uniforme y limpio, incluso reflejaba sus ojos como un espejo. –Mi pregunta es ¿Cómo vas a usarlo enano?, no tienes perforaciones en las orejas-

-Eso quisiera saber…-

-Si quieres pue-

-Ni de coña-

-Oh, vamos-

-No.-

-No te pasará nada-

-Conociéndote si-

-Por favor…no es para tanto…-

-Eso le dijiste al pobre de Esteban cuando quisiste "hacer" un tatuaje-

-Fue voluntario-

-Perdió una apuesta-

-No seas así conmigooo….- lo decía con esa voz acaramelada y abría sus más sus ojos color chocolate…mierda, me cuesta decirle que no cada vez que lo hace

-Esta bien…- dije en señal de rendición –Sólo no lo arruines-

-¡YAY!- dio un pequeño salto en señal de victoria

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