A/N: Este capítulo contiene ecenas gráficamente violentas, si no les parece por favor no continuen leyendo. Gracias

Cap3. La noche de las casacas negras

Ambos chicos se quedaron pasmados sin saber que hacer quisieron retirar sus manos de las manos de ella, pero Selene las aferro con la poca fuerza que tenía, volvió sus ojos a la habitación en la que estaba, vio tapices calidos en las paredes, una cama grande de madera , olía como a caoba, justo como la suya, el olor familiar, por un momento le había hecho pensar que había sido un mal sueño, vio las cortinas de olanes—español seguramente—que colgaban de los doseles, y el gran ventanal que daba hacia la extensión del patio trasero, donde apreciaba una piscina grande, y muchos árboles, y establos, frente a ella vio un tocador pequeño, con tonalidades doradas, iguales a las de las mesas de noche y a los cortineros, un espejo pequeño, un peine de marfil y una talquera muy elegante, su vista siguió rumiando por la habitación, apreció el baño de mármol blanco frente a ella, y a su lado izquierdo un librero con fotos de la familia, y entonces la realidad la golpeo, y la golpeo duro, una bola de demolición sobre un edificio no era suficiente para describir la violencia de los pensamientos de ella, entonces lo recordó todo.

Las figuras encapuchadas, la risa maniaca de aquel hombre cuyos ojos eran casi rojos, sus padres peleando, su madre gritando que corriera, su padre luchando, ese hombre torturando a su madre, una mujer de risa maniática acercándose a ella, apuntando con su varita, el dolor, la risa siniestra de la mujer, como si se alimentara de sus gritos.

Flashbacks

-Mamá de verdad no entiendo porque hay que hacer preparativos una semana antes de Halloween—dijo Selene sonriendo al ver a su madre emocionada adornando un árbol parecido a los de navidad, pero con arañas, dulces calabazas pequeñas con velas adentro, murciélagos, y serpentinas de colores.

-Simple querida, porque es de las pocas cosas de mi mundo que aun me quedan—dijo Marian con una sonrisa grande en su rostro.

-Porque tú así lo has querido amor mío—dijo su esposo que en ese momento estaba encaramado en una escalera intentando poner en la copa del árbol una bruja volando en su escoba.

-Mamá últimamente he tenido un sueño muy recurrente—dijo Selene como que no quiere la cosa—he soñado con un montón de gente encapuchada y con mascaras de plata entran a la casa, y de pronto comienzan a atacarnos, es raro mama, es muy vivido, entre ellos viene un señor de aspecto físico muy raro, sus ojos son casi rojos mamá, y la mujer que esta a su derecha me ataca a mi y de pronto pierdo el conocimiento—

-¿Desde hace cuanto has tenido este sueño cariño?—pregunto Marian con un notorio tono de preocupación en su voz.

-Es que no son como sueños madre, casi siempre los tengo muy conciente—

Una premonición, todo estaba claro, la profecía se había cumplido, claro, como no pudo verlo antes, la cazarían como a un animal salvaje, todo su esfuerzo en balde, todo en vano, sería imposible protegerla de esto, vendrían a cazarlos, ya era muy tarde… Y ese fue el primer error de Marian dar por sentada una profecía.

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Una gran explosión se escuchó en la puerta del castillo de Arundel aquella noche de Halloween, y una mujer de rulos salvajes y sonrisa torcida entró seguida de otros 9 hombres altos. Su risa resonó por las paredes de Arundel.

-Tock, tock, ¿Truco o trato?— se escuchó la voz femenina; a lo que retumbaron más risas dentro del hall.

-Ya, ya Bellatrix, solo venimos a buscar nuestra golosina no es así—siseo entre dientes una voz autoritaria

-Como usted diga mi Lord—replicó obedientemente la mujer

-Vayan a buscar dentro del castillo al pequeño eclipse—dijo aquella voz.

Entonces un paso marcado de tacón comenzó a sonar dentro del castillo para sorpresa de los mortifagos, un tacón de unas botas de cazar, Edward, duque de Norfolk entraba a la estancia principal con su rifle en mano y sus perros de cacería… a pesar de la noche tranquila que era, él sabía que era la ultima, fumo un poco de su puro y con un gesto de altivez solo digno de la nobleza fijo su mirada en las mascaras de sus atacantes apostados en el amplio hall, del castillo de Arundel.

-Si ya están atacando mi hogar señores, les ruego tengan la minima decencia de dejarse de cobardías y mostrar el rostro de los que osan profanar Arundel Castel—el duque de Norfolk aventó la ceniza a sus pies, y dejó el puro recargado en una mesita de mármol que estaba al lado de las escaleras por donde había bajado, la jauría de perro ladraban a los que osaban enfrentar a su amo, mientras él acomodaba su cazadora de piel de cordero bien ceñida a su cuerpo—porque si quieren a mi familia, tendrán que pasar sobre mi cadáver—

Entonces una risa femenina inundó el hall, y la mujer, como fue solicitado retiro su mascara mostrando su hermoso rostro al duque, después mostrando sus blancas manos, bajó parsimoniosamente la capucha de la tunica que la cubría, mostrando su melena salvaje, esa mujer tenía un aire a su Marian.

-Mi estimado Duque de Norfolk, archiduque de Sussex, dueño de Arundel Castel, marques de Gales, Vizconde de Changüí, creo que las presentaciones están a la orden, permíteme iluminarte un poco—las risas se escucharon detrás de ésta mujer, mientras la sonrisa sardónica que mostraba el hombre de los ojos rojos lo hacia sentir repulsión—Yo soy Bellatrix LeStrange, hija mayor y heredera de Cygnus Black, terrateniente del señor tenebroso, y tu verdugo—termino diciendo con una ridícula y pomposa reverencia a lo que todos rieron más.

-Me da gusto ver que recuerdas tus modales querida—se escuchó una voz armoniosa que descendía las escaleras, hasta terminar posándose frente a ellos, una mujer hermosa, cuyas facciones armónicas contrastaban con las de su marido, vestida con seda a la vieja usanza de las familias sangre pura, Marian fijó sus ojos en los de su sobrina—parece que tu mirada por fin denota la locura interna Bella—dijo la mujer levantando la varita y forjando un escudo protector que aguantaría lo suficiente, para que Selene escapará.

La mortifaga río a carcajadas al ver el pobre intento de su tía por elevar una barrera entre ellos— ¿De verdad crees que una traidora a la sangre como tú, podrá contra nosotros?—grito frenéticamente mientras lanzaba hechizos contra la barrera con una rapidez impresionante… entonces, en ese preciso momento, Edward sintió mido por esa salvaje criatura frente a ellos, la vio como lo que era, una fuerza de la naturaleza, bella, pero salvaje y cruel.

-Ya, Bella, mi amor, sabes que no es de buena educación jugar con la comida—llego un hombre y le beso la mano—en especial si no me invitas querida—dijo lamiéndole de ultimo el dedo índice, ella le dedicó una sonrisa tierna, lo cual fue aun más perturbador viniendo de ella.

Selene observaba todo desde la sala de armas justo a lado de las escaleras, bien escondida y con la puerta cerrada bajo llave. La escena parecía salida de una película de terror, salida de sus pesadillas.

-Basta ya, quiero a nuestro pequeño eclipse, si es necesario matarlos, no me interesa—dijo la voz autoritaria desde el fondo.

En ese momento el duque de Norfolk tomó una decisión, si moriría, moriría peleando, soltó a la jauría de perros a los atacantes, los 10 animales atacaron a 3 de los hombres presentes, mientras el con su rifle apuntó a los hombres de atrás PUM! Primer disparo y cayó uno, fue en ese momento donde la mirada frenética de Bellatrix se trastornó.

-Maldito muggle, impuro, ¡¿qué crees que haces derramando sangre mágica?!—gritó la mujer dirigiendo su varita a la barrera de protección y derrumbándola fácilmente, entonces Marian lanzó otro escudo protector a su marido… rápidamente dos disparos más uno detrás de otro, PUM! PUM!, directos a las cabezas de sus dos atacantes, dirigió una vez más su rifle y un disparo más salió, bañando de sangre la pintura de la familia, la escena era una carnicería, los perro aullaban del dolor, mientras uno a uno fue cayendo.

Las cosas pasaban muy rápido, en cuestión de segundos Edward con su espada atravesó a dos hombres que se abalanzaban contra él, no sin antes ver un destello verde y después la nada.

Marian por otro lado gemía del dolor por la tortura que la mujer Bellatrix le estaba aplicando, Selene no podía permitir que esto siguiera así, así que reunió todo el coraje que pudo, volteo a ver la espada de los Norfolk, la tomó entre sus manos para darse valor, y tomó el collar que le haría tomar el lugar de su padre. Salió del cuarto de armas y entonces lo vio, su padre tirado, con los ojos abiertos mirando a la nada y sin vida, emitió un sollozo y volteo a ver a los presentes.

-Así que tu eres el pequeño eclipse—soltó de pronto la voz de la mujer, perdiendo interés en su tía.

-Selene, no, no, corre, vete de aquí, sal, escapa—dijo la voz de Marian agitada, casi desfallecida.

Todos levantaban su varita contra ella, y entonces volteo a ver al señor de los ojos rojos—Había visto este momento en mis sueños, señor—dijo la niña con todo el coraje del que fue capaz.

-Mi pequeño eclipse, no tienes nada de que temer, solo hemos venido a llevarte—dijo el hombre con parcimonia y con la voz mas seductora de la que fue capaz.

-Si usted esta unido a mí, entonces, debería de saber, que yo, jamás seré sierva de nadie—entonces blandió su espada, y de pronto comenzó a hacer explotar objetos a su alrededor para hacerles daño a los individuos.

-Imposible—dijo el hombre con voz excitada—puedes manipular la magia con intención y sin una varita… igual que yo a tu tierna edad—comenzó a reírse hilarantemente

Pero sus mortifagos no podían controlar las explosiones a su alrededor, de pronto de la sala de armas salieron volando espadas, blandiéndose en contra de los que se le oponían, entonces las cosas se pusieron serías, los hombres bloqueándolas y haciéndolas explotar con encantamientos.

Entonces Bella, le lanzó el primer cruciatus, solo para tirarla, cayó sobre unos vidrios, y bella le dio una cachetada, amoratando su mejilla—pequeña niña insolente, jamás te enseñaron a respetar a tus mayores—dijo bella dirigiendo una vez más su varita a la niña y comenzó la tortura, los gritos se desvanecían en el aire, sin embargo las espadas no dejaban de pelear, lo cual a Lord Voldemort lo intrigó, esta niña no daba tregua a pesar de estar siendo torturada.

-Bella, sube un poco el nivel—la mujer sonrió frenéticamente y asintió vigorosamente la cabeza. Obedeciendo a su maestro comenzó a infringirle dolor de muchas maneras a la niña, primero rompió su dedo meñique de la mano derecha y así sucesivamente, hasta que la madre de la niña se levanto y apuntó su varita con todas las fuerzas que le quedaban y lanzó un hechizo repulsor a su sobrina la cual salió volando por uno de los ventanales al jardín, la niña no podía levantarse, sentía que no tenía fuerzas.

De pronto abrió lo ojos y se clavaron directamente con los rojos de su victimario, el hombre alzo la varita y en su brazo comenzaron a marcarse unas palabras, como las que se gravan con cautín en el metal—cempre mia—el hombre sonrió diciendole suavemente al oído—no importa a donde vayas, donde te escondas, podrás correr al ultimo rincón del universo y te encontraré, porque tu siempre serás mia—ante esas palabras los ojos azules de Selene comenzaron a llenarse de lagrimas y su cabeza se agitaba frenéticamente en un rotundo NO.

Entonces se levantó con las fuerzas que le quedaban y corrió a los establos por un atajo, mientras escuchaba las voces y pasos de aquellas personas siguiéndola y a su madre hacer el último sacrificio por ella, tomó a bucéfalo de sus crines y subió al animal como pudo.

En lo único que podía pensar era en su primo James, sabría que con él estaría segura, de pronto un túnel se abrió ante sus ojos, algo le decía que sí seguía ese túnel, llegaría con su primo, sus fuerzas cada vez eran menores, ya no tardaría mucho en desfallecer… le dijo al caballo antes de desmayarse encima de él—llévame con Jaime—el caballo obedientemente comenzó a cabalgar por el túnel.

Fin del flashback.