Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer.
TOCANDO FONDO
CAPÍTULO 3
Bella
—¿Por qué no puedes ayudarme? —sollozó Leah cuando me levanté de mi asiento dispuesta a marchar.
—Vamos, Bella —gritaba Seth desde la puerta.
—Lo siento, Lee, ya ves que Seth no puede esperarme.
—Pero yo tengo que acabar mi traje para la fiesta del colegio. —sollozó la niña.
Al día siguiente, en el colegio de Leah se presentaba una obra de teatro en conmemoración del día de las Américas, representada por los niños del colegio.
Leah hacía el papel de nativa americana.
Su traje lo habíamos comprado hecho, ya que nuestras habilidades para la costura, eran nulas, pero Leah había insistido en personalizarlo, realizándole algunos bordados a juego con los que llevaba la cinta que llevaba en la cabeza.
Esa tarde, me había sentado a la mesa para ayudarle con el trabajo, pero llevaba horas allí y Seth y yo teníamos planes para esa noche, por lo que no podía retrasarme más.
—Senna te ayudará —dije besando su cabeza ante la mirada seria y molesta de la niñera de mi hermana.
—Yo quiero que me ayudes tú —lloró mi hermana caprichosa.
—Si no sales en diez segundos me voy, Bella —gritó Seth ya con el coche en marcha.
—Lo siento, Leah —sentencié molesta ante los caprichos infantiles de la niña —Me tengo que ir —dije y me marché.
Desde que Charlie y Renée habían muerto en aquel estúpido accidente de coches, hacía ya casi dos años, Seth había obtenido nuestra custodia.
En ese entonces yo tenía veinte y Leah sólo siete. Seth, de veintiuno, había tomado las riendas de la familia haciéndose cargo de nosotras.
Conmigo había sido sencillo, ya era una adulta y Seth y yo frecuentábamos los mismos amigos y ambientes, pero Leah era otra historia.
Ni Seth ni yo teníamos madera de padres, ni tampoco una referencia en la que basarnos, por lo que creímos que lo mejor sería contratar alguien que se encargara de la niña.
Entonces había llegado Senna. Vivía en la casa con nosotros y se ocupaba de la niña.
Durante el día contaba con más ayuda, de la cocinera y la mujer de la limpieza, pero era Senna quién siempre se ocupaba de Leah.
Y eso nos daba tranquilidad.
Seth y yo continuábamos viviendo nuestra constante vida de fiestas y juergas, pero al menos, las fiestas en casa las montábamos en la casa de invitados, para mantener a Leah alejada de todo eso.
No queríamos hacerle lo que Renée nos había hecho a nosotros.
Éramos unos hermanos responsables, pero a veces nos agotaba esa pequeña niña que aún no cumplía los nueve años.
—¿Qué quería? —preguntó Seth en cuanto dejamos la propiedad.
—Tonterías. Lo de siempre. Caprichos.
—No entiendo cómo nos ha resultado tan caprichosa.
—Ni yo.
Seth condujo su Masseratti hasta la zona de Valencia.
Ese día se habían organizado unas carreras de coches, y Seth correría contra Jake.
Todos decían que Jacob Black estaba acabado a sus treinta y dos, pero nosotros sabíamos que no era verdad.
The Wolves se había disuelto hacía años, pero Jacob aún daba pequeños conciertos junto con Sam Ulley, el ex bajista de la banda.
Jacob y Sam estaban bebiendo recostados en el Porsche de Jake cuando me acerqué a ellos.
—Hola, preciosa —me saludó Jake besando mis labios a la vez que colaba su mano bajo mi corta falda.
Jacob y yo manteníamos una relación un tanto peculiar, desde hacía ya ocho años.
No podía decir que fuéramos novios —nada más lejos de la realidad— pero éramos una pareja en cierta forma. Desde que había perdido mi virginidad con Jacob, a los catorce años, manteníamos una relación puramente sexual. Evidentemente no había ningún tipo de exclusividad de parte de ninguno de los dos, de hecho durante los cuatro años en los que Jake había estado prometido con su novia Rebecca, nosotros habíamos continuado juntos, aunque ella hubiese sido la única que lo ignoraba. Yo, por mi parte, nunca había tenido una relación seria, y tampoco había conocido nunca a nadie que me hubiera hecho planteármelo, ya que, tenía que reconocer que el sexo con Jacob era genial.
—Hola, Jake —respondí cuando sentí sus dedos bajo mis bragas tanteando mis pliegues —¿Tienes algo bueno? Hoy estoy seca.
—Yo puedo hacer que te humedezcas —respondió Sam con voz sugerente haciéndome sonreír.
Sam y yo compartíamos buen sexo casi siempre, pero Sam sabía que siempre estaba después de Jake.
—¿Cómo has visto a tu hermano hoy? —me preguntó Jacob a la vez que sacaba de su bolsillo una pequeña bolsita de plástico.
—Va a patearte el culo —sonreí petulante.
—Pues si me patea el culo será porque viene detrás de mí —sonrió él aún más petulante a la vez que sacaba una pequeña pastilla de éxtasis de la bolsita y la ponía en la punta de su lengua.
Lancé mi boca sobre la de él y me tragué la pastilla de inmediato.
Jacob me rodeó con sus brazos y me estrechó contra él obligándome a separar las piernas y rodear con ellas su cintura.
Bajé mi mano y desabroché su bragueta liberando su erección que dirigí a mi abertura mientras él separaba mis bragas.
Jacob me hizo saltar sobre su falo hasta que me corrí con un jadeo a la vez que él se descargaba en mi interior.
—Bueno, nena, —dijo dejándome sobre mis pies mientras volvía a guardar su pene dentro de sus pantalones —Voy a ver si comienza esta carrera o no. Tengo agua en el coche —me informó besando mis labios para ir a reunirse con el grupo donde estaba mi hermano.
Me senté sobre el capó del coche de Jake y sacando un pañuelo de papel de mi bolso, limpié mi vagina que aún chorreaba la mezcla de nuestros fluidos.
Sam se sentó junto a mí y me entregó el botellín de agua que había conseguido para mí.
—Gracias, Sam.
—Hay una fiesta en el Twilight —dijo el chico sentado junto a mí.
—Me vendrá bien una buena fiesta hoy. El éxtasis me pone eufórica.
—Sí, sé lo que es —aseguró el chico encendiendo el cigarrillo que había obtenido de mi bolso.
—¿No tomaste?
—No es lo que más me gusta. El bajón me pone de muy mal humor.
—A ti y a todos —reí —Seth odia que tome éxtasis. Dice que los lunes debería desaparecer si el fin de semana lo consumo.
—Te entiendo. Cuando salía con Emily siempre discutíamos cuando alguno de los dos había consumido éxtasis. Era mejor que cualquier análisis de sangre.
—¿Cómo van las cosas con Emily?
—No van. Follamos de tanto en tanto, pero ella se tira a otros tíos.
—Y tú te tiras a otras tías —ronroneé recostándome contra él.
—Sólo a ti —murmuró bajando sus labios sobre mi cuello a la vez que llevaba su mano a mi pecho y lo masajeaba.
—Esa pastilla me deja muy caliente —reconocí apretando su mano contra mi pecho mientras cerraba fuertemente mis piernas para calmar el ardor que repentinamente había asaltado mi vagina.
Tuvimos sexo sobre el capó del coche mientras Seth realmente pateaba el culo de Jacob y le ganaba por varios metros.
Fuimos a la fiesta del Twilight y bailamos hasta el amanecer. Cuando el local cerró seguimos bailando en la casa de Jacob.
—Bella —me llamó Seth a voz en grito entrando en la habitación —Si quieres ir a casa conmigo levántate ahora.
Intenté despabilarme pero me sentía aturdida.
Me senté en la cama completamente desnuda y vi a mi hermano borroso.
—¿Qué?
—Me voy a casa. Si quieres ir conmigo levántate ahora.
—Ya te llevo yo —dijo Jake tirando de mí para volver a recostarme en la cama.
—Quédate, nena —pidió Sam somnoliento frotando su mano entre mis piernas.
—Debería irme —dije somnolienta también sin tener fuerzas para levantarme.
—No, no deberías —discutió Sam bajando su boca sobre mi vagina a la vez que Jacob atacaba mis pechos.
—Bien —gruñó Seth volteándose para salir —Bella, a las seis es la fiesta del colegio de Leah. Espero que llegues a tiempo.
—Allí estaré —murmuré entre jadeos mientras me entregaba al placer que esos dos hombres estaban decididos a darme.
Sam sabía ser un caballero. Jacob siempre decía que estaba enamorado de mí, pero yo realmente esperaba que no fuera así, ya que yo sólo sentía amistad por él.
Ese día, fue gracias a él que llegué a tiempo a la fiesta de Leah.
Sam me llevó a casa para, después de ducharme y vestirme, llevarme al LILA, el colegio donde estudiaba mi hermana.
—Pensé que volverías a perdértela —gruñó Seth cuando me senté a su lado.
—Te dije que vendría —repliqué —Sam me trajo.
—Cómo no. Sam haría cualquier cosa por ti.
—Te equivocas —discutí —Sam hace cualquier cosa para poder echarse un polvo conmigo.
Seth negó con la cabeza cuando las luces se apagaron y el telón del escenario se abrió.
Leah en su papel de nativa estaba preciosa.
Sin dudas esa niña había heredado las dotes interpretativas de Renée, aunque ella nunca la hubiera visto actuar.
Era una niñita maravillosa, y nosotros estábamos orgullosos de ella.
Cuando el telón bajó, los padres y familiares salimos al hall a esperar a los niños.
Leah corrió hasta mis brazos, feliz.
—¡Bella, has venido! —dijo con regocijo.
—Te dije que lo haría —respondí revolviendo su cabello.
—Sí, pero creía que al final no lo harías.
—Pues tienes que confiar más en mí, señorita. Y ahora, los tres iremos a cenar.
Cenamos juntos en un exclusivo restaurante que contaba con un amplio menú infantil.
Charlamos y reímos y por un momento fuimos tres jóvenes hermanos, viviendo felices y naturalmente.
Esa noche nos reunimos frente al televisor y juntos vimos Harry Potter.
Cuando Leah se durmió en el sofá, la llevé a su habitación.
Me encontré con Seth en la terraza trasera y me senté junto a él en el balancín.
—¿Crees que lo estamos haciendo bien con Leah? —preguntó Seth con tono melancólico dando una calada a su porro.
—Creo que lo estamos haciendo lo mejor que podemos —aseguré quitándole el cigarrillo para llevarlo a mi boca —Y puedes estar seguro que lo estamos haciendo mejor de lo que Charlie o Renée lo harían.
—¿Te das cuenta, Bells? Al menos tú y yo, nos criamos juntos, teníamos la misma edad. Pero Leah está sola.
—Ja ja ja —me carcajeé —¿Te imaginas que Renée se hubiera vuelto embarazar cuando Leah tenía dos meses? No, por Dios, ahora seríamos responsables de dos niños en vez de sólo una.
—Mierda, Bella, yo no soy capaz de hacerme responsable de mí mismo. ¿Cómo voy a ser responsable de Leah por al menos… diez años más?
—Tranquilo. Yo me ocuparé.
—Sí, claro. —rió —Venga ya, Bella. Tú eres tan desastrosa como yo mismo, si no peor.
—Por Dios. ¿Qué coño te pasa, Seth? ¿Te estás replanteando tu vida? ¿Estás en uno de esos días?
—No, pero me temo que en algún momento Senna se largará de aquí y nos la dejará para nosotros solos.
—¿Por qué lo haría? Cobra un sueldo exorbitante.
—Sí, pero hoy era su día libre y no pudo marcharse hasta mediodía porque ni tú ni yo estábamos aquí. Cuando llegué me dijo que era la última vez que me esperaba fuera de su horario. Le dije que había tenido problemas con el coche, pero no me creyó.
—Pues que se largue, Seth. Ya encontraremos alguien más.
—Nos la quitarán los de servicios sociales, Bella. Y puedo ser un maldito cabrón hijo de puta, pero no puedo imaginar que mi hermana acabe deambulando por casas de acogida.
—Eso no pasará, Seth.
—Lo prometes.
—Lo prometo.
—Entonces cuídate, porque si te pasara algo, yo iría tras de ti y Leah quedaría sola.
—Tú cuídate, cabrón. No querrás dejar a la niña sola conmigo. Sabes el mal ejemplo que yo sería.
Seth me miró especulativo antes de hablar.
—Mejor será que ambos nos cuidemos —sentenció por fin.
Nuevo capi que nos muestra un poco más sobre la vida que lleva Bella.
Espero que les gustara el capi.
Una vez más gracias a todos por los reviews, alertas y favoritos.
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Besitos y gracias por leerme.
Gracias a Eli Val por la genial portada que me hizo para el fic.
