Antes que nada, muchas gracias por los reviews :)

Capítulo 4:

Llevaba la carpeta sobre el estómago, con los brazos cruzados, mientras caminaba por el pasillo del instituto en dirección a mi taquilla, esperando encontrarme ahí a Rachel. Cuando llegué, sonreí levemente al verla allí, y me acerqué a ella cerrándole la taquilla de golpe, borrando la sonrisa.

- Rachel, tenemos que hablar – le dije seriamente.

- Eh... - dijo confundida - ¿De qué?

La fulminé con la mirada.

- Sé que habéis echo todo eso en Breadstix para dejarme a solas con Blaine.

- ¿Qué? - me dijo fingiendo que se ofendía. Era buena actriz, pero no tanto – No sé de que me estás hablando.

Rodé los ojos, abriendo mi propia taquilla.

- Vale – dije sacando los libros y cerrándola con fuerza – Déjalo, nos vemos en el glee club.

Dicho eso me marché en dirección a mi siguiente clase.

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Rachel

Me sobresalté un poco cuando Kurt cerró la taquilla de un portazo, para luego verle irse enfadado por el pasillo. Es mi mejor amigo, así que seguro que sabía que estaba mintiendo. Pero yo también soy su mejor amiga, y él estaba fingiendo su enfado tanto como yo mi inocencia. Simplemente, sonreí satisfecha con el resultado de anoche y cerré mi taquilla. Empecé a caminar cuando mi móvil empezó a sonar.

- ¿Diga? - respondí.

- Rachel, soy Blaine.

Me sorprendí.

- Vaya Blaine, qué sorpresa – dije sonriendo.

- Sí – dijo riendo levemente.

- ¿Qué quieres?

- Necesito el número de Kurt.

Tuve que contenerme para no soltar un gritito de emoción ahí en medio del pasillo.

- ¿Y eso por qué? - pregunté intentando parecer casual.

- El otro día en Breadstix le prometí que le llevaría a ver Dalton, pero no puedo hablar con él si no tengo su número – dijo riéndose por la obviedad.

- Sí, claro. Apunta.

Le dije el número de Kurt y él me dio las gracias justo antes de colgar. Sonreí ampliamente antes de guardarme el móvil en el bolsillo, justo cuando apareció Finn por la esquina del pasillo, haciendo que casi me chocara con él.

- Justo la persona a la que estaba buscando – le dije mientras él decía "Perdón", seguramente por casi chocarse conmigo.

- ¿Por qué?

- Bueno, a parte de porque eres mi novio y te quiero, – dije haciéndole sonreír – porque Blaine me ha llamado para pedirme el número de Kurt.

- Vaya, eso es genial.

- Ya lo sé.

Me emocioné un poco, haciéndole reír, y se inclinó dándome un beso.

- ¿Vamos a clase? - me preguntó mientras me tendía el brazo.

Yo solo sonreí y me agarré a él.

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Kurt

Estaba ya sentado en mi silla, empezando a que llegara el profesor para empezar la clase, cuando mi teléfono móvil comenzó a sonar.

- Mierda – dije levemente.

Miré el reloj y pensé que aún tenía un par de minutos antes de que mi profesor llegara, así que lo cogí. Era un número desconocido.

- ¿Sí? ¿Quién es?

- Kurt, soy Blaine.

Empecé a balbucear por la sorpresa.

- Ah, ho-hola Blaine. ¿Cómo has conseguido mi número?

- Se lo pedí antes a Rachel.

Sonreí negando con la cabeza.

- Bueno, ¿recuerdas que te dije que te llevaría a conocer Dalton? - continuó.

- ¿Qué? Claro que me acuerdo – dije emocionado al pensar lo que me diría después.

- ¿Y qué te parece si te llevo esta tarde?

Abrí muchos los ojos, sin poder creérmelo.

- Claro que sí, me encantaría – le respondí, mientras vi por el cristal de la puerta de clase cómo llegaba el profesor acompañado de varios alumnos.

- Genial, pues esta tarde a las...

- Oh mierda Blaine, viene mi profesor y como me pille con el móvil me lo confisca. Me lo dices luego.

- Eh... vale.

Dicho eso colgué, guardando el móvil justo a tiempo.

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Al terminar la clase, salí del aula apoyándome en la pared justo al lado de la puerta, colgándome la cartera al hombro. Volví a sacar el móvil con la intención de llamar a Blaine y hablar lo de esa tarde con más tiempo, pero entonces apareció Rachel a mi lado.

- Hola Kurt, tengo noticias para ti.

Me giré y la vi sosteniendo una sonrisa pícara, que me hizo dudar de ella.

- Eh... ¿cuáles son?

- Pues resulta que me ha llamado Blaine y... ¡¿Cómo es que no me has dicho que tenéis una cita?!

Me tapé los oídos bromeando, debido a su grito. Ella empezó a sonreír.

- No es una cita.

- Oh, claro que lo es – dijo divertida.

La fulminé con la mirada.

- ¿Y qué te ha dicho? - pregunté intentando parecer indiferente.

- Me ha llamado porque tú le habías colgado por las clases pero él entraba después y no iba a poder hablar contigo, así que me llamó para que te dijera que la cita es a las siete y media en la puerta de mi casa.

Rodé los ojos.

- Ya te he dicho que no es una cita – entonces caí en la cuenta de algo - ¿C-cómo que en la puerta de tu casa?

- Me dijo que era un lugar de encuentro que los dos conocéis, porque él vive lejos y no conoce este sitio, al igual que tú no conoces Dalton.

Me lo pensé un momento.

- Mmm... está bien. Allí estaré.