Cuando te vi en el café…
Cap.4 Comida familiar
Al mismo tiempo que se había despertado Sirius, una joven pelirrosa (aquella mañana) hacía lo mismo en su apartamento. Se metió a ducharse y salió con una toalla amarrada del mismo color que su pelo. Llamaron al teléfono y fue corriendo a cogerlo, no sin antes tropezarse con una mesa que había en el salón.
-¡Maldita mesa…! -Murmuró. –¿Diga?... ¡Mamá! Creí que ya te habías olvidado de tu pobre hija única. –Bromeó mientras enredaba sus dedos en el cable del teléfono. -¿Qué vaya a comer a casa?... ¡Claro! Me parece una excelente idea… ¿También va a ir el primo¡Eso es estupendo! Hace dos meses que no le veo… Sí, allí estaré… Sí, sí… Lo se… Yo también te quiero. –Colgó el teléfono y se fue a su cuarto a cambiar. Se puso unos vaqueros con campana, una blusa de escote de color rosa, y unas botas de punta del mismo color. Cuando estuvo lista salió a Hogsmeade para comprar algo que poder llevar para la comida.
Llegó a la tienda de Honeydukes y entró.
-Buenos días… -Dijo dirigiéndose al mostrador.
-Buenos días¿Qué desea? –Le pregunto el dueño, un hombre de unos cuarenta y ocho años.
-Quisiera una caja de ranas de chocolate, una de grageas Bertie Bott de todos los sabores… Mmm… Cinco varitas de regaliz, una caja de calderos de chocolate, Droobles, dos babosas de gelatina de las grandes, dos paquetes de píldoras ácidas y un helado levitador para tomar, por favor. –El dueño fue acercando todo lo que pidió para después meterlo en una bolsa.
-Son un total de cinco galeones y diecisiete sickles. –Tonks sacó su monedero y pagó.
El dueño le entregó la bolsa, y el helado.
-Gracias. –Dijo sonriéndole mientras cogía la bolsa y el helado. Estaba apunto de salir cuando se paró y volvió.
-Un momento, no me ha cobrado el helado.
-El helado corre de mi cuenta.
-Muchas gracias. –Salió feliz por las compras echas mientras lamía su helado.
Sirius llegaba desde Grimmauld Place a la casa de su prima. Tocó la puerta.
-¡Sirius! –Exclamó Andrómeda al verle. Le dio un fuerte abrazo.
-Hola prima. –Dijo sonriendo mientras le correspondía el abrazo.
-Ven, pasemos. –Dijo cogiéndolo de la muñeca y llevándolo a dentro. Él cerró la puerta cuando entraron.
-Hola Sirius ¿Cómo estás? –Preguntó Ted Tonks apareciendo por la puerta de la cocina.
-Bien Ted ¿Y tú?
-Lo llevamos jeje.
-Eso esta muy bien. –Dijo sonriéndole.
-Primo entonces¿te quedas a comer? –Preguntó Andrómeda.
-Pues… Le dije a Remus que iba a visitaros.
-Bueno, pero seguro que Remus lo entiende, se dará cuenta que te quedaste a comer. Por cierto hace mucho que no le veo¿Qué tal está?
-Oh muy bien, os mandó saludos.
-Dáselos también de nuestra parte, y dile que venga cuando quiera. –Intervino Ted en la conversación.
-Bueno¿comemos? Me muero de hambre. –Dijo Sirius frotando las manos.
-Esperemos un poco, Tonks dijo que vendría. –Le informó Andrómeda.
-¿Va a venir? No lo sabía, que bien cuantos más mejor, y más si es ella jeje.
-Si, sois tal para cual… -Dijo Andrómeda en tono aburrido. Su primo sonrió, como si lo que dijo hubiera sido un cumplido. Entonces sonó el timbre.
-Debe de ser ella. ¡Voy! –Se dirigió a l puerta y abrió. –¡Hija! –Dijo rodeándola el cuello con los brazos y dándola un fuerte achuchón.
-Yo… También me alegro de verte… Mamá... Pero no tienes… Porque ahogarme…
-Dijo pausadamente por la falta de aire.
-Es que como ya casi ni nos visitas… -Dijo cuando se separaron, y la observó de abajo a arriba. –Estas más delgada… ¿De que te alimentas?
-Mamá, estoy igual que siempre.
-¿Sí? No se… Bueno, vamos pasemos a dentro, ya llegó Sirius.
-¡Sirius! –Gritó y fue corriendo hacia él. –Se dieron un fuerte abrazo.
-Te he echado mucho de menos estos dos meses pequeña. –Dijo aún sin soltarla. La dio un beso en la mejilla.
-Y yo a ti primo. –Dijo cuando ya se separaron.
-Muy bonito… Ves a tu primo y vas directa a él, y a tu padre que le den…
-Ay papá, no seas así. –Dijo ella sonriendo dirigiéndose a él.
Le dio un fuerte abrazo y un beso.
-¿Qué tal nenita?
-Muy bien… Pero no me llames así… Tengo 22 años papá…
-Sí, nuestra pequeña "Nymphi" Creció… -Dijo sarcástico Sirius.
Tonks le miró desde la posición en los brazos de su padre, con una ceja arqueada.
-Era una broma, una broma. –Dijo sonriendo.
-Bueno, vamos a comer… No quiero que la comida se enfríe.
Se sentaron los cuatro a la mesa y empezaron a comer.
-Mmm… Esto está muy bueno Andrómeda.
-Gracias Sirius… Es mi receta especial, para un día especial como este.
-Bueno primo, cuéntanos¿que has hecho estos dos meses? –Preguntó Tonks mientras se llevaba una cucharada de arroz con pollo a la boca.
-Pues vivir la vida, como siempre... Tu ya me entiendes… –La guiñó un ojo.
-No solo ella… Todos te entendemos. –Dijo Andrómeda sabiendo perfectamente a que se refería su primo.
La comida siguió entre risas, causadas por Tonks y Sirius. Ted también intervenía, pero su mujer no le dejaba, lo que ocasionó más risas.
-Bueno… -Dijo Andrómeda levantándose. –Voy a llevar al fregadero todo esto.
-Te ayudo cariño. –Dijo Ted.
-De verdad, tu padre es un cursi… Además, se deja mandar demasiado por Andrómeda, aunque le entiendo… por que vaya carácter que se gastan las mujeres Black jeje. Bueno¿y tú?
-¿Yo que?
-¿Qué tal te va con la independencia, el trabajo y todo eso?
-¡Oh! Pues muy bien, llevo bien los gastos de mi apartamento, el cual esta bastante bien, no es nada del otro mundo peor bueno… No me quejo. –Dijo terminando en una sonrisa.
-Ya te visitaré.
-Cuando quieras.
-¿Y en qué trabajas? –Preguntó llevándose una copa de vino a los labios.
-Pues soy camarera. –Dijo sonriente.
Sirius escupió todo el vino haciendo un ruido de pedorreta.
Ante esto Tonks se quedó perpleja, pero reaccionó rápidamente soltando una pequeña carcajada.
-¿Estas bien? Jaja.
-Sí… -Dijo aclarándose la garganta. –"Sirius no saques conclusiones" –Pensó. –¿Y en que bar trabajas?
-En uno del centro.
-A ya… -Dijo. -"El que visita Remus es uno del centro… Bueno, hay muchos… No tiene por que ser justo el mismo…" –Volvió a pensar.
-Y… ¿Es bonito el sitio?
-Sí, no está mal. Pagan bien.
-Eso está muy bien.
-Pero…
-¿Pero qué?
-Bueno… Te lo digo por que tú y yo tenemos mucha complicidad, y mucha confianza el uno en el otro, pero no se lo digas a mis padres, no quiero preocuparlos…
-Escúpelo.
-Prométeme que no se lo dirás, y que no te enfadarás.
-Tonks, ya me estoy enfadando…
-Sirius. –Dijo ella muy seria.
-Esta bien… Dime.
-Bueno… Anoche cuando estaba sirviendo en el bar, entró un grupo de chicos, y uno de ellos que conozco…
-¿Sí?
-Pues… Me acosó un poquito…
-¿Qué te qué! –Dijo furioso Sirius.
-¡Baja la voz, te van a oír! –Dijo Tonks mirando en dirección a la cocina mientras hacia un gesto con la mano para que bajara el tono.
-¿Y qué más pasó?
-Pues un hombre (el cual había tirado antes un café hirviendo encima) les hizo frente, y empezó una batalla en todo el bar.
-¿Y quien era el quemado?
-No le llames así, que la culpa fue mía… Además el me ayudó.
-Bueno¿Quién es el salvador?
-Un tal Remus Lupin. –Dijo sonriendo.
-¿Perdón! –Dijo incrédulo y con los ojos apunto de salírsele de sus órbitas.
-¿Le conoces? –Le preguntó ella. Él seguía boquiabierto, e iba a contestarla sin saber muy bien que decir, pero en ese momento entraron Andrómeda y Ted.
-Ya terminamos allá. –Dijo Andrómeda.
-Yo… Ya me voy a ir… -Dijo Sirius levantándose.
-¿No te vas a quedar a tomar el postre?
-Lo siento prima, pero no.
-Yo también tengo que irme… El dueño del bar me pidió que abriera yo por la tarde, y ya pronto va a ser la hora. –Se levantaron los dos y se despidieron de Andrómeda y Ted.
-Mamá, papá, traje una bolsa con golosinas, os la dejo en la cocina.
-Gracias hija. –Dijo Ted feliz, ya que le apetecían mucho.
-De verdad, que en esta familia nadie cambia… -Manifestó Andrómeda en voz alta, mientras rodaba los ojos.
Después de dejar la bolsa, se dirigió a la puerta donde Sirius la esperaba.
-Voy a ir a Grimmauld Place, si quieres te acompaño antes.
-No, déjalo primo, muchas gracias. –Le sonrió y saco del bolsillo una rana de chocolate envuelta. –Toma, la cogí de la caja antes.
-Gracias. –Dijo devolviéndola la sonrisa y cogiendo la rana. Se despidieron y cada uno fue a su destino.
