Capítulo

-4-

Invitación

El día del examen, después de un fin de semana inusual.

Me levanto temprano con toda la intención de acabar con la maldita ronda de los exámenes extraordinarios de matemáticas. Aunque siendo honesto conmigo mismo, me siento un poco molesto aún por las reprimendas que me dieron mis padres cuando llegué a casa el pasado viernes. La policía llegó a buscarme como si fuese un maldito asesino en serie. Me habían amenazado con detenerme no sé cuánto tiempo, pero a pesar de todo, yo seguía completamente tranquilo respecto al tema. No me arrepentía absolutamente de nada.

A los ojos de otros, soy un desvergonzado y posiblemente, mi oportunidad de seguir estudiando se perdería, pero no tenía sentido arrepentirme de algo que yo había hecho con tanto gusto, sabía que de no haberlo hecho, habría planeado perpetuar algo muchísimo peor en contra de Jasper. Así que por ese lado, Withlock tuvo suerte a pesar de su nariz, boca, pómulos reventados y costillas astilladas, la verdad no recuerdo haberlo pateado pero algo así me comentaron. Las cosas no pasaron a más, una noche en la cárcel y una multa pagada por mi padre el cual juró y cito: Edward Robert Cullen Masen, me pagarás esta fianza con tu primer sueldo, jovencito Me limité a sonreír y contesté: "Con intereses, papá".

Me siento en medio de las filas del salón y me concentro en la última vez que la he visto. No puedo creer cuanto extraño a Tanya a pesar de que me ha traicionado y que por otra parte, el fastidio inminente, me estuviese sofocando el fin de semana después de los ciento setenta y cinco mensajes y las cuarenta y cinco llamadas que me negué a contestar. Mi pantalón vibra desde el bolsillo. Lo miro. Corrección, ciento setenta y seis mensajes.

Edward, no puedes hacernos esto. Llevamos planeando todo esto por más de dos años.

Te amo, por favor, perdóname por el amor que nos tenemos.

Exhalo fastidiado, apago el celular y noto como el salón se llena lentamente. El profesor obtiene mi atención, nos entrega los exámenes.

— Tienen cuarenta y cinco minutos. Comiencen.

Si me preguntan cómo estaba aquel examen, solo puedo contestar algo: regalado. No podía creer que estuviese contestando los mismos problemas que Bella había puesto para mí. El entusiasmo inminente ante las cosas que gratamente me suceden es difícil de sofocar, así que no tengo ningún problema con esto. Lo sorprendente de todo es que, para tener puntos extras, el profesor a cargo, el señor Born — quien me mira de manera sospechosa cada vez que contesto el examen con un gesto de ¿Cómo es posible que lo resuelva tan rápido? — nos ha puesto un ejercicio extra para no presentar el segundo parcial que debía. ¡Increíble! Es el tema nuevo que la pequeña tutora me ha enseñado y claro que soy totalmente capaz de resolverlo, me siento un sabiondo por segunda vez. Con diez minutos de sobra, entrego el papel con un gesto de victoria en el rostro. El profesor Born me mira escéptico y yo casi bailo el Gamna Style con todo y paso de caballo.

— ¿Cómo le fue, señor Cullen?

— Muy bien — respondo a punto a de gritarle ¡En tu cara idiota! ¡Ja!

— Vuelva en una hora, le tendré los resultados — Dice sonriendo como si fuera el verdugo a punto de afilar el hacha que cortará mi cabeza.

Sonrío y salgo prácticamente brincando sobre mis pies mientras canto Happy de Pharell Williams. Corro hacia el coche y de hecho, la reproduzco a todo volumen desde mi estéreo. Me coloco los lentes y ando hacia la carretera con el volumen al máximo. Estoy totalmente decidido a verla y tan rápido como la canción se repite por segunda vez, llego a la casa del lago. Sé que estoy aprobado, no tengo la necesidad de volver a la escuela por mi calificación.

Salgo prácticamente corriendo hacia la entrada cuando encuentro el Mustang aparcado y me meto. Ella está de espalda regando un pequeño rosal con un vaso de agua mediano y yo la tomo por la cintura. Chilla por la sorpresa hasta que comienzo a tararear la canción y reconoce mi voz.

Because I'm Happy at roof — sigo tarareando y le doy vueltas hasta que comienza a gritar, gracias a Dios, parece que no de miedo. Cuando la suelto ella se acomoda los mechones del cabello y suspira hondamente.

— Vaya, estás muy feliz— comenta.

— Oh, sí. Vaya que si — respondo.

— Y ¿A qué se debe? — Inquiere curiosa mientras camina hacia la sala y se acomoda en el sillón esponjoso que parece su favorito. No había notado que en mi infancia, ese era el mío pero ahora no puedo empujarla al suelo, sacarle la lengua y decirle que estaba en mi lugar, ya no era un niño. O… Quizás no era mala idea. Humpf, ese era mi lugar, pienso entrecerrando los ojos. Bella se queda pasmada y espera. Cuando lo noto, giro la cabeza y me siento frente a ella, dejando de lado la idea de tirarla al suelo.

— El examen ha estado genial — murmuro—, ha venido todo lo que hemos estudiado e inclusive las clases extras que tuvimos valieron la pena — digo colocando mis manos atrás de mi cabeza—. Pan comido.

La chica sonríe y muerde su labio. Me pierdo en ese gesto.

— Entonces... Ya todo está listo para la graduación— expresa con cierto toque de nostalgia.

No sé por qué pero tengo la necesidad inminente de preguntarle.

— ¿A dónde irás a estudiar? — y noto como me mira con sorpresa. Es la primera vez que yo la cuestiono acerca de su vida privada, puesto que todo lo que sabía solo lo había escuchado de los Pókemon cibernautas.

Percibo la manera nerviosa en que pasa saliva y acomoda torpemente sus lentes.

— Parece que iré a Harvard pero aún no estoy segura. Mi carta de aceptación aún no ha llegado.

— Eso está genial — comento sorprendido por su capacidad aunque nunca dudé de ella y luego la miro serio —. ¿Es eso lo que te mantiene así? — inquiero demandante, presionándola para saber más acerca de su vida. Me siento demasiado interesado.

— Creo que sí — confiesa sin mirarme a los ojos—. Todo esto significa un gran cambio para mí y yo, siento que no estoy preparada. Es ir aún más lejos de casa. Aunque tenga una beca, será pesado todo.

Harvard es una de las universidades más antiguas, prestigiadas y costosas de Estados Unidos y estaba ubicada en Cambridge, Massachusetts. Obviamente mucho más cerca de la estupidez en la que me iba a meter yéndome a Alaska. Siento temblar en cuanto pienso el nombre. No sé realmente mucho de Bella, pero supongo que está preocupada por la posición económica en la que tal vez, se debe ver obligada a tener demasiados sacrificios. Fue entonces que me di cuenta del verdadero error que iba a cometer.

Mi padre — afortunadamente — gana alrededor de veinte mil dólares a la semana, lo que suponía que hablábamos de ochenta mil al mes y al año casi los cien mil, quitando impuestos y demás, aún tenía suficiente dinero como para pagar otra colegiatura, eso sin contar vacaciones, honorarios extras y turnos dobles, éramos muy afortunados. Puedo ver el sacrifico de Bella y la forma sencilla de vivir que tiene — siendo algo prejuicioso por la ropa y su manera de desenvolverse — pero si ella quiere ser médico, lo quiere porque le nace realmente, no para ganar dinero a manos llenas y tener lujos. Y de eso estoy seguro, el día que me cuidó y ni siquiera me exigió que le diera las gracias.

Cuando había tenido oportunidad de sacarle información extra y del cual yo me sentí afortunado en escuchar, me dijo que su familia se encontraba en otra ciudad por cuestiones ajenas a su estudio. Tenía una posición media por lo que no le faltaba lo indispensable pero tampoco tenía demasiado.

Cuando le pregunté por qué jamás la había visto en la escuela, ella me respondió que cuando vivía en Jacksonville — nótese que no sabía por qué sí venía de Florida estaba tan blanca de la piel, otro enigma que me mantenía en suspenso y que definitivamente sabría—, había adelantado gran parte de sus estudios allá y decidió venir a Forks un año después para complementar su nivel preparatoria de manera más tranquila e independiente, citándola y de un modo que no comprendí ella dijo: "Para una chica, es difícil despegarse de casa y comenzar desde cero y más a mi edad". Yo no entendí demasiado las metáforas que hacía, pero no puedo negar que la complejidad de su persona me mantiene embelesado.

— Seguro podrás con ello — aseguro tratando de ser lo más positivo posible y no precisamente por amabilidad—. He oído que hay becas completas a los más aplicados— y le guiño un ojo.

Un hermoso rosa se extiende por sus mejillas y acomoda nerviosamente su cabello.

— Eso espero, sino tendré que vender gomas de mascar en la calle por el resto de mi vida— comenta en forma de broma y comienza a reír.

— Te llamaré cuando necesite una — le aseguro y entonces su expresión se vuelve seria como si la hubiese ofendido. Afortunadamente, tengo oportunidad de corregirme — e irme a venderlas contigo— aseguro riendo y ella ríe de nuevo.

— Bueno, no creo que tú tengas la necesidad de hacer eso.

— Y aunque no la tuviese, lo haría por ti, sólo por ti — digo tomándola de la mano y Bella abre los ojos de golpe como si aquel gesto jamás lo hubiese esperado. Honestamente ni yo sabía porque lo he hecho ni mucho menos porqué he dicho aquellas palabras.

La electricidad vuelve aparecer como aquel día, como la primera vez y no quiero despegarme de su lado. Siento la sensación traspasarse de piel a piel y como es evidente lo que provoca en Bella por la forma en que se muerde los labios. Ella parpadea un par de veces más en cuanto yo comienzo a apretar los dedos entorno a los suyos.

— ¿Quieres chocolate y panecillos? Acabo de preparar recién — y se levanta rumbo a la cocina dándome la espalda. Me siento vacío sin su contacto.

— Claro — respondo sonriendo y me quedo sentado pensando en lo que ha ocurrido hacia unos segundos. Lo siguiente que hacemos es comer — lo cual nos cae de maravilla por el clima húmedo y fresco del pueblo— bebemos en silencio y de vez en cuando nos sonreímos y hablamos sobre banalidades nada personales, intentando no caer en la incomodidad; hablando cosas como el clima, fechas de cumpleaños, comida favorita y los dichosos títulos de los libros: todos acerca de medicina y uno que otro de novela. Quiero preguntarle donde vive para poder ir a visitarla pero sé que como vive sola, esa información no la sabría por un buen rato. Me encargaría de averiguarlo de manera independiente y silenciosa, sí, yo parezco un pervertido, pero la curiosidad me gana.

Los días pasaron y cuando menos me di cuenta, ya era miércoles. Había estado los últimos días con Bella evidentemente enfrascado en cada conversación suya. Lo más sorpresivo que pude ver es que cada día la notaba mucho más bonita e interesante. También fue sorpresivo que optáramos una pequeña costumbre entre los dos: dejarnos notas. Cuando llegaba antes o sin anunciar a la casa del lago, le dejaba una anunciándole que si no la llegaba encontrar, volvería en una hora para esperarla y ella se quedaba ahí para reunirse conmigo. A veces ocurría viceversa. Daba la ocasión en que yo la buscaba en toda la casa y encontraba notas en la entrada que decían:

Edward: Búscame en el lago (punto de encuentro), hice galletas y malteadas.

Era nuestra inusual forma de comunicarnos porque de alguna manera, yo nunca me había atrevido a pedirle su número telefónico. ¡Me daba pánico! Y era increíblemente extraño que yo tuviese aquellas emociones.

Una tarde, mientras estábamos sentados cerca del lago y después de encontrar un notita de color rosa con su ya conocida caligrafía que decía "Edward: Búscame en el punto de encuentro", lo que me provocó reír, me reuní con Bella y comenzamos a conversar. Aquella mecánica de comunicarnos con notas me era algo nuevo y por supuesto, guardaba cada una de ellas.

Estando ahí, yo le comenté lo importante que era para mí el hecho de seguir mi carrera y que posiblemente si llegaría a estudiar medicina. Ella aplaudió mi esfuerzo y se lanzó a mis brazos. Fue inevitable aquel sentimiento que me embargó en cuanto mis manos se aferraron a su cintura, nos miramos a la cara y cuando pensé que podía darle un beso, ella se separó.

Esa noche no dormí en lo absoluto. Mientras miraba el techo de mi recamara sentí que las cosas nunca habían sido de tal manera con mi ex, la cual por cierto, seguía fastidiándome con el hecho de que debíamos reconciliarnos y que ya no existía nada entre ella y Jasper. Por supuesto que no lo creí.

Me vi desde otra perspectiva como el pozo de lo deseos de Tanya. Ella sabía que yo — cuando estuve perdidamente enamorado o idiotizado — habría de hacer en su momento cualquier cosa por ella, sobre todo económicamente. No era más que el banco personal del cual sacaba montones de dinero a base de caricias y besos, aunque pensándolo bien, eso sonaba más como prostitución, sin embargo, me consideraba un caballero a pesar de la lamentable situación.

A la mañana siguiente me levanto con determinación hacia el último día de la escuela. Me coloco ropa un poco más formal que de costumbre y me subo al Volvo. Cuando llego al instituto y como ya no había casi clases, a excepción de entrega de trabajos finales y todo eso, me dirijo al campo de entrenamiento para estar con mi equipo y dejar las cosas para los sucesores. Jacob, junto con los demás se sorprenden al verme llegar pero me reciben de buena gana.

— Vaya — me saluda con una sonrisa ladina y una palmada en la espalda — pensé que ya no ibas a venir.

— Bueno — contesto hablando solo con él — después de la paliza que le puse a Withlock era lógico que mi padre me impidiera venir, ¿no?

— Sí — contesta Black sin poder ocultar una sonrisa—. Se lo tenía merecido. Bueno, comencemos — continúa él—. No puedo creer que hoy sea la graduación.

Me detengo de golpe y Jake se desconcierta.

— ¿Es hoy? — inquiero como retardado.

— Sí, por eso mañana es el baile— dice de brazos cruzados.

— Oh, demonios — comento golpeándome la cabeza —. No puede ser — y camino hacia el lado contrario mientras mi amigo me sigue.

— ¿A dónde vas?

— Tengo que hacer algo urgente — grito corriendo con ganas hacia las instalaciones — ¿Te harías cargo tú de relevar? ¡Gracias Jake!

No puedo escucharlo pero leo sus labios mientras sonríe y se despide con la mano y murmuraba "idiota". Jacob es genial cuando me saca de apuros.

Echo a correr tan rápido como mis piernas me lo permiten y comienzo a buscarla entre la multitud de la gente dentro de la biblioteca siendo lo más silencioso y cuidadoso posible para que no me observase. Por fin la encuentro hablando con los nerds. Se ve un poco incómoda mientras mueve los hombros en forma de disculpa y se acomoda el cabello. Ellos debían de estarle preguntando algo porque ella negó con la cabeza y sonrió con amabilidad. Noto que se acerca a la salida dejando con cara de Póker a los cibernautas. De mi mochila saco un pequeño cuadernillo de notas, de esos que tienen pegatina y los adhieres a las esquinas de los ordenadores a manera de recordatorios y que ya acostumbraba a traer conmigo, y escribo un mensaje sobre él. Corro hasta el casillero de Bella, donde sé que irá para vaciarlo y rápidamente lo pego… O ese intento.

El muy desgraciado ¡ya no se adhiere a nada! ¡Mierda! Si tardaba más, seguramente me descubriría. Gracias al Dios de las cintas adhesivas, tengo una conmigo, corto un pedazo y lo pego sobre la nota en el casillero. Me siento como niño de nuevo. Yo nunca tenía estos detalles con nadie porque asumía inmediatamente que todas caerían a mis pies en el primer instante. Bella se acerca y me voy directamente hacia el estacionamiento, no sin antes ver que ella ha tomado la nota.

Touchdown.

Lo ha hecho, sin embargo, aquella extraña mujer lo dobla sin leerlo porque un profesor le ha comenzado a hablar entregándole un sobre amarillo. La chica de ojos cafés agradece, toma sus cosas y sale directamente hacia el aparcamiento. La observo desde arriba del Volvo, me siento como un enfermo maniático pero no me importa. Estoy tan nervioso cuando noto que abre la puerta del auto, mete las cosas en la parte trasera y se sienta sobre el cofre de su Mustang gris. Como lleva puestos shorts le es fácil sentarse y abre aquel pequeño papelito color naranja, le pongo especial atención primero a sus ojos en cuanto reconoce mi caligrafía y luego sus labios leyendo el mensaje:

Bella: ¿Quieres ir al baile de graduación conmigo?

Noto como se muerde la boca aguantando una sonrisa y yo caso brinco de la emoción en cuanto sé que ese era un sí.

¿Qué tal?

¿Me dejarán review?

¡Gracias!