3er capitulo

Cambios bruscos

48 horas después…

4:00 am


-¿Edward?-

-¿Bella, estas bien? Son las...-un ruido se escuchó por la bocina- 4 de la mañana-

-Sí, estoy bien- trato de hacer sonar su voz normal –Necesito que vayas mañana a la estación. Necesito preguntarte algo-

-Es...ta bien. ¿Sucede algo?-

-Descansa, Edward- dijo a modo de despedida


5 horas después

9:00 am

-¿Qué pasa?- preguntó cuando llego a la estación

-Pasa y siéntate- él obedeció observando como el rostro de Bella lucía una marcadas ojeras. Su rostro se veía desprovisto del brillo que había apreciado la noche de la cena.

Ella, por su parte, se limitó a tomar un sobre entre sus manos, abrirlo y sacar unas fotografías para después esparcirlas por la fría mesa del cuarto de interrogación. Edward enarcó una ceja sin comentar nada, solo observando.

-¿Conoces alguno de estos lugares?-

-¿Qué es esto?-

-Responde si no quieres que te encarcelen-

-Dijiste que no iría a la cárcel- le recordó las palabras dichas en la cena de la otra noche

-Dije que trataría- ella notó que él sabía que mentía- Edward, esto es serio. Tengo un trabajo y aun peor, compañeros. Mi compromiso es arrestar a los tipos malos y tú entras en la categoría-

-Excepto por el hecho de que no tienes la prueba definitiva-

-Se que falló la vez anterior y es por eso que volverás a someterte al polígrafo-

Edward abrió los ojos de sorpresa- ¡Se suponía que solo ibas a hacerme unas preguntas!- exclamó con mal humor

-Mentí. Así como tu mientes-

-¿Es por eso que dicen: Todo el mundo miente?-

Bella desvió la mirada y aclaró su garganta tratando de soportar el nudo de angustia que le impedía respirar.-Ahora escúchame. ¿Has visto alguno de estos lugares?-

Él le dirigió una mirada que ella no supo descifrar: dolor, resentimiento. Sabía que odiaba las mentiras, todo mundo las odiaba. Y le dolió verlo así pero era lo mejor.

Todavía recordaba como un sobre muy similar al que tenía Bella entre sus manos había llegado al pie de su puerta las horas siguientes a su cena.

Flashback

Bella sostenía una taza de café y disfrutaba de una noche libre de trabajo, cosa que muy pocas veces ocurría. Y ahora que tenía esas horas libre para su persona, las disfrutaría. Se permitió rememorar la cena de la noche anterior. El contacto de los labios de Edward encajando perfectamente en los suyos, fue lo que le provocó una vez más que comenzara a hiperventilar. Colocó un poco de música, dejando que el ambiente hogareño se llenara de las notas musicales que representaban su estado de ánimo en esos momentos. Sin embargo, el timbre de la puerta llamando, rompió el encanto.

-¡Voy!- gritó mientras trataba de caminar desde su cuarto hasta la puerta de entrada. Cosa fácil para la mayoría pero difícil para ella. Especialmente por el hecho de que heredada por genética, era torpe. Trató de no encajarse con sus propios pies y para cuando consiguió llegar ilesa y abrir la puerta, no había nadie del otro lado.

-¡Genial! Torpeza 1- Bella 0-

Iba a dar media vuelta y seguir con sus ensoñaciones que ahora tenían nombre y apellido cuando notó un objeto colocado a sus pies.

De repente, tuvo un extraño presentimiento como si supiera que las cosas podrían volverse en su contra. Decidió ignorar esa opresión en el pecho y recogió el sobre amarillo. En cuanto lo tuvo en sus manos y leyó las primeras letras de presentación, se arrepintió de haberlo cogido.

ABRE EL SOBRE-

HAY UNA SORPRESITA PARA TI

Cerró, no sin antes cerciorarse por si alguien estaba observándola. No debía tener miedo, después de todo era policía. Se supone que estaban hechos para defender a los débiles de las injusticias no para esconderse como una oveja temerosa.

Adoptó una máscara de serenidad y frialdad y miró a ambos lados esperando encontrar al dueño de la broma pero no fue así. Abrió el sobre y sacó los papeles que había. Leyó algunos datos y observó cada una de las cosas contenida dentro. Su cara palideció.

Se recargó sobre la pared, no sintiendo de repente sus piernas. No le importó si todas las fotos quedaban en el suelo, mirándola, echándole en cara su error.

¿Cómo había cometido ese error tan clásico?

-Estúpida- se reprimió mientras colocaba su cabeza entre sus manos y dejaba algunas lágrimas recorrer sus mejillas. La música dejo de tener importancia y de traducir su felicidad en cuando las imágenes que contenía el sobre aparecieron. Fotos donde se le veía muy bien acompañada de un hombre de cabello cobrizo: Edward.

No hacia faltar verlas para saber que habían al menos 10 fotos tomadas de todas las perspectiva posibles, todas demostrando su falta de precaución. Los besos, los abrazos, los coqueteos...

Y a lado de todo esto, papeles que demostraban al Sr. Cullen como culpable por asesinato en 3er grado y como policía encargado aparecía su nombre. Por último, pero no menos importante, estaba otro recado que la amenazaba con liberar la evidencia a la prensa y a la policía acusándola de involucrarse amorosamente con un asesino, a menos que diera una sentencia definitiva a Edward Cullen.

Bella sabia que aunque quemara las fotos, la persona que la acusaba debía tener los rollos originales listos para que al momento de tomar su decisión, él optara por acusarla o guardar silencio.

Fin de Flashback

"Es por su bien" se recordó por trigésima vez en el día. Había tomado su decisión. Debía saber que una relación con alguien como Edward jamás podría ser llevada a cabo. Levantó la vista y supo que había cometido el error más grande: mirarlo a los ojos, aquellos que parecían reclamarle mil y un cosas a la vez.

Con un asentimiento, el vigilante (justo como la primera vez) procedió a colocarle los cables del polígrafo. Acompañado a eso conectó la máquina a su computadora.

Despegó la vista de él para enfocarse en el trabajo. Mientras más rápido supiera lo que necesitaba, mejor. El último cable fue colocado en la cabeza de Edward.

-Ahora, observa la primera foto y contesta: ¿Has visitado ese lugar?-

-No contestaré nada- el tono de él fue cortante. Pero era más que suficiente. La computadora marcó una activación en algunos de los nervios craneales que le indicaba una estimulación. En forma resumida, el había estado allí.

-Mientes- Edward la miro sorprendido. ¿Cómo había podido saberlo? La comprensión llegó rápido: ¡Claro! Lo que una computadora, un nuevo y reciente software a prueba de errores podrían lograr. Eso, aunado a ser tomado por sorpresa, provocó que todo lo que había logrado, se estuviera estropeando.

-Puedo saber si mientes. De pronto ya no eres tan interesante, Edward- pronunció las palabras con todo el veneno que pudo soltar. "Lo siento" repetía la disculpa una y otra vez

"¡Cállate, cállate!" se auto-contestaba

El segundero del reloj parecía contener un amplificador porque en esos momentos, cada movimiento de la manecilla más rápida se hacía más fuerte y marcado.

-Así tenga lo que tenga que hacer, el día de hoy te dictaré tu sentencia-

-No te preocupes, ya lo lograste. Tan pronto como decidiste clavarme un puñal en la espalda marcaste la ventaja-

-No seas melodramático-

Edward soltó un gruñido pero no expresó su molestia. En su lugar, ocultó su coraje creciente bajo una máscara de fría calma incluso cuando ya había abierto sus sentimientos. Jamás debió confiarse. Esa es la primera regla de oro del grupo. Protegidos entre ellos como una hermandad. Nadie entraba a su grupo secreto.

Mientras tanto, Bella seguía evitando su mirada. Dolía que él le mirase de aquella forma y aún más que no pudiera contarle la verdad.

Edward por su parte se dividía entre la idea de aceptar lo que le gritaba su cabeza "otra traición" Jasper se lo había advertido "No juegues con fuego. Saldrás quemado"

Al principio; la prueba había sido la cosa más hábil en lo que había trabajado. Burlar el polígrafo era cuestión de autocontrol. Lo que no había planeado es que Bella entrara a escena. Su cabello castaño y sus ojos color chocolate combinados con una sonrisa sencilla pero deslumbrante le hacían pensar en un futuro.

No había tenido novia por la seguridad que implicaba la hermandad. Pero en la cena recordó que había estado dispuesto a contarle todo y mandar al diablo a los seres que le habían acogido.

Menos mal que no lo había hecho. Todo habría sido votado a la basura por una chica.

No pudo evitar que su presencia le quitase el frío control sobre sus emociones. Si seguía así, todo habría sido en vano.

Bella, siguiendo con su trabajo, empujó otra foto. La diferencia no solo tenía que ver con el paisaje, que había cambiado drásticamente sino que además aparecía un hombre, sumamente familiar. "¿De dónde había sacado esa foto?" se preguntó.

Ella siguió esperando su respuesta con una actitud indiferente, repartiendo órdenes a los de su alrededor

-No le conozco- quitó sus ojos de la foto antes de que su cerebro captase la familiaridad

Isabella sonrió aún mas -No mientas-

-No miento-

-¿Y entonces porque tengo esta otra foto donde apareces con ese sujeto?- la alzó en vilo y Edward se vio en una encrucijada. En efecto estaba ahí el y su amigo, su hermano.

El cabello rubio y la mirada azulada que transmitía serenidad a quien lo conociese. La mirada de un anciano lleno de sabiduría a en el cuerpo de un joven. Ambos sonreían. Recordaba esa plática. El día que le había sido dada su primera misión. Exactamente hacia 9 años.

Maldijo en sus adentros al notar la mirada triunfante de Bella. De pronto, la dulce doncella ya no necesitaba rescate ni príncipe.

-Dime la verdad, Cullen. O yo misma haré que te arrepientas por cada vida que arruinaste-

Su amenaza no lo intimidó pero si lo hizo su rostro. Se levantó con gracia de la silla y camino hacia él con algo en la mano –Puedo jugar a ser el policía malo, cariño- acarició su rostro por unos segundos y luego de forma abrupta, reveló la foto escondida –¿La recuerdas, Cullen? -

Su respiración se detuvo. Aquel cabello rubio cenizo, ese hermoso rostro, aquella sonrisa…

"Hola, Eddy", "Gracias, Ed", "Estoy aquí, siempre lo estaré"

Los recuerdos eran demasiados. Bajó la mirada

-¿Cuál era su nombre?-

Él la ignoró –Te ayudaré, comienza con T y termina con anya: Tanya Denali, una chica que tuvo la mala suerte de conocerte y que tú, sin remordimientos, la asesinaste, tú segunda de muchas víctimas, al parecer-

-Tanya- repitió el nombre con un dejo de tristeza

-Y te atreves a sentir empatía. Ella confiaba en ti y tú, la traicionaste-

-De la misma forma que tú lo estás haciendo, ¿verdad?- le dejo ver

-Excepto que yo no asesino a nadie para hacerlo callar-

-Claro, ¡tú los encierras! ¡Eso si es una manera fácil de lavarse las manos! ¡Que lo mate otro y yo me libro del cadáver!- explotó soltando un puñetazo en la mesa alterando de sobremanera al aparato. Los policías más cercanos iban a acudir a calmarlo pero Isabella los detuvo

-Edward Cullen, te lo preguntaré la última vez ¿Eres culpable? Sí o no. Dime y todo esto habrá terminado-

Eso era lo que él deseaba. Terminar con todo.

Tanya había trastornado su vida y el notar la foto de su cuerpo ensangrentado fue la gota que derramó el vaso. No podía más con Isabella. No le ganaría.

Sus palpitaciones sufrieron un cambio y el GRS* comenzó a alterarse

Tenía que terminar con eso.


GRS*: Cambios y respuestas galvánicas de la piel (se coloca en uno de los dedos para medir el sudor)

¿Qué les pareció?

Bueno aquí hay otro capitulo que agregar. Sé que he tardado en actualizar pero la escuela a veces es absorbente y temo decir, que tardaré un poco más en subir el próximo.

Lo bueno de esto, es que en una de mis materias me están enseñando todo relacionado al polígrafo, así que ya es más fácil aplicarlo a la historia…

Gracias por sus comentarios y espero siga teniendo su apoyo en la historia..

Si tienen alguna duda o comentario, díganme.

Espero sus reviews.