Capitulo 4. Amiga.

... Seria miró a la castaña, fue una mirada que dijo mucho para ambas, ya que Fred observó que su amiga le contestaba la mirada y ninguna parpadeaba – Granger, Hermione… ¡Ven acá! ¡Tanto tiempo sin verte! – y algo que ninguno esperó, un abrazo muy alegre y fuerte. Hermione respondió el abrazo apenas, pues esta conducta no era la que recordaba en su amiga.

Al separarse la primera en hablar fue la castaña – Eh, Griselle… Yo, bueno… - fue interrumpida por el sonido de la garganta de Fred - ¡Ah si!, Griselle, él es mi amigo Fred… - De nuevo interrupción pero ahora por parte de la pelirroja – Weasley – terminó y le extendió una mano al joven sin dejar de abrazar a una apenada Hermione – Fred Weasley, he leído sobre ti y tu familia – el joven sonrió y tomo la mano - ¿Y que has leído? – no se sorprendió al ver que la amiga de la castaña que debía proteger tuviera los mismos hábitos que ella, aunque su euforia y la felicidad que irradiaba lo desconcertaban un poco – Que eres, igual que tu familia, un traidor a la sangre – las palabras no fueron tomadas en cuenta por nadie, excepto sus dos acompañantes que recién habían llegado, el rostro del pelirrojo se endureció, retiró su mano rápido y ahora dudaba - ¿Pero que dices Griselle? – pregunto la grifindor desconcertada - ¿Qué? – dijo la ojiverde – Solo demuestro mi respeto y admiración a su familia – y pronto el chico respondió – Pues tienes una forma rara de hacerlo – y la otra sin retraso se defendió – Enserio amigo, ¿te has dado cuenta a quien traes de acompañante?, Hermione Granger, no es la chica mas común del mundo, y si soy su amiga yo creo que es obvio que no lo soy, así como tu no lo eres – el silencio se hizo entre los tres, así que Hermione se apresuró – Necesito tu ayuda – Griselle la miró – Así, eso ya lo sabía, tantos años sin saber de ti ni una palabra, y de pronto estas aquí, es obvio mujer – Fred la miró duramente, raro en él, la castaña sabía que no se sentía cómodo, preguntó - ¿Y nos ayudaras? – La china pelirroja le devolvió la mirada amable – ¡Pf! ¿Pero que dices hombre? Obviamente si – la castaña sonrió y pronunció un leve – Gracias – que fue contestado por una sonrisa sincera – Bien, tendrán que esperarme aquí, tengo que avisar que saldré temprano – Mione intervino – No queríamos molestarte – otra sonrisa – No pasa nada, solo esperen aquí – Y se alejo dando pasos elegantes y decididos, subió unas escaleras y se quedaron asolas entre cantos y melodías.

Fred no había dicho nada, estaba un poco molesto, se había atrevido a llamarlo traidor a la sangre enfrente de toda esa gente, aunque nadie se había dado cuenta, ¿Cómo es que nadie se había dado cuenta? Y como si Herms le leyera el pensamiento respondió – Y es que todos están tan concentrándoos aquí… - ella miraba a su alrededor como todos estaban en sus propios asuntos sin meterse con nadie – … "¡Ah, la música! ¡Una magia más allá de todo lo que hacemos aquí!"… Eso, eso dijo Dumbledore el primer día de mi primer año, y la recordé a ella – el pelirrojo la miró y creyó oportuno manifestar sus dudas – Hermione, ¿realmente crees que podemos confiar en ella? – sus miradas se encontraron – Es complicado, se que desconfías de ella ahora, pero después será peor, y tendrás que confiar en mi – al ver que el Weasley no estaba muy contento con lo que ella había dicho prosiguió – Es como una Luna, solo que diferente – Fred sonrió al recordar a la rubia, si que aquella era diferente, pero esta chica, esta amiga de Granger, le daba mala espina, pero ante la mirada suplicante que ponía su amiga no dijo mas.

Se dejó ver por la escalera y después de avanzar unos pasos y llegar enfrente de ellos – Niños, es hora de irnos – se levantaron y la siguieron - ¿A dónde iremos? – preguntó la castaña – Pues estaremos en mi departamento el día de hoy, mientras me explican que ha pasado a detalle, debo decir que El Profeta no es la mejor fuente de información que hay, y escuchar su historia sería agradable – caminaban a un paso normal – yo no sé en que problema están precisamente, pero debo preguntar antes… - se dio una vuelta con fluidez y siguió caminando pero de espaldas, los veía – ¿Es necesario que tenga mi barita a la mano por si las dudas? – la grifindor no supo como responder, estaba poniendo en riesgo la vida de su amiga, ella y el grifindor ya estaban en peligro, pero ahora su compañera de la infancia también, en su rostro se hizo notar su culpabilidad - ¿Fred? – dijo la china que aun caminaba asía atrás como si fuera lo mas normal del mundo, lo miró y este solo se limitó a asentir – De acuerdo – sonrió a ambos y pudo notar que los dos traían dentro de las bolsas de sus respetivo suéter la barita empuñada.

Caminaron por casi treinta minutos, se detuvieron en una tienda, donde esperaron los dos grifindor a su nueva compañera que después de unos escasos minutos salió con tres bolsas, las cuales el chico se ofreció a cargarlas – Te ayudaré – extendió su mano para tomarlas, pero la pelirroja avanzó un paso más rápido – No, estoy bien, puedo sola – y antes de que hubiera una pelea o algo así – Llevemos una cada uno – dijo la castaña que pronto tomó dos bolsas y le entrego una al joven. Se detuvieron enfrente de un edificio de tres pisos, que era acorralado por otros dos, uno a cada lado, más grandes – Llegamos – anunció la china, entró por un pasillo a la derecha del edificio y subió las escaleras con sus amigos siguiéndola – tercer pisó, claro el más alto, por si necesitaba usar escoba, así sería menos problemático – explicó respondiendo a la duda que ellos tenían, llegaron y abrió la puerta dejándolos pasar y cerrar.

El departamento era pequeño, entrando había una pequeña salita y el comedor seguido de este, dividiendo en dos el espacio, al fondo del lado del comedor, el derecho estaba la cocina, y separada por una pared y nada mas estaba la habitación de la recién conocida, un poco mas a la izquierda se notaba una puerta, la única dentro de aquel cuarto aparte de la de la entrada, era el baño – Es pequeño pero suficiente para mi, y esta protegido, así que estarán a salvo – tomo las bolsas de los otros dos y las puso en la mesa – Tendrán hambre me imagino – la conducta había cambiado radicalmente, Fred la miraba serio, como ella ahora estaba, su tono había disminuido bastante, ahora su voz era más tranquila y grave, para Hermione esto era lo normal en su amiga, no se explicaba los cambios que había presenciado en tan poco tiempo, y en efecto ambos tenían hambre no habían comido nada desde la cena que les hizo la Sra. Weasley un día antes, antes de ser atacados – Siéntense, por favor – Griselle les sonrió y con la mano los invitó a la mesa, se sentó y ellos después de ella – Yo… No acostumbro cocinar, no es lo mío – río un poco por su disculpa, Granger la miró – No te preocupes, apuesto a que esta delicioso – y se apresuro a probar bocado, y lo estaba, era una variedad de comida china que había comprado momentos antes, aun estaba caliente, Fred la siguió – Si esta rico – satisfecha la anfitriona comió también – No quiero amargarles la comida – los miró – Pero creo que lo mejor será que me expliquen que esta pasando – Hermione sabía que era una grifindor y que esa era su amiga, le correspondía hablar, pero no estaba segura de poder explicarle a su amiga que la acababa de poner en peligro, su mano tembló un poco, pero pronto sintió la mano de Fred sobre la de ella, provocando que la paz la invadiera a partir de los dedos y la palma de este, se sonrojó un poco, gesto que no pasó desapercibido por Griselle, quien solo se limitó a comer y mirarlos – Como dijiste, la familia Weasley somos traidores a la sangre y estamos de parte de Harry Potter, quien es amigo nuestro – el pelirrojo hizo una pausa para ver si la china hacía alguna pregunta, pero no, miró a Hermione que le dirigía una mirada de agradecimiento – Bien pues los Mortifagos han atacado mi casa, Mione llego hace unos días, ya nos habían advertido y el plan abordo fue el mismo que tomamos, nos dividimos para evitar que nos encuentren, y tenemos poco tiempo para llegar a una casa segura, pero mientras tanto tenemos que sobrevivir en el mundo moggle – había terminado de hablar y Fred la miraba extraño, Griselle no se había inmutado en lo mas mínimo, solo seguía comiendo, algo que ni él ni la grifindor hacían. Al ver que seguía comiendo, ambos continuaron sin más. Hermione pensaba que su amiga estaba un poco disgustada pero que estaba tratando de adaptarse a la situación y pensar que hacer, algo que ella misma había dejado de hacer confiando en que su amiga correspondiera, lo que hasta ahora había echo. Fred por otro lado la miraba muy atento entre cada bocado de su comida, no confiaba en ella, y no le agradaba de todo, sus conductas hasta ahora eran dos y en poco tiempo, había dicho algo muy escaso de la verdad y ella no se había molestado en preguntar nada.

Terminó la comida y levantaron todo entre los tres, después habló Griselle – De acuerdo, están teniendo un contacto muy directo con Mortifagos – miró a Hermione seria - ¿Sabes lo que eso significa? – la castaña apenas asintió, pero interrumpió Fred – No creo que Herms quisiera venir aquí, si pensara que no puedes ayudarnos – ambas lo miraron – No creo que entiendas la magnitud de lo que estoy diciendo Weasley – dijo con un tono terminante que pedía que se quedara fuera de la discusión, volvió a mirar a Hermione – No digo que no te ayudaré, pero… - Granger pregunto - ¿Pero? – Inmediatamente Fred puso su mano en el hombro de la joven grifindor para hacerle notar su apoyo, la pelirroja suspiro – … Pero tendrás que contarme lo que necesito saber – le sonrió a su amiga y esta devolvió una sonrisa tímida.

Se sentaron en la pequeña salita, Hermione y Fred tomaron el sofá de dos plazas y Griselle el de una dejando uno libre, los separaba una mesita. Granger contaba la historia que Harry le había relatado, también como El Profeta estaba ridiculizando a Harry y lo poco que sabía de Dumbledore y la Orden del Fénix, Fred que sabía un poco mas no tuvo oposición en que le contara que esta existía y que se dedicaba a tratar de impedir que Voldemort regresara al poder. En ningún momento Fred se despegó de Hermione, no quería dejarla sola bajo ninguna circunstancia, estaba siendo interrogada por su amiga de la infancia que sin saber mucho mas que eran perseguidos por Mortifagos los había aceptado, le caía un poco mejor, y pronto estaba respondiendo algunas preguntas por la castaña. El ambiente se fue tranquilizando y llegó la noche, esta vez Hermione se apresuró a preparar la cena, y Fred le estaba ayudando mientras Griselle les pasaba las cosas pero sin hacer contacto con la comida directamente. Al terminar – Fred – lo llamo Griselle este volteó a donde ella estaba – Se que ambos están cansados, pero por ahora necesito que duermas, así mañana en la mañana podrá dormir Hermione y tu cuidaras de ella mientras yo voy a la Facultad – la castaña terció – No, no, no es necesario – pero el joven dijo – Ella tiene razón, además ustedes tienen cosas de que hablar – se levantó y sin decir nada se recostó en la cama mirando al techo, ya no quería pensar mas. Había sido muy duro separar a Hermione de Ron, luego llevarla a un bosque y hacer que eligiera un lugar y después pasar la noche vigilando, ir en busca de una antigua amiga de la castaña y repasar todo lo ocurrido con relación a Harry Potter y la razón por la que los perseguían los Mortifagos. Este día por más feo que fuese, fue un día que no olvidaría, pues estuvo cerca de Hermione de formas que no podía imaginar antes, primero la tomo del brazo en varias ocasiones para desaparecer, tomo su mano hace unas horas, y se sentó a su lado por casi horas para darle todo su apoyo moral que ella requiriera, y siempre alerta para ver si aparecía algún Mortifagos por ahí y ella necesitaba su ayuda, se quedó dormido.

Después de que la china se asegurará de que el pelirrojo estuviera dormido, echando un vistazo por la única pared que dividía la habitación del a cocina y nada más – Bien, esta dormido – Hermione la miró – Ahora tu me contaras todo lo que necesito saber… - interrumpió la castaña – Ya te he contado todo Griselle – estaba un poco fastidiada por la falta de sueño y muy cansada, en aquel pequeño departamento no había ventana alguna, y como solo tenían una pequeña lámpara encendida para no molestar a Fred sus facciones se vieron más marcadas de lo normal – No creas que no me he dado cuenta – dijo Griselle con un aire ofendido – Yo sé que algo – resalto la ultima palabra – esta pasando, y tu vas a contármelo – Mione la miró sin saber a que se refería pero se defendió – ¡Claro! Yo oculto algo. ¿Pero que hay de ti? Con tus cambios de conducta tan radicales, me he dado cuenta – la pelirroja contesto – claro que te has dado cuenta, cualquiera podría darse cuenta de eso, pero eso no es importante ahora… - una pausa un poco incomoda surgió, la grifindor no sabía de lo que su amiga hablaba, y en cuanto a Fred había medio despertado, era demasiado el ruido, Griselle continuó – Ahora, como buena amiga que eres y correspondes que te este ayudando – sonrió maléficamente – dime: ¿Cómo te enamoraste de Fred? Yyyyyy ¿Cómo es que aun no son novios? – la castaña recibió esas preguntas como balde de agua helada, casi congelada en la cara, abrió y cerró la boca un par de veces y no pudo contestar de inmediato – Yo… - su amiga la miraba con mucho interés – Vamos, somos amigas y tengo derecho a saberlo, después de que entraste a Howarts y entraste a grifindor, no supe más de ti, y como dije tengo derecho a saberlo – impuso. Con las mejillas rojas, cosa que apenas se notaba por la poca luz, y con un titubeo en su voz – Es… Esta bien, te contaré, pero realmente no es muy extraordinario ni nada – se notó en los ojos de Griselle un brillo de triunfo – Pero después tendrás que contarme tu, que pasó contigo el tiempo que no estuvimos hablando – la otra palideció un poco – No es importante – dijo un poco cortante – Quizá, pero me contaras que fue de tu vida, así como yo te contaré que fue de la mía y como me enamoré de Fred Weasley – dijo terminante, a lo que la china pelirroja asintió.

Pero al otro lado de la pared que dividía el diminuto departamento, los ojos del pelirrojo estaban abiertos como platos. ¿Había oído bien? Hermione Granger acababa de decir que se enamoró de él, su corazón latía rápido y se presentó el rubor en sus mejillas, venir con su mejor amiga de la infancia había traído algo bueno, aunque no le caía bien y le ponía incomodo, al grado de dejar las bromas de lado, claro que esto también era por la preocupación, además de ser perseguidos su familia estaba perdida, y no tenía ni idea de que fue de ellos, de sus padres y su hermanita, y sus dos hermanos, uno de los cuales era idéntico a él. Tenía tantas emociones dentro que se había olvidado de bromear, cosa que iba a volver ha hacer porque se suponía que estaba dormido y no escuchando la conversación que estaban a punto de tener las dos chicas que ahora se encontraban en la cocina pensando que el descansaba.

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Pues ella es mi nueva personaje. En él próximo capitulo, quizás, diga su historia, pero aun no estoy segura de hacerlo.

Espero que les este gustando la historia, y agradezco con el alma que se den el tiempo de leerla y dejar reviews, enserio me hace feliz leerlos.