-Hola. –Logró articular en medio de sus nervios. -¿Quieres ir a Kelso's por una malteada saliendo de clases?
-Claro. –Se apresuró a contestar el chico que tenía frente a sí. –Nos vemos allá a las 3:15
-¡Hey! ¡Es tu turno de patear!
-¡Voy para allá, Lawson! Nos vemos en la tarde, Spinelli.
Johnny V se alejó de la chica que lo acababa de invitar a salir mientras corría al campo de juego. Spinelli se sentía mucho más tranquila ahora que no tenía otra opción, estaba decidido que Johnny sería su pareja para el baile y eso la emocionaba.
No importaba que fuera la chica ruda de la escuela, era una chica, a fin de cuentas, por eso no pudo evitar morderse el labio inferior denotando su emoción. Johnny V, su crush de quinto año, el chico al que le había tirado un diente, había accedido a tomar una malteada con ella. De repente, Spinelli sintió una mano en su hombro y se giró para notar a TJ sonriéndole y poniendo ojos de borreguito.
Ella sintió como si le cayera encima un balde de agua helada cuando recordó la existencia de su mejor amigo desde el kínder. Sí, por un momento había olvidado el hecho de que tener a Johnny V implicaba perder a TJ.
-Hola, Spinelli, ¿cómo has estado esta mañana? –TJ intentaba hacer conversación con Spinelli para acelerar la invitación que Mikey le había prometido. -¿Spinelli? ¿Spinelli? Tierra llamando a Spinelli, ¿me copias?
-Me tengo que ir. –Ella salió de su trance sólo para retirarse súbitamente, lo cual sólo dejó confundido a TJ. "Tal vez sólo está nerviosa" pensó a sus adentros y volvió con el resto de sus amigos.
Gretchen estaba ahí, frente al chico de sus sueños, observando cómo golpeaba la pelota y derrotaba a un niño más en spiro. Lo veía saltar y celebrar su victoria efusivamente mientras el siguiente en la fila se situaba para retarlo a un juego. Tomó aliento de la mejor manera posible y se atrevió a dar un paso al frente, así comenzó a caminar directo hacia Vince LaSalle, el mejor deportista de todo el patio.
-¿Vince?
-Dime, Gretch. –Contestó girándose hacia ella con una enorme sonrisa que dejaba ver su blanca dentadura, lo cual, Gretchen, simplemente no pudo manejar.
-Excelente juego. –Dijo tras sonrojarse y antes de dar media vuelta para retirarse hacia la biblioteca. Vince sólo quedó desconcertado, pero no le dio importancia y siguió en su juego.
Spinelli y Gretchen llegaron al mismo tiempo a la misma mesa en la biblioteca y dejaron caer su rostro contra la madera, apoyando su frente en la misma.
-¿Problemas invitando a Vince?
-Me quedé sin palabras, me di media vuelta y me fui. ¿Problemas invitando a Johnny?
-En absoluto, va demasiado bien para mi gusto. A veces una sólo quiere hacer polvo a los chicos y dejar de preocuparse por estas tonterías.
-Te entiendo perfectamente.
Las chicas escucharon como una silla de la misma mesa se recorría para dejar que alguien ocupara el asiento, así que levantaron la mirada para ver de quién se trataba.
-¿Invitaste a Johnny V a Kelso's?
-Grandulón, puedo explicarlo.
-Spinelli, no entiendes.
-Claro que entiendo, TJ es sólo mi amigo y no hay manera de que él acceda a salir con…
-¡Spinelli! ¡Basta! ¡TJ nos confesó ayer que ha estado esperando tu invitación para el baile!
Los tres chicos escucharon a la bibliotecaria pidiéndoles que guardaran silencio, motivo por el que tuvieron que comenzar a murmurar. Spinelli estaba impactada. Gretchen no entendía nada de lo que ocurría. Mikey, para la sorpresa de todos, lucía sinceramente molesto.
-Espera, ¿ibas a invitar a TJ al baile? –Spinelli dejó caer su cabeza nuevamente contra la mesa, esta vez sin hacer reparos en evitar cualquier clase de dolor, se dejó golpear fuertemente. -¿No se supone que teníamos un pacto?
-Al diablo con esas Ashleys y su pacto. Sí, iba a invitar a TJ.
-No entiendo, ¿cómo puedes mandar al diablo el pacto si no invitaste a TJ?
-Yo tampoco lo entiendo, ¿por qué hiciste eso, Spinelli? –Mikey intentaba contener su ira.
-No lo sé. No me detuve por el pacto, me detuve porque de verdad quería invitar a Johnny. Y luego llegas tú, grandulón, a decirme que le gusto a TJ y ahora no sé qué demonios hacer.
En efecto, Spinelli se encontraba con una batalla interna entre sus sentimientos encontrados y las naves hundidas: ya no podía retractarse con Johnny, por no mencionar que de verdad le gustaba, pero saber que su mejor amigo le correspondía cambiaba un poco las cosas… o no.
-Oye, Spinelli, no quiero entrometerme, pero ¿cuál es la parte que te causa gran conflicto? Quiero decir, si no te importa el pacto que se hizo con las Ashleys, simplemente elige al chico que más te gusta.
-Es que no lo sé, Gretch, en serio tengo un gran crush con el bebé tonto de quinto año, pero TJ es TJ.
-Bueno, tal vez si lo planteamos del siguiente modo no sea tan difícil: ¿quieres salir con un crush de unos meses o con tu mejor amigo de toda la vida?
Por un momento, Spinelli sintió que su amiga tenía la boca llena de razón, planteándolo así, la decisión era muy clara. Escuchó cómo Mikey agradecía a Gretchen sus oportunos razonamientos y se relajaba en su asiento. Sí, definitivamente ellos tenían un buen punto, TJ era, sin duda, la mejor opción.
Esa tarde del martes, Gretchen y Mikey se arrepintieron por completo de lo que ocurrió en biblioteca. Sabían que habían hecho un desastre y que sería difícil remediar una situación como esa. Spinelli llegó llorando a casa. Había salido de la escuela sin esperar a ninguno de sus amigos. Abrió la puerta y pasó corriendo antes de que su madre pudiera verla. Se tiró en su cama en posición fetal y trató de hacer la menor cantidad de ruido posible para no llamar la atención.
Se escuchó que llamaron a su habitación.
-¡Déjame sola, mamá!
Gretchen abrió la puerta y la cerró tras de sí, se sentó en el filo de la cama y saludó a su amiga haciéndole saber que era ella.
-Gretch, soy una estúpida.
