Cuando Alice bajó a desayunar se encontró a ambas chicas a cada lado de la mesa, calladas, sin dirigirse la palabra.

-Buenos días – dijo Kirkland sentándose.

Las chicas le respondieron vagamente con un buenos días y siguieron desayunando cabizbajas.

-Lamento lo de François François-Chan – decía Emily con una sonrisa triste – esta mañana me lo ha contado todo.

-Ahm… -dijo la chica mientras la culpabilidad le oprimía el pecho- si… pero no te preocupes por mí, no vale la pena y no me lo merezco.

-Tú cuidaste de Iggiko por mí en este tiempo – respondió la chica convencida – claro que lo mereces.

-¡He dicho que no lo merezco! –respondió la chica de manera algo brusca y levantándose para salir de la habitación rápidamente.

Alice la miró mientras salía hondeando su rubia melena y no pudo evitar que el corazón se le estrujase, debería ir tras ella y consolarla… pero tras la confesión… Ya hacía tiempo que ella notaba que los sentimientos habían cambiado hacia la rubia, pero… creía que eran solo cosas suyas, las palabras de François lo habían cambiado todo…

-Es lógico que esté alterada – dijo Emily bebiendo un poco de agua- yo también lo estaría si te recuperase y te perdiese tan rápido. Oh… espera… -añadió mordazmente – ya me ha pasado…

-Emily… por favor… ahora no… -dijo Alice negando con la cabeza – hablemos mas tarde.

-¿Para qué volviste? –dijo Emily entrecerrando los ojos - ¿Querías vengarte? Llegas, me haces un par de carantoñas y cuando me tienes a tus pies me rechazas… ¿Sabes cómo me sentí?

-Sí, Emily… lo sé muy bien – respondió Kirkland aun tranquila – pero por favor… dejemos el tema…

-No quiero dejarlo –respondió la chica testaruda- no te entiendo Alice, porque…

-He dicho que dejes el tema – respondió Alice pegando un golpe en la mesa y levantándose – no tienes ni la menor idea de lo que ha pasado en estos dos años Emily… de lo difícil que ha sido… hablaremos luego… ahora si me disculpas voy a ver cómo está François.

Emily se quedó en la silla impresionada por la reacción de Kirkland, ¿Qué le pasaba a las dos? De repente actuaban la mar de extrañas… la chica suspiró y puso su copa de agua a contraluz, admirando el arcoíris de color que se formaba… ¿Por qué el amor era tan complicado?

OoOoO

-François… yo… - comenzó Alice.

-No digas nada… -dijo la chica con la voz quebrada – le voy a contar mi verdad a Emily… le diré que estoy enamorada de ti… le diré porque… pero tú no le digas nada si no quieres… esa chica a confiado en mi… y ahora le estoy ocultando esto, me doy asco Kirkland, asco de verdad…

Alice intentó que la chica se diese media vuelta pero ella se resistió.

-No llores François… -dijo abrazándola por la espalda y comenzando a sollozar ella también- si lloras me muero…

La rubia hizo un brusco movimiento que aparto a Alice de ella.

-No –dijo con rotundidad-estoy harta de juegos, se acabo lo de "hoy es miércoles" y se acabó todo, decídete, pero no seguiré haciendo esto, no seguiré rebajándome y engañando a Emily de esta manera. No es justo…

Alice la vio salir de la habitación al tiempo que una lágrima furtiva se escapaba de sus ojos esmeraldas.

OoOoO

-Emily… creo que deberíamos hablar –dijo François mirando directamente a la chica – hay algo que debo decirte…

-Te escucho – dijo la rubia desde el sofá de la sala y dejando los papeles que revisaba a un lado.

La rubia se sentó enfrente y simplemente espetó:

-Sus superiores y su maldición inglesa

Emily abría y cerraba la boca cual pez, sin ser capaz de reaccionar o decir nada coherente.

-Me enamoro de Kirkland, me utilizó para su sádico juego… Lo mío con François no puede ser y era lo único que me mantenía alejada de Alice – dijo la chica mirándola fijamente – quiero ser sincera y no ir con juego sucio. La quiero Emily y haré todo lo que esté en mi mano para que me escoja a mí.

-Pero…-comenzó Emily - ¿Cómo puedes hacerme esto? Con todo lo que estoy haciendo para estar juntas… con todo lo que he pasado… ¿Cómo puedes interrumpir aquí así?¿Además de esta manera?

-Discúlpame Emily… pero no sabes cómo he pasado estos dos años… - dijo François enarcando las cejas- solo intento hacer las cosas correctamente.

-Pero yo… llevo mucho tiempo esperado por ella, yo…

-Te voy a ser sincera Emily – dijo François cerrando los ojos- Alice no era persona cuando la conocí… creí que no tenía capacidad de sonreír… siempre con la mirada perdida, siempre sola. Me pase dos años a su lado, animándola, consolándola… escuchándole hablar de ti. Yo la anime a venir aquí para recuperarte, escuche todas las cosas que hizo por ti… ¿Puedes decirme que has hecho tu por ella?

Emily enmudeció.

-Ella por ti, lucho contra un montón de naciones, contra su superior, contra sus impulsos… -enumero François- Te rechazo y no te molestaste en intentar aclarar las cosas, solo le echaste todo en cara. ¡Por el amor de Dios! Lo dio todo por ti… Y tú… tú… -las lagrimas comenzaron a aflorar en François quien apretaba fuertemente el puño – Llevo dos años con dolor de corazón… preguntándome que tendrías para que ella no mirase a nadie más… preguntándome porque yo no valgo…

-Yo… -comenzó Emily.

-¡La dejaste escapar! –gritó François desesperada – La tenías delante y la rechazaste, te fuiste con él. La trataste mal… y aún así te sigue amando más de lo que amará a nadie en su vida.

-Estamos destinadas –dijo Emily – deberías saberlo…

-Eso no quiere decir que no debas cuidarla… Kirkland es fría – dijo François- Pero eso no quiere decir que no necesita que la cuiden… Y yo quiero hacerlo… quiero cuidarla lo que resta de vida… Jugare limpio Emily, eso te lo aseguro… pero te ha salido una rival en la conquista de Kirkland y puedes creerme que no me rendiré fácilmente.

-Genial –dijo Emily mirándola con los brazos cruzados-porque yo tampoco…

Alice estuvo esperando a Bonnefoi despierta hasta altas horas de la madrugada, pero la chica no apareció. Cuanto más pasaba el tiempo más se agobiaba la rubia abrazándose a la almohada y respirando el aroma de la rubia. Dio vueltas durante horas, se levantó a mirar por la ventana, paseó por la habitación. Nada… no conseguía dormir si no la tenía al lado. Pero ir a buscarla tampoco serviría de mucho, su mente todavía era un torbellino y no quería darle falsas esperanzas, ella la amaba, claro que sí… ¿Pero acaso iba mas allá que lo provocado por su superior? Finalmente acabo rendida y dormida abrazada a la almohada.

-Alice despierta… -decía dulcemente François por la mañana- cielo… por favor, abre esos ojos tan preciosos…

Cuando Kirkland se removió y lentamente fue despertando se encontró con la mirada de François.

-Gracias a Dios que despiertas – dijo la chica con una mueca – si no llega a ser porque respirabas pensaría que estabas muerta, me ha costada dolor y sangre que reaccionases.

-¿Sangre? –dijo Alice extrañada.

-Me pegaste un arañazo y me mordiste – dijo la chica poniendo gesto dramático al tiempo que le enseñaba la mano – el amor duele…

-¡Lo siento! – Dijo Alice abriendo mucho los ojos – pero que raro…

-Intente quitarte la almohada –dijo la chica- pero te abrazaste a ella y me dijiste algo así como… no, es mía. Por cierto, esta toda babada… Kirkland mira que eres cerda a veces…

-¡Oye! –Dijo la chica lanzándosela – tampoco te pasas.

-Babas de ángel… -dijo la rubia con una sonrisa tonta- seguro que me rejuvenecen la piel.

Alice comenzó a reír a mandíbula batiente, ese era el encanto de François, arrancarle carcajadas quisiera o no.

-Te traje el desayuno – dijo de pronto levantando una bandeja del suelo con gran orgullo –lo hice yo misma.

-¿Tu sabes cocinar? –preguntó Alice mirándola extrañada – no espera… -añadió mirando la masa que se suponía que eran huevos revueltos y se movía sospechosamente en el plato- ¿Esto tiene que moverse? ¿Esto es comible?

-De hecho no… -dijo la chica con una mueca rascándose la nuca- es por eso que…

Bonnefoi no dijo nada más, solo levantó otra bandeja con el desayuno preparado por Seychelles .

-Del mío puedes quedarte el café, el zumo y la rosa, el resto lo llevare a incinerar por el bien de la salud pública – dijo la chica intercambiando las bandejas.

Antes de que la retirara del todo, Alice acertó a coger un poco del fallido intento de desayuno de su amiga e hizo ademan de llevárselo a la boca.

-¡No lo hagas Kirkland! – dijo la chica llevándose una mano a la frente y echando la cabeza hacia atrás exagerando la actuación- eres demasiado joven, bella, y perfecta para morir de esta manera tan trágica.

-Lo que no mata engorda –dijo la chica encogiéndose de hombros y dando un bocado, lo saboreo compuso una sonrisa y dijo – no está nada mal Bonnefoi, podría desayunar eso.

-Lo he probado antes de traerlo Alice – dijo la chica ladeando la cabeza- Sabe a pies…

-Vale… es cierto… es repulsivo – dijo Kirkland dándose por vencida-solo intentaba hacerte sentir bien.

-Lo has conseguido –dijo la chica con una sonrisa- bueno… me voy a hacer algo productivo… por cierto… si pasas por la cocina antes de que termine de hacer las cosas productivas allí… tú no te fijes en lo anecdótico del asunto… piensa simplemente en que nos queremos.

-François… - comenzó Alice fingiendo que lloraba – me prometiste que no volverías a envolver ningún objeto en llamas.

-¡Te juro que no lo toque Alice! – Se defendió la chica – lo miré y… ¡puf! Se calcinó… -y bajando la voz a modo de conspiración añadió – creo que tenemos un poltergeist en la casa…

-El poltergeist te lo va a meter Seychelles por la boca como vea lo que le has hecho a la cocina Bonnefoi, te aconsejo que corras a solucionarlo – le respondió Alice.

La chica ladeo la cabeza hacia la derecha y levanto sutilmente ese hombro al tiempo que ponía una sonrisa de disculpa cuando salía de espaldas de la habitación.

OoOoO

Emily se cruzó con Bonnefoi y ambas se saludaron amablemente, no sabían porque, pero no podían odiarse, se caían bien… pero competían por la misma mujer. Bueno… competían… Alice nunca amaría a nadie que no fuese Emily, o al menos eso creía ella…

La chica se metió en el despacho y empezó a ordenar asuntos de la nación, llevaba un rato de papeleo cuando escuchó un ruido proveniente del armario, rápidamente se levantó para encaminarse a la puerta pero Ivan fue más rápido, la agarró de un brazo y la arrinconó contra la pared.

-Bueno pequeña vamos a hablar… -dijo el chico con un brillo peligroso en los ojos.

-¿Cómo has burlado la seguridad? –pregunto Emily mareada por el asqueroso hedor que desprendía el chico.

-No me he ido… - señalo él –simplemente te estuve esperando.

-¿Llevas dentro de la mansión días? – Pregunto Emily- estas enfermo…

Cuando Ivan creía que ya se había salido con la suya escuchó un carraspeo detrás de él.

-Bueno… -dijo François desde atrás estirando los brazos por encima de la cabeza y adoptando una pose de combate- ¿Te nockeo? ¿Te rompo algo? ¿O te dejo aun mas lerdo? Decisiones, decisiones.

Ivan miró a la chica aterrado, pegaba duro, lo sabía… intentó correr hacia la puerta pero ella fue más rápida y le pegó un golpe en la rodilla, provocando su caída.

-Vamos a ver… -dijo la chica poniendo un pie en la nuez de su cuello y apretando levemente - ¿Qué te dijeron? Eres un niño malo.

Ivan intentó revelarse, pero recibió una patada en la cara que le hizo sangrar la nariz.

-¡Me has manchado las deportivas! –dijo Bonnefoi indignada- mientras lo arrastraba fuera de la habitación de los pelos.

El chico se revolvía e intentaba zafarse, pero eso solo conseguía que Bonnefoi se riese más.

-Oye Emily… ¿puedes pasarme las tiras de atar las cortinas un momento?-dijo la chica con una sonrisa inocente- Necesitare cuatro exactamente, y hazme el favor de llamar a Kirkland y traerla contigo, no querrá perderse esto.

OoOoO

-Iggiko… -dijo Emily entrando en la habitación – François-Chan dice que…

Cuando la vió enrojeció y se dio la vuelta, volvía a estar desnuda.

-Bueno… -dijo la chica rondando los ojos- parece ser que llamar a la puerta nunca ha sido tu especialidad Emily. Bueno dime, que querías.

-François-Chan dice que vayamos – dijo Emily aun colorada – ha pillado a Ivan acosándome en el despacho, le ha pegado y ahora planea hacer no se que…

-¿Qué Ivan que? – preguntó Alice furiosa.

-Tranquila –dijo Emily- tiene la situación totalmente bajo control… vaya fiera de mujer.

-No sabes cuánto… -murmuró Alice para si misma.

Se vistió rápidamente y fueron al encuentro del cazador y su presa.

OoOoO

-Menos mal que llegasteis –dijo Bonnefoi con una sonrisa – estaba empezando a aburrirme…

Ivan estaba en el sueño amordazado y atado como si fuera un conejo (las manos detrás de la espalda, los pies también y ambas cuerdas atadas entre sí con otra) mientras Bonnefoi para pasar el rato se dedicaba a pincharle de lejos con un atizador del fuego.

-François ¿Qué haces con el atizador?- preguntó Alice extrañada.

-Es que no puedo molestarle de cerca… -decía la chica con un puchero y visiblemente molesta- el enfermo este lleva desde que lo echamos aquí encerrado y no se ha duchado… es repulsivo el olor que suelta. Le vacié dos botes de ambientador de encima y no funcionó.

-No era ambientador mentirosa, era insecticida… -dijo el dicho ofendido-casi me ahogas…

-A callar cucaracha soplona… -respondió François blandiendo el atizador- si tu te callas yo no te zurro, ese es el trato… y si yo digo que era ambientador, era ambientador. Además… en el bote decía "con agradable perfume".

Emily no decía nada, solo se colocó detrás de Alice quien se agarraba el dolorido estómago a causa de las carcajadas y luchó por reir.

-Bueno… vámonos chicas… -dijo François con una sonrisa.

-¿A dónde vamos? –preguntó Emily abriendo la boca al fin.

-Vamos a llevar a Ivan a su casa como buenas señoritas que somos –respondió Bonnefoi.

Y agarrando la cuarta tira de la cortina comenzó a arrastrar a Ivan.

OoOoO

-Te concedo el honor Kirkland… -dijo la rubia con una reverencia.

Ivan las miraba con terror envuelto en la alfombra, esa chica había perdido el juicio. Alice simplemente se acercó a lo alto de la escalera y le pegó con el pie al bulto que era la alfombra, esta comenzó a desenrollarse con Ivan dentro, quien se mareó y aun encima fue frenado por un fuerte golpe contra puerta de entrada.

-¡Y gol de Alice Kirkland! – dijo Bonnefoi levantando los brazos y bajando las escaleras a saltos.

OoOoO

-Bueno… quien es la que peor conduce… -dijo Alice tras meter a Ivan en el maletero del coche.

Instintivamente las dos chicas miraron a la rubia quien levantó la mano con una sonrisa culpable.

-Bueno… - dijo Emily arrancando el automóvil – poneros el cinturón y agarraros fuerte a algo, iré por el camino largo.

Las chicas se pasaron el camino contado los gritos que pegaba Ivan ante una curva especialmente cerrada y planeando como dejarlo en su casa, finalmente decidieron dejarlo colgado de un árbol, amordazado y una nota explicativa para el padre pegada a la frente con un chicle. El chico no podía estar más furioso y juró vengarse de todas. Ellas simplemente se miraron y rieron.

OoOoO

Pasaron un día agradable las tres juntas, Bonnefoi intentaba que Alice no tuviese que hacer nada, mientras que Emily… Emily simplemente confiaba demasiado en su suerte.

-Buenas noches… -dijo Emily levantándose del sofá en la sala– mañana tengo que atender unos asuntos importantes.

-La vida de nación no es tan fácil ¿A qué no? –dijo Alice con una sonrisa sádica desde la ventana.

-La verdad Iggiko… no sé como la hacías y Bonnefoi… -dijo la chica mirándola – gracias.

-¿Bonnefoi? –Dijo la chica con una mueca – François-Chan mejor… y no me des las gracias, recuerda que estoy intentando conseguir algo que te hará la mar de infeliz.

Emily simplemente se encogió de hombros y sonrió segura de que Alice no la amaba, pobre Emily… si tan solo dejara de dar las cosas por sentado y se interesase más…

Bonnefoi se levantó y acarició las teclas del piano con lentitud, cerró la tapa de las cuerdas y se sentó encima, Alice comenzó a tocar y entre la tapa cerrada y la amortiguación de la sordina el sonido fue casi imperceptible fuera de la habitación.

François simplemente se acostó en el piano con las piernas colgando, cerró los ojos y comenzó a hacer que dirigía a Alice con una batuta imaginaria en esa melodía que tanto conocía.

-Y dime… -dijo Alice sin perder el hilo de la melodía - ¿Dónde dormiste anoche?

-Aquí… -dijo la chica sonriente- no me apetecía buscar un cuarto.

Alice se levantó, y agarró a Bonnefoi de las caderas acercándola a ella, tras eso le paso una mano por la nuca la incorporó y la abrazó mientras le hacía una petición en un susurro.

-Bésame…

Bonnefoi negó con la cabeza, por lo que Alice le robó un beso.

-Kirkland no me obligues a hacerte una llave o algo así… díselo… si se lo dices te besaré cuantas veces me pidas, pero así no… es cruel…

-Te quiero… -dijo Kirkland acariciándole los costados a la chica y besándole el cuello.

-¿Tú la quieres? –dijo una voz desde la puerta.

Ambas chicas se volvieron alarmadas, al parecer Emily no se había marchado. Alice no contestó y Bonnefoi se colocó bien la camiseta negra que llevaba puesta.

-Contéstame Kirkland… -dijo Emily caminando hacia ella.

-Sí… -respondió Alice sin mirarla.

Emily levantó el brazo y le cruzó la cara, rápidamente François fue a interponerse.

-No hagas eso… las dos somos culpables… -dijo la rubia.

-Tú al menos fuiste sincera, ella no… -dijo Emily- no me dijo ni una palabra.

-Para que… -dijo Alice tocándose donde Emily le había pegado- ¿para que vuelvas a cambiar de opinión otra vez? ¿Para ilusionarme y que luego te vayas?

El rencor hacia mella en Alice, en esos días no hizo absolutamente para recuperarla, no movió un dedo mostrando interés.

-Me destrozaste Emily –dijo Alice- no comía, no dormía, no bebía… cuando François me encontró era una especie de Zombie, vivía porque sabía que era lo correcto nada más…

Emily se sentó en el sofá intentando asimilar lo que oía.

-Ella me besó una noche escapando de unos chicos, argumentando que era su novia, así nos conocimos –continuó –y Mi superior nos llamó a su presencia, me puso en la misma situación que tú pero con una ligera diferencia. No podemos permanecer demasiado tiempo separadas, nos agobiamos, nos ahogamos… es como si nos impidiesen respirar. Poco a poco fui desarrollando por ella algo diferente al deseo y la lujuria que el jefe nos proporcionó.

-¿Entonces vosotras habéis…? –dijo Emily blanca.

-No-respondió Bonnefoi tajante – nunca. Siempre fuimos muy claras respecto a eso… si hiciésemos eso tu amor y el de François se habrían borrado para siempre.

-O sea… que lleváis dos años durmiendo juntas, deseándoos hasta un punto que duele y ¿no habéis hecho nada? –Preguntó Emily impresionada y con una sonrisa - ¿No hiciste nada por mí?

Alice asintió y François puso mala cara.

-Emily, François… es hora de que ponga mis cartas sobre la mesa y sea sincera con las dos… tengo que empezar a decidirme… esto no es justo para ninguna de las tres…

Ambas chicas asintieron esperando a oír el veredicto de Alice. -Os quiero… -dijo la chica suspirando - a las dos…y no creo que lo que siento por Bonnefoi sea únicamente provocado por Mi superior… hay algo mas…

-Lo entiendo… -dijo Emily agachando la cabeza – ella se desvive por ti… y yo no hice nada para tenerte a mi lado… es lógico que te enamoraras de ella.

-¿No estas enfadada conmigo? –pregunto François mirándola suspicaz-¿Ni un poquito?

-Gracia no me hace… -dijo Emily con un suspiro-pero has sido sincera, me dijiste como eran las cosas por tu parte y yo no quise pensar que Alice llegaría a amar a alguien más… me confié…no la trate como merecía y ahora me toca pagar.

-Emily… -dijo Alice de pronto- yo no creo que…

-Solo me quede parada… -interrumpió Emily- no intenté nada, pensé que vendrías a mi lado… no te valoré Iggiko… Me voy a dormir… necesitó pensar las cosas…

Y levantándose dio la conversación por finalizada dejando a las otras dos chicas solas en la sala del piano.

-Tal vez debería marcharme de aquí Alice… -dijo Bonnefoi caminando hacia la ventana y apretando los puños- vosotras estabais predestinadas… y yo estoy aquí… en medio… causándote dolor… justo lo que llevo intentando evitar todo este tiempo…

-Pero François, tú… -comenzó Alice.

-No quiero ser la causa de tu dolor… yo… si solo pudiera deshacerme de estos sentimientos… si tan solo François me quisiera lo suficiente para dudar si irse y no… la seguiría al fin del mundo… -dijo la chica.

-¿A qué te refieres? –pregunto la rubia enarcando las cejas y caminando hacía ella- con lo de dudar me refiero…

-No dudo ni un segundo… simplemente me dijo que se marchaba a los Estados Unidos y cuando vio mi cara, se le ocurrió que podría ir con ella… pero… si hubiese sido al revés… yo no podría haberla dejado tan a la ligera… -dijo la chica- jamás se me ocurriría pedirle que se quedase… pero si tan solo hubiera visto un mínimo de duda… una pequeña muestra de dolor por irse después de haberme encontrado… las cosas serían diferentes.

-François… -dijo la chica abrazándola por la espalda –no estés triste… aunque no te amase, no querría perderte… disculpa mi egoísmo… pero tu presencia me hace mucho bien. Me recordaste lo que era la risa y el ser amada, estaré en deuda contigo lo que me resta de eternidad.

La aludida se llevó las manos a la cara y salió corriendo de la habitación.

-No la dejes hacer eso… -dijo Emily entrando de pronto en la habitación- convéncela para que se quede. Lamento haber escuchado…

-Como quieres que la convenza Emily… -dijo la chica cruzándose de brazos- no puedo.

-Haz lo que sea necesario… -dijo la rubia acercándose – pero sin pasarte…

-No sé a dónde quieres llegar – respondió Alice un poco molesta porque la americana no se mostrase mas clara.

-Te daré una pista…

Y poniendo sus manos a ambos lados de la cabeza de la rubia la besó…

El interior de Alice se removió con una sensación de alegría y placer cuando le devolvió el beso y la estrechó entre sus brazos.

-Por qué… - dijo Alice rompiendo el beso.

-Por que es lo justo – respondió Emily suspirando y acurrucándose en sus brazos – reconozco que para mí egoístamente en lo que a recuperarte se refiere me vendría estupendamente que ella desapareciera del mapa, pero… ¿Qué pasa si ahora se marcha y te das cuenta de que realmente la amas a ella? Estarías como yo con Ivan y sufrirías…

-Pero… -comenzó Kirkland.

-No hay peros que valga… -dijo Emily- yo no confié en ti… y luego aún encima me quede a verlas venir… no hice nada por recuperarte… es hora de que asuma las consecuencias de mis actos… si te pierdo ante ella, por lo menos sabré que he perdido dignamente y no hubo trampas por el medio… significará que algo tiene que yo no… además me queda el consuelo de que no seguiré amándote por lo que no sufriré… Pero cuando me escojas quiero que lo hagas porque estás segura de ello y no porque François-Chan se ha marchado…

-Gracias… -dijo Alice acariciándole la cara- esto significa mucho para mi.

-Ahora márchate… -le dijo la chica dándole la espalda – y no quiero saber nada de lo que hagáis… pero recuerda… si te hace algo indecoroso lo notaré…

-¿Sí me hace? –dijo Alice enarcando una ceja - ¿Estás insinuando que yo le…? Eso es juego sucio…

-Yo lo hice… -dijo la chica apenada – no tengo nada que reprochar y me parece que dos años deseándolo es demasiado tiempo, pero recuerda… no dejes que te toque…

-Descuida –respondió Alice con una sonrisa – la única persona que me ha tocado de manera indecorosa has sido tú…

OoOoO

-Kirkland… sé que esta es tu casa… pero lárgate de esta habitación –dijo François cuando sintió la puerta abrirse.

-Como bien has dicho es mi casa… -respondió la chica – y no me da la gana.

-Muy bien… -respondió la chica dirigiéndose a la puerta – pues me iré yo…

Alice la agarró del brazo y la aprisionó entre la pared y ella mientras le decía.

-Primero me vas a escuchar y luego te vas si quieres.

-Dispara… -dijo la chica mirando hacia la derecha.

Alice no dejó escapar esa oportunidad y le besó el lóbulo de la oreja.

-Tú no te quieres ir… quieres quedarte aquí… conmigo…

François suspiró e intentó zafarse de la chica, pero esta con el brazo derecho le inmovilizó los suyos sobre la cabeza.

-Kirkland no me hagas esto… quiero dormir esta noche…

Alice la rodeó con su brazo libre y caminó con ella hacia la cama mientras la besaba.

-Está bien… si me dejas libre me quedo… -respondió la chica a punto de perder el control – lo haré.

-Mentirosa… -respondió Alice sonriendo y acostándola en la cama.

Sin que François se diese cuenta, se quitó el cinturón de la bata que traía puesta y lo dejó al lado de las manos de la rubia.

-Por favor Alice… -dijo la chica mirándola –déjame ir… no volverás a saber de mí… en serio.

-Ese es el problema… que yo quiero que te quedes… llámame egoísta… pero necesito tu presencia.

Volvió a besar a la chica la cual ya había perdido el norte y no se enteraba de lo que ocurría a su alrededor, de manera que la rubia aprovechó ese momento para rodear sus manos con la cinta simulando caricias. Cuando rompieron el beso y Bonnefoi se dio cuenta de lo que ocurría ya era tarde… se encontraba atada a los barrotes de la cama.

-Kirkland… ¿Qué significa eso? –preguntó la chica sintiendo el corazón latir furioso en el pecho.

-Yo no puedo entregarme a nadie François, pero si puedo terminar esos eternos preliminares que te he concedido a lo largo de estos años… -dijo la chica con una sonrisa pícara.

François tragó saliva y miró a los ojos a Kirkland diciendo.

-Suéltame.

-No hasta que te haya devuelto todo lo que me das dado – respondió Alice descendiendo hacia sus labios- esta noche eres mía Bonnefoi…

La rubia no pudo soportar la mirada de Alice y se dejó llevar por sus instintos maldiciendo a Kirkland, la había atado para que no la provocase, para asegurarse de que no le hacía perder el control… para asegurarse de no entregarse a ella.

Decir que Kirkland besó el cuello de Bonnefoi sería quedarnos cortas… lo devoró con pasión, como si fuera el mayor de los manjares… llevaba dos años controlándose en el trato a esa mujer y esa noche podía olvidar todas las razones que la impulsaban a ello.

Trazó un recorrido de caricias desde la cadera de la chica hasta su pecho derecho el cual apretó provocando un estremecimiento y un gemido de la chica, seguidos por un sollozo.

-Kirkland por favor… para.

La chica la miró sorprendida diciendo:

-Pero yo creí que tú querías…

-Y lo quiero –respondió al tiempo que Alice le limpiaba una lágrima furtiva que se le escapaba –pero no así. Si esta noche me das lo que quiero, mañana querré más, y pasado… y todos los días de mi vida. Por favor… suéltame antes de que nos odiemos a nosotras mismas por esto.

La rubia vaciló, alargo su brazo y aflojo el nudo que aprisionaba a la rubia, quien se levantó y le dio una sonora bofetada.

-Nunca vuelvas a hacerme esto Alice… -dijo Bonnefoi cambiando su rostro a una máscara de furia – No soy ninguna de tus fans, no puedes pretender convencerme de algo utilizando estos métodos…

La inglesa se llevó la mano derecha a la cara y bajó la cabeza con vergüenza.

-Yo pensé que era lo que querías y entonces yo…

-¿Y que pasa con Jones? –dijo la chica- ¿Qué tienes pensado? ¿Ir saltando de una habitación a otra para tenernos a las dos contentas?

-A ella le parece bien –respondió Alice mirando a un lado – me dijo que recurriese a lo que fuese necesario para retenerte aquí… que no quiere que me quede con ella porque no hay más opción…

-De Emily aún pase… -dijo la chica entornando los ojos visiblemente ofendida – es tremendamente inocente, seguro que pensó que era lo correcto… pero de ti… pensaba que me conocías mas…

La chica se levantó y fue hacía la puerta en donde se giró, le dirigió una mirada glacial que le heló el corazón y dijo:

-Si me vuelves a tocar de esta manera sin haberte decidido por mí te juro que te romperé el brazo.

Y sin más salió de la habitación echa una furia mientras Alice comenzaba a llorar.

OoOoO

Cuando daban las cinco de la mañana Alice se levantó a la cocina a beber un vaso de agua y se encontró con una desagradable sorpresa, las llaves de la moto de Bonnefoi no estaban, pero encima de la mesa había una carta dirigida a ella con la pulcra letra de la joven.

"Querida Alice:

Como no puedo expresar con palabras mis sentimientos, he decidido dejarte una canción Espero que seas muy feliz… me marcho porque no te hace falta decidir… tu acto de hoy me ha demostrado que lo que sientes por mí no va mas allá del deseo… y eso me rompe el alma.

Siempre tuya:

François Bonnefoi

P.D: Tal vez algún día volvamos a vernos Ex bandala"

Alice cogió el Compact Disc que había encima de la mesa y se dirigió a la sala donde lo puso y le dio al play, escuchó la canción española:

Amor mío Si estoy debajo del vaivén de tus piernas Si estoy hundido en un vaivén de caderas Esto es el cielo, es mi cielo

Amor fugado Me tomas, me dejas, me exprimes y me tiras a un lado Te vas a otros cielos y regresas como los colibrís Me tienes como un perro a tus pies

Otra vez mi boca insensata Vuelve a caer en tu piel Vuelve a mi tu boca y provoca Vuelvo a caer de tus pechos en tu par de pies

Labios compartidos, labios dividos mi amor Yo no puedo compartir tus labios Que comparto el engaño Y comparto mis días y el dolor Ya no puedo compartir tus labios Oh, amor, oh amor compartido

Amor mutante Amigos con derecho y sin derecho de tenerte siempre Y siempre tengo que esperar paciente El pedazo que me toca de ti

Relámpagos de alcohol Las voces solas lloran en el sol Mi boca en llamas torturadas Te desnudas angelada, luego te vas

Otra vez mi boca insensata Vuelve a caer en tu piel de miel Vuelve a mi tu boca duele Vuelvo a caer de tus pechos en tu par de pies

Labios compartidos, labios divididos mi amor Yo no puedo compartir tus labios Que comparto el engaño Y comparto mis días y el dolor Ya no puedo compartir tus labios

Que me parta un rayo Que me entierre el olvido, mi amor Pero no puedo más compartir tus labios Compartir tus besos, labios compartidos

Te amo con toda mi fé sin medida Te amo aunque estés compartida Tus labios tienen el control

Te amo con toda mi fé sin medida Te amo aunque estés compartida Tus labios tienen el control Y sigues tú con el control

Cuando la canción terminó Alice arrugó el papel y miró al techo cerrando los ojos. Había llegado la hora de decidir… ¿Salir a por Bonnefoi antes de que fuera tarde o subir a donde esta Emily? Decisiones, decisiones… Sabía que quería a Emily y que François estaba equivocada, lo suyo no era solo pasión, había algo mucho mas fuerte detrás que se negaba a dejar salir, pero ese encuentro en la noche, ese rechazo, Bonnefoi colorada a causa de sus caricias… la tenia totalmente descolocada.