Fin de semana de inspiración, esta lloviendo en Chile así que me puse a escribir 3

Este capítulo no viene necesariamente como continuación directa del anterior. Desde ahora comenzare a subir mini historias que estan en este universo, pero que son one-shot de la historia de amor de Ichigo y Rukia.

Por favor no olviden dejarme sus comentarios y favoritos, es lo que me motiva a seguir y saber que hay ichirukistas leyendome del otro lado :)

Cariños nos leemos!


Capítulo 4: Gripe dominical

"Oni-chan." dijo sorprendida Yuzu al ver a su hermano frente a la cocina, con delantal puesto, un sartén en su mano derecha y un cucharón en la izquierda, cocinando algo.

"Buenos días" respondió él sin perder la atención de lo que hacía. Karin que venía atrás, miró por sobre el hombro de su gemela sorprendida también.

"¿Ichi-nii estás haciendo el desayuno?"

"¿No es obvio?" respondió él revolviendo los huevos fritos de la sartén, entonces miro las caras atónitas de sus hermanas y agregó. "¿Por qué se sorprenden tanto?"

"Será tal vez porque no has cocinado jamás." dijo Karin acercándose a mirar lo que cocinaba el pelinaranjo.

"¡Karin-chan no seas mala!" dijo Yuzu acercándose a su hermano también y comenzando a supervisar lo que hacía "¡Este es el poder del amor por Rukia-chan!"

"¿Eh? ¡Claro que no!" gritó Ichigo, negando con la cabeza mientras hacía avergonzados movimientos, que hicieron reír enternecida a la rubia.

"¿Y papá?" pregunto Karin, extrañada de que el viejo no estuviera por ahí torturando a Ichigo también.

"Salió." prácticamente ladro el pelinaranjo de mal humor de pronto. "El maldito tuvo una emergencia y me despertó a las 6 de la mañana y no pude volver a dormirme." dijo recordando la llave de cuello que le hizo mientras le despertaba.

'Eso lo explica todo' pensó la morena sentándose a la mesa y apoyando una mano en su cara, viendo como su hermana se ponía su delantal para ayudar al mayor.

"¿Eh?"dijo de pronto Ichigo mirando hacia atrás "¿Y Rukia?"

Ignoro avergonzado la sonrisa burlesca de Karin, y miró a la rubia que parecía regañar con la mirada a su gemela.

"Aun estaba dormida, así que no quisimos despertarla Onii-chan." respondió poniendo agua a calentar.

"¿Aun dormida?" se preguntó el chico mirando los huevos freírse, sabiendo que su novia jamás dormía o comía más de lo que necesitaba.

"Sí, parecía algo cansada." dijo Karin desde la mesa bostezando.

Ichigo se quedo algo pensativo, revolviendo de vez en cuando, entonces apagó el fogón.

"Karin, ve a avisarle que estará listo el desayuno, ya tendrá toda la noche para seguir durmiendo."

"Tch vaya que eres estricto." reclamo la morena poniéndose en pie, y subiendo las escaleras. Ichigo la siguió con la mirada, hasta que la perdió de vista.

Cuando ya habían puesto la mesa y el desayuno estaba listo, Karin bajo algo seria y con las manos en los bolsillos.

"¿Y Rukia?" pregunto Ichigo sin entender, viendo como la chica se sentaba en su puesto y miraba el plato con los labios fruncidos.

"Dice que está algo cansada...aún tiene sueño y no tiene hambre." murmuró mirando su tenedor "No importo cuanto le insistí."

Ichigo le miró sorprendido, luego suspiro y se sacó el delantal y lo dejó sobre el taburete de la cocina.

"Subiré a verla."

"Pero-"intentó decir la rubia.

"Comiencen ustedes, antes que se enfríe." dijo subiendo las escaleras, ignorando los reclamos de las chicas.

Cuando llegó frente a la puerta de las gemelas, golpeo dos veces antes de abrir inmediatamente. Rukia desde que habían vuelto de la sociedad de almas, dormía con sus hermanas en la misma pieza, dejando su closet como dormitorio para siempre. "¿Rukia?" preguntó asomando la cabeza, las cortinas aún estaban cerradas y la pieza estaba semi oscura.

El lugar tenía un olor muy femenino y dulzón, que Ichigo pensó era la combinación de tanta chica metida en un solo cuarto y que se diferenciaba mucho del aroma del suyo.

Vio algo de movimiento en la cama de su novia, la tercera en la habitación, la que parecía un montón pequeño de mantas, ya que la Kuchiki no hacía más bulto que lo que haría una almohada.

Cerró la puerta tras de sí e ingreso del todo a la habitación.

"¿Rukia?" volvió a preguntar y se agacho frente a la cama. Con la mano destapo un poco, y pudo ver entonces los cabellos negros y despeinados sobresalir de las sabanas. "¿Rukia?"

"¿Ichigo?" murmuró la chica con el rostro destapado, apretando los ojos y luego abriéndolos perezosamente y con lentitud. "¿Qué haces aquí?"

"El desayuno está listo. ¿no bajaras?" pregunto viéndola como se restregaba los ojos con cansancio. Estaba en posición fetal y ocupaba una minúscula parte de la cama.

Negó con la cabeza.

"No tengo hambre, dormiré un poco más." susurro y apoyó la cabeza en la almohada mirando al pelinaranjo con los ojos semi abiertos. "Ve tú, yo bajaré luego."

Él la miró frunciendo el ceño profundamente.

"¿Estás seg-?" pregunto corriéndole con los dedos un mechón negro de la mejilla, pero se interrumpió al sentir el calor y la humedad de su piel. "¿Estás sudando?"

Ella le miró sin entender, mientras él con la mirada preocupada apoyaba su palma al completo en su frente.

"Estás ardiendo." dijo con seriedad, Rukia pestañeo con lentitud.

"Estoy bien, solo cansada."

"Estas enferma" dijo el pelinaranjo comenzando a molestarse.

"Claro que no." dijo ella recuperando por un momento su viveza.

"Claro que sí. ¿me contradecirás hasta enferma?" gruñó él.

"No lo estoy." repitió y se volteo hasta quedar de espaldas mirando el techo. El chico se sentó entonces en la cama a su lado y saco su celular. "Además, los gigai no se enferman ¿o sí?"

"No lo sé." dijo él con el teléfono en su oído.

"¿A quién llamas?" pregunto mirándolo.

"Urahara, él debe saber" murmuró esperando el tono. Luego de un momento sin respuesta, gruño cerrando el celular "¡Nada! ¡Y el viejo ni siquiera está en casa!"

"¿Tú padre?"

"Claro, es doctor después de todo" dijo mirándola como si pudiera encontrar la solución en su cara "¿Y si te sales de tu cuerpo?"

"Entonces Pyon será la que este así." susurro ella negando con la cabeza, él la miró un momento más serio, entonces agregó:

"Iré donde Urahara."

"Eso no será neces- ¡¿Qué estás haciendo?!" exclamó ella cuando el rostro del pelinaranjo de pronto se separaba del suyo por solo milímetros.

"¿Tienes que ser tan escandalosa?" gruño algo avergonzado, con la clara intención de besarla, pero ella cruzó sus manos sobre los labios de él impidiendo cualquier acercamiento.

"Lo soy, cuando haces cosas sin sentido."

"¡Me despedía antes de irme!" gruño Ichigo, sacándose las manos de ella con las suyas, pero ella insistía en taparle los labios, comenzando una pequeña lucha. "¡Rukia!"

"¡Tonto!" le regaño "¡Te contagiaras si es que estoy realmente enferma!"

El entonces dejó de forcejear. La miró sorprendido, luego cerró los ojos, suspiro y se revolvió el cabello, antes de ponerse en pie.

"¿Ichigo?"

"Siempre tienes que pensar en el resto antes que tú cuando estás peor ¿no es cierto?" le regaño, abriendo un ojo y viéndola sorprenderse. "Volveré enseguida, quédate en cama."

"No, Ichigo estoy-" y se incorporó sentándose en la cama.

"¡No maldita sea!" grito Ichigo a todo pulmón y estuvo seguro que sus hermanas lo escucharon desde abajo, lo que ignoro.

"¡Pero qué-!" gruño Rukia fastidiada, pero se calló al ver el rostro severo de Ichigo.

"Te quedaras en cama, no seas testaruda." dijo con firmeza "Pero ..." agregó acercándose más a ella y de un rápido movimiento la tomó en sus brazos.

"¿Ichigo?"

"Te llevaré a mi cuarto, así podré vigilarte de cerca cuando vuelva." dijo y se dirigió a la salida.

Mientras iba siendo cargada, Rukia tuvo la misma sensación de inesperada y potente emoción hacia él, que cuando la rescato de ser ejecutada hace tantos meses.

'Ichigo'

Abrió con el pie la puerta, entrando a su habitación. Kon aun dormía sobre la cama, y de una patada lo quitó de allí.

"¡Oye maldito!" reclamo el muñeco desde el suelo, sobándose el lugar del golpe. Entonces vio sorprendido como Ichigo cargaba a su hermanita en brazos, que parecía más pequeña y débil que nunca. "¡Nee-san!" exclamó incorporándose y acercándoseles.

"Sirve para algo y abre la cama." le ordeno el chico, mientras el pequeño peluche corría a cumplir aquello. Acostó a la morena en la cama, le quito las frazadas que aún tenía en sus manos Kon, y la tapo él mismo con cuidado.

"¿Qué le ha pasado?" exigió Kon mirándola con suma preocupación.

"Está enferma." respondió el pelinaranjo de rodillas a su lado, sin dejar de mirarla, y acercando una mano para acariciarla, que fue interrumpida por un ataque sorpresa del pequeño muñeco.

"¡No la toques maldito!" gruño Kon siendo sostenido en el aire por el shinigami "¡Esto es tu culpa! ¡Le has pegado tus gérmenes!"

"¡¿Qué?!"rugió entre avergonzado e indignado, mientras Rukia suspiraba.

"¿Quieren callarse? Son muy ruidosos." murmuró débilmente y ambos se detuvieron.

"Es cierto, no es tiempo para hacer el tonto." dijo con seriedad su novio, tirando al muñeco al suelo.

"¡Claro! ¡Debes traerle un médico estúpido!" exigió Kon.

"Guarda silencio." gruño en respuesta apretando el puño."No sabemos si un médico normal pudiera tratar un gigai... Iré donde Urahara ahora. Kon vigilale. También le diré a las chicas que te miren de vez en cuando. No tardare ¿sí?" susurro mirándola solo a ella con gran intensidad, la que respondió la mirada.

Aquella atmósfera cerrada que se genero entre ellos, puso de pésimo humor al pequeño león de felpa, que gruño notoriamente.

"¡¿A qué esperas?!"

"¡Cállate!" le respondió Ichigo perdiendo cada vez más la paciencia, pero de pronto pensó volviendo a mirar a Rukia "¿Qué tal Inoue?"

"No la molestes por esto. Estoy bien." respondió ella con firmeza y él gruño por lo bajo.

"Quisiera que dejaras de hacerte la fuerte."

"Mira quien lo dice." respondió ella con una sonrisa de suficiencia. El pelinaranjo negó con la cabeza suspirando, entonces acercó su rostro al de ella (para la indignación de Kon), pero Rukia reaccionó más rápido esta vez y le golpeó el mentón. "¡Maldita eso duele!" se quejo con las manos en el lugar del golpe, mientras Kon reía triunfante.

"Ya te he dicho que no." respondió ella cruzándose de brazos firme en su posición.

"De acuerdo, de acuerdo." gruñó fastidiado y en un descuido de ella le beso la frente cada vez más caliente, dándose cuenta que debería darse prisa. "Me voy." anuncio y caminó hasta la salida, y antes de irse miro hacia atrás a Kon subiéndose a la cama, y ella apoyando mejor su cabeza en la almohada y cerrando los ojos cansada.

'Te protegeré, Rukia' es todo lo que pensó antes de cerrar la puerta tras de sí.

Karin y Yuzu que apenas habían desayunado, vieron a Ichigo correr escaleras abajo y dirigirse a la salida.

"¡Ichigo!" grito Karin y él se detuvo de golpe frente a la cocina "¿Qué sucede?"

"Está enferma." dijo con urgencia y preocupación "Iré por ayuda, cuídenla mientras estoy fuera"

Ambas chicas asintieron, viendo como su hermano les asentía y salía a la calle para empezar a correr.


Luego de una hora aproximadamente, las chicas vieron regresar a su hermano.

"¿Ichi-nii que ha sucedido?" pregunto la rubia siguiéndolo, él parecía bastante frustrado.

"¿Y la ayuda?" pregunto Karin.

"¿Cómo está?" pregunto sin embargo el pelinaranjo, dirigiéndose a la escalera.

"Le hemos ido a ver constantemente, le intentamos bajar algo la fiebre con compresas húmedas y le obligamos a tomar algo de líquido." dijo Yuzu tan preocupada como sus hermanos.

"Ya veo." dijo el chico y comenzó a subir "Le he preguntado a un... doctor, y estará bien mientras la cuidemos, debe ser solo una gripe."

"¿Solo eso?" pregunto Karin, su hermano asintió.

"La cuidaré yo desde ahora... gracias, Yuzu, Karin." dijo intentando sonar tranquilo pero ambas chicas supieron que seguía tan preocupado y alterado como antes.

Entró a su habitación que estaba completamente silenciosa a no ser por la respiración algo irregular de Rukia.

"Ichigo." dijo en un murmuro quedo Kon acercándose. El aludido tomó la silla de su escritorio y la acercó a su cama, donde se sentó.

"Urahara dice que los gigai son como cuerpos humanos, y entre más se sincronice más es parte del ocupante, y en este caso tal como un humano común ha cogido un resfriado." murmuró viendo como ella dormía, con pequeñas gotas de sudor rodando en su pálido rostro, a pesar de que tenía una tela húmeda en su frente, la que retiró y metió en la fuente de agua que había sobre su mesita de noche. "Nos arriesgariamos demasiado si un doctor le viera, los gigai no son completamente humanos y cualquier imprevisto puede pasar, además por las características no es más que una gripe. Por ello la solución sería sacarla de su cuerpo, pero está tan sincronizada que Urahara teme que su alma pueda salir dañada de alguna forma." dijo Ichigo, y en su cara se dibujó claramente el dolor y la rabia.

"¿Entonces no serviría de nada que yo entrara en su cuerpo?" pregunto Kon mirando a Ichigo con seriedad, el que negó con la cabeza.

"No, además ella no quiere darle su sufrimiento a nadie...así es Rukia" y pareció haber una contradicción en su cara, entre el orgullo y el disgusto.


Cuando el día había avanzado y ya era hora del almuerzo, Ichigo escucho golpear su puerta, se giro en la silla y dijo.

"Pase."

Yuzu abrió tímidamente y asomo la cabeza.

"¿Cómo-?"

"Sigue igual." respondió en seguida con el pesar en su rostro, la chica asintió entristecida.

"Ya he preparado el almuerzo ¿Lo subo para ti y Rukia-chan?"

"Yo no tengo hambre, pero ella debería comer." dijo y la miro, pero dormía tan profundamente que decidió no molestarla y negó con la cabeza. "Cuando despierte, bajaré por la comida, gracias Yuzu."

La rubia se quedó ahí, decidida a contradecirlo, pero parecía tan preocupado que solo respondió un flojo:

"Sí, cuídala por favor." y cerró la puerta.

Yuzu bajo con desánimo y ante la mirada interrogante de Karin, negó con la cabeza.

La tarde casi acababa y Yuzu nuevamente estaba en la cocina preparando esta vez la cena. Su padre había llamado y regresaría entrada en la noche, aunque al saber lo de Rukia prometió apresurarse.

Karin apagó el programa de televisión que había estado intentando ver y fue hasta donde su hermana.

"No se ha despegado de su lado." comentó.

"Sí, es tan romántico." respondió Yuzu sonriendo a pesar de todo.

"¿Eh? Es tan bobo, no ha comido nada en todo el día, terminara tan resfriado como ella."

"No seas mala Karin-chan" le regaño "Además, deberías verlo como la mira, es-" y apoyó una mano en su pecho "¡Definitivamente verdadero amor!"

"¿Yuzu, que estás diciendo?" respondió Karin con una gota de sudor, ante las ilusiones de su hermana.


Kon miro a Ichigo sabiendo cómo odiaba quedarse de brazos cruzados sin poder hacer nada. Si hubiera habido un enemigo del que dependía la salud de Rukia, él ya hubiera estado fuera enfrentándolo, pero ahora no podía hacer nada más que esperar. Y eso lo mataba.

"Ichigo, saldré un momento." murmuró Kon, sin obtener una aparente respuesta. Miro una última vez su hermanita y al tonto de Ichigo, y los dejó solos en la habitación.

El cuarto ya estaba envuelto en la penumbra de la noche. Ichigo dejó caer la cabeza sobre la ropa de cama, cuando la puerta de su habitación se cerró tras él. Ya no podía aguantar la desesperación de no poder hacer nada.

"Rukia" masculló apretando los ojos y los dientes, tensando el cuerpo por completo.

Busco entonces la mano de Rukia, que estaba helada por el sudor frío, la cobijó entre sus manos y la beso.

"Estarás bien, lo prometo." dijo. Y no supo si se lo decía a ella o a sí mismo, pero lo afirmó en palabras, con la voz y dentro de su mente, una y otra vez, mientras cerraba los ojos y se concentraba en la pequeña mano que sostenía, en la respiración agitada que oía y en el cuerpo enfermo que contenía el alma que deseaba tanto proteger...


"Ichigo." oyó que le llamaban "Ichigo." nuevamente. Una mano fría se apoyó por sobre sus cabellos y bajó por su mejilla. Aun estaba algo dormido, pero rápidamente su mente reconoció aquella voz y se reincorporo enseguida mirando de quien provenía.

"¡Rukia!" exclamó, viéndola sonreírle dulcemente. Estaba aún en la cama de Ichigo, sentada con almohadas tras ella. Las cortinas aun no estaban abiertas, pero el sol se colaba de todos modos en brillantes rayos de sol. Era de mañana.

Sintió la suave caricia de Rukia en su mejilla, y casi creyó que se le saldría el corazón.

"¿Estás bien?" Preguntó enseguida y la tomó de las mejillas con algo de rudeza, examinándola. Rápidamente recibió un coscorrón de vuelta de parte de Rukia, a la que soltó, llevándose sus manos al lugar del golpe y quejándose con los dientes apretados.

"Claro que sí, tonto." dijo ella levantado el mentón con satisfacción y mostrándose con más energía. "Antes de que amaneciera y mientras dormías, tu padre volvió. Me examino estando tú aquí y todo y me dio medicina para la gripe. Luego tus hermanas me trajeron lo de la cena y comí un poco. Esperamos que despertaras, pero tu seguías durmiendo como roc-" pero no alcanzó a terminar antes de ser atrapada en el inesperado abrazo del pelinaranjo "¿Ichi...go?"

"Estas bien." afirmó lleno de alivio más para sí mismo, que para la morena. Dejó escapar el aire contenido que tenía, y se permitió sonreír, mientras la apretaba más contra sí.

"Ichigo me haces daño." dijo ella aun no del todo recuperada. Entonces Ichigo se separó de ella, la tomó de la cara y la miró seriamente. Rukia se sonrojó un poco, y cerró los ojos cuando sintió los labios de su novio en los suyos, ansiosos, y preocupados.

"No vuelvas a hacerme esto." dijo él al separarse, poniendo su mano en la coronilla de la chica, y mirándola con intensidad y seriedad.

Ella sonrió, suspirando, pensando que nada de culpa tenia de coger un resfriado.

"Lo intentare, tonto."


Continuará.