Capítulo III

Los Changelings (Parte 3)

En el pequeño pueblo de Ponyville ya estaba muy entrada la noche, sin embargo, enfrente de la boutique empezó a oírse un sonido vibrante y poco a poco se manifestaba de la nada, una cabina telefónica azul.

-Bueno, aquí estamos de nuevo- dijo el Doctor mientras abría las puertas de la cabina y salía acompañado de una poni de piel crema y crin rosa con rojo vino.

-¿Los Changelings dejaron un rastro, Doctor?- le preguntó la poni.

- Eso es lo que estoy a punto de averiguar, Rose- le contestó el Doctor mientras sacaba de su chaqueta de cuero una especie de pluma metálica con la punta azul y con ella empezaba a apuntar hacia su alrededor apretando un botón, el cual hacia que la pluma hiciera un sonido peculiar.

-Doctor, ¿Qué es eso?

-¿Esto?-dijo el Doctor volteando a ver el aparato que tenía en su casco -Es un Destornillador Sónico, Rose. Es un aparato muy útil para casi cualquier tipo de trabajo (excepto carpintería) y lo estoy usando ahora mismo para rastrear hacia que dirección se fueron los Changelings, ya que recogí una muestra de su ADN cuando entré a la boutique, lo cual casi me cuesta la vida.- El Doctor le mostró un muy pequeño pedazo de ala de Simulador a Rose- Y al parecer, huyeron al noroeste. Osea...

-Canterlot- lo interrumpió Rose.

-¿Disculpa?

-Huyeron a Canterlot, Doctor.

-¿Estás segura de eso?

-¡Claro que sí!

-Entonces volvamos allá.

Sin perder ni un segundo, Rose y el Doctor corrieron a la TARDIS y fijaron su rumbo a Canterlot.

-Me pregunto por que no los notamos cuando seguíamos allá- Le dijo Rose al Doctor.

-Recuerda que son Changelings, pueden convertirse en cualquier cosa que quieran. Tal ves de convirtieron en alguna parvada de aves o en un enjambre de abejas para llegar sin ser notados o tal vez no han llegado.

Cuando la TARDIS arribó en Canterlot, los dos ponis salieron para empezar a buscar a los Changelings, pero antes, el Doctor sacó de debajo de una de las rejas del suelo su rociador de insecticida para expulsarlos.

-Bueno, parece que todavía no han hecho ningún estrago- le comentó Rose al Doctor.

-Tal vez estén planeando causar uno para después- Acto seguido, el poni sacó de su chaqueta su confiable Destornillador Sónico y empezó a inspeccionar el lugar.

-La lectura dice que efectivamente, llegaron aquí- Rose le sonrió altaneramente al Doctor- Pero... el rastro continúa bajo tierra.

-¿Bajo tierra?

-Efectivamente. ¿No hay alguna red de cavernas bajo la ciudad?

-Una red de cavernas... ¡Sí! Hay unas cavernas de cristal bajo la ciudad.

-Fantástico.- Exclamó el Doctor mientras los dos entraban en la TARDIS nuevamente.

-Entonces hay una red de cavernas de cristal bajo Canterlot en donde los Changelings se esconden. ¿Cuál es su propósito?- le dijo el semental a Rose mientras empezaba a manejar los controles de la TARDIS.

-Tal vez están tratando de emboscar por sorpresa la ciudad entera.

-Me gusta como piensas, Rose. Los dos podríamos llegar a ser un gran equipo.

Al oír esto, Rose se sonrojó.

-¿En...en serio crees eso?

-Sí. ¿Por qué no habría de creerlo?

-No...por nada.

-Bueno ya llegamos. Sólo déjame decirte que este lugar podría ser muy peligroso y no quiero que te pase nada, así que se muy cuidadosa. ¿Entendido?

-Sí

-Ok. Entonces vamos.- Inmediatamente, el Doctor tomó su insecticida y sacó de un compartimento del mando de la TARDIS dos máscaras de gas, las cuales él y Rose se colocaron en sus cabezas, sin que les tapara completamente la cara y cruzaron las puertas de la TARDIS.

Al salir de la nave, no se veía absolutamente nada, así que el Doctor usó su fiel Destornillador Sónico para alumbrar el lugar entero.

Lo que vieron era hermoso: toda una red subterránea hecha totalmente de cristales de diferentes colores y tamaños.

-Parece que este lugar todavía no me deja de sorprender.- dijo el Doctor para sí mismo.

-¿Cómo que no te deja de sorprender?- le preguntó Rose un poco extrañada por la afirmación que había hecho el Doctor.

-Em...¿Sabes? Estacioné la TARDIS algo lejos de los Simuladores para que en caso de peligro, no la tomarán- le dijo el Doctor a su acompañante para evadir esa última pregunta -Así que tendremos que caminar un poco para llegar hasta ellos-

El Doctor y Rose empezaron a caminar siguiendo el rastro que el Destornillador les marcara. Pasaron unos 15 minutos y el camino por donde iban, se convirtió en un barranco. De detuvieron a la orilla del barranco y miraron hacia abajo.

Hasta abajo del barranco había todo un ejército de Changelings apilado por todos lados y en medio de ellos estaba lo que parecía ser una alicornio de gran tamaño que compartía los mismos rasgos con las demás criaturas; cuerpo negro, hoyos en las patas, alas de insecto, un cuerno negro torcido y colmillos.

Lo único en lo que era diferente era en los ojos, que sí tenían pupila y sí tenía crin y cola, las cuales eran de color verde esmeralda.

-Vaya vaya ¿Qué tenemos aquí?- Preguntó el Doctor -¿Es esa Chrysalis, la reina de los Changelings? Parece que sí. Rose, se bienvenida al nido de los Simuladores.

-¡Por Celestia! Este lugar es muy desagradable. Bueno Doctor, será mejor que los rocíe con el insecticida y nos vayamos aquí lo más pronto posible.

-No, Rose. No seas precipitada. No he venido a acabar con ellos. He venido a darles una oportunidad. Ten el insecticida, tengo una audiencia con la reina a la que asistir.