17 de Abril de 2015 Hora 13:30 P.M

P.O.V Casey Jones

-A ver si lo entiendo muñeca ¿Quieres que vayamos a presionar a una niña para que nos hable de su hermano muerto?

-¿Se te ocurre alguna idea mejor?-contestó April con desgana, me encantaba cuando ponía esa expresión de tía dura.

-No, pero…No sé si le apetecerá hablar de un tema que seguro lleva mal con unos desconocidos.

Nos encontrábamos en la hora de descanso, una hora creada para comer, mi hora preferida sin matemáticas, biología, física y más "cosas" inútiles creadas por la humanidad. Lo único que merecía la pena en el colegio junto al hockey y en el fondo ni eso, pues la comida estaba asquerosa. Yo, Casey Jones, me estaba muriendo de hambre y en vez de estar llenándome el estómago, estaba dedicando esa hora a encontrar a una niña cuya respuesta al encontrarla sería un "iros a la mierda".

Me preguntaba interiormente una y otra vez porqué hacía eso y siempre encontraba tres respuestas. La primera es que Casey Jones jamás decía que no a una chica, la segunda es que April estaba como un tren y la tercera, era ver a una tortuga en femenino, por favor, nadie se negaría a ver a una chica con coletas y el carácter de Raphael por ejemplo.

-A ver, por la información que hemos recogido es una chica de cabello castaño largo con dos coletas pequeñas en los lados y de baja estatura. Suele situarse en la zona sur pegada a la pared del comedor.

-No la veo-sentencié-y si estuviera la detectaría, tengo buen ojo para localizar a chicas.

-Pero lo lógico es que este comiendo.

-Lo lógico es que nosotros también.

April se llevó las manos en la cintura realizando una pose de indignación. Seguía estando mona así. Se dirigió acto seguido a una de las mesas del sur sin atenderme.

-A ver, la chica se supone que come con las amigas, por su edad solo nos quedan dos mesas para sospechar. Tendremos que preguntar a suertes.

-Espera ¿Qué haces?-le pregunté, pero ya era demasiado tarde, April ya había llamado la atención de una chica de una de las mesas.

-Mmm perdona, busco a una chica llamada Taiza ¿La conocéis?

-¿Taiza? Claro, suele comer aquí, pero de momento no apareció.

-Ni aparecerá-dijo otra niña de la mesa-, ha dejado un trabajo para última hora como siempre y está ahora en la biblioteca intentando un milagro para terminarlo.

- Siempre le pasa lo mismo, hoy se quedará sin comer otra vez. Si es urgente puedes probar a verla, pero no creo que este para hacerte mucho caso.

-Muchas gracias-dijo April para después comenzar a alejarse.

-Es increíble acertaste sus amigas, deben ser tus poderes Krang-dije le señalaba su cerebro con mis manos.

-No era tan difícil, solo hacía falta preguntar y había un 50% de posibilidades. Por cierto esperaba que el gran Casey Jones también se acercara a preguntar, pero se quedó detrás mirando a lo lejos. Seguro que eres de los que tienen miedo de hablar con un grupo de mujeres.

-¿Qué? Oh, ni en broma.

April tras eso sonrío y yo solté un suspiro. Nos dirigimos los dos a la biblioteca del colegio, siendo sincero fue la primera vez que entraba en una, normalmente con solo leer el cartel me daban ganas de huir en dirección contraria y eso que no sabía cómo eran. Cuando entramos vimos poca gente y ni rastro de la chica, la biblioteca para mi sorpresa era bastante grande, me entraron muchas ganas de quitar los libros de las estanterías con el disco de hockey a base de golpes, pero no era momento y ya había sufrido demasiadas expulsiones del instituto. Comenzamos a caminar por los pasillos, muy mareantes para mi gusto, yo iba detrás de April hasta que esta se paró cerca de una mesa y me señalo a una niña clavada a la descripción que buscábamos.

-Perdona…-dijo April, pero no recibió respuesta-esto ¿Eres Taiza?

-Si no me dejas en paz seguramente seré Taiza, la primera persona muerta a base de castigos inhumanos del profesor de historia. Prefiero seguir siendo Taiza y ya si no te importa.

Tras esas palabras April y yo nos miramos mutuamente con un interrogante en la cara sin saber que decir, sorprendentemente fue esa misma niña quién rompió el silencio.

-¡Uaaaaah!-chilló llevándose las manos a la cabeza mientras se revolvía el cabello y sus ojos soltaban lágrimas-. Esto es imposible, no sirvo para los estudios. Soy la estudiante más desgraciada de este odioso instituto.

-¡Estamos en una librería!

Las palabras provenían de una mujer mayor, seguramente la encargada de ese lugar. April y yo pedimos perdón, a saber por qué, no conocíamos a esa niña de nada. Estaba muy cansado de esa situación y mi hambre aumentaba. Miré a April con ojos suplicantes para hacerle entender que dejáramos eso, pero esta solo me guiñó el ojo.

-¿Quieres que te ayude con los deberes? Enseño clases a algunos alumnos como al chico este.

-Mmm-Taiza me miró-está bien, hazme el trabajo, pero ya puedes estar soltando que es lo que quieres de mí.

-Niña espabilada-dijo cogiendo el libro de Taiza y un boli-. Esto…hace años tenía un vecino llamado…-hizo una pequeña pausa para pensar y claramente dijo el primer nombre que se le ocurrió-¡Raphael! Eso. Éramos muy amigos pero a corta edad me cambie de país y perdí toda comunicación con él, cuando volví me encontré con que había muerto en un accidente.

Hizo una pausa, esperando algún comentario de Taiza, pero esta estaba quieta en ese momento jugando con sus manos y mirando a la mesa.

-El caso es que quiero saber más de lo ocurrido, me han dicho que tú fuiste hermana de uno de los niños fallecidos y debes tener buena información de primera mano. Sé que es difícil para ti y lo siento, pero no sé ya a quien más preguntar y me niego a olvidar a mi amigo tan rápidamente.

-¿Cómo era Raphael?

-¿Qué?-preguntemos los dos.

-¿Cómo era?-repitió otra vez Taiza.

-Gruñón, sarcástico, creído, antipático, con mal genio…-comencé a decir, pero recibí una patada de April por la altura de la rodilla, me aguanté el grito de dolor y cambié de palabras, había captado la indirecta-. Esto…pero muy buena persona, todos le queríamos.

-Sí, ese era Raph-contestó-. Perdonad por la pregunta, pero me tenía que asegurar, ni os imagináis la cantidad de gente que me ha llegado a mentir para saber cómo eran por morbo. Además, Raph no era una persona de tener muchos amigos.

-Raphael ¿Podría ser tu hermano?-pregunté.

-No, mi hermano era Donatello Usui, yo soy Taiza Usui.

Iba a decir lo sorprendido que estaba, pero me callé porque técnicamente no conocíamos a Donatello, en verdad no sabía si en verdad su hermano era nuestro amigo. Pero sin duda alguna cuando pensábamos en un hermano de sangre de Donnie, nos lo imaginábamos muy inteligente, pero esa niña parecía que el único punto en común con Donatello que tenía era la histeria en los pocos minutos de charla que habíamos tenido.

-Pues por un momento pensé en Raphael por lo bien que parecías conocerle.

-Oh bueno, todos los del accidente ese de mentira eran mis amigos.

-¿Accidente de mentira?-preguntamos.

-¿No os habréis creído de verdad que esos restos humanos eran de ellos?-nos dijo con firmeza.

-¿Entonces dónde están?

-Se los llevaron los monstruos, igual que a papa y a mama.

-¿Mo…monstruos?-preguntó April levantando la vista del libro y parando el bolígrafo.

-¿Monstruos de esos que se comen a personas?-dije sorprendido.

-No, me refiero a unos monstruos que dan más miedo. Humanos, monstruos humanos. Siempre nos perseguían desde que nací, a los cuatro, cuando era apenas un bebe se llevaron a mis padres y hace cinco años a mi hermano.

En ese punto mí cara y la de April eran un poema, ya hasta se me había pasado el hambre, estábamos con la boca abierta mirándola fijamente. Ella no prestaba atención a nuestras miradas de desconcierto, tampoco hacía ningún indicio de proseguir la conversación, como si ya hubiera dicho todo lo que tenía que decir. Entonces sonó el timbre que avisaba el fin de la hora de descanso, Taiza cogió rápidamente el libro y lo ojeó corriendo.

-Muchas gracias, queda un poco pero supongo que lo podré terminar en matemáticas disimuladamente antes de la siguiente clase-, tras esto se levantó y empezó a irse.

-¿Monstruos humanos?-pude al fin reaccionar.

-Es igual lo que tarde-comenzó a decir Taiza mientras giraba la cabeza-¡Encontraré a Donatello!-tras esas palabras se marchó con prisa y no la volvimos a ver.

-Parece que quería mucho a su hermano-susurró April.

-Perdonad, había venido a buscar a Taiza y no pude evitar escuchar vuestra conversa.

Nos giramos al escuchar esa voz y nos encontramos con una de las chicas que hablaron con April en la mesa dándonos indicaciones para encontrar a Taiza.

-No os toméis en serio sus palabras, son invenciones de alguien que ha sufrido mucho.

-Pero su explicación sonó muy real-dijo April.

-Porque para ella es real. Piensa, sus padres murieron en un accidente de tráfico cuando era demasiado pequeña, ya ni se acordara de sus rostros. Lo peor, perdió a su hermano en la tragedia de esa planta química.

-Entiendo…

-Mira…es mi amiga desde hace mucho tiempo y os aseguro que su vida ha sido una desgracia tras otra. Siempre ha sido señalada como la "desgraciada" niña por los demás, la niña por la que todos sienten pena. Todas las palabras de su familia con vida son esperanzas salidas de su tristeza, nada más. Por favor, no le preguntéis más sobre ese oscuro pasado.

Tras esto la chica se fue y nosotros también comenzamos a avanzar para llegar a tiempo a clase. No sabía cómo estaba April, estaba demasiado abatido pensando en las conversaciones recientes. Sin duda esa chica me había quitado completamente el hambre ¿Qué hubiera hecho yo sin mis padres y mi hermana? Quizás también hubiera inventado, pero ¿podría haber algo de verdad? No sé qué pensaba mi amiga, pero yo no tenía valor para contarle lo ocurrido a Donatello…

3 de Noviembre de 2009 Hora 17:47 P.M

P.O.V Taiza

Cuando el timbre sonó mi tía me envió a abrir la puerta en su lugar pues se encontraba ocupada cocinando. Para llegar al pomo necesité erguirme de puntillas porque mis piernas aún eran demasiado pequeñas. Detrás de la puerta se encontraban tres personas con ropa deportiva. Un chico rubio lleno de heridas, un chico pelirrojo que permanecía con los brazos cruzados y una chica morena. Jamás los había visto y me extrañé.

-¿Esta Donatello?-preguntó con una sonrisa de oreja a oreja el rubio-hemos quedado para ir a entrenar al gimnasio.

-¿Sois amigos suyos?

El rubio y la morena respondieron con un "sí" rotundo, el pelirrojo menciono un "puede" haciéndose el desinteresado. Mi cara se llenó con un rostro de alegría.

-¡TIAAA! ¡DONNIE TIENE AMIGOS!

-¿Qué?-me contestó asomándose por el marco de la puerta mientras se limpiaba las manos con el delantal-, pero eso es estupendo. Creí que jamás tendría, le costó doce años.

Los increíblemente amigos de mi hermano nos observaban sorprendidos. Mi tía se acercó a ellos para observarlos mejor, clavó su vista sobre todo en la chica.

-¿No serás la novia de Donnie?-le preguntó con curiosidad.

-Depende ¿tiene alguna especie de herencia millonaria que desconozca?

-Esta por dinero vende su alma al diablo-comentó el pelirrojo al rubio.

-¡Ya basta!-Donatello al fin apareció con ropa de deporte y enrojecido, parece que escuchó toda nuestra conversación desde su habitación.

Se acercó rápidamente a sus amigos y los empujó hacía fuera ignorando sus protestas. Se giró hacía nosotras y dijo "luego hablamos" con tono amenazante, rápidamente entonces cerró la puerta. Yo y mi tía nos miramos con una gran sonrisa en el rostro, quizás por fin Donnie podía ser feliz.


Gracias por las reviews :)

-Bueno, aquí ya presento el primer personaje OC, espero que os guste, intentaré desarrollar a estos personajes lo mejor que pueda.

-A partir del siguiente capítulo las cosas ya comenzaran a avanzar a ritmo rápido.