CAMBIOS
Personajes pertenecen a Clamp…
Hace más de una semana que Sakura, había visto a Tomoyo, recién llegada de China. Quien le propuso abandonar el país y trabajar para ella en las empresas Daidojui. Después de pensarlo mucho había tomado una decisión. El problema consistía en como mencionárselo a Eriol, no sabía cómo iba a reaccionar.
Estaba cansada eso era cierto, también quería al joven inglés pero no quería seguir viviendo así; necesitaba un tiempo para ella, un respiro y después ya vería…
En eso pensaba cuando de improviso sonó su celular.
—Habla Kinomoto, ¿quién habla? —pregunto la ojiverde, quien terminaba de arreglarse para ir al trabajo.
—Soy yo, Sakura, Tomoyo- y añadió algo sorprendida— ¿no tienes mi numero en el identificador?
La castaña se apresuró a contestar, algo contrariada porque se le hacía tarde—sí, estaba distraída, la verdad no me fije— fue la contestación de Sakura— algo apenada.
—Tú no tienes arreglo—comento divertida Tomoyo—, y un poco más seria decidió cambiar de tema.
—Llamaba para confirmar el encuentro de esta tarde—añadió la amatista en tono dulce
—Claro, nos vemos esta tarde— no dejo replicar a la amatista y colgó al instante.
— ¿Con quién hablabas, pequeña Sakura?- sonó la voz de Eriol a lo lejos, quien salía del baño —la miraba de forma enigmática, como si intuyera algo
—es necesario que hablemos- replico Sakura— con gesto grave.
—tu, dirás—fue lo único que dijo el joven inglés—quien luchaba por organizar su cabellera.
—no, ahora, no- tercio Sakura y algo preocupada añadió— hoy en la tarde saldré con Tomoyo, llegare a la cena; entonces hablaremos- termino la ojiverde algo tensa.
—Tomoyo— fue lo único que logro decir el joven de la cabellera negro azulada mientras palidecía, Sakura no lo noto, y recuperando el temple termino serio—te esperare, hablaremos en la cena— y sin más se retiró a la habitación.
Hacía ya un rato largo que Sakura se había ido, sin embargo las palabras de la ojiverde siguieron rodando la cabeza del inglés.
—Tomoyo… ¿Cuándo regreso? ¿Porque? — eran las constantes preguntas que se hacia el chico de ojos enigmáticos. Nada lo alteraba, pero al escuchar el nombre de la amatista, una serie de recuerdos rondaron en su mente y un sentimiento olvidado volvía a surgir, preocupándolo…
En otro lugar…
— ¡Shaoran! —gritaba una mujer desde el rincón de una habitación—sabes ¿qué edad tienes?, 21 Shaoran Li, 21 y aun no te has casado, ni le has dado un legítimo heredero al apellido Li… ¡ni siquiera estas comprometido! — continuaba la mujer exasperando al ambarino.
Esas eran las acostumbradas discusiones a las que el Castaño había asistido después de cumplir sus 21 años
Su madre se estaba comportando de esa manera desde su cumpleaños número 20, no quería casarse pero lamentablemente su familia era muy ortodoxa a lo que al matrimonio se refiere. Debía encontrar esposa antes de su siguiente cumpleaños o el poderío del clan Li pasaría a manos de un familiar y obviamente ni Shaoran ni su familia querían eso… el problema era de ¿dónde iba a sacar una esposa y lo más importante un heredero?
Y en esas andaba pensando cuando sonó su celular, era su socia.
— ¿Shaoran? Habla Tomoyo, ¿cómo estás? — Se escuchó al otro lado de la línea— la voz de la amatista.
—Bien, creo… ¿cuándo regresas? — Fue la cortante respuesta del ambarino y algo cansado añadió—es mucho trabajo para mí solo.
—lo sé. Precisamente por eso te llamo, llegare la otra semana con la asistente que estábamos buscando; estoy segura que aceptara mi oferta— termino la amatista muy animada.
—¿quién es?
—una amiga de la infancia, no la conoces—tercio Tomoyo—lo importante es que ya tenemos una buena asistente, llegaremos el miércoles de la siguiente semana si todo sale bien.
—eso espero-termino el castaño de manera apresurada— y sin más colgó el teléfono.
En Tomoeda…
Era la hora pactada, Tomoyo esperaba a Sakura en el restaurante, era un viernes con un hermoso atardecer que prometía una noche fría, al parecer esta ya sabía lo que iba a acontecer, luego de esta importante conversación. Al entrar Sakura, Tomoyo se puso de pie; se saludaron y procedieron a mirar la carta…
— ¿que deseas comer?
—Algo ligero, no tengo mucho apetito-comento Sakura—llevándose a la boca un trago del agua que tenía en las manos.
—Espero y no sean malas noticias— decía Tomoyo—luchando por no derramar una gota de jugo, en su nuevo vestido.
—fue algo difícil y eso que lo pensé mucho, tenías razón necesito un cambio
—te lo dije-salto emocionada la amatista—quien por poco mancha su hermoso vestido blanco con flores azules en los bordes.
—Jejeje— se reía la castaña con una gotita en su cabeza—tú no tienes arreglo Tomoyo.
La mirada y la sonrisa pícara de la amatista lo dijeron todo.
—serás la asistente de mi socio, al principio será difícil tiene un humor de los diablos y es algo desconfiado—hizo una pausa; miro a Sakura con ojos enigmáticos y prosiguió—pero en el fondo es una buena persona, te lo digo yo que lo conozco hace 2 años.
—no creo que sea algo tan difícil, como decirle a Eriol que necesito un tiempo.
— ¿le dirás que te vas a China conmigo?
—no lo sé —termino la castaña algo triste.
Tomoyo se debatía entre dos emociones, por una parte la culpabilidad de separar a Sakura y a Eriol y por otro lado se sentía alegre, el inglés pronto quería libre; sin embargo era algo imposible, Sakura era su amiga… por eso había marchado a China para olvidar su romance con el joven de ojos negrozulados pero no lo consiguió.
Se habían conocido cuando Eriol estudiaba Psiquiatría en Londres, ella estaba de paso conociendo los negocios Daidouji antes de ponerse a la cabeza de estos. Fue un amor a primera vista, duraron unos cuantos días saliendo pero la atracción fue inmediata; eran muy parecidos y empezaron una relación que duro poco pero Fue intensa. Cuando Eriol decidió terminar dicha relación por alguien que conoció en uno de sus viajes a amatista nunca imagino que se tratase de Sakura, ella decidió apartarse sin embargo,estaba dolida el joven ingles nunca le dio una razón válida para terminar dicha relación Todo fue muy rápido para el gusto de Tomoyo.
— ¿Tomoyo?, tierra llamando a Tomoyo. Estas muy despistada
—Perdón—dijo la amatista— volviendo a la realidad—el lunes paso por ti, espero y todo esté listo.
Sin más se despidieron, cada una tomo su camino solo se volverían a ver el lunes, la amatista pasaría por Sakura; se quedarían en un hotel y el martes al atardecer partirían para china concretamente a Hong Kong.
Luego de las pequeñas onces con Tomoyo, Sakura decidió dar un paseo para pensar un poco en lo que ocurrió el día de hoy. Había aceptado la propuesta de la joven amatista, deberían partir a Hong Kong la tarde del martes y aun no sabía que le diría a Eriol. No pensaba contarle a nadie que se marcharí le gustaban las despedidas.
No era solo cuestión de dinero que aunque era su principal fuente de dolores de cabeza, no era un asunto tan vital; la verdadera y única razón para marcharse es que su vida en Tomoeda ya la tenía asfixiada… no debió casarse tan joven y era algo que sabía, todo había pasado muy rápido cuando se dio cuenta ya estaba casada con un hombre al quería pero no amaba. Y nerviosa pero decidida se fue camino a su casa a poner punto final a tan molesta situación.
—Eriol ¿estás en casa? —, pregunto la joven de mirada esmeralda— mientras cerraba la puerta con mucho cuidado.
A lo lejos vio como Eriol salía de su habitación con una facha algo poco usual en el: estaba desarreglado, con la barba a medio afectar y con la camisa del día anterior. Sakura lo noto pero no dijo nada, lo realmente importante era poner punto final a tan incómoda situación, simplemente se sentó y espero que el joven de mirada negroazul se sentara a su lado, Eriol así lo hizo e inmediatamente procedió a hablar.
— ¿sabes que esto no funciona, cierto? — Decía la castaña—mientras luchaba con una mal contenida tembladera en las manos.
—te refieres a lo nuestro… ¿correcto?
La castaña asintió con la cabeza y sin más rodeos decidio entrar en detalles con respecto a la decisión tomada horas antes.
—lo he pensado mucho, esto no fue cosa de días realmente viene de meses atrás. Nuestra relación no es la de un marido y una mujer normal. Al principio lo atribuí a problemas económicos… pero no—la castaña dudo—, sin embargo término con una frase que a Eriol le rompió el corazón.
—Yo no te amo, creo que nunca lo hice.
Sakura no miraba a Eriol, fueron quizás las palabras más difíciles que haya tenido que pronunciar a lo largo de su convivencia con Eriol. El joven ingles estaba dolorido, sin embargo, supo ocultar su situación y secamente pregunto
—¿crees que no hay solución?
La castaña se encogió de hombros y negó suavemente con la cabeza
—no lo sé… quiero un tiempo, sabes que lo necesitamos
—Si tú lo dices— dijo con aparente indiferencia— mientras se abotonaba una camisa algo sucia
— jumm, me iré lejos, por mucho tiempo… no me preguntes a donde porque no lo sé, te prometo que regresare.
—si tu solución es huir en vez de solucionar los problemas, adelante hazlo… no te retendré, te amo y espero no lo olvides.
El joven ingles se levantó de la mesa, dejo a Sakura con la palabra en la boca e inmediatamente se dirigió a la habitación donde quizás paso una de las mejores etapas de su vida junto a la mujer que amo y que ahora decidía dejarlo empaco sus cosas y salió con prisa y una expresión de tristeza y enojo a la vez
—volveré cuando te hayas marchado- y la beso en la boca con tal fiereza que la castaña gimió de dolor e instintivamente lo separo-hasta pronto, pequeña Sakura—le dedico una mirada significativa— y sin más se marchó.
La pequeña Sakura como a Eriol le gustaba llamarla lloro amargamente, la despedida fue algo dolorosa y se había acostumbrado a la presencia del inglés pocas veces lo había notado tan fuera de lugar y ese beso que le dio al salir la lleno de pavor y un horrible sentimiento de culpa que tardaría en borrar.
Al día siguiente se dedicó a empacar las pocas cosas que tenía en su casa, cada fotografía traía a su memoria recuerdos bellos y amargos a lo largo de su matrimonio, decidio no mirarlas más… no las necesitaba a donde iba.
Se auto convenció que lo que había hecho la noche anterior fue la mejor decisión que pudo tomar, duele pero siente en su ser un aire de libertad que le recordaba las épocas del instituto.
Ese fin de semana se dedicó a dejar su trabajo en el restaurante por un "tiempo" según ella, Chiharu y Rika, casi mueren de un infarto al enterarse de las "pequeñas vacaciones" de Sakura, sin embargo le desearon suerte y un pronto regreso.
—El restaurante no será lo mismo sin ti-comentaba una muy triste Chiharu- que luchaba por no derramar lágrimas.
—lo dices como si no fuera a regresar
—lo presiento, sé que es la última vez que te veremos como empleada en este restaurante.
Sakura no lo sabía pero las palabras de Chiharu serían proféticas. Rika se mantuvo al margen al igual que a la castaña no le gustaban las despedidas, le dijo a Sakura que cuando quisiera regresar las puertas estaban abiertas; lo agradeció con una reverencia y un fuerte abrazo y se fue.
El lunes llamo a Tomoyo, que quien como en los viejos tiempos se dedicó a buscar ropa para que la ojiverde llegara como una "diosa" a la cuidad de Hong Kong
—te vez divina, pareces soñada-—decía Tomoyo— con estrellitas en sus ojos.
—No exageres, Tomoyo—menciono la castaña algo apenada—la amatista no tenía remedio pensó.
—dejaras infartado a Shaoran.
— ¿Shaoran?
—sí, mi socio
—aaaa el amargado—tercio Sakura- con un gesto que la amatista no supo descifrar.
—llame a Eriol- dijo Sakura— con gesto grave.
La amatista también puso su peor semblante, algo que por supuesto no noto Sakura, ese nombre aún seguía causando estragos en su interior.
—¿qué le dijiste?
—que nos viéramos mañana para entregarle las llaves del apartamento
—Veo…-dijo la amatista- mientras guardaba el equipaje de Sakura en su carro.
—¿me acompañarías?
—¿yo?
—si claro, asintió Sakura.
La joven amatista quien portaba un hermoso vestido rojo ceñido al cuerpo con un cinturón negro con broche de rosa, dando más forma a su hermoso busto, palidecio, dudo y a los pocos segundos recuperando el temple, asintió silenciosa.
El martes antes de partir Sakura asistió a la cita pactada con Eriol, la acompañaba Tomoyo.
La joven castaña lucía un hermoso vestido color verde hierba, que le hacía resaltar sus hermosos ojos color verde esmeralda un abrigo color blanco y unas sandalias color crema.
Al bajarse del auto, vio como Tomoyo se quedaba en él.
—¿porque te quedas en el auto?
—porque es un momento íntimo, prefiero no interferir
Sakura comprendió, y salió del auto rápidamente; la amatista no despegaba los ojos de Sakura y de Eriol.
Al ver entrar a la joven de mirada esmeralda, Eriol se puso de pie...
—estas hermosa, fue su forma de saludar
—gracias…
—estas segura que haces lo correcto
—Te he prometido que regresare—fue la seca respuesta de la castaña- que enfrió las posibilidades que el joven ingles aun guardaba.
Sakura sin más le entrego las llaves del apartamento a Eriol, quien las tomo con indiferencia
Acompaño a Sakura al auto abrazándola y al abrir la puerta del auto su mirada tropezó con la de la amatista. Fueron segundos Eternos en los cuales el pasado toco a las puertas del corazón de Tomoyo y Eriol. Este dedico una intensa mirada a Tomoyo quien la esquivo con rapidez y volviendo a la realidad se marchó rápidamente.
—¿Tomoyo?... ¡hey!, arranca por favor— fue la petición de la castaña—quiero salir de aquí.
El viaje de regreso al hotel fue silencioso, Tomoyo estaba perdida en sus pensamientos y en las emociones que acaba de vivir, mientras Sakura deseaba Salir de Japón cuanto antes no soportaba, el sentimiento que estaba sintiendo deseaba olvidar; no le gustaba causar dolor a la gente y más a Eriol quien había sido tan amable con ella.
Al llegar al aeropuerto Tomoyo ya había recuperado su humor habitual, y Sakura estaba nerviosa. Mientras el avión despegaba con destino a Hong Kong la bella de mirada color esmeralda se preguntaba ansiosa ¿qué clase de aventuras la esperaban en Hong Kong? Y sin proponérselo aquel Joven de mirada ambarina se paseó por sus pensamientos, desconcertándola por completo.
hasta aquí el capitulo 4, se que la historia va algo lenta... pero esta principiante necesita algo de tiempo para aprender a escribir y eso es algo difícil. Gracias a los lectores de esta historia en especial a una persona que desde el principio creyó en mi y ha ido ayudandome a darle forma a este relato que es hecho con mucho cariño. !the eternal silence! gracias...
volviendo al capitulo se revelan muchas cosas y otras quedan en suspenso...que pasara con Tomoyo y Eriol? como sera el encuentro entre Sakura y Shaoran... ? estoy impaciente por verlo, mejor dicho por escribirlo, sin mas espero sus reviews son el norte de la historia y sin mas disfruten el capitulo
Sayonara: Gomitta-chan.
