Hola~ ヾ(*'*)ノ Aqui Lessliee, de nuevo
Perdonen la tardanza, como no tengo quien cuide a mi bebe se me hace más difícil escribir los capítulos y aún más subirlos.
Para recompensarlos eh aquí un capítulo largo.
Bien, sin molestarlos más. Empecemos!
Disclaimer: Demashita Powerpuff Girls Z y sus personajes no me pertenece sólo la trama y uno que otro personaje inventado.
(Pensamientos)
[...Recuerdos...]
-Diálogos-
»«»Cambio de escena«»«
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~ROMPIENDO EL DESTINO~
CAP.4 TANTO TIEMPO PARTE 3
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Para todos, es tan difícil levantarse una mañana de lunes, y más; si ese lunes, es el tan esperado baile: para unos, y la pesadilla de tacones: para otros. Porque, ¿¡a qué estúpido se le ocurre organizar un baile en lunes?! Es ilógico, esa era la pesadilla de dos chicas que ya tenían planeado, NO IR, al "estúpido baile": palabras textuales de Kaoru. Pero Miyako no se rindió y prosiguió con su discurso de "es nuestro deber como representantes estudiantiles participar en este tipo de eventos, bla, bla, bla… aparte, quiero presumir los hermosos vestidos que diseñé en las vacaciones y que mejor que ustedes para lucirlos". Y así fue como, entre caritas de perrito mojado y muchos pucheros lindos de parte de Miyako, las dos chicas terminaron aceptando ir.
Momoko, se había levantado como siempre a las 7am, por qué?: una ducha. No había nada mejor que levantarse una mañana y darse una ducha con agua caliente y sales de baño; su aroma favorito: lavanda. Cualquiera pensaría que rosas, sería su favorito; pero ella no, prefería el aroma de lavanda, le ayudaba a mantener la mente relajada, como debía ser: nada de estrés. Era la mejor manera de empezar el día; solo así podía mantener su mente en orden, con tantos problemas que la rodeaban.
Había pasado una semana desde que, Momoko, "habló" con Brick esa noche. Cuando llego a su casa, tuvo la fortuna que sus hermanos no estaban y su padre estaba en su cuarto descansando, así que se dispuso a preparar la cena para todos. A partir de ese día, el chico no paro de buscarla cada que podía. En las clases, trataba de hablar con ella y Momoko hacía de todo para no hablarle. Así, como no queriendo, de vez en cuando entraba en su mente, en ocasiones escuchaba sus pensamientos: sobre chicas (cosa que era molesto), sobre que comería y en la mayoría de las veces escuchaba como el chico trataba de contactarla mentalmente.
Momoko no sabía qué hacer, esa noche se dio cuenta que el chico era igual a ella, pero por la falta de entrenamiento, sus poderes no eran tan fuertes como los de ella. ¿Qué podían hacer? No sabían que era lo que esos idiotas tramaban, ¿ellos estarán por su cuenta? O, ¿estarán con Him? Porque, si era así: tenían que acabar con ellos, lo más pronto posible. Pero, si no, ¿qué harían? La mejor solución era mantenerlos al margen y ver que no causaran problemas, ya que ellos no eran de fiar, y mucho menos "él", la persona que provoco todo su sufrimiento. —(Si tan solo…, no hubiera confiado en ti, mi familia estaría conmigo…)— pensó, mientras tomaba la cadena de plata que colgaba en su cuello, y acariciaba suavemente la gema, que estaba incrustada en esta.
Un golpeteo contra su puerta hiso que se alejara de sus pensamientos, regresando a la realidad, dándose cuenta del estado en el que estaba, su agua estaba fría, tan fría, que sus manos estaban casi azules. ¿Cuánto tiempo había pasado? Ni cuenta se dio cuando el agua de la tina se había enfriado.
—Momoko! Apresúrate. Miyako quiere que vayamos al estúpido centro comercial, a comprar los estúpidos zapatos…— Habló, Kaoru, al otro lado de la puerta. Se escuchaba realmente molesta. — puedes creerlo. ¡Son las 8 am! Tenemos todo el día, porque tenemos que ir temprano— y tocando nuevamente la puerta, dijo: —¡Muévete! Que valga la pena mi levantada temprano—. Y se marchó a su habitación para cambiarse.
Momoko, salió de la bañera, y se colocó una toalla alrededor del cuerpo, para salir del baño y empezar a arreglarse. Una vez lista, salió de su cuarto, para dirigirse a la sala, donde sus hermanas ya la esperaban.
—Por fin! Creí que tendría que subir a bajarte a rastras—, dijo, Kaoru, mientras cruzaba los brazos.
—Kaoru! No exageres — habló, Miyako, regañando a su hermana, Momoko rodó los ojos y le restó importancia al comentario de su hermana. —No te preocupes Nee-chan, no es para tanto—.
—¡No es para tanto! Me levantaste temprano. ¿Para qué? Para esperar, ¿a que Momoko se cambiara? —. Alegó, indignada la morena.
—Kaoru. De las tres, ¡tú eres la que tiene el sueño más pesado! A ti, tenía que despertarte primero—. Respondió la rubia, de brazos cruzados.
—Pero no tenías que levantarme tan temprano! Menos tirándome de la cama—.
—No encontré otra forma. Con nada te levantabas, ¡antes di que no te avente una cubeta con agua fría! —.
—Créeme, hermanita. Que, si me hubieras aventado una cubeta con agua fría, no tendríamos esta conversación—. Habló, la morena con mirada atemorizante, haciendo que a la rubia le diera un escalofrió en la nuca.
Momoko, se mantenía al margen de la discusión, ya estaba cansada de la pelea sin sentido que tenían sus hermanas menores. Tenía 2 opciones: la primera, meterse en la discusión y hacer que se callen, o la segunda, ignorarlas y pasar de largo directo a la salida, cuando sus hermanas se dieran cuenta que ya no estaba, la seguirían. Opto por la segunda opción, y cuando estuvo a punto de moverse, escuchó unos pasos atrás de ella, cuando volteo se encontró a Ken, que iba bajando las escaleras con las manos dentro de los bolsillos.
—Que sucede? ¿Porque tanto escándalo? —preguntó el chico. Iba vestido con un pantalón caqui, una camisa blanca de botones negros arremangada hasta los codos, unos mocasines cafés y unos lentes de armazón grueso color negro, como accesorio.
Cuando ken se puso a la par de Momoko, ésta acarició su mejilla, haciendo que el chico se sonrojara, algo que le pareció adorable. Volteo a ver a sus hermanas; que seguían peleando, negó con la cabeza y apunto hacia ellas. Ken volteo hacia esa dirección y rodo los ojos —(esas cabezonas)— pensó con cansancio, —(cuando será el día que no peleen…)—
—Chicas…— habló, tratando de llamar su atención, pero fue completamente ignorado.
—Chicas— lo intento una vez más, pero no pasó nada.
—Chicas! — Más fuerte, mismo resultado. Su paciencia se acabó, se acercó a ellas siendo ignorado nuevamente, una vez llego donde ellas, gritó: —¡Chicas! — mientras les tiraba del pelo a ambas.
—Aaahhh! — gritaron las dos, mientras se sobaban la zona afectada.
—Maldito mocoso! — exclamó, —se puede saber, que haces? — dijo, mientras lo tomaba del cuello y lo acercaba a su rostro.
—Eso me dolió! — gritó, Miyako, —¡¿porque siempre tienen que tirar de mi hermoso cabello?! — se quejó, mientras lloraba cómicamente.
—Tranquilízate, Kaoru, —habló, nerviosamente mientras levantaba las manos a la altura de su rostro —lo hice para que dejaran de pelear—.
—Hay…mejores formas…de…llamar la atención — habló, mientras lo zarandeaba entre cada frase —pudiste hablarnos…por ejemplo—, mencionó mientras lo soltaba, dejando a Ken con los ojos en espiral.
—Lo hice—, habló mientras se recuperaba del mareo —…pero, solo me ignoraron—. Dijo, caminando hacia la puerta.
—(¿A dónde vas? Ken) — preguntó, haciendo que el chico se detuviera y volteara a verla.
—Al centro comercial— respondió, con una sonrisa.
—Vamos juntos! — gritó Miyako, sorprendiendo a todos mientras empujaba a Ken hacia la salida, siendo seguidos por Momoko y Kaoru, ésta última cerrando la puerta tras de ella con llave.
El camino al centro comercial fue tranquilo. Miyako y Ken hablaban sobre los vestidos que usarían esa noche y los zapatos perfectos que comprarían. Ken no paraba de reír por las ocurrencias de su hermana, mientras ésta, hablaba haciendo gestos y ademanes. Momoko y Kaoru, iban atrás de ellos platicando sobre los acontecimientos de la semana. Mientras Kaoru se quejaba de las idioteces que hacia Kojiro en clases y de cómo constantemente la molestaba, Momoko hablaba sobre los intentos fallidos de Masaru para hablar con ella.
Una vez llegaron al centro comercial, las chicas se separaron de Ken yendo por caminos diferentes acordando verse en el área de comidas. Caminaron con dirección a las tiendas de zapatos y accesorios: en realidad, Momoko y Kaoru eran arrastradas contra su voluntad. Acercándose a la primera tienda, Miyako, dio un gritillo de emoción y entro velozmente a la tienda dejando a sus hermanas afuera, un poco aturdidas.
—Pero…qué demonios? — preguntó Kaoru, para sí misma, viendo como un grupo de mujeres entraban apresuradas a la tienda. Momoko, apunto hacia un pequeño cartel que se encontraba a un lado de la entrada, haciendo que Kaoru volteara a verlo, —hay…no es cierto! — susurro fastidiada.
El cartel decía:
50% de descuento llevando 3 pares para dama.
—(Vamos. Hay que encontrar a Miyako) — habló Momoko, caminando hacia la entrada siendo seguida de cerca por Kaoru. Ambas chicas se abrían paso como podían para poder ingresar a la tienda, en varias ocasiones, Kaoru fue empujada y Momoko pisoteada. Las dos, ya hartas de tantos empujones y pisotones, dejaron de lado la delicadeza, empezaron a repartir golpes al azar: principalmente a las señoras gordas que se les plantaban en frente.
Cuando lograron entrar se horrorizaron con lo que vieron: desde niñas hasta ancianas, todas peleando entre sí; como si fueran animales peleando por su presa, en este caso: los zapatos. Saliendo de su asombro, pudieron divisar una cabellera rubia algo despeinada, se encontraba peleando con una señora gorda por un par de tacones altos de aguja, color rojo vino con detalles negros en la punta y el tacón.
—Suéltelos señora! — gritó, jalando los zapatos hacia su pecho —Yo los vi primero! —.
—Olvídalo niña! — exclamó, imitando la acción de la chica —Son míos! —.
A ambas chicas les callo una gotita por la frente, vaya espectáculo estaban viendo y su pequeña hermana formaba parte de ello.
—Miyako! —gritó Kaoru, atrayendo la atención de su hermana. La mujer aprovechando la distracción de la chica, le arrebató los zapatos de la mano y se alejó corriendo.
—Kaoru! ¡Mira lo que has hecho! — se quejó, haciendo un puchero — Yo quería esos zapatos! — habló, dejándose caer dramáticamente al suelo.
—Miyako— dijo, tranquilamente —consíguete otros zapatos y vamos ya! — exclamó, estirándose el cabello, empezaba a desesperarse por estar rodeada de tanta gente. Momoko estaba en las mismas, cada tanto recibía uno que otro empujón y de vez en cuando una que otra señora la pisaba para que se apartara de su camino, si no salían pronto de esa tienda, estaba 100% segura que alguien terminaría congelado y no precisamente Miyako.
—No quiero otros zapatos— dijo, con los brazos cruzados y el ceño fruncido. —Quiero esos zapatos. Y los voy a conseguir, ¡aunque sea lo último que haga! —. Y posando su vista en donde estaba la señora, puso una sonrisa traviesa, haciendo que sus hermanas negaran con la cabeza.
30 minutos después…
—No puedo creer que hayas encerrado a la señora en el closet— habló Kaoru, mientras reía. —¿Cómo le hiciste para meterla ahí? — preguntó, volteando a ver a su hermana rubia mientras caminaban con dirección a la zona de comidas para encontrarse con Ken
—Pues… aproveché que se distrajo para probarse unos zapatos horrendos…—respondió, haciendo una mueca —…y justo cuando se agacho para tomarlos, la empuje hacia el closet. — finalizó, poniendo una sonrisa inocente.
—Oye. ¿Y no te preocupa que salga rápido de ahí? — preguntó, y viendo como su hermana desviaba la mirada y se rascaba la mejilla volvió a preguntar: —Miyako, que hiciste? —
—ohh… bueno… veras…—habló, riendo nerviosamente, y viendo que sus hermanas la veían con los brazos cruzados, suspiro y dijo: —digamos que extrañamente se rompió el picaporte de la puerta del closet. Y a menos que tiren la puerta… no podrá salir—. Terminó, evitando ver a sus hermanas a los ojos, de repente su vista capto a Ken en una de las mesas jugando con su celular. —Miren chicas, ahí está Ken! —.
Siguiendo a su hermana, las chicas se sentaron en la mesa junto a ken, que al parecer había salido a comprar un traje, para el baile de bienvenida que habría en su escuela este fin de semana. Una vez ahí, compraron algo de comer mientras hablaban sobre lo que había pasado en la tienda de zapatos. Momoko que solo escuchaba a sus hermanos hablar, diviso a lo lejos a un hombre de traje rojo, cabello negro bien peinado y de unos ojos completamente negros, que la veía fijamente parado en medio de la multitud de gente, que caminaba como si no hubiera nadie ahí.
Aparto la vista algo nerviosa por la mirada de ese hombre, su corazón empezó a latir rápidamente y su respiración empezaba a disminuir, sentía que poco a poco perdería el conocimiento, la última vez que se sintió así: fue antes de perder a su familia. Relajándose lo más que pudo y respirando profundamente, regreso la vista al lugar de antes, pero ahí ya no había nadie. Rápidamente se levantó de su asiento, dejando a sus hermanos desconcertados por su reacción y antes de que ellos pudieran decir algo, camino rápidamente hacia la dirección donde había visto al sujeto sospechoso.
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Los chicos se encontraban en el centro comercial comprando los trajes que usarían esa tarde, Makoto y Kojiro se habían separado de Masaru para divertirse un rato mientras él se dirigía a la zona de comidas. Seguía pensando en lo que había sucedido con Momoko la semana pasada, y en como en el transcurso de la semana la chica lo ignoraba por completo, hasta en ocasiones intentaba contactar con ella mentalmente, pero era en vano. Cada vez era más grande la necesidad de saber qué era lo que sucedía con ella y en como logro tener ese poder.
En su camino a las mesas pudo divisar a lo lejos a un hombre parado entre toda la multitud, se encontraba de perfil observando seriamente algo frente a él. Volteó en esa dirección y se sorprendió al ver a las chicas con un chico, sentados en una mesa platicando amenamente, —(el chico de la otra vez) — pensó con enojo, pero lo que llamó su atención fue la expresión que tenía Momoko, parecía… ¿asustada?
De pronto vio como la chica desviaba la vista y rápidamente volteo a ver al hombre de antes, un escalofrió le recorrió toda la columna vertebral: el hombre se encontraba sonriendo, una sonrisa tan tenebrosa, que haría que cualquier persona saliera corriendo. Justo en ese momento el hombre poso su vista en él y su sonrisa se ensancho aún más mientras susurraba algo que muy apenas logro entender: "Tanto tiempo… hijo mío". Nervioso y con el pulso acelerado, desvió la mirada de aquel hombre que no lograba reconocer, ¿Quién era? Y… ¿porque le decía hijo? ¿Lo estaría confundiendo?
Posando su vista nuevamente en donde se encontraba el sujeto, vio como este ya no estaba y en su lugar estaba Momoko volteando hacia todos lados en busca del hombre que se encontraba ahí unos segundos antes. Se acercó rápidamente a la chica y antes de que pudiera tocarla, ésta salió corriendo rápidamente hacia una dirección al azar. Sin perder tiempo la siguió de cerca, no sabía por qué, pero tenía un mal presentimiento y no quería estar lejos de ella por si llegaba a suceder algo.
Recorrieron casi todo el centro comercial y no veían nada, cada vez era más difícil estar cerca de ella, pues había demasiada gente, de un momento a otro al dar la vuelta en una esquina perdió de vista Momoko, empezó a buscar hacia todos lados y ya empezaba a desesperarse, si algo le llegaba a pasar no se lo perdonaría. Al dar la vuelta en una esquina choco de frente con sus hermanos, cayendo los tres de sentón.
—Oye idiota! ¡Fíjate por donde vas! — reclamó el moreno, sobándose la cabeza, pues al momento del choque se golpeó contra la cabeza de Makoto, dejando al pobre chico aturdido en el suelo.
—Fíjate tú por donde vas. ¡imbécil! — exclamó Masaru, poniéndose de pie. — Se puede saber a donde iban? — Preguntó, viendo como Kojiro levantaba de mala gana al rubio, que seguía un poco mareado por el golpe.
—Se puede saber, ¿dónde estabas tú? — respondió con una pregunta Kojiro, mientras apuntaba con su dedo hacia el pecho de Masaru. —Estuvimos buscándote por todos lados. Creímos que estarías en el área de comidas. Pero, ¡oh sorpresa! No estabas. — dijo, cruzando los brazos. Masaru rodo los ojos con fastidio, sus hermanos habían evitado que siguiera buscando a Momoko.
—Han visto a Momoko? — preguntó de vuelta, esperanzado de que sus hermanos la hayan visto bien, para poder tranquilizar un poco los nervios que tenía. No dejaba de pensar que algo malo podría pasarle.
—No. No la hemos visto. Pero si vimos a sus hermanas y al chico de la otra vez— respondió Makoto, tratando de tranquilizar a kojiro, que estaba a punto de lanzarse encima de Masaru por haberlo ignorado. —Parecía que tenían prisa, porque apenas terminaron de comer se fueron—.
—Ok… (¿quién era ese sujeto?… y, porque me siento tan nervioso?) — pensó, mientras estiraba el cuello de su camisa.
—Sucedió algo? — preguntó Makoto, viendo la expresión de su rostro. Masaru negó con la cabeza y le restó importancia, lo que menos quería era preocupar a sus hermanos con sus nervios. Makoto no muy seguro de su respuesta, decidió dejarlo para después. —Bueno, vayamos a comer y luego nos vamos a cambiar. El baile comienza a las 7, y ya son las 4— dijo, viendo la hora en el reloj que se encontraba en la pared. Sus hermanos asintieron con la cabeza y avanzaron hacia la zona de comidas.
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Después de buscar por todos lados, Momoko se rindió y decidió regresar a su casa, le mando un mensaje a Miyako para avisarles que regresaría antes. Mientras volaba en dirección a su hogar, pensaba en el hombre que había visto en el centro comercial y en porque se le hacía conocido, no dejaba de pensar en la razón de porque se sentía de esa manera, sentía miedo, sentía que algo malo pasaría. Ella no era de las que se dejara llevar por presentimientos, necesitaba hechos concretos para saber que algo malo pasaba, pero esto era extraño y no la dejaba tranquilizarse.
Una vez llegando a su hogar, entro por la ventana de su cuarto, se despojó de su ropa y entro rápidamente a la bañera, un buen baño le vendría bien para relajarse y mantener la mente en blanco. Después de un rato escuchó como abrían la puerta principal, eran sus hermanas, pues escuchó las risas de estas mientras Ken se quejaba por su ropa mojada. —(pobre Ken, esas niñas ya hicieron de las suyas) —pensó con lastima, pues siempre que se quedaba Ken acompañado de Miyako o Kaoru, una de las dos terminaba haciéndole una travesura, y que ni se diga si están las dos solas con él, era sorprendente que no haya terminado traumado por todos esos años que llevan viviendo juntos. Todavía recordaba cuando Kaoru le lleno los calzoncillos de polvo pica pica, solo porque Ken estaba viendo la tele cuando Kaoru quería ver su partido o cuando Miyako utilizo al pobre de Ken como modelo, solo para lucir sus nuevos vestidos.
Unos golpes en su puerta hicieron que saliera de sus pensamientos, se levantó de la bañera y se colocó la toalla alrededor del cuerpo, salió a paso tranquilo del baño y abrió la puerta de su cuarto, encontrándose con Miyako que tenía unas bolsas en sus manos.
—Nee-chan— habló, sonriendo cálidamente —Aquí están tu vestido y tus zapatos— dijo entregándole las bolsas. —estaré con Kaoru por si necesitas algo—. Terminó, dándose la vuelta caminando hacia la habitación de la morena.
Momoko cerró la puerta, caminó hacia su cama y dejo las bolsas sobre esta, se dirigió hacia su ropero y empezó a sacar su ropa interior, una vez teniendo todo listo empezó a cambiarse. Al terminar de arreglarse bajo las escaleras, en la sala estaba Ken sentado en el sofá individual, al parecer tendría una cena pues tenía puesto un traje muy formal: un pantalón de vestir color azul oscuro, camisa blanca con un bordado blanco en la parte de los botones, encima de esta traía puesto un saco azul oscuro, unos zapatos de vestir negros y traía el cabello en un estilo natural.
Momoko lo observo por un rato, era sorprendente como había crecido y lo guapo que se había puesto, si su hermana estuviera ahí, ahorita tendría un sonrojo extremo por la imagen que tenía enfrente. El pensar en su hermana hacia que se pusiera melancólica y le daban unas ganas incontrolables de llorar, de pronto sintió que alguien tocaba su hombro y al voltear vio a sus hermanas que ya estaban vestidas.
—Ken— hablo Miyako, haciendo que el chico volteara a verlas, quedando prendado por la imagen que tenía enfrente. Siempre supo que sus hermanas eran hermosas, pero lo que veía traspasaba esa idea. —Cómo nos vemos? — pregunto con una sonrisa, sacando al chico de sus pensamientos.
—Muy hermosas— respondió con una sonrisa.
—Gracias— habló, con una hermosa sonrisa —ten, este es para ti— dijo, entregándole un antifaz negro, que el chico tomo para ponérselo.
—nos vamos? —preguntó, estirando su mano hacia Momoko.
—(¿Iras con nosotras?) — preguntó Momoko, tomando la mano que el chico le ofrecía.
—Así es. Iré como su chaperón, fue una petición personal y encargo del profesor. Además, Miyako aceptó— respondió, aun sin quitar su sonrisa. Y cambiando de expresión añadió: —No dejaré que nadie se acerque a ustedes—.
—Sabes que somos mayores que tú? mocoso— habló Kaoru, pasando de largo con dirección a la puerta. —Sabemos cuidarnos solas—. Ken se encogió de hombros restándole importancia, y camino hacia la puerta con Momoko siendo seguidos por Miyako que cerró la puerta con llave tras de ella.
Subieron al auto de Kaoru, un Novitec Ferrari F430 color verde lima: regalo por su cumpleaños número 18 de parte del profesor y sus hermanas. Como era la noche de las chicas decidieron que Ken conduciría; a pesar de los reclamos de Kaoru diciendo que era su bebe y no dejaría que un mocoso condujera, Momoko iba de copiloto, Miyako y Kaoru en la parte trasera.
Cuando llegaron a la universidad se estacionaron lo más cerca posible del salón de eventos para poder encontrar rápidamente el auto cuando quisieran irse. La universidad tenía un salón de eventos privado, el cual utilizaban para los decatlones académicos organizados por la misma y para bailes, como en esta ocasión. Ken bajó primero del auto, se acercó a la puerta del copiloto y ayudó a bajar a Momoko, luego abrió la puerta trasera y ayudo a bajar a Miyako y Kaoru. Los tres caminaron con dirección a la entrada principal, Momoko iba agarrada del brazo derecho de ken, Miyako iba agarrada del brazo izquierdo y Kaoru estaba a un lado de ella.
Entraron por la puerta principal, atrayendo la mirada de todos los presentes, en especial la de 3 chicos que se encontraban en el centro del salón. Caminaron hacia la mesa principal, que se encontraba atrás de la pista de baile, donde las esperaban los maestros presentes y la directora.
—Qué bueno que llegaron chicas. Las estábamos esperando para comenzar con el baile—. Habló la directora, saludando a las chicas con un beso en la mejilla.
—Bueno, entonces hay que empezar— dijo Miyako, tomando el micrófono que uno de los maestros le ofrecía, se posicionó al centro de la pista de baile y atrás de ella, sus hermanas con la directora.
—Muy Buenas Noches, en nombre de la Presidenta de la Mesa Directiva de la Universidad de New Townsville, les agradezco su presencia de esta noche, esperamos que la pasen muy bien y disfruten de esta fiesta. Y sin más preámbulos damos comienzo al baile de bienvenida—. Habló Miyako, a través de los altoparlantes. Una vez termino se escucharon los aplausos y chiflidos de los alumnos, siendo seguido por el comienzo de la música.
Las chicas se despidieron de la directora que se fue directo a la mesa donde estaban los demás maestros y ellas a su vez caminaron a su mesa donde las esperaba un Ken sonriente.
—Vaya~— habló, mientras caballerosamente ayudaba a sus hermanas a sentarse —Ustedes sí que saben llamar la atención— dijo, tomando asiento. Y cambiando su expresión sonriente a una seria, añadió: —que bueno que vine con ustedes. Pareciera que estos chicos en cualquier momento soltaran las garras—.
Las chicas voltearon a su alrededor, dándose cuenta que efectivamente, las miradas de todos los chicos estaban puestas sobre ellas. Momoko actuó indiferente mientras Miyako y Kaoru rodaban los ojos fastidiadas, esa noche sería muy pesada. Y así fue, desde que llegaron no pararon las invitaciones para bailar, en especial para Momoko; qué, cómo era la chica más difícil de la universidad, los chicos no perdían la oportunidad para poder sacarla a bailar, cosa que no lograban pues Momoko nunca aceptaba y solo los ignoraba, siendo Ken y Kaoru los que terminaban ahuyentando a los chicos.
—Ya estoy harta! — exclamo Kaoru, —por qué no nos dejan en paz? —
—Tranquila, ya estamos a la mitad del baile— dijo Miyako — una hora más y habremos cumplido con nuestra presencia—
—Está bien— habló de mala gana, recargándose en su asiento. En eso la música se detiene y los alumnos se alejan de la pista para tomar asiento en sus mesas. En el centro de la pista se podía ver a la directora con micrófono en mano, al parecer daría un anuncio.
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Habían llegado a las 7 en punto. Algunos maestros ya estaban presentes incluyendo a la directora, solo faltaba que llegaran las Líderes de la Mesa Directiva para comenzar con el baile. Caminaron directo a una mesa pequeña rodeada por tres sillones y tomaron asiento.
—Ya vieron chicos— habló Makoto, llamando la atención de sus hermanos. —Todos los asientos tienen un numero grabado en el respaldo, el mío dice 26— dijo, apuntando hacia el número, haciendo que sus hermanos hicieran lo mismo.
—Es cierto. El mío es el 3— dijo kojiro, imitando la acción de su hermano
—Y el tuyo Masaru? —
—El 9—. Respondió observando a su alrededor y enfocando hacia la puerta principal esperando impacientemente que llegara Momoko. Necesitaba ver que estaba bien y hasta que la chica no estuviera frente a él, se tranquilizaría. No dejaba de pensar en lo que había pasado en el centro comercial, ese tipo era realmente extraño, porque le decía hijo? Si la única "persona" que le decía así era Mojo, pero el ya no estaba.
Unos minutos después se abre la puerta principal, sacando a Masaru de sus pensamientos y dejando ver a las 3 chicas acompañadas de un chico con traje azul y un antifaz negro. —(Otra vez ese sujeto) — pensó, apretando los puños.
Pero su enojo no duró mucho cuando vio a Momoko, traía un vestido corte sirena que acentuaba muy bien sus caderas, de cuello ojal con encaje color negro, que dejaba ver la finura de su cuello, manga larga también con encaje en las muñequeras, escote corazón, qué acentuaba sus muy definidos pechos, tela brillosa desde el escote hasta la cintura de un color rojo vino, una cintilla color negro en la cintura, del cual caía un velo color rojo vino con brillos plateados en la cola del velo, zapatos de tacón aguja color rojo vino con detalles negros en la punta y el tacón. Traía el cabello suelto que terminaban en rulos, un moño negro del lado izquierdo como adorno, su cadena plateada y sin olvidar su cubre bocas y los guantes.
Masaru no podía apartar la vista de ella, se veía hermosa —(Toda una diosa) — pensó, ruborizándose en el acto, tenía que agradecer que las luces estaban bajas donde se encontraba, porque si no, se notaría el sonrojo extremo que tendría en este momento.
—No me lo creo… esa es Kaoru? — preguntó Kojiro, apuntando hacia las chicas, con la boca y los ojos completamente abiertos por la impresión. Kaoru tenía un vestido blanco de escote cuadrado con tirantes a la altura de los hombros, con un diseño de 3 flores del lado derecho del busto, que realzaba su busto, el largo del vestido en línea A, con una abertura a la altura de la cadera hasta la punta, que dejaba a la vista sus piernas bien definidas, con estampado de flores en color negro, unos zapatos de tacón bajo color blanco. Traía el cabello sujeto en una cebolla baja, con el fleco acomodado hacia la izquierda y una diadema blanca con detalles plateados como adorno, tenía puesto un antifaz blanco con detalles negros alrededor de los ojos y una cadena plateada sencilla.
—Si… esa es Kaoru— afirmó Makoto, negando con la cabeza, pues kojiro, no dejaba de babear, —¿necesitas que te traiga una cubeta hermano? —. Dijo, recibiendo un golpe en la cabeza.
—Muy gracioso— habló de mala gana el moreno — Aunque… hay que admitir que las otras dos no se ven nada mal— dijo, mientras ponía una sonrisa burlona, pues sus hermanos se habían sonrojado mientras asentían, confirmando lo que había dicho.
—Tienes razón… Miyako se ve preciosa con ese vestido— dijo Makoto observando detenidamente a la rubia. Miyako traía un vestido strapless corte princesa de tres capas que le llegaba hasta 5 cm arriba de las rodillas, la capa de abajo era azul con destellos plateados, en holanes qué le daban volumen al vestido, la capa de arriba era amarilla de holanes con estampado de estrellas en tonos azules y dorados, la capa superior estaba dividida hacia los lados desde el busto hasta el borde del vestido, donde caía en holanes hacia los lados del mismos color y tonos que la capa inferior, en la cintura una cintilla dorada con un moño del mismo tono en la parte delantera, unos zapatos con tacón bajo amarillos, con la suela y el tacón de color azul y en la cintilla del tobillo un moño color azul. Traía el cabello sujeto en dos cebollitas altas, una diadema dorada con estrellas azules como adorno, aretes de estrella y una cadena dorada con estrellitas azules, tenía puesto un antifaz azul celeste con detalles dorados.
Vieron cómo las chicas caminaban hacia la mesa de los profesores, donde una vez llegaron, la directora las saludo mientras uno de los maestros se acercaba a Miyako con el micrófono en mano. Cuando la chica lo tomó caminaron al centro de la pista de baile dando el comienzo al baile de bienvenida.
Sin moverse de su lugar observaron a las chicas detenidamente, no pudieron evitar escuchar los comentarios que los otros chicos hacían sobre ellas, en especial Masaru, que cada vez que escuchaba cómo hablaban de Momoko, no hacía más que apretar los puños, porque si se dejaba llevar por el coraje, varias personas terminarían en el hospital.
Tan ensimismados estaban que ni cuenta se dieron cuando las chicas tomaron asiento en una de las mesas principales. En el transcurso del baile, notaron cómo aquellos "valientes" intentaban sacar a bailar a las chicas, cosa que no funcionaba porque, apenas se paraban frente a ellas: el chico que las acompañaba, ponía la mirada más aterradora que hubieran visto en su vida, logrando así que se alejara rápidamente. Y los que admitían tener más valor y lograban hacer la pregunta del siglo, Kaoru los alejaba de la manera más sutil que conocía: las amenazas.
—Creen que debamos invitarlas a bailar? — preguntó Makoto con algo de duda, sería buena idea?
—Debes estar bromeando hermanito… — respondió Kojiro, mirándolo como si estuviera loco, haciendo que el chico se encogerse de hombros y volteara hacia otro lado —apenas nos acerquemos a ellas, el imbécil que está con ellas empezaría a gruñir como perro rabioso, sin mencionar que Kaoru nos mataría apenas nos vea—.
—¿Acaso… tienes miedo, hermanito? — preguntó Masaru, viendo a Kojiro con una sonrisa burlona marcada en el rostro, haciendo que el moreno frunciera el ceño mientras su hermano rubio reía a lo bajo.
De pronto, la música se detiene haciendo que todas las personas que se encontraban bailando regresarán a sus asientos, y en el centro de la pista apareció la directora con micrófono en mano lista para comunicar algo.
—Bien chicos, espero que estén disfrutando el baile hasta ahora. Todavía les quedan 3 horas más de diversión. Pero, antes de que la noche termine les diré de una dinámica que tenemos preparada para todos ustedes, en especial para nuestras 3 hermosas líderes— dijo, apuntando hacia las chicas, que en ese momento voltearon a verse totalmente confundidas, pues no entendían que sucedía. —La cosa será así, si ya se dieron cuenta, en el respaldo de sus asientos hay unos números marcados, si no se han dado cuenta pueden verlo por ustedes mismos— mencionó apuntando hacia el frente, para que todos los alumnos vieran sus asientos, y volteando a ver a las chicas hizo una seña para que se acercaran a ella. —Bueno. Ya que verificaron lo que dije, esos serán sus números para el pequeño sorteo que haremos. Las chicas aquí presentes, se encargarán de sacar los números ganadores de ésta cajita— añadió, recibiendo una caja de uno de los profesores y volteando a ver a las chicas, acercó la caja para que cada una tomara una pelota de color blanco, el cual tenía un número marcado en ella —ahora chicas, ¿pueden decirme cuales son los números ganadores? La primera será Miyako, después Kaoru y al final será Momoko— concluyó entregándole el micrófono a Miyako.
—Ok. ¡Mi número ganador es el… 9! — dijo, mostrando la pelota blanca con el número 9 marcado en esta. Masaru estaba sorprendido, ése era su número! ¿Que había ganado? Indeciso, no sabía si pasar o quedarse donde estaba, hasta que los aplausos empezaron a sonar —vamos número 9, pasa adelante— y apoyado por sus hermanos que estaban igual o más sorprendidos que él, camino al centro de la pista hasta situarse a un lado de la rubia.
Aplausos y ovaciones, era lo que se podía escuchar en ese momento, y uno que otro suspiro y grito de las chicas, pues el hecho de ver a uno de los chicos más guapos y sexys de la Universidad era todo un privilegio. Masaru, tenía puesto una camisa gris arremangada hasta los codos, encima de ésta un chaleco blanco que se pegaba perfectamente a su cuerpo, haciendo ver lo delgado, pero bien formado que estaba, un pantalón de cuadros grises y negros, una corbata gris perfectamente arreglada, unos zapatos de vestir color negro y un antifaz del mismo color.
—(Debe ser una broma)— pensó Miyako, poniendo una espectacular sonrisa falsa mientras le pasaba el micrófono a su hermana morena que se encontraba igual que ella.
—Mi número es el 3— anunció de manera simple, imitando la acción de su hermana. A diferencia de Masaru, Kojiro pasó al centro de la pista con una reluciente sonrisa situándose a un lado de la morena, quedando en medio de ella y la rubia.
Y al igual que su hermano, los aplausos no se hicieron esperar, pues ahora no sólo era uno, si no, dos chicos guapos y sexys. Kojiro iba vestido con una camisa negra rayada con los dos botones del cuello desabrochados, encima de esta traía un saco color negro, una pantalón y zapatos igual negros, una corbata gris con detalles negros en la punta y un antifaz igual de color negro.
—(Esto es una maldita broma)— pensó Kaoru, sin ocultar el desprecio que sentía hacia el chico que tenía ubicado a un lado de ella, el cual, por cierto, no dejaba de sonreír y pensar en la buena suerte que tenía: sin querer, logró acercarse a la chica más sexy de la universidad.
—Bien Momoko, ¿cuál es tu número? — preguntó Kaoru, volteando a ver a su Hermana pelirroja. Momoko le dio la pelota a su hermana para que viera el número —el número 26— dijo, volteando hacia el frente para ver al "ganador". Grande fue su sorpresa al ver cómo Makoto se acercaba temeroso y un poco alegre para situarse en medio de ellas dos.
Y una vez más el bullicio de la gente no se hizo esperar; tres chicos extremadamente sexys, considerados el trío de "adonis", era la mejor imagen que toda chica pudiera tener. Makoto traía una camisa de manga larga color azul rey, un pantalón negro con tirantes, el cuello de la camisa lo tenía bien acomodado con un moño amarillo como corbata, zapatos de charol negros y un antifaz igual negro.
—(No puede ser…) —dijo Momoko cansinamente haciendo que sus hermanas asintieran con el ceño fruncido y los brazos cruzados. Kaoru sin entender todavía que sucedía le entregó el micrófono a la directora.
—Muy bien, ya que tenemos a los ganadores, este será su premio… —paró, dejando un ambiente de suspenso haciendo que todos en el salón empezaran a hacer escándalo, y volviendo su vista a las chicas, dijo con una enorme sonrisa: —¡Bailarán con su chico ganador, el resto de la noche! — exclamó la directora, muy entusiasmada, sin darse cuenta que acababa de darles el peor momento de sus vidas, a las chicas.
Kaoru y Miyako estuvieron a punto de explotar. Pero una seña de Momoko fue suficiente para que callara, y no es que estuviera muy feliz con la situación, claro que no; de las tres, ella era la que más aborrecía la idea de tener que bailar con alguno de ellos, en especial con él. Hubiera deseado nunca volver a intercambiar palabras con Makoto; después de lo que sucedió, esperaba nunca volver a verlo. Pero, por más que los odiara tenía un deber con la escuela, aun cuando era algo que ella no aprobara, y ante la directora tenía una imagen y respeto que proteger, así que aún que sea trataría de estar en "paz" lo que resta de la noche.
La directora se alejó, dejando a las tres parejas en el centro de la pista pues se encargaría de comenzar las baladas de la noche. Las canciones más lentas y cursis, nunca fueron las favoritas de Kaoru y en esta situación lo eran menos. Cada que podía, intencionalmente le daba un pisotón con toda su fuerza, haciendo que Kojiro hiciera gestos y apretara más su agarre de las manos para aguantarse el dolor, cosa que provocaba una tremenda risa en Kaoru, pero lo ocultaba muy bien poniendo la cara más seria que tenía. Miyako por su parte adoraba esas canciones, perfectas para relajarse, pasos lentos y bellos, como las princesas. Pero, en ese momento no se sentía como una princesa, menos con su acompañante. No podía negar que Masaru bailaba excelente, pasos precisos sin errores, pero el ambiente era otra cosa; los dos tenían una mirada seria e indiferente, ni siquiera miraban a su pareja, veían cualquier otra cosa que no fuera la persona que tenían en frente.
En ocasiones Miyako y Kaoru lanzaban miradas furtivas a la pareja que se encontraba al centro de la pista, estaban seguras que Momoko sabía defenderse sola, pero nunca estaba de más ser precavidas. Si Makoto intentaba algo ellas estaban dispuestas a entrar en acción.
—Tranquila. Él no le hará nada— habló Masaru dándole una vuelta a Miyako tomándola de nuevo de la cintura.
—No me fío— dijo Miyako —ya le destruyó la vida una vez, quien dice que no lo volverá a hacer— mencionó con voz seria, dejando al pelirrojo con la duda, ¿a qué se refería? —No dejaré que la vuelva a traicionar— concluyó, parando abruptamente su paso, pues la canción había terminado. —Si me disculpas iré a descansar un rato—.
—Tenemos que estar juntos el resto de la noche—.
—Sólo para bailar— mencionó dándose la vuelta, para dirigirse a su mesa.
Masaru se quedó quieto en su lugar pensando en las palabras de Miyako, había algo que él no sabía, y eso lo estaba matando. Debía hablar con Makoto y hacer que le dijera la verdad. Se dio la vuelta y caminó al lado contrario al de la rubia para tomar asiento en su mesa.
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Desde que habían empezado a bailar, no se separaron ni un segundo. Para Makoto, era la oportunidad perfecta de solucionar las cosas, pero Momoko lo único que quería era irse de ahí. El simple hecho de permanecer más tiempo con él era una maldición, no quería, pero no tenía otra opción, era su deber como Presidenta de la Directiva, tenía una responsabilidad que jamás dejaría de lado, por hechos del pasado. Aún cuando tuviera tantas ganas de matar al chico que tenía enfrente.
—Hace frío, ¿no crees? —preguntó, tratando de iniciar la conversación, aunque la verdad si se le hacía raro, en el momento de colocarse en el centro de la pista de baile la temperatura era más fría, pero le restó importancia. Estaba buscando el momento perfecto para poder hablar con ella, tenía que ser ya, porque si lo dejaba para más tarde estaba seguro que nunca encontraría otra oportunidad. De pronto escuchó una tonada muy familiar, esa canción ya la conocía, era el momento de hablar.
—Recuerdas esa canción? — preguntó, tomándola firmemente de la mano. Ya se esperaba que el chico comenzaría a hablar, pero no creyó que, en esa situación, mucho menos con esa canción que le traía muchos recuerdos del pasado. Lo odiaba, pero no podía evitar sentir nostalgia por aquellos tiempos. Empezaron a bailar lento un poco separados pero lo suficiente para no estar tan pegada a él.
Love is where this begins
Thank you for letting me in
You've always known where I stand
I've never had to pretend
[... Se encontraba una chica llorando cerca de un claro, sus ojos rosas estaban brillosos y un poco rojos por el llanto.
—Por qué lloras? — preguntó una voz atrás de ella, sobresaltándola. Rápidamente volteo encontrándose frente a frente con uno de sus enemigos mortales.
—Eso a ti no te incumbe ¿Acaso quieres pelear? — respondió a la defensiva, preparándose para luchar.
—Al parecer no soy el único con problemas— dijo, pasando de largo a la chica, sentándose en la orilla de un pequeño arroyo...]
Makoto le dio una vuelta, volviéndola a tomar de la cintura acercándola un poco más hacia él. Pero Momoko, dio un paso atrás para separarse.
And I feel my life is better
Because you're a part of it
I know without you by my side
That I would be different
[... —Boomer! ¿Qué te pasó? — preguntó asustada, al ver como su amigo aterrizaba frente a ella, lleno de moretones. —Otra vez tus hermanos verdad? — el rubio asintió con la cabeza, tomando asiento bajo la sombra de un árbol, seguido de la chica. —Y ahora por qué pelearon? — preguntó mientras trataba las heridas de su rostro.
—Ellos dicen que soy débil, porque no puedo derrotar a la bebita llorona..., ¡Auch! — exclamó, al recibir un golpe en la nuca —Oye! ¡Eso me dolió! —.
—Pues, esa "bebita llorona" es mi amiga— dijo, algo ofendida. —Además, ellos no pueden ganarnos ni a mí, ni a Buttercup— mencionó con burla.
Thank you for all of your trust
Thank you for not giving up
Thank you for holding my hand
You've always known where I stand
—Lo que pasa es que tú y esa marimacha son demasiado toscas al luchar. A veces, dudo que sean mujeres...— susurró lo último, pero para su desgracia Blossom tenía un buen oído.
—Que dijiste! — gruño, indignada. Boomer asustado por lo que dijo, salió corriendo de ahí siendo perseguido por Blossom, que estaba furiosa...]
Empezaron a dar pasos más largos, bailando por todo el centro de la pista de baile, mientras los dos giraban al compás de la canción, siendo el centro de atención de todas las parejas que también se encontraban bailando.
And I feel my life is better
So is the world we're living in
I'm thankful for the time I spent
With my best friend
[...—Feliz cumpleaños Boomer! — el chico estaba sorprendido, no sabía qué hacer, solo observaba la caja que tenía un envoltorio azul y un moño color negro, algo curioso. —Ten es para ti— insistió acercando un poco más la caja hacia el chico.
—Cumpleaños? ¿Qué es eso? — preguntó no entendiendo.
—No sabes que es un cumpleaños? — el chico negó con la cabeza. —Pues... un cumpleaños es cuando festejas un año más de vida—.
Thank you for calling me out
Thank you for waking me up
Thank you for breaking it down
Thank you for choosing us
—Y como sabes que hoy es mi cumpleaños? — preguntó, tomando el regalo empezando a abrirlo.
—Pues... Porque hoy hace un año tú y tus hermanos fueron creados- respondió, viendo tiernamente al chico mientras este veía fascinado un peluche de pulpo color naranja con un moñito azul en la cabeza. —Te gusta? —.
—Es muy bonito. Gracias Blossom— dijo, abrazando a la chica...]
—Sabes... Todavía sigo teniendo a Púlpi. Es mi más grande tesoro. Momoko por primera vez en toda la noche volteó a verlo, siempre había creído que lo había tirado. Fue el primer regalo que dio a quién consideraba su mejor amigo, — (y terminó siendo una farsa) — pensó con rabia.
Thank you for all you're about
Thank you for lifting me up
Thank you for keeping me grounded
And being here now
[...—Blossom! — gritó emocionado, corriendo hacia su compañera que se encontraba bajo la sombra de un árbol leyendo un libro.
—Boomer, ya te he dicho que mi nombre real es Momoko— reprochó, cerrando su libro volteando a ver al rubio que se había sentado a su lado hace unos segundos.
—Lo siento...— susurró sonrojado y volviendo su ánimo, añadió: —Te tengo una sorpresa. Cierra los ojos—.
—No es nada malo, ¿cierto? — dijo, mirándolo desconfiada.
—Me ofendes— mencionó, haciendo un puchero.
—Está bien...— dijo, cerrando los ojos.
My life is better,
Because you're a part of it
I know without you by my side
That I would be different
Yes I feel my life is better
—Feliz Aniversario, Momoko— dijo, poniendo una pequeña cajita en las manos de la chica, haciendo que esta abra los ojos sorprendida. —Gracias por ser mi mejor amiga—.
—Boomer…— susurró aún más sorprendida por el detalle: una cajita rectangular con un envoltorio blanco con corazones rosas y un moño rojo. Abrió la caja encontrando dentro de esta un Listón rojo perfectamente doblado, cuando lo saco de la caja las puntas del listón quedaron suspendidas dejando ver un corazoncito rosa que colgaba de cada punta. —Es muy bonito…Gracias—
—Todavía, hay más—
—Más? — preguntó. El chico apuntó a una pequeña USB que se encontraba en la cajita
—Cuando llegues a tu casa lo escuchas… espero que te guste— susurró lo último sonrojado...]
And so is the world we're living in
I'm thankful for the time I spent
With my best friend
You're my best friend.
La música paró, y con ella los dos dejaron de moverse. Makoto sabía que si no decía algo ese momento tan tranquilo terminaría y Momoko no lo volvería a mirar otra vez.
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Ken se había quedado sentado en su lugar esperando que el dichoso sorteo terminara y sus hermanas regresarán a sus asientos. Pero nunca se imaginó que las cosas terminarían así; desde que vio al pelirrojo pasar al frente y posicionarse a un lado de Miyako, se dio cuenta que lo conocía de algún lado, pero no recordaba de donde el antifaz negro no le ayudaba mucho. Le pareció graciosa la actitud del chico moreno, se notaba que el tipo no sabía con quién estaba, hasta le dio un poco de lástima al ver el rostro de desprecio que su hermana tenía. Pero, cuando vio como el chico rubio se acercaba a Momoko, todo cobró sentido, ya sabía de donde recordaba a los chicos: eran los rowdys y ese rubio era el culpable de la tragedia que provocó la pérdida de Momoko, ni el estúpido antifaz haría que se equivocara con algo así. ¿Cómo olvidar a la persona que más sufrimiento te causó alguna vez? Por él, perdió a alguien extremadamente importante y jamás lo perdonaría por eso.
Estuvo a punto de protestar igual que sus hermanas, cuando la directora dijo que tenían que bailar juntos el resto de la noche. Pero, antes de que pudiera ponerse de pie, una seña de Momoko fue suficiente para que se quedara quieto en su lugar. Conocía a su hermana mayor, bien sabía que ella no dejaría que hiciera todo un escándalo y arruinara la noche a los demás, así que a regañadientes se quedó quieto mientras cruzaba los brazos, fruncía el ceño y se recargaba en su asiento. Observó como Miyako se acercaba a la mesa y se levantó para acomodarle la silla a Miyako, para que ésta pudiera sentarse, una vez hecho su labor tomo asiento a un lado de ella y le ofreció un vaso con agua que se encontraba en la mesa.
—Por qué no me dijeron que ellos estaban aquí? — preguntó, viendo como su hermana dejaba el vaso vacío en la mesa.
—Los reconociste…— susurró, más que una pregunta era una afirmación. Sabía que Ken no era tonto, al contrario, era muy perspicaz igual que Momoko.
—No soy idiota. ¡Como olvidaría a la persona que le destruyó la vida a Momoko! — mencionó Ken, dando un manotazo a la mesa, haciendo que los cubiertos y vasos dieran un brinco.
En ese momento llegó Kaoru con cara de pocos amigos, tomó asiento a un lado de su hermana y cruzo los brazos recargándose en su silla. Quería largarse de esa fiesta ya, pero no lo harían hasta que Momoko lo decidiera. Posó su vista en sus hermanos: Ken veía con enojo a Miyako mientras ésta estaba indiferente a la mirada del chico, viendo un vaso de cristal vacío.
—Y ahora que pasa? — preguntó Kaoru, logrando un suspiro de Miyako.
—Por qué no me lo dijeron? — preguntó nuevamente, esta vez viendo a la morena.
—Que cosa? — preguntó, no entendiendo a que se refería.
—A que él, había regresado— dijo, apuntando a su hermana que todavía se encontraba bailando con Makoto en el centro de la pista.
—No sé. No era el momento— mencionó, restándole importancia al asunto. La verdad no tenía ganas para hablar sobre ellos, suficiente era tener que aguantar al idiota de Kojiro.
—Y cuando sería el dichoso momento? — preguntó —Cuando Momoko esté otra vez sufriendo? —.
—Ella es más fuerte que antes— dijo Kaoru.
—Eso no lo justifica— ella sabía perfectamente que Ken tenía razón. Momoko no soportaría otra perdida, por más fuerte que se haya vuelto con el paso de los años, los traumas de ese grado no se superan tan fácilmente.
—No dejaremos que la vuelva a engañar— hablo Miyako, tratando de tranquilizar a Ken. Ellas sabían que él tenía la razón suficiente para estar enojado.
—Claro que no! — espetó, cruzando los brazos y volteando a ver a su hermana mayor que seguía bailando.
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—Momoko— la llamó, poniendo su mano izquierda en su mejilla y con la otra en la cintura para que la chica lo viera directamente a os ojos, por un momento Makoto creyó ver que los ojos de Momoko dejaron de ser rosas a convertirse en un negro tan profundo y frio. Sacudió la cabeza alejando esa imagen, y volviendo a ver a la chica, los ojos ya eran del mismo color de siempre. Cualquiera que los viera diría que estaban a punto de besarse, cuando la verdadera intención de Makoto era mantenerla sujetada para que ésta lo dejara hablar. —Sé que me odias, porque me fui y no te dije nada. Créeme que esa no era mi intención, las cosas pasaron tan rápido que no pude reaccionar, cuando me di cuenta ya era demasiado tarde y estábamos camino a otra ciudad con Mojo y mis hermanos. Quería regresar y decirte que me iría por un tiempo y que no te preocuparas por mí, pero el simple hecho de ir a buscarte para explicarte las cosas haría que me delatara con mis hermanos. Nunca les dije que hablaba contigo y mucho menos que nos encontrábamos a escondidas en el bosque. Si ellos llegaban a enterarse que tenía contacto con una enemiga, me hubieran obligado a que te dejara de hablar, y yo no estaba dispuesto a hacer eso. Te convertiste en alguien de suma importancia, Momoko. Te convertiste en mi mejor amiga. Te convertiste en la hermana que siempre quise— dijo, viéndola con tristeza, pues, aunque Momoko lo veía directamente a los ojos, no hacia ni un gesto ni nada.
En lo único en lo que Momoko estaba pensando, era que, en ni un momento Makoto se disculpó por la muerte de sus padres. Él era tan cínico como para disculparse con ella, sin la verdadera razón de su odio. Tenía que admitir que, si le dolió el hecho de que el desapareciera sin siquiera decir adiós, pero eso ya lo había asimilado: lo más probable es que Mojo los hubiera arrastrado con él, cosa que no era mentira. Pero, el simple hecho de que en ni un momento haya tocado el tema de sus padres le dio un coraje, un inmenso coraje, que estuvo a punto de atizarle un tremendo puñetazo en el rostro, pero esa simple idea la alejo de su mente, simplemente no era el momento, ni el lugar. Estuvo a punto de irse, pero Makoto nuevamente habló:
—Yo…estoy seguro que no estás enojada conmigo por eso, ¿cierto? — preguntó. Sin apartar la vista Momoko asintió ligeramente. —La verdad es que…— dio un largo suspiro y agacho la cabeza, no quería ver la reacción que tendría cuando se lo dijera —…me acerqué a ti, con el propósito de sacarte información— dijo, soltando a la chica, esperando el impacto de la cacheta que esperaba recibiría. Pero, esta jamás llegó, de manera inmediata levantó la cabeza observando los ojos de Momoko, asustándose en el acto, pues sus ojos eran completamente negros. Sintió un escalofrió por toda la espalda, su instinto de supervivencia le decía que tenía que huir de ahí y alejarse lo más que pudiera de ella, pero su conciencia no se lo permitía, no podía dejarla ahí, no así. Tenía que arreglar las cosas y tenía que hacerlo ya.
Estando en el centro del baile y con las canciones todavía sonando, Makoto se arriesgó y volvió a tomar a Momoko de la cintura para volver a bailar, de lo contrario serian empujados por todos los de ahí. Poniendo resistencia al tacto del chico, Momoko intentó no moverse, pero tenía que hacerlo, no quería salir de ahí con varios pisotones, o si no, muchas personas terminarían congeladas y aunque no quisiera, la música le ayudaba mucho.
—Him me escogió, creyendo que yo era perfecto para la misión. Creía que por ser el menor y ser la contraparte de Bubbles, sería un trabajo sencillo para mí—. Dio una vuelta con la chica, dando pasos cortos intentando no chocar con nadie. —Al principio mi objetivo era Bubbles por ser la más inocente, creí que sería fácil engañarla. Pero, no sabía cómo acercarme a ella, o, a alguna de ustedes. Entonces un día mientras planeaba un encuentro casual con ella, me topé con una chica que se encontraba llorando por el rechazo de un chico. Ese día fue cuando te encontré, ese día fue cuando todo lo que vivimos comenzó—. Dieron otra vuelta, regresando al punto de partida y siguieron bailando al son de la música. —Lo primero que pensé fue "tengo mala suerte", pero cuando vi que estabas llorando, me dio curiosidad y quise acercarme, la verdad no esperaba que te quedaras, y con el simple hecho de que lo hicieras, lograste que pusiera en marcha mi plan. Pero, las cosas cambiaron con el paso del tiempo, mientras poco a poco te iba conociendo, más disfrutaba el pasar esos momentos contigo, esos pequeños ratos en el bosque, se convertían en mis momentos favoritos en el día—. En un impulso Makoto jaló a Momoko acercándola a él, haciendo que ella quedara pegada a su cuerpo, no era más alto que Masaru, pero si era tan alto como para que su rostro quedara a la altura de su pecho. Momoko se separó un poco de él, estar así de cerca le traía recuerdos del pasado.
A unos metros de ahí, se encontraba un pelirrojo de brazos cruzados, se notaba furioso, pues apretaba su antebrazo con demasiada fuerza. El simple hecho de ver a su hermano tan cerca de la pelirroja, le provocaba un fuerte nudo en el estómago y unas ganas inmensas de matar a alguien. Pero no intervenía por el simple hecho de que no era el momento, además, de que se veía que los dos hablaban de algo importante, pues los gestos de Boomer y la poca interacción de Momoko lo confirmaban.
—Gracias a esos momentos juntos, deje de darle información tuya a Him. Cada vez que el me preguntaba algo de ti, simplemente decía que tu no confiabas en mí y no me decías nada. Deje de ser su espía, para poder ser el mejor amigo de Momoko Akatsutsumi y poder estar más tiempo con mi hermana mayor—. Momoko escuchaba atentamente la explicación de Makoto, no sabía si creerle o no. ¿Quien le aseguraba que lo que decía era cierto? Nadie. Aparte, que si el no hubiera dicho nada sus padres seguirían vivos, cosa que no es así, entonces, el debió haber hablado antes de dejar de ser su espía. —Nee-san…— susurró. Un escalofrió le recorrió la espalda, ¿hace cuánto que no escuchaba que le dijera de esa forma? Se escuchaba tan diferente, su voz de niño bueno algo aguda para su edad cambio en todo sentido, ahora era más grave, más cálida, más segura y protectora. Sin soportar un segundo más ahí, salió corriendo del salón dejando al pobre chico solo en la pista, ni siquiera se dio cuenta que era seguida de cerca por dos personas más, uno más lejos que el otro.
Makoto se quedó en medio de la pista algo deprimido, creyó que, si le contaba la verdad, Momoko lo perdonaría y podrían estar juntos como en el pasado. Cabizbajo, caminó hacia su hermano moreno que se encontraba de pie aun lado de su mesa con una copa en su mano.
—Todo Bien? — pregunto un poco preocupado. Ver como Momoko salía corriendo y a su hermano pelirrojo ir tras ella lo dejo desconcertado.
—No. Todo está mal—. Respondió, sin levantar el rostro.
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—(¿Por qué no ha dejado de bailar?) — pensó preocupado. Ya llevaban más de 3 canciones bailando y Momoko aún no regresaba a su asiento. De pronto vio como Momoko se separa bruscamente de Makoto y sale corriendo del salón. —Maldita sea…— dijo, lo suficientemente alto para que sus hermanas lo escucharan.
—Que sucede? — preguntó Miyako confundida.
—Momoko salió corriendo— mencionó levantándose de su asiento para salir corriendo en la dirección de su hermana.
—Ese maldito...— dijo Kaoru, imitando la acción de su hermano se dirigió a paso veloz seguida de Miyako, hacia el rubio que se encontraba hablando con su hermano moreno. —Que le hiciste? — gruño, tomándolo de la camisa acercándolo a su rostro.
—Oye... tranquila preciosa— habló Kojiro jalando a su hermano hacia atrás haciendo que la morena lo soltara e interponiéndose entre los dos para que Kaoru no se le acercara.
—No me digas preciosa, imbécil— espetó, tratando de quitar a Kojiro de su camino —¿qué le hiciste a mi hermana? — preguntó, mientras aun forcejeaba con el moreno.
—Yo solo quería hablar con ella— respondió Makoto, viendo como Kojiro soltaba a Kaoru, que empezaba a tranquilizarse.
—Para qué? — preguntó Miyako, viendo a Makoto de manera amenazante.
—Quería disculparme— respondió bajando la mirada.
—No crees que es demasiado tarde para eso? — mencionó Miyako furiosa, —le destruiste la vida! Y desapareciste como un vil cobarde— habló bajo, pero lo suficientemente alto para que los 3 escucharan.
—De qué hablas? — preguntó no entendiendo a qué se refería.
—No intentes hacerte el inocente— habló Kaoru con rabia. —Por tu culpa… Asesinaron a la familia de Momoko—. Ambos hermanos abrieron los ojos incrédulos. Makoto jamás creyó que su traición había causado un daño irreparable en la persona que más apreciaba. Kojiro no sabía a qué se referían, pero el simple hecho de escuchar ese suceso lo sorprendió. Makoto, involucrado en un asesinato? Eso era imposible, donde estaba él como para no darse cuenta.
—Que estás diciendo?, Kaoru— preguntó Kojiro viendo a la morena.
—Eso, pregúntaselo a tu hermano— dijo, viendo al rubio que se mantenía con la cabeza agachada, y volviendo la vista al moreno, añadió: —Al parecer les ha estado ocultando cosas todo este tiempo— y se marchó de ahí siendo seguida por Miyako.
—Que hiciste Makoto? — preguntó, viéndolo con el ceño fruncido.
—Yo…— titubeó, tenía que decirles la verdad —yo…—.
—Espera...— levantó una mano haciendo que su hermano callara —hay que encontrar a Masaru. Porque supongo que él tampoco lo sabe—, Makoto negó con la cabeza. Kojiro se dio la vuelta y ambos caminaron a la salida, tendrían que encontrar a Masaru y hablar sobre lo que Miyako y Kaoru dijeron, aparte de escuchar la explicación de Makoto.
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Momoko estaba tan distraída que ni cuenta se dio cuando llegó a la fuente que se encontraba en el centro del campus. Se sentó a la orilla de la fuente, necesitaba pensar bien las cosas, ¿debería perdonarlo? ¿Cómo hacerlo? Muchas preguntas rondaban por su cabeza, quería ayearle una solución a todo, pero el simple hecho de recordar a sus padres y a su…hermana, todo era tan confuso.
—Cada vez te vuelves más y más hermosa… mi pequeña— una voz cerca de ella hiso que se alejara de sus pensamientos, haciéndola reaccionar de manera brusca levantándose de su lugar volteando hacia todos lados buscando el origen de la voz. A un lado de la fuente cerca del faro, se asomó una sombra que cada que se acercaba más a ella tomaba la forma de un hombre. Al estar lo suficientemente cerca de la luz se pudo divisar mejor la imagen del sujeto. Era el mismo que había visto esa mañana, pero seguía sin reconocerlo. —Veo que no me recuerdas… mi pequeña Mimí—.
Momoko abrió exageradamente los ojos debido a la sorpresa, Mimí? Una y otra vez se repetía con insistencia ese nombre, ¿dónde más lo había escuchado? Y como si hubieran escuchado su pregunta una voz siniestra se escuchó dentro de su cabeza haciéndola estremecer. Su cuerpo se tensó, su respiración disminuyó, poco a poco perdía fuerzas para mantenerse de pie. El sujeto al ver su reacción no pudo evitar sonreír, una sonrisa tan retorcida, que cualquiera que la viera caería de rodillas por el miedo, haciendo que con eso la chica recordara su persona. —(No puede ser)— pensó aterrada.
—Así es pequeña. Papá regresó por ti—.
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Chan chan chan... a que se quedaron picadas. perdón se que me tarde y mucho un mes casi, pero aqui esta el capitulo, ojalá lo hayan disfrutado tanto como yo disfruté escribirlo, no quería terminarlo asi, pero si continuaba me tomaría todavía mucho más tiempo y mucho mas letras y la verdad quería dejarlo en mas capitulos.
Espero les haya gustado y me dejen reviews, y si pueden y se los agradeceria mucho compartan esta historia (creo que si es mucho pedir) xD
La canción que utilicé para el baile de Momoko y Makoto se llama Best Friend de Jason Marz
Mis Saludos y Muchos brazos y besos a todos aquellos que hoy luchan por salir adelante después del terremoto en México, Morelos, Oaxaca y Puebla y todos aquellos que dan de su tiempo para ayudar a los que lo necesitan.
Bye Bye y esperen el proximo capitulo, les esperan muchas mas emociones (eso espero).
Tambien les recomiendo mi nueva Historia "Gracias a ti" incluye Lemon, ahi les deje una pequeña actividad, si quieres participar claro está.
Agradecimientos a :
scxxpio: Aqui esta el siguiente capitulo, espero lo disfrutes y lamento la demora, mucho trabajo (malas excusas xD)
ladyReyes: Que bueno que te haya gustado mi historia. Aquí tienes el siguiente capitulo, espero lo disfrutes y muchos abrazos, espero que todo este bien por aya y mucha suerte.
Capítulo Editado: Quise tomar en cuenta los puntos que me dio scxxpio y espero que de esta manera sea más fácil leerlo.
