Sukka Week

Day 4 Prompt: Propuesta

Hogar es donde está el corazón


Sokka suspiró, miró el documento sobre la mesa ante él, a sus hijas que aparecían de cuando en cuando en su campo de visión cuando cruzaban por la ventana del despacho del Señor del Fuego, a su esposa embarazada que acariciaba tranquilamente su panza mientras distraía a la más pequeña de sus hijas y finalmente al joven Señor del Fuego que esperaba su respuesta.

Zuko volvió a empujar el pincel y el tintero sobre la mesa, en su dirección pero Sokka lo ignoró. Todavía no. Tenía que pensar.

Cuando le había propuesto a Hakoda tomar el lugar de su padre en Ciudad República, Hakoda le había dicho que mejor se dedicara a disfrutar de la vida, que no se preocupara por esas cosas y que si quería se quedara en Kyoshi hasta que Mitsuki naciera y que luego se asentaran en el Polo Sur. Y lo habían hecho, era una nueva aventura que les presentaba la vida pero que por encima de todo les permitía estar juntos, por lo que la habían aceptado con los brazos abiertos. La pequeña familia se había adaptado maravillosamente a la tierra natal de la cabeza de la familia; aunque Suki a veces extrañaba Kyoshi e incluso la calidez de la Nación del Fuego, solía decirle que a ella le bastaba estar con él, aunque las noches duraran meses y el verano lo mismo que un suspiro.

Y después de Mitsuki, llegaron Ayanami, Yuzuki y finalmente Sayumi y la casa en el centro de la capital de la Tribu Agua se llenó de bullicio en menos de diez años; y ahora justo cuando había renunciado a pasar la herencia guerrera de su Tribu a un descendiente masculino, Suki lo había sorprendido en su cumpleaños con la noticia de que estaban otra vez en la dulce espera. Y hasta antes de embarcarse a Ciudad República, Yue no había dado señales para desmentir el presentimiento de Suki de que el bebé en su vientre era un varón.

Al ver a su familia, aunque sea de refilón a las niñas por la ventana corriendo con Oyuki, la hija de Zuko, no podía evitar que se le encogiera el corazón y se le ciñera el estómago. Tenía el futuro de todos en sus manos, y aunque Suki repasó con el los pro y los contra de la mudanza, que concluyeron que los pro son mayoría, o que quizás debieron aguardar antes de decirles que sí a Zuko y Aang y transformar su vida de un día para otro, sería su firma sobre el papel y en cierta forma aunque la decisión hay sido tomada de manera conjunta, si algo sale mal, él sería el culpable.

El palacete en el que estaban quedándose durante su estadía en la capital de la República de las Naciones pertenecía al Señor del Fuego, pero este había prometido cederlo si Sokka accedía a firmar de una buena vez la propuesta. Suki había estado encantada con el futuro obsequio de Zuko y se entretenía con Sayumi elgiendo alfombras y cortinas de un catalogo para decorar el palacete a gusto y paladar. Sokka oía la risa de Suki y las palabras a media lengua de su hija menor. Entonces, también escuchó el tamborileo de los dedos de Zuko sobre la mesa de caoba de su despacho y lo miró con cara de pocos amigos. Su viejo amigo le respondió con una mirada significativa, es que no piensas firmar.

-Estoy pensando -espetó ante el comentario silencioso.

-Nadie dijo nada -respondió el Señor del Fuego levantándose y yendo a jugar con Sayumi para que Suki pudiera acercarse a su esposo y convencerlo de que firme de una vez ese papel y así todos poder ir a cenar.

Zuko tomó a la pequeña Sayumi de los brazos de Suki que además se las arregló para meter un muñeco de la Avatar Kyoshi entre el pecho del Señor del Fuego y su hija. Le sonrió a manera de disculpa mientras él le respondía encogiéndose de hombros.

-¿Qué te parece si buscamos a tus hermanas, eh, Sayumi? -le propuso y la niña asintió con los ojos como platos, un poco intimidada por ese hombre que casi nunca sonreía pero que contaba las mejores historias de todas.

Cuando desaparecieron, Suki se levantó con esfuerzo del sillón en el que había estado sentada y se apresuró a acercarse a su esposo que aún seguía tras el escritorio de caoba sin levantar la cabeza del documento aún sin firmar. Él no la vio hasta que ella estuvo frente al escritorio. Sokka extendió un brazo para que se pusiera a su lado, pero ella lo evitó y se colocó a su espalda, le rodeó el cuello en un abrazo y recargó su barbilla sobre la cabeza de él. Sintió que él sonreía y ella también sonrió.

-¿Entonces? ¿Ya puedo empezar a mandonear a Zuko para que me traiga muebles y comida de la Nación del Fuego? -Inquirió, divertida.

Sokka hizo una especie de mueca que su esposa no podía ver pero podía adivinar de años de verlo meter la pata y hacer explotar la cocina, o hasta hacía poco, el pequeño taller que había conseguido armarse donde compartía con Ayanami su pasión de inventar, diseñar y hacer volar las cosas por el aire.

-Vamos a extrañar, claro que sí –empezó al saber que lo retenía-. Pero es una nueva aventura en el camino, ¿y no extrañas las aventuras? –Antes de que pudiera contestar, ella agregó-. ¿No te quejas casi constantemente que Katara y Zuko tuvieron su propia aventura después de la Guerra? Hay diferentes clases de aventuras –terminó.

-Lo sé –dijo finalmente-, pero no sé –reconoció derrotado. Ella dio la vuelta para recostarse contra el escritorio y mirarlo. Su vientre abultado no le permitía agacharse a su altura así que Sokka se apartó para que pudiera sentarse sobre su regazo. Ella se sentó y le rodeó el cuello con un brazo, él recargó la cabeza en su pecho-. ¿Qué tal si nos estamos equivocando? Mitsuki y Sayumi necesitan una maestra de agua control que les enseñe y no me parece correcto irnos cuando Sayumi acaba de descubrir que es una maestra agua. Y Ayanami y yo tenemos cientos de planes para mejorar el fuerte y el bebé… será el único en nacer en otro lugar –y luego calló, suspirando, por algún motivo, sus razones ya no sonaban tan inteligentes sino más bien, meras excusas que delataban el miedo que sentía de tener que dejar su hogar.

Suki le tomó la mano y la colocó sobre su vientre de siete meses, cubriéndolas con las suyas. Pasaron un momento en silencio, hasta que ella se decidió a hablar.

-Estaremos bien –dijo y él asintió-. Estaremos bien. No es como si tuviéramos que empezar de cero. Será… algo diferente… Tendremos trabajos diferentes… pero nos tendremos el uno al otro –sonrió-, y tendremos a los niños. ¿Recuerdas cuándo te dije que dónde sea que tú estuvieras ahí estaría mi hogar y tú me dijiste que era lo mismo para ti?

-Sí, pero…

-En estos momentos –no lo dejó continuar-, yo siento que dónde sea que estén los niños, estará nuestro hogar. Y es una oportunidad, para todos. ¿Acaso no querías que Mitsuki y Yuzuki entrenaran como para entrar al torneo de Pro-Control? –Le guiñó un ojo.

Sokka quedó boquiabierto y se le colorearon las orejas, esa era una idea que habían empezado a imaginar con Zuko una vez que Oyuki resultó ser una maestra fuego, después de que Mitsuki mostrará habilidades para el agua control y Yuzuki sorprendiera a todos al crear su propio asiento de roca una tarde en el jardín de Tía Toph. Pero las respectivas esposas no debían saberlo y de repente, ahí estaba Suki, repitiendo sus ideas, y no parecía molesta. Algo no estaba bien, Sokka entornó los ojos y miró a su esposa tan lejos como los permitía su actual postura.

-¿Cómo sabes tú eso?

-¡Oh, por favor! Mitsuki y Oyuki son unas cotorras que creen que todo lo que ustedes hacen es digno de ser repetido y admirado, así que salió de la boca de tu querida hija la misma tarde que los escucharon hablando.

Sokka frunció la boca. Tenía que organizar una conversación con esas dos sobre la confidencialidad lo antes posible.

-Sokka, Sokka –su esposa lo picó en el ojo reclamando su atención-. ¿Vas a firmar? Tenemos hambre –presionó, haciendo puchero.

Sokka asintió lentamente y asió el pincel.

-Es solo…

-¿Estás pensando en tu papá?

-¿Cómo haces eso?

Suki miró por la ventana y se encogió de hombros sonriendo. Sus hijas trepadas al Señor del Fuego intentando voltearlo al piso para que no las llevara al comedor, mientras una decena de soldados miraba la escena sorprendidos sin saber cómo actuar.

-Años de práctica, supongo –respondió finalmente-. Sokka -le quitó la mano que sostenía el pincel y volvió a colocarla sobre su panza, especialmente en el lugar donde sabía el bebé volvería a patear-, él no estaba acostumbrado, y le tocó un momento de transición, difícil… lo que no quiere decir que la parte que nos corresponde vaya a ser fácil… -dudó, buscando las palabras correctas-, él quiso volver a casa, porque ya está cansado de los viajes. Por eso Iroh volvió a la Capital, porque es su hogar, donde desea descansar y estar sus últimos días. Pero ambos son héroes, y han podido con todo y tu padre solo necesita descansar, se recuperara.

-Yo no quiero que esto me agote tanto que terminé alejándolos a ti y a los niños –musitó, expresando por primera vez el miedo que había surgido desde la carta de su padre que lo invitaba a tomar su lugar en el Consejo de Ciudad República, porque su salud lo necesitaba-. Yo quise venir con él, ¿recuerdas? Cuando tú estabas en Kyoshi y yo viajaba del Polo a Kyoshi, de aquí a Kyoshi, y habíamos hablado de mudarnos. Y primero pensé en tomar su lugar, pero él me pidió que me hiciera cargo de la Tribu y luego, cuando sus cartas se hicieron más y más escuetas, le pedí que me dejara acompañarlo, pero me respondió que tenía una familia… y que luego entendería…

Suki levantó una mano y le acarició el rostro a su esposo; él se recargó en su palma y cerró los ojos, disfrutando de la caricia.

-Donde sea que estés tú, nosotros vamos a estar –y como si ese fuera el pie que estaba esperando, el bebé pateó tan fuerte que Suki reprimió un quejido-. Y alguien aquí está de acuerdo conmigo… Pero en parte, solo es tu decisión. Tú serás el representante de la Tribu en el Consejo, y, si bien, es un gran honor, no quita las responsabilidades –se levantó y se dio la vuelta para quedar frente a él-. Nosotros, todos, iremos a donde tú vayas, somos una familia, casi que un ejército, -rió ahogadamente y él sonrió-, y estamos unidos ante todo. Nuestro hogar será donde sea que estemos todos… -Le dedicó una sonrisa y se alejó hacia la puerta-. Y ahora me voy, ya cumplí con mi parte y muero de hambre. Y tu hijo empezará a comerme a mí si no ingiero algo. Te espero en el comedor con el resto del batallón –y con eso salió de la habitación con toda la rapidez que su estado le permitía.

Sokka asió el pincel y antes de darse cuenta corría por el pasillo para alcanzar a su esposa antes de que doblara en una esquina. La cogió de la mano y le susurró al oído.

-Ya puedes empezar a mandonear a Zuko todo lo que quieras.

El rostro de su esposa se iluminó con una sonrisa de oreja a oreja.


Me gustaría que alguien me dijera si están muy OOC mis tipos :P Trato de hacer a Sokka cómico, pero ... no sé, en mi opinión, muchas veces su comicidad recae en la comedia física, y no me da el cuero para andar tirandole melones por la cabeza.

Bueno, en mi opinión Zuko y Suki se hicieron amigos mientras ella lo custodia en La Promesa, y Sokka, tras la guerra y cuando supera los celos por tener a su novia tan lejos y a Zuko tan cerca de ella, fortalece el vínculo y terminan grandes compinches :) Pensamiento totalmente influenciado por La Promesa y el póster Viejos amigos. Soy una persona influenciable, je.

En cuanto a los retoños de Sokka y Suki capaz que me inspiré en La Venganza de Ozai de Fandomme, pero también recuerdo un headcanon que decía que ellos no querían un niño o dos, sino un ejercito y esta fue mi pequeña manera de demostrar que estoy de acuerdo. Damas y Caballeros, tengo el honor de presentarles a Mitsuki (bonita luna) Ayanami (venida del cielo), Yuzuki (luna tierna) y Sayumi (mi princesita) conformando en el sector femenino. Y contamos con la no mención del futuro Arashi (tormenta. ¿Qué? El tipo va a estar entre medio de un grupo de mini guerrreras, necesita personalidad, Suki sabía eso al elegir el nombre ;]). Ah, y de la participación especial de Oyuki (reina de las nieves percibieron la indirecta? :P) Y a la aventura que tuvieron Zuko y Katara fue mi especie de tributo a La Caída del Loto Blanco, yo sé que eso va a terminar bien ;)

Gracias funny-life por el review del capítulo anterior. Y a Bell Star por el aguante tuitero :)